Un viaje a través de la imaginación (Grupo 3-5 años)

<<Una mañana mientras preparaba la comida, estaba escuchando la radio. En ella estaban poniendo música de todo tipo. Al cabo de un rato, sonó mi canción favorita, pero la emisión paró. Unas interferencias interrumpieron la señal. Entre unos sonido raros pude distinguir una señal «25-28-5» y un extraña voz que decía: «ven a visitarnos». Busqué en Google dicha señal, me encontré que eran las coordenadas de un lugar de otra galaxia. La siguiente señal, nos invitaba a visitar dicho lugar. Pensé que sería una buena oportunidad para hacer una pequeño viaje con el grupo de Filosofía para niños y niñas, ¿nos atrevemos a ir?>>

Después de un «Sí» común, cogimos nuestros cascos de coladores y decidimos viajar hacia aquel lugar que nos indicaban las coordenadas.

Imagen extraída de «Pixabay»

Vivimos una aventura de lo más surrealista, cuyo escenario iba siendo creado por los niños y niñas, y cuya dirección nos guiaba el casco-embudo con señal GPS de una de las niñas. Cruzamos un rio con agua envenenada, descubrimos criaturas de lo más extrañas como un monosapo marino venenoso, y una bacteria gracias a la cual pudimos cruzar un gran lago de lava.

En este lago nos encontramos con el primer problema de lógica importante. ¿Cómo podíamos cruzarlo?

-Construimos una cuerda.

-Pero la cuerda se quema con el fuego de la lava

-Quizás esta bacteria nos ayude a cruzar el lago.

-Podemos ir encima de la bacteria

+¿Cabemos todos encima de la bacteria?

-No, no cabemos.

Solo podíamos cruzar de uno en uno encima de la bacteria, ¿Cómo íbamos a cruzar todos si cuando cruzaba uno con la bacteria no podía devolverla para que cruzase otro?

Conclusión:

-Construimos una cuerda con sustancias de la bacteria, pero cuando lleguemos al extremo tenemos que devolver la bacteria para que la cuerda no se queme y siempre tenga las sustancias de la bacteria.

Llegó el final del viaje. Nos sentamos todos en el círculo y dialogamos sobre el viaje. Empieza la distinción entre imaginación y realidad.

+¿Dónde creéis que estamos ahora?

-Pues en la tierra.

-No, estamos en otro planeta, como en Plutón.

-No, estamos en la tierra.

– Estamos en la tierra y el otro planeta era imaginación.

-Sí, como cuando aparecen el monstruo volador con garras cuando todo está oscuro y da miedo.

-Pues, ¿Sabes? puedes abrir los ojos y dejas de ver al monstruo y desaparece la imaginación.

+ Oye, pero para que desaparezca la imaginación, ¿Debe estar en algún sitio?

-Pues claro, en nuestra cabeza, y si cerramos los ojos la vemos.

-No, yo veo cosas de la imaginación sin cerrar los ojos. Como cosas que no existen pero las imaginamos.

+ ¿El viaje que hemos hecho existía?

-Sí, en nuestra imaginación.


El diálogo se volvió más o menos intenso. Se quedaron algunas ideas abiertas, puntos interesantes. Tuvimos la primera toma de contacto entre imaginación y realidad. Aspecto que será tratado en la siguiente sesión y en más profundidad.

Conclusión general:

La imaginación no solo existe con los ojos cerrados y la luz apagada. Existe en otros sitios. Como los unicornios que forma parte de la imaginación y existen en nuestro mundo, aunque no en la realidad porque tienen un cuerno y muchos colores. Los podemos ver en mochilas, globos, en la tele,... pero no darles de comer. 

Filocafé: ¿Dónde encontrar la magia hoy?



La magia se presenta con múltiples ropajes. Se manifiesta en un catálogo de prácticas extenso y amplio, poliédrico y polimorfo. La magia ha estado presente en todas las culturas de diferentes formas esotéricas: los rituales mágicos, la brujería, la magia negra, la magia blanca, el ocultismo, el espiritismo, la hechicería, los ensalmos y las maldiciones, el vudú y la zombificación, el yuyu africano, los amuletos y talismanes, el mal de ojo, la alquimia y la cábala, la adivinación y las mancias, los medium o psíquicos, los curanderos y las terapias alternativas,  etc… En el filocafé trataremos de definir qué es la magia y tratar de poner algo de luz en todo este vodevil sombrío de prácticas.

Con la aparición del término bruja (hexe) en el siglo XIV y tras la difusión del tratado Malleus Malleficarum o Martillo de las brujas, escrito por dos monjes dominicos alemanes, Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, comenzó en Europa y América una caza de brujas entre el siglo XV y el XVII, donde se ejecutaron y torturaron a decenas de miles de mujeres principalmente, acusadas de practicar la brujería. Este término era entendido en sentido amplio de nuevo, incluyendo el uso de hierbas medicinales, la elaboración de brebajes, la adivinación, la magia, la presencia de marcas en el cuerpo o las prácticas sexuales consideradas inaceptables en aquella sociedad. En el contexto de la Peste Negra, se desarrolla una concepción del Diablo que interviene en el mundo humano y que tienta y seduce a los hombres a través de pactos demoníacos para acceder a poderosos secretos ocultos y de aquelarres o sabbats donde las brujas se reunían para invocarle y adorarle.

La magia, además, sufrió un gran cisma en el Renacimiento, donde comenzó una nueva visión de la misma que, alejándose de las influencias diabólicas, aunque compartiendo la mentalidad de dominio de la naturaleza, (el término «magi» significa «el poderoso»), dio origen al pensamiento precientífico que participó en la revolución científica del siglo XVI. La influencia de un personaje mitológico como Hermes Trimegisto (combinación del dioses Thoth egipcio y del dios romano Mercurio) y su Corpus Herméticum o el desarrollo de la filosofía oculta de Agripa y el pensamiento de Paracelso o de Giordano Bruno, son muestras del impacto de las ideas esotéricas renacentistas en el avance de la ciencia.

En definitiva, el ser humano ha convivido con toda una amalgama de prácticas mágicas que chocan con una visión científica del mundo. La ilustración y el pensamiento crítico trataron de reprimir y destinar a la nocturnidad todo este tipo de prácticas como irracionales. Aunque es comprensible que estás creencias todavía estén plenamente vigentes en muchas culturas que no tuvieron este proceso de desencantamiento, sorprende ver, sin embargo, como perduran muchas supersticiones en nuestras sociedades tecnocientíficas e incluso como aparecen nuevas formas mágicas que atraen con promesas de éxito, dinero y felicidad. 


MODERADOR:

Miguel Ángel Mozún: Colaborador habitual de Arjephilo en «El arjé de los pequeños escritos»


BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:

Bronislaw Malinowski, Magia, ciencia y religión, Ariel.

Charles Webster, De Paracelso a Newton. La magia en la creación de la ciencia. FCE

Claude Lévi-Strauss, El pensamiento salvaje, F.C.E

Cornelio Agrippa, La filosofía oculta, Kier

Frances Yeats, Giordano Bruno y la tradición hermética, Ariel.

Francis Yeats, La filosofía oculta en la época isabelina, F.C.E

Georg Luck, Arcana mundi. Magia y ciencias ocultas en el mundo griego y romano, Gredos

Henry M. Pachter. Paracelso. De la magia a la ciencia. Gandesa

Hermes Trimegisto, Asclepio. Discurso iniciático. MRA

José Ferrater Mora, Diccionario Filosófico I-M.  RBA

Joseph Pérez. Historia de la brujería en España. Espasa

Julio Caro Baroja, Las Brujas y su mundo. Alianza

Mircea Eliade, El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, F.C.E

Paolo Rossi, Francis Bacon. De la magia a la ciencia, Alianza

Rhonda Byrne, El secreto, Urano.

Richard Kieckhefer, La magia en la Edad Media, Crítica

Sir James Frazer, “Magia simpatética”, “Magia y religión”, en La rama dorada, F.C.E

Teoría de las ideas y conocimiento. Platón

La doctrina de Platón sobre la realidad y el conocimiento es heredera de la filosofía de Parménides. El dualismo instaurado por éste entre el ser como aquello real inteligible y el no-ser (devenir) sensible es refrendado por Platón en el llamado símil de la línea. Según Parménides el mundo en que vivimos está sometido a cambio y sobre las cosas en movimiento no se puede adquirir conocimiento más alto que la mera opinión. Lo múltiple, cambiante, es relativo: son válidas todas las opiniones, incluso las contradicciones. Pero la inteligencia tiene acceso a un conocimiento más alto: el ser es único, eterno, inmutable, no tiene ni comienzo ni fin. Su conocimiento es correlativo a su perfección: “lo mismo es pensar y ser”. También para Platón habitamos en un mundo cambiante, más exactamente en el lugar más alejado de la perfección donde las cosas nacen y mueren. El que se fía de sus sentidos no posee más que un conocimiento variable del mundo. Ahora bien, también es evidente que poseemos nociones que no están supeditadas al tiempo. Un claro ejemplo son las matemáticas o las esencias de las cosas que poseemos en este mundo y que nunca las vemos realizadas más que imperfectamente. También para Platón hay un abismo infranqueable entre la opinión y el mundo sensible y el conocimiento y el mundo inteligible. En el fragmento de la República (libro VI) distingue, sin embargo, una graduación de ambos conocimientos aunque de ningún modo podrá superarse su separación (horismós).

En el ámbito de la opinión se encuentra el conocimiento de los reflejos y de las imágenes del mundo sensible. Es el conocimiento más débil puesto que es cambiante y depende de la perspectiva del sujeto. En este grado, llamado por Platón Doxa, dos personas pueden tener una opinión contradictoria sobre una imagen y tener razón ambas. En un estadio superior está el conocimiento de los seres vivos y los artificios humanos. Las cosas poseen aquí más entidad y la forma de conocimiento que les corresponde es la creencia, o Pistis. Pero todavía se trata de un conocimiento relativo porque las cosas sensibles son múltiples y cambiantes de manera que no podemos asegurar poseer garantías para afirmar verdades sobre ellas. Sin embargo, todos somos capaces de tener nociones matemáticas, sean números (aritmética) o líneas y superficies (geometría). Tales objetos no cambian y la relación entre ellos es permanente, pudiendo fijar incluso leyes. Es obvio que las ideas de las matemáticas no habitan el mundo sensible por lo que Platón les dota de una identidad propia en el mundo de las ideas o cosmos noetós. El saber propio de las matemáticas lo denomina pensamiento, episteme. Pero Platón otorga a nuestra inteligencia la posibilidad de obtener un conocimiento más perfecto de las ideas: lo denomina dialéctica. En ella el hombre es capaz de ver o contemplar las ideas de bien, verdad, belleza, lo cual le permite ver el conjunto de las ideas como un todo pues todas ellas participan del bien y son verdaderas.

