La zona gris de la humanidad

A lo largo de los siglos, la humanidad ha oscilado entre el bien y el mal, la guerra y la paz, la libertad y el control. Estos conceptos no son solo parte de nuestra historia, sino de nuestra esencia. Los actos de violencia y opresión contrastan con nuestros ideales de justicia y convivencia, y nos empujan a reflexionar sobre nuestra naturaleza, nuestras elecciones y las estructuras que nos moldean. 

El mal, en sus múltiples formas, nos confronta con las facetas más oscuras de nuestra condición. Actos como la tortura, el genocidio o la esclavitud, aunque formalmente condenados hoy, no son solo una herencia del pasado: persisten en el presente, revelando que el mal no es un anacronismo, sino una realidad. Lo vemos en muchos de los conflictos armados que están ahora mismo sobre la palestra, mensajes en RRSS, entre otros…

Hannah Arendt, al observar el juicio del nazi Adolf Eichmann, describió el mal como «banal», encarnado no en un monstruo, sino en un hombre corriente que renunció a pensar y obedeció órdenes. Esto pone en duda la idea de que el mal solo reside en intenciones malignas, sugiriendo que, muchas veces, las circunstancias y la falta de reflexión son los verdaderos catalizadores del daño. 

Si aceptamos esta perspectiva, surge una pregunta esencial: ¿cuánta responsabilidad tiene un individuo que actúa bajo presión o en un sistema que fomenta el mal? ¿Es la obediencia ciega tan peligrosa como el odio deliberado? 

Ilustración de un taller de FpN sobre ¿Qué es el mal? (12-14 años)

Experimentos como el de Stanley Milgram refuerzan esta idea: personas comunes, en situaciones controladas, son capaces de causar sufrimiento grave simplemente porque una figura de autoridad se lo pide. Este fenómeno plantea una cuestión inquietante: ¿cómo evitamos que las estructuras sociales nos conviertan en agentes de daño? 

Esto nos lleva a tratar otro tema, el bien y el mal, como algo que está más allá de lo maniqueo.

La filosofía ha intentado desentrañar esta dualidad. Desde la visión de Hobbes, quien veía al ser humano como egoísta por naturaleza, hasta Rousseau, que lo consideraba bondadoso hasta que la propiedad y la sociedad lo corrompían, las perspectivas son diversas. Sartre, por su parte, negó una naturaleza fija, afirmando que somos lo que hacemos con nuestra libertad. 

La literatura también ha explorado estas tensiones. En “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, Stevenson muestra cómo el mal puede ser una parte latente de nuestra identidad, lista para emerger cuando las circunstancias lo permiten. Si nuestras acciones no siempre obedecen a intenciones claras, ¿qué nos define: ¿lo que hacemos, lo que deseamos o lo que intentamos evitar?  ¿Es posible que el mal sea, en cierto sentido, necesario para comprender y valorar el bien? ¿O deberíamos aspirar a eliminarlo completamente, si eso fuera posible? 

He mencionado la palabra libertad, una de las más evocadoras y manipulables del lenguaje humano. Su capacidad para inspirar, movilizar y justificar acciones de todo tipo la ha convertido en un concepto poderoso, pero también ambiguo. Aunque a primera vista parece ser un ideal universal, su significado cambia según quien la emplee y el contexto en el que se invoque. Históricamente, ha sido la bandera de ideologías y movimientos opuestos: fascistas, comunistas, dictadores y revolucionarios han encontrado en ella un símbolo adaptable para sus causas, ya sea para justificar una guerra, promover un genocidio o defender derechos fundamentales. Esta versatilidad no solo refleja su atractivo retórico, sino también su capacidad para ser tergiversada y servir a intereses particulares.

En esencia, la libertad es un concepto positivo. Sin embargo, cuando se utiliza como herramienta discursiva, puede convertirse en un arma para legitimar actos de opresión y violencia. Esto nos enfrenta a una paradoja esencial: ¿es la libertad un fin en sí mismo o un medio para alcanzar otros objetivos? En muchos casos, la libertad pierde su sentido original y deja de ser una condición para la convivencia y la autorrealización, transformándose en un pretexto para dividir, destruir y dominar.

Esta omnipresencia contribuye a banalizar su valor y a desviar la atención de cuestiones esenciales: ¿para qué sirve la libertad y a quién beneficia realmente? Cuando tanto opresores como oprimidos la reclaman como bandera, se hace evidente la necesidad de cuestionar su uso, su contexto y su autenticidad.

La libertad auténtica no puede ser la simple ausencia de restricciones ni la capacidad de imponer la propia voluntad sobre otros. Su significado más profundo radica en el equilibrio entre derechos y responsabilidades. Si el ejercicio de la libertad de unos implica la opresión o el sufrimiento de otros, deja de ser una verdadera libertad en el sentido ético y humano. Este equilibrio exige una reflexión mucho más profunda, ya que no se trata solo de defender la libertad como un principio abstracto, sino de considerar sus implicaciones y límites en nuestras relaciones, sociedades y sistemas.

En fin, la filosofía contemporánea, lejos de quedarse en preguntas sin respuesta, puede ofrecernos herramientas para enfrentar estos desafíos. Como sugiere Foucault en “La hermenéutica del sujeto”, debemos volver al gnothi seauton (conócete a ti mismo) para reflexionar sobre cómo vivir éticamente en un mundo lleno de sombras. Esta mirada introspectiva nos invita a construir una vida más consciente, basada en la bondad, la convivencia y el respeto por las libertades. 

Al final, somos seres complejos, grises, atrapados entre luces y sombras, no todo es blanco o negro. Pero la cuestión es, ¿es esta «zona gris» una excusa para la inacción o una oportunidad para elegir el bien a pesar de nuestras imperfecciones?  Porque, aunque el camino sea difícil, el objetivo es claro: construir un futuro donde el bien prevalezca, donde la paz supere a la guerra, y donde la libertad no sea un privilegio, sino un derecho inalienable. 


El texto fue escrito a partir de algunas de las ideas de las introducciones de los filocafés: ¿Hay personas completamente malas? (partes 1 y 2), Diálogos sobre guerra y paz, y Libertad y control.


Un recorrido muy breve por la razón

Cuando hablamos de la razón, solemos definirla como una herramienta que utilizamos los seres humanos que nos distingue del resto de las criaturas de este planeta y que, nos permite reflexionar para formarnos un juicio sobre algo. La gestión de la razón nos exige mucho esfuerzo, y no la podemos considerar como un don divino caído del cielo, como se suele decir más bien de la imaginación. Su historia contada desde una perspectiva occidental es larga y compleja, y se remonta a un contexto que hoy podríamos considerar inesperado: el mito.

El paso del mito al logos: el nacimiento de la filosofía

En la antigua Grecia las sociedades explicaban la realidad a través de relatos míticos. Los mitos eran su manera de darle sentido a los fenómenos naturales y a los misterios de la existencia. En esas narrativas, los dioses tomaban decisiones, imponían castigos y explicaban el orden del cosmos. El mito no era considerado como algo irracional; era, más bien, un lenguaje simbólico para interpretar lo desconocido.

Sin embargo, en algún punto, los griegos comenzaron a pensar de manera distinta. La aparición del logos marcó un punto de inflexión en la historia del pensamiento. A través del logos, se dejó de lado la idea de que todo lo que ocurría era voluntad de los dioses, y se comenzó a buscar explicaciones basadas en la naturaleza observable. Los primeros filósofos griegos comenzaron a buscar principios fundamentales que explicaran el universo sin recurrir al mito. Tales de Mileto, por ejemplo, propuso que el agua era el origen de todas las cosas. Anaximandro habló del ápeiron, algo indefinido e ilimitado. Anaxímenes pensó en el aire, Heráclito en el fuego, y Demócrito en los átomos. Todos ellos compartían una ambición: encontrar el arjé, el principio que sostenía y explicaba la estructura del cosmos.

En su búsqueda, estos pensadores dieron un paso enorme al abandonar las explicaciones basadas en lo sobrenatural y, aunque sus conclusiones nos pueden parecer ingenuas desde una perspectiva moderna, su mérito radica en el intento de buscar respuestas en el mundo observable y la experiencia. De esta manera, la filosofía, mediante el logos, se convirtió en una herramienta para interpretar la realidad, marcando el inicio del pensamiento racional tal como lo conocemos.

El logos sofista versus el logos de Platón

Con el surgimiento de la democracia en Atenas, el logos adquirió un nuevo significado. En un sistema donde la participación política dependía de la capacidad de persuadir a otros, la palabra se convirtió en un arma poderosa. Aquí entran en escena los sofistas, maestros de la retórica que enseñaban a los ciudadanos este arte de persuadir mediante el uso del lenguaje. Para ellos, el logos no era una herramienta para buscar la verdad, sino un medio para influir y convencer.

Este uso del logos como instrumento de persuasión generó un debate intenso. Platón, uno de los críticos más feroces de los sofistas, les acusó de manipular el conocimiento en favor de intereses particulares. Para él, el logos debía ir más allá de la retórica; debía ser un camino hacia la verdad. En los diálogos platónicos, los interlocutores buscan acuerdos en cada fase del debate, solicitan aclaraciones y formulan objeciones hasta que se alcanza una respuesta satisfactoria, permitiendo la construcción conjunta del argumento. Este arte del diálogo, denominado también como dialéctica, se presenta como una oposición frontal a la retórica sofista, al proponer un camino consensuado en lugar de la persuasión estratégica.

