Heráclito de Éfeso

Heráclito uno de los filósofos más peculiares y enigmáticos de la Antigüedad. Su personalidad difícil resultaba misteriosa para sus conciudadanos efesios, por lo que recibió el apelativo de “el oscuro”. Hacia el año 504 a.C. alcanzó su plenitud, es decir, los 40 años.

Son innumerables las anécdotas (si falsas o ciertas no lo sabemos) que los comentaristas nos han transmitido sobre él. Parece cierto que pertenecía a la aristocracia y que voluntariamente renunció al gobierno de la ciudad, tarea que le correspondería por nacimiento. Esta actitud, así como el desprecio crítico que manifestaba ante sus conciudadanos le han hecho pasar a la posteridad como el prototipo del filósofo que rechaza los asuntos de la sociedad para encerrarse en sus investigaciones y en su propia sabiduría. Todo esto parece ser una imagen deformada, ya que hoy pensamos que precisamente la preocupación básica que atraviesa su obra (hoy apenas conservada en una serie de fragmentos, no siempre de fácil interpretación) es la necesidad de reformar la ciudad y establecer un nuevo ámbito político capaz de sacarla de su decadencia y de las dificultades que le plantea su permanente guerra contra los vecinos persas.

Presunto busto de Heráclito que se halla en la «Sala dei filosofi» de los Museos Capitolinos de Roma. (Fuente: Wikipedia)

En cualquier caso no debía ser un personaje muy querido, ya que en los fragmentos conservados que se le atribuyen no se recata en insultar a la gente que vive alejada de la verdad: “Todo lo que se arrastra se reparte la tierra” (frag. 10), “Como no saben escuchar, tampoco saben hablar” (frag.19), “Sin inteligencia, escuchando parecen sordos; el refrán lo atestigua para ellos: presentes están ausentes”(frag.34), “Lo que merecen los efesios adultos es ser muertos todos y dejar la ciudad a los niños…” (frag. 121).

Para este autor la realidad se caracteriza por su devenir, por su movimiento y cambio constante. Todo se mueve, nada permanece. Lo real es el devenir; la apariencia es la estabilidad.

Este devenir no es azaroso o arbitrario, sino que se rige por una razón universal. Heráclito considera que el arché es material, al modo de la escuela de Mileto, pero considera adecuado afirmar que es el fuego, ya que es el elemento que permanece en constante cambio -apréciese la paradoja-.

El equilibrio del cosmos procede precisamente del constante cambio, de la perpetua lucha entre opuestos. “En los mismos ríos entramos y no entramos, estamos y no estamos”(frag. 49a.) “No comprenden en qué sentido conviene lo que se opone a sí mismo: tensa armonía como la del arco y la lira” (frag. 51), “Fases del fuego: primero el mar, del mar la mitad tierra, y la mitad tormenta… la tierra se disuelve en mar y se mide en la misma proporción que antes de devenir tierra” (frag.31), “Todas las cosas se cambian por fuego y el fuego por todas, como el oro por moneda y la moneda por oro” (frag.90), “No es posible entrar dos veces en el mismo río” (frag.91).

La tensión entre los opuestos es lo que genera el movimiento que produce la armonía de los elementos. Las diferencias entre los elementos existentes en la Physis: aire/fuego, amor/odios, frío/calor,… mantienen estos en una tensión permanente e irresoluble, pues no se anulan el uno al otro, ni tampoco se logra una síntesis superadora, sino que permanecen en una armonía tensa que hace posible la existencia de la pluralidad y el orden.

Lo que rige el ritmo del cambio Heráclito lo llama el destino, la jusicia cósmica (diké), la razón del mundo (lógos), esto todo lo unifica y orienta. Por lo tanto, el orden es el lógos, pero el cambio no es caótico.

Ese mismo lógos no es accesible a los sentidos, pues lo que aparece a los sentidos es erróneo. Este lógos se encuentra en los hombres, constituyendo su propia razón, y es al que deben atender para formar las ciudades y crear un logos común en las mismas, eliminando la pluralidad de oposiciones.

Cuando razono, doy cuenta del lógos del mundo, de su naturaleza interna, que es igual que la de mi pensamiento.

Como novedad con respecto a los filósofos anteriores podemos señalar que si bien Heráclito se mantiene en la órbita del monismo materialista, percibe la profunda unidad del cosmos en sus procesos y estructuras, en sus relaciones de oposición y cambio, enunciando lo que puede parecer una paradoja: lo permanente es el cambio.

πυρὸς τε ἀνταμοιβὴ τὰ πάντα καὶ πῦρ ἁπάντων ὅκωσπερ χρυσοῦ χρήματα καὶ χρημάτων χρυσός.

