El problema del Conocimiento y el Método. Descartes.

En el siglo XVII el principal problema fue el conocimiento. Se tendrán diversas cuestiones a las cuales darles una respuesta.

En esta época dos escuelas permanecerán enfrentadas, el racionalismo y el empirismo. El racionalismo defiende que con la razón alcanzamos la verdad, y que por medio de las matemáticas, se llega al conocimiento, estableciendo como ideal de conocimiento el sistema deductivo, lo que quiere decir que a partir de unos principios se puede llegar a deducir el resto de verdades. Por otra parte el empirismo, defiende que el conocimiento procede de los sentidos, rechazando la existencia de las ideas innatas y utilizando el método inductivo a partir de las experiencias  extrae conclusiones, tomando como modelo experimental la física.

Descartes, en el terreno del conocimiento, se enfrenta al escepticismo. Trata de construir un sistema de conocimientos empezando por la renovación de la filosofía, ya que según él ésta es la base de las ciencias y si ésta es dudosa las ciencias también lo serán. Por lo tanto, no estando contento con los conocimientos recibidos en el colegio de La Fleché, puesto que estos podrían ser dudosos, decide dedicarse a viajar.

Para Descartes la primera condición es encontrar un método que no sea erróneo. El punto de partida es la razón o buen sentido que todos los hombres tienen igual, pero cada uno toma caminos diferentes sin considerar las mismas cosas. Aunque no es suficiente tener buen sentido, sino aplicarlo bien, necesitando otros modos de conocer la razón y la necesidad de un método.

Dos son los modos de conocer la razón: la intuición, una especie de “luz natural” por la cual sin duda ni error se captan las ideas verdaderas, y la deducción, que es la sucesión ordenada de evidencias alcanzando las ideas claras.

Descartes cree que los geómetras poseen propiedades para avanzar en el conocimiento de la filosofía, destacando tres puntos: el primero es el método de geometría que desarrolla una cadena de ideas claras que serán descubiertas por la intuición y trabadas en largas cadenas deductivas. El segundo consiste en no aceptar como verdadero nada de lo que no se tenga absoluta certeza, y el tercero es respetar el orden de la deducción.

Así, Descartes presenta su método, el cual es resultado de la aplicación del método matemático a la filosofía.

Descartes formula cuatro preceptos que se aplicaran a la filosofía. El primero es la evidencia, hay que evitar la precipitación y la prevención, no aceptando como evidente lo confuso ni aceptar como verdadero lo que es claro. Así pues, formula el criterio de verdad entre claridad (conocimiento limpio de la mente) y distinción (que no tiene nada en común con las demás cosas). El segundo es el análisis minucioso de los problemas hasta reducirlos a ideas claras. El tercero la síntesis, sucesión de ideas claras y distintas para llegar al conocimiento, deducción; por último, la enumeración, tanto del análisis como de la síntesis. La pretensión final de estas enumeraciones es extender la evidencia de la intuición a la deducción.

Para llegar a la primera parte del método (evidencia) es necesario descartar todo aquello que no se muestre de forma clara y distinta, y por ello sea motivo alguno de duda, comenzando así la duda metódica, puesto que para conseguir algo verdadero debemos comenzar dudando y necesitamos basarnos en una verdad para construir el edificio del conocimiento.

En primer lugar, Descartes dice que tenemos motivos sobrados para dudar de los datos de nuestros sentidos, puesto que estos nos engañan en ocasiones. En segundo lugar, duda de los sueños, puesto que durante el sueño vivimos en una realidad falsa que sin embargo creemos que es verdadera mientras dura; por último, descarta las verdades racionales las cuales son consideradas indudables, como las matemáticas, pero puede caber la posibilidad de que exista una “genio maligno” que haga que nos equivoquemos continuamente con nuestro propio entendimiento, por lo que se presenta como duda.

Finalmente, con todo ello, Descartes, ante este radical proceso de duda, le lleva a un callejón sin salida, situándonos en el punto del escepticismo, donde la verdad no existe y si existe el hombre es incapaz de conocerla, los sentidos nos engañan y son subjetivos. Con la afirmación del escepticismo, afirma la imposibilidad de alcanzar el conocimiento verdadero, porque la razón es tan débil que se encuentra imposibilitada.

A partir de aquí Descartes, buscará una solución para salir de ese estancamiento, de ese callejón sin salida del escepticismo, presentándose la formula “cogito ergo sum” (pienso luego existo) puesto que puedo dudar de todo, menos de mi existencia.