Fue con Platón que el logos adquirió un carácter más reflexivo, y bajo esta óptica el filósofo formuló su “teoría de los dos mundos” (véase p.e. Di Camillo 2016). Un mundo sensible que se compone de opiniones simples y cambiantes (doxa). Y un mundo inteligible basado en un conocimiento justificado como verdad (episteme) que proviene de la reflexión y de un discurso bien argumentado, el cual nos dirige hacia un conocimiento universal. Este último sería “el mundo de la razón”.

El paso del logos a la ratio de la ciencia moderna

La historia de la razón continuó su curso, y con la transición del pensamiento griego al romano se produjo un cambio conceptual. La razón se empezó a vincular con la palabra ratio, fundamentándose en que, en latín, esta palabra se asociaba principalmente con el cálculo. Las rationes representaban las cuentas realizadas por los comerciantes al sumar o restar el valor de sus mercancías. Al traducir logos por ratio, los escritores latinos trasladaron el ámbito semántico de la ratio, de la “palabra” al “número”. El logos transitó del lenguaje de los filósofos griegos a la ratio de los mercaderes romanos, que necesitaban calcular sus transacciones económicas (Casadesús Bordoy 2000, pp. 33-34 y 129-136). 

Este cambio de tendencia de la razón marcó el inicio de un proceso en el que el número se consolidó como herramienta de conocimiento. Con el tiempo, las proporciones matemáticas y el álgebra reforzaron esta tendencia. Durante la Edad Media, el trabajo de matemáticos árabes como Al-Juarismi, quien sistematizó el uso del álgebra, permitió que las relaciones numéricas fueran aplicadas de manera más abstracta y universal, estableciendo una base para las ciencias modernas. El número se erigió como el fundamento del pensamiento científico, hasta convertirse en un lenguaje indispensable para comprender la realidad. Bajo esta nueva perspectiva Galileo Galilei llegó a afirmar que el universo “está escrito en lenguaje matemático”

El Hombre de Vitruvio. Dibujo (punta de metal, pluma y tinta, toques de acuarela sobre papel blanco). Galería de la Academia de Venecia, Venecia, Italia.

La razón bajo la lupa de Descartes, Hume y Kant

René Descartes acompañó a Galileo en su empresa, pero lo hizo desde el ámbito del pensamiento como embajador de la filosofía racionalista, aquella que considera a la razón como fuente principal de conocimiento. Para este filósofo, el origen de todo conocimiento residía en las ideas innatas que la razón contenía, accesibles mediante la reflexión. A través de su duda metódica, propuso que todo aquello que no pudiera ser probado con certeza debía ser cuestionado. Esta postura culminó en su célebre cogito, ergo sum (“Pienso, luego existo”), que encapsulaba su primera certeza: el yo pensante, el cogito, no podía ser puesto en duda, ya que su propia existencia se confirmaba en el acto de pensar (Díaz 2011, p. 19 / Descartes 1641, Segunda meditación)​. Para Descartes, Dios jugaba un papel crucial en la naturaleza del conocimiento, y garantizaba la veracidad de las ideas claras y distintas. De este modo, si el universo, como afirmaba Galileo, está escrito en lenguaje matemático, es Dios quien escribe ese lenguaje. Y es mediante el uso correcto de la razón que los seres humanos pueden acceder a esas verdades universales.

A pesar de los avances de la razón, no todos estaban convencidos de su capacidad para desentrañar los misterios del universo. David Hume, uno de los filósofos más relevantes del empirismo, criticó la idea de que la razón pudiera revelar verdades universales. Para él, no existía un “orden superior” que rija la realidad desde una perspectiva puramente racional. En lugar de eso, Hume insistía en que todo nuestro conocimiento proviene de la observación empírica, que es lo que realmente nos permite navegar por el mundo y generar conocimientos válidos (Tasset y Díaz 2012 / Hume 1739)​.

Fue gracias a Hume que Immanuel Kant despertó de su sueño dogmático. Mientras que los racionalistas creían que el ser humano nacía con la facultad innata de “conocer la verdad” y que el error surgía de un mal uso de la razón, Kant fue más allá, cuestionando cómo era posible que el conocimiento adquirido fuera “verdadero”. Su respuesta fue la creación de un marco trascendental bajo el cual sostuvo que para obtener conocimiento debemos considerar tanto los conceptos a priori que afectan nuestra sensibilidad así como la experiencia que obtenemos del mundo, sintetizando de esta manera las ideas de los racionalistas y empiristas. Fue él quien acuñó el término fenómeno para referirse a la percepción que tenemos del mundo tal y como se nos presenta (Ribas 2018, Kant 1781).

Sin embargo, su teoría no está exenta de ambivalencias. Mientras que, por un lado, soluciona el problema de la posibilidad del conocimiento a través de la experiencia y de la razón, por el otro, postula que nuestra forma de conocer es limitada y que no podemos conocer la realidad tal cual es: a esto Kant lo llamó con el nombre de noúmeno. Según este filósofo, sólo podemos conocer las cosas en función de nuestras capacidades humanas y no en función de alguna suerte de conocimiento absoluto. Las cosas ya no tienen una relación directa con nosotros; somos nosotros quienes les damos un sentido en base a cómo se nos presentan.

El legado conceptual de estos pensadores sigue siendo relevante hoy en día y sus ideas han dejado una huella significativa en la comprensión del concepto de razón. Steven Pinker (2021) aborda el papel fundamental que esta facultad ha desempeñado en nuestro avance científico. A pesar de los notables logros de la humanidad, Pinker señala una tendencia preocupante hacia la irracionalidad. En respuesta, ofrece herramientas para enfrentar las pseudociencias, las noticias falsas y otros engaños, y sostiene que el uso insuficiente de herramientas de razonamiento es un factor crucial en la propagación de la irracionalidad colectiva.

Por su parte, Julian Baggini adopta un enfoque escéptico y argumenta que nunca podemos ser totalmente objetivos. Para este filósofo la razón no es un juez imparcial y despersonalizado, sino una herramienta que nos ayuda a tomar decisiones. Un enfoque escéptico adecuado debería llevarnos a comprender que, en última instancia, todo lo que hacemos es ligeramente especulativo, o, expresado en sus palabras: “La razón es como una capa fina de hielo sobre la que no tenemos más remedio que patinar” (Baggini 2017, pp. 264-271).

El destino inevitable de la razón en Occidente

Finalmente, es importante considerar que a lo largo de la historia del pensamiento occidental, observamos una marcada tendencia de la razón a estructurar la experiencia mediante la formulación de oposiciones. Desde la filosofía griega, esta inclinación a dividir el mundo en categorías contrapuestas ha sido un rasgo fundamental de nuestro pensamiento. El tránsito del mito al logos en los primeros filósofos marcó el inicio de este proceso. Platón, por su parte, cristalizó esta lógica dicotómica con su distinción entre el logos de los sofistas y el logos dialéctico. Posteriormente, pasamos del logos (palabra) a la ratio (número). En la modernidad, esta estructura dual se consolidó con el racionalismo de Descartes frente al empirismo de Hume. Y finalmente Kant trazó una nueva división entre el fenómeno y el noúmeno, perpetuando la lógica dicotómica de la razón.

Una analogía matemática que nos puede ayudar a ilustrar esto mejor es el conjunto de Cantor. Este conjunto se construye eliminando iterativamente segmentos de un intervalo, sin llegar nunca a un agotamiento total del mismo. De manera similar, el pensamiento dicotómico opera mediante una división continua de la realidad en opuestos, pero sin alcanzar una comprensión exhaustiva de la misma. Al igual que en el conjunto de Cantor, donde el proceso de eliminación es infinito, la razón fundamentada en dicotomías se enfrenta a un proceso interminable de fragmentación conceptual. Este proceso, por su propia naturaleza, impide la posibilidad de una síntesis definitiva, dejando al entendimiento atrapado en una división “eterna”. 

Cabe preguntarse entonces si este es, en última instancia, el destino inevitable de la razón. Tal vez este proceso interminable de división sea el precio que debemos estar dispuestos a pagar en nuestra búsqueda de comprender el mundo. Toda explicación, por exhaustiva que sea, deja siempre fuera aquello que no logra explicar, generando nuevas preguntas y vacíos que exigen ser abordados. Asumir este riesgo, el de aceptar que cualquier síntesis es provisional y que toda comprensión es parcial, es quizá el sacrificio inherente al ejercicio racional. La razón, por su propia naturaleza, parece estar destinada a este camino de fragmentación, pero es un camino que, pese a sus limitaciones, seguimos recorriendo con la esperanza de desvelar, aunque sea de manera incompleta, la estructura de la realidad.

Conjunto de Cantor en seis etapas. 1883. Fuente: Wikimedia.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Baggini, J. (2017), Los límites de la razón, Editorial Indicios.

