Aristóteles: Vida y obra

Aristóteles, hijo del médico del rey Amintas de Macedonia, nació en Estagira en el año 384 a.C. Tras la muerte de su padre, a los 17 años, se trasladó a Atenas, donde estudió en la Academia de Platón. Los veinte años pasados en esta institución, primero como alumno y después ya como profesor, supusieron un intenso aprendizaje de la filosofía platónica y constituyen la primera etapa de su proceso intelectual.

Esta fase se caracteriza por una interiorización absoluta de los presupuestos platónicos, como el mismo Aristóteles expresa en sus primeros escritos de juventud.

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Platón y Aristóteles: Platón señala hacia el cielo (Mundo de las Ideas) Aristóteles hacia el suelo (la experiencia sensible). Simboliza la contraposición existente entre ambos.

Tras la muerte de Platón, inició diversos viajes por Assos, la costa de Misia y Mitilene, en la isla de Lesbos, que avivaron su interés por la zoología y por la botánica. De este modo, se convirtió en un minuicioso observador de la naturalea mediante la experimentación empírica, lo que trajo consigo que se distanciara de la formación platónica. esta etapa coincidirá con el segundo gran periodo de su itinerario intelectual, que se extenderá hasta su regreso a Atenas, doce años después, discrepando sobre la teoría de las Ideas platónicas.

Así mismo, en esta segunda etapa, el rey Filipo II convirtió a Aristóteles en el perceptor de su hijo Alejandro que duró del 342 al 336 a.C. Esta vinculación con Alejandro Magno finalizó cuando este asumió la regencia tras la muerte de su padre.

En el año 335 a.C Aristóteles regresó a Atenas y fundó el Liceo, un nuevo centro de formación que condicionará la tercera etapa de su pensamiento, desmarcado ya de las tesis platónicas. Enseñó en el Liceo hasta el año 323 a.C, año que murió Alejandro Magno. Entre los atenienses resurgió un odio hacia todo lo relacionado con lo macedónico, por lo que estos acusaron a Aristóteles de macedonismo y de asebeia (pecado de ir contra los dioses o la patria. En Atenas estaba castigado con el destierro o con la muerte), huyó a Calcis, donde falleció un año después (322 a.C), debido a una infección estomacal.

OBRA:

La obra de Aristóteles se divide en dos periodos:

  1. Escritos exotéricos: Obras de juventud, cuyo contenido y estructura son platónicos. Estos escritos están escritos en forma de diálogo publicados por el propio Aristóteles. Son escritos comunes, accesible para el vulgo.
  2. Escritos esotéricos: Componen el corpus aristotelicum. Estos escritos recogen sus enseñanzas en el Liceo y fueron publicadas por Andrónico de Rodas en el año 60 a.C. Son escritos ocultos y reservados, de difícil acceso para la mente, por lo que su lectura queda reducida a un número reducido de personas.

Dentro de lo denominado corpus aristotelicum se encuentra una diversidad de temas y obras, estos son:

§Lógica: el conjunto de libros se le conoce con el nombre de Organon. Se trata de tratados destinados a entender la lógica como ciencia que estudia cómo funciona la facultad del pensamiento. Categorías, Tópicos, Sobre refutaciones sofísticas, Sobre la interpretación, Analíticos primeros y Analíticos segundos.

§Metafísica: Conjunto de catorce libros. La metafísica es la ciencia que estudia el ser en cuanto ser y las propriedades que le corresponden.

§Física: Libros que componen un tratado sobre la naturaleza y los seres naturales, así como sobre el problema del cambio o movimiento: Física, Sobre el cielo, Sobre la generación y la corrupción, Meteorológicos.

§Psicología: Estudio sobre el ser humano, su manera de conocer y las relaciones entre el alma y el cuerpo: Sobre el alma, Sobre la memoria y el recuerdo, Sobre la vida larga y corta.

§Ética: Ética a Eudemo, Ética a Nicómaco y Gran ética o Magna Moralia.

§Política: Política y Constitución de Atenas.

§Arte: Retórica y Poética.

Referencia bibliográfica: 
"Historia de la Filosofía" ed. Editex
Biografiasyvida.org
Webdianoia.com 

Escuela atomista

Dos son los autores que destaca la tradición como iniciadores de la escuela atomista: LEUCIPO y DEMÓCRITO.

Leucipo (460-370a.C) es el más controvertido, ya que algunos autores niegan, ya desde la Antigüedad, incluso su existencia. De hacer caso a las tradiciones recogidas por Aristóteles, sería un personaje de Mileto o de Elea, cuyas teorías son difíciles de distinguir de las que nos han llegado en boca de Demócrito. Es considerado el fundador del atomismo y del materialismo mecanicista griego.

Demócrito (460-370 a.C) nació en Abdera, continua el pensamiento de Leucipo, radicaliza el atomismo y subraya la necesidad mecánica del acontecer en el mundo.

La filosofía atomista trata de resolver la contradicción de Parménides desde otro punto de vista: si la negación del no-ser supone la negación de nuestra experiencia, debemos afirmar el no-ser, y de esta manera podremos afirmar la multiplicidad y confiar en nuestros sentidos.

En este sentido, el ser de Parménides queda entonces pulverizado y esparcido, en partículas diminutas, por el espacio infinito. Cada una de estas partículas tiene las propiedades del ser parmenídeo: eterna, invariable, increada, indestructible, en sí homogénea, limitada e indivisible. Esto es denominado por Leucipo como átomos, acuñando así por primera vez un concepto que tan productivo habría de resultar en las explicaciones posteriores de la naturaleza.

De esta manera, para los atomistas, la realidad se compone, pues, de dos elementos; lo lleno y lo vacío. Lo lleno a su vez está compuesto de átomos infinitos en número. Son cualitativamente iguales pero se diferencian en su tamaño, su figura, su posición y su movimiento (les diferencian únicamente sus factores cuantitativos).

El vacío, identificable con el no-ser de Parménides, tiene existencia real. Los átomos se mueven naturalmente gracias a la existencia del vacío y bien chocan, saliendo despedidos con lo que varían sus trayectorias, bien se encajan dando lugar a diversos seres. Siendo todo acontecer en el universo movimiento de átomos en el espacio.

Por lo tanto, los objetos que percibimos están compuestos de átomos. Todos los seres se componen de átomos.

Leucipo, a diferencia de Demócrito y de Anaxágoras, considera que la causa del movimiento está en los mismos átomos, pues el espacio es inmaterial e inactivo, y el atomismo no admite ninguna otra realidad que la de los átomos y la del espacio.

Ante esta postura, Demócrito piensa que todo ocurre por una razón mecánica, no hay causas teleológicas del movimiento, pero resulta sumamente difícil conocer cuáles son esas causas. Su pensamiento desemboca, por tanto, en un escepticismo que influenciará a Protágoras.

El modelo atomista es, por lo tanto, materialista, ya que no admite la existencia de ningún agente “espiritual” (logos, nous, fuerzas…) y mecanicista ya que aplica la teoría del origen azaroso del movimiento, por lo que no hay una finalidad hacia la que tienda la naturaleza, ni un movimiento de origen orgánico. Tanto los átomos como el movimiento son eternos.

Los atomistas griegos fueron los primeros en concebir la naturaleza como resultado de la combinación de los átomos en el vacío.

Bibliografía:
Los filósofos presocráticos, cap. XVII, 581-582 Kirk y Raven
http://www.e-torredebabel.com

Empédocles de Agrigento

Empédocles de Agrigento (490-430a.C) nace en una familia aristocrática, pero a pesar de ello será defensor de los ideales democráticos. Intenta reconciliar a Heráclito y a Parménides, esto es, intenta reconciliar la idea del movimiento y la idea de la unidad del ser.

Es considero de los primeros pluralistas de la filosofía presocrática, considerando que el principio de que se componen las cosas singulares son los cuatros elementos: tierra, agua, aire y fuego. Cada uno de ellos son eternos, distintos entre sí desde toda la eternidad y constitutivos de todos los seres según distintas proporciones, es decir, son increados e indestructibles, homogéneos a sí mismos e invariables.

A partir de la mezcla de estos elementos se originan las cosas singulares, y por su disolución estas dejan de existir. Así pues, las diversas cualidades de ellas se deben a la forma y al modo de combinarse tales elementos.

El movimiento, para Empédocles, se origina por medio de dos fuerzas. Una de ellas tiende a la mezcla de los elementos (metafóricamente lo llama la fuerza del amor) y la otra tiende a su sepración (fuerza del odio).

El movimiento del cosmos (physis) evoluciona eternamente siguiendo un ciclo cósmico. que se desarrolla en cuatro etapas:

  • 1.- Dominio de la fuerza de unión. Los cuatro elementos se encuentran perfectamente mezclados formando un todo homogéneo.
  • 2.- Fase transitoria. Entra en juego la fuerza de separación y comienza la diferenciación entre los elementos.
  • 3.- Dominio de la fuerza de separación. Los cuatro elementos se hallan perfectamente separados.
  • 4.- Fase transitoria. Entra en juego la fuerza de unión y vuelve a producirse la paulatina unión de los cuatro elementos.

Aristóteles sugiere que en esta dualidad de amor y odio está implícito el pensamiento ético de que estas fuerzas son las causas reales de lo bueno y de lo malo, por lo que el pensamiento de Empédocles significaría un primer intento de incluir apreciaciones valorativas en la teoría de la naturaleza.

Los cuatro elementos componen las cosas singulares

Escuela de Elea

Los eleáticos trataron de investigar y resolver el por qué de la existencia de las cosas. Se proponían investigar la existencia misma de la multiplicidad real de los seres, y la razón suficiente del hacerse (fieri) de las cosas, dado caso que exista. Jenófanes, Parménides y Zenón serán los filósofos de los que se tratarán a continuación brevemente.

Jenófanes de Colofón (570-480 a.C) fundador de la escuela eleática, pudo ser maestro de Parménides. Ofrece un explícito monismo filosófico y religioso, a partir del que polemiza con las creencias populares politeístas y su antropomorfismo. Critica con dureza a los poetas y artistas que imaginan a los dioses provistos de todas las debilidades y los vicios de la naturaleza humana. Considera que Dios no es corporales ni espiritualmente comparable con el ser humanos. Dios se identifica con el universo y tiene todos los predicados del arjé de los milesios: eternidad, estabilidad, invariabilidad,…

Parménides (515-450a.C) intervino en la redacción de las leyes de su ciudad y formula la primera teoría metafísica del ser y de la verdad que conocemos. Su pensamiento es crítico con sus predecesores, especialmente con Heráclito, que al situar en el centro de su pensamiento el concepto del ser inmutable y eterno, siempre idéntico a sí mismo, rechaza la idea del cambio y la pluralidad, considerando que todos los pensadores que la apoyan están equivocados, pues todo movimiento es un paso del no-ser al ser, y eso no es posible porque todo está conectado con todo, todo es, y no es posible que no sea.

Las tesis parmenídeas tienen un punto de partida claro en la proposición siguiente:

-El Ser es y el no-ser no es.

Podemos definir Ser como aquello que es más general que ninguna sustancia determinada. Es lo más común, válido para todos los entes y posee, por tanto, la extensión máxima. A partir de esta premisa clara y concisa el autor, alcanza una curiosa pero coherente colección de conclusiones:

  • El Ser es uno, continuo, sin fisuras.
  • El Ser es idéntico a sí mismo en todas sus partes. Por lo tanto es esférico.
  • El Ser es increado e imperecedero.
  • El Ser es inmóvil e inmutable.

Todas estas conclusiones son necesarias, ya que la negación de cualquiera de ellas implicaría la aceptación de que el no-ser es o ha sido, lo que contradiría la premisa de la que partimos.

Por tanto, la pluralidad no es más que imaginación y engaño, ya que lo único real es el Ser, que no es más que uno, y el movimiento es pura apariencia, ya que el Ser es necesariamente inmutable. La diversidad y el cambio de las cosas no existen realmente; son una ilusión de los sentidos. Los sentidos son la vía de la opinión común de los mortales, que se quedan en la simple apariencia de las cosas. Por el contrario, la vía de la verdad, es la vía de la razón, es que el ser es.

Zenón de Elea (490-430 a.C) discípulo de Parménides. Su pensamiento gira en torno al movimiento y el cambio. Así pues, se basa en paradojas para construir una lógica singular acerca del movimiento. La más famosa de las paradojas es al de Aquiles y la tortuga: al ser el espacio infinitamente divisible, tanto Aquiles como la tortuga tienen que recorrer un espacio interminable, cada vez más cerca del límite, pero sin llegar nunca a alcanzarlo. Zenón concluye, por tanto, que el movimiento y el reposo son la misma cosa, pues una flecha en movimiento está siempre allí donde está, semejante a sí misma, o sea, en reposo. Así que, en la medida en que el movimiento es cambio, el movimiento es imporisble, porque el cambio no existe, ya que equivale al no-ser.
De esta manera, Zenón, siguiendo el la idea de Parménides sobre el carácter ilusorio de lo que muestran los sentidos, afirma que solo el ser es.

Aquiles y la tortuga
  <<En una carrera, el corredor más rápido nunca puede superar al más lento, ya que el perseguidor debe primero llegar al punto donde comenzó el perseguido, de modo que el más lento siempre debe tener una ventaja.>>
según lo contado por Aristóteles, Física VI:9, 239b15  

La filosofía de Parménides, desde su sencillez y contundencia abre la primera gran crisis de la filosofía griega. Efectivamente, la verdad entendida como unidad profunda de la multiplicidad de la physis queda en entredicho desde el momento en que se afirma la  radical oposición entre el ser y la nada. Lo múltiple se manifiesta con persistencia a nuestros sentidos, por lo que aparece una contradicción insuperable entre el conocimiento racional (que nos demuestra la unidad del ser y su inmutabilidad) y el conocimiento sensible (que nos presenta la multiplicidad y el movimiento).

Es preciso buscar la conciliación entre razón y experiencia si queremos recuperar ese viejo concepto de verdad. Aquí tenemos pocos caminos por delante que son:

  1. El conocimiento sensible es engañoso, puramente aparente. Esta conclusión es la de Parménides y sus sucesores eleáticos, por ejemplo ZENÓN.
  2. Si no es posible conciliar sensibilidad y razón desde el presupuesto de un Ser único, debemos rectificar este presupuesto. La realidad en su conjunto debe proceder de  un ser plural (o dicho de otra forma, de varios arjés) ya que la multiplicidad no puede proceder de la unidad, como demuestra Parménides. Esta conclusión es la propia de las escuelas pluralistas, que veremos a continuación.
  3. La verdad no existe, ya que los instrumentos de que disponemos para llegar a ella son inapropiados. O bien nos engaña la razón, o bien no nos sirven ni razón ni experiencia. Estas conclusiones son propias de los sofistas.

Las soluciones aportadas por filósofos pluralistas (como Empédocles, Anaxágoras, la escuela atomista…), adoptaran como punto de partida las dos premisas previamente señaladas:

1.-El ser no puede proceder del no-ser.

2.- La multiplicidad no puede proceder de la unidad.

Fuentes:
Historia de la Filosofía, Copleston
https://filosofia.laguia2000.com
https://www.e-torredebabel.com

Escuela Pitagórica

Pitágoras de Samos (572-496 a.C) fundador de la escuela pitagórica. La comunidad pitagórica estaba compuesta por dos grupos:

  • Acusmáticos: escuchaban y recibían las enseñanzas
  • Matemáticos: Impartían las enseñanzas y elaboraban teoremas.

Los miembros de la escuela vivían juntos con la finalidad tanto de estudiar la estructura matemática de la realidad, como de alcanzar la purificación del alma (Kátharsis) a través del conocimiento y de la práctica de una serie de rituales influidos por las sectas oríficas. Así mismo, trataron de aplicar su noción de proporcionalidad y armonía a la ciudad, llegando a desempeñar un papel importante en algunas ciudades de Italia meridional, hasta el punto de controlar el poder de algunas ciudades.

