La insociable sociabilidad

¿Progresa la humanidad en la historia?
El punto de partida de la filosofía kantiana es la paradoja que Kant detecta en el pensamiento de Rousseau:

  1. Denuncia que el progreso científico, artístico y económico es un factor causante de la corrupción moral y política de la humanidad.
  2. Intenta explicar cómo es posible una mejora moral del ser humano mediante la educación y una política basada en la voluntad general.

Según Kant, la cuestión sobre el progreso de la humanidad no puede decidirse mediante la experiencia, pero hay acontecimientos que generan un sentimiento de simpatía y de entusiasmo en que gente que no se afectada por ellos. Estos sentimientos, sobre todo el de entusiasmo serían una señal equívoca de un progreso en el sentimiento moral de la humanidad.

Hay que contemplar la historia de la humanidad como si en ella hubiera algún tipo de finalidad o intención de la naturaleza. Supone que, pese a las intenciones particulares tanto a nivel individual como a nivel de un pueblo, sigue su curso, todo se contempla desde un punto cosmopolita o universal.

La visión cosmopolita implica adoptar una visión general de la especie humana, sin limitarse a regiones, culturas o países. Además, esta visión de la historia conlleva un desarrollo de la racionalidad de la
especie. Pues la razón, necesita de varias generaciones para crecer y fortalecerse.

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La semilla de la razón solo germina y crece mediante el antagonismo y la lucha en la historia de la humanidad. Esto, Kant, lo refleja en el oxímoron “insociable sociabilidad”, o sea, el individuo, por su egoísmo, tiende a la insociabilidad, pero, por su necesidad, se ve obligado a vivir en sociedad y a respetar las leyes. Estas dos inclinaciones son inhertes del ser humano, donde se puede ver claramente la postura de:

  1. La tendencia humana a formar sociedades y así desarrollar sus capacidades como ser racional.
  2. La resistencia a entrar en contacto con los demás; el impulso al individualismo y a actuar de forma egoísta.

Así pues, los frutos de la cultura y de la sociedad, como el arte y las ciencias, pero también la política, se deben, precisamente, a esa tensión entre la insociabilidad y la disciplina derivada de la necesidad de la vida social.

La guerra y los conflictos, para Kant,  incorporan un aspecto positivo, puesto que las guerras y los conflictos estarían abocados a establecer necesariamente un orden pacífico y servirían a un plan oculto de la naturaleza o providencia para un progreso hacia lo mejor.

Finalmente, para Kant, entorno a la cuestión expuesta. Este progreso de la humanidad en la historia es un progreso legal o jurídico, pero no moral. El plan de la naturaleza para la historia en clave cosmopolita es el establecimiento de un Estado universal no despótico que permitiera el desarrollo de las capacidades de la especie humana y una situación de paz mundial.

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¿Progresa de algún modo la filosofía?

Resulta difícil encontrar una obra filosófica que no haga referencia a autores de épocas anteriores. El pasado puede ser una fuente constante de inspiración, dado que hay problemas filosóficos que están siempre vigentes.

Los filósofos no se limitan a seleccionar las ideas que mejor se adecuan a su forma de pensar y se desentienden del resto. Al contrario, tomar partido implica tener que justificar por qué las otras opiniones alternativas están equivocadas. En su aspiración por hallar la verdad, la filosofía avanza en una disputa constante. Siendo uno de los compromisos de la filosofía enseñar a pensar con más claridad. Pensar de una manera más clara nos puede llevar a tomar decisiones más concretas y, por tanto, a una vida mejor. De esta manera, podemos preguntarnos, ¿progresa realmente la filosofía?

Cuando hablamos de progreso solemos darle un valor útil, entendiendo útil como aquello que tiene una aplicación práctica para la vida. De esta manera se podría considerar que la filosofía no progresa ni evoluciona, pues las cuestiones que se generan hacen referencia a conceptos abstractos, donde entre los especialistas  no son capaces de dar respuesta definitiva a las grandes preguntas universales.

Por otro lado, podemos hablar de progreso sin hacer referencia a la utilidad práctica. Puesto que lo más característico de la filosofía actual es que ya no existe un concepto unitario de filosofía, entendido como un conjunto de respuestas claras y generalmente aceptadas para las preguntas últimas: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿qué sentido tiene nuestra vida? o ¿adónde se encamina el mundo?.

La filosofía se concibe ahora como una serie de actividades e investigaciones muy diversas  con denominador común: ejercitar la acción de pensar de manera racional, crítica y autónoma sobre toda forma de conocimiento y de acción humana, buscando aclarar sus fundamentos y contribuir, así, a la tarea de humanizar el mundo, la ciencia, la sociedad o la política.

La filosofía progresa, aunque esta disciplina del pensar sigue trabajando en los problemas filosóficos clásicos: ¿qué sentido tiene la vida?, ¿cuál es el mejor modo de organizar la convivencia en sociedad?, etc. También han surgido nuevos problemas en los que la filosofía tiene un compromiso de reflexión muy importante y urgente, como por ejemplo cuestionarse sobre el acelerado avance actual de las ciencias y de la técnica desde una perspectiva de sentido y control democrático al que deben estar sometidas.

La filosofía es una de las disciplinas que cuenta con una mayor tradición e historia. La filosofía no está únicamente circunscrita a los especialistas, ya que se ocupa de cuestiones fundamentales que preocupan a todos. Cualquier persona puede adoptar una actitud filosófica siempre que reflexione sobre conceptos básicos de un determinado ámbito o disciplina.

Las preguntas filosóficas son inevitables en todos los campos de la cultura, y en cualquiera de ellos hay, y seguirá habiendo en el futuro, prejuicios e ideas que es preciso cuestionar marcando así su evolución y progreso.

Como afirma Bertrand Russell:

“En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras”