Método cartesiano

Ejemplo de redacción: Ideal matemático de certeza, duda metódica y criterio de verdad

Descartes elabora un método con el objetivo de reconstruir el edificio del conocimiento. Las matemáticas son para Descartes las únicas que proporcionan la verdad, y estas se basan en un método que sirva para todos los ámbitos del conocimiento. Pero antes de empezar a establecer las reglas de su método, debe dejar claro cuales son los modos de conocer que tiene la razón. Esto es la intuición (conocimiento inmediato de algo) y la deducción (conocimiento inmediato de algo mediante pasos).

El método debe basarse en estas dos operaciones para así establecer sus reglas:

  1. Evidencia: «No admitir jamás ninguna cosa como verdadera y si no hemos tenido evidencia de ella, evitar la precipitación y la prevención, tomando como criterio de verdad, la claridad y la distinción».
  2. Análisis:  reducir las ideas hasta lo más simple y claro. Estas dos primeras trabaja con la intuición.
  3. Síntesis: Tomar todos esos problemas simples desde el más claro e ir buscando evidencias entre ellos para llegar al más complejo. Aquí se entra el segundo modo de conocer, la deducción.
  4. Enumeración: Los recuentos necesarios y extender la evidencia a la conclusión.

El principal objetivo de Descartes es encontrar verdades absolutas de las que no sea posible dudar. Trata de encontrar verdades evidentes que fundamenten el edificio del conocimiento verdadero con absoluta garantía. Por ello establece la duda metódica, que es la aplicación del primer precepto. Se trata de dudar de todo y no tomar como verdadero aquello que muestre cualquier ápice de duda, cuyas verdades deben ser claras y distintas.

Tres serán los motivos de duda:

  1. Duda sobre la fiabilidad de los sentidos, pues estos a veces nos engañan, cuyo conocimiento resulta ser probable pero no cierto. Si nos engañan en ocasiones, ¿Quién puede asegurarme que no me engañan siempre? Esto le lleva al segundo motivo de duda.
  2. Duda sobre el sueño: Si los sentidos me engañan, cómo puedo distinguir la vigilia del sueño, pues vivimos en una realidad falsa que creemos que es real mientras dura. Estos dos motivos le lleva a dudar de un mundo material.
  3. Duda sobre las verdades racionales: Por muy remota que resulte esta idea, puede ser que las verdades racionales como las matemáticas me pueden llevar al error pues provienen de mi entendimiento, y ¿quién me dice a mi que mi entendimiento no puede estar continuamente engañado por un Genio Maligno?

De esta manera, le lleva a descarte a una especie de Duda Radical, ha dudado hasta del propio entendimiento que parecía indudable, para ello debe salir de lo que parece un callejón sin salida. Será de esta duda radical de donde extraerá la primera certeza absoluta: Cogito ergo sum (pienso, luego existo). Con esto Descartes aclara que todo aquello que pienso puede ser falso, que soy algo que duda de los sentidos, soy algo que puede estar durmiendo o despierto y soy algo que puede ser engañado. Por lo tanto, esto es un hecho indudable puesto que ese algo o alguien piensa y que como tal puede errar, pero no puedo errar en mi razonamiento de la existencia, puesto que soy un sujeto existente que duda. Esta idea, cumple el requisito del criterio de certeza pues se muestra de forma clara y distinta.

¿Qué es el ser humano?

Pongámonos en situación, imaginemos que nos encontramos en una sala, en el interior de ella se encuentran un médico, un juez, un sociólogo y un filósofo. Y sin venir a cuento, lazamos al aire la pregunta que debemos intentar responder: ¿Qué es el ser humano?

serhumanoQuizás estas puedan ser sus respuestas: por un lado, el médico diría que el ser humano es un ser que sufre, pues el objetivo de la medicina es sanar al ser de sus dolencias (físicas); por otro lado, el juez dirá que el ser humano es un ser con derechos, pues el objetivo sería cumplir con el concepto de ciudadanía; mientras tanto, el sociólogo diría que el ser humano es un ser que se encuentra determinado por la sociedad, pues de esta manera se muestra participe de ella; y por último, el filósofo diría que el ser humano es un ser racional.

