¿Qué es esa cosa llamada ciencia? -Alan F. Chalmers

Notas sobre el autor:

Alan F. Chalmers, se licenció en la universidad de su ciudad natal (Bristol), en el área de ciencias físicas, sin embargo, es reconocido por sus aportes con respecto a la filosofía de la ciencia. Curiosamente, este libro no pretende ser una contribución a su historia, en cambio, se limita a describir los puntos principales de las teorías, por lo que posee un carácter pedagógico, aun así, intenta sugerir algunas mejores en ellas ya que, en efecto, su fin último es cuestionar aquello que es catalogado como científico y de igual manera el método por el cual se formulan las teorías.

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

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La ciencia es un conjunto sistemático de teorías acerca de un determinado campo de objetos, que trata sobre hechos y fenómenos de la naturaleza. El problema de esta definición es que confiere a la ciencia un carácter acabado, sin embargo, la ciencia es un saber de carácter provisional y las teorías científicas pueden tener validez sólo hipotética, por esta razón conviene considerar que la ciencia es una investigación en constante proceso de avance y modificación.

Y sobre esto último, es decir, sobre la base “investigación en constante proceso de avance y modificación” es a lo que Chalmers le va dar sentido a su libro, haciendo una introducción en el estudio de la naturaleza de la ciencia.

Ya desde la introducción Chalmers va a hacer que nos adentremos en el increíble terreno del método científico, con ejemplos de las diferentes teorías científicas que se han ido introduciendo a lo largo de la historia, desde la esperada Revolución Científica (S.XVI-XVII) hasta las teorías de este último siglo, “La ciencia goza de una alta valoración” Chalmers inicia su libro con una gran frase, que hace que pensemos sobre la importancia que tiene en nuestros días la ciencia, que como dice, esa valoración existe porque se le ha atribuido algo especial y los métodos que esta utiliza, los cuales hacen que aún sea más valorativa. De esta manera, nos adentra en el increíble terreno del método científico, con ejemplos de las diferentes teorías científicas que se han ido introduciendo a lo largo de la historia.

Lo que va a pretender chalmers es dar respuesta sobre qué tiene de especial la ciencia para que sea tan popular, y cuál de todos los métodos existentes son los más fiables. Esta afirmación acerca de “la alta valoraciónde la ciencia, será modificada en la medida en que van apareciendo los diferentes métodos científicos causando la problematización de una serie de teorías, las cuales tendrán sus puntos fuertes y sus puntos débiles dentro del terreno de la filosofía de la ciencia, cuyos métodos irá exponiendo a lo largo del libro con el fin último de darle respuesta a la pregunta que encabeza el libro “¿Qué es esa cosa llamada ciencia?”.

Como menciona al final de la introducción “Este libro […] intenta aceptar lo que hay de válido en los desafíos de Feyerabend y muchos otros, pero dando una justificación de la ciencia que sus rasgos específicos y característicos a la que vez que responda a dichos desafíos”

 

Los crímenes de Oxford

De lo que no se puede hablar, mejor hacer silencio”, tal como dice el enunciado de Wittgenstein varias veces repetido en el film por uno de sus protagonistas principales.

Elijah Wood le da vida a Martin, un joven norteamericano, estudiante de lógica y matemáticas que llega a Oxford para terminar sus estudios de doctorado bajo la tutela del profesor Arthur Seldom (John Hurt).

«¿Podemos conocer la verdad?» El calado filosófico de la cuestión que plantea Seldom es innegable. Inspirado en la filosofía de Wittgenstein especialmente a su obra Tractatus logicus philosophicus, comienza un continuo de proposiciones que va desencadenando la idea de la realidad y del mundo a partir de hechos, y la relación entre lenguaje y pensamiento.

Varios son los momentos de la película en la que se producen discusiones entre Martin y Seldom respecto las certezas matemáticas y las certezas empíricas. Así mismo, la posición de Martin puede relacionarse en mayor medida con el realismo platónico y pitagórico sobre la existencia de los números y las ideas abstractas, en contra, la postura de Seldom, que se muestra mucho más escéptico ante esta postura.

La película, no únicamente se centra en problemas lógicos y epistemológicos, sino que emergen cuestiones y dilemas morales.

La historia de Los crímenes de Oxford parece mostrar que sí, que las preguntas filosóficas sobre la verdad y la muerte pueden abordarse desde proposiciones del entendimiento lógico.

De lo que no se puede hablar, mejor hacer silencio”, tal como dice el enunciado de Wittgenstein varias veces repetido en el film por uno de sus protagonistas principales.

 

Fuente: Tras las pistas filosóficas

El hombre moderno – Eugène Ionesco

Eugène Ionesco (1909-1994) uno de los principales dramaturgos del teatro del absurdo y escritor rumano en lengua francesa. Dijo en una conferencia en 1961:

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«Mirad las personas que corren afanosas por las calles. No miran ni a la derecha ni a izquierda, con gesto preocupado, los ojos fijos en el suelo como los perros. Se lanzan hacia adelante, sin mirar ante sí, pues recorren maquinalmente el trayecto, conocido de antemano. En todas las grandes ciudades del mundo es lo mismo. El hombre moderno, universal, es el hombre apurado, no tiene tiempo, es prisionero de la necesidad, no comprende que algo pueda no ser útil; no comprende tampoco que, en el fondo, lo útil puede ser un peso inútil, agobiante. Si no se comprende la utilidad de lo inútil, la inutilidad de lo útil, no se comprende el arte. Y un país en donde no se comprende el arte es un país de esclavos o robots, un país de gente desdichada, de gente que no ríe ni sonríe, un país sin espíritu; donde no hay humorismo, donde no hay risa, hay cólera y odio […].

Por que esta gente atareada, ansiosa, que corre hacia una meta que no es humana o que no es más que un espejismo puede, súbitamente, al sonido de cualquier clarín, al llamado de cualquier loco o demonio, dejarse arrastrar por un fanatismo delirante, una rabia colectiva cualquiera, una histeria popular. Las rinocerontitis más diversas, de derecha y de izquierda, constituyen las amenazas que pesan sobre la humanidad que no tiene tiempo de reflexionar, de recuperar su serenidad o su lucidez […].»

El hombre moderno, hoy más actual que nunca, es el reflejo de un hombre que ha perdido el sentido de la vida, que ya no tiene tiempo para detenerse en las cosas inútiles, este hombre, está condenado, condenado a convertirse en una máquina sin alma.

El hombre moderno, se convierte en un esclavo, se convierte en una presa fácil de un fanatismo delirante o de un depredador público.

El hombre moderno, utiliza un utilitarismo asociado a una errónea idea de progreso. Donde los saberes humanísticos son inútiles. No hay duda de que en la fría conciencia que estamos viviendo, corresponde cada vez más la tarea de alimentar la esperanza, y hacer un cambio. Un cambio transformando la inutilidad en un utilísimo instrumento de oposición a la barbarie del presente.

La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices.

Albert Einstein

F. W. Nietzsche: Vida y obra

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Friedrich Wilhelm Nietzsche nació en Röcken, en la región de sajonia de Turinga (actual Alemania) el 15 de octubre de 1844.

Su educación inicial quedó en manos de su madre, dos tías y una abuela tras el fallecimiento de su padre, pastor protestante. Desde muy corta edad, mostró una salud débil y un estado de ánimo propenso a la tristeza y el aislamiento; sin embargo, poseía una inquebrantable fuerza de voluntad y una capacidad de sacrificio impropia de un niño.

En 1850 se trasladó con su hermana y su madre a Naumburgo, donde Nietzsche cursó sus estudios primarios y secundarios en la Escuela Real de Pforta, donde se vio notablemente influenciado a nivel vital e intelectual, pues descubrió las ciencias humanísticas. En el 1964 inició la carrera de Teología en Bonn con la intención de convertirse en clérigo y contentar a su familia, pero abandonó al año los estudios para trasladarse a la universidad de Leipzig y finalizó los estudios de filología clásica.

Fue en la ciudad de Leipzig donde leyó por primera vez El mundo como voluntad y representación de Schopenhauer, de esta manera quedó cautivado por la idea de esa voluntad que afirma la vida como única realidad.

En 1869, con tan solo veinticuatro años y sin tener terminado el doctorado, fue nombrado profesor de Lengua y Literatura Griega en la Universidad de Basilea, en Suiza. Allí conoció al gran músico Richard Wagner, donde se convirtió en un ferviente admirador y un gran amigo del compositor.

Fue el 3 de diciembre del 1871 cuando publicó su primer libro, El nacimiento de la tragedia, en la que definía el arte como la máxima representación de la creación humana y el mejor reflejo de lo que constituye su existencia. Reelaborará ideas presentes en las tragedias griegas y en la filosofía de Schopenhauer, e idealizará la figura de Wagner como ejemplo de su propuesta. Pero la polémica sobre la obra no tardaría en estallar, pues recibió una gran cantidad de críticas por parte de algunos filólogos. Aún así ajeno a las críticas, Nietzsche inició un época intensa en escritos y publicaciones entre el 1873-1876 y 1880 con las obras Consideraciones intempestivas Humano, demasiado humano. En cuyas obras arremete contra el orden establecido y la mentalidad filosófica imperante caracterizada por su idolatría hacia la ciencia y el progreso propugnado por la técnica.

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R. Wagner
(1813-1883)

Entre tanto, la amistad con Wagner se iba debilitando, pues vio cada vez más en él al representante extremo del Romanticismo y creyó descubrir en la última fase de su obra (ópera Parsifal) una orientación nostálgica hacia el cristianismo, un abandono de aquellos valores vitales que habían sido propios de la Antigüedad clásica y un espíritu de renuncia y de resignación. Así pues, en la última obra anteriormente citada (Humano, demasiado humano) señala su ruptura con Wagner  y su alejamiento de Schopenhauer.

En 1879, por problemas de salud, se vio obligado a abandonar la universidad, y desde entonces llevó una vida errante. Entre el 1880 y 1882 viajó por Suiza, Francia e Italia Septentrional. Leía con fervor las obras de Baruch Spinoza y comenzó a entrever el eje vertebrador de toda su filosofía: . En 1881 publicó Aurora y un año después La gaya ciencia. En estas fechas quedó apasionadamente enamorado de una joven rusa que al no ser correspondido, cayó en una gran depresión y desestabilizó más su ya mermada salud.

Entre el 188 y 1884 trabajó en lo que será su obra mas reconocida y que ejercerá una mayor influencia Así hablo Zaratustra, obra en la que se vertebran las líneas esenciales de su pensamiento. De esta manera, establece un sistema filosófico propio, una vez desmantelada y criticada, en sus anteriores escritos, toda la tradición cultura, filosófica y religiosa de la que nunca se sintió participe. La muerte de Dios, el nihilismo, el superhombre y el eterno retorno quedaban plasmados en boca de Zaratustra, nuevo profeta, que iluminará un tiempo diferente y el amanecer de un hombre nuevo.

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Primer borrador del título de Así habló Zaratustra en la carta a Heinrich Köselitz, el 1 de febrero de 1883

Aunque la anterior obra acabó con todas sus fuerzas intelectuales, en 1885, escribió y publicó Más allá del bien y del mal, una de sus obras más significantes e importantes, pero que, como todas las demás no conoció un éxito inmediato. La siguió La genealogía de moral en 1887.

En 1888 Nietzsche quedó sumido en un estado de gran agitación mental. Escribía denodadamente no solo ensayos, sino también misivas a intelectuales y políticos de la época como: El caso Wagner, El ocaso de los idólos, El anitcristo, Nietzsche contra Wagner Ecce Homo (último escrito, una especie de autobiografía)

Finalmente, en 1889, Nietzsche se había establecido en Turín, donde trabajaba en un proyecto de gran obra en la que se resumiría su pensamiento y que iba a titularse La voluntad de poder, pero no la llegó a terminar. Pues en febrero, de este mismo año, contempló cómo un caballo era golpeado por su dueño, en un arrebato de locura, Nietzsche fue corriendo y se abrazó al cuello del caballo pidiéndole perdón. Seis días después perdía definitivamente la cordura. Fue ingresado en una clínica de Basilea y le diagnosticaron reblandecimiento cerebral y una parálisis progresiva, que acabaron con su vida el 25 de agosto de 1900 en Weimar.