Casadesús Bordoy, F. (2000), “Los orígenes de la crisis de la razón: el paso del Logos a la Ratio”, Taula, quaderns de pensament.

Díaz, J. A. (2011), Meditaciones metafísicas seguidas de las objeciones y respuestas, Gredos (Trabajo original de René Descartes en 1641).

Di Camillo, S (2016). Eîdos : La teoría platónica de las ideas, La Plata : Edulp. (Libros de Cátedra. Sociales).

Pinker, S. (2021), Racionalidad, Ediciones Paidós.

Ribas, P. (2018), Crítica de la razón pura, Gredos (Trabajo original de Immanuel Kant en 1781).

Tasset, J. L. ; Díaz, R. (2012), Tratado de la naturaleza humana, Gredos (Trabajo original de David Hume en 1739).

Educación o producción

“Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”

Pitágoras

Desde hace unos meses, estoy cursando un Ciclo Formativo en Técnico en Educación Infantil para aprender sobre la primera infancia, motivada por mi experiencia como madre y especialista en Filosofía para niños.

Después de varios temas revisados, tareas entregadas (y las que faltan) y lecturas complementarias, he comenzado a reflexionar profundamente sobre la formación de futuros educadores y formadores.

El artículo que sigue es una reflexión final de una tarea con el tema «empleabilidad en los sectores productivos» para la asignatura «Itinerario para la empleabilidad». Esta, junto con «Digitalización aplicada a los sectores productivos» y «Sostenibilidad aplicada al sector productivo», me ha llevado a un firme “¡basta ya!”. Se trata de asignaturas enfocadas casi exclusivamente en «cómo alcanzar el éxito en la empresa», dejando a un lado «cómo alcanzar el éxito en la educación«. ¿Realmente es necesario dedicar tres asignaturas sobre empresa y producción en una formación para «Técnico en Educación Infantil»?

Desde hace aproximadamente 10 años me dedico al mundo de la docencia. Aunque esta experiencia no es extremadamente extensa, me ha permitido desarrollar una perspectiva amplia y reflexiva sobre la educación y su relación con el sector productivo no solo en relación a la asignatura de «Itinerancia para la empleabilidad», sino también en digitalización y sostenibilidad. Tres asignaturas que se centran en el concepto de empresa y deja de lado el concepto de educación -al menos en este primer tema-. Gracias a este recorrido, puedo ofrecer una crítica constructiva que subraya que el sistema educativo no debe centrarse exclusivamente en las necesidades de la empresa y el mercado, sino que debe fomentar una educación integral que promueva el desarrollo crítico, ético y humano de los estudiantes, preparándolos para ser individuos libres y pensantes, capaces de cuestionar y transformar su realidad. Pero si al formar profesionales de la educación nos guiamos únicamente por el “éxito” de la empresa, como parece ser el enfoque prioritario de algunas asignaturas, ¿qué tipo de educación estamos fomentando?

Ilustración de Frato “La máquina de la escuela”.

El sector de la educación desempeña un papel crucial en la formación de las futuras generaciones, no solo en términos de conocimientos académicos, sino también en el desarrollo de habilidades críticas, éticas y sociales que permiten a los individuos pensar de manera autónoma y cuestionar el mundo que los rodea. Sin embargo, en el contexto de un sistema capitalista de producción, la educación ha sido progresivamente transformada en una mera herramienta funcional al servicio de la reproducción del orden económico y social vigente. Este proceso se evidencia, por ejemplo, en los libros de Filosofía de 1º de Bachillerato, donde se incluyen temas centrados en la empresa y el mercado, como si las dinámicas empresariales fueran los únicos espacios significativos de desarrollo humano. Pero, ¿qué sucede con lo humano en todo esto?

En este sistema, los estudiantes son tratados no como “sujetos libres, individuales y críticos”, sino como productos de una especie de “fábrica” cuyo objetivo es generar «mercancías humanas» que se ajusten a las necesidades del mercado laboral. Esta visión instrumental de la educación reduce la capacidad de los individuos para cuestionar, reflexionar o actuar de manera autónoma, y promueve un aprendizaje que no va más allá de la adquisición de competencias técnicas que se alinean con los intereses capitalistas. De esta manera, el sector educativo se convierte en un reflejo de las dinámicas de poder, control y explotación propias del sistema capitalista, donde el verdadero objetivo de la educación se desvía de la emancipación y el empoderamiento de los individuos hacia la conformidad y la adaptación al status quo.

Entonces, si la formación docente se centra en servir los intereses de la empresa, moldeando a los futuros educadores para satisfacer las demandas del mercado, ¿qué tipo de educación estamos realmente preparando? ¿Una que libere el pensamiento o una que, irónicamente, enseñe a no pensar?

“Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él”

I. Kant

Rompiendo Barreras: La Revolución Tecnológica de la Inteligencia Artificial

Por: Miguel Ángel Mozún

De un tiempo a esta parte y de manera revolucionaria, como sucede ya con toda innovación
disruptiva en tecnología, han irrumpido con fuerza nuevos hitos en Inteligencia Artificial que, como el ChatGPT, el AlphaFold, la aplicación DALL·E 2 o el robot humanoide AMECA, nos sorprenden y nos obligan a revisar nuestros parámetros de lo que es capaz de hacer la IA.
Tenemos en nuestras sociedades de imaginarios para poder entenderla y elaborar expectativas que nos invitan al entusiasmo por su llegada o que nos ponen en alerta al verla como una amenaza. Pero, qué es la IA, qué es esa disciplina que ha vuelto a aparecer y que, en manos de gurús, parece prometernos un mundo mejor e, incluso, la superación de la inteligencia humana.

Observar la IA supone, por un lado, esforzarnos por comprender su verdadera naturaleza, por entender qué tenemos entre manos y de qué es capaz esta tecnología, por responder qué es esa inteligencia que llamamos artificial, entender sus capacidades y sus límites.

Pero, además, supone esforzarnos por comprender su impacto social, por ejemplo, en el mercado de trabajo, tanto desde el punto de vista de la sustitución de la mano de obra humana como de la incorporación en los procesos de selección de personal, introduciendo sesgos algorítmicos que generan discriminaciones sistémicas.

También supone un desafío medioambiental, dados la gran cantidad de recursos necesarios para su generalización, desde la extracción de materiales críticos, hasta su distribución, su tratamiento en la cadena de producción, con su impacto medioambiental y climático.

Además, se añadirá un nuevo desnivel a las brechas digitales y tecnológicas ya existentes entre Norte-Sur o Primer y Tercer mundo, como es la desigualdad entre los poseedores de inteligencia artificial y los desposeídos de esa tecnología.

Además, la superación del Test de Turing irrumpe en forma de nuevas relaciones sociales con inteligencias artificiales. Las nuevas necesidades emocionales y las complejidades de las relaciones interpersonales favorecen el recogimiento en interacciones únicamente con IA que sustituye a los humanos. Tendremos relaciones sentimentales con IA, vínculos emocionales como en la película HER.

Y, por último, la aparición de la sofisticación de las deep fakes suponen unas nuevas amenazas en la construcción de las sociedades democráticas, plurales y abiertas. Ante el salto cualitativo de la calidad de las deep fakes news, se observa un deterioro en el ejercicio periodístico, una lesión al derecho a obtener información veraz, una pérdida de confianza en los medios digitales y con la merma de una capacidad crítica aparejada, que incapaz de criterio, suspenda la credibilidad de todo contenido digitalizado.

Por otro lado, mirar críticamente la IA, es comprender los nuevos paradigmas y posicionamientos geopolíticos, en los que de una parte están las grandes tecnológicas, que invierten en innovación y desarrollo, otras en producir, y otras en servir de mercado de consumo.

Además, la disrupción de la IA supone la aparición de nuevos riesgos de lesión a derechos fundamentales. Por ello, recientemente la UE ha elaborado una pirámide de riesgos que sirve de marco para elaborar una regulación que proteja a los ciudadanos de consecuencias indeseadas.

Diagrama

Descripción generada automáticamente

Por último, la implementación de la IA en una máquina capaz de desplazarse y operar físicamente con el entorno supone la aparición de robots altamente complejos, que pronto podremos ver ocupando los espacios privados y públicos, con autonomía y con capacidad para realizar tareas sin supervisión. ¿Qué principios éticos serán necesarios para incorporar en esas IA andantes? En 1942, Isaac Asimov dejó expresadas las 3 grandes leyes de la robótica en su relato “El circulo vicioso” de la siguiente manera:

“—Ahora, escucha, vamos a empezar con las tres Reglas fundamentales de la Robótica; las tres reglas más profundamente introducidas en el cerebro positrónico de los robots —dijo, y en la oscuridad, sus dedos enguantados marcaron cada punto.
—Tenemos: Una, un robot no puede hacer daño a un ser humano, o, por medio de la inacción, permitir que un ser humano sea lesionado.
—¡De acuerdo!
Dos —continuó Powell—, un robot debe obedecer las órdenes recibidas por los seres humanos excepto si éstas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
—¡De acuerdo!
—Y tres, un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no sea incompatible con la Primer o la Segunda Ley.”

Te esperamos en este filocafé de ARJEPHILO, donde todo podrá ser dicho y mucho quedará
por decir.

En contra de la campaña en contra de la inteligencia artificial –  Nosoloaytos


Filocafe: Humanos y Maquinas. El futuro del Arte y la Educación ante la emergencia de la IA con el Instituto Peruano de Inteligencia Artificial y Ciudadanía Digital

Filocafé:  Inteligencia artificial. Pensar el presente

Verdad y realidad: ¿Estamos preparados para el laberinto tecnológico?

Verdad y realidad: ¿Estamos preparados para el laberinto tecnológico?

¿Alguna vez se ha quedado en la cama por la noche pensando en las implicaciones de la inteligencia artificial (IA) en nuestra forma de entender la verdad y la realidad?

Sé que puede sonar aterrador, pero también es emocionante. ¿Podríamos algún día vivir en una realidad alterada, una especie de Matrix? ¿O la IA nos ayudará a descubrir la verdad detrás de los engaños y las mentiras? En cualquier caso, es seguro decir que el impacto de la IA en la verdad y la realidad será enorme. Veremos cambios en la forma en que se presentan los hechos, cómo se interpretan y cómo se cuestionan.

¿Qué es la IA? ¿Una nueva religión? ¿Una marca de maquillaje? No, la IA es la Inteligencia Artificial, algo que promete transformar nuestro mundo para siempre. Y sí, digo «promete» con la carga sarcástica adecuada porque, aunque la IA tenga un gran potencial para revolucionar la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos, también hay que admitir que hay muchos eslóganes grandilocuentes y pocas garantías concretas. Sin embargo, no podemos negar que la IA ya está aquí, nuestros teléfonos, ordenadores y demás aparatos, así que tendremos que aprender a lidiar con ella, acostumbrarnos a sus ventajas y desventajas, y tratar de mantener nuestra elegancia intacta en el proceso. 

Imagen extraída de Pixabay

En medio de nuestra nueva era tecnológica, surge la pregunta provocativa: ¿quién necesita la verdad y la realidad cuando tenemos la inteligencia artificial? A través de unos simples clics y algoritmos, podemos ajustar nuestros sesgos y adaptarlos a nuestros deseos. Nos encontramos tentados a preferir una versión manipulada de los hechos, confiando en que la IA haga el trabajo por nosotros. Y cuando interpretamos la realidad a través de nuestras propias lentes, no hay motivo de preocupación, pues la IA ha seguido el mismo camino. Después de todo, ¿qué importa si la verdad está sesgada, siempre y cuando se sienta bien en nuestra burbuja de comodidad?

Sin embargo, en este contexto, las reflexiones de filósofos como Martin Heidegger y Jean Baudrillard nos invitan a cuestionar la influencia de la inteligencia artificial en nuestra comprensión de la verdad y la realidad. Heidegger, en su obra «La pregunta por la técnica«, nos advierte sobre cómo la tecnología moderna, incluyendo la IA, puede limitar nuestra visión del mundo, enfocándose únicamente en lo útil y funcional, descuidando aspectos más profundos y significativos de nuestra existencia.

Por su parte, Baudrillard, en su teoría de la simulación y la hiperrealidad, nos muestra cómo la sociedad actual se encuentra inmersa en una realidad mediada por imágenes y simulacros, donde la distinción entre lo real y lo simulado se desvanece. En este contexto, la influencia de la inteligencia artificial puede aumentar aún más esta hiperrealidad, al proporcionarnos versiones filtradas y manipuladas de la verdad. Baudrillard plantea que la verdad y la realidad se convierten en meras construcciones artificiales, desafiando nuestra capacidad de acceder a una verdad auténtica y genuina.

Estas «posibles implicaciones» de la inteligencia artificial en nuestra percepción del mundo plantean una serie de cuestionamientos. Nos encontramos ante la perspectiva de dejar atrás preocupaciones mundanas como la empatía o la comprensión humana, confiando en que la IA pueda resolverlo todo de manera fácil y rápida. Podríamos vivir nuestras vidas sin pensar demasiado, permitiendo que las máquinas realicen todo el trabajo pesado en nuestro lugar. ¿Pero acaso esto nos satisfará por completo?

En este enfoque simplista, nos alejamos de la complejidad y riqueza del pensamiento humano, sustituyéndolo por respuestas precisas y obvias proporcionadas por los ordenadores. ¿Realmente necesitamos eso? ¿Quién necesita una sensación de comprensión y conexión con los demás cuando podemos obtener una satisfacción similar a través de un código de programa? Pareciera que estamos dispuestos a sacrificar la profundidad y la complejidad de nuestras experiencias humanas en pos de la comodidad y la simplicidad que promete la inteligencia artificial.

Sin embargo, es fundamental reflexionar sobre estos avances tecnológicos y considerar sus implicaciones en nuestra percepción del mundo. ¿Estaremos dispuestos a renunciar a la complejidad y la diversidad de la experiencia humana en favor de una visión filtrada y superficial de la realidad? ¿Cómo podría utilizarse la IA para manipular la información y crear prejuicios?¿Por qué conformarse con la verdad cuando se puede distorsionar la realidad a nuestro antojo? ¡Imagínense las posibilidades! Podríamos crear campañas políticas para desacreditar a nuestros adversarios, difundir rumores falsos para desestabilizar países enteros o incluso manipular los mercados financieros a nuestro favor. Todo gracias a la IA. Qué maravilla de mundo en el que vivimos, ¿verdad?

La manipulación de información y la creación de prejuicios a través de la inteligencia artificial plantean importantes consideraciones éticas. En este sentido, Zygmunt Bauman nos recuerda que la tecnología, incluida la IA, puede llevar a una disminución de la interacción humana genuina. En lugar de promover conexiones profundas, la tecnología puede crear una ilusión de interacciones significativas que resultan ser superficiales y efímeras. Bauman nos insta a mantener abiertas las puertas hacia la comprensión más profunda y la conexión genuina con el mundo, incluso en el contexto de avances tecnológicos.

Por su parte, Nick Bostrom nos alerta sobre los riesgos éticos asociados con el desarrollo de la IA avanzada. Su enfoque se centra en la superinteligencia artificial y la necesidad de abordar de manera responsable las consideraciones éticas desde el inicio. Bostrom destaca la importancia de identificar y mitigar posibles sesgos y prejuicios en los datos utilizados para entrenar los sistemas de IA, así como establecer mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y seguridad para garantizar un uso responsable de esta tecnología.

Ambas reflexiones nos insta a considerar no solo las implicaciones éticas de la IA para manipular información y crear prejuicios, sino también a mantenernos alerta y asumir la responsabilidad de desarrollar y utilizar la IA de manera ética, preservando así nuestra humanidad y promoviendo una comprensión más profunda y una conexión auténtica con el mundo que nos rodea.

Estos pensadores ofrecen perspectivas valiosas sobre las implicaciones éticas y sociales de la tecnología y la inteligencia artificial, pero, ¿Cuáles son las posibles estrategias para navegar por este nuevo panorama tecnológico de la verdad y la realidad?

Imagen extraída de Pixabay

Con tantas fuentes de noticias falsas y teorías conspirativas circulando por la web, es difícil separar el grano de la paja. Pero no teman, como siempre, hay estrategias para todo. Es importante considerar algunas de estas:

  • Educación y alfabetización digital: Promover la educación y la capacitación en aspectos técnicos y éticos de la inteligencia artificial y la tecnología en general. Esto incluye enseñar a evaluar críticamente la información, reconocer sesgos y prejuicios, y desarrollar habilidades para discernir entre información verídica y manipulada. Una educación sólida en estos aspectos puede fortalecer nuestra capacidad para tomar decisiones informadas.
  • Pensamiento crítico y escepticismo: Fomentar el pensamiento crítico y el escepticismo saludable al enfrentar la información en línea. Esto implica cuestionar la veracidad de las fuentes, buscar evidencias y múltiples perspectivas, y no aceptar la información de manera acrítica. Al desarrollar estas habilidades, nos volvemos más resistentes a la manipulación y estamos mejor preparados para identificar la desinformación.
  • Verificación de fuentes confiables: Buscar fuentes confiables de información y medios de comunicación que se adhieran a estándares rigurosos de verificación y objetividad. Al consultar fuentes establecidas y bien fundamentadas, podemos obtener información más precisa y confiable.
  • Uso de herramientas tecnológicas: Utilizar herramientas tecnológicas diseñadas para verificar la veracidad de la información, como buscadores de hechos y extensiones de navegador que alertan sobre contenido engañoso. Estas herramientas pueden brindar apoyo adicional al evaluar la información en línea.
  • Promoción de la transparencia: Exigir mayor transparencia por parte de las plataformas tecnológicas en relación con sus algoritmos y procesos de selección de contenido. Esto nos permite comprender cómo se filtra y presenta la información, lo que a su vez nos ayuda a tomar decisiones más informadas.

También hay otra opción más tradicional que podría ser cerrar todos los dispositivos electrónicos y volver a leer libros de papel. Después de todo, ¿quién necesita Internet cuando se puede sumergirse en una buena novela?