La relación entre este mundo imperfecto y el mundo de las ideas es explicada en forma de mito. En este mundo sólo tenemos vestigios, sombras, del mundo de las ideas porque el Demiurgo –el dios hacedor- amasó como un escultor la materia fijándose en las ideas. Por ello ningún ser de este mundo agota ninguna esencia y también por eso existe una relación numérica entre las cosas de este mundo. El mundo sensible nos recuerda al mundo de las ideas puesto que el hombre es un ser inmortal que proviene del mundo inteligible pero, una gran caída, un cataclismo, le ha revestido con la misma materia imperfecta del cosmos aiscetós. Platón se hace eco aquí de la religiosidad órfica según la cual los hombres somos inmortales: estamos como de paso entretejidos por la temporalidad que nos mantiene lejos de la perfección.

Para Platón el hecho de que existe el Bien o la Justicia en sí resulta de enorme importancia si tenemos en cuenta que el libro de la República es el intento de diseñar el mejor gobierno para los hombres. Del mismo modo que se le otorga al arquitecto la facultad de hacer una casa, el gobierno de una ciudad ha de residir en aquellos que tengan un claro conocimiento del bien y la justicia. Por ello Platón da una importancia decisiva a la educación, pues es a partir de esta de donde habrán de seleccionarse las personas más inteligentes a través de la enseñanza de las matemáticas, la música, la gimnasia y, por último, la dialéctica. Para Platón la democracia –gobierno del pueblo- no es más que el gobierno de las opiniones mayoritarias, las cuales pueden ser manipuladas y dirigidas. Según él, ese es el estado en que se encontraba la democracia ateniense, donde los sofistas vendían su saber persuadir a través de los discursos a los intereses privados sin importarle qué era lo justo o injusto. De hecho puede decirse que la muerte de Sócrates, condenado por manipular a los jóvenes, fue un factor decisivo en el antidemocratismo de Platón. Si existe el bien y la justicia habrán de ser los que tienen experiencia de ella los que tomen las decisiones políticas o juzguen a los ciudadanos. En este caso el pueblo no será gobernado por la opinión sino por las mismas ideas de justicia impartidas por los filósofos. Por ello podría decirse que el saber político de Platón no puede ser relativo sino que existe una forma justa de gobernar la ciudad.

BYUNG CHUL HAN: La sociedad del cansancio

En el quinto capítulo de, La sociedad del cansancio, este texto que, como hemos dichos en ocasiones se resumen en creer que el triunfar hoy en día es autoexplotarse, Byung Chul Han va a dialogar con nada más que con el Filósofo del Bigote, el Filósofo del Martillo, el que habló del Eterno Retorno de la serie Dark, del Superhombre en la serie The Umbrella Academy, el que vio cómo su propia mató a Dios producto del nihilismo de su época ilustrada.

Han va a dialogar en este capítulo llamado, Pedagogía del mirar, con Friedrich Nietzsche. Y nada más y nada menos que con su libro, El ocaso de los ídolos.

Si has llegado a este artículos y no has visto los capítulos anteriores de La Sociedad del Cansancio, te lo dejo acá abajo.

BYUNG CHUL HAN Y NIETZSCHE RETOMAN LA VITA CONTEMPLATIVA

Hay una presunción de aprender a mirar, de reaprender a mirar, de tener una pedagogía del mirar, si es que queremos rescatar una vita contemplativa, una vida contemplativa.

Han explicando a Nietzsche nos dice que en el, Ocaso de los Ídolos, hay tres tareas por las que son necesarias un educador:

  1. Aprender a mirar
  2. Aprender a pensar
  3. Aprender a hablar y escribir

Por supuesto, viniendo de Nietzsche el sentido de estas tareas es la cultura superior del Übermensch (el Superhombre).

Ese aprender a mirar es acostumbrar al ojo a ver con calma y paciencia, es dejar que eso que miras se acerque al ojo. Es educar la mirada para que sea más profunda, atenta, contemplativa. 

Y, contrario a lo que muchos niegan de la filosofía de Nietzsche, esta primera tarea es la primera enseñanza de carácter espiritual. Byung Chul Han nos explica que el mismísimo Nietzsche enseña a no responder inmediatamente a un impulso sino controlar los instintos, no ser dominados por ellos. Para Nietzsche, quien es consciente del impulso de Dioniso, sucumbir a los impulsos es una enfermedad.

Hay que recordar que el Übermensh, el Sobrehumano, el superhombre, se conoce a sí mismo (como dicta en el primer capítulo de la Genealogía de la Moral), se vence constantemente a sí mismo (como lo expresa en Zaratustra).

Nietzsche, escribe Han, revitaliza la necesidad de una Vita Contemplativa, de una vida contemplativa que no sucumbe a lo que pasa en nuestro exterior y que se ejerce una mirada con soberanía.

LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO Y LOS HOMBRES ACTIVOS DE NIETZSCHE

Han da una demoledora reflexión en este capítulo porque nos explica que es una ilusión pensar que si soy más activo, hiperactivo, más libre soy o más libre podré ser.

Así como hoy en día vivimos en un mundo precario, pobre y faltante de de momentos de pausa, de entre-tiempos, de interrupciones, porque esta aceleración constante en la que vivimos auto-sometidos elimina cualquier pausa, cualquier entre-tiempo que nos permita parar, reflexionar, contemplar.

Y aquí, Byung Chul Han cita el libro de Nietzsche llamado, Humano demasiado humano, mostrando que el principal defecto de los hombres es ser activos: A los activos, escribe Nietzsche, les falta normalmente una actividad superior… Los activos ruedan como piedras conforme a la estupidez de la mecánica.

Es decir, los activos, a los hiperactivos, los que no han educado su mirada contemplativa, como son súbditos de sus impulsos y de lo que pasa en su exterior, viven una vida mecánica como una piedra que va rodando sin parar, sin pausa, porque tiene pobreza de interrupciones.