Invictus

La historia de un país puede quedar escrita por sus eficaces relaciones políticas, económicas, sociales y culturales, pero si por encima de todo ha existido una política humana y emocional promotora de conciencias y sensibilidades, ese país marca la diferencia por ser capaz de vencer obstáculos, actitudes negativas, creencias erróneas y antivalores desde dentro de cada ser, desde la conciencia de cada ciudadano, tal y como lo hizo Nelson Mandela.

La película Invictus, no es más que, un claro ejemplo de regeneración y reconstrucción que tienen valores tan universales como el perdón, la reconciliación y la inspiración.

Basada en hechos reales, Clint Eastwood (el director de la película) construye un alegato a la capacidad de reconstrucción de las relaciones sociales que tienen el sentimiento y ejercicio de una reconciliación tolerante y comprometida.

Una película centrada en el Nobel de la Paz, Nelson Mandela, con una trama argumental sencilla, se logra una inmediata y profunda identificación del espectador con el personaje. El director conduce y relaciona una complicada relación socio-política, como es lo que marca el final del «Apartheid», con las relaciones humanas, las cuales se imponen al trasfondo racial de la historia.

Se trata de una película que muestra cómo el perdón es más poderoso que cualquier arma nuclear.

 

https://www.filmaffinity.com/es/film584053.html

La insociable sociabilidad

¿Progresa la humanidad en la historia?
El punto de partida de la filosofía kantiana es la paradoja que Kant detecta en el pensamiento de Rousseau:

  1. Denuncia que el progreso científico, artístico y económico es un factor causante de la corrupción moral y política de la humanidad.
  2. Intenta explicar cómo es posible una mejora moral del ser humano mediante la educación y una política basada en la voluntad general.

Según Kant, la cuestión sobre el progreso de la humanidad no puede decidirse mediante la experiencia, pero hay acontecimientos que generan un sentimiento de simpatía y de entusiasmo en que gente que no se afectada por ellos. Estos sentimientos, sobre todo el de entusiasmo serían una señal equívoca de un progreso en el sentimiento moral de la humanidad.

Hay que contemplar la historia de la humanidad como si en ella hubiera algún tipo de finalidad o intención de la naturaleza. Supone que, pese a las intenciones particulares tanto a nivel individual como a nivel de un pueblo, sigue su curso, todo se contempla desde un punto cosmopolita o universal.

La visión cosmopolita implica adoptar una visión general de la especie humana, sin limitarse a regiones, culturas o países. Además, esta visión de la historia conlleva un desarrollo de la racionalidad de la
especie. Pues la razón, necesita de varias generaciones para crecer y fortalecerse.

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La semilla de la razón solo germina y crece mediante el antagonismo y la lucha en la historia de la humanidad. Esto, Kant, lo refleja en el oxímoron «insociable sociabilidad», o sea, el individuo, por su egoísmo, tiende a la insociabilidad, pero, por su necesidad, se ve obligado a vivir en sociedad y a respetar las leyes. Estas dos inclinaciones son inhertes del ser humano, donde se puede ver claramente la postura de:

  1. La tendencia humana a formar sociedades y así desarrollar sus capacidades como ser racional.
  2. La resistencia a entrar en contacto con los demás; el impulso al individualismo y a actuar de forma egoísta.

Así pues, los frutos de la cultura y de la sociedad, como el arte y las ciencias, pero también la política, se deben, precisamente, a esa tensión entre la insociabilidad y la disciplina derivada de la necesidad de la vida social.

La guerra y los conflictos, para Kant,  incorporan un aspecto positivo, puesto que las guerras y los conflictos estarían abocados a establecer necesariamente un orden pacífico y servirían a un plan oculto de la naturaleza o providencia para un progreso hacia lo mejor.

Finalmente, para Kant, entorno a la cuestión expuesta. Este progreso de la humanidad en la historia es un progreso legal o jurídico, pero no moral. El plan de la naturaleza para la historia en clave cosmopolita es el establecimiento de un Estado universal no despótico que permitiera el desarrollo de las capacidades de la especie humana y una situación de paz mundial.

¿Cómo debería ser un mundo de niños? (1º primaría)

En clase de Filosofía para Niños, haciendo referencia al Día Internacional de la Infancia, se me ha ocurrido una actividad, la cual les ha encantado a los alumnos y alumnas de 1º de Primaria. Debían inventar un mundo, ¿Fácil?, para ellos lo ha sido, sobre todo, porque su mundo debía ser solo para niños. ¿Cómo sería un mundo de niños?

Una clase de lo más divertida, ideas totalmente extravagantes, que supera la realidad. Todas las ideas algo en común «Un mundo de chucherías».

Así, es como los niños y niñas de 1º de Primaria quieren su mundo, un mundo de chucherías, sin normas, donde reine la felicidad. Y con todo esto empieza lo bueno, el momento de la reflexión.

Debían explicarlo en primer lugar individualmente, después de forma colectiva poniendo en común y plasmándolo en dibujo cómo sería ese mundo

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Dibujo realizado por uno de los niños de la clase de 1º de Primaria.

Pero chicos y chicas, escuchadme un momento, vuestras ideas son increíbles, pero… como todo mundo debe tener unas reglas, ¿no? o acaso está permitido robar, mentir, matar, y demás. – Dice la profesora para dirigir el tema mientras trabajaban entre ellos.

Queremos un mundo sin reglas, además si es un mundo de niños, no hay adultos para poner esas normas. Por lo tanto, no pueden haber normas– Dice M

Pero si que deben haber, a veces nos portamos mal, y hacemos cosas mal y nos pueden castigar por hacer esas cosas mal. Tiene que haber policía en nuestro mundo. – Dice O

No, no puede, porque la policía es mayor, y solo hay niños, no puede haber policía. -Dice Y

-Si, pero los niños crecen y pueden convertirse en policías, y la policía puede poner las normas. Necesitamos de normas, sino todos nos comportaremos mal.– Dice M

– Pues, cuando los niños crezcan podemos crear otro mundo para adultos, y una vez hayan crecido, se van de nuestro mundo para irse al mundo de los adultos, que es más aburrido, porque no hay chucherías ni ajedrez.– dice T

– En el mundo de la chuchería y del ajedrez, todos son felices, porque llueve chucherías y podremos jugar siempre al ajedrez, y siempre seremos felices. – Dice Y

– Muy bien, y… ¿colegio? ¿habría un colegio en vuestro mundo?- Dice la profesora

-No, no puede haber colegio.– Dice R

-Ah, ¿no? entonces si no hay colegio, ¿cómo conocerías a tus amigos? Si tú no fueras al colegio, ¿podrías haber conocido a tus amigos y amigas de clase? -Dice la profesora

– Pues,… puede haber colegio, pero sin clases, un colegio donde podemos aprender pero sin exámenes y sin deberes, puede ser un colegio, donde aprendemos mucho y tenemos muchos amigos, donde todos somos felices, y tenemos muchos profesores, y todos de filosofía. – Dice R

Entonces,… Si que hay adultos en vuestro mundo, los profesores de Filosofía. -Dice la profesora.

– Claro, pero solo de Filosofía, porque nunca nos enseñarían nada malo, y siempre seríamos felices con ellos. -Dice M

Una clase increíble, con una sinceridad y una inocencia increíble. Conceptos como la no existencia de la guerra, de la pobreza, de la violencia,… han sido tocados. Y esos conceptos, no los quieren en su mundo, en su mundo feliz de la chuchería. Básicamente, porque esos conceptos solo existen porque son creados por adultos. Mucho para reflexionar.

Filosofía de la mente y neurociencia

Desde siempre, el ser humano ha experimentado que es una realidad dual. Por una parte, somos cuerpo, es decir, algo material; por otra, somos alma, o ψυχή, o mente, es decir, algo espiritual o, al menos, no tan claramente material.

Reflexionar sobre esta vivencia pertenece a nuestra propia condición humana. Dar respuestas plausibles a ese tipo de reflexiones ha ocupado el interés de la filosofía desde sus orígenes: ¿somos solo cuerpo?, ¿somos algo más que materia?, ¿puede el alma ser inmaterial?, ¿cómo explicar, si solo somos materia, realidades como el pensar, desear, sufrir, amar?, ¿cómo explicar la conciencia, es decir, no solo que pensamos, deseamos, sufrimos, amamos, sino también el que nos demos cuenta de que pensamos, deseamos, amamos?

