Síntesis: ¿Es posible vivir en soledad?

Tras una breve introducción en la que se hizo un pequeño repaso de la historia sobre el concepto de soledad, se lanzó la siguiente cuestión para dar pie al filocafé: ¿Qué es la soledad?

Ideas:

  • Darse cuenta que uno mismo está solo en sus decisiones. En ese estar solo uno se da cuenta de sí mismo. Por otro lado, hay una visión más social, con respecto a la soledad, hace mención a no haber un acceso al otro, causa de las instituciones, tecnologías,… que dificultan entrar en los demás, dando herramientas para estar cada vez más solo.

La tecnología nos acerca por un lado y nos mantiene lejos por otro. Acerca lo que está lejos y te aleja de lo que está cerca.

  • La soledad como una posición voluntaria. Querer estar solos, una decisión libre.
  • Es una necesidad que hay que buscar si queremos sentirnos vivos. Es fácil seguir al rebaño y salir de ese rebaño conlleva el pago de una precio social.

Vivir en sociedad es duro e incómodo y, a veces, desagradable. Elegir la soledad, es un acto de madurez y amor propio, de aspirar a una conciencia más elevada.

Tras estas aportaciones surge una nueva cuestión: ¿Puede el ser humano realizar su existencia estando solo? // ¿es posible que estando en sociedad podamos encontrar la soledad?

Se habló sobre las grandes metrópolis como Madrid, Londres, Nueva York,… ciudades llenas de individuos zombies donde es difícil de empatizar. La masa como sinónimo de comportamiento irracional.
Surge de esta manera el concepto de individualismo.

¿Cómo quedará una sociedad constituida sobre principios individualistas?
“Vivir una vida para sí, sin que haya un otro es una vida de desprecio. Hay una necesidad de un otro para que la vida tenga valor”.

Uno de los participantes lanzó la siguiente cuestión: ¿Se puede hablar de soledad cuando no estamos solos?
Surge así el concepto de autenticidad en el ser más que de soledad. Concepto defendido por uno de los participantes. En él hace mención, que desde que el universo desde que fue creado está repleto de sustancias, lo que hace que no podamos estar solos, por lo que, más que hablar de soledad se debería hablar de autenticidad del ser. Esa autenticidad es un apoyo en sí mismo del individuo.

REFLEXIÓN ACERCA DE LA DIMENSIÓN SOCIAL:
Aristóteles en su Política, afirma que el hombre que vive asilado o es un dios o es un bruto, porque vivir con los demás es algo inseparable de la condición humana. Por ende, para Aristóteles, el ser humano es un ser social por naturaleza.
Pero más allá de la posible inclinación natural a vivir en sociedad, resulta evidente que el ser humano desarrolla su vida y configura su identidad junto con otros seres humanos.
¿Vivimos en sociedad porque nos realizamos o porque no tenemos más remedios?
– ¿Es posible ser humano sin esa relación con los demás?
– ¿Cómo configura nuestra identidad la existencia del otro?
– ¿Cómo surge la vida en sociedad y la propia sociedad?

Por un lado, se criticó la sociedad actual en la que en la actual sociedad indivudalista, autómata, que se vive en la cotidianidad, no se tiene momento para pensar en sí mismo. Puedes estar acompañado y sentirte solos. Hay una necesidad de estar solo con uno mismo.

Por otro lado, la defensa de que la identidad personal del individuo se forma con la interacción social de cómo los demás nos perciben y como nos percibimos nosotros en ellos. Por lo tanto, nuestra identidad depende de la existencia del otro.

¿Se pierde el hábito de la virtud sino estamos en relación con otros individuos?
Pregunta que surge tras hacer mención a la pelicula “Naufrago” y al libro y película “El señor de las moscas”. Destacando el rol de la amistad como algo esencial para vivir en sociedad y dividiendo tres tipos de amistad:

  1. Amistad por utilidad
  2. Amistad por placer
  3. La amistad virtuosa, la verdadera. Esta solo se logra en sociedad. Pero como la define Fromm: No existe una sociedad como tal sino más bien se trata de individuos aislados y atomizados.

