La serie El Internado me ha enganchado por completo. Sin embargo, hubo algo que llamó especialmente mi atención: una clase de filosofía en la que se explica a Descartes y su famosa frase “pienso, luego existo”. El problema es que esta interpretación no es exactamente lo que Descartes quiso decir.
“Pienso, luego existo” no significa que las cosas existan porque las pensamos. Si fuera así, bastaría con pensar que tenemos dinero en la billetera para que apareciera. Tampoco significa que algo deje de existir cuando dejamos de pensarlo.
Para Descartes, el problema es otro y tiene que ver con la epistemología, es decir, con la pregunta acerca de cómo conocemos y qué podemos conocer. Descartes parte de la posibilidad de dudar de todo, pero descubre algo de lo que no puede dudar: el hecho mismo de que está pensando. Si pienso, entonces existo como sujeto que piensa.
Descartes: Cogito ergo sum | Pienso, luego existo
Por eso, el “pienso, luego existo” establece la certeza del sujeto cognoscente, no la existencia de todos los objetos que lo rodean. El micrófono que tengo frente a mí no existe porque lo estoy pensando. La cuestión es cómo puedo conocer que ese micrófono existe y qué fundamento tiene ese conocimiento.
Descartes es un racionalista porque considera que la razón ocupa un lugar fundamental en el conocimiento de la realidad. En El discurso del método, desarrolla un método para alcanzar certezas mediante el pensamiento racional.
Incluso plantea la posibilidad de un genio maligno capaz de engañarnos mediante nuestros sentidos. Pero, aunque todo lo que percibimos pudiera ser una ilusión, existe algo que permanece como certeza: mientras pienso, existo como sujeto pensante.
Por eso, cuando hablamos de “pienso, luego existo”, no estamos diciendo que las cosas existen porque las pensamos. Estamos hablando de la condición del sujeto que conoce y de la posibilidad de alcanzar conocimiento mediante el ejercicio de la razón.
Quizá una serie como El Internado no pretenda ofrecer una clase de filosofía, pero puede servir para algo mucho más importante: acercar la filosofía a personas que todavía no se han acercado a ella.