Todas las cosas son un intercambio por fuego, y fuego por todas las cosas, como bienes por oro y oro por bienes.
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Escuela de Mileto

TALES, el autor que suele ser considerado tradicionalmente como el primer filósofo, según las inciertas noticias que de él tenemos vivió en la ciudad de MILETO. No tenemos referencias biográficas claras, salvo que estaba en plena actividad cuando predijo el eclipse de sol que se produjo el año 585 a.C., por lo que entorno a esa fecha se supone que estaba en su madurez como investigador de la naturaleza.  Se le atribuye el haber predicho el primer eclipse de sol en el año 585 a.C, o el haber descubierto las propiedades del imán, o el teorema que lleva su nombre.

Según Tales el arché o raíz de todas las cosas sería el agua. El agua, uno de los cuatro elementos primordiales, compone en mayor o menor medida todos los seres, es principio de vida y de fecundidad. Por otro lado, Tales piensa que la tierra flota sobre el agua (aunque no se pregunta por el sustento de esa base acuática) y piensa que el cambio aparente de las cosas de la naturaleza se produce por un proceso de rarificación y condensación del elemento primordial. El agua rarificada daría lugar al aire. Aún más rarificada al fuego y condensada a la tierra. Aristóteles en su Metafísica afirma que Tales habría llegado a esta conclusión al observar que todas las cosas tienen un origen húmedo y que todo lo vivo necesita de lo húmedo para crecer. Asimismo, la observación de la evaporación del agua habría invitado a pensar en la capacidad de este elemento para transformarse en otro.

Podemos ver que Tales apuesta por un único arché, principio o esencia del cosmos, que es un principio material. Podemos ver también que en su explicación sigue un modelo genealógico, que tiene su antecedente más directo en los poetas míticos (Hesíodo), avalando así, al menos en parte, la hipótesis de Cornford sobre el origen de la filosofía.

ANAXIMANDRO También en MILETO y al parecer como discípulo de Tales desarrolló su propia teoría. Debía tener unos 40 años en torno al 547 a.C. Participó de forma activa en los asuntos de la ciudad, realizó un mapa terrestre, utilizó un gnomon para determinar la distancia a las estrellas y su tamaño, y predecir los solsticios.

Este autor mantiene que el arché debe ser material, como decía su maestro, pero también ha de ser infinito en cantidad, ya que origina el cosmos en su totalidad y genera cambios de modo incesante, e indeterminado en su cualidad, ya que debe poder originar seres cualitativamente muy diversos. Por ello rechaza la hipótesis de su maestro según la cual el arché es el agua.

Para Anaximandro ninguno de los cuatro elementos por sí sólo tiene las cualidades antes reseñadas, por lo que postula la existencia de una materia primigenia, el ápeiron lo “indeterminado”, que daría origen a los cuatro elementos que de él forman parte. El ápeiron al ser un elemento carente de cualidades permitiría explicar la aparición de nuevos elementos con cualidades opuestas a partir de un origen común, como por ejemplo el agua y el fuego.

 El movimiento se origina y desarrolla por el proceso de separación de opuestos que se da a partir de la materia original, por lo que se trata de un movimiento circular e incesante. El orden en el cosmos ya no la impone la voluntad arbitraria de un dios, sino que el orden se fundamenta en el equilibrio y la armonía de los elementos.

ANAXÍMENES es el último representante de esta escuela. Hacia el 527 a.C. alcanzó su madurez, es decir, aproximadamente los 40 años, por lo que probablemente vivió lo suficiente como para presenciar la destrucción de Mileto por los persas el año 494 a.C.

Según Anaxímenes el arché, esencia o principio de todo lo real, debía ser el aire. Tiene ventajas sobre el agua, ya que es tan necesario para la vida como ella, pero no necesita sostenerse sobre nada.

Por otro lado, es tan indeterminado como el apèiron, pero es perceptible, por lo que resulta innecesario recurrir a una materia que no conocemos ni percibimos y que sólo podemos admitir por fe.

Su explicación del cambio es, como en el caso de Tales, a partir de un proceso de rarificación y condensación, que sería la causa última de todo cambio y todo movimiento. A través de la condensación se formaría el viento, las nubes, la tierra y las piedras; la rarificación transformaría el aire en fuego.

 Recordemos que para los griegos la Naturaleza se compone de cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego, siendo todo resultado de las mezclas entre ellos según distintas proporciones.

LA PAZ PERPETUA – Kant

¿Pueden los seres humanos vivir en un mundo en paz?

Para dar respuesta a esta cuestión, Kant se sirvió del oximorón <<la insociable sociabilidad>> en su obra La paz perpetua, obra que va ser comentada a continuación:

La obra kantiana “Sobre la paz perpetua” escrita en 1795, se trata de un tratado político, cuyo objetivo no es otro que encontrar una estructura mundial y una perspectiva de gobierno para cada uno de los estados particulares que favorezca la paz.