La complejidad de este tipo de cuestiones puede enriquecerse aún más si planteamos la reflexión de la siguiente manera. Una piedra, solo materia, no piensa, no desea, no sufre, etc. La explicación es sencilla. Es solo materia y la materia no es capaz de ese tipo de operaciones. Un ser humano también es materia. Como tal, comparte características con esa piedra. Sin embargo, al mismo tiempo que es materia, es capaz de todo este tipo de operaciones. ¿Cómo es esto posible?

Descartes planteó, en toda su radicalidad, este dualismo. Para Descartes, el ser humano es la suma de dos sustancias heterogéneas: la sustancia extensa y la sustancia pensante. Ahora bien, si son heterogéneas, ¿cómo interactúan entre sí? Es obvio, para Descartes, que esta interacción es real.

Pero, no supo ofrecer una respuesta plausible a este dualismo, a la interacción entre cuerpo y mente. Situó, finalmente, la sustancia pensante en la glándula pineal, es decir, en el cuerpo. Esta solución no resuelve el dualismo planteado. 

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En la actualidad, este tipo de cuestiones han recobrado cierta importancia debido a los avances de la neurociencia, disciplina emergente que se ocupa, desde un punto de vista multidisciplinar, del estudio de las relaciones existentes entre nuestra manera de ser y el funcionamiento de nuestro sistema nervioso y, especialmente, del cerebro.

Los interrogantes anteriormente enunciados se reformulan, hoy en día, de la siguiente manera: ¿es el cerebro la causa y el fundamento de toda nuestra vivencia dual? ¿Son los fenómenos psíquicos reducibles a meros procesos físicos? ¿Somos nuestro cerebro?

Hay muchos filósofos de la mente, como el norteamericano John R. Searle, que se muestra crítico con aquellas tesis que intentan reducir la identidad humana a meros procesos cerebrales.

Fuentes: 
Revista: "Muy Interesante"
Libro: "Filosofía" ed. Editex
Libro: "La nueva filosofía de la mente" ed. Gedisa

 

FiloQuiz

Hemos realizado nuestro propio juego de mesa en 1º de Bachillerato.

¡¡¡FiloQuiz!!!

Un entretenido juego de grupo, donde, imitando el tradicional «Party&Co», se deberá poner a prueba todas las habilidades cognitivas y conceptuales sobre Filosofía.  En él, los participantes debe someterse  a pruebas de Tabú, Preguntas y Dibujo.

Para ello has de tener unas pequeñas nociones de: Epistemología, ontología, antropología, gnoseología, antropología, ética, política, estética,…

¿Jugamos?

 

A hombros de gigantes – Newton (1ºBach)

  1. A hombros de gigantes:

<<Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes>>.

Isaac Newton.

¿Qué papel otorga este científico a sus antecesores? ¿Cómo se ve él a sí mismo? 

La ciencia ha sido sin lugar a dudas uno de los pilares fundamentales en el desarrollo de la sociedad, del individuo y de la mentalidad de este. Al igual que cualquier movimiento, la ciencia tuvo una serie de pioneros entre los cuales destacan, por ejemplo, Arquímedes, Da Vinci,  Copérnico, Galileo,…

En la cita de Newton, se hace precisamente referencia a lo indispensable que resultó el trabajo de estos primeros científicos para su propio trabajo. Considera muy improbable que él hubiese conseguido sus logros si no se hubiesen producido los de ellos. Y, es cierto, la ciencia tiene un  desarrollo lineal, son necesarios una serie de pequeños (o grandes) descubrimientos para alcanzar uno de mayor envergadura.

Newton, también se alaba a sí mismo, alegando que ha logrado una mayor visión de la realidad gracias a su capacidad para comprender y continuar el trabajo de los que a él denomina «gigantes».

Es curioso el hecho de que él no se considere o no crea apropiado considerarse públicamente como un gigante más.  Esto puede deberse también a que no supiese cual era la verdadera importancia de su trabajo o a que considerarse más meritorio el de sus antecesores.

Sin embargo, se define como una persona intelectualmente superior a la media, al afirmar que ha llegado a la altura de los hombros de los gigantes.

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