El problema del Conocimiento y el Método. Descartes.

En el siglo XVII el principal problema fue el conocimiento. Se tendrán diversas cuestiones a las cuales darles una respuesta.

En esta época dos escuelas permanecerán enfrentadas, el racionalismo y el empirismo. El racionalismo defiende que con la razón alcanzamos la verdad, y que por medio de las matemáticas, se llega al conocimiento, estableciendo como ideal de conocimiento el sistema deductivo, lo que quiere decir que a partir de unos principios se puede llegar a deducir el resto de verdades. Por otra parte el empirismo, defiende que el conocimiento procede de los sentidos, rechazando la existencia de las ideas innatas y utilizando el método inductivo a partir de las experiencias  extrae conclusiones, tomando como modelo experimental la física.

Descartes, en el terreno del conocimiento, se enfrenta al escepticismo. Trata de construir un sistema de conocimientos empezando por la renovación de la filosofía, ya que según él ésta es la base de las ciencias y si ésta es dudosa las ciencias también lo serán. Por lo tanto, no estando contento con los conocimientos recibidos en el colegio de La Fleché, puesto que estos podrían ser dudosos, decide dedicarse a viajar.

Para Descartes la primera condición es encontrar un método que no sea erróneo. El punto de partida es la razón o buen sentido que todos los hombres tienen igual, pero cada uno toma caminos diferentes sin considerar las mismas cosas. Aunque no es suficiente tener buen sentido, sino aplicarlo bien, necesitando otros modos de conocer la razón y la necesidad de un método.

Dos son los modos de conocer la razón: la intuición, una especie de “luz natural” por la cual sin duda ni error se captan las ideas verdaderas, y la deducción, que es la sucesión ordenada de evidencias alcanzando las ideas claras.

Descartes cree que los geómetras poseen propiedades para avanzar en el conocimiento de la filosofía, destacando tres puntos: el primero es el método de geometría que desarrolla una cadena de ideas claras que serán descubiertas por la intuición y trabadas en largas cadenas deductivas. El segundo consiste en no aceptar como verdadero nada de lo que no se tenga absoluta certeza, y el tercero es respetar el orden de la deducción.

Así, Descartes presenta su método, el cual es resultado de la aplicación del método matemático a la filosofía.

Descartes formula cuatro preceptos que se aplicaran a la filosofía. El primero es la evidencia, hay que evitar la precipitación y la prevención, no aceptando como evidente lo confuso ni aceptar como verdadero lo que es claro. Así pues, formula el criterio de verdad entre claridad (conocimiento limpio de la mente) y distinción (que no tiene nada en común con las demás cosas). El segundo es el análisis minucioso de los problemas hasta reducirlos a ideas claras. El tercero la síntesis, sucesión de ideas claras y distintas para llegar al conocimiento, deducción; por último, la enumeración, tanto del análisis como de la síntesis. La pretensión final de estas enumeraciones es extender la evidencia de la intuición a la deducción.

Para llegar a la primera parte del método (evidencia) es necesario descartar todo aquello que no se muestre de forma clara y distinta, y por ello sea motivo alguno de duda, comenzando así la duda metódica, puesto que para conseguir algo verdadero debemos comenzar dudando y necesitamos basarnos en una verdad para construir el edificio del conocimiento.

En primer lugar, Descartes dice que tenemos motivos sobrados para dudar de los datos de nuestros sentidos, puesto que estos nos engañan en ocasiones. En segundo lugar, duda de los sueños, puesto que durante el sueño vivimos en una realidad falsa que sin embargo creemos que es verdadera mientras dura; por último, descarta las verdades racionales las cuales son consideradas indudables, como las matemáticas, pero puede caber la posibilidad de que exista una “genio maligno” que haga que nos equivoquemos continuamente con nuestro propio entendimiento, por lo que se presenta como duda.

Finalmente, con todo ello, Descartes, ante este radical proceso de duda, le lleva a un callejón sin salida, situándonos en el punto del escepticismo, donde la verdad no existe y si existe el hombre es incapaz de conocerla, los sentidos nos engañan y son subjetivos. Con la afirmación del escepticismo, afirma la imposibilidad de alcanzar el conocimiento verdadero, porque la razón es tan débil que se encuentra imposibilitada.

A partir de aquí Descartes, buscará una solución para salir de ese estancamiento, de ese callejón sin salida del escepticismo, presentándose la formula “cogito ergo sum” (pienso luego existo) puesto que puedo dudar de todo, menos de mi existencia.