Su obra se caracteriza por tener un formato un tanto peculiar, pues en cuanto a su estructura imita a los contratos de paz del momento. Así pues, si todo proceso de paz postbélico estaba compuesto de un primer paso que consistía en un “amnisticio” que le sigue la firma del tratado de paz, Kant, por su parte, distingue en su obra una cláusula introductoria, 6 artículos preliminares, 3 artículos definitivos, 2 suplementos y 2 apéndices. Dentro de los artículos preliminares, Kant los divide en dos bloques:

  • Leges estrictae: aquellas leyes que es indispensable sean asumidas por los Estados para comenzar la construcción de la paz.
  • Leges latae: aspectos que no se pueden cambiar ipso facto y necesitan de un cambio gradual

1.CLÁUSULA INTRODUCTORIA
Se trata de una cláusula justificadora para que el propio autor no sufra ningún tipo de condena por la publicación de la obra. Aspecto importante si se tiene en cuenta el contexto en el que fue escrita: un estado absolutista poseedor de un gran ejército poseedor de un gran ejército que invierte un alto porcentaje de sus riquezas en la maquinaria bélica.

2. SECCIÓN PRIMERA. ARTÍCULOS PRELIMINARES

LEGES ESTRICTAE
art.1: Plantea que una paz o es perpetua o no es paz. la voluntad de instaurarla ha de ser incondicionada. Se ha de abandonar las reservatio mentalis, pues no se puede firmar un contrato de paz donde es distinto lo dicho con respecto lo firmado.
art. 6: Muestra que la voluntad de lograr la paz se ha de percibir ya en el modo de hacer la guerra, esto es, quien no cumple las condiciones mínimas de la guerra, hace que esta se vuelva ilimitada cuantitativa (ilimitada en el tiempo) y cualitativamente (ilimitada en el espacio).
art. 5: Niega el intervencionismo de una nación para defender otra nación, pues cada Estado es un sujeto jurídico que posee libertad por sí mismo, aunque existe una excepción, la anarquía. Esta excepción a la que se refiere es al hecho de que un estado se encuentre en una guerra civil, y el hecho de ayudar a uno de los bandos provoca que se pueda superar una situación de anarquía. Este hecho no sería considerado de intervención.
LEGES LATAE
art. 2: Crítica que un Estado sea adquirido por herencia, permuta, compra o donación, considerando que un Estado es un sujeto jurídico, no un objeto. De esta manera, reconoce que cada Estado es como un dueño de su propio destino. Condena por lo tanto el absolutismo y critica la práctica habitual de la cesión o alquiler de soldados.
art. 3: Apoya la existencia de milicias, y elimina la necesidad de un ejercito permanente, pues este último es considerado como un obstáculo para la paz perpetua. Las milicias serán formadas por ciudadanos, capacitados para la lucha, preparados ocasionalmente para el manejo de las armas y tácticas bélicas.
art. 4: No existencia de un fondo público con fines bélicos.

3. SECCIÓN SEGUNDA. LOS ARTÍCULOS DEFINITIVOS.

Art. 1: “La construcción civil de todo estado debe ser republicana”
Una constitución republicana, para Kant, implica libertad, dependencia e igualdad. Libertad de los miembros de una sociedad, en cuanto hombres, es indiscutible. Al mismo tiempo que se ha de producir una dependencia de todos respecto de una única legislación común, en cuanto súbditos. Y, finalmente, en conformidad con la ley de la igualdad de todos los súbditos, en cuanto ciudadanos.

Art. 2: “El derecho de gentes debe fundarse en una federación de estados libres”
Defiende una federación de Estados, en contra de un Macroestado. En primer lugar se formaría una Federación de Estados, sin que cada uno de ellos renuncie su propia soberanía, por lo tanto no habría cabida para un poder coercitivo internacional. Y, en segundo lugar, se formaría una República Universal.

Art. 3: “El derecho cosmopolita debe limitarse a las condiciones de la hospitalidad universal”
Todo ser humano es un sujeto de derecho tanto dentro como fuera del Estado al que pertenece. Kant considera que todos somos algo así como vecinos, por lo que todos debemos acabar adoptando una constitución jurídica común. Ningún hombre tiene derecho a ser maltratado allá por donde vaya. Así mismo, considera que todo ser humano tiene inculcado un deseo de provecho y esto se encuentra relacionado con las relaciones comerciales entre nuestros semejantes, por eso mismo, el comercio debe ser la garantía de la pacificación.

4. SUPLEMENTOS

Supl. 1: “De la garantía de la paz perpetua”
Kant plantea que la naturaleza busca el pleno desarrollo de las facultades del hombre, la naturaleza hace que el hombre viva en todas las partes, en cambio, la guerra hace que los hombres se dispersen. La naturaleza misma es también la causante de la diversidad de culturas y de pueblos, mientras que la regla, suprime culturas.
El proceso de una paz perpetua y una confomación de una Federación de Naciones está movido por la necesidad recíproca derivado del comercio; pues, con el comercio se fortalece las relaciones internacionales.

Supl. 2: “artículo secreto para la paz perpetua”
Con este articulo secreto, Kant reduplica la ironía, usada a lo largo de la obra, al indicar que el poder establecido precisa de la opinión libre de sus súbditos, especialmente de los filósofos. Puesto que estos son los representantes de la razón humana. En consonancia con el pensar está el derecho a la publicidad, el derecho de expresión, el cual es necesario para todos los ciudadanos. Considera que ha de haber un ámbito de diálogo, de opinión, de crítica. De esta manera, la filosofía aparece como la portadora de la luz en esa paz perpetua.

<<Puesto que la razón condena la guerra y hace de la paz un deber absoluto, y puesto que la paz no puede ser lograda ni garantizada sin una unión compacta de naciones, éstas deben formar una alianza de índole peculiar, que podría llamarse una alianza pacífica diferente de un tratado de paz, puesto que pondría fin para siempre a todas las guerras, en tanto que el tratado de paz solo pone fin a una>>

 
Fuentes:
"Sobre la paz perpetua" Ed. Akal
"La idea kantiana de paz perpetua. Desde la distancia histórica de doscientos años" J. Habermas
"kant y su proyecto de una paz perpetua" Revista digital universitaria
"Paz perpetua" Webdianoia
 

El problema del Conocimiento y el Método. Descartes.

En el siglo XVII el principal problema fue el conocimiento. Se tendrán diversas cuestiones a las cuales darles una respuesta.

En esta época dos escuelas permanecerán enfrentadas, el racionalismo y el empirismo. El racionalismo defiende que con la razón alcanzamos la verdad, y que por medio de las matemáticas, se llega al conocimiento, estableciendo como ideal de conocimiento el sistema deductivo, lo que quiere decir que a partir de unos principios se puede llegar a deducir el resto de verdades. Por otra parte el empirismo, defiende que el conocimiento procede de los sentidos, rechazando la existencia de las ideas innatas y utilizando el método inductivo a partir de las experiencias  extrae conclusiones, tomando como modelo experimental la física.

Descartes, en el terreno del conocimiento, se enfrenta al escepticismo. Trata de construir un sistema de conocimientos empezando por la renovación de la filosofía, ya que según él ésta es la base de las ciencias y si ésta es dudosa las ciencias también lo serán. Por lo tanto, no estando contento con los conocimientos recibidos en el colegio de La Fleché, puesto que estos podrían ser dudosos, decide dedicarse a viajar.

Para Descartes la primera condición es encontrar un método que no sea erróneo. El punto de partida es la razón o buen sentido que todos los hombres tienen igual, pero cada uno toma caminos diferentes sin considerar las mismas cosas. Aunque no es suficiente tener buen sentido, sino aplicarlo bien, necesitando otros modos de conocer la razón y la necesidad de un método.

Dos son los modos de conocer la razón: la intuición, una especie de “luz natural” por la cual sin duda ni error se captan las ideas verdaderas, y la deducción, que es la sucesión ordenada de evidencias alcanzando las ideas claras.

Descartes cree que los geómetras poseen propiedades para avanzar en el conocimiento de la filosofía, destacando tres puntos: el primero es el método de geometría que desarrolla una cadena de ideas claras que serán descubiertas por la intuición y trabadas en largas cadenas deductivas. El segundo consiste en no aceptar como verdadero nada de lo que no se tenga absoluta certeza, y el tercero es respetar el orden de la deducción.

Así, Descartes presenta su método, el cual es resultado de la aplicación del método matemático a la filosofía.

Descartes formula cuatro preceptos que se aplicaran a la filosofía. El primero es la evidencia, hay que evitar la precipitación y la prevención, no aceptando como evidente lo confuso ni aceptar como verdadero lo que es claro. Así pues, formula el criterio de verdad entre claridad (conocimiento limpio de la mente) y distinción (que no tiene nada en común con las demás cosas). El segundo es el análisis minucioso de los problemas hasta reducirlos a ideas claras. El tercero la síntesis, sucesión de ideas claras y distintas para llegar al conocimiento, deducción; por último, la enumeración, tanto del análisis como de la síntesis. La pretensión final de estas enumeraciones es extender la evidencia de la intuición a la deducción.

Para llegar a la primera parte del método (evidencia) es necesario descartar todo aquello que no se muestre de forma clara y distinta, y por ello sea motivo alguno de duda, comenzando así la duda metódica, puesto que para conseguir algo verdadero debemos comenzar dudando y necesitamos basarnos en una verdad para construir el edificio del conocimiento.

En primer lugar, Descartes dice que tenemos motivos sobrados para dudar de los datos de nuestros sentidos, puesto que estos nos engañan en ocasiones. En segundo lugar, duda de los sueños, puesto que durante el sueño vivimos en una realidad falsa que sin embargo creemos que es verdadera mientras dura; por último, descarta las verdades racionales las cuales son consideradas indudables, como las matemáticas, pero puede caber la posibilidad de que exista una “genio maligno” que haga que nos equivoquemos continuamente con nuestro propio entendimiento, por lo que se presenta como duda.

Finalmente, con todo ello, Descartes, ante este radical proceso de duda, le lleva a un callejón sin salida, situándonos en el punto del escepticismo, donde la verdad no existe y si existe el hombre es incapaz de conocerla, los sentidos nos engañan y son subjetivos. Con la afirmación del escepticismo, afirma la imposibilidad de alcanzar el conocimiento verdadero, porque la razón es tan débil que se encuentra imposibilitada.

A partir de aquí Descartes, buscará una solución para salir de ese estancamiento, de ese callejón sin salida del escepticismo, presentándose la formula “cogito ergo sum” (pienso luego existo) puesto que puedo dudar de todo, menos de mi existencia.

Una vez establecido este principio indudable, la cuestión es cómo recuperar la confianza en las certezas sobre el propio cuerpo y sobre el mundo externo a partir de él. Para ello, se debe explicar la teoría de las sustancias y los tipos de ideas en la filosofía cartesiana.

Discusión hermenétuica bajo el árbol de la sabiduría, portada del Tratado del Azoth de Basilio Valentín. La metafísica es la raíz del árbol de la filosofía; la física, el tronco, y las otras ciencias, sus ramas.

El superhombre nietzscheano.

El superhombre es la encarnación de todos los valores nietzscheanos: sería aquella persona que vive según su voluntad de poder, asumiendo también el eterno retorno y la transmutación de los valores. Es el “nuevo hombre” que debe sustituir al “último hombre”, y que es anunciado por Zaratustra. El superhombre es producto del eterno retorno, y recupera la inocencia del hombre primitivo que puede encontrarse en los presocráticos. No vive apesadumbrado por tantos y tantos siglos de filosofía, reflexión, religión, ciencia… Juega con la vida, tal y como presenta Nietzsche al superhombre en sus famosas tres transformaciones:

  1. El camello: es aquella persona humilde y sumisa, que vive pendiente de obedecer. El camello sufre una pesada carga: la moral y la religión le convierten en un esclavo que vive pendiente de las normas (¡Tú debes!).
  2. El león: podría representarse por el espíritu ilustrado. El ser humano se revela (¡Yo quiero!) y se emancipa de la religión. Trata de romper con los valores tradicionales de la religión, pero vive anclado a la moral, una moral que va en contra de la vida, y elimina su libertad.
  3. El niño: ejemplo perfecto del superhombre, el niño imagina, crea, inventa, juega con la vida. Es el verdadero creador de valores. El niño se libra de la “seriedad” y del “rigor” racionalista del león, y convierte la inconsciencia y la inocencia en su mejor virtud: “Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir .” El niño crea valores, vive fiel a la tierra, y asume el eterno retorno como una más de las reglas de la vida. El niño ama la vida, la vive sin pensar sobre ella.

El superhombre aglutina todos los conceptos anteriormente explicados. Es el mensaje nietzscheano condensado en una sola figura, en un solo modelo de hombre. Nietzsche se refiere una y otra vez a uno de los fragmentos de Heráclito: “El tiempo es un niño que mueve las piezas del juego: ¡gobierno de un niño!”. El superhombre es la aparición natural que sigue a la muerte de Dios. Aunque esta expresión tiene precedentes, en Nietzsche adquiere un nuevo significado: es la desaparición absoluta de Dios, que es la negación de la vida. El que sirve a Dios o vive pensando en él, niega la vida, deja de vivirla. Por eso el superhombre es aquel capaz de superar la destrucción de Dios, el hundimiento del cristianismo, que será uno de los temas característicos de la crítica nietzscheana a la civilización occidental.

Esta caracterización nietzscheana es fácilmente interpretable desde un punto de vista racista. De hecho, a la muerte del autor alemán sus obras fueron manipuladas para convertirse en el soporte ideológico del nazismo. Sin embargo, este tipo de interpretación está muy lejos de lo que se puede leer en las obras de Nietzsche: cualquier ser humano no es un superhombre por el mero hecho de pertenecer a un grupo, sino precisamente porque es capaz de diferenciarse del mismo, de mantener una libertad absoluta y de crearse a sí mismo. No hay razas superiores a otras, sino hombres superiores a otros: aquellos que asumen la finitud de la vida, y desde ahí son capaces de proyectarse en el presente, expandiendo sus deseos y capacidades.

Tipos de conocimiento -Platón

El símil de la línea se trata de una analogía presentada por Platón al final del libro VI de la República, donde expone brevemente la teoría ontológica y epistemológica de madurez.

Conocimiento Opinión
Se obtiene mediante el intelecto Se adquiere a través de los sentidos
Es verdadero absolutamente Es verdadera o falsa, depende de su fundamento
Es objetivo, claro y universal Es subjetiva, confusa y relativa
Se refiere a las realidades inteligibles e inmutables Se refiere a la realidad sensible, que está en constante cambio

Platón, partiendo de la idea de Ser y apariencia de Parménides, reivindica la clara distinción entre conocimiento y opinión. Platón, considera que esta distinción no se encuentra separada tajantemente, sino que la opinión puede ir acompañada de conocimiento, solo si tenemos la ciencia sobre las formas y lo aplicamos para mejorar nuestro saber sobre la realidad sensible. Es lo que Platón llamaría u <opinión acompañada de conocimiento>.

De esta manera, Platón, partiendo de la base que tenemos dos tipos de conocimiento contrapuestos -sabiduría e ignorancia (falta de conocimiento o falsa creencia)-, establece que en medio hay uno que se llama, Doxa o Opinión sobre el conocimiento del mundo sensible.

El conocimiento tiene diferentes grados.

  1. Episteme: El mundo inteligible se encuentra formado por objetos matemáticos y por las formas o ideas a nivel espistemológico, de esta manera hay dos tipos de saber:
    • Nous o Dialéctica o ciencia de las ideas, se trata del saber propio de las formas o ideas. Excluye cualquier concesión a lo sensible y solo opera con ideas o conceptos.
    • Dianoia o Pensamiento discursivo, ocupa los objetos matemáticos, se sirve de imágenes y de representaciones sensibles para razonar. Las matemáticas son un conocimiento preparatorio para lograr alcanzar la dialéctica, por lo que sería inferior a la dialéctica.
  2. Doxa u opinión: Se trata del mundo sensible.
    • Pistis o Creencia, se encuentra cercano a la episteme, pues corresponde a la filosofía de la naturaleza.
    • Eikasia o Conjetura, se trata del nivel más bajo de la opinión, cercano a la ignorancia, corresponde a las artes. Esto es así, porque Platón considera que las Artes hace imitaciones de una imitación de la realidad inteligible, es decir, hace una copia o imitación de la naturaleza sensible, la cual es copia o imitación de la realidad inteligible.

En el libro VII de la República, Platón se refiere al problema del conocimiento en su famosa narración del mito de la caverna (leer)

Símil de la línea Platón

La función de la dialéctica en el proyecto político de Platón

Platón expone en la “Carta VII” las convulsiones políticas de la Atenas de su época: la guerra contra Esparta, el cruel gobierno de los 30 Tiranos, la restauración democrática, la injusta condena de su maestro Sócrates, etc. Estos acontecimientos le llevaron a replantearse de que todos los Estados estaban mal gobernados y de que los males de la humanidad no tendrían remedio hasta que los gobiernos estuviesen en manos de los filósofos. Por ello mismo, el tema de la siguiente redacción nos obliga a preguntarnos sobre el papel que juega la dialéctica en este proyecto político. Pero antes de nada, habría que hacerse cuestiones como: ¿Qué papel juega la educación en el proyecto político? ¿Qué función cumple la dialéctica en el programa educativo de Platón? Responder a estas cuestiones llevará a exponer los presupuestos ontológicos y epistemológicos sobre los que se sustentan tanto la educación como la política de Platón.

Platón, considera que solo la filosofía puede ofrecer una visión adecuada de lo justo y lo bueno, siendo esto imprescindible para que los gobernantes se conduzcan recta y sabiamente, pues de esta manera encaminan el Estado hacia la justicia, la felicidad y la armonía. Por ello mismo, Platón rechaza la democracia, pues al basarse de que cualquiera está capacitado para dirigir el destino político del Estado, se trata de un sistema nefasto. Por lo que pone como gobierno ideal una especie de aristocracia o gobierno de los mejores, pero lo mejores en saber y virtud; solo un gobierno así puede ponernos a salvo de la incompetencia, de los abusos y de la ambición de los gobernantes corrientes.

Para conseguir este sistema de filósofos-gobernantes, es de suma importancia el papel que juega la educación en esta propuesto. Es el Estado el que debe educar en la filosofía y en otras disciplinas a los futuros gobernantes. Para ello deben elegirse las mejores naturalezas, aquellas que poseen dotes naturales para el estudio y destaquen de forma natural en virtud.  La educación consistirá en lograr que estas naturalezas se encaminen hacia el conocimiento de lo verdadero, de lo bueno y de lo justo, apartándose de lo sensible. Para entender esta última parte, es necesario hacer referencia a la Teoría de las Ideas, la cual constituye el núcleo fundamental de la filosofía platónica.

Dicha Teoría afirma que, aparte de las realidades sensibles, cambiantes, materiales y sometidas al nacimiento y la muerte, existen ciertas realidades superiores, ingénitas e imperecederas, inmutables, inmateriales, abstractas, indivisibles, accesibles solo a la inteligencia, y que constituyen las esencias de las cosas sensibles y los paradigmas ideales que las cosas sensibles copian, esto recibe el nombre de “Ideas”. Solo de ellas puede haber conocimiento  verdadero (Epsiteme), mientras que de la otra realidad sensible, tan solo puede haber simples opiniones (doxa). Las Ideas se encuentran dentro de un sistema gradual en cuya cima está la “Idea de Bien en sí”. De esta manera, defenderá la existencia de ciertos valores éticos y estéticos objetivos, inmutables y eternos cuyo conocimiento es indispensable para que sirva al gobernante de guía en el gobierno de la ciudad.

En este punto es donde entra en juego la dialéctica. La dialéctica es el saber acerca de las Ideas y sus relaciones, el conocimiento de las esencias eternas e inmutables de las cosas, cuyo término final es la visión del Bien en sí , siendo esta el fundamento de todo lo real y la expresión suprema del orden racional que gobierna el mundo. Sin embargo, la dialéctica requiere una preparación previa en el cultivo de las matemáticas, las cuales constituyen el preludio. Así mismo, Platón distingue entre dialéctica ascendente y dialéctica descendiente. La primea representa el camino que lleva al alma desde las cosas más simples de los objetos matemáticos hasta la más perfecta Idea de Bien, valiéndose del poder dialéctico de la razón, de argumentos y refutaciones. Por otra parte, la dialéctica descendente  consistirá en la aplicación del conocimiento alcanzado acerca de lo inteligible y eterno, al mundo de lo sensible, y en particular al ámbito político. Una vez contempladas la Idea de Bien y las restantes Ideas, e filósofo debe ocuparse de los asuntos humanos y asumir la dirección política de la polis. Este proceso se ve muy bien reflejado en el “Mito de la caverna”, en el camino que recorre un prisionero liberado del interior de la caverna hasta que sale al exterior de la misma, y culmina con la visión del sol (representación metafórica de la Idea de Bien); y la vuelta de dicho prisionero liberado, una vez visto el mismo sol, al mundo de las sombras en el que viven sus antiguos compañeros de prisión.

En conclusión, Platón rechaza la democracia y otras formas de gobierno y propone le gobierno de los mejores en virtud y en saber. Esta propuesta política se completa con un ambicioso programa educativo que persigue como objetivo final formar a ciertos individuos capaces de gobernar sabia y rectamente. Y este conocimiento es el que nos proporciona la ciencia dialéctica, la ciencia suprema.

Juicios analíticos y sintéticos: a priori y a posteriori

En el análisis crítico de la metafísica de Kant, considera que todo conocimiento se expresa en juicios:

Juicios analíticos Juicios sintéticos
El predicado pertenece a la definición del sujeto  El predicado se encuentra fuera del sujeto
Son juicios de explicación: se explica una característica del sujeto Son juicios de ampliación: se añade una información sobre el sujeto
Hay un vínculo de identidad entre sujeto y predicado No hay un vínculo de identidad entre sujeto y predicado
Son a priori: no dependen de la experiencia, por lo que son universal y necesariamente verdaderos Son a posteriori: dependen de la experiencia, por lo que no son válidos de forma necesaria y universal
Ejemplos: “Es padre (no es necesario añadir que al menos tiene un hijo para que lo sea)”; “Todos los cuerpos son extensos” Ejemplos:”Es padre y tiene 3 hijos (añades información de la experiencia)”; “Todos los cuerpos son pesados”

Kant, para explicar por qué la física, la matemática y l alógica son ciencias y la metafísica no lo es, necesitará recurrir a un nuevo tipo de juicio dentro de los juicios sintéticos, este será: Juicios sintéticos a priori, se trata de un tipo de conocimiento que pese a portar información nueva, es independiente de la experiencia.
Por ejemplo: Si definimos la línea recta como la distancia más corta entre dos puntos sobre un plano, en el sujeto (línea recta) se habla de la forma que tiene, mientras que en el predicado se aporta información sobre su magnitud (la distancia más corta). Analizando el sujeto no se podría extraer nunca esa afirmación. Por lo que, se trataría de una definición sintética porque aporta información sobre un aspecto diferente referido al sujeto. Y al mismo tiempo, a priori, puesto que no requiere de una comprobación empírica.

¿Cuáles serían las características de los juicios sintéticos a priori?

Juicios sintéticos a priori
El predicado es externo al sujeto
Son juicios de ampliación: se añade una información sobre el sujeto
No hay un vínculo de identidad entre sujeto y predicado
Son a priori: no dependen de la experiencia, por lo que son universal y necesariamente verdaderos
Son los principios necesarios para adquirir conocimiento: son la base de toda la investigación posterior
Ejemplos: En física, las leyes de Newton; en matemática, algunas definiciones, como la usada más arriba sobre la línea recta.

Pero cabe preguntarse, ¿Son posible los juicios sintéticos a priori en la metafísica?

Kant, para responder a esa pregunta, debe hacer un cambio radical en la forma de pensar (giro copernicano) y analizar la estructura del sujeto que hace posible el conocimiento. Siendo ahora tarea de la filosofía transcendental, esto es, analizar el modo de conocer los objetos en general, es decir, la forma que tiene el ser humano de conocer cualquier objeto, no tratar el objeto en sí.

La matemática y el proyecto político de Platón

Antes de meternos de lleno al tema de la matemática y su relación con el proyecto político platónico, cabe cuestionarse previamente las siguientes cuestiones: ¿Cuál es el papel que juega la educación en general en este proyecto? ¿Qué relación hay entre política y educación?

En la “Carta VII” Platón expone su filosofía política, que debido a las circunstancias de la la época, considera que solo los males de la humanidad no tendrían remedio hasta que los gobernantes fueran filósofos, pues estos conocedores de la verdadera filosofía, tienen conocimiento adecuado de lo que es justo y bueno.

Platón considera que existen realidades o ideas objetivas, y entre esas realidades se encuentran los valores éticos y morales, como la Justicia en sí, el Bien en sí,… y es el gobernante el que debe conocerlo, pues estas ideas deben servirle de guía para el buen gobierno del Estado. Por ello, la educación de los futuros filósofos-gobernantes juega un papel esencial en este proyecto político, cuyo objetivo no sera otra que, alcanzar el conocimiento de las Ideas, sobre todo, la Idea suprema de Bien. Pero, ¿cómo conseguir el objetivo que plantea la educación? Las matemáticas. Estas al menos cumplen dos funciones:

  1. Obliga al alma a hacer uso de la inteligencia para alcanzar la verdad en sí, es decir, el conocimiento de las Ideas, las cuales son indispensables para el buen gobierno de la polis. Esto es así, porque las distintas disciplinas de las matemáticas (aritmética, geometría bidimensional y tridimensional, astronomía y armonía) estimulan la inteligencia y el pensamiento, de esta manera, hacen que el alma se despegue de lo sensible y se eleve hacia lo conceptual y abstracto.
  2. Refleja el mito de la caverna y el símil de la línea. En el primero, las matemáticas suponen un tránsito de la oscuridad a la luz, de la opinión al conocimiento y de lo sensible a lo inteligible, este paso no puede realizarse bruscamente, pues la luz acabaría cegándonos. Por ello mismo, la función que cumplen las matemáticas en la educación del filósofo-gobernante, es hacer que su alma se adapte progresivamente a la verdad y a la luz.
    Por otro lado, en el símil de la línea, al igual que las Ideas, los entes matemáticos pertenecen al género de lo inteligible, aunque estas se sitúan en un nivel inferior al de las Ideas, resultando ser un “preludio” de la dialéctica, el saber último que interesa al filósofo y al político.  Pero las matemáticas tiene importantes limitaciones, como es su método, que parte de hipótesis de las que el matemático no da cuenta, considerándolas así como solo pensamiento y no como conocimiento.

En conclusión, para Platón para que el Estado pueda ser salvado, se necesita de una Educación adecuada de los que en el futuro han de gobernarlo. Siendo esta orientada al conocimiento de los valores morales eternos y objetivos que han de servir de guía para el buen gobierno del Estado. Así pues, las matemáticas cumplen una función propedéutica, donde orientan, preparan y entrenan el alma antes de dedicarse a la ciencia más elevada, la Dialéctica, y será esta la que permitirá la contemplación de las Ideas innatas mismas y, finalmente, de la Idea de Bien, cuyo conocimiento resulta imprescindible para el buen gobierno del Estado.

R. Descartes: Vida y obra

41dR. Descartes, nacido el 31 de marzo de 1596 en la Trurena (Francia), muere el 11 de febrero de 1650 en Estocolmo. El más conocido representante de la corriente racionalista.

Hijo de una familia de origen noble y con recursos ecónomicos, recibió una sólida formación en el colegio jesuita de La Flêche, desde el 1606 hasta alrededor del 1614, donde se instruyó en humanidades, matemáticas, mecánica y filosofía escolástica, pensamiento que predominaba en este centro, cuyos conocimientos filosóficos aprendidos le dejaron profundamente insatisfecho. Pues en 1616, licenciado en Derecho, había quedado fascinado por la certeza y las evidencias de las matemáticas y desilusionado con respecto a las enseñanzas filosóficas recibidas decidió estudiar en el gran libro del mundo.

Se alista como voluntario en el ejército protestante de Nassau al empezar la guerra de los Treinta Años. Pero en 1619 tuvo unos sueños que le hicieron vislumbrar el fundamento de toda su filosofía: un uso adecuado de al razón, que apoyada en los presupuestos matemáticos, unificaría un método único que justifique todo el saber.

Entre el 1620 y 1629 se dedicó a viajar, en este último año se instaló en Holanda, buscando aprovechar el ambiente de superior libertad de pensamiento que allí se respiraba, lejos de los políticos y de los cardenales de París. Desde entonces reside en varias localidades hasta el 1649, año que, asfixiado por las denuncias de reformistas y católicos acepta la invitación de la reina Cristiana de Suecia y se marcha a Estocolmo, donde fallece.

OBRAS:

Entre sus obras podemos destacar Tratado del mundo y de la luz en 1633, una obra de carácter científico, que no llegó a publicar atemorizado por la condena de Galileo en Roma, ya que en ella defendía el heliocentrismo. El Discurso del Método para conducir bien la razón y buscar la verdad en las ciencias, comúnmente conocido como Discurso del Método, fue publicado en Holanda en el año 1637. Las Meditaciones Metafísicas fueron publicadas en 1641, acompañadas de las objeciones de seis filósofos conocidos, uno por cada meditación, y las respuestas que Descartes ofrece a dichas objeciones. En 1644, publicó una síntesis completa de todo su pensamiento, donde agrupó tanto su filosofía como sus investigaciones científicas y que sirviera como manual académico, esto era Los principios de la filosofía. Entre el 1645 y 1649, se dedicó a estudiar las pasiones, y fruto de ello fue el Tratado de las pasiones del alma, publicado en 1649