En el pitagorismo podemos distinguir dos ámbitos diferentes, que aunque se hallan íntimamente relacionados entre sí vamos a ver por separado: la teoría religioso-moral y la teoría más propiamente filosófico-científica.

  • Religioso-moral: El pitagorismo mantiene un radical dualismo antropológico. El ser humano es un compuesto de cuerpo (material, mortal y corruptible) y alma (inmortal y de origen divino). El alma está en el cuerpo como en un sepulcro. Cuando muere el cuerpo el alma transmigra; por ello debe purificarse para alcanzar la salvación definitiva a través de la ascética, el trabajo intelectual y el cultivo de la armonía y de la gimnasia.
    Su concepción del alma, influida por el orfismo, inspirará la filosofía platónica
  • Filosófico-científico: Mantiene que el archè son los números, ya que todos los seres tienen determinaciones numéricas, hasta el punto de que incluso la armonía musical depende de los números y de la medida. Todas las figuras geométricas regulares se constituyen a partir de relaciones numéricas. Es decir, todo lo que se encuentra en la Physis está conectado entre sí siguiendo proporciones matemáticas.
    El cosmos tiene una estructura matemática, conocerlo significa descubrir los principios últimos responsables de ese orden: los números y sus relaciones.
    Así mismo, para los pitagóricos, los cuatro primeros números son la esencia de ese orden pues sumados dan diez, la tetraktys, el número perfecto para los pitagóricos, donde el uno representaría el punto, el dos la línea, el tres el plano y el cuatro el volumen.
    El origen de los números se halla en lo par y lo impar, lo limitado y lo ilimitado. No es posible para ellos imaginar el cero, pues el número tiene entidad espacial.
Tetraktys: consiste en diez puntos ordenados en cuatro filas, con uno, dos, tres y cuatro puntos en cada fila

El problema de no poder resolver racionalmente la raíz cuadrada de 2, aplicando el teorema de Pitágoras a la diagonal de un cuadrado con lado de medida uno hizo y la existencia de los números irracionales, pues la naturaleza ha de ser medida con los números racionales hizo tambalearse doctrinalmente al pitagorismo. Esto junto con los problemas político-sociales que acompañaban a su sectarismo influyente terminaron por hacer desaparecer a la secta, aunque su influencia perduró mezclada con cultos religiosos de tipo órfico.

Pero su ideal matematizador no murió con este insalvable escollo, el proyecto de racionalización y matematización de la realidad cobraría renovada energía en el siglo XVII con Galileo, para quien: “La naturaleza está escrita en lenguaje matemático”.

Teorema de Pitágoras: todo triángulo rectángulo, el cuadrado de la longitud de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de las respectivas longitudes de los catetos.

Heráclito de Éfeso

Heráclito uno de los filósofos más peculiares y enigmáticos de la Antigüedad. Su personalidad difícil resultaba misteriosa para sus conciudadanos efesios, por lo que recibió el apelativo de “el oscuro”. Hacia el año 504 a.C. alcanzó su plenitud, es decir, los 40 años.

Son innumerables las anécdotas (si falsas o ciertas no lo sabemos) que los comentaristas nos han transmitido sobre él. Parece cierto que pertenecía a la aristocracia y que voluntariamente renunció al gobierno de la ciudad, tarea que le correspondería por nacimiento. Esta actitud, así como el desprecio crítico que manifestaba ante sus conciudadanos le han hecho pasar a la posteridad como el prototipo del filósofo que rechaza los asuntos de la sociedad para encerrarse en sus investigaciones y en su propia sabiduría. Todo esto parece ser una imagen deformada, ya que hoy pensamos que precisamente la preocupación básica que atraviesa su obra (hoy apenas conservada en una serie de fragmentos, no siempre de fácil interpretación) es la necesidad de reformar la ciudad y establecer un nuevo ámbito político capaz de sacarla de su decadencia y de las dificultades que le plantea su permanente guerra contra los vecinos persas.

Presunto busto de Heráclito que se halla en la «Sala dei filosofi» de los Museos Capitolinos de Roma. (Fuente: Wikipedia)

En cualquier caso no debía ser un personaje muy querido, ya que en los fragmentos conservados que se le atribuyen no se recata en insultar a la gente que vive alejada de la verdad: “Todo lo que se arrastra se reparte la tierra” (frag. 10), “Como no saben escuchar, tampoco saben hablar” (frag.19), “Sin inteligencia, escuchando parecen sordos; el refrán lo atestigua para ellos: presentes están ausentes”(frag.34), “Lo que merecen los efesios adultos es ser muertos todos y dejar la ciudad a los niños…” (frag. 121).

Para este autor la realidad se caracteriza por su devenir, por su movimiento y cambio constante. Todo se mueve, nada permanece. Lo real es el devenir; la apariencia es la estabilidad.

Este devenir no es azaroso o arbitrario, sino que se rige por una razón universal. Heráclito considera que el arché es material, al modo de la escuela de Mileto, pero considera adecuado afirmar que es el fuego, ya que es el elemento que permanece en constante cambio -apréciese la paradoja-.