Una vez establecido este principio indudable, la cuestión es cómo recuperar la confianza en las certezas sobre el propio cuerpo y sobre el mundo externo a partir de él. Para ello, se debe explicar la teoría de las sustancias y los tipos de ideas en la filosofía cartesiana.

Discusión hermenétuica bajo el árbol de la sabiduría, portada del Tratado del Azoth de Basilio Valentín. La metafísica es la raíz del árbol de la filosofía; la física, el tronco, y las otras ciencias, sus ramas.
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El superhombre nietzscheano.

El superhombre es la encarnación de todos los valores nietzscheanos: sería aquella persona que vive según su voluntad de poder, asumiendo también el eterno retorno y la transmutación de los valores. Es el “nuevo hombre” que debe sustituir al “último hombre”, y que es anunciado por Zaratustra. El superhombre es producto del eterno retorno, y recupera la inocencia del hombre primitivo que puede encontrarse en los presocráticos. No vive apesadumbrado por tantos y tantos siglos de filosofía, reflexión, religión, ciencia… Juega con la vida, tal y como presenta Nietzsche al superhombre en sus famosas tres transformaciones:

  1. El camello: es aquella persona humilde y sumisa, que vive pendiente de obedecer. El camello sufre una pesada carga: la moral y la religión le convierten en un esclavo que vive pendiente de las normas (¡Tú debes!).
  2. El león: podría representarse por el espíritu ilustrado. El ser humano se revela (¡Yo quiero!) y se emancipa de la religión. Trata de romper con los valores tradicionales de la religión, pero vive anclado a la moral, una moral que va en contra de la vida, y elimina su libertad.
  3. El niño: ejemplo perfecto del superhombre, el niño imagina, crea, inventa, juega con la vida. Es el verdadero creador de valores. El niño se libra de la “seriedad” y del “rigor” racionalista del león, y convierte la inconsciencia y la inocencia en su mejor virtud: “Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir .” El niño crea valores, vive fiel a la tierra, y asume el eterno retorno como una más de las reglas de la vida. El niño ama la vida, la vive sin pensar sobre ella.

El superhombre aglutina todos los conceptos anteriormente explicados. Es el mensaje nietzscheano condensado en una sola figura, en un solo modelo de hombre. Nietzsche se refiere una y otra vez a uno de los fragmentos de Heráclito: “El tiempo es un niño que mueve las piezas del juego: ¡gobierno de un niño!”. El superhombre es la aparición natural que sigue a la muerte de Dios. Aunque esta expresión tiene precedentes, en Nietzsche adquiere un nuevo significado: es la desaparición absoluta de Dios, que es la negación de la vida. El que sirve a Dios o vive pensando en él, niega la vida, deja de vivirla. Por eso el superhombre es aquel capaz de superar la destrucción de Dios, el hundimiento del cristianismo, que será uno de los temas característicos de la crítica nietzscheana a la civilización occidental.

Esta caracterización nietzscheana es fácilmente interpretable desde un punto de vista racista. De hecho, a la muerte del autor alemán sus obras fueron manipuladas para convertirse en el soporte ideológico del nazismo. Sin embargo, este tipo de interpretación está muy lejos de lo que se puede leer en las obras de Nietzsche: cualquier ser humano no es un superhombre por el mero hecho de pertenecer a un grupo, sino precisamente porque es capaz de diferenciarse del mismo, de mantener una libertad absoluta y de crearse a sí mismo. No hay razas superiores a otras, sino hombres superiores a otros: aquellos que asumen la finitud de la vida, y desde ahí son capaces de proyectarse en el presente, expandiendo sus deseos y capacidades.

Tipos de conocimiento -Platón

El símil de la línea se trata de una analogía presentada por Platón al final del libro VI de la República, donde expone brevemente la teoría ontológica y epistemológica de madurez.

Conocimiento Opinión
Se obtiene mediante el intelecto Se adquiere a través de los sentidos
Es verdadero absolutamente Es verdadera o falsa, depende de su fundamento
Es objetivo, claro y universal Es subjetiva, confusa y relativa
Se refiere a las realidades inteligibles e inmutables Se refiere a la realidad sensible, que está en constante cambio

Platón, partiendo de la idea de Ser y apariencia de Parménides, reivindica la clara distinción entre conocimiento y opinión. Platón, considera que esta distinción no se encuentra separada tajantemente, sino que la opinión puede ir acompañada de conocimiento, solo si tenemos la ciencia sobre las formas y lo aplicamos para mejorar nuestro saber sobre la realidad sensible. Es lo que Platón llamaría u <opinión acompañada de conocimiento>.