LA SOCIEDAD CANSADA ANULA EL DASEIN DE HEIDEGGER

El futuro se nos ha acortado en una prolongación de un presente acelerado. Y esto, también ha negado toda posibilidad de una mirada hacia el otro, hacia lo otro, hacia la otredad, hacia lo distinto a mi.

Es curioso que Han incluso hable en este capítulo de la rabia como una posibilidad de interrupción de este tiempo acelerado, porque cuestiona el presente, es un estado capaz de interrumpir inmediatamente lo que esté pasando y de recomenzar lo que se está haciendo.

Hay una importancia en la sociedad actual y es que no solo hay una negatividad, una negación hacia lo otro, sino también al cambio en uno mismo, a cambios decisivos en nuestra vida.

Esta vida acelerada, en su aceleración no permite mirar contemplativamente, pausarse, detenerse, interrumpirse, vivir desde la pasividad de la contemplación para reflexionar para poder cambiar las cosas, para poder cambiarse y transformarse.

Por lo tanto, quebranta y anula toda posibilidad del Dasein de Heidegger, de ese ser que existe abierto a todas las posibilidades del mundo viviendo una vida auténtica consciente de que en cualquier momento puede llegar la posibilidad de la muerte.

SER HIPERACTIVOS NO NOS PERMITE REFLEXIONAR

Este exceso de positividad de la sociedad actual, esta posivitización del mundo, es decir, lo positivo, lo fáctico, lo que se presenta, lo que se hace, lo activo, lo constantemente activo, anula incluso los estímulos e instintos como la rabia, como el miedo, como la tristeza, que representan una negación del momento, es decir, de parar en el momento.

Estas emociones son negativas, pero en su sentido filosófico no como comúnmente se dice, son negativas no porque sean malas sino porque hacen una negación del momento, paralizan el momento, porque provocan una ausencia de actividad provocando la reflexión, la autorevisón, el cambio decisivo en nosotros.

Y en este mundo hiperactivo no se permite sentir rabia, tristeza y miedo, se nos permite solo rodar como la roca, con una vida mecánica, sin pausas. 

Esa negatividad, esa negación es precisamente el no-hacer, es pasividad.

Este mundo hiperactivo solo nos permite ser unas máquinas hiperactivas egocéntricas carentes de negatividad, de ausencia de actividad y de espiritualidad.

Solo podemos ser una máquina de rendimiento que tiene que hacer muchos esfuerzos por maximizar su propio rendimiento.

Incluso, nos escribe Han que el mismo Hegel explica que la negatividad mantiene en nosotros  la existencia llena de vida.

En palabras de Han eso es la importancia de existir, vivir, desde una mirada contemplativa.

¿SOMOS LIBRES EN ESTA SOCIEDAD DEL CANSANCIO?

En la reflexión podemos ver la contemplación. Porque hay que parar para poder reflexionar, hay que pausarse, detenerse, interrumpirse. En esto se diferencia el pensar al reflexionar.

El pensar es activo, la reflexión es pasiva.

Esta sociedad cansada no se da cuenta que pasa siempre en un estado de “seguir-pensando” incapaz de reflexionar, de contemplar.

La hiperactividad no nos permite ser libres, no nos permite una acción libre y mucho menos espontánea. Por ello, necesitamos reeducar y reaprender a mirar, ahora, más detenidamente, despacio, sin sucumbir ante reacciones y así poder ver, contemplar y reflexionar qué estamos haciendo de nuestra vida.

TE INVITAMOS AL FILOCAFÉ

Marcos Represas | Redes Sociales | Sitio Web

Filocafé: Pereza, ¿derecho o castigo?

INSCRIPCIÓN NECESARIA:

https://forms.gle/gax6GgNjEUMmdAMGA

A razón del reciente cambio horario -verano, invierno- atenerse a la hora del huso horario de Madrid, España 17.00h. Puede no coincidir con las zonas horarias de latinoamérica mencionadas en el cartel. Gracias.


Documentos recomendados:
https://www.filco.es/la-pereza-os-hara-libres/

https://www.youtube.com/watch?v=JqiKertBwZg

Byung Chul Han: La sociedad del cansancio de Marcos Represas

Procrastinar no es un asunto de holgazanería


El ser humano que trabaja, es la persona que tiene identidad. Cuando hacemos nuestra carta de presentación, nuestra profesión, nuestro trabajo es lo que nos dice qué somos. La vida gira entorno a lo que te dedicas. ¿Qué ocurre cuando no te dedicas a nada?

Una continua lucha entre lo cultural y lo social, frente al instinto animal compone al ser humano. Por un lado, la parte que ve la vida como algo activo que necesita estar continuamente produciendo; y, por otro, el hecho de no hacer nada. Aparece así lo que conocemos con uno de los pecados capitales, la pereza.

La pereza se presenta como algo malo, que no forma parte del sistema de producción en el que vivimos. Tumbarse en el sofá, no levantarse de la cama,… es algo propio de personas vagas. ¿Cuánto de malo tiene ser vago? ¿Por qué la ociosidad está tan mal vista en nuestra sociedad? ¿No está en nuestra naturaleza ser vago a veces? ¿Cuándo es bueno tener pereza?

Paul Lafargue ya anunció:

"Forjar una ley que prohibiese a todos los hombres trabajar más de tres horas por día", con lo que "la Tierra, nuestra vieja Tierra, se estremecería de alegría y sentiría surgir en ella un nuevo universo" para exclamar "¡Oh, Pereza, ten piedad de nuestra dilatada miseria! ¡Oh, Pereza, madre de las artes y de las nobles virtudes, sé el bálsamo de las angustias humanas!"