Para que funcione la idea de Aristóteles, se necesitaría una educación en virtudes. En la sociedad actual, prima la economía y no las personas.

¿Podemos hablar de sociedad? Considerando que no existe una sociedad como tal, sino un compendio de individuos atomizados, solos, con una gran carga de desesperanza y soledad. ¿Qué pasa con la solidaridad con los demás?
Surge una fuerte crítica a las instituciones, considerando que cuando una relación social se institucionaliza se convierte en relaciones comerciales, de convivencia y dejan de llenarnos interiormente, haciendo que estemos vacíos.

¿Es la sociedad un conglomerado de individuos o es la sociedad como algo natural del hombre?
Una cuestión que surge a partir de hablar del aspecto cultural, tras una definición sobre cultura extraída por una de las participantes de un diccionario de Filosofía.

Para terminar, surge una nueva cuestión ¿Nos podemos realizar siendo hombre masa?
Un proceso de individuación en sociedad es necesario. El miedo a al libertad de la que habla Erich Fromm, es el miedo al hecho de ser libres, lo cual es un gran compromiso, pues requiere salir de la sociedad, y la sociedad te señalará con el dedo por individualista. Es necesario distinguirse del rebaño. Se debe dejar de ser hombre/mujer masa (concepto Orteguiano) y sobresalir haciendo un trabajo sobre sí mismo.

Para estar en soledad debemos estar muy despiertos, el propio sistema pone muy difícil el pensamiento lúcido, el autoconocimiento, el trabajo interior, el tomar consciencia de quienes somos,… y, por otra parte, nos da miedo la soledad porque esto puede implicar escucharnos y, a veces, nos es incómodo.

¿Dominación sistemática?

Toda dominación se lleva a cabo porque se desea reconocimiento.
Y esta nace de la desproporción de fuerzas.

Así lo narra la “dialéctica del amo y el esclavo” del filósofo alemán Hegel. Cuando un individuo no es capaz de emprender la búsqueda de una identidad propia recurre al odio y la opresión del otro para facilitarle el camino. En la actualidad, esta dialéctica se podría aplicar a las constantes situaciones de opresión que siguen existiendo en el mundo. Aunque los participes en esta ya no se conocen como “amo y esclavo”, la diferencia es nula. Hablamos de la opresión de la mujer, de la opresión que ejerce un niño sobre otro en las escuelas, de la dominación de los hombres blancos sobre los negros. Pero seguimos hablando de un amo y un esclavo. Quizás los términos solo han cambiado, eufemismos de los anteriores para así dar un falso sentido de progreso. Pero, ¿por qué aseguramos que hemos avanzado como sociedad, si permitimos que exista la esclavitud o la opresión en el mundo?

¿Es el mundo una jerarquía de opresores y oprimidos, en la que las potencias mundiales son opresores y el resto de estados oprimidos? ¿O se benefician de la dependencia del resto y evitar la lucha por los mas pobres? Cuando me hago todas estas preguntas solo puedo pensar en una cosa: que el sistema está mal, que el sistema nos enfrenta y nos hace competir. Algunos, dicen que el capitalismo se basa en el ingenio y en la máxima explotación de las habilidades de cada individuo en la búsqueda del bien propio. Pero creo, que los únicos que han tenido la oportunidad de explotar su ingenio libremente y llegar a lo más alto del “sueño capitalista” están muertos, porque ellos fueron los primeros opresores y los creadores del sistema. A día de hoy, a pesar de todas las facilidades tecnológicas, necesitamos hacer el triple de esfuerzo que el que hizo Henry Ford para destacar y triunfar, y todo esto solo se debe a la opresión que llevamos décadas arrastrando con una agria sensación de libertad.

