De un tiempo a esta parte y de manera revolucionaria, como sucede ya con toda innovación disruptiva en tecnología, han irrumpido con fuerza nuevos hitos en Inteligencia Artificial que, como el ChatGPT, el AlphaFold, la aplicación DALL·E 2 o el robot humanoide AMECA, nos sorprenden y nos obligan a revisar nuestros parámetros de lo que es capaz de hacer la IA. Tenemos en nuestras sociedades de imaginarios para poder entenderla y elaborar expectativas que nos invitan al entusiasmo por su llegada o que nos ponen en alerta al verla como una amenaza. Pero, qué es la IA, qué es esa disciplina que ha vuelto a aparecer y que, en manos de gurús, parece prometernos un mundo mejor e, incluso, la superación de la inteligencia humana.
Observar la IA supone, por un lado, esforzarnos por comprender su verdadera naturaleza, por entender qué tenemos entre manos y de qué es capaz esta tecnología, por responder qué es esa inteligencia que llamamos artificial, entender sus capacidades y sus límites.
Pero, además, supone esforzarnos por comprender su impacto social, por ejemplo, en el mercado de trabajo, tanto desde el punto de vista de la sustitución de la mano de obra humana como de la incorporación en los procesos de selección de personal, introduciendo sesgos algorítmicos que generan discriminaciones sistémicas.
También supone un desafío medioambiental, dados la gran cantidad de recursos necesarios para su generalización, desde la extracción de materiales críticos, hasta su distribución, su tratamiento en la cadena de producción, con su impacto medioambiental y climático.
Además, se añadirá un nuevo desnivel a las brechas digitales y tecnológicas ya existentes entre Norte-Sur o Primer y Tercer mundo, como es la desigualdad entre los poseedores de inteligencia artificial y los desposeídos de esa tecnología.
Además, la superación del Test de Turing irrumpe en forma de nuevas relaciones sociales con inteligencias artificiales. Las nuevas necesidades emocionales y las complejidades de las relaciones interpersonales favorecen el recogimiento en interacciones únicamente con IA que sustituye a los humanos. Tendremos relaciones sentimentales con IA, vínculos emocionales como en la película HER.
Y, por último, la aparición de la sofisticación de las deep fakes suponen unas nuevas amenazas en la construcción de las sociedades democráticas, plurales y abiertas. Ante el salto cualitativo de la calidad de las deep fakes news, se observa un deterioro en el ejercicio periodístico, una lesión al derecho a obtener información veraz, una pérdida de confianza en los medios digitales y con la merma de una capacidad crítica aparejada, que incapaz de criterio, suspenda la credibilidad de todo contenido digitalizado.
Por otro lado, mirar críticamente la IA, es comprender los nuevos paradigmas y posicionamientos geopolíticos, en los que de una parte están las grandes tecnológicas, que invierten en innovación y desarrollo, otras en producir, y otras en servir de mercado de consumo.
Además, la disrupción de la IA supone la aparición de nuevos riesgos de lesión a derechos fundamentales. Por ello, recientemente la UE ha elaborado una pirámide de riesgos que sirve de marco para elaborar una regulación que proteja a los ciudadanos de consecuencias indeseadas.
Por último, la implementación de la IA en una máquina capaz de desplazarse y operar físicamente con el entorno supone la aparición de robots altamente complejos, que pronto podremos ver ocupando los espacios privados y públicos, con autonomía y con capacidad para realizar tareas sin supervisión. ¿Qué principios éticos serán necesarios para incorporar en esas IA andantes? En 1942, Isaac Asimov dejó expresadas las 3 grandes leyes de la robótica en su relato “El circulo vicioso” de la siguiente manera:
“—Ahora, escucha, vamos a empezar con las tres Reglas fundamentales de la Robótica; las tres reglas más profundamente introducidas en el cerebro positrónico de los robots —dijo, y en la oscuridad, sus dedos enguantados marcaron cada punto. —Tenemos: Una, un robot no puede hacer daño a un ser humano, o, por medio de la inacción, permitir que un ser humano sea lesionado. —¡De acuerdo! —Dos —continuó Powell—, un robot debe obedecer las órdenes recibidas por los seres humanos excepto si éstas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley. —¡De acuerdo! —Y tres, un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no sea incompatible con la Primer o la Segunda Ley.”
Te esperamos en este filocafé de ARJEPHILO, donde todo podrá ser dicho y mucho quedará por decir.
¿Alguna vez se ha quedado en la cama por la noche pensando en las implicaciones de la inteligencia artificial (IA) en nuestra forma de entender la verdad y la realidad?
Sé que puede sonar aterrador, pero también es emocionante. ¿Podríamos algún día vivir en una realidad alterada, una especie de Matrix? ¿O la IA nos ayudará a descubrir la verdad detrás de los engaños y las mentiras? En cualquier caso, es seguro decir que el impacto de la IA en la verdad y la realidad será enorme. Veremos cambios en la forma en que se presentan los hechos, cómo se interpretan y cómo se cuestionan.
¿Qué es la IA? ¿Una nueva religión? ¿Una marca de maquillaje? No, la IA es la Inteligencia Artificial, algo que promete transformar nuestro mundo para siempre. Y sí, digo «promete» con la carga sarcástica adecuada porque, aunque la IA tenga un gran potencial para revolucionar la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos, también hay que admitir que hay muchos eslóganes grandilocuentes y pocas garantías concretas. Sin embargo, no podemos negar que la IA ya está aquí, nuestros teléfonos, ordenadores y demás aparatos, así que tendremos que aprender a lidiar con ella, acostumbrarnos a sus ventajas y desventajas, y tratar de mantener nuestra elegancia intacta en el proceso.
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En medio de nuestra nueva era tecnológica, surge la pregunta provocativa: ¿quién necesita la verdad y la realidad cuando tenemos la inteligencia artificial? A través de unos simples clics y algoritmos, podemos ajustar nuestros sesgos y adaptarlos a nuestros deseos. Nos encontramos tentados a preferir una versión manipulada de los hechos, confiando en que la IA haga el trabajo por nosotros. Y cuando interpretamos la realidad a través de nuestras propias lentes, no hay motivo de preocupación, pues la IA ha seguido el mismo camino. Después de todo, ¿qué importa si la verdad está sesgada, siempre y cuando se sienta bien en nuestra burbuja de comodidad?
Sin embargo, en este contexto, las reflexiones de filósofos como Martin Heidegger y Jean Baudrillard nos invitan a cuestionar la influencia de la inteligencia artificial en nuestra comprensión de la verdad y la realidad. Heidegger, en su obra «La pregunta por la técnica«, nos advierte sobre cómo la tecnología moderna, incluyendo la IA, puede limitar nuestra visión del mundo, enfocándose únicamente en lo útil y funcional, descuidando aspectos más profundos y significativos de nuestra existencia.
Por su parte, Baudrillard, en su teoría de la simulación y la hiperrealidad, nos muestra cómo la sociedad actual se encuentra inmersa en una realidad mediada por imágenes y simulacros, donde la distinción entre lo real y lo simulado se desvanece. En este contexto, la influencia de la inteligencia artificial puede aumentar aún más esta hiperrealidad, al proporcionarnos versiones filtradas y manipuladas de la verdad. Baudrillard plantea que la verdad y la realidad se convierten en meras construcciones artificiales, desafiando nuestra capacidad de acceder a una verdad auténtica y genuina.
Estas «posibles implicaciones» de la inteligencia artificial en nuestra percepción del mundo plantean una serie de cuestionamientos. Nos encontramos ante la perspectiva de dejar atrás preocupaciones mundanas como la empatía o la comprensión humana, confiando en que la IA pueda resolverlo todo de manera fácil y rápida. Podríamos vivir nuestras vidas sin pensar demasiado, permitiendo que las máquinas realicen todo el trabajo pesado en nuestro lugar. ¿Pero acaso esto nos satisfará por completo?
En este enfoque simplista, nos alejamos de la complejidad y riqueza del pensamiento humano, sustituyéndolo por respuestas precisas y obvias proporcionadas por los ordenadores. ¿Realmente necesitamos eso? ¿Quién necesita una sensación de comprensión y conexión con los demás cuando podemos obtener una satisfacción similar a través de un código de programa? Pareciera que estamos dispuestos a sacrificar la profundidad y la complejidad de nuestras experiencias humanas en pos de la comodidad y la simplicidad que promete la inteligencia artificial.
Sin embargo, es fundamental reflexionar sobre estos avances tecnológicos y considerar sus implicaciones en nuestra percepción del mundo. ¿Estaremos dispuestos a renunciar a la complejidad y la diversidad de la experiencia humana en favor de una visión filtrada y superficial de la realidad? ¿Cómo podría utilizarse la IA para manipular la información y crear prejuicios?¿Por qué conformarse con la verdad cuando se puede distorsionar la realidad a nuestro antojo? ¡Imagínense las posibilidades! Podríamos crear campañas políticas para desacreditar a nuestros adversarios, difundir rumores falsos para desestabilizar países enteros o incluso manipular los mercados financieros a nuestro favor. Todo gracias a la IA. Qué maravilla de mundo en el que vivimos, ¿verdad?
La manipulación de información y la creación de prejuicios a través de la inteligencia artificial plantean importantes consideraciones éticas. En este sentido, Zygmunt Bauman nos recuerda que la tecnología, incluida la IA, puede llevar a una disminución de la interacción humana genuina. En lugar de promover conexiones profundas, la tecnología puede crear una ilusión de interacciones significativas que resultan ser superficiales y efímeras. Bauman nos insta a mantener abiertas las puertas hacia la comprensión más profunda y la conexión genuina con el mundo, incluso en el contexto de avances tecnológicos.
