BYUNG CHUL HAN: La sociedad del cansancio

En el quinto capítulo de, La sociedad del cansancio, este texto que, como hemos dichos en ocasiones se resumen en creer que el triunfar hoy en día es autoexplotarse, Byung Chul Han va a dialogar con nada más que con el Filósofo del Bigote, el Filósofo del Martillo, el que habló del Eterno Retorno de la serie Dark, del Superhombre en la serie The Umbrella Academy, el que vio cómo su propia mató a Dios producto del nihilismo de su época ilustrada.

Han va a dialogar en este capítulo llamado, Pedagogía del mirar, con Friedrich Nietzsche. Y nada más y nada menos que con su libro, El ocaso de los ídolos.

Si has llegado a este artículos y no has visto los capítulos anteriores de La Sociedad del Cansancio, te lo dejo acá abajo.

BYUNG CHUL HAN Y NIETZSCHE RETOMAN LA VITA CONTEMPLATIVA

Hay una presunción de aprender a mirar, de reaprender a mirar, de tener una pedagogía del mirar, si es que queremos rescatar una vita contemplativa, una vida contemplativa.

Han explicando a Nietzsche nos dice que en el, Ocaso de los Ídolos, hay tres tareas por las que son necesarias un educador:

  1. Aprender a mirar
  2. Aprender a pensar
  3. Aprender a hablar y escribir

Por supuesto, viniendo de Nietzsche el sentido de estas tareas es la cultura superior del Übermensch (el Superhombre).

Ese aprender a mirar es acostumbrar al ojo a ver con calma y paciencia, es dejar que eso que miras se acerque al ojo. Es educar la mirada para que sea más profunda, atenta, contemplativa. 

Y, contrario a lo que muchos niegan de la filosofía de Nietzsche, esta primera tarea es la primera enseñanza de carácter espiritual. Byung Chul Han nos explica que el mismísimo Nietzsche enseña a no responder inmediatamente a un impulso sino controlar los instintos, no ser dominados por ellos. Para Nietzsche, quien es consciente del impulso de Dioniso, sucumbir a los impulsos es una enfermedad.

Hay que recordar que el Übermensh, el Sobrehumano, el superhombre, se conoce a sí mismo (como dicta en el primer capítulo de la Genealogía de la Moral), se vence constantemente a sí mismo (como lo expresa en Zaratustra).

Nietzsche, escribe Han, revitaliza la necesidad de una Vita Contemplativa, de una vida contemplativa que no sucumbe a lo que pasa en nuestro exterior y que se ejerce una mirada con soberanía.

LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO Y LOS HOMBRES ACTIVOS DE NIETZSCHE

Han da una demoledora reflexión en este capítulo porque nos explica que es una ilusión pensar que si soy más activo, hiperactivo, más libre soy o más libre podré ser.

Así como hoy en día vivimos en un mundo precario, pobre y faltante de de momentos de pausa, de entre-tiempos, de interrupciones, porque esta aceleración constante en la que vivimos auto-sometidos elimina cualquier pausa, cualquier entre-tiempo que nos permita parar, reflexionar, contemplar.

Y aquí, Byung Chul Han cita el libro de Nietzsche llamado, Humano demasiado humano, mostrando que el principal defecto de los hombres es ser activos: A los activos, escribe Nietzsche, les falta normalmente una actividad superior… Los activos ruedan como piedras conforme a la estupidez de la mecánica.

Es decir, los activos, a los hiperactivos, los que no han educado su mirada contemplativa, como son súbditos de sus impulsos y de lo que pasa en su exterior, viven una vida mecánica como una piedra que va rodando sin parar, sin pausa, porque tiene pobreza de interrupciones.

LA SOCIEDAD CANSADA ANULA EL DASEIN DE HEIDEGGER

El futuro se nos ha acortado en una prolongación de un presente acelerado. Y esto, también ha negado toda posibilidad de una mirada hacia el otro, hacia lo otro, hacia la otredad, hacia lo distinto a mi.

Es curioso que Han incluso hable en este capítulo de la rabia como una posibilidad de interrupción de este tiempo acelerado, porque cuestiona el presente, es un estado capaz de interrumpir inmediatamente lo que esté pasando y de recomenzar lo que se está haciendo.

Hay una importancia en la sociedad actual y es que no solo hay una negatividad, una negación hacia lo otro, sino también al cambio en uno mismo, a cambios decisivos en nuestra vida.