Está claro que la IA plantea tanto retos como oportunidades para nuestra comprensión de la verdad y la realidad. Por un lado, la IA tiene el potencial de revolucionar nuestra forma de concebir el mundo con nuevas tecnologías y creaciones innovadoras. Por otro lado, sin embargo, debemos ser conscientes de cómo la IA puede utilizarse para manipular la información, crear percepciones sesgadas o moldear nuestra comprensión de formas peligrosas o injustas. Así pues, es esencial que los desarrolladores, los políticos y los ciudadanos de a pie tengan en cuenta las implicaciones éticas a la hora de explorar nuevos usos de la tecnología de IA. Sólo así podremos utilizar la IA para desbloquear mayores niveles de comprensión, permitiéndonos descubrir verdades profundas y un viaje a realidades «desconocidas» que de otro modo habría sido imposible sin este revolucionario flujo de trabajo.

Cualquiera que sea su enfoque, recuerden:

La tecnología no es ni buena ni mala, es nuestra relación con ella la que importa.
Twitter:
Instagram:
Facebook:
Comentarios de este Post:

Se ha utilizado como referencia el hilo de Filosofía TB para la redacción de este artículo: Sobre inteligencia artificial

Filocafé: Inteligencia Artificial. Pensar el presente

Filocafé: Filocafé: Humanos y Máquinas. El futuro del Arte y la Educación ante la emergencia de la IA con el Instituto Peruano de Inteligencia Artificial

Rompiendo barreras: La revolución tecnológica de la Inteligencia Artificial por Miguel Ángel Mozún

Bibliografía recomendada:

Bostrom, N. Superinteligencia: Caminos, peligros, estrategias. Ed. Tell

Heidegger, M. La pregunta por la técnica. Ed. Herder

Bauman, Z. (2000). Modernidad líquida. Ed. Fondo de cultura económica de España

Baudrillard, J. Cultura y simulacro. Ed. Kairos

¿Tradwives en pleno siglo XXI? Reflexiones filosóficas sobre los peligros de una visión regresiva del género en redes sociales.

Hace un par de días me topé con un curioso artículo publicado en el periodico el Mundo Marido, cocina e hijos. Las tradwives, el movimiento ultraconservador que devuelve a la mujer al hogar. Este concepto de «tradwives» lo desconocía hasta el momento. ¿Qué son las «tradwives» y por qué es importante que las mujeres y la sociedad no las sigan? ¿Cuáles son los peligros asociados con este movimiento y por qué se promueve a través de las redes sociales?

El movimiento de las «Tradwives» o «Esposas Tradicionales» es un fenómeno social que ha ganado cierta atención en los últimos años. Este movimiento promueve una visión regresiva de la feminidad, glorificando los roles tradicionales de las mujeres como amas de casa y esposas sumisas. Sin embargo, detrás de esta aparente vuelta a lo tradicional, se esconden peligros filosóficos que merecen ser examinados con atención y reflexión crítica.

Imagen libre de derechos. Pixabay

Es importante destacar que el movimiento de las «Tradwives» perpetúa una visión estereotipada y limitada de las mujeres. Al promover la idea de que las mujeres deben ser amas de casa y esposas sumisas, se refuerzan nociones obsoletas de la feminidad, relegando a las mujeres a roles domésticos y subordinados. Esto va en contra de la lucha por la igualdad de género y la emancipación de las mujeres, que ha sido un objetivo central del movimiento feminista durante décadas.

Desde una perspectiva filosófica, esto plantea interrogantes importantes sobre la autonomía y la libertad de elección. ¿Es realmente autónomo y libre elegir un rol tradicional de amas de casa y esposas sumisas? ¿O es más bien una imposición de roles de género limitantes y opresivos? La filósofa feminista Simone de Beauvoir argumentaba que la verdadera libertad de las mujeres radica en poder escapar de los roles y estereotipos de género impuestos por la sociedad, y en poder decidir por sí mismas cómo quieren vivir sus vidas. La glorificación de los roles tradicionales de género en el movimiento de las «Tradwives» puede ser considerada como una forma de opresión que limita la verdadera autonomía y libertad de elección de las mujeres.

Promover roles de género rígidos y estereotipados limita la libertad, la autonomía y la igualdad de género, y perpetúa dinámicas de poder y desigualdad en las relaciones de pareja y en la sociedad en general.

¿Cómo afecta esto a la masculinidad? Al promover la idea de que los hombres deben ser proveedores y las mujeres deben ser dependientes, se refuerzan nociones dañinas de la masculinidad que perpetúan dinámicas de poder y desigualdad en las relaciones de pareja y en la sociedad en general. Esta visión limitada de la masculinidad también puede tener consecuencias negativas para los hombres, ya que los presiona para cumplir con un rol de proveedores y limita su capacidad de expresar emociones, vulnerabilidad y sensibilidad, lo que puede tener un impacto negativo en su bienestar emocional y mental.

Imagen libre de derechos. Pixabay

Además, el movimiento también corre el riesgo de perpetuar una visión esencialista y binaria del género, en la que se asume que existen características y roles fijos y predefinidos para hombres y mujeres. Considerando que el género es una construcción social y cultural que va más allá de las categorías binarias de masculino y femenino. La identidad de género es compleja y diversa, y no se puede reducir a roles y estereotipos predefinidos. Por lo tanto, limita la capacidad de las personas de explorar y vivir su identidad de género de una manera auténtica y libre, al promover roles de género rígidos y estereotipados.

¿Es realmente progresivo y emancipador promover una visión regresiva y estereotipada de la feminidad? ¿Es verdaderamente libre y autónomo elegir roles de género tradicionales en una sociedad que está evolucionando hacia una comprensión más compleja y diversa del género? ¿Qué impacto tiene esta visión limitada de la masculinidad en las relaciones de pareja, en la crianza de los hijos y en la sociedad en general? ¿Cómo afecta a la lucha por la igualdad de género y la búsqueda de una sociedad más justa e inclusiva?

Pero, una cuestión que también es digno de debate sería cuestionar sobre la noción misma de lo «tradicional» en los roles de género. ¿Qué significa realmente ser tradicional en un mundo en constante evolución? ¿Cuál es el fundamento filosófico de la tradición y cómo se aplica en el contexto de los roles de género? ¿Cómo ha evolucionado la comprensión de la feminidad y la masculinidad a lo largo de la historia y en diferentes culturas? ¿Cómo podemos reconciliar la idea de la tradición con la necesidad de adaptarse a los cambios sociales y culturales?

Es fundamental reconocer, por lo tanto, que este movimiento puede tener implicaciones negativas no solo para las mujeres, sino también para los hombres y para la sociedad en su conjunto. Promover roles de género rígidos y estereotipados limita la libertad, la autonomía y la igualdad de género, y perpetúa dinámicas de poder y desigualdad en las relaciones de pareja y en la sociedad en general. Además, al promover una visión limitada y esencialista del género, se va en contra de la comprensión filosófica actual del género como una construcción social y cultural compleja y diversa.

Debemos ser conscientes de los peligros que conlleva la promoción de roles de género rígidos y estereotipados a través de las redes sociales, y trabajar hacia una sociedad más igualitaria y libre de limitaciones de género impuestas por visiones regresivas como las de las «Tradwives».

Son las redes sociales e influencers las que desempeñan un papel significativo en la promoción y difusión de las ideas de las «Tradwives», se difunden mensajes que glorifican y promueven una visión regresiva y estereotipada de la feminidad y la masculinidad, perpetuando roles de género rígidos y limitantes. Sin embargo, es importante tener una mirada crítica hacia estas tendencias y reconocer los peligros que conllevan.

Imagen libre de derechos. Pixabay

Las redes sociales pueden contribuir a la creación de cámaras de eco, donde las ideas de las «Tradwives» se refuerzan mutuamente sin un cuestionamiento adecuado. Esto puede llevar a la conformación de comunidades digitales que promueven una visión sesgada y limitada de los roles de género, sin tener en cuenta la diversidad y complejidad del género en la realidad. Los o las influencers que promueven ciertas ideas retrogradas a menudo tienen una gran cantidad de seguidores y una amplia influencia en la toma de decisiones de sus seguidores. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos influencers no siempre tienen una formación sólida en temas de género y pueden difundir mensajes perjudiciales que contribuyen a la reproducción de roles de género estereotipados y limitantes.

Es evidente en la forma en que estas tendencias regresivas son difundidas y promovidas a través de plataformas digitales, perpetuando roles de género rígidos y limitantes, lo que plantea cuestiones relevantes sobre la influencia de las redes sociales en la formación de creencias, actitudes y comportamientos de las personas en relación con el género.

¿Cuál es la responsabilidad ética de las redes sociales en la promoción de mensajes relacionados con las «Tradwives» u otras tendencias regresivas en relación con el género? ¿Deben las redes sociales establecer políticas y regulaciones más estrictas para prevenir la promoción de ideas perjudiciales en términos de igualdad de género y diversidad? ¿Cómo pueden las redes sociales contribuir a una representación más justa y equitativa del género en su contenido y promoción de influencers?