Pereza: ¿Derecho o castigo?


PONENTE:

Para profundizar en este tema tenemos el privilegio de contar con:

Juan Evaristo Valls Boix es profesor de filosofía contemporánea y teoría del arte en la Universidad de Barcelona y en BAU. Centro Universitario de Artes y Diseño. Ha sido investigador invitado en la University of California – Riverside, en la École Normale Supérieure de París y en el Kierkegaard Research Center de Copenhague, entre otras instituciones internacionales. Forma parte del grupo de investigación Pensamiento Contemporáneo Posfundacional.

Sus principales áreas de interés son las poéticas de la inoperancia, las relaciones entre estética y política y el pensamiento político posfundacional, con especial atención a autores como Kierkegaard, Jacques Derrida y Giorgio Agamben. Entre sus publicaciones, destacan los ensayos Giorgio Agamben: Política sin obra (Gedisa, 2020) y Metafísica de la pereza (NED Ediciones, 2022), así como la traducción, junto con Laura Llevadot, del Manifiesto anarcafeminista (NED Ediciones, 2021).

Metafísica de la pereza (Amazon)

Metafísica de la pereza (NED ediciones)


Bibliografía recomendada: (Aportada por el ponente)

Black, Bob: La abolición del trabajo. Logroño: Pepitas de Calabaza, 2013.

Carson, A. (2014): Decreación. Madrid: Vaso Roto Ediciones.

Crary, J. (2015): 24/7: El capitalismo al asalto del sueño. Barcelona: Ariel.

Echaves, Marta, Gómez Villar, Antonio y Ruido, María (eds.) (2019): Working Dead. Escenarios del postrabajo. Barcelona: Institut de Cultura, Centre Cultural La Virreina-Ajuntament de Barcelona.

Escudero, Beatriz y Giaveri, Francesco (2020): So Lazy. Elogio del derroche. Catálogo de exposición. Barcelona: Fundación “La Caixa”.

Fisher, Mark (2017): Realismo capitalista: ¿no hay alternativa?. Buenos Aires: Caja Negra.

Fondane, Benjamin (2019): El lunes existencial y el domingo de la filosofía, ed. de Gonzalo Torné. Madrid: Hermida Editores.

Fontaine, Claire (2020): La grève humaine et l’art de créer la liberté. Zurich: Diaphanes.

Goncharov, Iván (2010): El mal del ímpetu, trad. de Paula Kuffer. Barcelona: Minúscula.

Grupo Krisis: Manifiesto contra el trabajo. Barcelona: Virus Editorial, 2018.

Jouannais, Jean-Yves: Artistas sin obra: «I would prefer not to». Barcelona: Acantilado, 2014.

Han, Byung-Chul (2012): La sociedad del cansancio. Barcelona: Herder.

Handke, Peter (2016): Ensayo sobre el cansancio. Madrid: Alianza.

Hernández, Miguel Ángel (2020): El don de la siesta. Notas sobre el cuerpo, la casa y el tiempo. Barcelona: Anagrama.

Laval, Christian y Dardot, Pierre (2013): La nueva razón del mundo. Ensayo sobre la sociedad neoliberal. Barcelona: Gedisa.

Lafargue, Paul (2016): El derecho a la pereza. Barcelona: Virus.

Lazzarato, Maurizio (2017): Marcel Duchamp y el rechazo del trabajo: seguido de Miseria de la sociología, trad. de Javier Bassas. Madrid: Casus-Belli.

Malevitch, Kazimir (2000): La paresse comme verité effective de l’homme. París: Éditions Allia.

Melville, Herman et al.: Preferiría no hacerloBartleby el escribiente de Herman Melville; seguido de tres ensayos sobre Bartleby de Gilles Deleuze, Giorgio Agamben, José Luis Pardo. Valencia: Pre-textos, 2005.

Peran, Martí (2016): Indisposición general: ensayo sobre la fatiga. Hondarribia: Editorial Hiru.

Perec, George (2009): El hombre que duerme. Madrid: Impedimenta.

Rocco Lozano, Valerio (ed.) (2021): Glosario del fracaso. Madrid: Ediciones Pensamiento.

Rosa, Harmut (2019): Remedio a la aceleración. Ensayos sobre la resonancia. Barcelona: NED Ediciones.

Russell, Bertrand (2004): In Praise of Idleness. Londres: Routledge

Simmel, Georg (2007): “Metafísica de la pereza”, en Imágenes momentáneas. Barcelona, Gedisa, pp. 100-106.

Solnit, Rebecca (2020): Una guía sobre el arte de perderse, trad. de Clara Ministral. Madrid: Capitán Swing.

Sloterdijk, Peter (2011): Estrés y libertad, trad. de Paula Kuffer. Buenos Aires: Godot.

Stilinović, Mladen (2011): “In Praise of Laziness”, Atlas of Transformation. Consultado el 07/06/2021 en http://monumenttotransformation.org/atlas-of-transformation/html/l/laziness/in-praise-of-laziness-mladen-stilinovic.html

Thoreau, Henry David (2017): Caminar, trad. de Marina Espasa. Barcelona: Angle Editorial.

Van Zuylen, M. (2019): A favor de la distracción, trad. de Jordi Ainaud y Escudero. Barcelona: Elba.

Vila-Matas, Enrique: Bartleby y compañía. Barcelona: Debolsillo, 2016.

Zafra, Remedios: El entusiasmo. Barcelona: Anagrama, 2017

Filocafé: ¿Sabemos reconocer el fascismo hoy?


INSCRIPCIÓN NECESARIA:

https://forms.gle/1qAQKYYAgikHWQVN9


Aristóteles decía que el ser humano es un <<animal político>. El ser humano necesita de la sociedad para realizarse humanamente. La relación social y el diálogo son necesarias entre los individuos para resolver las diferencias, las divergencias y, en ocasiones, los conflictos. Una de las funciones principales de la política es establecer un puente para comunicarnos y asentar con solidez el que sea posible el sentido del vivir y la conformación del Estado. En el siglo XX el fascismo apareció como precisamente la imposibilidad de la política. El estado totalitario suprimió toda actividad política del ser humano. Extrajo de raíz nuestra condición humana.

El ejercicio del poder y su permanente riesgo de corrupción o conflictos de intereses entre los grupos dirigentes plantean problemas de difícil solución, como podemos contemplar en las democracias contemporáneas. Surge desconfianza por parte de los ciudadanos en los políticos, existe una falta de neutralidad y veracidad en la información de los medios de comunicación, promesas electorales que después no se cumplen,… ¿Puede basarse la política en algo más que en interés?

Aparecen nuevas formas políticas en el siglo XXI que incorporan elementos de extrema derecha y que se dirigen a las clases trabajadoras. El populismo desconfía de la democracia liberal y postula por una democracia directa del pueblo. Esto cuestiona el sistema democrático y los valores heredados de la Ilustración y la Revolución francesa <<Libertad, Igualdad, Fraternidad.>> ¿A qué se debe el auge de la extrema derecha en las últimas décadas?

¿Existe el peligro a un retorno de los fascismos? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de fascismo? ¿Vivimos en una democratización del totalitarismo?


Bibliografía recomendada:

Hobbes, T. Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil.

Arendt, H. Los orígenes del totalitarismo. Alianza editorial.

Eco, Umberto. Contra el fascismo. Lumen

Stanley, J. Facha. Cómo funciona el fascismo y cómo ha entrado en tu vida.  Blackie Books, 2019

Payne, S. G. El fascismo. Alianza Editorial.

Filocafé: ¿A qué tememos?


Inscripción necesaria:

https://forms.gle/MVs3guYZWtGBE6sY8


LECTURAS RECOMENDADAS:

El miedo(so) que estoy gobernando. El poder del miedo por Marcos Represas

La cultura del miedo en medios: efectos psicosociales artículo de Álvaro Soler Martínez

La normalización del miedo en el capitalismo artículo de Álvaro Soler Martínez


El miedo es un sentimiento de impotencia, un verse amenazado por un mal inminente que es más poderoso que nosotros. Don Quijote sabía que «uno de los efectos del miedo es turbar los sentidos y hacer que las cosas no parezcan lo que son».

Es una respuesta fisiológica innata, cuya función principal es garantizar la supervivencia de la especie. Por tanto, es considerada una emoción básica y fundamental en diversos animales, incluido el ser humano.

Pero solo el ser humano le otorga un papel que va más allá de su propia supervivencia. El miedo puede ser una forma de violencia contra la paz, puede marcar la diferencia entre la verdad y la mentira, el limitante de nuestra libertad, de nuestra felicidad, de nuestra expresión, la angustia por la muerte y el futuro.

¿A qué tenemos miedo? ¿Podemos enfrentarnos al miedo? ¿Podemos convivir con nuestros miedos? ¿Es consciente o inconsciente?


BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

Hobbes, T. Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil.

Horkheimer, Max y Adorno, Theodor Dialéctica de la Ilustración. Cap. «Concepto de Ilutración» (1947)

Marina, José Antonio Anatomía del miedo. Anagrama, 2006

Tizón, Jorge L. El poder del miedo. Editorial Milenio, 2011

Kishimi, Ichiro, Atrévete a no gustar. Zenith, 2018

Bourke, Joanna, EL miedo: una historia cultural. Reedición 2005

Soler Martínez, Álvaro Manual de un sociólogo insociable. Uno editorial (2022)

Del idealismo platónico al empirismo filosófico

Toda la evolución de la vida y el pensamiento aristotélico pone de manifiesto dos características esenciales de este autor:

  1. El proyecto aristotélico es, ante todo, científico, y aspira, en último término al desarrollo de una ciencia empírica.
  2. Relacionado con lo anterior, Aristóteles asume su propia herencia filosófica, y trata de superar los problemas de la teoría de las Ideas, con lo que, indirectamente, estaba haciendo frente también a problemas filosóficos más tradicionales, como el del cambio y la contradicción que había entre las propuestas de Heráclito y Parménides.

Varios libros de la Metafísica están dedicados a la revisión de la teoría de las Ideas. Según Aristóteles, esta teoría está inspirada en la búsqueda socrática del universal y de la definición de las cosas. Esta actitud hace necesaria la existencia de la esencia, que es lo que Platón sitúa en un mundo separado. Este carácter separado (esta duplicación) es lo que Aristóteles no está dispuesto a admitir. Podemos resumir las críticas de Aristóteles en los siguientes puntos:

  1. Duplicar la realidad es duplicar los problemas. Ya no sólo hay que explicar la complejidad del mundo que nos rodea, sino, además, la del nuevo mundo teórico que se postula.
  2. Por si esto fuera poco, si las esencias de las cosas están separadas de éstas, eso significa que no son propiamente sus esencias. Aristóteles se pronuncia de un modo muy duro: «Si fueran las esencias de las cosas, estarían en las cosas» o «decir que las Ideas son paradigmas o modelos, y que las cosas participa de ellas, no es sino pronunciar palabras vacías y construir metáforas poéticas».
  3. Afirmar la existencia de Ideas no permite explicar el origen o el cambio de las cosas.
    Para Justificar esto, Platón se vio obligado a introducir la existencia de una mente ordenadora (Demiurgo) que Aristóteles no estaba dispuesto a admitir.
  4. La matenatización de la teoría de las Ideas complica aún más la teoría, y acercan al platonismo al pitagorismo.