Esta vida acelerada, en su aceleración no permite mirar contemplativamente, pausarse, detenerse, interrumpirse, vivir desde la pasividad de la contemplación para reflexionar para poder cambiar las cosas, para poder cambiarse y transformarse.

Por lo tanto, quebranta y anula toda posibilidad del Dasein de Heidegger, de ese ser que existe abierto a todas las posibilidades del mundo viviendo una vida auténtica consciente de que en cualquier momento puede llegar la posibilidad de la muerte.

SER HIPERACTIVOS NO NOS PERMITE REFLEXIONAR

Este exceso de positividad de la sociedad actual, esta posivitización del mundo, es decir, lo positivo, lo fáctico, lo que se presenta, lo que se hace, lo activo, lo constantemente activo, anula incluso los estímulos e instintos como la rabia, como el miedo, como la tristeza, que representan una negación del momento, es decir, de parar en el momento.

Estas emociones son negativas, pero en su sentido filosófico no como comúnmente se dice, son negativas no porque sean malas sino porque hacen una negación del momento, paralizan el momento, porque provocan una ausencia de actividad provocando la reflexión, la autorevisón, el cambio decisivo en nosotros.

Y en este mundo hiperactivo no se permite sentir rabia, tristeza y miedo, se nos permite solo rodar como la roca, con una vida mecánica, sin pausas. 

Esa negatividad, esa negación es precisamente el no-hacer, es pasividad.

Este mundo hiperactivo solo nos permite ser unas máquinas hiperactivas egocéntricas carentes de negatividad, de ausencia de actividad y de espiritualidad.

Solo podemos ser una máquina de rendimiento que tiene que hacer muchos esfuerzos por maximizar su propio rendimiento.

Incluso, nos escribe Han que el mismo Hegel explica que la negatividad mantiene en nosotros  la existencia llena de vida.

En palabras de Han eso es la importancia de existir, vivir, desde una mirada contemplativa.

¿SOMOS LIBRES EN ESTA SOCIEDAD DEL CANSANCIO?

En la reflexión podemos ver la contemplación. Porque hay que parar para poder reflexionar, hay que pausarse, detenerse, interrumpirse. En esto se diferencia el pensar al reflexionar.

El pensar es activo, la reflexión es pasiva.

Esta sociedad cansada no se da cuenta que pasa siempre en un estado de “seguir-pensando” incapaz de reflexionar, de contemplar.

La hiperactividad no nos permite ser libres, no nos permite una acción libre y mucho menos espontánea. Por ello, necesitamos reeducar y reaprender a mirar, ahora, más detenidamente, despacio, sin sucumbir ante reacciones y así poder ver, contemplar y reflexionar qué estamos haciendo de nuestra vida.

TE INVITAMOS AL FILOCAFÉ

Marcos Represas | Redes Sociales | Sitio Web

El miedo(so) que estoy gobernando. El poder del miedo

Marcos Represas (www.marcosrepresas.site/)

El miedo es quizás uno de los temas menos tratados en la filosofía. Y esto se puede justificar ya que los filósofos le han dado demasiada preponderancia al problema de la razón, a lo racional, a la racionalidad.

Por supuesto, el miedo pareciera no encajar en el problema de la razón por estar tan cercano a las emociones. Sin embargo, ¡esto no es cierto!

HOY ESTAMOS LLENOS DE MIEDOS, FOBIA A LA SOLEDAD, MIEDO AL FRACASO, MIEDO A TODO

Hay filósofos como. Epicuro, que han clasificado los miedos más importantes como los siguientes: miedo al dolor, miedo al fracaso, miedo a los dioses y miedo a la muerte.

Incluso, pensadores como Hobbes en su texto: Leviatán, o La materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil, afirma que el Estado se constituye precisamente por el ejercicio del miedo.

El tema central de la película, Divergente, es nada más y nada menos que el miedo. En cómo el miedo es el motor de la conducta. Incluso del pensamiento divergente, es decir el proceso de la inteligencia de generar nuevas ideas para resolver problemas con muchas soluciones. 

Quédate conmigo y verás qué dice Epicuro, la filosofía epicúrea y Thomas Hobbes y su Estado-Leviatán, sobre el miedo.

¿QUÉ PASÓ CON DIVERGENTE 4?

Todos vimos la película, Divergente: es la historia de cómo la personaje principal, la hermosa Tris, hace un viaje del héroe para salir de Abnegación e ir hacia Osadía. En medio de esto, va a enterarse de una conspiración biopolítica de la facción de Erudicción para hacerse del Estado de Chicago.

Es una lástima, vimos Divergente, Insurgente y Leal, y  nos quedamos sin la cuarta película.Yo, particularmente, no sé donde la pasaron, donde la dieron, en qué cine pasó o en dónde verla porque no está colgada en ningún lado.

Las críticas fueron demasiado fuertes y le adjudicaron demasiado su parecido con, Juegos del Hambre, con la hermosa Katniss Everdeen.

En el viaje del héroe que está haciendo, Tris, ella tiene que superarse a sí misma y el motor de esta superación es nada más y nada menos que el miedo.

¿QUIERES SER PARTE DE LA FILOSOFÍA DE LOS EPICUREOS? EPICURO DA RESPUESTAS

Para este filósofo, el placer y el dolor son el fundamento que atraviesan todos nuestros deseos quizás, el mayor miedo -y Epicuro se da cuenta de esto rápidamente- es el miedo a la muerte.

Nos enseña cómo el miedo nos encadena a pensamientos falsos, a representaciones falsas, como por ejemplo, el miedo al dolor físico, porque este miedo proviene más de la representación que de su realidad efectiva.

El miedo a la muerte viene obviamente por varias razones pero la principal es por la desaparición del yo. ¿Qué entiende Epicuro y su filosofía por la muerte? Pues, sencillamente, la privación de toda sensación: no sentimos nada al morir, es decir, no sentimos nada cuando estamos muertos.

De hecho, en una carta a Meneseo, Epicuro, va a decirle: ¡Acostúmbrate a pensar que la muerte no es nada para nosotros! Porque todo bien y todo mal reside en la sensación y la muerte es la privación de sentir.

La solución de Epicuro a Meneseo es muy interesante, porque le va a enseñar que, mientras somos la muerte no está presente, y cuando la muerte se presenta ya no somos. Por lo tanto, ¿en qué nos afecta la muerte? En nada.

THOMAS HOBBES: EL ESTADO DEBE USAR EL MIEDO

La publicación del Leviatán de Hobbes, se evidenció, al igual que en el libro El Príncipe de Maquiavelo, que el miedo es demasiado preponderante para el ejercicio del poder, porque la conformación, la conservación de la política, del Estado, se va a dar por generar miedo a sus habitantes.

¿Qué es lo que entiende, Hobbes, por él miedo? Pues, va a decirnos el miedo es una aversión al objeto, y como el miedo es parte de la naturaleza humana el dolor puede ser causado por estas sensaciones de la condición humana, por ejemplo, hambre,  sed, frío… Es decir, el miedo a no satisfacer los deseos que son necesarios y naturales.

Si el motor del Estado es el miedo, para Hobbes, ¿por qué nosotros querríamos hacer un contrato social con el Estado desde su nacimiento? Y me pregunto esto porque al hacerlo, estaríamos renunciamos a nuestra libertad individual.

La respuesta que nos da Hobbes es muy contundente: ese contrato se va a dar Estado-población por el miedo, porque la gente tiene miedo a morir y el Estado les puede garantizar la seguridad. Entonces en la medida que el estado pueda garantizar y proteger a su población, estaría garantizando y protegiendo ese contrato, no sólo por el miedo de la población a morir sino que además se le impone a través del miedo a que pueden perder ese contrato.

Como vemos ahora con la imposición en algunos países de la vacuna. Jurídicamente se argumenta que la salud pública está por encima de la libertad individual de escoger si vacunarse o no. El Estado decide biopolíticamente.

Por cierto, todo lo contrario a la Paz Perpetua de Kant.

MIEDO A TODO

Hay un gran problema en la contemporaneidad, porque estamos en el absoluto desconocimiento de cómo los discursos de verdades que ha producido el poder nos afecta en este mundo que nos satura con la búsqueda de la seguridad.

Hoy, el miedo es un gran fundamento y un motor social, porque el miedo nos clasifica nos tipifican los organiza, además nos ubica en un lugar muy específico y ubica también en un lugar muy específico a lo que hay que temer, a lo que hay que tenerle miedo.

Ante aquello que nos da miedo quedamos esclavizados sin voluntad mi posibilidad de decisión. Quedamos sujetos a la verdad producida por el poder sujetando nuestra subjetividad, es decir, nuestra forma de pensar, sentir y actuar. El miedo destruye la autonomía del ser y de ser.