Las redes sociales tienen una responsabilidad en la promoción de visiones regresivas y limitantes como las de las «Tradwives». Es fundamental cuestionar críticamente la promoción de roles de género estereotipados y trabajar hacia una comprensión más inclusiva, diversa y respetuosa del género en nuestra sociedad actual, tanto en línea como fuera de ella. Aunque las redes sociales e influencers pueden ser una herramienta poderosa para la difusión de ideas, es importante tener una mirada crítica y reflexiva hacia las tendencias que promueven. Es fundamental cuestionar y desafiar estas ideas regresivas, y promover una comprensión más inclusiva, diversa y justa del género en la sociedad actual. Debemos ser conscientes de los peligros que conlleva la promoción de roles de género rígidos y estereotipados a través de las redes sociales, y trabajar hacia una sociedad más igualitaria y libre de limitaciones de género impuestas por visiones regresivas como las de las «Tradwives».

Aunque las redes sociales pueden ser poderosas para difundir ideas, debemos tener una mirada crítica hacia las tendencias regresivas.


Filocafé: Perspectiva de género

Mesa redonda: Perspectiva de género. Un feminismo en vías de desarrollo.

Artículos relacionados:

Marido, cocina e hijos. Las tradwives, el movimiento ultraconservador que devuelve a la mujer al hogar de María B. Sánchez, El mundo

‘Tradwife’: la polémica tendencia de mujeres que quieren ser amas de casa sumisas a su marido de Paloma Garrido, El Español

«Tu marido debería ser siempre lo primero»: el resurgir del ama de casa sumisa y abnegada que se gesta en Internet de María Llópez, El País

‘Tradwives’: así son las mujeres sumisas a su esposo que romantizan el sexismo y estilo de vida de los 50 de Lucy Ortega, Bebé y más.

Prostitución y vulneración de la integridad física: una perspectiva legal y social

Nos comparten esta reflexión, aplicable también a los vientres de alquiler. Lectura recomendada

«Hoy en clase de derecho penal han explicado algo que me ha hecho meditar sobre la prostitución y los bienes jurídicos que se vulneran en ella. 

En el derecho penal, la vida es un bien jurídico, pero al igual que la integridad física es indisponible. Es decir, no se puede disponer libremente de ella, como se puede hacer con los bienes materiales. Yo puedo vender mi coche, pero no puedo vender mi vida. El Derecho penal entiende que este bien es indisponible porque es un bien muy preciado y que debe protegerse incluso en contra de la voluntad de su poseedor.

Así que si yo me quiero suicidar y para ello pido a alguien que me mate, eso no será otra cosa que un homicidio. Sin embargo, a la persona que se suicida se la considera inimputable. Precisamente porque se considera que si llegó a querer quitarse la vida es porque circunstancias graves y no imputables a este le han llevado a tomar esa decisión. Y por tanto, los cooperadores, inductores u homicidas que ayuden a realizar el suicidio, convenzan para que lo lleve a cabo o directamente maten a la persona que quiere acabar con su vida voluntariamente, pero con su consentimiento, serán condenados por el derecho penal, puesto que el suicida es una víctima de las circunstancias, pero el tercero es plenamente consciente de lo que hace.

Pues bien, en esto la mayoría de la gente suele estar de acuerdo. La persona que quiere suicidarse, autolesionarse o que se lo haga un tercero, no tiene culpa y además de no ser responsable de su problema, se le debe proteger como víctima que es. 

Si yo quiero que alguien me mate a cambio de que se pague un millón de euros a mi familia, la persona que lo lleve a cabo estará cometiendo un homicidio. Si dejo que me mutilen, corten, golpeen, quemen, perforen, o, en definitiva, lesionen a cambio de dinero, la persona que me lesione estará cometiendo un delito. Por mucho que mi cuerpo y mi vida sean míos, el Derecho penal los protege, porque considera que si los vulnero, es porque no estoy en condiciones para decidir sobre ello. Porque cualquier persona que no tenga problemas ni unas circunstancias graves, no atentaría contra su vida o integridad física. 

Y en esto la mayoría estará de acuerdo con el derecho, por muy suyo que sea su cuerpo, algo le tiene que pasar para querer lesionarse. Y así es. Es una persona a la que hay que ayudar.


Sin embargo, con las prostitutas todo cambia. Una mujer que «decide» ser violada por dinero, resulta que de pronto es perfectamente lógico. Qué la integridad física de esa persona no debe ser protegida. Porque la prostitución implica siempre lesiones, no hace falta ser esclava de la trata para recibir golpes o actos violentos, los clientes/puteros ya se encargan de ello, aunque la propia prostituta no sea víctima de proxenetas o mafias. Ella tendrá lesiones físicas, tendrá irritaciones, dolor de estómago, ETS, sangrados y eso en los mejores casos, en otros directamente lesiones bastante más peliagudas. Y todo esto sin hablar de las lesiones psicológicas que acarrea la prostitución. Se vulnera la integridad física y sin embargo, mucha gente ve normal que una mujer quiera hacerlo por dinero. Pero si les dijéramos que alguien quiere ser cortado con una navaja por dinero, cortes superficiales ¡eh!, nada de desangramiento, entonces pensarían que circunstancias externas han llevado a esa persona a llevar este tipo de acciones. Y se debe proteger a la persona. 

Imagen extraída de «Pixabay»

Y los que estén a favor de la prostitución dirán «Pero el sexo no es lo mismo que las lesiones, nadie se lesiona sin dinero a cambio a no ser que tenga un problema, pero sexo si que se practica por gusto» Claro, sexo sí, pero el sexo no implica vulneración de la integridad física. No implica violación, no implica realizar cosas en contra de nuestra voluntad, no implica drogarse para aguantar, no implica síndrome de estrés postraumatico. Si analizamos las consecuencias de la prostitución, nadie querría llevarla a cabo, porque no es sexo, es violación. Entonces, claramente a estas mujeres algo externo las impulsa a entrar en ese mundo. La mayor parte de las veces, es por necesidad económica. Al igual que nadie quiere vender un riñón y quien lo hace es que no tiene otra. Pero en otras ocasiones esas mujeres solamente son víctimas de traumas pasados, de conflictos psicológicos de los que no pueden salir. Y el Estado las abandona, no contempla que deban ser protegidas, amparadas. Darles una salida, un trabajo y ayuda psicológica. Al igual que si yo pido a alguien que me haga cortes en el brazo, se me intentará dar ayuda para dejar de hacerme daño a mi misma. Y por supuesto, condenará a mi agresor. 

Y sin embargo, al putero no se le condena, es inmune. Es quién está haciendo que exista ese mundo. Quien lesiona a la prostituta, quien paga por violarla. Y nadie le sanciona.

¿No tiene lógica que si yo quiero que me corten un brazo porque me da la gana me dejen hacerlo y a quien me lo corta le dejen en paz? No la tiene. Por mucho que sea mi cuerpo el derecho entiende que el otro se aprovecha de mi situación y yo necesito ayuda. 
Entonces ¿Por qué no se protege a las prostitutas? ¿Por qué no se condena al putero?

Socialmente muchos tienen aceptado que pagar por violar es simplemente pagar por un servicio y que cobrar por ser violada es simplemente cobrar por ofrecer un servicio. La integridad física de la prostituta no tiene importancia, porque ella lo ha elegido así y es dueña de su cuerpo. Y total, todos cuando tenemos sexo nos dejamos hacer cosas que no queremos y nos drogamos para aguantar. Y todos cuando trabajamos en cualquier cosa dejamos que nos lesionen, tanto física como psícologicamente, nos drogamos para aguantar, nos contagian enfermedades, nos violentan y nos obligan a vulnerar nuestra integridad física por ese dinero a fin de mes.

Así que, si es mi cuerpo y yo decido lo que quiera ¿Por qué está penado que alguien me lesione aunque yo le de mi consentimiento? ¿Por qué se le culpa si yo he decidido que lo haga y es mi propio cuerpo? ¿No sería lógico que nadie se metiese en medio ya que yo decido sobre lo que yo hago con mi cuerpo? ¿Y si me gano dinero dejando que me lesionen extraños, por qué sancionar a esos agresores, por qué intentar ayudarme, si yo decido sobre mi cuerpo?

El Derecho penal no me deja decidir sobre si lesionarme o no porque considera que el bien jurídico de mi integridad física debe protegerse aún en contra de mi voluntad. Pero, sin embargo, la integridad física de una prostituta (y no me refiero a que le den una paliza, sino a la vulneración que supone esa actividad en concreto), no debe protegerse a toda costa, porque es su cuerpo y ella decide. Y tiene mayor criterio y poder de decisión que alguien que se deja cortar por otro por dinero. 


Debe ser que la integridad física y psicológica de la prostituta es menos importante que la de quien se lesiona «por gusto»

Es injusto, si lo pensamos, las prostitutas son privilegiadas, porque pueden disponer de un bien jurídico del que la mayoría no podemos disponer.»


¿Es ético y moralmente aceptable que una persona venda sus servicios sexuales a cambio de dinero o cualquier otra forma de remuneración?

Esta cuestión aborda la cuestión fundamental de si es correcto utilizar el cuerpo humano como un objeto comercial y si se puede consentir de manera libre y autónoma a participar en la prostitución. Al mismo tiempo involucra discusiones sobre la explotación, la igualdad de género y la discriminación, la autonomía y la libertad individual, y la justicia social.