Así podemos considerar a Aristóteles platónico en la medida en que está a favor de la búsqueda de universales, y defiende que el conocimiento versa (generalmente pues establecerá salvedades en el caso de la biología) sobre lo universal. Así, defenderá la existencia de la esencia y la posibilidad de definirla: «La ciencia es búsqueda de la esencia común de las cosas». Lo que rechazó y criticó permanentemente es el carácter separado de las mismas.

Por último, debemos decir que Aristóteles llevó a cabo la primera sistematización de las ciencias de que tenemos noticia en la Antigüedad. No por causalidad ha sido definido como fundador del método científico, tomando aquí un concepto amplio de ciencia constituida, a su vez, por ciencias particulares con su propia esfera de competencia y sus propios recursos conceptuales y metódicos. Para ello procedió a la clasificación del conocimiento en tres campos:

  • Ciencias teóricas o especulativas: tienen por objeto alcanzar el conocimiento de la realidad e investigan las leyes de lo real. Por ser puramente contemplativas, estas ciencias buscan el saber por sí mismo y son superiores en el sentido de que toman su fundamento de la cosa misma que investigan. Para Aristóteles, estas ciencias son básicamente tres: la física, las matemáticas y la teología, que más adelante recibirá el nombre de metafísica.
  • Ciencias prácticas:  su estudio versa sobre la acción humana individual o colectiva en la medida que se dirige a conseguir algún fin. Estas ciencias, de manera específica la política y la ética, están orientadas a la búsqueda de la virtud, al ejercicio de la libertad y, en consecuencia, persiguen el saber en función de la conducta y el perfeccionamiento morales.
  • Ciencias productivas o creativas: apuntan a la creación de objetos bellos y útiles, es decir, buscan el saber técnico para producir determinados objetos. De hecho, las ciencias productivas están dividididas en dos: las distintas artesanías (el saber de la fabricación de utensilios como barcos, enseres domésticos, etc.) y los oficios artísticos (pintura, música, poesía, teatro, escultura, etc.)

<<Lo que aquí llamamos saber es conocer por medio de la demostración. Llamo demostración al silogismo científico, y llamo científico a un silogismo cuya posesión constituye para nosotros la ciencia. Si, pues, el conocimiento científico consiste en esto, es necesario que la ciencia demostrativa parta de premisas verdaderas, primeras, inmediatas, más conocidas que la conclusión, anteriores a ella y causas de ella. Con estas condiciones, los principios son adecuados para demostrar la conclusión. Un silogismo puede seguramente existir sin estas condiciones, pero no será una demostración, porque no producirá la ciencia. Las premisas deben ser verdaderas. Deben ser las causas de la conclusión, ser más conocidas que ella y anteriores a ella: causas, porque no tenemos la ciencia de una cosa hasta el momento en que hemos conocido su causa; anteriores, porque son causas; previamente conocidas, no solo comprendiendo su significado, sino conociendo que la cosa es>>.

Aristóteles, Segundos analíticos, I,2.

Síntesis: ¿Tememos al aburrimiento?

Hay que comprender qué es el aburrimiento, entenderlo y conocerlo para quitarle el miedo ha sufrirlo. El conocimiento nos prepara a enfrentarnos al aburrimiento de forma óptima.

Josefa Ros Velasco

¿Qué tiene el aburrimiento para ser temido? ¿Qué causa el aburrimiento? ¿Es el aburrimiento una cuestión de moda?

Con esta última pregunta inicia la ponente, Josefa Ros, sus intervenciones sobre el aburrimiento, en ella defiende que el estudio del aburrimiento forma parte de la historia y que se podría remontar hasta Séneca. De ahí que cuando se habla de aburrimiento se tenga que saber contextualizar según la época y el espacio geopolítico.

En la actualidad, decir que «estamos aburridos» de cara a la sociedad, está mal visto y nos da vergüenza afirmar que nos aburrimos, puesto que en la edad de la hiperactividad nos sentimos inútiles en el sentido de que no somos capaces de producir nada. Esto provocado por la ética del trabajo capitalista.
«Admitir que uno se aburre es sinónimo de: No sé producir sensaciones ni para mí mismo ni para quien me rodea»

A raíz de esto, uno de los asistentes hace mención al problema de la industria del entretenimiento, puesto que como al tener un gran abanico de posibilidades y de elección, hemos dejado de ser creadores y, por lo tanto, podría actuar esta como enemiga del aburrimiento.

Otro de los asistentes, hace mención al libro «Derecho a a pereza» de Paul Lafarque, para relacionar el ocio y la pereza como partes fundamentales de la vida. Así mismo, realiza un crucial crítica a los Reality Shows como otra enemiga del aburrimiento.

Ante estas dos intervenciones, Josefa diferencia dos tipos de aburrimiento:

  • Aburrimiento situacional: momento en el que no se sabe qué hacer por el momento en el que te encuentras a consecuencia del exceso de abundacia.
  • Aburrimiento profundo: Casi nada puede aliviar nuestro estado y se convierte en Hastío (ennui) No se sabe en qué podemos ocupar nuestro tiempo.