Una vez establecido este principio indudable, la cuestión es cómo recuperar la confianza en las certezas sobre el propio cuerpo y sobre el mundo externo a partir de él. Para ello, se debe explicar la teoría de las sustancias y los tipos de ideas en la filosofía cartesiana.

Discusión hermenétuica bajo el árbol de la sabiduría, portada del Tratado del Azoth de Basilio Valentín. La metafísica es la raíz del árbol de la filosofía; la física, el tronco, y las otras ciencias, sus ramas.
Anuncios

R. Descartes: Vida y obra

41dR. Descartes, nacido el 31 de marzo de 1596 en la Trurena (Francia), muere el 11 de febrero de 1650 en Estocolmo. El más conocido representante de la corriente racionalista.

Hijo de una familia de origen noble y con recursos ecónomicos, recibió una sólida formación en el colegio jesuita de La Flêche, desde el 1606 hasta alrededor del 1614, donde se instruyó en humanidades, matemáticas, mecánica y filosofía escolástica, pensamiento que predominaba en este centro, cuyos conocimientos filosóficos aprendidos le dejaron profundamente insatisfecho. Pues en 1616, licenciado en Derecho, había quedado fascinado por la certeza y las evidencias de las matemáticas y desilusionado con respecto a las enseñanzas filosóficas recibidas decidió estudiar en el gran libro del mundo.

Se alista como voluntario en el ejército protestante de Nassau al empezar la guerra de los Treinta Años. Pero en 1619 tuvo unos sueños que le hicieron vislumbrar el fundamento de toda su filosofía: un uso adecuado de al razón, que apoyada en los presupuestos matemáticos, unificaría un método único que justifique todo el saber.

Entre el 1620 y 1629 se dedicó a viajar, en este último año se instaló en Holanda, buscando aprovechar el ambiente de superior libertad de pensamiento que allí se respiraba, lejos de los políticos y de los cardenales de París. Desde entonces reside en varias localidades hasta el 1649, año que, asfixiado por las denuncias de reformistas y católicos acepta la invitación de la reina Cristiana de Suecia y se marcha a Estocolmo, donde fallece.

OBRAS:

Entre sus obras podemos destacar Tratado del mundo y de la luz en 1633, una obra de carácter científico, que no llegó a publicar atemorizado por la condena de Galileo en Roma, ya que en ella defendía el heliocentrismo. El Discurso del Método para conducir bien la razón y buscar la verdad en las ciencias, comúnmente conocido como Discurso del Método, fue publicado en Holanda en el año 1637. Las Meditaciones Metafísicas fueron publicadas en 1641, acompañadas de las objeciones de seis filósofos conocidos, uno por cada meditación, y las respuestas que Descartes ofrece a dichas objeciones. En 1644, publicó una síntesis completa de todo su pensamiento, donde agrupó tanto su filosofía como sus investigaciones científicas y que sirviera como manual académico, esto era Los principios de la filosofía. Entre el 1645 y 1649, se dedicó a estudiar las pasiones, y fruto de ello fue el Tratado de las pasiones del alma, publicado en 1649

 

Dualismo antropológico. El intereaccionismo cartesiano

La antropología de Descartes toma como punto de partida el dualismo sustancial entre res cogitans y res extensa. Por tanto, el ser humano es un ser compuesto de ambas sustancias, de alma y cuerpo, concepción que entronca a Descartes con buena parte de la tradición filosófica desde la Antigüedad.

La cultura tradicional occidental, señala que el alma es la parte más importante del ser humano, para Platón, esta sería la conocedora de la Idea más suprema de Bien, para el cristianismo, la que puede permanecer en el paraíso celestial, es inmortal, puede subsistir sin el cuerpo y, además, puede asegurar la libertad humana, pues esta, para Descartes no estará determinada por las leyes mecanicistas que rigen el mundo físico. Es por ello, que es el alma la protagonista del pensamiento y del razonamiento.

Sin embargo, a pesar de que Descartes plantea una teoría dualista antropológica, el vínculo que se establece entre ambas sustancias es más estrecho que en el caso de Platón, pues en el caso de Platón esta unión era accidental, a pesar de ello, esta visión dualista revitaliza la visión ya planteada por Platón.

Por una parte, Descartes se opone a la metáfora
platónica del02 navío, esta resulta insuficiente para explicar la interacción de ambas sustancias. Puesto que, si el capitán navío es el alma, y el navío en sí el cuerpo, cómo podemos explicar dicha interacción. Esta interacción platónica no es posible, puesto que, por ejemplo, si me caigo y me hago daño, causo un daño en el navío (cuerpo) no implicaría un dolor en el capitán del navío (el alma). Es por ello que, Descartes defiende una interacción de dos sustancias diferentes entre sí, tanto en el sentido del alma sobre el cuerpo como del cuerpo sobre el alma.

Por otra parte, Descartes cree haber encontrado una conexión entre cuerpo y alma, esto relacionado con los estudios que realizó sobre anatomía y mecánica, formulando que, dicha conexión se encuentra en una pequeña región del cerebro, exactamente en la glándula pineal.

Como en el caso de Platón, cualquier dualismo termina siendo superado mediante soluciones poco plausibles. Pues en el caso de Descartes, la hipótesis de dicha interacción es insuficiente y se ha comprobado su imprecisión, pues no se puede explicar cómo dos sustancias consideradas tan heterogéneas pueden actuar la una sobre la otra, y viceversa. Estas al separarlas, caerían de lleno a la sustancia infinita (Dios), quedándose reducida a pura metafísica.

Hacia un universo matematizado. La ciencia moderna

El momento histórico en el que Descartes escribe su obra es crucial para el desarrollo de la ciencia moderna en Europa. El siglo XVI y XVII se encuentra marcado por la revolución científica.

Copérnico en su obra De revolutionibus orbium celestium defiende la hipótesis del heliocentrismo basándose en numerosas observaciones. Por otro lado, Kepler añadió contenido a la tesis de Copérnico, afirmando que el movimiento alrededor de los planetas no era circular sino elíptico, cuyo movimiento emana del mismo Sol y no de “un primer motor”, lo que implica la ruptura definitiva con el pensamiento aristotélico. En el siglo XVII Galileo y sus teorías sobre la el heliocentrismo, el movimiento uniformemente acelerado, la ley de la inercia y la visión matematizadora del universo (el libro de la naturaleza está escrito en lenguaje matemático), le llevará a anticipar la física moderna y a un gran desasosiego entre las autoridades eclesiásticas.

Gracias al trabajo de estos científico -entre otros-, la naturaleza se convirtió en algo mesurable y comprensible. Pero no solo la naturaleza es descifrable mediante las matemáticas, sino que su funcionamiento se revela semejante al de un gran mecanismo. Este cambio de perspectiva matemática, junto con la aparición de nuevos mecanismos -entre ellos el reloj de cuerda- los famosos autómatas abandonan la idea de que el universo era un gran mecanismo diseñado y fabricado por un gran creador, Dios, que le habría comunicado el movimiento.

Los inicios de la ciencia moderna, también se encontró marcado por Francis Bacon, en su obra Novum organum criticó de forma sistemática la lógica aristotélica y propuso la redefinición de la ciencia, que explicará el universo y propiciará el progreso de la sociedad y del pensamiento. <<El saber es poder>> una gran aspiración, conseguir el mayor conocimiento  tiene como fin el dominio y control de la naturaleza para someterla a la voluntad humana y aprovecharla en nuestro beneficio. El método que empleó Bacon fue el de la inducción, donde a partir de una recolección de datos sobre fenómenos naturales, planteará hipótesis basadas en la probabilidad.3752439-5580923

Precisamente, a esta búsqueda de un método universal que guiara la razón por los diversos ámbitos del conocimiento humano se dedicó Descartes, pero en un método más fiable y seguro que la inducción de Bacon, de está manera empleará el de la deducción.

Cabe mencionar también, que todo este entramado de progreso científico, también se encontró de la mano con el escepticismo, que desde mediados del siglo XVI, en Francia, Michel de Montaigne y su discípulo Pierre Charron, pusieron en auge. Este escepticismo también influyó en Descartes, sosteniendo la imposibilidad de lograr un conocimiento totalmente cierto y universal. Pues en el caso de Montaigne, el escepticismo está orientado a lograr una vida tranquila y a conseguir una sabiduría práctica.

Bajo todo este contexto, Descartes tenía una idea clara, la necesidad de establecer un método correcto para dirigir adecuadamente la razón y encontrar la verdad en las ciencias haciendo un buen uso de la razón.

Moral provisional- Descartes

La moral cartesiana es una cuestión controvertida por su relación con el método y con la metafísica, de hecho, emerge como cuestión central en el Discurso del método, en el momento en que Descartes ha rechazado el conocimiento recibido en su educación y ha establecido las reglas del método.

Así pues, expone una <<moral provisional>>, que se debe entender como un conjunto de preceptos que Descares debe seguir mientras se dedique a desarrollar el método y a aplicarlo a las diversas ciencias, y especialmente a la reflexión sobre la metafísica.

También sería provisional en otro sentido, puesto que no sería una moral derivada del método, y estaría a la espera de ser revisada y confirmada posteriormente, aunque la moral que encontramos en la época de madurez de Descartes no es muy distinta a la que aparece en el Discurso del método.

En este sentido, veremos que Descartes adopta una postura cercana al escepticismo y a otras escuelas tradicionales de filosofía: así como rechaza la educación recibida para buscar un fundamento a la ciencia, no ocurre lo mismo con la moral, ya que no puede quedarse sin criterios ni valores morales para seguir viviendo mientras investiga en el ámbito teórico.

De esta manera, la moral provisional del Discurso del método se resume en cuatro máximas:

  1. Obediencia a las leyes y a las costumbres del propio país, así como a la religión en que uno se ha educado. La virtud clave se define como la moderación y la búsqueda de un término medio ante la diversidad de opiniones.
  2. Resolución y firmeza en la toma de decisiones. La duda es el peor enemigo para la vida cotidiana. Una vez que se ha decidido algo, se debe actuar como si fuera lo más seguro. En esta máxima, la virtud consiste en la firmeza para llevar a cabo la decisión tomada.
  3. Dominio de sí mismo, especialmente de los propios deseos y pasiones, ya que, como no podemos cambiar el mundo a nuestro gusto, hemos de amoldar nuestros deseos a la realidad. El autodominio es la virtud según este precepto.
  4. La elección de la mejor forma de vida, de la profesión a la que uno quiere dedicarse. Para Descartes, esta forma de vida es el cultivo de la razón y el conocimiento de la verdad, es decir, la vida teórica o contemplativa, dedicada a la investigación científica y filosófica.

Su propósito con esta moral provisional, es conseguir libertad para poder investigar y desarrollar su profesión como investigador de la verdad. El trasfondo intelectualista de la moral cartesiana se hace patente en la cuarta máxima, referida a la elección de su ocupación o profesión.

Método cartesiano

Ejemplo de redacción: Ideal matemático de certeza, duda metódica y criterio de verdad

Descartes elabora un método con el objetivo de reconstruir el edificio del conocimiento. Las matemáticas son para Descartes las únicas que proporcionan la verdad, y estas se basan en un método que sirva para todos los ámbitos del conocimiento. Pero antes de empezar a establecer las reglas de su método, debe dejar claro cuales son los modos de conocer que tiene la razón. Esto es la intuición (conocimiento inmediato de algo) y la deducción (conocimiento inmediato de algo mediante pasos).

El método debe basarse en estas dos operaciones para así establecer sus reglas:

  1. Evidencia: “No admitir jamás ninguna cosa como verdadera y si no hemos tenido evidencia de ella, evitar la precipitación y la prevención, tomando como criterio de verdad, la claridad y la distinción”.
  2. Análisis:  reducir las ideas hasta lo más simple y claro. Estas dos primeras trabaja con la intuición.
  3. Síntesis: Tomar todos esos problemas simples desde el más claro e ir buscando evidencias entre ellos para llegar al más complejo. Aquí se entra el segundo modo de conocer, la deducción.
  4. Enumeración: Los recuentos necesarios y extender la evidencia a la conclusión.

El principal objetivo de Descartes es encontrar verdades absolutas de las que no sea posible dudar. Trata de encontrar verdades evidentes que fundamenten el edificio del conocimiento verdadero con absoluta garantía. Por ello establece la duda metódica, que es la aplicación del primer precepto. Se trata de dudar de todo y no tomar como verdadero aquello que muestre cualquier ápice de duda, cuyas verdades deben ser claras y distintas.

Tres serán los motivos de duda:

  1. Duda sobre la fiabilidad de los sentidos, pues estos a veces nos engañan, cuyo conocimiento resulta ser probable pero no cierto. Si nos engañan en ocasiones, ¿Quién puede asegurarme que no me engañan siempre? Esto le lleva al segundo motivo de duda.
  2. Duda sobre el sueño: Si los sentidos me engañan, cómo puedo distinguir la vigilia del sueño, pues vivimos en una realidad falsa que creemos que es real mientras dura. Estos dos motivos le lleva a dudar de un mundo material.
  3. Duda sobre las verdades racionales: Por muy remota que resulte esta idea, puede ser que las verdades racionales como las matemáticas me pueden llevar al error pues provienen de mi entendimiento, y ¿quién me dice a mi que mi entendimiento no puede estar continuamente engañado por un Genio Maligno?