Síntesis: Perspectiva de género. Un feminismo en vías de desarrollo.

Video completo de la mesa redonda

El pasado 12 de marzo, se realizó la Mesa redonda: Perspectiva de género. Un feminismo en vías de desarrollo. En esta mesa responda contamos con tres invitadas y un invitado especialistas en al materia:

Lorena Hernández Pineda: Psicoterapeuta especialista en violencia de género.
Alejandra Guillermo Teos: Activista feminista y miembro de la asociación Las Cigarreras en Sevilla.
Laura Juliana Gamboa Bonilla: Coordinadora del semillero de investigación filosófica Filoepos.
Miguel Ángel G. Calderón: Responsable de filosofía en la red: una de las plataformas de divulgación filosófica más importantes en habla hispana.

La mesa redonda empezó con una breve introducción en la que se definía qué es el feminismo. El feminismo no es un movimiento que aparezca de la noche a la mañana. Este movimiento surge durante el siglo XVIII, momento en el que se reivindicaron los mismos derechos para adquirir la igualdad: en educación, el trabajo, el matrimonio y los hijos y el derecho al voto. Unas décadas después en la contemporaneidad, resurge-una toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, que reivindica la igualdad frente a la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo masculino.

Actualmente, el feminismo está sufriendo un cambio a nivel político, social e ideológico. Aparece un feminismo con nuevas ideas y nuevas actitudes. ¿Cómo podemos identificar el feminismo hoy? ¿Qué significa ser feminista en nuestra era?

Por un lado, Laura, entiende el feminismo como un conjunto de estados. Pero antes expone dos puntos esenciales dentro del quehacer feminista. El primer punto es ver el feminismo «como potestad de hacer incomodar, desde una crítica de acciones heteronormativas» y un segundo punto, en el que se «actúe con acciones que confronten estados de cosas injustas y opresoras que han sido normalizadas» . Esto se debe realizar a través de la inclusión en la sociedad, de la pedagogía, las campañas de conciencia, la lucha contra la violencia de género, política y activismo,…

Ser feminista significa la lucha por la igualdad.

Ser feminista, para Laura significa lucha por la igualdad, incluyendo a aquellas personas más vulnerables. Enfatiza la idea de que para ser feminista hay que hacer sororidad, es decir, contar con el apoyo mutuo de otras mujeres, especialmente ante situaciones de discriminatorias, aunque no se vivan las mismas situaciones de violencia. Pero se comparten ciertos estados de vulnerabilidad. También así como un estado de autocuestionamiento y reflexión sobre una misma, esa capacidad de hacer incomodar.

Tras lo expuesto, concluye su intervención haciendo mención al conjunto de estados por el que debe recorrer el ser feminista:

  1. Sentirse incómodo frente algunas situaciones ajenas o injustas.
  2. Querer actuar frente esa situación incómoda o injusta.
  3. Reivindicar su propia persona y buscar reivindicar aquellas que han sido oprimidas.

Por otro lado, Alejandra, define el ser feminista como «estar chocándose contra la pared constantemente», por lo tanto es algo complicado. Para llegar a esta idea antes hace mención al articulo de Ana Pollán: Las verdades que nos hurtan, en este artículo se comparte la idea de «una agenda abolicionista de este sistema de opresión: abolición del género, prostitución, vientre de alquiler, pornografía,…»

Ser feminista es chocarte contra la pared constantemente. Es tener esa agenda clara y sufrir mucho porque ves que nuestra ciudadanía plena no está alcanzada porque no se nos considera un movimiento político real, de transformación social.

Concluye su intervención con la idea de «Aculturación feminista», como un estar aprendiendo y generando en el proceso, a través del cual «se está sufriendo y disfrutando, porque, al fin y al cabo, se hace verdad lo que si viene reclamando«.

Las ideas expuestas por estas dos invitadas, nos llevan a otra cuestión. Dentro del feminismo hay colectivos y/o personas que consideran que el feminismo parece formar parte de un grupo selecto, en el que solo las mujeres puede ser feminista, dejando de lado a trans, cis y hombres. Surge, por tanto, una nueva problemática. ¿Debe ser el feminismo un movimiento de solo mujeres? 

Imagen extraída de Pixabay

Por un lado, Lorena, en considera que «debe permanecer siendo un movimiento de mujeres, pero donde se pueda incluir aliados en la deconstrucción patriarcal»

Nos pertenece a las mujeres pero en la deconstrucción patriarcal nos pertenece a todos y a todas

Por otro lado, Miguel Ángel, considera que el feminismo no debe ser un movimiento exclusivo, puesto que «se trata de una ideología que nos afecta a todos». De esta manera, hace una reivindicación por la igualdad como personas no como sexos.

Abogar por la igualdad, y que veamos el mundo donde se nos vea como personas y no como ser de un sexo o de oro»

Con esta última intervención nos adentramos en la segunda parte de la mesa redonda.

Dentro del feminismo se abre, un nuevo paradigma, en el que sexo y género cambian de significado. Entiéndase sexo como lo biológico o asignado y género como la identidad. En este nuevo paradigma el sexo no se presenta ahora como una categoría natural, sino que se trata de una construcción política. Surge una deconstrucción de la categoría mujer, rompiendo así las expectativas de género. La mujer respira, puede separarse de lo establecido y todo se homogeneiza, el hombre puede ser como la mujer y la mujer como el hombre. Los efectos de esta confusión entre sexo, género y orientación genera un nuevo debate. Si la mujer que es el agente del feminismo y empieza a desdibujarse, ¿Qué sucede entonces con el feminismo?

Antes de nada, propondrá Laura, cuestionarse sobre ¿Qué es ser mujer? ¿Ser mujer es lo que nos dicta la naturaleza, lo que nos dice la sociedad, o es un sentimiento?

El concepto de mujer es fundamental para la igualdad de género y la promoción de los derechos de las mujeres. Destruirlo es negar la experiencia vital de ser mujer.

Su opinión es clara, no se puede eliminar la mujer como género. Negarla sería borrar años de historia de lucha y «pondría en peligro todos los logros que se han conseguido y mantenido en la igualdad de género. Además, la destrucción podría conducir a la negación de derechos que ya hemos alcanzado y las necesidad específicas de la mujer».

La identidad de género es una parte fundamental de todas la personas y todas las identidades deben ser válidas. 

Por su parte, Miguel Ángel, manteniendo la idea de igualdad como persona, independientemente del género. Considera que ante la dicotomía sexo-género, la deconstrucción del género «se permite que se hagan cosas nuevas». Esta idea no va en contra del movimiento feminista, simplemente, «porque se aboga para que se sea igual y tengan las mismas oportunidades, cuando se elige por capacidades y no por tener la potencialidad de ser madre, por ejemplo».

Abogar por la igualdad, y que veamos el mundo donde se nos vea como personas y no como ser un de un sexo o de otro.

Imagen extraída de pixabay

Entorno a la cuestión de la dicotomía entre género-sexo, surge la problemática de la violencia de género ante este desdibujamiento de la mujer como género. ¿podría desaparecer la violencia de género si desaparece el género? ¿Cuál es el futuro para la violencia de género?

Lorena, especialista en violencia de género, considera que no. A priori, tener ese pensamiento parece ser utópico, pues, aunque la sociedad determine lo que es masculino y femenino, «las diferencias de género son cambiantes en tiempo, cultura y país». Por lo tanto, «la violencia seguirá estando porque la persona seguirá siendo objeto y no sujeto. «.

Por su parte, Alejandra, discrepa a Lorena considerando que «sí, si desaparece el género, desaparece la violencia» aunque la erradicación total de género, será una cuestión bastante difícil. Eso sí, lo que no va a desaparecer es la cuestión del sexo y en este proceso de «aculturación feminista, se esperará un futuro mucho más transformado«

Llegamos a la parte final de esta mesa redonda y con ella, la última cuestión, ¿Qué otros desafíos pueden ser considerados importantes para el desarrollo del feminismo? 

Los desafíos con los que se encuentra el feminismo son varios. Se llega a nivel particular y, finalmente, general. que uno de los grandes desafíos es cuestionarse sobre el papel de la mujer como ser en potencia. Así mismo, el papel de la pedagogía y la educación, si no se consigue asentar unas bases pedagógicas el movimiento feminista se vuelve incomprensible. Pero, no hay que olvidar, el papel de la concienciación. Hacer conciencia es tan necesario como hacer pedagogía. Quizás no se tengan que ver por separado, sino como dos papeles fundamentales para el cambio y la abolición del sistema patriarcal.

Humanizar es vernos como personas y tratarnos como iguales independientemente de lo que seas o te sientas. 

A fin de cuentas las nuevas reivindicaciones necesitan cambios globales de la sociedad, de la cultura, de las mentalidades, de las organizaciones, de la educación, etc. Se trata de nuevas perspectivas en la lucha por la igualdad. Y Quizás el feminismo se reduzca a las palabras de Dorothy Parker que una vez dijo:

Mi idea es que todos nosotros, tanto hombres como mujeres, seamos quienes seamos, debemos ser considerados como seres humanos.  

o incluso a las palabras de Rosa Luxemburgo:

Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.