De esta manera, Platón, partiendo de la base que tenemos dos tipos de conocimiento contrapuestos -sabiduría e ignorancia (falta de conocimiento o falsa creencia)-, establece que en medio hay uno que se llama, Doxa o Opinión sobre el conocimiento del mundo sensible.

El conocimiento tiene diferentes grados.

  1. Episteme: El mundo inteligible se encuentra formado por objetos matemáticos y por las formas o ideas a nivel espistemológico, de esta manera hay dos tipos de saber:
    • Nous o Dialéctica o ciencia de las ideas, se trata del saber propio de las formas o ideas. Excluye cualquier concesión a lo sensible y solo opera con ideas o conceptos.
    • Dianoia o Pensamiento discursivo, ocupa los objetos matemáticos, se sirve de imágenes y de representaciones sensibles para razonar. Las matemáticas son un conocimiento preparatorio para lograr alcanzar la dialéctica, por lo que sería inferior a la dialéctica.
  2. Doxa u opinión: Se trata del mundo sensible.
    • Pistis o Creencia, se encuentra cercano a la episteme, pues corresponde a la filosofía de la naturaleza.
    • Eikasia o Conjetura, se trata del nivel más bajo de la opinión, cercano a la ignorancia, corresponde a las artes. Esto es así, porque Platón considera que las Artes hace imitaciones de una imitación de la realidad inteligible, es decir, hace una copia o imitación de la naturaleza sensible, la cual es copia o imitación de la realidad inteligible.

En el libro VII de la República, Platón se refiere al problema del conocimiento en su famosa narración del mito de la caverna (leer)

Símil de la línea Platón

La función de la dialéctica en el proyecto político de Platón

Platón expone en la “Carta VII” las convulsiones políticas de la Atenas de su época: la guerra contra Esparta, el cruel gobierno de los 30 Tiranos, la restauración democrática, la injusta condena de su maestro Sócrates, etc. Estos acontecimientos le llevaron a replantearse de que todos los Estados estaban mal gobernados y de que los males de la humanidad no tendrían remedio hasta que los gobiernos estuviesen en manos de los filósofos. Por ello mismo, el tema de la siguiente redacción nos obliga a preguntarnos sobre el papel que juega la dialéctica en este proyecto político. Pero antes de nada, habría que hacerse cuestiones como: ¿Qué papel juega la educación en el proyecto político? ¿Qué función cumple la dialéctica en el programa educativo de Platón? Responder a estas cuestiones llevará a exponer los presupuestos ontológicos y epistemológicos sobre los que se sustentan tanto la educación como la política de Platón.

Platón, considera que solo la filosofía puede ofrecer una visión adecuada de lo justo y lo bueno, siendo esto imprescindible para que los gobernantes se conduzcan recta y sabiamente, pues de esta manera encaminan el Estado hacia la justicia, la felicidad y la armonía. Por ello mismo, Platón rechaza la democracia, pues al basarse de que cualquiera está capacitado para dirigir el destino político del Estado, se trata de un sistema nefasto. Por lo que pone como gobierno ideal una especie de aristocracia o gobierno de los mejores, pero lo mejores en saber y virtud; solo un gobierno así puede ponernos a salvo de la incompetencia, de los abusos y de la ambición de los gobernantes corrientes.

Para conseguir este sistema de filósofos-gobernantes, es de suma importancia el papel que juega la educación en esta propuesto. Es el Estado el que debe educar en la filosofía y en otras disciplinas a los futuros gobernantes. Para ello deben elegirse las mejores naturalezas, aquellas que poseen dotes naturales para el estudio y destaquen de forma natural en virtud.  La educación consistirá en lograr que estas naturalezas se encaminen hacia el conocimiento de lo verdadero, de lo bueno y de lo justo, apartándose de lo sensible. Para entender esta última parte, es necesario hacer referencia a la Teoría de las Ideas, la cual constituye el núcleo fundamental de la filosofía platónica.

Dicha Teoría afirma que, aparte de las realidades sensibles, cambiantes, materiales y sometidas al nacimiento y la muerte, existen ciertas realidades superiores, ingénitas e imperecederas, inmutables, inmateriales, abstractas, indivisibles, accesibles solo a la inteligencia, y que constituyen las esencias de las cosas sensibles y los paradigmas ideales que las cosas sensibles copian, esto recibe el nombre de “Ideas”. Solo de ellas puede haber conocimiento  verdadero (Epsiteme), mientras que de la otra realidad sensible, tan solo puede haber simples opiniones (doxa). Las Ideas se encuentran dentro de un sistema gradual en cuya cima está la “Idea de Bien en sí”. De esta manera, defenderá la existencia de ciertos valores éticos y estéticos objetivos, inmutables y eternos cuyo conocimiento es indispensable para que sirva al gobernante de guía en el gobierno de la ciudad.