Por su parte, Nick Bostrom nos alerta sobre los riesgos éticos asociados con el desarrollo de la IA avanzada. Su enfoque se centra en la superinteligencia artificial y la necesidad de abordar de manera responsable las consideraciones éticas desde el inicio. Bostrom destaca la importancia de identificar y mitigar posibles sesgos y prejuicios en los datos utilizados para entrenar los sistemas de IA, así como establecer mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y seguridad para garantizar un uso responsable de esta tecnología.
Ambas reflexiones nos insta a considerar no solo las implicaciones éticas de la IA para manipular información y crear prejuicios, sino también a mantenernos alerta y asumir la responsabilidad de desarrollar y utilizar la IA de manera ética, preservando así nuestra humanidad y promoviendo una comprensión más profunda y una conexión auténtica con el mundo que nos rodea.
Estos pensadores ofrecen perspectivas valiosas sobre las implicaciones éticas y sociales de la tecnología y la inteligencia artificial, pero, ¿Cuáles son las posibles estrategias para navegar por este nuevo panorama tecnológico de la verdad y la realidad?
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Con tantas fuentes de noticias falsas y teorías conspirativas circulando por la web, es difícil separar el grano de la paja. Pero no teman, como siempre, hay estrategias para todo. Es importante considerar algunas de estas:
Educación y alfabetización digital: Promover la educación y la capacitación en aspectos técnicos y éticos de la inteligencia artificial y la tecnología en general. Esto incluye enseñar a evaluar críticamente la información, reconocer sesgos y prejuicios, y desarrollar habilidades para discernir entre información verídica y manipulada. Una educación sólida en estos aspectos puede fortalecer nuestra capacidad para tomar decisiones informadas.
Pensamiento crítico y escepticismo: Fomentar el pensamiento crítico y el escepticismo saludable al enfrentar la información en línea. Esto implica cuestionar la veracidad de las fuentes, buscar evidencias y múltiples perspectivas, y no aceptar la información de manera acrítica. Al desarrollar estas habilidades, nos volvemos más resistentes a la manipulación y estamos mejor preparados para identificar la desinformación.
Verificación de fuentes confiables: Buscar fuentes confiables de información y medios de comunicación que se adhieran a estándares rigurosos de verificación y objetividad. Al consultar fuentes establecidas y bien fundamentadas, podemos obtener información más precisa y confiable.
Uso de herramientas tecnológicas: Utilizar herramientas tecnológicas diseñadas para verificar la veracidad de la información, como buscadores de hechos y extensiones de navegador que alertan sobre contenido engañoso. Estas herramientas pueden brindar apoyo adicional al evaluar la información en línea.
Promoción de la transparencia: Exigir mayor transparencia por parte de las plataformas tecnológicas en relación con sus algoritmos y procesos de selección de contenido. Esto nos permite comprender cómo se filtra y presenta la información, lo que a su vez nos ayuda a tomar decisiones más informadas.
También hay otra opción más tradicional que podría ser cerrar todos los dispositivos electrónicos y volver a leer libros de papel. Después de todo, ¿quién necesita Internet cuando se puede sumergirse en una buena novela?
Está claro que la IA plantea tanto retos como oportunidades para nuestra comprensión de la verdad y la realidad. Por un lado, la IA tiene el potencial de revolucionar nuestra forma de concebir el mundo con nuevas tecnologías y creaciones innovadoras. Por otro lado, sin embargo, debemos ser conscientes de cómo la IA puede utilizarse para manipular la información, crear percepciones sesgadas o moldear nuestra comprensión de formas peligrosas o injustas. Así pues, es esencial que los desarrolladores, los políticos y los ciudadanos de a pie tengan en cuenta las implicaciones éticas a la hora de explorar nuevos usos de la tecnología de IA. Sólo así podremos utilizar la IA para desbloquear mayores niveles de comprensión, permitiéndonos descubrir verdades profundas y un viaje a realidades «desconocidas» que de otro modo habría sido imposible sin este revolucionario flujo de trabajo.
Cualquiera que sea su enfoque, recuerden:
La tecnología no es ni buena ni mala, es nuestra relación con ella la que importa.
Hace un par de días me topé con un curioso artículo publicado en el periodico el MundoMarido, cocina e hijos. Las tradwives, el movimiento ultraconservador que devuelve a la mujer al hogar. Este concepto de «tradwives» lo desconocía hasta el momento. ¿Qué son las «tradwives» y por qué es importante que las mujeres y la sociedad no las sigan? ¿Cuáles son los peligros asociados con este movimiento y por qué se promueve a través de las redes sociales?
El movimiento de las «Tradwives» o «Esposas Tradicionales» es un fenómeno social que ha ganado cierta atención en los últimos años. Este movimiento promueve una visión regresiva de la feminidad, glorificando los roles tradicionales de las mujeres como amas de casa y esposas sumisas. Sin embargo, detrás de esta aparente vuelta a lo tradicional, se esconden peligros filosóficos que merecen ser examinados con atención y reflexión crítica.
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Es importante destacar que el movimiento de las «Tradwives» perpetúa una visión estereotipada y limitada de las mujeres. Al promover la idea de que las mujeres deben ser amas de casa y esposas sumisas, se refuerzan nociones obsoletas de la feminidad, relegando a las mujeres a roles domésticos y subordinados. Esto va en contra de la lucha por la igualdad de género y la emancipación de las mujeres, que ha sido un objetivo central del movimiento feminista durante décadas.
Desde una perspectiva filosófica, esto plantea interrogantes importantes sobre la autonomía y la libertad de elección. ¿Es realmente autónomo y libre elegir un rol tradicional de amas de casa y esposas sumisas? ¿O es más bien una imposición de roles de género limitantes y opresivos? La filósofa feminista Simone de Beauvoir argumentaba que la verdadera libertad de las mujeres radica en poder escapar de los roles y estereotipos de género impuestos por la sociedad, y en poder decidir por sí mismas cómo quieren vivir sus vidas. La glorificación de los roles tradicionales de género en el movimiento de las «Tradwives» puede ser considerada como una forma de opresión que limita la verdadera autonomía y libertad de elección de las mujeres.
Promover roles de género rígidos y estereotipados limita la libertad, la autonomía y la igualdad de género, y perpetúa dinámicas de poder y desigualdad en las relaciones de pareja y en la sociedad en general.
¿Cómo afecta esto a la masculinidad? Al promover la idea de que los hombres deben ser proveedores y las mujeres deben ser dependientes, se refuerzan nociones dañinas de la masculinidad que perpetúan dinámicas de poder y desigualdad en las relaciones de pareja y en la sociedad en general. Esta visión limitada de la masculinidad también puede tener consecuencias negativas para los hombres, ya que los presiona para cumplir con un rol de proveedores y limita su capacidad de expresar emociones, vulnerabilidad y sensibilidad, lo que puede tener un impacto negativo en su bienestar emocional y mental.
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Además, el movimiento también corre el riesgo de perpetuar una visión esencialista y binaria del género, en la que se asume que existen características y roles fijos y predefinidos para hombres y mujeres. Considerando que el género es una construcción social y cultural que va más allá de las categorías binarias de masculino y femenino. La identidad de género es compleja y diversa, y no se puede reducir a roles y estereotipos predefinidos. Por lo tanto, limita la capacidad de las personas de explorar y vivir su identidad de género de una manera auténtica y libre, al promover roles de género rígidos y estereotipados.
¿Es realmente progresivo y emancipador promover una visión regresiva y estereotipada de la feminidad? ¿Es verdaderamente libre y autónomo elegir roles de género tradicionales en una sociedad que está evolucionando hacia una comprensión más compleja y diversa del género? ¿Qué impacto tiene esta visión limitada de la masculinidad en las relaciones de pareja, en la crianza de los hijos y en la sociedad en general? ¿Cómo afecta a la lucha por la igualdad de género y la búsqueda de una sociedad más justa e inclusiva?
Pero, una cuestión que también es digno de debate sería cuestionar sobre la noción misma de lo «tradicional» en los roles de género. ¿Qué significa realmente ser tradicional en un mundo en constante evolución? ¿Cuál es el fundamento filosófico de la tradición y cómo se aplica en el contexto de los roles de género? ¿Cómo ha evolucionado la comprensión de la feminidad y la masculinidad a lo largo de la historia y en diferentes culturas? ¿Cómo podemos reconciliar la idea de la tradición con la necesidad de adaptarse a los cambios sociales y culturales?
Es fundamental reconocer, por lo tanto, que este movimiento puede tener implicaciones negativas no solo para las mujeres, sino también para los hombres y para la sociedad en su conjunto. Promover roles de género rígidos y estereotipados limita la libertad, la autonomía y la igualdad de género, y perpetúa dinámicas de poder y desigualdad en las relaciones de pareja y en la sociedad en general. Además, al promover una visión limitada y esencialista del género, se va en contra de la comprensión filosófica actual del género como una construcción social y cultural compleja y diversa.
Debemos ser conscientes de los peligros que conlleva la promoción de roles de género rígidos y estereotipados a través de las redes sociales, y trabajar hacia una sociedad más igualitaria y libre de limitaciones de género impuestas por visiones regresivas como las de las «Tradwives».
Son las redes sociales e influencers las que desempeñan un papel significativo en la promoción y difusión de las ideas de las «Tradwives», se difunden mensajes que glorifican y promueven una visión regresiva y estereotipada de la feminidad y la masculinidad, perpetuando roles de género rígidos y limitantes. Sin embargo, es importante tener una mirada crítica hacia estas tendencias y reconocer los peligros que conllevan.
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Las redes sociales pueden contribuir a la creación de cámaras de eco, donde las ideas de las «Tradwives» se refuerzan mutuamente sin un cuestionamiento adecuado. Esto puede llevar a la conformación de comunidades digitales que promueven una visión sesgada y limitada de los roles de género, sin tener en cuenta la diversidad y complejidad del género en la realidad. Los o las influencers que promueven ciertas ideas retrogradas a menudo tienen una gran cantidad de seguidores y una amplia influencia en la toma de decisiones de sus seguidores. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos influencers no siempre tienen una formación sólida en temas de género y pueden difundir mensajes perjudiciales que contribuyen a la reproducción de roles de género estereotipados y limitantes.
Es evidente en la forma en que estas tendencias regresivas son difundidas y promovidas a través de plataformas digitales, perpetuando roles de género rígidos y limitantes, lo que plantea cuestiones relevantes sobre la influencia de las redes sociales en la formación de creencias, actitudes y comportamientos de las personas en relación con el género.
¿Cuál es la responsabilidad ética de las redes sociales en la promoción de mensajes relacionados con las «Tradwives» u otras tendencias regresivas en relación con el género? ¿Deben las redes sociales establecer políticas y regulaciones más estrictas para prevenir la promoción de ideas perjudiciales en términos de igualdad de género y diversidad? ¿Cómo pueden las redes sociales contribuir a una representación más justa y equitativa del género en su contenido y promoción de influencers?
Las redes sociales tienen una responsabilidad en la promoción de visiones regresivas y limitantes como las de las «Tradwives». Es fundamental cuestionar críticamente la promoción de roles de género estereotipados y trabajar hacia una comprensión más inclusiva, diversa y respetuosa del género en nuestra sociedad actual, tanto en línea como fuera de ella. Aunque las redes sociales e influencers pueden ser una herramienta poderosa para la difusión de ideas, es importante tener una mirada crítica y reflexiva hacia las tendencias que promueven. Es fundamental cuestionar y desafiar estas ideas regresivas, y promover una comprensión más inclusiva, diversa y justa del género en la sociedad actual. Debemos ser conscientes de los peligros que conlleva la promoción de roles de género rígidos y estereotipados a través de las redes sociales, y trabajar hacia una sociedad más igualitaria y libre de limitaciones de género impuestas por visiones regresivas como las de las «Tradwives».
Aunque las redes sociales pueden ser poderosas para difundir ideas, debemos tener una mirada crítica hacia las tendencias regresivas.
Nos comparten esta reflexión, aplicable también a los vientres de alquiler. Lectura recomendada
«Hoy en clase de derecho penal han explicado algo que me ha hecho meditar sobre la prostitución y los bienes jurídicos que se vulneran en ella.
En el derecho penal, la vida es un bien jurídico, pero al igual que la integridad física es indisponible. Es decir, no se puede disponer libremente de ella, como se puede hacer con los bienes materiales. Yo puedo vender mi coche, pero no puedo vender mi vida. El Derecho penal entiende que este bien es indisponible porque es un bien muy preciado y que debe protegerse incluso en contra de la voluntad de su poseedor.
Así que si yo me quiero suicidar y para ello pido a alguien que me mate, eso no será otra cosa que un homicidio. Sin embargo, a la persona que se suicida se la considera inimputable. Precisamente porque se considera que si llegó a querer quitarse la vida es porque circunstancias graves y no imputables a este le han llevado a tomar esa decisión. Y por tanto, los cooperadores, inductores u homicidas que ayuden a realizar el suicidio, convenzan para que lo lleve a cabo o directamente maten a la persona que quiere acabar con su vida voluntariamente, pero con su consentimiento, serán condenados por el derecho penal, puesto que el suicida es una víctima de las circunstancias, pero el tercero es plenamente consciente de lo que hace.
Pues bien, en esto la mayoría de la gente suele estar de acuerdo. La persona que quiere suicidarse, autolesionarse o que se lo haga un tercero, no tiene culpa y además de no ser responsable de su problema, se le debe proteger como víctima que es.
Si yo quiero que alguien me mate a cambio de que se pague un millón de euros a mi familia, la persona que lo lleve a cabo estará cometiendo un homicidio. Si dejo que me mutilen, corten, golpeen, quemen, perforen, o, en definitiva, lesionen a cambio de dinero, la persona que me lesione estará cometiendo un delito. Por mucho que mi cuerpo y mi vida sean míos, el Derecho penal los protege, porque considera que si los vulnero, es porque no estoy en condiciones para decidir sobre ello. Porque cualquier persona que no tenga problemas ni unas circunstancias graves, no atentaría contra su vida o integridad física.
Y en esto la mayoría estará de acuerdo con el derecho, por muy suyo que sea su cuerpo, algo le tiene que pasar para querer lesionarse. Y así es. Es una persona a la que hay que ayudar.
Sin embargo, con las prostitutas todo cambia. Una mujer que «decide» ser violada por dinero, resulta que de pronto es perfectamente lógico. Qué la integridad física de esa persona no debe ser protegida. Porque la prostitución implica siempre lesiones, no hace falta ser esclava de la trata para recibir golpes o actos violentos, los clientes/puteros ya se encargan de ello, aunque la propia prostituta no sea víctima de proxenetas o mafias. Ella tendrá lesiones físicas, tendrá irritaciones, dolor de estómago, ETS, sangrados y eso en los mejores casos, en otros directamente lesiones bastante más peliagudas. Y todo esto sin hablar de las lesiones psicológicas que acarrea la prostitución. Se vulnera la integridad física y sin embargo, mucha gente ve normal que una mujer quiera hacerlo por dinero. Pero si les dijéramos que alguien quiere ser cortado con una navaja por dinero, cortes superficiales ¡eh!, nada de desangramiento, entonces pensarían que circunstancias externas han llevado a esa persona a llevar este tipo de acciones. Y se debe proteger a la persona.
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Y los que estén a favor de la prostitución dirán «Pero el sexo no es lo mismo que las lesiones, nadie se lesiona sin dinero a cambio a no ser que tenga un problema, pero sexo si que se practica por gusto» Claro, sexo sí, pero el sexo no implica vulneración de la integridad física. No implica violación, no implica realizar cosas en contra de nuestra voluntad, no implica drogarse para aguantar, no implica síndrome de estrés postraumatico. Si analizamos las consecuencias de la prostitución, nadie querría llevarla a cabo, porque no es sexo, es violación. Entonces, claramente a estas mujeres algo externo las impulsa a entrar en ese mundo. La mayor parte de las veces, es por necesidad económica. Al igual que nadie quiere vender un riñón y quien lo hace es que no tiene otra. Pero en otras ocasiones esas mujeres solamente son víctimas de traumas pasados, de conflictos psicológicos de los que no pueden salir. Y el Estado las abandona, no contempla que deban ser protegidas, amparadas. Darles una salida, un trabajo y ayuda psicológica. Al igual que si yo pido a alguien que me haga cortes en el brazo, se me intentará dar ayuda para dejar de hacerme daño a mi misma. Y por supuesto, condenará a mi agresor.
Y sin embargo, al putero no se le condena, es inmune. Es quién está haciendo que exista ese mundo. Quien lesiona a la prostituta, quien paga por violarla. Y nadie le sanciona.
¿No tiene lógica que si yo quiero que me corten un brazo porque me da la gana me dejen hacerlo y a quien me lo corta le dejen en paz? No la tiene. Por mucho que sea mi cuerpo el derecho entiende que el otro se aprovecha de mi situación y yo necesito ayuda. Entonces ¿Por qué no se protege a las prostitutas? ¿Por qué no se condena al putero?
Socialmente muchos tienen aceptado que pagar por violar es simplemente pagar por un servicio y que cobrar por ser violada es simplemente cobrar por ofrecer un servicio. La integridad física de la prostituta no tiene importancia, porque ella lo ha elegido así y es dueña de su cuerpo. Y total, todos cuando tenemos sexo nos dejamos hacer cosas que no queremos y nos drogamos para aguantar. Y todos cuando trabajamos en cualquier cosa dejamos que nos lesionen, tanto física como psícologicamente, nos drogamos para aguantar, nos contagian enfermedades, nos violentan y nos obligan a vulnerar nuestra integridad física por ese dinero a fin de mes.
Así que, si es mi cuerpo y yo decido lo que quiera ¿Por qué está penado que alguien me lesione aunque yo le de mi consentimiento? ¿Por qué se le culpa si yo he decidido que lo haga y es mi propio cuerpo? ¿No sería lógico que nadie se metiese en medio ya que yo decido sobre lo que yo hago con mi cuerpo? ¿Y si me gano dinero dejando que me lesionen extraños, por qué sancionar a esos agresores, por qué intentar ayudarme, si yo decido sobre mi cuerpo?
El Derecho penal no me deja decidir sobre si lesionarme o no porque considera que el bien jurídico de mi integridad física debe protegerse aún en contra de mi voluntad. Pero, sin embargo, la integridad física de una prostituta (y no me refiero a que le den una paliza, sino a la vulneración que supone esa actividad en concreto), no debe protegerse a toda costa, porque es su cuerpo y ella decide. Y tiene mayor criterio y poder de decisión que alguien que se deja cortar por otro por dinero.
Debe ser que la integridad física y psicológica de la prostituta es menos importante que la de quien se lesiona «por gusto»
Es injusto, si lo pensamos, las prostitutas son privilegiadas, porque pueden disponer de un bien jurídico del que la mayoría no podemos disponer.»
¿Es ético y moralmente aceptable que una persona venda sus servicios sexuales a cambio de dinero o cualquier otra forma de remuneración?
Esta cuestión aborda la cuestión fundamental de si es correcto utilizar el cuerpo humano como un objeto comercial y si se puede consentir de manera libre y autónoma a participar en la prostitución. Al mismo tiempo involucra discusiones sobre la explotación, la igualdad de género y la discriminación, la autonomía y la libertad individual, y la justicia social.
El pasado 12 de marzo, se realizó la Mesa redonda: Perspectiva de género. Un feminismo en vías de desarrollo. En esta mesa responda contamos con tres invitadas y un invitado especialistas en al materia:
Lorena Hernández Pineda: Psicoterapeuta especialista en violencia de género. Alejandra Guillermo Teos: Activista feminista y miembro de la asociación Las Cigarreras en Sevilla. Laura Juliana Gamboa Bonilla: Coordinadora del semillero de investigación filosófica Filoepos. Miguel Ángel G. Calderón: Responsable de filosofía en la red: una de las plataformas de divulgación filosófica más importantes en habla hispana.
La mesa redonda empezó con una breve introducción en la que se definía qué es el feminismo. El feminismo no es un movimiento que aparezca de la noche a la mañana. Este movimiento surge durante el siglo XVIII, momento en el que se reivindicaron los mismos derechos para adquirir la igualdad: en educación, el trabajo, el matrimonio y los hijos y el derecho al voto. Unas décadas después en la contemporaneidad, resurge-una toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, que reivindica la igualdad frente a la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo masculino.
Actualmente, el feminismo está sufriendo un cambio a nivel político, social e ideológico. Aparece un feminismo con nuevas ideas y nuevas actitudes. ¿Cómo podemos identificar el feminismo hoy? ¿Qué significa ser feminista en nuestra era?
Por un lado, Laura, entiende el feminismo como un conjunto de estados. Pero antes expone dos puntos esenciales dentro del quehacer feminista. El primer punto es ver el feminismo «como potestad de hacer incomodar, desde una crítica de acciones heteronormativas» y un segundo punto, en el que se «actúe con acciones que confronten estados de cosas injustas y opresoras que han sido normalizadas» . Esto se debe realizar a través de la inclusión en la sociedad, de la pedagogía, las campañas de conciencia, la lucha contra la violencia de género, política y activismo,…
Ser feminista significa la lucha por la igualdad.
Ser feminista, para Laura significa lucha por la igualdad, incluyendo a aquellas personas más vulnerables. Enfatiza la idea de que para ser feminista hay que hacer sororidad, es decir, contar con el apoyo mutuo de otras mujeres, especialmente ante situaciones de discriminatorias, aunque no se vivan las mismas situaciones de violencia. Pero se comparten ciertos estados de vulnerabilidad. También así como un estado de autocuestionamiento y reflexión sobre una misma, esa capacidad de hacer incomodar.
Tras lo expuesto, concluye su intervención haciendo mención al conjunto de estados por el que debe recorrer el ser feminista:
Sentirse incómodo frente algunas situaciones ajenas o injustas.
Querer actuar frente esa situación incómoda o injusta.
Reivindicar su propia persona y buscar reivindicar aquellas que han sido oprimidas.
Por otro lado, Alejandra, define el ser feminista como «estar chocándose contra la pared constantemente», por lo tanto es algo complicado. Para llegar a esta idea antes hace mención al articulo de Ana Pollán: Las verdades que nos hurtan, en este artículo se comparte la idea de «una agenda abolicionista de este sistema de opresión: abolición del género, prostitución, vientre de alquiler, pornografía,…»
Ser feminista es chocarte contra la pared constantemente. Es tener esa agenda clara y sufrir mucho porque ves que nuestra ciudadanía plena no está alcanzada porque no se nos considera un movimiento político real, de transformación social.
Concluye su intervención con la idea de «Aculturación feminista», como un estar aprendiendo y generando en el proceso, a través del cual «se está sufriendo y disfrutando, porque, al fin y al cabo, se hace verdad lo que si viene reclamando«.
Las ideas expuestas por estas dos invitadas, nos llevan a otra cuestión. Dentro del feminismo hay colectivos y/o personas que consideran que el feminismo parece formar parte de un grupo selecto, en el que solo las mujeres puede ser feminista, dejando de lado a trans, cis y hombres. Surge, por tanto, una nueva problemática. ¿Debe ser el feminismo un movimiento de solo mujeres?
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Por un lado, Lorena, en considera que «debe permanecer siendo un movimiento de mujeres, pero donde se pueda incluir aliados en la deconstrucción patriarcal»
Nos pertenece a las mujeres pero en la deconstrucción patriarcal nos pertenece a todos y a todas
Por otro lado, Miguel Ángel, considera que el feminismo no debe ser un movimiento exclusivo, puesto que «se trata de una ideología que nos afecta a todos». De esta manera, hace una reivindicación por la igualdad como personas no como sexos.
Abogar por la igualdad, y que veamos el mundo donde se nos vea como personas y no como ser de un sexo o de oro»
Con esta última intervención nos adentramos en la segunda parte de la mesa redonda.
Dentro del feminismo se abre, un nuevo paradigma, en el que sexo y género cambian de significado. Entiéndase sexo como lo biológico o asignado y género como la identidad. En este nuevo paradigma el sexo no se presenta ahora como una categoría natural, sino que se trata de una construcción política. Surge una deconstrucción de la categoría mujer, rompiendo así las expectativas de género. La mujer respira, puede separarse de lo establecido y todo se homogeneiza, el hombre puede ser como la mujer y la mujer como el hombre. Los efectos de esta confusión entre sexo, género y orientación genera un nuevo debate. Si la mujer que es el agente del feminismo y empieza a desdibujarse, ¿Qué sucede entonces con el feminismo?
Antes de nada, propondrá Laura, cuestionarse sobre ¿Qué es ser mujer? ¿Ser mujer es lo que nos dicta la naturaleza, lo que nos dice la sociedad, o es un sentimiento?
El concepto de mujer es fundamental para la igualdad de género y la promoción de los derechos de las mujeres. Destruirlo es negar la experiencia vital de ser mujer.
Su opinión es clara, no se puede eliminar la mujer como género. Negarla sería borrar años de historia de lucha y «pondría en peligro todos los logros que se han conseguido y mantenido en la igualdad de género. Además, la destrucción podría conducir a la negación de derechos que ya hemos alcanzado y las necesidad específicas de la mujer».
La identidad de género es una parte fundamental de todas la personas y todas las identidades deben ser válidas.
Por su parte, Miguel Ángel, manteniendo la idea de igualdad como persona, independientemente del género. Considera que ante la dicotomía sexo-género, la deconstrucción del género «se permite que se hagan cosas nuevas». Esta idea no va en contra del movimiento feminista, simplemente, «porque se aboga para que se sea igual y tengan las mismas oportunidades, cuando se elige por capacidades y no por tener la potencialidad de ser madre, por ejemplo».
Abogar por la igualdad, y que veamos el mundo donde se nos vea como personas y no como ser un de un sexo o de otro.
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Entorno a la cuestión de la dicotomía entre género-sexo, surge la problemática de la violencia de género ante este desdibujamiento de la mujer como género. ¿podría desaparecer la violencia de género si desaparece el género?¿Cuál es el futuro para la violencia de género?
Lorena, especialista en violencia de género, considera que no. A priori, tener ese pensamiento parece ser utópico, pues, aunque la sociedad determine lo que es masculino y femenino, «las diferencias de género son cambiantes en tiempo, cultura y país». Por lo tanto, «la violencia seguirá estando porque la persona seguirá siendo objeto y no sujeto. «.
Por su parte, Alejandra, discrepa a Lorena considerando que «sí, si desaparece el género, desaparece la violencia» aunque la erradicación total de género, será una cuestión bastante difícil. Eso sí, lo que no va a desaparecer es la cuestión del sexo y en este proceso de «aculturación feminista, se esperará un futuro mucho más transformado«
Llegamos a la parte final de esta mesa redonda y con ella, la última cuestión, ¿Qué otros desafíos pueden ser considerados importantes para el desarrollo del feminismo?
Los desafíos con los que se encuentra el feminismo son varios. Se llega a nivel particular y, finalmente, general. que uno de los grandes desafíos es cuestionarse sobre el papel de la mujer como ser en potencia. Así mismo, el papel de la pedagogía y la educación, si no se consigue asentar unas bases pedagógicas el movimiento feminista se vuelve incomprensible. Pero, no hay que olvidar, el papel de la concienciación. Hacer conciencia es tan necesario como hacer pedagogía. Quizás no se tengan que ver por separado, sino como dos papeles fundamentales para el cambio y la abolición del sistema patriarcal.
Humanizar es vernos como personas y tratarnos como iguales independientemente de lo que seas o te sientas.
A fin de cuentas las nuevas reivindicaciones necesitan cambios globales de la sociedad, de la cultura, de las mentalidades, de las organizaciones, de la educación, etc. Se trata de nuevas perspectivas en la lucha por la igualdad. Y Quizás el feminismo se reduzca a las palabras de Dorothy Parker que una vez dijo:
Mi idea es que todos nosotros, tanto hombres como mujeres, seamos quienes seamos, debemos ser considerados como seres humanos.
o incluso a las palabras de Rosa Luxemburgo:
Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.
Cuestiones que quedaron abiertas:
¿Tiene la misoginia algo que ver con el machismo? ¿Es cierto que la misoginia tiene sus orígenes en los grandes libros sagrados, la biblia, el corán, el bagadadvihta, etc?
¿La fama que las mujeres tienen de ser crueles es una argucia más del machismo o la misoginia? Lilit, Eva, Mesalina, como ejemplos
¿Tras la era post, estamos en una nueva era trans? Es el transhumanismo, el transgenerismo, el transracialismo, el transespecismo,… las nuevas aventuras del post-ser humano? ¿Será el feminismo algo a superar?
Creo que no entiendo muy bien el concepto de patriarcado, ¿Pueden explicarlo brevemente?
Adorábamos a la diosa Venus, esto era un matriarcado. ¿Qué nos pasó? ¿Se nos fue la bola?
Comentarios:
Yo sí creo que todos los hombres son machistas. Es más, creo que todos y todas lo somos porque estamos todos bajo el mismo sistema de dominación. El machismo que vemos ahora no es el mismo que veíamos hace 100 años. Son capas de cebolla, cada ola ha descubierto nuevas “capas de cebolla” que no eran prioritarias hace años.
Por lo tanto partir de que todos y todas tenemos el machismo inoculado creo que es básico. Feminista eres cuando tomas consciencia y vas deshaciendo ese machismo, cambiando actitudes… Las mujeres hemos recorrido un camino inmenso. Los hombres se resisten.
También considero importante que las mujeres como oprimidas, por haber estado apartada/discriminada, por no haber podido ocupar el lugar de poder… es necesario, al menos de momento que el liderazgo feministas tiene que ser de las mujeres. Los hombres tendrían que aprender a quedar en un segundo plano en la lucha. Empujar en sus espacios masculinos y dejar que nosotras nos organicemos en nuestros espacios. En cuanto comienzan a entrar hombres es organizaciones feministas, empieza de nuevo a reproducirse la opresión.
Una de las lacras de nuestra sociedad es el machismo, cuya esencia reside en la afirmación y justificación de la supremacía masculina a partir de la fuerza bruta como mecanismo de poder.
Sobre el origen del machismo es difuso. No podemos saber con exactitud cuándo o en qué momento empezó a formarse. Si echamos la vista atrás hacia las sociedades prehistóricas, se considera que en estas sociedades no existía una división de género en cuanto preponderancia del hombre sobre la mujer, sino que se trataba de una división del trabajo por sexos. Quizás podría considerarse que fue en el momento de la sedentarización y, con ello, la aparición de las primeras sociedades guerreras cuando se empezó a fraguar la opresión masculina sobre la mujer.
Una de las razones, entre otras, podría ser la necesidad que tenía las diferentes sociedades o culturas de armarse con un equipo bélico para cargar contra otros grupos, en estos casos, se consideraba la mujer como un ser débil, en cuanto a fortaleza, y, por ende, debía quedarse al cuidado del hogar. De esta manera, paulatinamente se fue relegando a la mujer. «Fue así como el mayor desarrollo muscular y fuerza física confirieron al varón una ventaja que él utilizó para extender su dominio a otras esferas de la vida.»
Fuente: Pixabay
Cabe comentar, que si echamos un ojo a la historia, nos encontramos que toda la tradición histórica está repleta de machismo. Quizás, en parte, porque sus redactores fueron hombres, los cuales, ven en la mujer el fruto prohibido y la portadora de todos los males. La cruz con la que tuvieron que cargar la pobre Eva y la pobre Pandora, fue la sentencia heredada para todas sus descendientes que tuvieron que aguantar y aguantan, de esta manera, la superioridad masculina.
Volviendo al campo de batalla, la mujer no podía competir contra el hombre en las civilizaciones conquistadas, pues, era el sexo débil, de ahí que tras una conquista en casos de guerra, sea la mujer la que es violada, mutilada y sometida a todo acto inmoral. A medida que el hombre fue ganando su papel de ser superior ante una mujer ya sometida, un poder en el que se basa única y exclusivamente en la superioridad física, y con la apropiación de las instituciones religiosa, -no hay que olvidar el poder social que la religión tiene en la formación y continuidad de las culturas y sociedades-, queda, por lo tanto, la mujer arrodillada y subyugada a la voluntad de lo masculino.
Entre los grabados de la serie ‘Los Desastres de la Guerra’, el aguafuerte titulado ‘No quieren’, de Goya.
La mujer, queda apartada de todo aquello que hoy consideramos un derecho, como es la educación, el poder de decisión, el acceso a la información, la capacidad de leer y escribir,… se funda así la “hombría”, donde la literatura, pintores, escultores, pensadores tendrán nombres masculinos, y las mujeres quedan en un papel secundario dentro de la existencia humana.
Ante todo lo descrito, aunque de manera superficial, creo que este pensamiento y este desencadenamiento de hechos discriminatorios contra la mujer son fruto del temor. De un temor del que habla ya Helen von Druskowitz, filósofa austriaca, el hombre sabe que vive engañado y no puede perder los privilegios con los que goza porque se trataría de un acto vergonzoso para su orgullo. Ese hombre fuerte y valiente en el campo de batalla, no puede ser humillado en plena guerra, perdería así el respeto y su dignidad.
En la actualidad, no encontramos este hecho solo en las sociedades más intolerantes, en las cuales siempre han extendido su incompetencia hacia las mujeres, también en las sociedades menos avanzadas culturalmente, y, de hecho, sigue siendo un lastre en los países con mayor progreso ,en los que, entre otros aspectos no existe una paridad real, viéndose esa paridad como un concepto inalcanzable, utópico.
“El súmmum del machismo en la actualidad tal vez se halle en vilezas tales como las condenas a muerte en países musulmanes a las mujeres por supuestos delitos de adulterio, o únicamente por ir a la escuela; y especialmente en la ablación, que no es más que el reconocimiento por parte de los hombres que la practican de que tienen un verdadero pavor a equipararse con las mujeres. Igual que no se puede acostumbrar al esclavo a la buena comida, porque entonces exigirá más, no puede permitirse que la mujer disfrute de su sexualidad, pues luego reclamará otras prerrogativas similares a las del varón. El machismo se justifica simple y llanamente con el poder y el egoísmo masculino”(1)
A favor de la paridad, surgen los movimientos feministas. El feminismo, que surge en en el siglo XVIII, y sus etapas posteriores, no surgirán como una contrapartida al machismo, básicamente porque las mujeres se unieron para dar forma a un colectivo que busca elevar la condición política, socio-económica y educativa de la mujer. A fín de cuentas, surge como un movimiento básico de la libertad humana en tanto que afecta a la mitad de la humanidad (2).
Aquella Paz Perpetua de la que nos habló Kant fue como un neonato fallecido, un niño que nunca nunca nació. La cruda realidad es que parece que nos enfrentamos a la pregunta si nos gusta ser controlados.
Hoy, nos debatimos en la filosofía política con términos como: biopolítica, biopoder, tanatopolítica, psicopolítica y necropolítica.
La tanatopolítica o necropolítica de Achille Mbembe
El libro Necropolítica publicado en el año 2011 por el filósofo camerunés, Achille Mbembe, es un estudio crítico de la forma en que el poder y la violencia se ejercen en el mundo moderno, en particular en el contexto de las colonias y los Estados postcoloniales.
El segundo capítulo del libro que trata sobre el gobierno de la muerte, se centra en la forma en que el poder y la violencia se manifiestan en la forma en que se maneja la vida y la muerte de los ciudadanos en el contexto de los Estados modernos.
Mbembe argumenta que el poder y la violencia se manifiestan de diversas maneras en el gobierno de la muerte, incluyendo la forma en que se decide quién vive y quién muere, cómo se determina la forma en que se muere y cómo se maneja la muerte y el duelo.
Achille Mbembe también argumenta que el poder y la violencia son evidentes en la forma en que se controla y gestiona la muerte en términos de su visibilidad y su invisibilidad, y en la forma en que se utiliza la muerte como medio para controlar y disciplinar a las poblaciones.
Esta no es la biopolítica de la que nos habla Michel Foucault, donde el Estado y su razón de gubernamentalidad dirige la vida de su población, la centralidad de esta gubernamentalidad es la muerte.
Mbembe sostiene que la muerte es una forma de poder, miedo y violencia que se ejerce tanto en el ámbito político como en el social, y que ha sido utilizada históricamente como medio para controlar y disciplinar a las poblaciones.
En el contexto de los Estados postcoloniales, Mbembe argumenta que la muerte sigue siendo una herramienta importante para el gobierno y el control, y que la forma en que se maneja la muerte refleja y reproduce las relaciones de poder y violencia que existen en la sociedad.
La lectura del capítulo escrito por Gail Shanley Corso nos invita a acercarnos a una figura que tuvo múltiples aproximaciones al suicidio. Al menos 2 veces antes de los 19 años, mediante el uso de gas y la toma de somníferos; salvada por una amiga en otro intento a los 24 años; tres intentos más durante su relación con Arthur Miller y otras 2 veces más en momentos próximos a su muerte.
La muerte de Norma Jeane ha sido motivo de múltiples especulaciones, desde las más realistas que la consideran puramente accidental, por sobredosis de pastillas y alcohol, o un suicidio, hasta las teorías de la conspiración más increíbles, que apuntan a un homicidio cometido por la mafia, (por su relación con Robert Kennedy, como fiscal general que acorralaba al sindicalista Jimmy Hoffa) o por la CIA (para ocultar su relación con John F. Kennedy, ante una activa política de integración afroamericana y una inacción militar frente a la crisis de misiles situados en el territorio cubano). También están los que cargan contra la industria de Hollywood.
Aunque seguramente alguna de esas especulaciones se ha aproximado mucho a lo sucedido, hay tantas que me he atrevido a ofrecer otra perspectiva que, aunque próxima a la idea ofrecida por André de Dienes en su libro Marylin, donde se huye de la joven ingenua que no sabe lo que quiere, mi propuesta pretende explorar, de la mano de María Zambrano, la difícil convivencia entre persona y personaje.
La infancia de Norma o la niña que nunca llegó a ser feliz.
SOLA
Sola. Estoy sola.
Siempre he estado sola,
pero hoy
ni siquiera me tengo a mí misma
para hacerme compañía.