Analizando cada una de estas respuestas, podemos hacernos las siguientes cuestiones. En primer lugar, no todos vivimos el sufrimiento de la misma manera, ¿es por este motivo que unos serán más humanos que otros?. En segundo lugar, no todos tenemos los mismos derechos, ¿por eso unos dejan de ser humanos?. En tercer lugar, la sociedad nos condiciona, pero no nos determina: ¿es humano aquel que se deja esclavizar por el consumo, por ejemplo?. En último lugar, TODOS poseemos racionalidad, aunque a veces se dude de ello. El filósofo es el que abarca lo que se ha de entender como ser humano, por su esencia, pese a las dificultades argumentativas con las que se pueda encontrar.

De esta manera, el ser humano, visto desde su propia totalidad, desde su esencia, como animal racional, nos lleva a cuestiones metafísicas referidas a la realidad en su conjunto. Preguntas sobre: ¿qué es el ser humano? ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? o ¿qué me cabe esperar? tendrán una respuesta diferente en función de cómo se entienda ese universo que proporciona guarida a nuestra existencia.

¿Es el universo y con ello el ser humano producto del azar, una creación de dios, una finalidad?

¿Qué es el ser humano? ¿Tiene sentido su existencia? La visión que se le pueda dar quedaría totalmente incompleta, podrá verse condicionada por la época, la cultura, el pensamiento, el entorno social en el que se vive. Eso es, «el entorno SOCIAL en el que se vive».

El ser humano es un ser que no vive aislado, sino que vive con los demás.

Examen resuelto Junio 2013 Platón

ESTO NO ES MÁS QUE UN EJEMPLO DE EXAMEN DE SELECTIVIDAD RESUELTO, JUNIO DEL 2013 DE LA UNIVERSIDAD DE ALICANTE LA PARTE DE PLATÓN. CUALQUIER DUDA, DEJA UN COMENTARIO O PONERSE EN CONTACTO EN LA SIGUIENTE DIRECCIÓN eguiraose@gmail.com

EXAMEN PLATÓN Junio 2013 (Universidad de Alicante)

1ª. Sintetiza las ideas del texto mostrando en tu resumen la estructura argumentativa o expositiva desarrollada por el autor.

El texto que se va a comentar a continuación, se trata de un fragmento del texto La República, 508e – 509a, de Platón, filósofo ateniense.

Se trata de un texto expositivo, esto lo vemos marcado por el siguiente esquema explicativo, el cual gira entorno a la Idea Del Bien, siendo esta el tema principal del texto.

La Idea de Bien es descrita en el texto en la Línea 1 y 2 ´´Lo que proporciona la verdad a los objetos del conocimiento y la facultad de conocer al que  conoce es la idea del bien«

En el texto Platón nos está haciendo una división de los dos mundos, es por ello que podemos realizar por partes el contenido del texto; la primera parte (l1-5) nos introduce del tema que va a ser tratado (Idea de Bien) y nos plantea si la Idea de Bien es más hermosa o no que otras cosas. ´´juzgarás rectamente si consideras esa idea como otra cosa distinta y más hermosa todavía que ellas« (l4-5). A continuación y en lo que pertenecería a la segunda parte del texto (l5-10), se puede referencia al dualismo cosmológico de Platón ´´en aquel otro mundo se puede creer que la luz y la visión se parecen al sol, pero no que sean el mismo sol«, ya que sabemos que en el mundo material hay imitaciones o copias del mundo inteligible, por eso nos dice ´´parece«.

Para concluir, Platón menciona que se ha de tener en consideración esta división, puesto que así será la única manera de llegar al conocimiento verdadero, que es en este caso, la naturaleza de la Idea de Bien.

  1. Define IDEA DEL BIEN partiendo de la información que ofrece el texto y complétala con los conocimientos que tengas de la filosofía del autor.

En relación al texto la Idea de Bien es ´´lo que proporciona la verdad a los objetos del conocimiento y la facultad de conocer al que conoce«. En este caso Platón está relacionado con el conocimiento o episteme, para Platón el conocimiento

Para Platón, la Idea de Bien es la Idea suprema, representa la máxima perfección, es también la expresión del orden y de la unidad del Mundo de las Ideas. Todas las demás Ideas participan de ella. Representa lo auténticamente real, de la esencia eterna e inmutable de la realidad, esto es de las Ideas, es universal y solo se puede alanzar por medio de la inteligencia.. Su conocimiento es el objetivo último de la educación filosófica del gobernante.

Redacción: Ética platónica. El intelectualismo moral.