En este punto es donde entra en juego la dialéctica. La dialéctica es el saber acerca de las Ideas y sus relaciones, el conocimiento de las esencias eternas e inmutables de las cosas, cuyo término final es la visión del Bien en sí , siendo esta el fundamento de todo lo real y la expresión suprema del orden racional que gobierna el mundo. Sin embargo, la dialéctica requiere una preparación previa en el cultivo de las matemáticas, las cuales constituyen el preludio. Así mismo, Platón distingue entre dialéctica ascendente y dialéctica descendiente. La primea representa el camino que lleva al alma desde las cosas más simples de los objetos matemáticos hasta la más perfecta Idea de Bien, valiéndose del poder dialéctico de la razón, de argumentos y refutaciones. Por otra parte, la dialéctica descendente  consistirá en la aplicación del conocimiento alcanzado acerca de lo inteligible y eterno, al mundo de lo sensible, y en particular al ámbito político. Una vez contempladas la Idea de Bien y las restantes Ideas, e filósofo debe ocuparse de los asuntos humanos y asumir la dirección política de la polis. Este proceso se ve muy bien reflejado en el “Mito de la caverna”, en el camino que recorre un prisionero liberado del interior de la caverna hasta que sale al exterior de la misma, y culmina con la visión del sol (representación metafórica de la Idea de Bien); y la vuelta de dicho prisionero liberado, una vez visto el mismo sol, al mundo de las sombras en el que viven sus antiguos compañeros de prisión.

En conclusión, Platón rechaza la democracia y otras formas de gobierno y propone le gobierno de los mejores en virtud y en saber. Esta propuesta política se completa con un ambicioso programa educativo que persigue como objetivo final formar a ciertos individuos capaces de gobernar sabia y rectamente. Y este conocimiento es el que nos proporciona la ciencia dialéctica, la ciencia suprema.

Juicios analíticos y sintéticos: a priori y a posteriori

En el análisis crítico de la metafísica de Kant, considera que todo conocimiento se expresa en juicios:

Juicios analíticos Juicios sintéticos
El predicado pertenece a la definición del sujeto  El predicado se encuentra fuera del sujeto
Son juicios de explicación: se explica una característica del sujeto Son juicios de ampliación: se añade una información sobre el sujeto
Hay un vínculo de identidad entre sujeto y predicado No hay un vínculo de identidad entre sujeto y predicado
Son a priori: no dependen de la experiencia, por lo que son universal y necesariamente verdaderos Son a posteriori: dependen de la experiencia, por lo que no son válidos de forma necesaria y universal
Ejemplos: “Es padre (no es necesario añadir que al menos tiene un hijo para que lo sea)”; “Todos los cuerpos son extensos” Ejemplos:”Es padre y tiene 3 hijos (añades información de la experiencia)”; “Todos los cuerpos son pesados”

Kant, para explicar por qué la física, la matemática y l alógica son ciencias y la metafísica no lo es, necesitará recurrir a un nuevo tipo de juicio dentro de los juicios sintéticos, este será: Juicios sintéticos a priori, se trata de un tipo de conocimiento que pese a portar información nueva, es independiente de la experiencia.
Por ejemplo: Si definimos la línea recta como la distancia más corta entre dos puntos sobre un plano, en el sujeto (línea recta) se habla de la forma que tiene, mientras que en el predicado se aporta información sobre su magnitud (la distancia más corta). Analizando el sujeto no se podría extraer nunca esa afirmación. Por lo que, se trataría de una definición sintética porque aporta información sobre un aspecto diferente referido al sujeto. Y al mismo tiempo, a priori, puesto que no requiere de una comprobación empírica.

¿Cuáles serían las características de los juicios sintéticos a priori?

Juicios sintéticos a priori
El predicado es externo al sujeto
Son juicios de ampliación: se añade una información sobre el sujeto
No hay un vínculo de identidad entre sujeto y predicado
Son a priori: no dependen de la experiencia, por lo que son universal y necesariamente verdaderos
Son los principios necesarios para adquirir conocimiento: son la base de toda la investigación posterior
Ejemplos: En física, las leyes de Newton; en matemática, algunas definiciones, como la usada más arriba sobre la línea recta.

Pero cabe preguntarse, ¿Son posible los juicios sintéticos a priori en la metafísica?