De esta manera, le lleva a descarte a una especie de Duda Radical, ha dudado hasta del propio entendimiento que parecía indudable, para ello debe salir de lo que parece un callejón sin salida. Será de esta duda radical de donde extraerá la primera certeza absoluta: Cogito ergo sum (pienso, luego existo). Con esto Descartes aclara que todo aquello que pienso puede ser falso, que soy algo que duda de los sentidos, soy algo que puede estar durmiendo o despierto y soy algo que puede ser engañado. Por lo tanto, esto es un hecho indudable puesto que ese algo o alguien piensa y que como tal puede errar, pero no puedo errar en mi razonamiento de la existencia, puesto que soy un sujeto existente que duda. Esta idea, cumple el requisito del criterio de certeza pues se muestra de forma clara y distinta.

Del papel de Dios en el sistema Cartesiano

Todo el edificio del conocimiento de Descartes está basado en la existencia de Dios, así que si éste no existe todo el edificio se vienen abajo. Descartes, cree que se necesita un método basado en verdades para llegar al verdadero conocimiento, y Dios sería la base de este método.

El punto de partida es la razón o buen sentido que todos los hombres tienen en común, pero cada uno toma camino diferentes sin considerar las mismas cosas, así que ésta sería la única forma de engañarnos, porque Dios no quiere que nos engañemos pero nos equivocamos al interpretar equivocadamente.

Los modos de conocer la razón admitido por Descartes son la intuición, una especie de “luz natural” por la cual sin duda ni error se captan las ideas verdaderas, y la deducción, que es la sucesión ordenada de evidencias alcanzando las ideas claras.

El método de Descartes es el resultado de la aplicación del Método matemático a la filosofía. Este método está 220px-frans_hals_-_portret_van_renc3a9_descartesformado por cuatro preceptos. El primero, es la evidencia, hay que evitar la precipitación y la prevención, no aceptando como evidente lo confuso ni aceptar como verdadero lo que es claro. Formula el criterio de verdad entre claridad (conocimiento limpio de la mente) y distinción (que no tiene nada en común con las demás cosas). Para llegar a este primer precepto, es necesaria la duda metódica, puesto que para conseguir algo verdadero debemos comenzar dudando y necesitamos basarnos en una verdad para construir el edificio del conocimiento.

Esta primera verdad es el “cogito ergo sum”, una verdad conocida por intuición y posee dos características esenciales de toda la verdad: la claridad y la distinción. Tres son los motivos de duda: duda de sobre la fiabilidad de los sentidos, la hipótesis del sueño, imposibilidad de distinguir entre el sueño y vigilia, y la hipótesis del genio maligno.

El según precepto es el análisis minucioso de los problemas hasta reducirlos a ideas claras. El tercero es la síntesis, sucesión de ideas claras y distintas para llegar al conocimiento, deducción. Y, por último, la enumeración tanto del análisis como de la síntesis.

La pretensión final de estas enumeraciones es extender la evidencia de la intuición a la deducción.

Pero para este método no servirá sino explica la existencia de Dios, porque puede ser que entonces exista un genio maligno que disfrute viendo como yo me engaño, y para demostrar su existencia se basa en tres argumentos.

El primero es el argumento de la causalidad aplicada a la idea de infinito: Dios, esto quiere decir que la idea de ser infinito debe ser inculcada por un ser infinito, puesto que los hombres somos finitos y no podemos tener esa idea si no es puesta en nosotros por alguien infinito.

El segundo es el argumento de Dios como causa de mi ser, si en mi mente existe la idea de perfección es porque un ser perfecto la ha puesto en mí y éste solo puede ser Dios. El tercer argumento es el ontológico, utilizado por primera por San Anselmo, en el que se basa en la idea de Dios para probar su existencia, así que si todos tienen una idea de Dios, como el más grande, es imposible hacernos una idea de otro mayor, Dios no solo puede existir en mi pensamiento sino en la realidad.

Llegada a la evidencia, mencionada más arriba “cogito ergo sum”, yo como ser pensante tengo ideas. Por lo que Descartes hace una distinción entre tres tipos de ideas, las adventicias que no proceden del propio pensamiento sino de los sentidos. Las facticias, que son creadas por la imaginación, y, por ultimo las innatas, que las posee el propio pensamiento por sí mismo.