El tema que vamos a tratar, el intelectualismo moral es una teoría que Platón aceptó de su maestro Sócrates. Platón nació en Atenas, en el año 427aC, en una época en la que comienza el declive político y militar de su ciudad. Su juventud estuvo marcada por la larga guerra entre Atenas y Esparta, y por una época de inestabilidad política. A los 20 años conoció a Sócrates el cual ejerció una gran influencia en su vida y su pensamiento. Platón murió en el 348aC.

Su doctrina se vio marcada por esos acontecimientos políticos, y eso es lo que le llevó a escribir su idea de polis ideal, tal y como se expone en su obra La República.

La teoría política de Platón se basa en tres presupuestos; por un lado que el hombre es social por su propia naturaleza, por otro lado que el hombre no se basta de sí mismo, es decir, que necesita de las clases sociales, y finalmente habla del idealismo político, una utopía política perfilando una sociedad perfecta.

Platón quiere llevar el intelectualismo moral al terreno de la política para poder gobernar en un estado ideal, para ello parte de la base de que la razón es el medio de conocimiento para llegar a las virtudes, y en este caso es la función del filósofo gobernante del que hace uso, pues este es conocedor de la Idea de Bien, Justicia, Belleza,… debe convencer al ciudadano de la necesidad de las leyes y su bondad, puesto que con el cumplimiento de ellas se llegará a su idea de la Polis Ideal.

Es por ello que Platón ve al estado como un ´´individuo en grande, el cual divide en tres clases sociales: 1.artesanos, encargados de producir todo aquello que la comunidad necesita, predomina la parte apetitiva del alma por lo tanto su virtud será la templanza o moderación. 2. Guardianes, son los encargados de defender la ciudad, predomina la parte irascible y su virtud será la valentía. 3. Los gobernantes-filósofos, que serán los encargados de dirigir, gobernar el estado de forma justa, predomina la parte racional, y su virtud será la sabiduría.

Mediante la distribución de los tres grupos dentro de la ciudad y recordando el objetivo de conseguir un estado ideal, un estado justo; este será posible cuando las tres clases sociales entren en armonía, para ello cada clase social debe cumplir su función y debe haber una cooperación y unión entre ellas. Además habrá que respetar la jerarquía natural, por lo que habrá una sumisión por parte de lo inferior a lo superior de manera que los artesanos se someterán a los guardianes, y ambas a los gobernantes.

Cabe mencionar la importancia que tenía la ley en Platón, esto es importante para entender su ética y con ello la doctrina del Intelectualismo Moral. Defiende una función educativa de la ley, cuyas leyes deben ir precedidas por un preámbulo que explique el motivo que ha hecho necesaria esa ley, no acepta el castigo para aquel que desobedezca la ley, pues el fin último de la obra y por lo tanto del filósofo gobernante es alcanzar la felicidad entre todos sus ciudadanos, considerando que castigando al que incumpla la ley no es una manera de llegar a la felicidad

Esta función educativa de la ley, le lleva a desarrollar la teoría ética de Sócrates escrita por Platón, la cual se puede sintetizar con la afirmación de que la virtud consiste en el conocimiento; pero no hay dejar de lado que esta teoría consta de tres premisas claves: 1. La virtud es conocimiento, una persona no puede ser justa si no conoce qué es la justicia. 2. El vicio es ignorancia, todo ser humano desea su propio bien, pero a veces nos equivocamos y tomamos el mal por el bien; la ignorancia del bien son la causa del vicio y del obrar el mal. 3. Nadie obra mal a sabiendas, si alguien conoce la idea de justicia actuará justamente si no lo hace es porque no sabe lo que es la justicia.

Una vez que conocemos las premisas para actuar justamente tenemos que preguntarnos que ocurrirá si alguien hace el mal. Si alguien hace el mal tendremos que educar, nunca castigar puesto que la persona que ha hecho el mal no conoce lo que está bien y lo que esta mal, por lo tanto tendremos que volver a educar, puesto que se trataría de un problema por ignorancia no por maldad. Así pues, a partir de este proceso educativo dentro de la política se podrá alcanzar el fin último que es la Felicidad entre los ciudadanos de las polis.

Concluyendo este tema, Platón aceptó la teoría de su maestro (intelectualismo moral) y la quiso llevar al terreno de la política par así poder alcanzar un estado justo, algo opuesto a lo que ocurrió en su época marcada por una lucha entre los bandos democráticos y los oligárquicos.

4.Comenta brevemente cualquier aspecto del pensamiento del autor del texto que juzgues importante en alguno de estos sentidos: por su relación con otros filósofos, con hechos históricos relevantes (especialmente si son coetáneos del autor o tienen relación con su vida) o con rasgos significativos del mundo contemporánea

ESTA PREGUNTA ES MEJOR QUE LA TRABAJÉIS Y LA ELABORÉIS VOSOTROS MISMOS. GUSTAN LOS ASPECTOS ACTUALES O INNOVADORES. DE TODAS FORMAS OS PONGO UN EJEMPLO DE COMPARACIÓN ENTRE PLATÓN Y PARMÉNIDES.

Platón y Parménides

Uno de los autores con los que podemos comparar el pensamiento de Platón y con el que se encuentra relacionado, es con Parménides de Elea, filósofo Itálico de la filosofía presocrática.

Tanto como para él como para Platón existen dos vías de conocimiento. Por un lado Parménides, distingue la vía de la verdad, “El ser es y el no Ser no es”, siendo esto defendido por medio de deducciones y razonamientos lógicos, siendo posible llegar al conocimiento de la realidad y sus características. Además el Ser es único, ingénito, imperecedero, indivisible, inmutable y completo. Y por otro lado la vía de la opinión, “el Ser es y no es”, cosa contradictoria, una vía engañosa guiada por los sentidos, de la cual se obtiene la opinión, siendo esta un conocimiento engañoso.

Por otro lado, Platón, en relación a Parménides, se basa, como ya he mencionado, sobre la distinción de dos mundos, es decir, la oposición entre el saber engañoso de los sentidos y el conocimiento verdadero. Además, las Ideas Platónicas y el Ser de Parménides, son semejantes, ambos son, ingénitos e imperecederos, eterno e inmutable. Platón acepta la distinción entre la verdadera realidad y la apariencia, y hace una semejanza de estas cuando compara el mundo sensible y el mundo inteligible. Ambos piensan que la verdad es algo único, absoluto, universal y permanente.

 

La verdad de las teorías científicas

EJEMPLO DE DISERTACIÓN:

La ciencia es un saber enormemente poderoso y de gran prestigio. De esta manera se identifica tanto por su eficacia como por su búsqueda de la propia verdad, siendo así una cualidad intrínseca a las teorías científicas y exclusiva de este tipo de saber.

Cuando nos preguntan por ciencia, lo primero que nos viene a la cabeza son hombres y mujeres de bata blanca, que manipulan instrumentos de precisión, máquinas de medición compleja y que buscan descubrir los componentes últimos de la naturaleza, los que se denominan científicos o al menos esa es la imagen popular que poseen.

Un ejemplo de prestigio científico lo podemos encontrar en los médicos, el prestigio de estos se debe a que saben manejar el tema de la salud y a ellos recurrimos cuando nuestra vida corre peligro o cuando queremos superar cierta enfermedad, pues en este caso ellos son los poseedores de la verdad sobre cierto tipo de enfermedad que sufrimos. De esta manera, un paciente entra a la consulta del médico, con temor y esperanza, con fe ciega en el saber de ese especialista, el cual le permitirá ver el presente, y así afrontar el futuro, saber cómo superar la enfermedad, lo que antes era incertidumbre y temor, con ayuda, se vuelve tranquilo y optimista. Desde este punto de vista de la disposición del paciente y sus incertidumbres, puede verse relacionado con el enfermo de una tribu primitiva frente al chamán: es la confianza y no el conocimiento, la fe y no la explicación racional, lo que fundamenta esa relación.

A raíz de este ejemplo podemos comprender la confusión que existe sobre qué es la ciencia y cuál es su relación con la verdad.

Para ello, debemos saber que no se puede hablar de ciencia en general, sino de ciencias particulares, cada una con su propio método de estudio, sus instrumentos de trabajo y sus campos de estudio. Cada una de ellas establece una verdad sobre cada campo y visión particular del especialista en cuestión. Lo que guardan en común todas ellas es que buscan dominar y ser capaces de predecir los fenómenos propios de su campo, lo que las convierte no solo en teorías que explican la realidad, sino en teorías con fundamento de técnicas eficaces. Por ello, las aplicaciones concretas son casi inmediatas y en una ciencia como la medicina, que es tan indescinible su dimensión teórica de la práctica.

Cuando entramos en otro tipo de ciencias, en la que las predicciones y la dominación resulta frustrante, es el ejemplo de las ciencias humanas, como la historia, el derecho o la economía. Por ejemplo, decir que la historia trata de predecir y dominar los acontecimientos históricos resulta claramente chocante. De hecho, cuando uno piensa en ciencia, rara vez piensa en una historiadora investigando unos viejos documentos de un archivo. Estas ciencias no son susceptibles de predicción y dominio completo, como lo pueden ser otras ciencias naturales, sociales o humanas.

El ser humano presupone su libertad, con lo que la sociedad, la historia, la economía o las leyes son frutos de decisiones libres, producto de la voluntad práctica. Cabe señalar que detrás de las acciones siempre se esconderán valoraciones particulares de la vida y su finalidad. Decir tiene que, las ciencias humanas no se centra en qué teoría explica de modo más verosímil la realidad, sino que trata los hechos y los valores, sobre cómo debemos comportarnos, organizar nuestra sociedad, qué leyes son más justas, qué sistema económico favorece una vida mejor y más humana.

En conclusión, la verdad de las ciencias humanas no es una verdad exacta, porque la vida misma se decide en cada acto y en cada momento, pero, ¿sucede lo mismo con las ciencias naturales? ¿hasta que punto la verdad se encuentra en la teoría científica? ¿de qué depende?

 

Del papel de Dios en el sistema Cartesiano

Todo el edificio del conocimiento de Descartes está basado en la existencia de Dios, así que si éste no existe todo el edificio se vienen abajo. Descartes, cree que se necesita un método basado en verdades para llegar al verdadero conocimiento, y Dios sería la base de este método.

El punto de partida es la razón o buen sentido que todos los hombres tienen en común, pero cada uno toma camino diferentes sin considerar las mismas cosas, así que ésta sería la única forma de engañarnos, porque Dios no quiere que nos engañemos pero nos equivocamos al interpretar equivocadamente.

Los modos de conocer la razón admitido por Descartes son la intuición, una especie de “luz natural” por la cual sin duda ni error se captan las ideas verdaderas, y la deducción, que es la sucesión ordenada de evidencias alcanzando las ideas claras.

El método de Descartes es el resultado de la aplicación del Método matemático a la filosofía. Este método está 220px-frans_hals_-_portret_van_renc3a9_descartesformado por cuatro preceptos. El primero, es la evidencia, hay que evitar la precipitación y la prevención, no aceptando como evidente lo confuso ni aceptar como verdadero lo que es claro. Formula el criterio de verdad entre claridad (conocimiento limpio de la mente) y distinción (que no tiene nada en común con las demás cosas). Para llegar a este primer precepto, es necesaria la duda metódica, puesto que para conseguir algo verdadero debemos comenzar dudando y necesitamos basarnos en una verdad para construir el edificio del conocimiento.

Esta primera verdad es el “cogito ergo sum”, una verdad conocida por intuición y posee dos características esenciales de toda la verdad: la claridad y la distinción. Tres son los motivos de duda: duda de sobre la fiabilidad de los sentidos, la hipótesis del sueño, imposibilidad de distinguir entre el sueño y vigilia, y la hipótesis del genio maligno.

El según precepto es el análisis minucioso de los problemas hasta reducirlos a ideas claras. El tercero es la síntesis, sucesión de ideas claras y distintas para llegar al conocimiento, deducción. Y, por último, la enumeración tanto del análisis como de la síntesis.

La pretensión final de estas enumeraciones es extender la evidencia de la intuición a la deducción.

Pero para este método no servirá sino explica la existencia de Dios, porque puede ser que entonces exista un genio maligno que disfrute viendo como yo me engaño, y para demostrar su existencia se basa en tres argumentos.

El primero es el argumento de la causalidad aplicada a la idea de infinito: Dios, esto quiere decir que la idea de ser infinito debe ser inculcada por un ser infinito, puesto que los hombres somos finitos y no podemos tener esa idea si no es puesta en nosotros por alguien infinito.

El segundo es el argumento de Dios como causa de mi ser, si en mi mente existe la idea de perfección es porque un ser perfecto la ha puesto en mí y éste solo puede ser Dios. El tercer argumento es el ontológico, utilizado por primera por San Anselmo, en el que se basa en la idea de Dios para probar su existencia, así que si todos tienen una idea de Dios, como el más grande, es imposible hacernos una idea de otro mayor, Dios no solo puede existir en mi pensamiento sino en la realidad.

Llegada a la evidencia, mencionada más arriba “cogito ergo sum”, yo como ser pensante tengo ideas. Por lo que Descartes hace una distinción entre tres tipos de ideas, las adventicias que no proceden del propio pensamiento sino de los sentidos. Las facticias, que son creadas por la imaginación, y, por ultimo las innatas, que las posee el propio pensamiento por sí mismo.

Así, la idea de Dios es una idea innata y con la idea de Dios pretende demostrar la existencia del mundo y de las ciencias materiales. Si Dios existe es infinitivamente bueno y veraz, por lo tanto, no querrá que me engañe al creer que el mundo existe, así que el mundo existe.

Una vez Descartes ha descubierto tres ámbitos de la realidad: Dios, yo o cosa pensante y cosas materiales. Utiliza el término sustancia para referirse a éstos. Entendiéndose por sustancia como aquella cosa que existe de tal manera que no necesita de ninguna otra cosa para poder existir, es decir, que existe por sí misma. De esta forma sólo Dios es una sustancia pero este término también lo emplea en los que percibimos con claridad y distinción, y sólo necesitan a dios para existir, esos seres son: yo o alma y los cuerpos materiales. Así Dios sería sustancia infinita, el yo sustancia pensante y las cosas materiales sustancia extensa.

Para Descartes Dios es el principio de la existencia, sin Dios no existiríamos, pero ¿Cómo sabemos que existe Dios? Pues su existencia viene demostrada en nosotros, ya que Él nos lo ha dado todo lo que somos y si tenemos dudas de su existencia es porque no somos ni infinitos ni perfectos y todo lo real y verdadero no proviene de Él, ya que él es infinito y perfecto.

Abre los ojos y la realidad

Eduardo Noriega le da vida a Cesar. Un joven de 25 años que hace que nos preguntemos ¿qué es lo real? Un joven atractivo y rico.

Seguro que alguna vez te has preguntado si es real la realidad. Esta pregunta tiene un profundo significado filosófico.

En el siglo XVII René Descartes se tomó esta cuestión muy enserio. Dudó de todo conocimiento que fuese posible, empezando por todos los conocimientos que había adquirido hasta el momento, seguido de los sentidos, los sueños y acabando con las verdades racionales.

Todos sabemos que a veces los sentidos nos engañan, por lo que no siempre resulta fácil distinguir la auténtica realidad de la mera apariencia. Las cosas no siempre son como parecen.

Los sueños, a veces tan reales que nos cuesta diferenciarlos de la autentica realidad. Los sentidos, a veces nos engañan tanto que nuestra razón acaba aceptando ese engaño como real. Por ejemplo: el hielo, la nieve, la niebla y el agua parecen cosas muy distintas, aunque sabemos que en realidad son lo mismo; nuestros sentidos, en este caso, las cosas que vemos y sentimos son diferentes, sin embargo, cuando usamos la razón nos damos cuenta de que, a pesar de las apariencias, todas esas cosas son manifestaciones variadas de una misma realidad.

De esta manera, con la visualización de esta película, que la recomiendo, nos lleva al misterioso mundo de la metafísica, ¿Cómo podemos saber quiénes somos realidad? ¿Es posible saber en qué consiste la realidad? ¿De qué forma se pueden distinguir los sueños de la realidad?

La necesidad de la Filosofía

La filosofía no es un lujo intelectual ni un pasatiempo reservado a unos pocos. Es la raíz de nuestra manera de pensar, de cuestionar y de vivir. Sin ella, corremos el riesgo de reducir la existencia a lo inmediato, a lo útil, a lo que produce beneficios rápidos, olvidando lo esencial: el sentido.

Hoy, más que nunca, necesitamos volver a la filosofía. No porque tengamos que repetir lo que dijeron Platón, Aristóteles o Kant, sino porque debemos recuperar el hábito de preguntar. Preguntar por la verdad, por la justicia, por el bien, por la belleza. Preguntar por lo que significa ser humano en un mundo que parece olvidar lo humano.

Imagen vista por la red. Utilizada como fondo de pantalla.

Volver a la filosofía es volver a la reflexión, al diálogo, a la crítica. Es resistir la tentación de vivir en la superficie, en la comodidad de las respuestas fáciles. Es atrevernos a pensar más allá de lo inmediato, a mirar más hondo, a no conformarnos con las sombras. La filosofía nos invita a detenernos, a contemplar, a escuchar, a abrirnos a la posibilidad de que las cosas sean distintas de lo que parecen.

En la vida cotidiana, la filosofía nos recuerda que no todo lo importante es útil y que lo útil sin sentido es vacío. Nos enseña que la vida no se mide solo en resultados, sino en preguntas que nos transforman. Nos ayuda a enfrentar la incertidumbre, a convivir con la duda, a aceptar que el conocimiento es siempre un camino y nunca una meta definitiva.

En la educación, la filosofía debería ocupar un lugar central. No para memorizar autores, sino para aprender a pensar. En un aula filosófica se cultiva la duda, la escucha, la argumentación. Se aprende a convivir con la complejidad y a resistir el dogmatismo. Una sociedad que olvida la filosofía es una sociedad que olvida cómo dialogar, cómo cuestionar, cómo imaginar alternativas.

Volver a la filosofía es también volver a nosotros mismos. En un mundo saturado de información y estímulos, la filosofía nos ofrece la pausa necesaria para distinguir lo esencial de lo accesorio. Nos recuerda que la libertad no consiste en elegir entre opciones prefabricadas, sino en atrevernos a pensar por cuenta propia.

Por eso, volvamos a la filosofía. Volvamos a la raíz, al origen, al ejercicio de pensar. Porque sin filosofía, la vida se convierte en rutina; con ella, la vida se convierte en búsqueda. Y en esa búsqueda, aunque nunca encontremos respuestas definitivas, descubrimos lo más valioso: la posibilidad de seguir preguntando.

Hipótesis, leyes y teorías

Dentro de la filosofía de la ciencia, es necesario aclarar la definición de estos tres conceptos, para entender el funcionamiento del método científico moderno. Esto es: Hipótesis, leyes y teorías.

Hipótesis: Es cualquier proposición que se propone como una posibilidad, en principio ni verdadera ni falsa, con el fin de realizar, a partir de ella, un conjunto de deducciones o comprobaciones que la verifiquen.
Dentro de las ciencias experimentales, una hipótesis es una explicación anticipada, deducida de la observación de los fenómenos, que deberá ser confirmada por la experiencia. En el ámbito de las ciencias formales, hipótesis son los datos de un problema o los enunciados iniciales a partir de los cuales hay que demostrar un teorema.

Ley o leyes: Es una hipótesis que ha sido verificada y confirmada de acuerdo con un método previamente explicitado, constituyendo explicaciones sobre la realidad observable y, por eso, son directamente comprobables a través de la experiencia.
El concepto de ley científica ha variado con el paso de los siglos, por ejemplo: en los siglos XVII y XVIII, las leyes eran universales, no permitían excepción; en el siglo XX, con el desarrollo de la mecánica cuántica, las leyes pasaron a ser probables y estadísticas; y en la actualidad, se vincula con la noción de predicción, elaborada en el marco de una concepción pragmática de la ciencia.
Las leyes, construidas por la ciencia, expresan el orden que interconecta muchas variables abstractas, generalizadas a partir de los casos concretos. Un ley científica designa una relación constante y permanente entre fenómenos.
Por tanto, las leyes científicas son válidas para todos los fenómenos a los que se refieren situados en las mismas condiciones. Así permiten anticipar los acontecimientos que aún no han sucedido.

Teoría: Se trata de un cuerpo coherente de conocimientos conformados por un conjunto de leyes científicas relativas a una amplia clase de fenómenos observables. A medida que una ciencia avanza, aumenta también el número de leyes. estas se agrupan en función del tipo de fenómenos que explican.
Una vez que las leyes han quedado relacionadas entre sí, los científicos intentan formular explicaciones más generales sobre el tipo de fenómenos de los que se ocupan esas mismas leyes, de esta forma, nacen las teorías científicas.
Las teorías científicas presentan dos características:

  1. Incorporan términos teóricos y postulan, así, su existencia real.
  2. No pueden ser sometidas a contrastación experimental directa.

No predicen el futuro por adivinación, sino mediante la previsión basada en el conocimiento de las regularidades naturales.
La tarea esencial de la ciencia es la elaboración de teorías que expliquen el mayor número posible de fenómenos y formular, así, el mayor número de predicciones.

Ejemplos: teoría atómica y teoría de la relatividad.

 

El individuo y la sociedad

En las sociedades ancestrales, las relaciones que se establecían entre el individuo y la sociedad no solían tener problemas. Lo importante era la familia, el grupo, la tribu, era el individuo el que tenía que sacrificarse por la comunidad si fuera necesario. La obediencia y la sumisión eran normas del individuo.

Poco a poco, a causa de las grandes revoluciones de la historia, lo sociedad y el papel del individuo ha ido cambiando y con ello evolucionando; empezando desde el surgimiento de la democracia, ese momento en el que Clístenes liberó a Atenas de la tiranía e impulsó una reforma política radical que convirtió a su ciudad en la cuna de la democracia, hasta la Comuna de París, una revuelta por una democracia social que los ciudadanos de París iniciaron en 1871 y se convirtió en símbolo de la revolución universal, con un sueño entre sus insurgentes: «Una república democrática y universal», aunque se acabó convirtiendo en fuente de inspiración para los movimientos comunistas y anarquistas del siglo XX.

A raíz de las diversas revueltas, el individuo ha ido adquiriendo poder, importancia, el individuo en las sociedades occidentales se ha convertido en un ser totalmente individualista, lo que provoca, a fin de cuentas, falta de solidaridad. Gracias (o más bien no), el siglo XX se vio marcado por los movimientos totalitarios, volviendo al individuo a su estado natural, a su estado ancestral, es decir, lo valioso ya no eres tú como individuo, es el Estado, el pueblo, la nación, la raza o la religión.

Frente a los abusos y crímenes cometidos por estos totalitarismos, vuelve a surgir la importancia del individuo, vuelve a surgir una democracia que permite conjugar la libertad individual con el compromiso social. Surgen varias premisas, a final del siglo XX y principios del XXI, entre ellas, «todos tenemos los mismos derechos y elegimos». Aparece un nuevo individuo, un nuevo ciudadano, el cual puede liberarse de la servidumbre de la comunidad, tener derechos y deberes, participar en la vida pública, deja de ser un individuo despreocupado por el bien común de su propia comunidad (nacido tras el primer individualismo) …

Este último punto, el individuo que se libera de la servidumbre de la comunidad, de su comunidad, de su Estado-Nación, de su tribu, se libera para ser más individualista, se libera para pertenecer a una comunidad mucho más grande, a una mundial. Este nuevo individuo es un individuo cosmopolita. Abandona lo tradicional, lo clásico para adaptarse a los nuevos tiempos, a lo moderno, se adapta al desarrollo económico y tecnológico, donde todas nuestras acciones tienen consecuencias a escala global.

Es el individuo cosmopolita, el que firma su nueva «identidad», yo soy un ciudadano que pertenezco al mundo, por ello debo tratar a todas las personas como individuos de mi comunidad. Realmente, ¿ser individuos que pertenecen a una comunidad libre y global nos hace ser individuos libres e iguales? No, nos nos hace ser más libres e iguales ¿Hemos salido de la servidumbre de la comunidad, ahora global? No, no hemos salido de la servidumbre, sino que nos adentramos más en ella. ¿Las revoluciones han hecho que la democracia logre ese equilibrio para la mejor solución? NO, la democracia nos ha hecho ser unos individuos que pertenecen a una comunidad global. El individuo no pertenece a nadie salvo a sí mismo. No pertenece a una comunidad global ni particular. El individuo no es democrático. El individuo no lucha por la solidaridad. El individuo no respeta. El individuo es egoísta y grosero,… EL INDIVIDUO ES ENGAÑADO POR LA SOCIEDAD GLOBALvisa-estados-unidos-eeuu-usa-gestion-asesoramiento-tramite-593411-mla20532149409_122015-f

Consejos de estilo (disertación)

Una disertación no deja de ser un trabajo escrito y es importante cuidar no solo el contenido, sino también la forma. Consejos:

  • Márgenes en las hojas tanto por arriba y por abajo, como por la izquierda y la derecha.
  • Separar los apartados, de modo que la introducción, desarrollo y conclusión se encuentren en párrafos distintos. Cada párrafo debe tener unidad de sentido y una diferencia clara con el contenido de los párrafos contiguos.
  • Jose Ortega y Gasset decía que: «La claridad es la cortesía del filósofo». Esto quiere decir que, resulta útil repasar lo escrito y reescribir aquellas partes que nos parezcan complejas, de modo que finalmente posean una redacción más sencilla y directa.
  • No hay que confundir una redacción sencilla y directa con el uso de un lenguaje coloquial o vulgar. Se trata de un texto formal y requiere esa formalidad en la redacción, así como la utilización del vocabulario específico de la materia (en el caso que se conozca).
  • Imprescindible cuidar la ortografía y la puntuación. Un descuido ortográfico denota poco interés y perjudica notablemente la valoración que hará de nuestro escrito aquel que lo lea. Por otra parte, un texto mal puntuado puede resultar incomprensible.