Kant, para responder a esa pregunta, debe hacer un cambio radical en la forma de pensar (giro copernicano) y analizar la estructura del sujeto que hace posible el conocimiento. Siendo ahora tarea de la filosofía transcendental, esto es, analizar el modo de conocer los objetos en general, es decir, la forma que tiene el ser humano de conocer cualquier objeto, no tratar el objeto en sí.

La matemática y el proyecto político de Platón

Antes de meternos de lleno al tema de la matemática y su relación con el proyecto político platónico, cabe cuestionarse previamente las siguientes cuestiones: ¿Cuál es el papel que juega la educación en general en este proyecto? ¿Qué relación hay entre política y educación?

En la “Carta VII” Platón expone su filosofía política, que debido a las circunstancias de la la época, considera que solo los males de la humanidad no tendrían remedio hasta que los gobernantes fueran filósofos, pues estos conocedores de la verdadera filosofía, tienen conocimiento adecuado de lo que es justo y bueno.

Platón considera que existen realidades o ideas objetivas, y entre esas realidades se encuentran los valores éticos y morales, como la Justicia en sí, el Bien en sí,… y es el gobernante el que debe conocerlo, pues estas ideas deben servirle de guía para el buen gobierno del Estado. Por ello, la educación de los futuros filósofos-gobernantes juega un papel esencial en este proyecto político, cuyo objetivo no sera otra que, alcanzar el conocimiento de las Ideas, sobre todo, la Idea suprema de Bien. Pero, ¿cómo conseguir el objetivo que plantea la educación? Las matemáticas. Estas al menos cumplen dos funciones:

  1. Obliga al alma a hacer uso de la inteligencia para alcanzar la verdad en sí, es decir, el conocimiento de las Ideas, las cuales son indispensables para el buen gobierno de la polis. Esto es así, porque las distintas disciplinas de las matemáticas (aritmética, geometría bidimensional y tridimensional, astronomía y armonía) estimulan la inteligencia y el pensamiento, de esta manera, hacen que el alma se despegue de lo sensible y se eleve hacia lo conceptual y abstracto.
  2. Refleja el mito de la caverna y el símil de la línea. En el primero, las matemáticas suponen un tránsito de la oscuridad a la luz, de la opinión al conocimiento y de lo sensible a lo inteligible, este paso no puede realizarse bruscamente, pues la luz acabaría cegándonos. Por ello mismo, la función que cumplen las matemáticas en la educación del filósofo-gobernante, es hacer que su alma se adapte progresivamente a la verdad y a la luz.
    Por otro lado, en el símil de la línea, al igual que las Ideas, los entes matemáticos pertenecen al género de lo inteligible, aunque estas se sitúan en un nivel inferior al de las Ideas, resultando ser un “preludio” de la dialéctica, el saber último que interesa al filósofo y al político.  Pero las matemáticas tiene importantes limitaciones, como es su método, que parte de hipótesis de las que el matemático no da cuenta, considerándolas así como solo pensamiento y no como conocimiento.

En conclusión, para Platón para que el Estado pueda ser salvado, se necesita de una Educación adecuada de los que en el futuro han de gobernarlo. Siendo esta orientada al conocimiento de los valores morales eternos y objetivos que han de servir de guía para el buen gobierno del Estado. Así pues, las matemáticas cumplen una función propedéutica, donde orientan, preparan y entrenan el alma antes de dedicarse a la ciencia más elevada, la Dialéctica, y será esta la que permitirá la contemplación de las Ideas innatas mismas y, finalmente, de la Idea de Bien, cuyo conocimiento resulta imprescindible para el buen gobierno del Estado.

R. Descartes: Vida y obra

41dR. Descartes, nacido el 31 de marzo de 1596 en la Trurena (Francia), muere el 11 de febrero de 1650 en Estocolmo. El más conocido representante de la corriente racionalista.

Hijo de una familia de origen noble y con recursos ecónomicos, recibió una sólida formación en el colegio jesuita de La Flêche, desde el 1606 hasta alrededor del 1614, donde se instruyó en humanidades, matemáticas, mecánica y filosofía escolástica, pensamiento que predominaba en este centro, cuyos conocimientos filosóficos aprendidos le dejaron profundamente insatisfecho. Pues en 1616, licenciado en Derecho, había quedado fascinado por la certeza y las evidencias de las matemáticas y desilusionado con respecto a las enseñanzas filosóficas recibidas decidió estudiar en el gran libro del mundo.

Se alista como voluntario en el ejército protestante de Nassau al empezar la guerra de los Treinta Años. Pero en 1619 tuvo unos sueños que le hicieron vislumbrar el fundamento de toda su filosofía: un uso adecuado de al razón, que apoyada en los presupuestos matemáticos, unificaría un método único que justifique todo el saber.

Entre el 1620 y 1629 se dedicó a viajar, en este último año se instaló en Holanda, buscando aprovechar el ambiente de superior libertad de pensamiento que allí se respiraba, lejos de los políticos y de los cardenales de París. Desde entonces reside en varias localidades hasta el 1649, año que, asfixiado por las denuncias de reformistas y católicos acepta la invitación de la reina Cristiana de Suecia y se marcha a Estocolmo, donde fallece.

OBRAS:

Entre sus obras podemos destacar Tratado del mundo y de la luz en 1633, una obra de carácter científico, que no llegó a publicar atemorizado por la condena de Galileo en Roma, ya que en ella defendía el heliocentrismo. El Discurso del Método para conducir bien la razón y buscar la verdad en las ciencias, comúnmente conocido como Discurso del Método, fue publicado en Holanda en el año 1637. Las Meditaciones Metafísicas fueron publicadas en 1641, acompañadas de las objeciones de seis filósofos conocidos, uno por cada meditación, y las respuestas que Descartes ofrece a dichas objeciones. En 1644, publicó una síntesis completa de todo su pensamiento, donde agrupó tanto su filosofía como sus investigaciones científicas y que sirviera como manual académico, esto era Los principios de la filosofía. Entre el 1645 y 1649, se dedicó a estudiar las pasiones, y fruto de ello fue el Tratado de las pasiones del alma, publicado en 1649

 

Platón: Vida y obra

platon_2Filósofo ateniense nacido en el año 427 a.C y muere en el 348 a.C. Aunque su verdadero nombre es Aristocles, popularmente es conocido como Platón en alusión a su ancha espalda. Hijo de familia Aristocrática. Su juventud estuvo marcada por la larga guerra entre Esparta y Esparta, y por época de inestabilidad política, de enfrentamientos y luchas por el poder entre el bando democrático y el bando oligárquico.

Fue a la edad de 20 años cuando conoció al que sería su maestro Sócrates. Este ejerció una extraordinaria influencia sobre su vida y su pensamiento. Después de la condena a muerte de su maestro Sócrates, Platón llegó al convencimiento de que ni la oligarquía ni el democracia eran capaces de gobernar la ciudad con justicia y de conducir la sociedad con armonía. De hecho, fue esta condena de su maestro lo que llevó a Platón a desvincularse por completo de la política de su ciudad, e intentó buscar en la filosofía el remedio a los males políticos de su tiempo.

De esta manera, Platón llegó a al conclusión de que todos los Estados de su época estaban mal gobernados, y trató de hallar mediante la filosofía una especie de medicina política que pudiera aplicarse a los regímenes políticos enfermos existentes en su tiempo. Es en esta época cuando comienza a gestar la idea de que un gobierno formado por filósofos sería el único capaz de gobernar el Estado con justicia. De hecho, tuvo la ocasión de llevar a la práctica sus proyectos de reforma política en Siracusa, pero fracasó, poniendo en peligro incluso su vida.

En el año 387a.C, tras regresar de su primer viaje a Siracusa, fundó en Atenas su escuela de filosofía, a la que dio el nombre de “Academia”, allí se estudiaba tanto Filosofía, como Física, Geometría, Astronomía y Aritmética. La Academia debía servir principalmente para la formación de futuros políticos y gobernantes, en un nuevo intento de aplicar su propuesta del filósofo-gobernante.

LAS OBRAS DE PLATÓN

Platón escribió sus obras en forma de diálogo, en la mayoría de las cuales el personaje de “Sócrates” es el que lleva la voz cantante. El pensamiento de Platón evolucionó desde sus primeros diálogos hasta los últimos, por lo que sus obras suelen agruparse en cuatro períodos:

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  1. – Período socrático: Los diálogos reflejan el pensamiento y la personalidad del Sócrates histórico. El tema fundamental son las virtudes. A esta época pertenencen: Apológía de Sócrates, Critón, Eutifrón, Laques, Protágoras, Cármides, Lisis, “Libro I” de la República. 
  2. – Período de transición: Comienza a dar camino a sus propias opiniones. A este periodo pertenecen los siguientes diálogos: Gorgias, Menón, Eutidemo, Hipias I, Hipias II, Crátilo. 
  3. – Período de madurez: Se encuentra en posesión de sus propias ideas. Desarrolla la teoría de las Ideas, su teoría del conocimiento y su filosofía política. Destaca: El Banquete, Fedón, los restantes libros de La República, Fedro.
  4. – Período de vejez o crítico: Repasa algunas de sus teorías, corrigiéndolas, explicándolas o ampliándolas. Pertenecen los siguientes diálogos: Teeto, Parménides, Sofista, El Político, Filebo, Timeo, Critias, Las leyes, Carta VII y Carta VIII
Fuentes: 
Wikipedia
Biografía y Vida
WebDianoia

I. Kant: Vida y obra

zEl representante más conocido y prestigioso de la Ilustración alemana fue Inmanuel Kant (1724-1804).  Hombre serio y riguroso en sus costumbres, cuya orientación religiosa pietista protestante influyó profundamente en Kant, quien apenas salió nunca de su ciudad natal, la prusiana Könisberg.

En 1740, con apenas dieciséis años,se matriculó en la Universidad de Könisberg, donde recibió una instrucción de corte racionalista inspirada en las obras de Leibniz y de Wolff. Tras la muerte de su padre, 1746, Kant tuvo que dejar la universidad, no sin antes presentar su primer escrito, de temática científica: Pensamientos sobre la verdadera estimación de las fuerzas vivas.  

Su escrito Nueva dilucidación de los primeros principios del conocimiento metafísico, fue lo que, en 1755 le capacitaba y habilitaba para ejercer la docencia en la  Universidad de Könisberg, y fue como profesor de universidad cuando se alejó de los presupuestos racionalistas de Wolff para acercarse, progresivamente, a los postulados empiristas de Hume y al modelo científico representado por Newton, influyendo notablemente en su pensamiento. En el plano ético, esta misma influencia la ejercerá tras una lectura de la obra de Rousseau. Este periodo, es conocido como la filosofía acrítica.

En la década del 1760, se dedicó a publicar diversos trabajos, y en 1770 consiguió la cátedra de Lógica y Metafísica, y publicó Disertación sobre la forma y los principios del mundo sensible y del inteligible, obra que cierra la época precrítica o acrítica de su pensamiento, pero que apunta algunas ideas que serán claves para sus obras críticas. Después de la obra antes mencionada, da inicio la <<década del silencio>>, pues no fue hasta el 1781 cuando escribió la obra más importante Crítica de la razón pura, obra en la que Kant sometió la metafísica a una crítica sistemática y definitiva, dicho libro, supuso un vuelco en toda la filosofía moderna. 

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A partir de entonces, comenzaron unos años de gran productividad literaria, entre ellas completó el proyecto de la filosofía crítica con la Crítica de la razón práctica en 1797.

Como contexto, Kant vivió en plena Ilustración, el tan conocido como <Siglo de las Luces>. Y definió el proyecto ilustrado en Contestación a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? en 1784, breve tratado en el que define la Ilustración como el abandono definitivo de la minoría de edad intelectual.

En 1789, contempló con simpatía los sucesos de la Revolución francesa. Sin embargo, en Prusia estos hechos coincidieron con el fallecimiento de Federico II el Grande, valedor de Kant, y el advenimiento de un nuevo régimen poco proclive a los ideales franceses. Fue en este contexto cuando se publicó la segunda edición de su obra La religión dentro de los límites de la mera razón. Esta re-edición, así como la obra, sería considerada contraria a los principios del cristianismo, que junto con el clima político prusiano, Kant fue censurado y se le prohibieron, terminantemente, futuros escritos sobre cuestiones religiosas.

Finalmente, Kant se jubiló en 1797, y tras varios años de una angustiosa enfermedad (demencia senil), murió el 12 de febrero de 1804.

La obra de Kant supuso una auténtica revolución en al filosofía moderna e inauguró una nueva corriente filosófica, el idealismo, cuyos principales representantes fueron Fitche, Schelling y Hegel.

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F. W. Nietzsche: Vida y obra

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Friedrich Wilhelm Nietzsche nació en Röcken, en la región de sajonia de Turinga (actual Alemania) el 15 de octubre de 1844.

Su educación inicial quedó en manos de su madre, dos tías y una abuela tras el fallecimiento de su padre, pastor protestante. Desde muy corta edad, mostró una salud débil y un estado de ánimo propenso a la tristeza y el aislamiento; sin embargo, poseía una inquebrantable fuerza de voluntad y una capacidad de sacrificio impropia de un niño.

En 1850 se trasladó con su hermana y su madre a Naumburgo, donde Nietzsche cursó sus estudios primarios y secundarios en la Escuela Real de Pforta, donde se vio notablemente influenciado a nivel vital e intelectual, pues descubrió las ciencias humanísticas. En el 1964 inició la carrera de Teología en Bonn con la intención de convertirse en clérigo y contentar a su familia, pero abandonó al año los estudios para trasladarse a la universidad de Leipzig y finalizó los estudios de filología clásica.