¿Por qué en EEUU, un país que presume de ser libre y lleno oportunidades, se están manifestando por la opresión racial ahora? Es sencillo, el sistema solo da voz y expone a aquellos que se benefician de él (políticos, empresarios, inversores multimillonarios, etc…). Personas que no creen en la opresión del sistema porque nunca la han vivido.Por lo que, todos aquellos que de verdad la sufren quedan en el fondo del cajón, sin que su opinión consiga la visibilidad que debería. Lo que nos demuestra, que el racismo o cualquier tipo de opresión nunca han desaparecido, siempre han estado ahí. Pero lo hemos tapado escuchando y creyendo a los que nunca lo han vivido, y aseguran que todo se trata de una manipulación progresista que lo único que pretende es derrocarles del trono.

Filocafé: ¿Es posible vivir en soledad?


SÍNTESIS: ¿Es posible vivir en soledad?

VIDEO/AUDIO


Textos de referencia:


La vida propiamente humana es inconcebible en soledad. El individuo es un conjunto de relaciones.

Los conceptos de individuo y de sociedad son interdependientes: no hay individuo humano sin sociedad en la que se socializa y que lo forja como tal, como tampoco hay sociedad que no esté conformada por individuos particulares.

El individuo existe por la sociedad en la que se ha formado y la sociedad existe por los individuos que la componen.

En esta sociabilidad inevitable, ¿podemos vivir solos?

La sociable soledad nos aparece como compleja, ambigua, escurridiza y muchas veces envuelta en paradojas: me siento solo en medio de mucha gente o ni en un desierto me siento solo.

“Nacemos solos, vivimos solos, morimos solos. Solo a través del amor y la amistad podemos crear la ilusión momentánea de que no estamos solos”

Orson Welles (1915-1985)

Bibliografía recomendada:

Cioran, Manual de antiayuda

William Golding, El señor de las moscas, 1954.
Película completa dirigida por: Harry Hook. https://www.youtube.com/watch?v=i6NxdmK8vbs

Émile Durkheim, Las reglas del método sociológico, 1895

“La teoría sueca del amor” (2015) documental dirigido por: Erik Gadini
https://www.youtube.com/watch?v=ZaE0cuzhTf4

Filo-café: ¿Hay personas completamente malas? Parte 2

SÍNTESIS: ¿Hay personas completamente malas? PARTE 2

Vídeo/audio


En el filo-café del próximo 22 de mayo se tratarán algunas de las cuestiones que se dejaron sin cerrar y otras que no se tocaron en el anterior filo-café del 8 de mayo. Se puede leer la síntesis o escuchar el audio en los siguientes enlaces:

SÍNTESIS: ¿Hay personas completamente malas? Parte 1.

Vídeo/audio

Información parte 1: Filo-café: ¿Hay personas completamente malas?


Bibliografía recomendada:

  • El paradigma de la atrocidad: una teoría del mal, Claudia Card
  • El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, R.L. Stevenson
  • Un estudio sobre la banalidad del mal, Hannah Arendt
  • Filosofía en la calle: FiloReto_4, Eduardo infante
  • La maldad. Raíces antropológicas, implicaciones filosóficas y efectos sociales, Enrique Bonete Perales
  • Nuestro lado oscuro, Elisabeth Rudinesco
  • Narciso y Goldmundo, Hermann Hesse
  • Justine o los infortunios de la virtud Juliette o las prosperidades del vicio, Marqués de Sade.
  • El hombre y el mundo, Rudolf Eucken.
  • Genealogía del psicoanálisis, Michel Henry.
  • El principio esperanza, Ernst Bloch
  • El libro bíblico de Jobs.
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Milgram
  • https://www.filco.es/entranas-mal/
  • https://elpais.com/elpais/2020/04/13/eps/1586788960_183643.html


Filo-café: ¿Hay personas completamente malas?


Síntesis: ¿Existen personas completamente malas? Parte 1

VIDEO/AUDIO: ¿Hay personas completamente malas?


Preguntarse si hay personas completamente malas es cuestionarse sobre el origen del mal moral.

Nos repugna, nos llena de rabia, nos entristece, nos resulta difícil de entender. Existe. El mal existe. Un fenómeno siempre presente en al historia de la humanidad, presente en muchas de las reflexiones de los más importantes autores y pensadores.

¿Qué se ha dicho sobre él a lo largo de la historia? ¿Debe la sociedad asumirlo de forma natural? ¿Qué lo provoca? ¿cómo combatirlo? ¿cómo lograr un mundo mejor si el mal está presente? ¿Por qué existe el mal?

Creo que el mal diabólico consiste en situar a los otros bajo una presión extrema o una coacción grave de horrible sufrimiento físico o muerte […] Por eso ese mal merece ser llamado diabólico. El diablo quiere compañía y es un corruptor de voluntades que planea la caída de los otros.

Caludia Card: El paradigma de la atrocidad: una teoría del mal.

PONENTE:

Para profundizar en este tema tenemos el privilegio de contar con:

Carlos Javier González Serrano: Director editorial y cultural. Asesor de comunicación. Asesor y crítico cultural. Gestor y consultor de equipos. Filosofía y literatura en televisión y radio. Docente universitario. Traductor, escritor y articulista en diversos medios nacionales e internacionales.
Licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Estudios Avanzados en Filosofía (UCM) y Máster en Psicología del Trabajo y de las Organizaciones y Gestión de Recursos Humanos (UCM). También ha cursado estudios de Derecho y Ciencias Políticas (UC3M) y de Psicología (UNED).
Presidente de la Sociedad de Estudios en Español sobre Schopenhauer. Secretario de la Sección Española de la Internationale Philipp Mainländer-Gesellschaft (IPMG). Director de Schopenhaueriana. Revista española de estudios sobre Schopenhauer. Gestor de El vuelo de la lechuza.

Twitter: @Aspirar_al_uno.


LECTURAS SUGERIDAS

Caudia Card, El paradigma de la atrocidad: una teoría del mal.

R. L. Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Hannah Arendt, Un estudio sobre la banalidad del mal

Eduardo Infante, Filosofía en la calle: FiloReto_4

Enrique Bonete Perales, La maldad. Raíces antropológicas, implicaciones filosóficas y efectos sociales

https://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Milgram

https://www.filco.es/entranas-mal/

Filo-café: ¿Qué vale en la vida?

Fecha:

Viernes, 24 de abril de 2020

Hora:

de 18:30 a 19:30 (Madrid, España)

Modalidad

Online


El nacimiento supone nuestra entrada en el mundo. Es la primera experiencia clave, y, a la par, algo en lo que no tomamos partida alguna, sino que nos viene dado. A partir del nacimiento somos situados en el mundo, enmarcados en una cultura, dispuestos en el discurrir histórico.

Disponemos de unos cuantos años de existencia, todos los que constituirán nuestra vida. Con más o menos condicionantes, podemos elegir lo que queremos hacer. Pero, ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo orientar nuestras acciones? ¿Haciendo siempre lo mismo que hagan los demás? ¿Con qué valores debemos guiarnos para elegir? ¿Qué sentido tiene la vida?

Una vez que hemos nacido, todo es un continuo caminar. Un caminar que puede ser con o sin rumbo.

En ese caminar vamos cambiando, hasta que como todo ser naciente y cambiante, muere. La vida es limitada en el tiempo y la muerte marca el final.

Preguntarse por la muerte es cuestionarse el sentido de la vida, de nuestras posibilidades, de nuestras esperanzas, pero también el sentido de la historia, de la ética, de nuestro progreso.