Esto le lleva a hablar de la «Democratización del aburrimiento» en el que con «el cambio de siglo hay que entretener a todos». Y al concepto de «banalización del aburrimiento» en el que aburrirse es bueno , y todos tenemos que aburrirnos, pero esta banalización puede traer consigo serios problemas.

Haciendo mención a Blumenberg y al aburrimiento funcional, surge la siguiente cuestión: ¿Cómo no le vamos a temer -al aburrimiento- si durante su experiencia sentimos dolor, molestia?
«En esa molestia es cuando tenemos que hacer algo, para bien o para mal.»

Tras esta intervención por parte de Josefa, un asistente se cuestiona sobre hasta qué punto al aburrimiento le corresponde todo lo que podemos hacer. Lo que le lleva a hablar del aburrimiento del exceso de producción y a la necesidad de la medicación para paliar el dolor que genera el aburrimiento.

Otro de los asistentes, haciendo referencia a «La sociedad del cansancio» achaca la idea de una mano ideológica que nos lleva al activismo patológico.

Llegado el momento, Josefa comparte su pantalla para enseñarnos la siguiente imagen:

Imagen cedida por la ponente de su libro: «La enfermedad del aburrimienro» Ed.Alianza, 2022

A partir de ella nos explica la tipología del aburrimiento y el problema de la producción en masa, considerando que se trata de «un aburrimiento dependiente del entorno que afecta a lo colectivo y se está cronificando, haciendo que llegue a convertirse en un aburrimiento complejo, que nos lleva a sentir hastío y asco por la vida».

Sobre el problema de la medicalización del aburrimiento muestra una postura contra la medicalización: «No se pone remedio al problema, simplemente se hace callar al problema»

Finalizada esta intervención por parte de Josefa, uno de los asistentes hace una pequeña crítica a los libros de autoayuda que muestran una preparación al aburrimiento «como si fuera algún tipo de protocolo». Ante esto, Josefa considera que sí que hay una preparación para el aburrimiento, puesto que:

«Hay que conocer qué es el aburrimiento y se puede trabajar. Hay que comprender qué es el aburrimiento, hay que entenderlo y conocerlo para quitarle el miedo a sufrirlo»


El Filocafé transcurrió con total normalidad, fue muy interesante, conocimos en primera persona a Josefa, quien nos aclaró e ilustró muchos aspectos del aburrimiento que eran desconocidos. Del mismo modo, nos invitó y nos invita a que formemos parte la Sociedad de Estudios de Aburrimiento (ISBS) y estar informado de sus publicaciones, revista, podcast,… a través de LINK:

https://boredomsociety.com/contact/

Solo podemos darle las gracias por el buen e interesante rato que nos hizo pasar.

Si os interesa el tema del aburrimiento y queréis seguir el trabajo que lleva a cabo Josefa Ros, os dejo aquí su página WEB y RRS. En abril 2022 verá la luz su libro «La enfermedad del aburrimiento» Editorial Alianza, 2022:

http://josefarosvelasco.com/

Filo-café: ¿Cómo entender nuestra condición de mortal?


¿Te perdiste el filocafé? Kein Problem!

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LECTURAS RECOMENDADAS:

«La maravilla de ser mortal» (Parte 1ª)

El tema de la muerte aparece en la obra de muchos pensadores. Es vista y estudiada desde una perspectiva multidisciplinar: medicina, filosofía, religión, antropología,… Hablamos de la muerte como el final de un ciclo de un ser vivo, marcado por su parada cardiorespiratoria y el fin de la actividad cerebral, desde la prespectiva médica o biológica.

Somos seres que vivimos con los demás, por lo que la experiencia vital que interrumpe el existir adopta diversas celebraciones en el marco socidad

La muerte se integra en el proceso biográfico, marca nuestra vida, es consumación y es un tránsito, se encuentra al final de un tiempo. Es la preocupación por excelencia. «Venimos al mundo de modo armónico y natural pero salimos de él con escándalo y protesta, como víctimas de algún tipo indebido de agresión» (Savater).

Paur Ricouer describe la vida como «nudo y desenlace». El «nudo» es lo vivido y el «desenalce» es la muerte que aparece cerrando la historia vivida. El tener tiempo limitado es lo que da sentido hacer de nuestra vida un relato.

Marco Aurelio dice que deberíamos estar dispuestos a abandonar este mundo cuando su atmosfera se vuelva irrespirable por ambiciones e injusticias, como quien sale de una estancia asfixiante por los efluvios de una chimenea que tira mal, diciendo: <<Hay humo, me voy>>.

Sabemos que vamos a morir, pero no nos lo creemos. ¿Por qué no aceptarla? ¿Cómo va a ser un mal, si es necesaria e inevitable? ¿Por qué no voy a morir como los demás?


BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA:

Beauvoir, Simone de. Todos los hombres son mortales (1946).

Becker, Ernest. La negación de la muerte (1973).

Bowker, John. Los significados de la muerte (1991).

Ferrater Mora, José. El ser y la muerte (1972).

Heidegger, Martin. El ser y el tiempo (1954).

Jankélévitch, Vladimir. La muerte (1977).

Jung, Carl Gustav. Alma y muerte (1934).

Küng, Hans. ¿Vida eterna? (1987).

Landsberg, Paul Ludwig. Experiencia de la muerte (1962).

Sádaba, Javier. No sufras más (2012).

Sartre, Jean-Paul. El ser y la nada (1976).

Savater, Fernando. Las preguntas de la vida (1999).

Scheler, Max. Muerte y supervivencia (1979).

Singer, Peter. Repensar la vida y la muerte (1997).

Unamuno, Miguel de . Del sentimiento trágico de la vida (1965).

Ziegler, Jean. Los vivos y la muerte (1976).