¿Puede un robot ser nuestro mejor amigo/a? (Grupo 6-9 años)

Siguiendo el tema y la tarea de la sesión anterior: ¿Cómo sé que no soy un robot? Hablamos sobre los robots que tenemos en casa y la función que hacen. A partir de la conocida «Alexa» surge todo un diálogo cargado de muchos conceptos e ideas:

Imagen extraída de «Pixabay»
  • ¿Qué hace alexa?

– Con ella puedo hacer de todo y hace todo lo que yo le mando. Por ejemplo si le digo «Dime la hora» me la dice o «dime el tiempo» y me dice que tiempo va a hacer y en qué momento lloverá. También hace muchas cosas como ayudarte a cocinar u otras cosas. Pero solo si se lo mando yo o alguien de mi familia.

-¿Te puede hacer los deberes?

-Sí, te puede decir todas las soluciones.

+¿Y es bueno que te diga todas las soluciones a todas tus tareas?

-Pues no, porque no aprendes.

-Si no aprendes de mayor puedes vivir en la calle, porque no sabes nada y no puedes trabajar en ningún sitio si no sabes nada. Podría pasarte todo eso y peor cosas en el futuro si no aprendes.

-Claro, no aprendes matemáticas, ni a leer si le dices que te lea los libros. Lo único que aprenderías es a hablar porque para decirle las cosas tienes que hablar. Y si te toca vivir en la calle por no aprender nadie te va a querer, porque eres pobre.

  • Si viéramos un robot humano por la calle sin casa, ¿nos lo llevaríamos a casa?

-Claro, un robot humano, te puede ayudar a muchas cosas. Por ejemplo a limpiar, cocinar, puede jugar contigo cuando tus padres no pueden porque no tienen tiempo o cuando un amigo o amiga no puede.

-Yo también me lo llevaría a casa, porque seguro que me divierto mucho, haría todo lo que le mandase.

+¿Te llevarías a una persona de la calle?

-No, porque una persona gasta mucho. Tienes que alimentarla por mucho tiempo darle comida, agua, un lugar para dormir, ropa limpia y nueva,… incluso pagarle cosas para que pueda buscar trabajo.

-Esa persona puede ser mala y robártelo todo. En cambo un robot, si hace cosas malas pues lo desenchufas o le quitas la batería, a la persona no puedes quitarle ninguna batería ni desenchufarlo.

-El robot puede hacer todo lo que tu quieras pero la persona no. En futuro y cuando seas abuelete, la persona no podrá ayudarte porque será mayor y estará apunto de morir, pero el robot, aunque tu seas mayor, te podrá ayudar porque no se hace abuelete. Por eso es mejor un robot que una persona.

  • Imaginad que un día vuestro mejor amigo o amiga os dice que tiene un amigo/a nuevo/a. Resulta que es un robot. Cada día que pasa juega más y más con él y menos con los amigos/as humanos, hasta tal punto que el robot se convierte en su mejor amigo. ¿Qué le podríais decir? ¿Un robot podría ser mejor amigo que un humano? ¿Es divertido tener un amigo/a que siempre hiciera lo que tú quisieras?

– Le diría que también tiene que salir de su casa y jugar con los humanos. Porque con los humanos se puede divertir más, además que los humanos crecerán como mi amigo, irán a la misma clase y pueden vivir muchas aventuras juntos, pensar juegos nuevos e historias. Pueden ser libres.

-Le diría que jugar con un robot puede ser divertido pero jugar con un humano es mucho mejor, porque con un humano puedes darle un abrazo y lo sientes cálido y de verdad, si se lo das a un robot estará frío a no ser que lo hayas usado mucho tiempo y esté caliente, pero el abrazo no es de verdad, porque el robot no tiene sentimientos. No puedes sentir lo mismo.

-También si juegas a luchar o haces boxeo, por ejemplo. Con un humano si recibe so das un golpe es más flojo y puede no hacer daño. Pero si es un robot, te haces muchísimo más daño, es como si se lo dieses a una pared.

-Un robot no puede ser mejor amigo, porque el robot no decide de quién ser amigo porque está programado, el humano si que puede elegir quién quiere que sea su mejor amigo y elegir si quiere ser mejor amigo de otra persona. El ser humano puede ser libre de elegir quien quiere que sea su mejor amigo y de quién quiere ser amigo.

-No puede ser divertido que un robot siempre acabe haciendo lo que uno quiere porque al final te cansas. Solo estarías todo el día en el sofá jugando a la consola y el robot te haría la comida y te lo haría todo.

-Y si lo hace todo, puedes acabar gordo, sin fuerza en los brazos ni piernas y no llevar una vida saludable. El ejercicio es muy importante.

-Podríamos acabar como en la película de «Wall-E» gordos y sin relacionarnos con otros humanos, por culpa de un robot.

  • ¿Puede un robot ser nuestro mejor amigo?
Nosotros si podemos elegir si queremos a un robot como mejor amigo, pero no puede ser porque para serlo tenemos que ser los dos mejores amigos. Un robot nunca podría elegir si serlo o no. En cambio una persona sí, porque elige si quiere o no ser amigo nuestro. Solo cuando se pueden elegir las cosas se hacen de verdad y queriendo. (9 años)
No, porque al robot lo han comprado para que sea nuestro amigo y él no puede ser nuestro mejor amigo porque no sería un amigo real. No podemos comprar a los amigos ni obligarles a ser amigos de nosotros. Solo una persona o un perro puede ser nuestro mejor amigo.  (7 años)

Un viaje a través de la imaginación (Grupo 3-5 años)

<<Una mañana mientras preparaba la comida, estaba escuchando la radio. En ella estaban poniendo música de todo tipo. Al cabo de un rato, sonó mi canción favorita, pero la emisión paró. Unas interferencias interrumpieron la señal. Entre unos sonido raros pude distinguir una señal «25-28-5» y un extraña voz que decía: «ven a visitarnos». Busqué en Google dicha señal, me encontré que eran las coordenadas de un lugar de otra galaxia. La siguiente señal, nos invitaba a visitar dicho lugar. Pensé que sería una buena oportunidad para hacer una pequeño viaje con el grupo de Filosofía para niños y niñas, ¿nos atrevemos a ir?>>

Después de un «Sí» común, cogimos nuestros cascos de coladores y decidimos viajar hacia aquel lugar que nos indicaban las coordenadas.

Imagen extraída de «Pixabay»

Vivimos una aventura de lo más surrealista, cuyo escenario iba siendo creado por los niños y niñas, y cuya dirección nos guiaba el casco-embudo con señal GPS de una de las niñas. Cruzamos un rio con agua envenenada, descubrimos criaturas de lo más extrañas como un monosapo marino venenoso, y una bacteria gracias a la cual pudimos cruzar un gran lago de lava.

En este lago nos encontramos con el primer problema de lógica importante. ¿Cómo podíamos cruzarlo?

-Construimos una cuerda.

-Pero la cuerda se quema con el fuego de la lava

-Quizás esta bacteria nos ayude a cruzar el lago.

-Podemos ir encima de la bacteria

+¿Cabemos todos encima de la bacteria?

-No, no cabemos.

Solo podíamos cruzar de uno en uno encima de la bacteria, ¿Cómo íbamos a cruzar todos si cuando cruzaba uno con la bacteria no podía devolverla para que cruzase otro?

Conclusión:

-Construimos una cuerda con sustancias de la bacteria, pero cuando lleguemos al extremo tenemos que devolver la bacteria para que la cuerda no se queme y siempre tenga las sustancias de la bacteria.

Llegó el final del viaje. Nos sentamos todos en el círculo y dialogamos sobre el viaje. Empieza la distinción entre imaginación y realidad.

+¿Dónde creéis que estamos ahora?

-Pues en la tierra.

-No, estamos en otro planeta, como en Plutón.

-No, estamos en la tierra.

– Estamos en la tierra y el otro planeta era imaginación.

-Sí, como cuando aparecen el monstruo volador con garras cuando todo está oscuro y da miedo.

-Pues, ¿Sabes? puedes abrir los ojos y dejas de ver al monstruo y desaparece la imaginación.

+ Oye, pero para que desaparezca la imaginación, ¿Debe estar en algún sitio?

-Pues claro, en nuestra cabeza, y si cerramos los ojos la vemos.

-No, yo veo cosas de la imaginación sin cerrar los ojos. Como cosas que no existen pero las imaginamos.

+ ¿El viaje que hemos hecho existía?

-Sí, en nuestra imaginación.


El diálogo se volvió más o menos intenso. Se quedaron algunas ideas abiertas, puntos interesantes. Tuvimos la primera toma de contacto entre imaginación y realidad. Aspecto que será tratado en la siguiente sesión y en más profundidad.

Conclusión general:

La imaginación no solo existe con los ojos cerrados y la luz apagada. Existe en otros sitios. Como los unicornios que forma parte de la imaginación y existen en nuestro mundo, aunque no en la realidad porque tienen un cuerno y muchos colores. Los podemos ver en mochilas, globos, en la tele,... pero no darles de comer. 

¿Cómo sé que no soy un Robot? Grupo 6-9 años

En la primera sesión de FPN se trató de definir al ser humano, ¿Qué es ser persona? ¿Qué hace que yo sea yo? ¿Quién soy? ¿Quién me gustaría ser?

Siguiendo la línea en esta ocasión se trabajó la cartulina de «WonderPonder».

Lamina con la que se ha trabajado en la sesión

En primer lugar se pidió que durante 1 minuto prestaran atención a todos los detalles de la imagen y se centraran en lo que más le llamase la atención. Hecho esto surgió el diálogo.

  • Primeras impresiones:

-El niño humano está cabreado o triste porque su madre solo le ha hecho caso al niñobot. Su madre piensa que el niñobot es perfecto.

-Pero su madre no sabe que no lo es, porque ha arrancado una flor, y las flores no se arrancan, son buenas para el medioambiente.

-Además cuando no está la madre el niñobot no es perfecto, hace trastadas, como arrancar la flor. Y el niño humano está harto de que el niñobot mienta.

Aquí es interesante la noción de mentira. Esta idea saldrá más adelante, haciendo alusión a la programación de los robots. ¿El robot miente por sí solo o es programado para mentir? Sí contestan a lo primero que sí, le estamos dando inteligencia natural y libertad a los robots. En cambio, si se contesta que sí a lo segundo, un humano no va a querer programar un robot para que haga el mal.

  • ¿Qué diferencias podemos establecer entre el niñobot y un humano?

-El robot no tiene sentimientos, por eso en la imagen no hay ninguna expresión en su cara, mientras que el niño humano si que tiene sentimientos, por eso parece que esté cabreado o triste.

-Otra diferencia es que un niño humano puede llorar, reir,… y el robot no.

-Además el niño humano es libre, el niñobot no. El niñobot es creado por alguien. El niño humano también es creado pero no por tecnología como el niñobot.

– Los robots no pueden hacer lo mismo que los humanos. Por ejemplo ducharse, si se duchan los cables se rompen (cortocircuito) porque son máquinas y máquinas no se pueden mojar. (Uno de ellos imita lo que sería un cortocircuito si el robot se moja)

  • ¿Puedes demostrar que no eres un robot?

-Pues, claro que puedo.

-Claro que no es un robot. Porque se si cae se hace daño y le duele (siente el dolor)

-También tiene sangre. Si se cae y se hace una herida le puede salir sangre. ¡Ah! le falta un diente, se le ha caido. No puede ser un robot porque si lo fuese no van a hacer un robo sin un diente.

-Claro, si fuese un robot no se le podrían caer los dientes y salir otros nuevos. Se le han caído 6 y he visto como le han salido los 6, si fuese un robot eso no podría pasar de verdad y de normal.

Van surgiendo cada vez más ideas, más preguntas y más intercambio de palabras. Los niños y niñas están totalmente cautivados por el diálogo y la imagen. Surgen muchas discrepancias entre unos y otros, pero también se apoyan entre ellos y ellas para sostener una idea.

  • ¿Qué significa ser buen hijo o buena hija?

-Hacer caso a la primera sin tener que la madre o el padre no tenga que repetir constantemente lo que tiene que hacer.

-Tampoco pega (el buen hijo), sino que ayuda a su hermano o hermana, a su padre y a su madre, cuando es necesario.

-Tiene respeto hacia otras cosas, incluso hacia las plantas y no arrancaría una flor como ha hecho el niñobot con esa planta.

-Obeceder a los padres

Este sentido es muy interesante, puesto que consideran que la obediencia se debe por la imposición de los adultos. Lo que hace que dejemos una cuestión abierta (sí, otra más) ¿Cómo sería un mundo si no hubiesen adultos? ¿Habrían normas?


Para concluir nos quedamos con la idea que niñobot no puede ser libre, porque está programado para realizar diferentes funciones. Mientras que un niño humano sí que es libre, tiene la capacidad de decidir lo que quiere y lo que no. De ahí que, volviendo a la pregunta sobre si «¿El robot miente por sí solo o es programado para mentir?» se llega a la conclusión de que «el robot ha sido programado para mentir, puesto que no tiene libertad de poder elegir ni pensar como lo hacen los humanos».

¿Cómo sé que no soy un robot?

Sé que soy persona porque yo aprendo a pensar y hago las cosas más lenta. Sé que no soy un robot porque no me han puesto (programado) la información, porque tengo sentimientos, porque tengo emociones, porque soy libre y porque no me quedo sin bateria. (8 años)

¿Puede un muñeco ser una persona? (Grupo 3-5 años)

Siguiendo la lectura de «Hospital de muñecas» de A. Sharp. Se propuso la actividad de traer su muñeco favorito a la clase. De ese muñeco debían contar su historia, esto es, su nombre, desde cuando lo tienen, los años que tiene el muñeco y las anécdotas que quisieran contar.

Los muñecos y muñecas que traían tenían un cumpleaños con su respectiva fiesta, tenían una fecha de nacimiento, algunos tenían ropa y, otro, era muy antiguo, había pasado de generación en generación, por lo tanto tenía una larga historia y estaba cargado de vivencias. A medida que iban contando las historias iban surgiendo las cuestiones, las cuales discutían y debatían.

El primer muñeco comentado fue el mío, «Cat miau», con él se habló entre la diferencia de un gato de verdad y el gato de peluche.

+Yo quería un gato de verdad y me regalaron este peluche. Yo dije que ese gato no era real, pero quien me lo regaló me decía que sí que era una gato real.

-Claro que no es gato real, porque el real puede moverse

-Y puede hacer «miau»

-Y puede hacer muchas cosas. Ese solo puede hacer lo que tú le hagas hacer con tus manos.

Establecemos la diferencia entre lo real que siente y realiza acciones por sí mismo, frente a lo que necesita ser movido y no siente.

  • Si le ponemos un nombre y los vestimos, ¿quiere decir que son como las personas?

– No, porque por ejemplo este muñeco es calvo, y solo los bebés y los muñecos son calvos. Por lo tanto las personas no pueden ser calvas, pero sí ser un bebé o un muñeco.

– Eso no es cierto, porque mi papá es calvo y es una persona.

+ Y, ¿Cómo sabes que es una persona y no muñeco?

– Pues, porque me cuida y me quiere. Si mi papá fuese un juguete no me enseñaría cosas.

Además un muñeco lo puedes comprar, y la persona no. Como Bruno que ha comprado su muñeco con su papá.

Establecemos una diferencia: Un muñeco es una cosa material que tiene un valor numérico, porque se puede comprar. En cambio una persona no la podemos comprar. Les propongo imaginar cómo sería una tienda de personas, no la pueden imaginar. Pero sí que piensan que hacer «el mono» o ser gracioso y hacer tontearías puede ser motivo de que alguien te compre (en referencia a «lo gracioso, divertido» que resultan las cosas; esa es la razón por la cual se compran) .

  • Si tiramos el muñeco al suelo, ¿le hacemos daño?

– Pues, no sé, depende.

+¿De qué depende?

– Pues del juego al que estés jugando.

Claro, si es como un bebé pues se hace daño, pero si es como un muñeco, pues no se hace daño.

Imaginación y realidad se unen en este punto. Según como imagines la acción del juego así podrá sentir el muñeco o la muñeca. Pues no es lo mismo jugar a lanzarlos por el aire como si fuesen una piedra que jugar a pensar que tienen vida, solo en este caso piensas que puede sufrir y sentir el dolor de un golpe.

Al final de la actividad pusimos todos los muñecos y muñecas en el centro y estuvimos hablando sobre las diferencias y las semejanzas entre los muñecos.

  • Si cada muñeco es diferente y está hecho de un material diferente, ¿Por qué los llamamos muñecos?

-Porque, podemos jugar con ellos.

+Pero, yo puedo jugar con una persona y no le llamo muñeco, ¿o sí? ¿Vosotros y vosotras llamáis muñeco o muñeca a las personas?