Una de las fuentes de explicación del suicidio de Marylin Monroe es la infeliz infancia de Norma. Se trata con frecuencia de resaltar la carencia de figuras que le prestasen las atenciones y el cuidado que ayudan a tener una psique estable y equilibrada. Norma no conoció la identidad de su padre biológico. Además, fue separada de su madre que pasó la mayor parte de su vida en una institución psiquiátrica con esquizofrenia paranoide. Su abuela murió, de hecho, en un hospital mental, siendo la enfermedad psicológica una preocupación y una obsesión de Norma a lo largo de su vida.
En ausencia de referente alguno, creció carente de una relación de cuidado estable que le proporcionase la seguridad, el cariño y la confianza que favorecen la creación de vínculos sólidos y continuados en el tiempo con los otros. Norma fue continuamente desplazada desde su hogar con su madre, a casas de acogida y orfanatos. Se cuentan hasta 10 hogares distintos, en los que también encontraba en algunos casos a cuidadores que experimentaban enfermedades mentales.
A los 12 años, Norma afirmó haber sufrido una violación por parte de un cuidador, en uno de sus diferentes hogares de acogida. Nunca fue creída.
Y Norma se rebautizó Marylin o el nacimiento de la primavera.
ERA
Era joven,
era oscura
y sin embargo
por cualquier sitio que pasara
lo dejaba lleno de luz.
A los 16 años, Norma se casó con un vecino de 21 años con el fin de no ser internada en un orfanato. Vivió en la Isla Catalina, frente a las costas de Los Ángeles, en California. Trabajaba en una fábrica de material militar. Un fotógrafo enviado por las Fuerzas Aéreas para retratar a mujeres y levantar de esta forma la moral de las tropas destinadas en el pacífico, la descubre. La animó a ser modelo y la persuadió para alisarse y teñirse el pelo de rubio. Una estrella brillante empezó a brotar sobre Norma, la luz se abría paso sobre una vida oscura y rodeada de enfermedad.
Marilyn comienza a aparecer en la aspiración de Norma todavía como ensoñación, sin nombre. Comienza a formarse el deseo de ser modelo, comienza a disfrutar del placer de verse deseada en la mirada de los demás.
Es entonces cuando considero que esa persona, Norma, que ha sufrido tanto, pero que no por eso ha perdido su capacidad de desear ni la de valorar sus posibilidades de triunfar, empieza a creer en el personaje Marylin. Y hace todo lo posible para crearlo.
Johnny Hyde, un agente de talentos de la industria cinematográfica, quedó fascinado por Norma, desconocida entonces. Junto con Ben Lyon, ejecutivo de la 20th Century Fox, le consiguió papeles secundarios en “La Jungla de Asfalto” y “Eva al desnudo”. Su repercusión fue definitiva para firmar un contrato con la compañía cinematográfica. Sería Ben quién, al ver el potencial de Norma, le renombró como Marilyn Monroe.
«Querido Ben, me encontraste, me nombraste y creíste en mí cuando nadie lo hizo.
Mi agradecimiento y amor por siempre. Marilyn»
La estrella nació. Marilyn Monroe había aparecido con una identidad de pureza blanquecina. Era una belleza rubia platino, con la piel tiznada de blancura, con un maquillaje que proyectaba un aspecto pálido y vulnerable. En contraste con ese blanco brillante, emergían en ella unos labios rojos y húmedos, una silueta marcada bajo una ropa entallada, con vestidos de corte bajo, acompañada de movimientos sensuales y un lenguaje corporal seductor. Norma comienza a quedar eclipsada, su identidad quedaba sometida a la imagen operante y funcional de Marylin asesorada por una industria con experiencia en la creación de personajes.
El Hollywood de la época dorada de los años 50 fue capaz de dotar a Norma de una luz tan poderosa que le permitía atraer a los hombres más influyentes de la sociedad. El star-system creado en los años 30, había alcanzado una alta sofisticación 20 años más tarde. Las estrellas tenían que actuar, vestir, hablar y vivir exactamente al dictado de las productoras cinematográficas. Eran personajes creados sobre personas reales.
El personaje de Marilyn tenía un nuevo atractivo que descansaba en la proyección de una debilidad mortecina, suave y tierna pero sensual, que no mostraba las necesidades de la mujer real. Una mujer-idea, de ensueño, una diosa sensual proyectada en la superficie de Norma. La esposa y madre ideal americana, dirá Gustavo Bueno.
Norma dejó paso a Marylin Monroe. Cabe pensar que la primera que se enamoró de Marylin fue Norma. Como Narciso, comenzó a desear a la persona que aparecía al otro lado del espejo. La imagen que apareció en pantalla fascinó tanto a hombres como a mujeres de la época. Marylin se convirtió en “la tentación que vive arriba” y alcanzó las dimensiones de una gran figura internacional del reino del espectáculo.
Marylin Monroe y Norma o la “Amiga Mágica del Espejo”.
Enamorada de ella, se entregó a su personaje, quizás sin conocer el precio que debía pagar, su aniquilación como persona, la desaparición por completo de Norma en favor de Marylin o puede que asumiendo dicho riesgo. Como cualquier enamorado, creyó que el sujeto de su amor era superior a sí misma. Seguramente, en múltiples ocasiones, Norma llegó a verse como algo a superar.
Difícil no engañarse ante el espectáculo que vio Norma desde Marylin. Qué sentía la joven Norma, que no lo había tenido fácil, mientras la sociedad americana admiraba a Marylin. En plena avenida Lexington de Nueva York, durante el rodaje de la escena del metro para la película dirigida por Wilder, Norma sintió las miradas de más de 5.000 personas. Era el mayor sex symbol de la época y disfrutó como Marylin de aquel baño lascivo de multitudes. Todos miraron a Marylin, ella miraba a Marylin en la mirada de todos. El ruido fue tan ensordecedor que el sonido de la escena quedó inservible y tuvo que volverse a rodar.
La época dorada de Hollywood, con sus paraísos artificiales, se metió en Norma, en forma de Marylin. Eso tendría cosas buenas, pero también incluía excesos de alcohol y drogas, que la convirtieron en una adicta al alcohol, a los analgésicos, sedantes y anfetaminas que circulaban en el mundo cinematográfico. Su necesidad de controlar o bajar de peso rápidamente, la medicación recetada contra la ansiedad y la incapacidad de dormir ante tales estimulantes, le obligaban a tomar barbitúricos. Los barbitúricos reducen las constantes vitales, pero tienen entre otros problemas, la tolerancia a las dosis. Cada vez se necesitan cantidades más altas de los mismos y esto genera un mayor síndrome de abstinencia. Su combinación con otro depresor del sistema nervioso, como es el alcohol, era un cocktail tan peligroso, que podía detener el movimiento respiratorio. Los cambios de humor, la inestabilidad, los temblores, las náuseas, las pesadillas, comenzaron a introducirse en la vida de Norma y a generarle una fuerte presión vital. Lo que Norma representaba como Marylin, repercutía en la salud mental de Norma.
Como en la película de Ingmar Bergman “Persona”, Norma se confundió con Marylin, pensó ser ella, y se entregó al placer de ser un personaje.
Persona y personaje o un alto en el camino.
Zambrano en su obra “Persona y Democracia” trata, entre otros temas, sobre el peligro que existe cuando una persona queda enajenada en un personaje.
La persona se degrada cuando queda atrapada en un personaje. Se produce la sustitución del rostro por una máscara inmóvil.
El rostro de la persona es la forma en la que da la cara el yo, una máscara capaz de liberar y expresar las transformaciones del yo, su fluir en el tiempo. El personaje, sin embargo, aparece en forma de máscara ficticia que impide al yo aparecer en el rostro. Priva al yo de una cara que dar hacia fuera. El interior queda fijado, atrapado en el personaje, que le impide salir fuera, aparecer con el natural fluir de su conciencia, sus pensamientos o su sensibilidad. El personaje impide así la moralidad y la humanidad de la persona, pues estas precisamente se apoyan en la libertad del yo de poder liberarse de los diferentes personajes que va interpretando.
El yo siempre va a necesitar máscara, persona, un rostro, (de la palabra griega prosopón, máscara de actor que pone al frente la cara del personaje representado, y del latín personare, que remite a una cavidad donde percutir y resonar la voz del yo) para poder tener una forma, imprescindible para relacionarse con los demás, para dar la cara ante los otros.
Pero hay máscaras ficticias que el yo forja para operar y funcionar en determinadas situaciones. En este sentido, la ficción forjada puede ser un útil que sirva para funcionar en determinados contextos y desarrollar así un personaje.
El problema reside en la petrificación de la máscara, en el enmascaramiento funcional hecho permanente, que no obedece ya a circunstancias transitorias y que podría acabar con la persona. Como si el útil se apoderara de quien lo utiliza.
Si la personificación sustituye a la persona, si esta llega a creer que es su personaje, a confundirse con él, como ineludible en sus relaciones sociales y en su transitoriedad temporal, la persona acaba perdiendo su libertad.
La persona se recupera al rescatarse de la máscara que se impone permanente. El yo queda salvado como persona cuando es capaz de controlar su personaje social que, si bien lo presenta públicamente dentro de una función determinada, no puede confundirse definitivamente con su identidad.
Si la persona fuera aniquilada por el personaje, si la representación ocasional acabara en una asimilación absoluta e hiciese desaparecer el yo que fluye en la persona, dicho personaje le haría perder la propia identidad.
La rebelión de Norma, o la independencia de Marylin.
VERGÜENZA
Qué vergüenza tener treinta años
y ser una niña asustada.
Qué vergüenza que todos me miren
y tener ganas de llorar.