Una necesaria filosofía de la muerte es, esencialmente, una filosofía de la vida. Nos es urgente construir una coherente filosofía de la vida y su temporalidad. Si tuviéramos consciencia de la muerte, de nuestra muerte, ¿viviríamos nuestro fugaz presente de otro modo?

“Venimos al mundo de modo armónico y natural pero salimos de él con escándalo y protesta (…) Que el ser humano es mortal, que las generaciones de los hombres pasan como las hojas caducas de los árboles y que nadie puede salir de este mundo vivo (…)”

Fernando Savater. “Las preguntas de la vida”

LECTURAS SUGERIDAS

Beauvoir, Simone de. Todos los hombres son mortales (1946).

Savater, Fernando. Las preguntas de la vida (1999).

Platón, La Republica, mito de Er.

https://www.filco.es/filosofos-ante-la-muerte-la-muerte-en-la-filosofia/


¿Nos gusta estar controlados?- Opiniones

Reflexión David:

“A modo casi utópico se me ocurre plantear: ¿y si le diéramos el mismo valor a la información, a nuestros datos, que al dinero? ¿Os imagináis llevando la contabilidad de nuestros datos de forma mensual, como si de gastos e ingresos se tratara?

Si le preguntamos a nuestros abuelos qué es la libertad, seguramente no la asocien a patrones de consumo o a sus gustos e intereses, y mucho menos al mundo digital. Pero la realidad es que hemos migrado de una forma bestial a un universo online, un mundo donde todo se reduce a datos. Y cuando toda nuestra vida se reduce a datos, ¿qué es lo verdaderamente valioso?

Estableciendo este marco, yo planteo: imagina la situación en la que estas navegando por internet y, buscando información que copiar en tu trabajo de clase, abres Wikipedia. En este momento salta un cartel bien grande en el que pone “para continuar navegando paga 0,50€, si continuas navegando por nuestra página lo interpretaremos como que estas de acuerdo.” ¿Cuántas personas pagarían?

Otro ejemplo: bajo este estado de alarma general, si el gobierno pasa a controlar nuestros teléfonos, ¿podemos interpretarlo como un impuesto? Necesario para salir de esta crisis, por supuesto, pero ¿no lo es al fin y al cabo?

¿Qué precio le hemos puesto a nuestra libertad? Piénsenlo”

Para concluir quiero decirte, sacando de esta pequeña redacción, que las personas hemos hecho que nuestra libertad valga cada vez menos, y no solo en el entorno digital. Sino que el concepto de valor en nuestra vida está tristemente empobrecido.


REFLEXIÓN DÉBORA:

Me quedé pensando en las medidas democráticas que pudiesen utilizarse para “vigilar/controlar/supervisar” durante la Pandemia y creo que si la sociedad es o está poco informada o es ignorante, no están capacitados para participar democráticamente, luego quien “vigile”, debiese tener una formación ética basada en la virtud, (poco frecuente hoy en día), donde “el ámbito político era el ámbito de lo propiamente humano, y la vida política- la forma de vida que tenía lugar dentro de la polis- era la vida verdaderamente humana”. Hoy queda reducida a la esfera del ejercicio del “poder”. Si el fin de la sociedad política no es el Bien Común, no veo cómo establecer un criterio objetivo, anclado en la “realidad”.

La era de la Posverdad

La era actual, una era en la que la información está al alcance de todos, una era donde la información sufre modificaciones de toda índole, donde la mayoría prefiere moverse en el terreno de las opiniones más que en el de los datos. Esta era actual es lo que se conoce como la era de la posverdad; donde los bulos abundan de manera deliberada; donde los bulos son percibidos como verdad por 6 de cada 10 personas.

Estas “verdades” están formadas por una información y desinformación que se transmiten a través de las pantallas, a causa de lo conocido como la era digital. La ideología de los bulos se realiza con el fin de conseguir mayor poder económico y social. Los medios más utilizados para difundir los engaños son a través de las redes sociales como Twitter, Facebook y Whatsapp. A través de estas redes sociales se muestra Twitter como una red transparente con la información; por otro lado, Facebook, se muestra como una red mucho más opaca desde que su propio fundador instaló un plugin contra las noticias falsas;  Y, por último, Whatsapp, que es una red sin restricciones, se trata del agujero negro de la información, a partir de él se puede transmitir mensajes de toda índole sin llegar a ser denunciados, por ejemplo, mensajes xenófobos que incitan al odio, o por el contrario, mensajes animalistas que te muestran la realidad.

Otro aspecto a comentar dentro de la pseudoverdad, es lo conocido como “Fake news”, un tipo de bulo que consiste en un contenido pseudoperiodístico que se difunde a través de los medios de comunicación y redes sociales, cuyo objetivo es la desinformación y la credibilidad de la información para el resto de los ciudadanos. Contra las “Fake News” aparece la página web “maldita.es” una asociación de periodistas que luchan contra este pseudoperiodismo, y otorgan consejos para identificar estas falsas noticias, como, por ejemplo, el uso de títulos sensacionalistas con temas escandalosos, errores ortográficos, la no aparición de las fechas de publicación, enlaces a páginas webs con fuentes no fiables o sospechosas, entre otros.

Dentro de estas fake news podemos encontrar ejemplos como el caso de un restaurante japonés en Japón que servía carne humana, una fake new que se utilizó para atacar a ese restaurante y a la dieta de un grupo étnico, la japonesa. También se pueden encontrar ejemplos dentro del ámbito político, siendo uno de los más comentados el caso de la previa candidatura de Donald Trump. Esto fue sobre la capacidad que tuvo para apelar a lo emocional y a las creencias personales durante toda su campaña electoral. Sus posverdades tuvieron una capitalización muy rentable para el gobierno de Estados Unidos. Durante las semanas previas a las elecciones estadounidenses, se pudo leer y escuchar que el Papa Francisco apoyaba a Trump, al igual que Denzel Washington. También se dijo que el desempleo aumentó durante el mandato de Obama y que los inmigrantes son un foco de delincuencia y empobrecimiento. De esta manera Trump se manifestaba a través de la prensa con la emisión de estas noticias falsas; en el momento que la prensa es consciente de la falsedad de Trump, empezó una guerra contra él. A pesar de estas mentiras pintadas de verdad fueron suficiente para empujar a las urnas a unos convencidos votantes que veían en Trump su salvación.

Dentro de este entramado falso poder de un sistema transparente, aparece la pseudocracia. La política, que podría ser considerado un ejemplo de ello, vemos en ella un asentamiento de bulos para conseguir el poder, donde los ciudadanos son cómplices engañados dentro de este juego. En contra de esto, aparece el Estado Francés que con el uso de verificadores independientes lucha por proteger a los ciudadanos de la mentira política.

Para concluir, me gustaría hacer referencia a la actualidad, pues nos encontramos en tiempos de elecciones y con ello en la cima de la pseudoverdad. Cabe señalar la situación de estas bajo este contexto, donde nos encontramos tanto una derecha como una izquierda, cuyo programa electoral se basa más en una buena publicidad, en ocasiones basada en la mentira, que, en la autenticidad del debate, que no es sino la esencia de la política para conseguir una sociedad más democrática y libre bajo el sistema de la verdad. No una sociedad democrática sumisa basada en la mentira. Hay que informar con calma, datos y veracidad en esta etapa que se muestra tan confusa. Para evitar esta pseudoverdad, en estos días electorales, necesitaríamos de un gobierno que pudiera defender al ciudadano de discurso baratos, tramposos, irracionales y ridículos que hacen la mayoría de nuestros políticos. Unos políticos que se basan en la exhibición y la manipulación ¿Qué gobierno podría ser ese? Por ahora ninguno.

Autor Alex (16 años - Asturias)