Fue en la ciudad de Leipzig donde leyó por primera vez El mundo como voluntad y representación de Schopenhauer, de esta manera quedó cautivado por la idea de esa voluntad que afirma la vida como única realidad.

En 1869, con tan solo veinticuatro años y sin tener terminado el doctorado, fue nombrado profesor de Lengua y Literatura Griega en la Universidad de Basilea, en Suiza. Allí conoció al gran músico Richard Wagner, donde se convirtió en un ferviente admirador y un gran amigo del compositor.

Fue el 3 de diciembre del 1871 cuando publicó su primer libro, El nacimiento de la tragedia, en la que definía el arte como la máxima representación de la creación humana y el mejor reflejo de lo que constituye su existencia. Reelaborará ideas presentes en las tragedias griegas y en la filosofía de Schopenhauer, e idealizará la figura de Wagner como ejemplo de su propuesta. Pero la polémica sobre la obra no tardaría en estallar, pues recibió una gran cantidad de críticas por parte de algunos filólogos. Aún así ajeno a las críticas, Nietzsche inició un época intensa en escritos y publicaciones entre el 1873-1876 y 1880 con las obras Consideraciones intempestivas Humano, demasiado humano. En cuyas obras arremete contra el orden establecido y la mentalidad filosófica imperante caracterizada por su idolatría hacia la ciencia y el progreso propugnado por la técnica.

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R. Wagner
(1813-1883)

Entre tanto, la amistad con Wagner se iba debilitando, pues vio cada vez más en él al representante extremo del Romanticismo y creyó descubrir en la última fase de su obra (ópera Parsifal) una orientación nostálgica hacia el cristianismo, un abandono de aquellos valores vitales que habían sido propios de la Antigüedad clásica y un espíritu de renuncia y de resignación. Así pues, en la última obra anteriormente citada (Humano, demasiado humano) señala su ruptura con Wagner  y su alejamiento de Schopenhauer.

En 1879, por problemas de salud, se vio obligado a abandonar la universidad, y desde entonces llevó una vida errante. Entre el 1880 y 1882 viajó por Suiza, Francia e Italia Septentrional. Leía con fervor las obras de Baruch Spinoza y comenzó a entrever el eje vertebrador de toda su filosofía: . En 1881 publicó Aurora y un año después La gaya ciencia. En estas fechas quedó apasionadamente enamorado de una joven rusa que al no ser correspondido, cayó en una gran depresión y desestabilizó más su ya mermada salud.

Entre el 188 y 1884 trabajó en lo que será su obra mas reconocida y que ejercerá una mayor influencia Así hablo Zaratustra, obra en la que se vertebran las líneas esenciales de su pensamiento. De esta manera, establece un sistema filosófico propio, una vez desmantelada y criticada, en sus anteriores escritos, toda la tradición cultura, filosófica y religiosa de la que nunca se sintió participe. La muerte de Dios, el nihilismo, el superhombre y el eterno retorno quedaban plasmados en boca de Zaratustra, nuevo profeta, que iluminará un tiempo diferente y el amanecer de un hombre nuevo.

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Primer borrador del título de Así habló Zaratustra en la carta a Heinrich Köselitz, el 1 de febrero de 1883

Aunque la anterior obra acabó con todas sus fuerzas intelectuales, en 1885, escribió y publicó Más allá del bien y del mal, una de sus obras más significantes e importantes, pero que, como todas las demás no conoció un éxito inmediato. La siguió La genealogía de moral en 1887.

En 1888 Nietzsche quedó sumido en un estado de gran agitación mental. Escribía denodadamente no solo ensayos, sino también misivas a intelectuales y políticos de la época como: El caso Wagner, El ocaso de los idólos, El anitcristo, Nietzsche contra Wagner Ecce Homo (último escrito, una especie de autobiografía)

Finalmente, en 1889, Nietzsche se había establecido en Turín, donde trabajaba en un proyecto de gran obra en la que se resumiría su pensamiento y que iba a titularse La voluntad de poder, pero no la llegó a terminar. Pues en febrero, de este mismo año, contempló cómo un caballo era golpeado por su dueño, en un arrebato de locura, Nietzsche fue corriendo y se abrazó al cuello del caballo pidiéndole perdón. Seis días después perdía definitivamente la cordura. Fue ingresado en una clínica de Basilea y le diagnosticaron reblandecimiento cerebral y una parálisis progresiva, que acabaron con su vida el 25 de agosto de 1900 en Weimar.