Qué vergüenza los periodistas
preguntándome cosas
y que yo no recuerde
ninguna de las cosas inteligentes
que aprendí para responderles.
Qué vergüenza esta máscara
de hermosa rubia tonta
que tapa mi verdadero rostro
de tonta rubia tonta.
Norma, poco a poco, comenzó a tomar conciencia de sí misma, de que no era Marylin y de que no podría deshacerse de ella. Consciente de haber sido cómplice de su uso y abuso, trata de recuperar la libertad, única manera de reconstruir su dignidad perdida.
Ya no se contenta con ser una rubia tonta. Mantuvo interés por personas brillantes intelectualmente, mostró inquietud y se acercó a la literatura y a la poesía, buscó una mayor credibilidad artística, necesitó ser considerada una artista de verdad, deseó ser madre y comenzó así a pugnar con el personaje que ella, la industria del cine, la moda y el espectáculo habían creado. Norma empezó a soñar con deshacerse de los co-creadores del personaje, contemplaba la idea de apropiarse de Marylin, ser ella ahora quien dijese lo que el personaje debía hacer, hacerla una máscara propia de Norma, impregnarla de sus pensamientos y su sensibilidad para recuperar así la libertad.
Esto casaría con las clases de interpretación a las que asistió en Nueva York, lejos de los focos de Hollywood, para tratar de sustraer a la industria su personaje fetiche y relanzar una carrera por sí misma. Incluso lo intentó con su productora, Marylin Monroe Productions; quería tomar el control.
Tras dos matrimonios, Norma se casó con Arthur Miller, quien mostró en varias de sus obras posteriores a la muerte de Marylin, la degradación y la destrucción de la dignidad a la que se entregó Norma; el borrado de la persona y su sustitución operativa; su secuestro por el icono sexual para la industria del espectáculo que era Marylin. Marylin era la película visible que aparecía ante los ojos del mundo entero y que ocultaban a Norma. Norma no debía ser vista, debía ocultarse al público. Marylin era todo aquello que los consumidores deseaban. Norma debía desaparecer en el objeto de consumo, en el producto, en el personaje determinado, fijado y permanente.
Por otro lado los problemas de Norma continuaban. Durante su matrimonio con el dramaturgo, Norma sufrió tres abortos y su sueño de ser madre se alejaba. No fueron los únicos que había tenido durante su vida. Se cuentan hasta una docena de ellos.
Durante el rodaje de “El príncipe y la corista” salió a la luz el desprecio que Arthur Miller comenzó a tener hacia ella. “A menudo me avergüenza su modo de comportarse”. Se cansó de ella pronto. Norma se separó una vez más.
Se compró su primera casa y fijó de esta manera una residencia propia, un lugar donde poder ser ella misma. Norma, además, nunca desatendió las necesidades económicas derivadas de la atención de su madre. Veló por su cuidado más allá de su muerte, incluso, destinando parte de su herencia a todas las atenciones que necesitase en vida.
Joyce Carol Oates, en su novela “Blonde”, retrata mediante una ficción literaria la vida interior de Norma, sus miedos e inquietudes. En la obra, reconstruye a Norma más allá de Marylin, uno de los intentos literarios más potentes de tratar de rescatarla del absoluto poder del personaje. En este sentido, y bajo el relato que he ido trazando, llegamos a la conclusión. ¿Cómo murió Norma?
Cuando Marylin mató a Norma, o la sustitución definitiva.
NUNCA MÁS
No vuelvas a visitarme,
niñita sola y asustada,
no vuelvas nunca más,
no vuelvas cuando todos me miran,
cuando mi amor me abraza,
cuando cientos de manos
aplauden fervorosas
y cientos de ojos
me desean.
No vuelvas nunca más,
niña que nunca te has ido
de mi lado.
Marylin observaba a Norma buscando ayuda psicológica. Sus acercamientos a la muerte, provocaron su ingreso en una habitación antisuicidio durante días en una clínica siquiátrica. Su lucha por abandonar el personaje continuaba. Ante sus desequilibrios sicológicos, aceptó participar en una terapia de adopción que incluía la inmersión en la familia de un famoso psicoanalista, Ralph Greenson, para tratar de compensar las carencias que tuvo en su infancia. Esta terapia se completaba con hasta cinco horas de sesiones sicoterapeúticas diarias.
Pero Marylin no podía estar deprimida y seguía operando con independencia de Norma. Se arrastraban mutuamente, pero Marylin sabía que era la envidia de medio mundo. Era perfecta, era la diosa del deseo. Era el éxito, la máquina de hacer dinero de Hollywood más sofisticada de la época. Marylin era uno de los mayores triunfos de la industria de la publicidad y el marketing.
Llegó a lo más alto de la sociedad americana y entró en contacto con los hermanos Kennedy. Norma seguía viviendo la vida de Marylin. Marylin una vez más trastornaba y confundía a Norma, ocupaba su mirada y mostraba a Norma lo que todavía era capaz de hacer.
Pero sus desencuentros no se detenían y seguían operando. Marylin y Norma seguían compitiendo por ser completamente. La lucha de eliminaciones mutuas a través de los abusos de alcohol y fármacos llegó a su fin el 5 de agosto de 1962. Norma es encontrada muerta en su habitación, con 13 miligramos de Nembutal en el hígado, equivalente a 40 pastillas. Una ingestión lenta de hidrato de cloral y Nembutal, ambos bajo prescripción médica, combinada con alcohol, detuvieron su respiración.
Marylin sigue viva o cómo el star-system siempre gana.
Semanas después de la muerte de Norma, Marylin volvió a aparecer en la obra del artista Andy Warhol, “Díptico de Marylin” de 1962. La obra está compuesta por cincuenta imágenes de Marylin Monroe que replican con diferencias cromáticas una fotografía realizada para la promoción de «‘Niágara». Las 25 fotografías del lado izquierdo del díptico, con variaciones en colores brillantes, muestran la vitalidad y el esplendor de Marylin tras su muerte. En el lado derecho, otras 25 en blanco y negro completan la propuesta, como señal de su muerte misma.
Y si Andy Warhol intuyó de alguna manera que eran dos, que la que había muerto era Norma y que Marylin se había desprendido de Norma para hacerse por fin superficie brillante y eterna. Y si intuyó, como este texto quiere invitar a pensar, que fue Marylin quién mató a Norma, que el personaje mató a la persona. Y si Norma murió asesinada y Marylin fue su asesina.
Podemos culpar a Marylin, incluso pensar que seguramente habría sonreído sobre el cuerpo muerto desnudo de Norma y posado ante la prensa, a su dictado, pero como Zambrano nos recuerda, solo las personas son morales. Marylin era la suplantación absoluta de Norma, la sustracción del yo viviente, el personaje que vivirá hasta el final de los tiempos. Marylin fue eliminando por completo cualquier rastro de Norma, eliminándola con sus abusos de alcohol y fármacos, hasta el desenlace final, en el que se separó de su persona y quedó inmortalizada para siempre en la superficie animada y cromática de las películas, revistas, documentales, fotografías e imágenes que se produjeron y se reproducirán hasta el fin de los tiempos.
Agradezco a Alejandro y a Esther sus valiosas aportaciones al texto.
Miguel Ángel Mozún
Sociedad de Estudios en español de Schopenhauer (SEES)
Invitación a la lectura:
Ros Velasco, Josefa. Suicide in Modern Literature. Social Causes, Existential Reasons, and Prevention Strategies. Nueva York, Springer, 2021
Magic Friend, Beggar Maid and The Fair Princess, Method Actress and Loving Mother: Fantasies of Love, Loss, and Desire in Joyce Carole Oates’ Fictional Account of Norma Jeane’s Reality de Gail Shanley Corso.
En el quinto capítulo de, La sociedad del cansancio, este texto que, como hemos dichos en ocasiones se resumen en creer que el triunfar hoy en día es autoexplotarse, Byung Chul Han va a dialogar con nada más que con el Filósofo del Bigote, el Filósofo del Martillo, el que habló del Eterno Retorno de la serie Dark, del Superhombre en la serie The Umbrella Academy, el que vio cómo su propia mató a Dios producto del nihilismo de su época ilustrada.
Han va a dialogar en este capítulo llamado, Pedagogía del mirar, con Friedrich Nietzsche. Y nada más y nada menos que con su libro, El ocaso de los ídolos.
Si has llegado a este artículos y no has visto los capítulos anteriores de La Sociedad del Cansancio, te lo dejo acá abajo.
BYUNG CHUL HAN Y NIETZSCHE RETOMAN LA VITA CONTEMPLATIVA
Hay una presunción de aprender a mirar, de reaprender a mirar, de tener una pedagogía del mirar, si es que queremos rescatar una vita contemplativa, una vida contemplativa.
Han explicando a Nietzsche nos dice que en el, Ocaso de los Ídolos, hay tres tareas por las que son necesarias un educador:
Aprender a mirar
Aprender a pensar
Aprender a hablar y escribir
Por supuesto, viniendo de Nietzsche el sentido de estas tareas es la cultura superior del Übermensch (el Superhombre).
Ese aprender a mirar es acostumbrar al ojo a ver con calma y paciencia, es dejar que eso que miras se acerque al ojo. Es educar la mirada para que sea más profunda, atenta, contemplativa.
Y, contrario a lo que muchos niegan de la filosofía de Nietzsche, esta primera tarea es la primera enseñanza de carácter espiritual. Byung Chul Han nos explica que el mismísimo Nietzsche enseña a no responder inmediatamente a un impulso sino controlar los instintos, no ser dominados por ellos. Para Nietzsche, quien es consciente del impulso de Dioniso, sucumbir a los impulsos es una enfermedad.