Cuestiones que quedaron abiertas:

  • ¿Tiene la misoginia algo que ver con el machismo? ¿Es cierto que la misoginia tiene sus orígenes en los grandes libros sagrados, la biblia, el corán, el bagadadvihta, etc?
  • ¿La fama que las mujeres tienen de ser crueles es una argucia más del machismo o la misoginia? Lilit, Eva, Mesalina, como ejemplos
  • ¿Tras la era post, estamos en una nueva era trans? Es el transhumanismo, el transgenerismo, el transracialismo, el transespecismo,… las nuevas aventuras del post-ser humano? ¿Será el feminismo algo a superar?
  • Creo que no entiendo muy bien el concepto de patriarcado, ¿Pueden explicarlo brevemente?
  • Adorábamos a la diosa Venus, esto era un matriarcado. ¿Qué nos pasó? ¿Se nos fue la bola?

Comentarios:

  • Yo sí creo que todos los hombres son machistas. Es más, creo que todos y todas lo somos porque estamos todos bajo el mismo sistema de dominación. El machismo que vemos ahora no es el mismo que veíamos hace 100 años. Son capas de cebolla, cada ola ha descubierto nuevas “capas de cebolla” que no eran prioritarias hace años.
  • Por lo tanto partir de que todos y todas tenemos el machismo inoculado creo que es básico. Feminista eres cuando tomas consciencia y vas deshaciendo ese machismo, cambiando actitudes… Las mujeres hemos recorrido un camino inmenso. Los hombres se resisten.
  • También considero importante que las mujeres como oprimidas, por haber estado apartada/discriminada, por no haber podido ocupar el lugar de poder… es necesario, al menos de momento que el liderazgo feministas tiene que ser de las mujeres. Los hombres tendrían que aprender a quedar en un segundo plano en la lucha. Empujar en sus espacios masculinos y dejar que nosotras nos organicemos en nuestros espacios. En cuanto comienzan a entrar hombres es organizaciones feministas, empieza de nuevo a reproducirse la opresión.
  • Educar hasta hacer incomodar

Machismo, ¿Por qué?

Una de las lacras de nuestra sociedad es el machismo, cuya esencia reside en la afirmación y justificación de la supremacía masculina a partir de la fuerza bruta como mecanismo de poder.

Sobre el origen del machismo es difuso. No podemos saber con exactitud cuándo o en qué momento empezó a formarse. Si echamos la vista atrás hacia las sociedades prehistóricas, se considera que en estas sociedades no existía una división de género en cuanto preponderancia del hombre sobre la mujer, sino que se trataba de una división del trabajo por sexos. Quizás podría considerarse que fue en el momento de la sedentarización y, con ello, la aparición de las primeras sociedades guerreras cuando se empezó a fraguar la opresión masculina sobre la mujer.

Una de las razones, entre otras, podría ser la necesidad que tenía las diferentes sociedades o culturas de armarse con un equipo bélico para cargar contra otros grupos, en estos casos, se consideraba la mujer como un ser débil, en cuanto a fortaleza, y, por ende, debía quedarse al cuidado del hogar. De esta manera, paulatinamente se fue relegando a la mujer. «Fue así como el mayor desarrollo muscular y fuerza física confirieron al varón
una ventaja que él utilizó para extender su dominio a otras esferas de la vida.»

Fuente: Pixabay

Cabe comentar, que si echamos un ojo a la historia, nos encontramos que toda la tradición histórica está repleta de machismo. Quizás, en parte, porque sus redactores fueron hombres, los cuales, ven en la mujer el fruto prohibido y la portadora de todos los males. La cruz con la que tuvieron que cargar la pobre Eva y la pobre Pandora, fue la sentencia heredada para todas sus descendientes que tuvieron que aguantar y aguantan, de esta manera, la superioridad masculina.

Volviendo al campo de batalla, la mujer no podía competir contra el hombre en las civilizaciones conquistadas, pues, era el sexo débil, de ahí que tras una conquista en casos de guerra, sea la mujer la que es violada, mutilada y sometida a todo acto inmoral. A medida que el hombre fue ganando su papel de ser superior ante una mujer ya sometida, un poder en el que se basa única y exclusivamente en la superioridad física, y con la apropiación de las instituciones religiosa, -no hay que olvidar el poder social que la religión tiene en la formación y continuidad de las culturas y sociedades-, queda, por lo tanto, la mujer arrodillada y subyugada a la voluntad de lo masculino.

Entre los grabados de la serie ‘Los Desastres de la Guerra’, el aguafuerte titulado ‘No quieren’, de Goya.

La mujer, queda apartada de todo aquello que hoy consideramos un derecho, como es la educación, el poder de decisión, el acceso a la información, la capacidad de leer y escribir,… se funda así la “hombría”, donde la literatura, pintores, escultores, pensadores tendrán nombres masculinos, y las mujeres quedan en un papel secundario dentro de la existencia humana.

Ante todo lo descrito, aunque de manera superficial, creo que este pensamiento y este desencadenamiento de hechos discriminatorios contra la mujer son fruto del temor. De un temor del que habla ya Helen von Druskowitz, filósofa austriaca, el hombre sabe que vive engañado y no puede perder los privilegios con los que goza porque se trataría de un acto vergonzoso para su orgullo. Ese hombre fuerte y valiente en el campo de batalla, no puede ser humillado en plena guerra, perdería así el respeto y su dignidad.

En la actualidad, no encontramos este hecho solo en las sociedades más intolerantes, en las cuales siempre han extendido su incompetencia hacia las mujeres, también en las sociedades menos avanzadas culturalmente, y, de hecho, sigue siendo un lastre en los países con mayor progreso ,en los que, entre otros aspectos no existe una paridad real, viéndose esa paridad como un concepto inalcanzable, utópico.

“El súmmum del machismo en la actualidad tal vez se halle en vilezas tales como las condenas a muerte en países musulmanes a las mujeres por supuestos delitos de adulterio, o únicamente por ir a la escuela; y especialmente en la ablación, que no es más que el reconocimiento por parte de los hombres que la practican de que tienen un verdadero pavor a equipararse con las mujeres. Igual que no se puede acostumbrar al esclavo a la buena comida, porque entonces exigirá más, no puede permitirse que la mujer disfrute de su sexualidad, pues luego reclamará otras prerrogativas similares a las del varón. El machismo se justifica simple y llanamente con el poder y el egoísmo masculino”(1)

A favor de la paridad, surgen los movimientos feministas. El feminismo, que surge en en el siglo XVIII, y sus etapas posteriores, no surgirán como una contrapartida al machismo, básicamente porque las mujeres se unieron para dar forma a un colectivo que busca elevar la condición política, socio-económica y educativa de la mujer. A fín de cuentas, surge como un movimiento básico de la libertad humana en tanto que afecta a la mitad de la humanidad (2).

¿Qué es el feminismo y cuál es su importancia?

Fuente: Pixabay

  1. Roselló, Gabriel. Proyecto humano.
  2. Martín Gamero Amalia. Antología del Feminismo, Madrid. Alianza.

Tanatopolítica: La muerte como gubernamentalidad del Estado

Aquella Paz Perpetua de la que nos habló Kant fue como un neonato fallecido, un niño que nunca nunca nació. La cruda realidad es que parece que nos enfrentamos a la pregunta si nos gusta ser controlados.

Hoy, nos debatimos en la filosofía política con términos como: biopolítica, biopoder, tanatopolítica, psicopolítica y necropolítica.

La tanatopolítica o necropolítica de Achille Mbembe

El libro Necropolítica publicado en el año 2011 por el filósofo camerunés, Achille Mbembe, es un estudio crítico de la forma en que el poder y la violencia se ejercen en el mundo moderno, en particular en el contexto de las colonias y los Estados postcoloniales.

El segundo capítulo del libro que trata sobre el gobierno de la muerte, se centra en la forma en que el poder y la violencia se manifiestan en la forma en que se maneja la vida y la muerte de los ciudadanos en el contexto de los Estados modernos.

Mbembe argumenta que el poder y la violencia se manifiestan de diversas maneras en el gobierno de la muerte, incluyendo la forma en que se decide quién vive y quién muere, cómo se determina la forma en que se muere y cómo se maneja la muerte y el duelo.

Achille Mbembe también argumenta que el poder y la violencia son evidentes en la forma en que se controla y gestiona la muerte en términos de su visibilidad y su invisibilidad, y en la forma en que se utiliza la muerte como medio para controlar y disciplinar a las poblaciones.

Esta no es la biopolítica de la que nos habla Michel Foucault, donde el Estado y su razón de gubernamentalidad dirige la vida de su población, la centralidad de esta gubernamentalidad es la muerte.

Mbembe sostiene que la muerte es una forma de poder, miedo y violencia que se ejerce tanto en el ámbito político como en el social, y que ha sido utilizada históricamente como medio para controlar y disciplinar a las poblaciones.

En el contexto de los Estados postcoloniales, Mbembe argumenta que la muerte sigue siendo una herramienta importante para el gobierno y el control, y que la forma en que se maneja la muerte refleja y reproduce las relaciones de poder y violencia que existen en la sociedad.

Puedes ver más de la Tanatopolítica en este video