El equilibrio del cosmos procede precisamente del constante cambio, de la perpetua lucha entre opuestos. “En los mismos ríos entramos y no entramos, estamos y no estamos”(frag. 49a.) “No comprenden en qué sentido conviene lo que se opone a sí mismo: tensa armonía como la del arco y la lira” (frag. 51), “Fases del fuego: primero el mar, del mar la mitad tierra, y la mitad tormenta… la tierra se disuelve en mar y se mide en la misma proporción que antes de devenir tierra” (frag.31), “Todas las cosas se cambian por fuego y el fuego por todas, como el oro por moneda y la moneda por oro” (frag.90), “No es posible entrar dos veces en el mismo río” (frag.91).

La tensión entre los opuestos es lo que genera el movimiento que produce la armonía de los elementos. Las diferencias entre los elementos existentes en la Physis: aire/fuego, amor/odios, frío/calor,… mantienen estos en una tensión permanente e irresoluble, pues no se anulan el uno al otro, ni tampoco se logra una síntesis superadora, sino que permanecen en una armonía tensa que hace posible la existencia de la pluralidad y el orden.

Lo que rige el ritmo del cambio Heráclito lo llama el destino, la jusicia cósmica (diké), la razón del mundo (lógos), esto todo lo unifica y orienta. Por lo tanto, el orden es el lógos, pero el cambio no es caótico.

Ese mismo lógos no es accesible a los sentidos, pues lo que aparece a los sentidos es erróneo. Este lógos se encuentra en los hombres, constituyendo su propia razón, y es al que deben atender para formar las ciudades y crear un logos común en las mismas, eliminando la pluralidad de oposiciones.

Cuando razono, doy cuenta del lógos del mundo, de su naturaleza interna, que es igual que la de mi pensamiento.

Como novedad con respecto a los filósofos anteriores podemos señalar que si bien Heráclito se mantiene en la órbita del monismo materialista, percibe la profunda unidad del cosmos en sus procesos y estructuras, en sus relaciones de oposición y cambio, enunciando lo que puede parecer una paradoja: lo permanente es el cambio.

πυρὸς τε ἀνταμοιβὴ τὰ πάντα καὶ πῦρ ἁπάντων ὅκωσπερ χρυσοῦ χρήματα καὶ χρημάτων χρυσός.

Todas las cosas son un intercambio por fuego, y fuego por todas las cosas, como bienes por oro y oro por bienes.

Escuela de Mileto

TALES, el autor que suele ser considerado tradicionalmente como el primer filósofo, según las inciertas noticias que de él tenemos vivió en la ciudad de MILETO. No tenemos referencias biográficas claras, salvo que estaba en plena actividad cuando predijo el eclipse de sol que se produjo el año 585 a.C., por lo que entorno a esa fecha se supone que estaba en su madurez como investigador de la naturaleza.  Se le atribuye el haber predicho el primer eclipse de sol en el año 585 a.C, o el haber descubierto las propiedades del imán, o el teorema que lleva su nombre.

Según Tales el arché o raíz de todas las cosas sería el agua. El agua, uno de los cuatro elementos primordiales, compone en mayor o menor medida todos los seres, es principio de vida y de fecundidad. Por otro lado, Tales piensa que la tierra flota sobre el agua (aunque no se pregunta por el sustento de esa base acuática) y piensa que el cambio aparente de las cosas de la naturaleza se produce por un proceso de rarificación y condensación del elemento primordial. El agua rarificada daría lugar al aire. Aún más rarificada al fuego y condensada a la tierra. Aristóteles en su Metafísica afirma que Tales habría llegado a esta conclusión al observar que todas las cosas tienen un origen húmedo y que todo lo vivo necesita de lo húmedo para crecer. Asimismo, la observación de la evaporación del agua habría invitado a pensar en la capacidad de este elemento para transformarse en otro.

Podemos ver que Tales apuesta por un único arché, principio o esencia del cosmos, que es un principio material. Podemos ver también que en su explicación sigue un modelo genealógico, que tiene su antecedente más directo en los poetas míticos (Hesíodo), avalando así, al menos en parte, la hipótesis de Cornford sobre el origen de la filosofía.

ANAXIMANDRO También en MILETO y al parecer como discípulo de Tales desarrolló su propia teoría. Debía tener unos 40 años en torno al 547 a.C. Participó de forma activa en los asuntos de la ciudad, realizó un mapa terrestre, utilizó un gnomon para determinar la distancia a las estrellas y su tamaño, y predecir los solsticios.

Este autor mantiene que el arché debe ser material, como decía su maestro, pero también ha de ser infinito en cantidad, ya que origina el cosmos en su totalidad y genera cambios de modo incesante, e indeterminado en su cualidad, ya que debe poder originar seres cualitativamente muy diversos. Por ello rechaza la hipótesis de su maestro según la cual el arché es el agua.

Para Anaximandro ninguno de los cuatro elementos por sí sólo tiene las cualidades antes reseñadas, por lo que postula la existencia de una materia primigenia, el ápeiron lo “indeterminado”, que daría origen a los cuatro elementos que de él forman parte. El ápeiron al ser un elemento carente de cualidades permitiría explicar la aparición de nuevos elementos con cualidades opuestas a partir de un origen común, como por ejemplo el agua y el fuego.

 El movimiento se origina y desarrolla por el proceso de separación de opuestos que se da a partir de la materia original, por lo que se trata de un movimiento circular e incesante. El orden en el cosmos ya no la impone la voluntad arbitraria de un dios, sino que el orden se fundamenta en el equilibrio y la armonía de los elementos.

ANAXÍMENES es el último representante de esta escuela. Hacia el 527 a.C. alcanzó su madurez, es decir, aproximadamente los 40 años, por lo que probablemente vivió lo suficiente como para presenciar la destrucción de Mileto por los persas el año 494 a.C.

Según Anaxímenes el arché, esencia o principio de todo lo real, debía ser el aire. Tiene ventajas sobre el agua, ya que es tan necesario para la vida como ella, pero no necesita sostenerse sobre nada.

Por otro lado, es tan indeterminado como el apèiron, pero es perceptible, por lo que resulta innecesario recurrir a una materia que no conocemos ni percibimos y que sólo podemos admitir por fe.

Su explicación del cambio es, como en el caso de Tales, a partir de un proceso de rarificación y condensación, que sería la causa última de todo cambio y todo movimiento. A través de la condensación se formaría el viento, las nubes, la tierra y las piedras; la rarificación transformaría el aire en fuego.

 Recordemos que para los griegos la Naturaleza se compone de cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego, siendo todo resultado de las mezclas entre ellos según distintas proporciones.

LA PAZ PERPETUA – Kant

¿Pueden los seres humanos vivir en un mundo en paz?

Para dar respuesta a esta cuestión, Kant se sirvió del oximorón <<la insociable sociabilidad>> en su obra La paz perpetua, obra que va ser comentada a continuación:

La obra kantiana “Sobre la paz perpetua” escrita en 1795, se trata de un tratado político, cuyo objetivo no es otro que encontrar una estructura mundial y una perspectiva de gobierno para cada uno de los estados particulares que favorezca la paz.

Su obra se caracteriza por tener un formato un tanto peculiar, pues en cuanto a su estructura imita a los contratos de paz del momento. Así pues, si todo proceso de paz postbélico estaba compuesto de un primer paso que consistía en un “amnisticio” que le sigue la firma del tratado de paz, Kant, por su parte, distingue en su obra una cláusula introductoria, 6 artículos preliminares, 3 artículos definitivos, 2 suplementos y 2 apéndices. Dentro de los artículos preliminares, Kant los divide en dos bloques:

  • Leges estrictae: aquellas leyes que es indispensable sean asumidas por los Estados para comenzar la construcción de la paz.
  • Leges latae: aspectos que no se pueden cambiar ipso facto y necesitan de un cambio gradual

1.CLÁUSULA INTRODUCTORIA
Se trata de una cláusula justificadora para que el propio autor no sufra ningún tipo de condena por la publicación de la obra. Aspecto importante si se tiene en cuenta el contexto en el que fue escrita: un estado absolutista poseedor de un gran ejército poseedor de un gran ejército que invierte un alto porcentaje de sus riquezas en la maquinaria bélica.

2. SECCIÓN PRIMERA. ARTÍCULOS PRELIMINARES

LEGES ESTRICTAE
art.1: Plantea que una paz o es perpetua o no es paz. la voluntad de instaurarla ha de ser incondicionada. Se ha de abandonar las reservatio mentalis, pues no se puede firmar un contrato de paz donde es distinto lo dicho con respecto lo firmado.
art. 6: Muestra que la voluntad de lograr la paz se ha de percibir ya en el modo de hacer la guerra, esto es, quien no cumple las condiciones mínimas de la guerra, hace que esta se vuelva ilimitada cuantitativa (ilimitada en el tiempo) y cualitativamente (ilimitada en el espacio).
art. 5: Niega el intervencionismo de una nación para defender otra nación, pues cada Estado es un sujeto jurídico que posee libertad por sí mismo, aunque existe una excepción, la anarquía. Esta excepción a la que se refiere es al hecho de que un estado se encuentre en una guerra civil, y el hecho de ayudar a uno de los bandos provoca que se pueda superar una situación de anarquía. Este hecho no sería considerado de intervención.
LEGES LATAE
art. 2: Crítica que un Estado sea adquirido por herencia, permuta, compra o donación, considerando que un Estado es un sujeto jurídico, no un objeto. De esta manera, reconoce que cada Estado es como un dueño de su propio destino. Condena por lo tanto el absolutismo y critica la práctica habitual de la cesión o alquiler de soldados.
art. 3: Apoya la existencia de milicias, y elimina la necesidad de un ejercito permanente, pues este último es considerado como un obstáculo para la paz perpetua. Las milicias serán formadas por ciudadanos, capacitados para la lucha, preparados ocasionalmente para el manejo de las armas y tácticas bélicas.
art. 4: No existencia de un fondo público con fines bélicos.

3. SECCIÓN SEGUNDA. LOS ARTÍCULOS DEFINITIVOS.

Art. 1: “La construcción civil de todo estado debe ser republicana”
Una constitución republicana, para Kant, implica libertad, dependencia e igualdad. Libertad de los miembros de una sociedad, en cuanto hombres, es indiscutible. Al mismo tiempo que se ha de producir una dependencia de todos respecto de una única legislación común, en cuanto súbditos. Y, finalmente, en conformidad con la ley de la igualdad de todos los súbditos, en cuanto ciudadanos.

Art. 2: “El derecho de gentes debe fundarse en una federación de estados libres”
Defiende una federación de Estados, en contra de un Macroestado. En primer lugar se formaría una Federación de Estados, sin que cada uno de ellos renuncie su propia soberanía, por lo tanto no habría cabida para un poder coercitivo internacional. Y, en segundo lugar, se formaría una República Universal.

Art. 3: “El derecho cosmopolita debe limitarse a las condiciones de la hospitalidad universal”
Todo ser humano es un sujeto de derecho tanto dentro como fuera del Estado al que pertenece. Kant considera que todos somos algo así como vecinos, por lo que todos debemos acabar adoptando una constitución jurídica común. Ningún hombre tiene derecho a ser maltratado allá por donde vaya. Así mismo, considera que todo ser humano tiene inculcado un deseo de provecho y esto se encuentra relacionado con las relaciones comerciales entre nuestros semejantes, por eso mismo, el comercio debe ser la garantía de la pacificación.

4. SUPLEMENTOS

Supl. 1: “De la garantía de la paz perpetua”
Kant plantea que la naturaleza busca el pleno desarrollo de las facultades del hombre, la naturaleza hace que el hombre viva en todas las partes, en cambio, la guerra hace que los hombres se dispersen. La naturaleza misma es también la causante de la diversidad de culturas y de pueblos, mientras que la regla, suprime culturas.
El proceso de una paz perpetua y una confomación de una Federación de Naciones está movido por la necesidad recíproca derivado del comercio; pues, con el comercio se fortalece las relaciones internacionales.

Supl. 2: “artículo secreto para la paz perpetua”
Con este articulo secreto, Kant reduplica la ironía, usada a lo largo de la obra, al indicar que el poder establecido precisa de la opinión libre de sus súbditos, especialmente de los filósofos. Puesto que estos son los representantes de la razón humana. En consonancia con el pensar está el derecho a la publicidad, el derecho de expresión, el cual es necesario para todos los ciudadanos. Considera que ha de haber un ámbito de diálogo, de opinión, de crítica. De esta manera, la filosofía aparece como la portadora de la luz en esa paz perpetua.

<<Puesto que la razón condena la guerra y hace de la paz un deber absoluto, y puesto que la paz no puede ser lograda ni garantizada sin una unión compacta de naciones, éstas deben formar una alianza de índole peculiar, que podría llamarse una alianza pacífica diferente de un tratado de paz, puesto que pondría fin para siempre a todas las guerras, en tanto que el tratado de paz solo pone fin a una>>

 
Fuentes:
"Sobre la paz perpetua" Ed. Akal
"La idea kantiana de paz perpetua. Desde la distancia histórica de doscientos años" J. Habermas
"kant y su proyecto de una paz perpetua" Revista digital universitaria
"Paz perpetua" Webdianoia
 

El problema del Conocimiento y el Método. Descartes.

En el siglo XVII el principal problema fue el conocimiento. Se tendrán diversas cuestiones a las cuales darles una respuesta.

En esta época dos escuelas permanecerán enfrentadas, el racionalismo y el empirismo. El racionalismo defiende que con la razón alcanzamos la verdad, y que por medio de las matemáticas, se llega al conocimiento, estableciendo como ideal de conocimiento el sistema deductivo, lo que quiere decir que a partir de unos principios se puede llegar a deducir el resto de verdades. Por otra parte el empirismo, defiende que el conocimiento procede de los sentidos, rechazando la existencia de las ideas innatas y utilizando el método inductivo a partir de las experiencias  extrae conclusiones, tomando como modelo experimental la física.

Descartes, en el terreno del conocimiento, se enfrenta al escepticismo. Trata de construir un sistema de conocimientos empezando por la renovación de la filosofía, ya que según él ésta es la base de las ciencias y si ésta es dudosa las ciencias también lo serán. Por lo tanto, no estando contento con los conocimientos recibidos en el colegio de La Fleché, puesto que estos podrían ser dudosos, decide dedicarse a viajar.

Para Descartes la primera condición es encontrar un método que no sea erróneo. El punto de partida es la razón o buen sentido que todos los hombres tienen igual, pero cada uno toma caminos diferentes sin considerar las mismas cosas. Aunque no es suficiente tener buen sentido, sino aplicarlo bien, necesitando otros modos de conocer la razón y la necesidad de un método.

Dos son los modos de conocer la razón: la intuición, una especie de “luz natural” por la cual sin duda ni error se captan las ideas verdaderas, y la deducción, que es la sucesión ordenada de evidencias alcanzando las ideas claras.

Descartes cree que los geómetras poseen propiedades para avanzar en el conocimiento de la filosofía, destacando tres puntos: el primero es el método de geometría que desarrolla una cadena de ideas claras que serán descubiertas por la intuición y trabadas en largas cadenas deductivas. El segundo consiste en no aceptar como verdadero nada de lo que no se tenga absoluta certeza, y el tercero es respetar el orden de la deducción.

Así, Descartes presenta su método, el cual es resultado de la aplicación del método matemático a la filosofía.

Descartes formula cuatro preceptos que se aplicaran a la filosofía. El primero es la evidencia, hay que evitar la precipitación y la prevención, no aceptando como evidente lo confuso ni aceptar como verdadero lo que es claro. Así pues, formula el criterio de verdad entre claridad (conocimiento limpio de la mente) y distinción (que no tiene nada en común con las demás cosas). El segundo es el análisis minucioso de los problemas hasta reducirlos a ideas claras. El tercero la síntesis, sucesión de ideas claras y distintas para llegar al conocimiento, deducción; por último, la enumeración, tanto del análisis como de la síntesis. La pretensión final de estas enumeraciones es extender la evidencia de la intuición a la deducción.