– ¡No! las personas no son muñecos. Las personas son personas como nosotros que somos personas.

-¿Podemos jugar ahora con nuestros muñecos y con «todos» los niños y niñas de la clase de filosofía?


Finaliza la clase haciendo mención una niña con el pronombre indefinido «todos» haciendo referencia a lo tratado en la anterior sesión y a la recapitulación que hicimos al inicio de la sesión.

Filocafé: ¿Dónde encontrar la magia hoy?



La magia se presenta con múltiples ropajes. Se manifiesta en un catálogo de prácticas extenso y amplio, poliédrico y polimorfo. La magia ha estado presente en todas las culturas de diferentes formas esotéricas: los rituales mágicos, la brujería, la magia negra, la magia blanca, el ocultismo, el espiritismo, la hechicería, los ensalmos y las maldiciones, el vudú y la zombificación, el yuyu africano, los amuletos y talismanes, el mal de ojo, la alquimia y la cábala, la adivinación y las mancias, los medium o psíquicos, los curanderos y las terapias alternativas,  etc… En el filocafé trataremos de definir qué es la magia y tratar de poner algo de luz en todo este vodevil sombrío de prácticas.

Con la aparición del término bruja (hexe) en el siglo XIV y tras la difusión del tratado Malleus Malleficarum o Martillo de las brujas, escrito por dos monjes dominicos alemanes, Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, comenzó en Europa y América una caza de brujas entre el siglo XV y el XVII, donde se ejecutaron y torturaron a decenas de miles de mujeres principalmente, acusadas de practicar la brujería. Este término era entendido en sentido amplio de nuevo, incluyendo el uso de hierbas medicinales, la elaboración de brebajes, la adivinación, la magia, la presencia de marcas en el cuerpo o las prácticas sexuales consideradas inaceptables en aquella sociedad. En el contexto de la Peste Negra, se desarrolla una concepción del Diablo que interviene en el mundo humano y que tienta y seduce a los hombres a través de pactos demoníacos para acceder a poderosos secretos ocultos y de aquelarres o sabbats donde las brujas se reunían para invocarle y adorarle.

La magia, además, sufrió un gran cisma en el Renacimiento, donde comenzó una nueva visión de la misma que, alejándose de las influencias diabólicas, aunque compartiendo la mentalidad de dominio de la naturaleza, (el término «magi» significa «el poderoso»), dio origen al pensamiento precientífico que participó en la revolución científica del siglo XVI. La influencia de un personaje mitológico como Hermes Trimegisto (combinación del dioses Thoth egipcio y del dios romano Mercurio) y su Corpus Herméticum o el desarrollo de la filosofía oculta de Agripa y el pensamiento de Paracelso o de Giordano Bruno, son muestras del impacto de las ideas esotéricas renacentistas en el avance de la ciencia.

En definitiva, el ser humano ha convivido con toda una amalgama de prácticas mágicas que chocan con una visión científica del mundo. La ilustración y el pensamiento crítico trataron de reprimir y destinar a la nocturnidad todo este tipo de prácticas como irracionales. Aunque es comprensible que estás creencias todavía estén plenamente vigentes en muchas culturas que no tuvieron este proceso de desencantamiento, sorprende ver, sin embargo, como perduran muchas supersticiones en nuestras sociedades tecnocientíficas e incluso como aparecen nuevas formas mágicas que atraen con promesas de éxito, dinero y felicidad. 


MODERADOR:

Miguel Ángel Mozún: Colaborador habitual de Arjephilo en «El arjé de los pequeños escritos»


BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:

Bronislaw Malinowski, Magia, ciencia y religión, Ariel.

Charles Webster, De Paracelso a Newton. La magia en la creación de la ciencia. FCE

Claude Lévi-Strauss, El pensamiento salvaje, F.C.E

Cornelio Agrippa, La filosofía oculta, Kier

Frances Yeats, Giordano Bruno y la tradición hermética, Ariel.

Francis Yeats, La filosofía oculta en la época isabelina, F.C.E

Georg Luck, Arcana mundi. Magia y ciencias ocultas en el mundo griego y romano, Gredos

Henry M. Pachter. Paracelso. De la magia a la ciencia. Gandesa

Hermes Trimegisto, Asclepio. Discurso iniciático. MRA

José Ferrater Mora, Diccionario Filosófico I-M.  RBA

Joseph Pérez. Historia de la brujería en España. Espasa

Julio Caro Baroja, Las Brujas y su mundo. Alianza

Mircea Eliade, El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, F.C.E

Paolo Rossi, Francis Bacon. De la magia a la ciencia, Alianza

Rhonda Byrne, El secreto, Urano.

Richard Kieckhefer, La magia en la Edad Media, Crítica

Sir James Frazer, “Magia simpatética”, “Magia y religión”, en La rama dorada, F.C.E

Teoría de las ideas y conocimiento. Platón

La doctrina de Platón sobre la realidad y el conocimiento es heredera de la filosofía de Parménides. El dualismo instaurado por éste entre el ser como aquello real inteligible y el no-ser (devenir) sensible es refrendado por Platón en el llamado símil de la línea. Según Parménides el mundo en que vivimos está sometido a cambio y sobre las cosas en movimiento no se puede adquirir conocimiento más alto que la mera opinión. Lo múltiple, cambiante, es relativo: son válidas todas las opiniones, incluso las contradicciones. Pero la inteligencia tiene acceso a un conocimiento más alto: el ser es único, eterno, inmutable, no tiene ni comienzo ni fin. Su conocimiento es correlativo a su perfección: “lo mismo es pensar y ser”. También para Platón habitamos en un mundo cambiante, más exactamente en el lugar más alejado de la perfección donde las cosas nacen y mueren. El que se fía de sus sentidos no posee más que un conocimiento variable del mundo. Ahora bien, también es evidente que poseemos nociones que no están supeditadas al tiempo. Un claro ejemplo son las matemáticas o las esencias de las cosas que poseemos en este mundo y que nunca las vemos realizadas más que imperfectamente. También para Platón hay un abismo infranqueable entre la opinión y el mundo sensible y el conocimiento y el mundo inteligible. En el fragmento de la República (libro VI) distingue, sin embargo, una graduación de ambos conocimientos aunque de ningún modo podrá superarse su separación (horismós).

En el ámbito de la opinión se encuentra el conocimiento de los reflejos y de las imágenes del mundo sensible. Es el conocimiento más débil puesto que es cambiante y depende de la perspectiva del sujeto. En este grado, llamado por Platón Doxa, dos personas pueden tener una opinión contradictoria sobre una imagen y tener razón ambas. En un estadio superior está el conocimiento de los seres vivos y los artificios humanos. Las cosas poseen aquí más entidad y la forma de conocimiento que les corresponde es la creencia, o Pistis. Pero todavía se trata de un conocimiento relativo porque las cosas sensibles son múltiples y cambiantes de manera que no podemos asegurar poseer garantías para afirmar verdades sobre ellas. Sin embargo, todos somos capaces de tener nociones matemáticas, sean números (aritmética) o líneas y superficies (geometría). Tales objetos no cambian y la relación entre ellos es permanente, pudiendo fijar incluso leyes. Es obvio que las ideas de las matemáticas no habitan el mundo sensible por lo que Platón les dota de una identidad propia en el mundo de las ideas o cosmos noetós. El saber propio de las matemáticas lo denomina pensamiento, episteme. Pero Platón otorga a nuestra inteligencia la posibilidad de obtener un conocimiento más perfecto de las ideas: lo denomina dialéctica. En ella el hombre es capaz de ver o contemplar las ideas de bien, verdad, belleza, lo cual le permite ver el conjunto de las ideas como un todo pues todas ellas participan del bien y son verdaderas.

La relación entre este mundo imperfecto y el mundo de las ideas es explicada en forma de mito. En este mundo sólo tenemos vestigios, sombras, del mundo de las ideas porque el Demiurgo –el dios hacedor- amasó como un escultor la materia fijándose en las ideas. Por ello ningún ser de este mundo agota ninguna esencia y también por eso existe una relación numérica entre las cosas de este mundo. El mundo sensible nos recuerda al mundo de las ideas puesto que el hombre es un ser inmortal que proviene del mundo inteligible pero, una gran caída, un cataclismo, le ha revestido con la misma materia imperfecta del cosmos aiscetós. Platón se hace eco aquí de la religiosidad órfica según la cual los hombres somos inmortales: estamos como de paso entretejidos por la temporalidad que nos mantiene lejos de la perfección.

Para Platón el hecho de que existe el Bien o la Justicia en sí resulta de enorme importancia si tenemos en cuenta que el libro de la República es el intento de diseñar el mejor gobierno para los hombres. Del mismo modo que se le otorga al arquitecto la facultad de hacer una casa, el gobierno de una ciudad ha de residir en aquellos que tengan un claro conocimiento del bien y la justicia. Por ello Platón da una importancia decisiva a la educación, pues es a partir de esta de donde habrán de seleccionarse las personas más inteligentes a través de la enseñanza de las matemáticas, la música, la gimnasia y, por último, la dialéctica. Para Platón la democracia –gobierno del pueblo- no es más que el gobierno de las opiniones mayoritarias, las cuales pueden ser manipuladas y dirigidas. Según él, ese es el estado en que se encontraba la democracia ateniense, donde los sofistas vendían su saber persuadir a través de los discursos a los intereses privados sin importarle qué era lo justo o injusto. De hecho puede decirse que la muerte de Sócrates, condenado por manipular a los jóvenes, fue un factor decisivo en el antidemocratismo de Platón. Si existe el bien y la justicia habrán de ser los que tienen experiencia de ella los que tomen las decisiones políticas o juzguen a los ciudadanos. En este caso el pueblo no será gobernado por la opinión sino por las mismas ideas de justicia impartidas por los filósofos. Por ello podría decirse que el saber político de Platón no puede ser relativo sino que existe una forma justa de gobernar la ciudad.

BYUNG CHUL HAN: La sociedad del cansancio

En el quinto capítulo de, La sociedad del cansancio, este texto que, como hemos dichos en ocasiones se resumen en creer que el triunfar hoy en día es autoexplotarse, Byung Chul Han va a dialogar con nada más que con el Filósofo del Bigote, el Filósofo del Martillo, el que habló del Eterno Retorno de la serie Dark, del Superhombre en la serie The Umbrella Academy, el que vio cómo su propia mató a Dios producto del nihilismo de su época ilustrada.

Han va a dialogar en este capítulo llamado, Pedagogía del mirar, con Friedrich Nietzsche. Y nada más y nada menos que con su libro, El ocaso de los ídolos.

Si has llegado a este artículos y no has visto los capítulos anteriores de La Sociedad del Cansancio, te lo dejo acá abajo.

BYUNG CHUL HAN Y NIETZSCHE RETOMAN LA VITA CONTEMPLATIVA

Hay una presunción de aprender a mirar, de reaprender a mirar, de tener una pedagogía del mirar, si es que queremos rescatar una vita contemplativa, una vida contemplativa.

Han explicando a Nietzsche nos dice que en el, Ocaso de los Ídolos, hay tres tareas por las que son necesarias un educador:

  1. Aprender a mirar
  2. Aprender a pensar
  3. Aprender a hablar y escribir

Por supuesto, viniendo de Nietzsche el sentido de estas tareas es la cultura superior del Übermensch (el Superhombre).

Ese aprender a mirar es acostumbrar al ojo a ver con calma y paciencia, es dejar que eso que miras se acerque al ojo. Es educar la mirada para que sea más profunda, atenta, contemplativa. 

Y, contrario a lo que muchos niegan de la filosofía de Nietzsche, esta primera tarea es la primera enseñanza de carácter espiritual. Byung Chul Han nos explica que el mismísimo Nietzsche enseña a no responder inmediatamente a un impulso sino controlar los instintos, no ser dominados por ellos. Para Nietzsche, quien es consciente del impulso de Dioniso, sucumbir a los impulsos es una enfermedad.

Hay que recordar que el Übermensh, el Sobrehumano, el superhombre, se conoce a sí mismo (como dicta en el primer capítulo de la Genealogía de la Moral), se vence constantemente a sí mismo (como lo expresa en Zaratustra).

Nietzsche, escribe Han, revitaliza la necesidad de una Vita Contemplativa, de una vida contemplativa que no sucumbe a lo que pasa en nuestro exterior y que se ejerce una mirada con soberanía.

LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO Y LOS HOMBRES ACTIVOS DE NIETZSCHE

Han da una demoledora reflexión en este capítulo porque nos explica que es una ilusión pensar que si soy más activo, hiperactivo, más libre soy o más libre podré ser.

Así como hoy en día vivimos en un mundo precario, pobre y faltante de de momentos de pausa, de entre-tiempos, de interrupciones, porque esta aceleración constante en la que vivimos auto-sometidos elimina cualquier pausa, cualquier entre-tiempo que nos permita parar, reflexionar, contemplar.

Y aquí, Byung Chul Han cita el libro de Nietzsche llamado, Humano demasiado humano, mostrando que el principal defecto de los hombres es ser activos: A los activos, escribe Nietzsche, les falta normalmente una actividad superior… Los activos ruedan como piedras conforme a la estupidez de la mecánica.

Es decir, los activos, a los hiperactivos, los que no han educado su mirada contemplativa, como son súbditos de sus impulsos y de lo que pasa en su exterior, viven una vida mecánica como una piedra que va rodando sin parar, sin pausa, porque tiene pobreza de interrupciones.

LA SOCIEDAD CANSADA ANULA EL DASEIN DE HEIDEGGER

El futuro se nos ha acortado en una prolongación de un presente acelerado. Y esto, también ha negado toda posibilidad de una mirada hacia el otro, hacia lo otro, hacia la otredad, hacia lo distinto a mi.

Es curioso que Han incluso hable en este capítulo de la rabia como una posibilidad de interrupción de este tiempo acelerado, porque cuestiona el presente, es un estado capaz de interrumpir inmediatamente lo que esté pasando y de recomenzar lo que se está haciendo.

Hay una importancia en la sociedad actual y es que no solo hay una negatividad, una negación hacia lo otro, sino también al cambio en uno mismo, a cambios decisivos en nuestra vida.

Esta vida acelerada, en su aceleración no permite mirar contemplativamente, pausarse, detenerse, interrumpirse, vivir desde la pasividad de la contemplación para reflexionar para poder cambiar las cosas, para poder cambiarse y transformarse.

Por lo tanto, quebranta y anula toda posibilidad del Dasein de Heidegger, de ese ser que existe abierto a todas las posibilidades del mundo viviendo una vida auténtica consciente de que en cualquier momento puede llegar la posibilidad de la muerte.

SER HIPERACTIVOS NO NOS PERMITE REFLEXIONAR

Este exceso de positividad de la sociedad actual, esta posivitización del mundo, es decir, lo positivo, lo fáctico, lo que se presenta, lo que se hace, lo activo, lo constantemente activo, anula incluso los estímulos e instintos como la rabia, como el miedo, como la tristeza, que representan una negación del momento, es decir, de parar en el momento.

Estas emociones son negativas, pero en su sentido filosófico no como comúnmente se dice, son negativas no porque sean malas sino porque hacen una negación del momento, paralizan el momento, porque provocan una ausencia de actividad provocando la reflexión, la autorevisón, el cambio decisivo en nosotros.

Y en este mundo hiperactivo no se permite sentir rabia, tristeza y miedo, se nos permite solo rodar como la roca, con una vida mecánica, sin pausas. 

Esa negatividad, esa negación es precisamente el no-hacer, es pasividad.

Este mundo hiperactivo solo nos permite ser unas máquinas hiperactivas egocéntricas carentes de negatividad, de ausencia de actividad y de espiritualidad.

Solo podemos ser una máquina de rendimiento que tiene que hacer muchos esfuerzos por maximizar su propio rendimiento.

Incluso, nos escribe Han que el mismo Hegel explica que la negatividad mantiene en nosotros  la existencia llena de vida.

En palabras de Han eso es la importancia de existir, vivir, desde una mirada contemplativa.

¿SOMOS LIBRES EN ESTA SOCIEDAD DEL CANSANCIO?

En la reflexión podemos ver la contemplación. Porque hay que parar para poder reflexionar, hay que pausarse, detenerse, interrumpirse. En esto se diferencia el pensar al reflexionar.

El pensar es activo, la reflexión es pasiva.

Esta sociedad cansada no se da cuenta que pasa siempre en un estado de “seguir-pensando” incapaz de reflexionar, de contemplar.

La hiperactividad no nos permite ser libres, no nos permite una acción libre y mucho menos espontánea. Por ello, necesitamos reeducar y reaprender a mirar, ahora, más detenidamente, despacio, sin sucumbir ante reacciones y así poder ver, contemplar y reflexionar qué estamos haciendo de nuestra vida.

TE INVITAMOS AL FILOCAFÉ

Marcos Represas | Redes Sociales | Sitio Web

Filocafé: Pereza, ¿derecho o castigo?

INSCRIPCIÓN NECESARIA:

https://forms.gle/gax6GgNjEUMmdAMGA

A razón del reciente cambio horario -verano, invierno- atenerse a la hora del huso horario de Madrid, España 17.00h. Puede no coincidir con las zonas horarias de latinoamérica mencionadas en el cartel. Gracias.


Documentos recomendados:
https://www.filco.es/la-pereza-os-hara-libres/

https://www.youtube.com/watch?v=JqiKertBwZg

Byung Chul Han: La sociedad del cansancio de Marcos Represas

Procrastinar no es un asunto de holgazanería


El ser humano que trabaja, es la persona que tiene identidad. Cuando hacemos nuestra carta de presentación, nuestra profesión, nuestro trabajo es lo que nos dice qué somos. La vida gira entorno a lo que te dedicas. ¿Qué ocurre cuando no te dedicas a nada?

Una continua lucha entre lo cultural y lo social, frente al instinto animal compone al ser humano. Por un lado, la parte que ve la vida como algo activo que necesita estar continuamente produciendo; y, por otro, el hecho de no hacer nada. Aparece así lo que conocemos con uno de los pecados capitales, la pereza.

La pereza se presenta como algo malo, que no forma parte del sistema de producción en el que vivimos. Tumbarse en el sofá, no levantarse de la cama,… es algo propio de personas vagas. ¿Cuánto de malo tiene ser vago? ¿Por qué la ociosidad está tan mal vista en nuestra sociedad? ¿No está en nuestra naturaleza ser vago a veces? ¿Cuándo es bueno tener pereza?

Paul Lafargue ya anunció:

"Forjar una ley que prohibiese a todos los hombres trabajar más de tres horas por día", con lo que "la Tierra, nuestra vieja Tierra, se estremecería de alegría y sentiría surgir en ella un nuevo universo" para exclamar "¡Oh, Pereza, ten piedad de nuestra dilatada miseria! ¡Oh, Pereza, madre de las artes y de las nobles virtudes, sé el bálsamo de las angustias humanas!"

Pereza: ¿Derecho o castigo?


PONENTE:

Para profundizar en este tema tenemos el privilegio de contar con:

Juan Evaristo Valls Boix es profesor de filosofía contemporánea y teoría del arte en la Universidad de Barcelona y en BAU. Centro Universitario de Artes y Diseño. Ha sido investigador invitado en la University of California – Riverside, en la École Normale Supérieure de París y en el Kierkegaard Research Center de Copenhague, entre otras instituciones internacionales. Forma parte del grupo de investigación Pensamiento Contemporáneo Posfundacional.

Sus principales áreas de interés son las poéticas de la inoperancia, las relaciones entre estética y política y el pensamiento político posfundacional, con especial atención a autores como Kierkegaard, Jacques Derrida y Giorgio Agamben. Entre sus publicaciones, destacan los ensayos Giorgio Agamben: Política sin obra (Gedisa, 2020) y Metafísica de la pereza (NED Ediciones, 2022), así como la traducción, junto con Laura Llevadot, del Manifiesto anarcafeminista (NED Ediciones, 2021).

Metafísica de la pereza (Amazon)

Metafísica de la pereza (NED ediciones)


Bibliografía recomendada: (Aportada por el ponente)

Black, Bob: La abolición del trabajo. Logroño: Pepitas de Calabaza, 2013.

Carson, A. (2014): Decreación. Madrid: Vaso Roto Ediciones.

Crary, J. (2015): 24/7: El capitalismo al asalto del sueño. Barcelona: Ariel.

Echaves, Marta, Gómez Villar, Antonio y Ruido, María (eds.) (2019): Working Dead. Escenarios del postrabajo. Barcelona: Institut de Cultura, Centre Cultural La Virreina-Ajuntament de Barcelona.

Escudero, Beatriz y Giaveri, Francesco (2020): So Lazy. Elogio del derroche. Catálogo de exposición. Barcelona: Fundación “La Caixa”.

Fisher, Mark (2017): Realismo capitalista: ¿no hay alternativa?. Buenos Aires: Caja Negra.

Fondane, Benjamin (2019): El lunes existencial y el domingo de la filosofía, ed. de Gonzalo Torné. Madrid: Hermida Editores.

Fontaine, Claire (2020): La grève humaine et l’art de créer la liberté. Zurich: Diaphanes.

Goncharov, Iván (2010): El mal del ímpetu, trad. de Paula Kuffer. Barcelona: Minúscula.

Grupo Krisis: Manifiesto contra el trabajo. Barcelona: Virus Editorial, 2018.

Jouannais, Jean-Yves: Artistas sin obra: «I would prefer not to». Barcelona: Acantilado, 2014.

Han, Byung-Chul (2012): La sociedad del cansancio. Barcelona: Herder.

Handke, Peter (2016): Ensayo sobre el cansancio. Madrid: Alianza.

Hernández, Miguel Ángel (2020): El don de la siesta. Notas sobre el cuerpo, la casa y el tiempo. Barcelona: Anagrama.

Laval, Christian y Dardot, Pierre (2013): La nueva razón del mundo. Ensayo sobre la sociedad neoliberal. Barcelona: Gedisa.

Lafargue, Paul (2016): El derecho a la pereza. Barcelona: Virus.

Lazzarato, Maurizio (2017): Marcel Duchamp y el rechazo del trabajo: seguido de Miseria de la sociología, trad. de Javier Bassas. Madrid: Casus-Belli.

Malevitch, Kazimir (2000): La paresse comme verité effective de l’homme. París: Éditions Allia.

Melville, Herman et al.: Preferiría no hacerloBartleby el escribiente de Herman Melville; seguido de tres ensayos sobre Bartleby de Gilles Deleuze, Giorgio Agamben, José Luis Pardo. Valencia: Pre-textos, 2005.

Peran, Martí (2016): Indisposición general: ensayo sobre la fatiga. Hondarribia: Editorial Hiru.

Perec, George (2009): El hombre que duerme. Madrid: Impedimenta.

Rocco Lozano, Valerio (ed.) (2021): Glosario del fracaso. Madrid: Ediciones Pensamiento.

Rosa, Harmut (2019): Remedio a la aceleración. Ensayos sobre la resonancia. Barcelona: NED Ediciones.

Russell, Bertrand (2004): In Praise of Idleness. Londres: Routledge

Simmel, Georg (2007): “Metafísica de la pereza”, en Imágenes momentáneas. Barcelona, Gedisa, pp. 100-106.

Solnit, Rebecca (2020): Una guía sobre el arte de perderse, trad. de Clara Ministral. Madrid: Capitán Swing.

Sloterdijk, Peter (2011): Estrés y libertad, trad. de Paula Kuffer. Buenos Aires: Godot.

Stilinović, Mladen (2011): “In Praise of Laziness”, Atlas of Transformation. Consultado el 07/06/2021 en http://monumenttotransformation.org/atlas-of-transformation/html/l/laziness/in-praise-of-laziness-mladen-stilinovic.html

Thoreau, Henry David (2017): Caminar, trad. de Marina Espasa. Barcelona: Angle Editorial.

Van Zuylen, M. (2019): A favor de la distracción, trad. de Jordi Ainaud y Escudero. Barcelona: Elba.

Vila-Matas, Enrique: Bartleby y compañía. Barcelona: Debolsillo, 2016.

Zafra, Remedios: El entusiasmo. Barcelona: Anagrama, 2017

Filocafé: ¿Sabemos reconocer el fascismo hoy?


INSCRIPCIÓN NECESARIA:

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Aristóteles decía que el ser humano es un <<animal político>. El ser humano necesita de la sociedad para realizarse humanamente. La relación social y el diálogo son necesarias entre los individuos para resolver las diferencias, las divergencias y, en ocasiones, los conflictos. Una de las funciones principales de la política es establecer un puente para comunicarnos y asentar con solidez el que sea posible el sentido del vivir y la conformación del Estado. En el siglo XX el fascismo apareció como precisamente la imposibilidad de la política. El estado totalitario suprimió toda actividad política del ser humano. Extrajo de raíz nuestra condición humana.

El ejercicio del poder y su permanente riesgo de corrupción o conflictos de intereses entre los grupos dirigentes plantean problemas de difícil solución, como podemos contemplar en las democracias contemporáneas. Surge desconfianza por parte de los ciudadanos en los políticos, existe una falta de neutralidad y veracidad en la información de los medios de comunicación, promesas electorales que después no se cumplen,… ¿Puede basarse la política en algo más que en interés?

Aparecen nuevas formas políticas en el siglo XXI que incorporan elementos de extrema derecha y que se dirigen a las clases trabajadoras. El populismo desconfía de la democracia liberal y postula por una democracia directa del pueblo. Esto cuestiona el sistema democrático y los valores heredados de la Ilustración y la Revolución francesa <<Libertad, Igualdad, Fraternidad.>> ¿A qué se debe el auge de la extrema derecha en las últimas décadas?

¿Existe el peligro a un retorno de los fascismos? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de fascismo? ¿Vivimos en una democratización del totalitarismo?


Bibliografía recomendada:

Hobbes, T. Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil.

Arendt, H. Los orígenes del totalitarismo. Alianza editorial.

Eco, Umberto. Contra el fascismo. Lumen

Stanley, J. Facha. Cómo funciona el fascismo y cómo ha entrado en tu vida.  Blackie Books, 2019

Payne, S. G. El fascismo. Alianza Editorial.

Filocafé: ¿A qué tememos?


Inscripción necesaria:

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LECTURAS RECOMENDADAS:

El miedo(so) que estoy gobernando. El poder del miedo por Marcos Represas

La cultura del miedo en medios: efectos psicosociales artículo de Álvaro Soler Martínez

La normalización del miedo en el capitalismo artículo de Álvaro Soler Martínez


El miedo es un sentimiento de impotencia, un verse amenazado por un mal inminente que es más poderoso que nosotros. Don Quijote sabía que «uno de los efectos del miedo es turbar los sentidos y hacer que las cosas no parezcan lo que son».

Es una respuesta fisiológica innata, cuya función principal es garantizar la supervivencia de la especie. Por tanto, es considerada una emoción básica y fundamental en diversos animales, incluido el ser humano.

Pero solo el ser humano le otorga un papel que va más allá de su propia supervivencia. El miedo puede ser una forma de violencia contra la paz, puede marcar la diferencia entre la verdad y la mentira, el limitante de nuestra libertad, de nuestra felicidad, de nuestra expresión, la angustia por la muerte y el futuro.

¿A qué tenemos miedo? ¿Podemos enfrentarnos al miedo? ¿Podemos convivir con nuestros miedos? ¿Es consciente o inconsciente?


BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

Hobbes, T. Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil.

Horkheimer, Max y Adorno, Theodor Dialéctica de la Ilustración. Cap. «Concepto de Ilutración» (1947)

Marina, José Antonio Anatomía del miedo. Anagrama, 2006

Tizón, Jorge L. El poder del miedo. Editorial Milenio, 2011

Kishimi, Ichiro, Atrévete a no gustar. Zenith, 2018

Bourke, Joanna, EL miedo: una historia cultural. Reedición 2005

Soler Martínez, Álvaro Manual de un sociólogo insociable. Uno editorial (2022)