Así, la idea de Dios es una idea innata y con la idea de Dios pretende demostrar la existencia del mundo y de las ciencias materiales. Si Dios existe es infinitivamente bueno y veraz, por lo tanto, no querrá que me engañe al creer que el mundo existe, así que el mundo existe.

Una vez Descartes ha descubierto tres ámbitos de la realidad: Dios, yo o cosa pensante y cosas materiales. Utiliza el término sustancia para referirse a éstos. Entendiéndose por sustancia como aquella cosa que existe de tal manera que no necesita de ninguna otra cosa para poder existir, es decir, que existe por sí misma. De esta forma sólo Dios es una sustancia pero este término también lo emplea en los que percibimos con claridad y distinción, y sólo necesitan a dios para existir, esos seres son: yo o alma y los cuerpos materiales. Así Dios sería sustancia infinita, el yo sustancia pensante y las cosas materiales sustancia extensa.

Para Descartes Dios es el principio de la existencia, sin Dios no existiríamos, pero ¿Cómo sabemos que existe Dios? Pues su existencia viene demostrada en nosotros, ya que Él nos lo ha dado todo lo que somos y si tenemos dudas de su existencia es porque no somos ni infinitos ni perfectos y todo lo real y verdadero no proviene de Él, ya que él es infinito y perfecto.

Descartes en origen

El pensamiento de Descartes, la podemos relacionar con la película de “Origen”. Centrándonos en la hipótesis del sueño. Por lo que voy a tratar de hacer una comparación de este método junto el film.

Origen trata de unas personas, que son capaces de introducirse en el sueño de los demás, estos son manipuladores de sueños, cuyo objetivo es hacer que los personajes duden si están despiertos o dormidos y manipular de esta manera las mentes y robar datos financieros.

El personaje principal, explica a sus victimas el origen, es decir, de cómo puede entrar en los sueños y hacer creer que el que sueña se encuentra en un sueño y no en la realidad, y cómo pueden navegar por las mentes de otros. Un ejemplo puede apreciarse sobretodo al final de la película, cuando establece la conversación el personaje principal con su mujer fallecida, donde le explica que ella fue, por decirlo de alguna manera “su rata de laboratorio” donde convierte su vida/sueños en una pesadilla, ella hizo un mundo en sus sueños que ese mundo era el real para ella, es decir, su realidad se encontraba en sus sueños, por ejemplo, sus hijos en el mundo real no son sus hijos los niega, dice que sus hijos verdaderos son los que están en su sueño, porque es la realidad que ella conoce, rechazando así el mundo real. Puesto que cuando soñamos la mente es capaz de cualquier cosa, en el sueño la mente crea un mundo, pero este mundo solo se encuentra en el subconsciente, el sueño parece tan real cuando lo tenemos, que al despertar nos damos cuenta de que algo no cuadra, lo que hace que no cuadre es realmente si seguimos en el sueño, es decir dormidos, o si ya hemos despertado; Entonces… ¿Qué es lo real?

Esta parte se relaciona con Descartes, en la duda metódica sobre el sueño, Descartes dice que durante el sueño vivimos en una realidad falsa que sin embargo creemos que es verdadera mientras dura, entonces… ¿Quién puede asegurar con absoluta certeza que esto a lo que llamamos realidad sea también un sueño? Por lo que podemos tener motivos suficiente como para dudar de que existan las cosas que considero como reales, es decir, se está viviendo en un sueño prolongadamente.

Para salir de esta duda, en la película, el personaje principal explica cómo saber cuándo se está despierto o dormido, con la utilización de un TOTEM, un objeto pequeño que tenga cierto peso que se pueda llevar siempre encima sin que nadie se entere, como por ejemplo la “peonza” que lleva el personaje principal, que cuando está dormido su TOTEM no deja de dar vueltas y cuando esta despierto da vueltas pero en un momento deja de hacerlo, cuando se ve el TOTEM también se sabe que no esta en el sueño de otro, sino en el suyo mismo.

En Descartes se relaciona con la evidencia “cogito ergo sum” (pienso luego existo) puesto que no puede dudar de que duda, por lo tanto es una sustancia porque no duda de que dude. Como ser pensante sabe que existe y no duda de ello. Una vez realizada esta evidencia, hace una reconstrucción del mundo con la recuperación de la idea de Dios, pues él no nos ha creado con la intención de engañarnos.

Para concluir podemos relacionar el TOTEM  de la película con lo que sería en Descartes el cogito.origen_inception_christopher2bnolan