Para llegar a la primera parte del método (evidencia) es necesario descartar todo aquello que no se muestre de forma clara y distinta, y por ello sea motivo alguno de duda, comenzando así la duda metódica, puesto que para conseguir algo verdadero debemos comenzar dudando y necesitamos basarnos en una verdad para construir el edificio del conocimiento.

En primer lugar, Descartes dice que tenemos motivos sobrados para dudar de los datos de nuestros sentidos, puesto que estos nos engañan en ocasiones. En segundo lugar, duda de los sueños, puesto que durante el sueño vivimos en una realidad falsa que sin embargo creemos que es verdadera mientras dura; por último, descarta las verdades racionales las cuales son consideradas indudables, como las matemáticas, pero puede caber la posibilidad de que exista una “genio maligno” que haga que nos equivoquemos continuamente con nuestro propio entendimiento, por lo que se presenta como duda.

Finalmente, con todo ello, Descartes, ante este radical proceso de duda, le lleva a un callejón sin salida, situándonos en el punto del escepticismo, donde la verdad no existe y si existe el hombre es incapaz de conocerla, los sentidos nos engañan y son subjetivos. Con la afirmación del escepticismo, afirma la imposibilidad de alcanzar el conocimiento verdadero, porque la razón es tan débil que se encuentra imposibilitada.

A partir de aquí Descartes, buscará una solución para salir de ese estancamiento, de ese callejón sin salida del escepticismo, presentándose la formula “cogito ergo sum” (pienso luego existo) puesto que puedo dudar de todo, menos de mi existencia.

Una vez establecido este principio indudable, la cuestión es cómo recuperar la confianza en las certezas sobre el propio cuerpo y sobre el mundo externo a partir de él. Para ello, se debe explicar la teoría de las sustancias y los tipos de ideas en la filosofía cartesiana.

Discusión hermenétuica bajo el árbol de la sabiduría, portada del Tratado del Azoth de Basilio Valentín. La metafísica es la raíz del árbol de la filosofía; la física, el tronco, y las otras ciencias, sus ramas.

El superhombre nietzscheano.

El superhombre es la encarnación de todos los valores nietzscheanos: sería aquella persona que vive según su voluntad de poder, asumiendo también el eterno retorno y la transmutación de los valores. Es el “nuevo hombre” que debe sustituir al “último hombre”, y que es anunciado por Zaratustra. El superhombre es producto del eterno retorno, y recupera la inocencia del hombre primitivo que puede encontrarse en los presocráticos. No vive apesadumbrado por tantos y tantos siglos de filosofía, reflexión, religión, ciencia… Juega con la vida, tal y como presenta Nietzsche al superhombre en sus famosas tres transformaciones:

  1. El camello: es aquella persona humilde y sumisa, que vive pendiente de obedecer. El camello sufre una pesada carga: la moral y la religión le convierten en un esclavo que vive pendiente de las normas (¡Tú debes!).
  2. El león: podría representarse por el espíritu ilustrado. El ser humano se revela (¡Yo quiero!) y se emancipa de la religión. Trata de romper con los valores tradicionales de la religión, pero vive anclado a la moral, una moral que va en contra de la vida, y elimina su libertad.
  3. El niño: ejemplo perfecto del superhombre, el niño imagina, crea, inventa, juega con la vida. Es el verdadero creador de valores. El niño se libra de la “seriedad” y del “rigor” racionalista del león, y convierte la inconsciencia y la inocencia en su mejor virtud: “Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir .” El niño crea valores, vive fiel a la tierra, y asume el eterno retorno como una más de las reglas de la vida. El niño ama la vida, la vive sin pensar sobre ella.

El superhombre aglutina todos los conceptos anteriormente explicados. Es el mensaje nietzscheano condensado en una sola figura, en un solo modelo de hombre. Nietzsche se refiere una y otra vez a uno de los fragmentos de Heráclito: “El tiempo es un niño que mueve las piezas del juego: ¡gobierno de un niño!”. El superhombre es la aparición natural que sigue a la muerte de Dios. Aunque esta expresión tiene precedentes, en Nietzsche adquiere un nuevo significado: es la desaparición absoluta de Dios, que es la negación de la vida. El que sirve a Dios o vive pensando en él, niega la vida, deja de vivirla. Por eso el superhombre es aquel capaz de superar la destrucción de Dios, el hundimiento del cristianismo, que será uno de los temas característicos de la crítica nietzscheana a la civilización occidental.

Esta caracterización nietzscheana es fácilmente interpretable desde un punto de vista racista. De hecho, a la muerte del autor alemán sus obras fueron manipuladas para convertirse en el soporte ideológico del nazismo. Sin embargo, este tipo de interpretación está muy lejos de lo que se puede leer en las obras de Nietzsche: cualquier ser humano no es un superhombre por el mero hecho de pertenecer a un grupo, sino precisamente porque es capaz de diferenciarse del mismo, de mantener una libertad absoluta y de crearse a sí mismo. No hay razas superiores a otras, sino hombres superiores a otros: aquellos que asumen la finitud de la vida, y desde ahí son capaces de proyectarse en el presente, expandiendo sus deseos y capacidades.