Hay que recordar que el Übermensh, el Sobrehumano, el superhombre, se conoce a sí mismo (como dicta en el primer capítulo de la Genealogía de la Moral), se vence constantemente a sí mismo (como lo expresa en Zaratustra).
Nietzsche, escribe Han, revitaliza la necesidad de una Vita Contemplativa, de una vida contemplativa que no sucumbe a lo que pasa en nuestro exterior y que se ejerce una mirada con soberanía.
LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO Y LOS HOMBRES ACTIVOS DE NIETZSCHE
Han da una demoledora reflexión en este capítulo porque nos explica que es una ilusión pensar que si soy más activo, hiperactivo, más libre soy o más libre podré ser.
Así como hoy en día vivimos en un mundo precario, pobre y faltante de de momentos de pausa, de entre-tiempos, de interrupciones, porque esta aceleración constante en la que vivimos auto-sometidos elimina cualquier pausa, cualquier entre-tiempo que nos permita parar, reflexionar, contemplar.
Y aquí, Byung Chul Han cita el libro de Nietzsche llamado, Humano demasiado humano, mostrando que el principal defecto de los hombres es ser activos: A los activos, escribe Nietzsche, les falta normalmente una actividad superior… Los activos ruedan como piedras conforme a la estupidez de la mecánica.
Es decir, los activos, a los hiperactivos, los que no han educado su mirada contemplativa, como son súbditos de sus impulsos y de lo que pasa en su exterior, viven una vida mecánica como una piedra que va rodando sin parar, sin pausa, porque tiene pobreza de interrupciones.
LA SOCIEDAD CANSADA ANULA EL DASEIN DE HEIDEGGER
El futuro se nos ha acortado en una prolongación de un presente acelerado. Y esto, también ha negado toda posibilidad de una mirada hacia el otro, hacia lo otro, hacia la otredad, hacia lo distinto a mi.
Es curioso que Han incluso hable en este capítulo de la rabia como una posibilidad de interrupción de este tiempo acelerado, porque cuestiona el presente, es un estado capaz de interrumpir inmediatamente lo que esté pasando y de recomenzar lo que se está haciendo.
Hay una importancia en la sociedad actual y es que no solo hay una negatividad, una negación hacia lo otro, sino también al cambio en uno mismo, a cambios decisivos en nuestra vida.
Esta vida acelerada, en su aceleración no permite mirar contemplativamente, pausarse, detenerse, interrumpirse, vivir desde la pasividad de la contemplación para reflexionar para poder cambiar las cosas, para poder cambiarse y transformarse.
Por lo tanto, quebranta y anula toda posibilidad del Dasein de Heidegger, de ese ser que existe abierto a todas las posibilidades del mundo viviendo una vida auténtica consciente de que en cualquier momento puede llegar la posibilidad de la muerte.
SER HIPERACTIVOS NO NOS PERMITE REFLEXIONAR
Este exceso de positividad de la sociedad actual, esta posivitización del mundo, es decir, lo positivo, lo fáctico, lo que se presenta, lo que se hace, lo activo, lo constantemente activo, anula incluso los estímulos e instintos como la rabia, como el miedo, como la tristeza, que representan una negación del momento, es decir, de parar en el momento.
Estas emociones son negativas, pero en su sentido filosófico no como comúnmente se dice, son negativas no porque sean malas sino porque hacen una negación del momento, paralizan el momento, porque provocan una ausencia de actividad provocando la reflexión, la autorevisón, el cambio decisivo en nosotros.
Y en este mundo hiperactivo no se permite sentir rabia, tristeza y miedo, se nos permite solo rodar como la roca, con una vida mecánica, sin pausas.
Esa negatividad, esa negación es precisamente el no-hacer, es pasividad.
Este mundo hiperactivo solo nos permite ser unas máquinas hiperactivas egocéntricas carentes de negatividad, de ausencia de actividad y de espiritualidad.
Solo podemos ser una máquina de rendimiento que tiene que hacer muchos esfuerzos por maximizar su propio rendimiento.
Incluso, nos escribe Han que el mismo Hegel explica que la negatividad mantiene en nosotros la existencia llena de vida.
En palabras de Han eso es la importancia de existir, vivir, desde una mirada contemplativa.
¿SOMOS LIBRES EN ESTA SOCIEDAD DEL CANSANCIO?
En la reflexión podemos ver la contemplación. Porque hay que parar para poder reflexionar, hay que pausarse, detenerse, interrumpirse. En esto se diferencia el pensar al reflexionar.
El pensar es activo, la reflexión es pasiva.
Esta sociedad cansada no se da cuenta que pasa siempre en un estado de “seguir-pensando” incapaz de reflexionar, de contemplar.
La hiperactividad no nos permite ser libres, no nos permite una acción libre y mucho menos espontánea. Por ello, necesitamos reeducar y reaprender a mirar, ahora, más detenidamente, despacio, sin sucumbir ante reacciones y así poder ver, contemplar y reflexionar qué estamos haciendo de nuestra vida.
Hay que comprender qué es el aburrimiento, entenderlo y conocerlo para quitarle el miedo ha sufrirlo. El conocimiento nos prepara a enfrentarnos al aburrimiento de forma óptima.
Josefa Ros Velasco
¿Qué tiene el aburrimiento para ser temido? ¿Qué causa el aburrimiento? ¿Es el aburrimiento una cuestión de moda?
Con esta última pregunta inicia la ponente, Josefa Ros, sus intervenciones sobre el aburrimiento, en ella defiende que el estudio del aburrimiento forma parte de la historia y que se podría remontar hasta Séneca. De ahí que cuando se habla de aburrimiento se tenga que saber contextualizar según la época y el espacio geopolítico.
En la actualidad, decir que «estamos aburridos» de cara a la sociedad, está mal visto y nos da vergüenza afirmar que nos aburrimos, puesto que en la edad de la hiperactividad nos sentimos inútiles en el sentido de que no somos capaces de producir nada. Esto provocado por la ética del trabajo capitalista. «Admitir que uno se aburre es sinónimo de: No sé producir sensaciones ni para mí mismo ni para quien me rodea»
A raíz de esto, uno de los asistentes hace mención al problema de la industria del entretenimiento, puesto que como al tener un gran abanico de posibilidades y de elección, hemos dejado de ser creadores y, por lo tanto, podría actuar esta como enemiga del aburrimiento.
Otro de los asistentes, hace mención al libro «Derecho a a pereza» de Paul Lafarque, para relacionar el ocio y la pereza como partes fundamentales de la vida. Así mismo, realiza un crucial crítica a los Reality Shows como otra enemiga del aburrimiento.
Ante estas dos intervenciones, Josefa diferencia dos tipos de aburrimiento:
Aburrimiento situacional: momento en el que no se sabe qué hacer por el momento en el que te encuentras a consecuencia del exceso de abundacia.
Aburrimiento profundo: Casi nada puede aliviar nuestro estado y se convierte en Hastío (ennui) No se sabe en qué podemos ocupar nuestro tiempo.
Esto le lleva a hablar de la «Democratización del aburrimiento» en el que con «el cambio de siglo hay que entretener a todos». Y al concepto de «banalización del aburrimiento» en el que aburrirse es bueno , y todos tenemos que aburrirnos, pero esta banalización puede traer consigo serios problemas.
Haciendo mención a Blumenberg y al aburrimiento funcional, surge la siguiente cuestión: ¿Cómo no le vamos a temer -al aburrimiento- si durante su experiencia sentimos dolor, molestia? «En esa molestia es cuando tenemos que hacer algo, para bien o para mal.»
Tras esta intervención por parte de Josefa, un asistente se cuestiona sobre hasta qué punto al aburrimiento le corresponde todo lo que podemos hacer. Lo que le lleva a hablar del aburrimiento del exceso de producción y a la necesidad de la medicación para paliar el dolor que genera el aburrimiento.
Otro de los asistentes, haciendo referencia a «La sociedad del cansancio» achaca la idea de una mano ideológica que nos lleva al activismo patológico.
Llegado el momento, Josefa comparte su pantalla para enseñarnos la siguiente imagen:
A partir de ella nos explica la tipología del aburrimiento y el problema de la producción en masa, considerando que se trata de «un aburrimiento dependiente del entorno que afecta a lo colectivo y se está cronificando, haciendo que llegue a convertirse en un aburrimiento complejo, que nos lleva a sentir hastío y asco por la vida».
Sobre el problema de la medicalización del aburrimiento muestra una postura contra la medicalización: «No se pone remedio al problema, simplemente se hace callar al problema»
Finalizada esta intervención por parte de Josefa, uno de los asistentes hace una pequeña crítica a los libros de autoayuda que muestran una preparación al aburrimiento «como si fuera algún tipo de protocolo». Ante esto, Josefa considera que sí que hay una preparación para el aburrimiento, puesto que:
«Hay que conocer qué es el aburrimiento y se puede trabajar. Hay que comprender qué es el aburrimiento, hay que entenderlo y conocerlo para quitarle el miedo a sufrirlo»
El Filocafé transcurrió con total normalidad, fue muy interesante, conocimos en primera persona a Josefa, quien nos aclaró e ilustró muchos aspectos del aburrimiento que eran desconocidos. Del mismo modo, nos invitó y nos invita a que formemos parte la Sociedad de Estudios de Aburrimiento (ISBS) y estar informado de sus publicaciones, revista, podcast,… a través de LINK:
Solo podemos darle las gracias por el buen e interesante rato que nos hizo pasar.
Si os interesa el tema del aburrimiento y queréis seguir el trabajo que lleva a cabo Josefa Ros, os dejo aquí su página WEB y RRS. En abril 2022 verá la luz su libro «La enfermedad del aburrimiento» Editorial Alianza, 2022: