Filocafé: ¿Por qué ya no jugamos?

El juego como forma de libertad

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¿Por qué ya no jugamos? ¿En qué momento el juego dejó de ser una forma natural de aprender, de descubrir el mundo y de pensar con libertad?

Jugar no es perder el tiempo, es ensayar el sentido de la vida. En el juego se entrelazan imaginación y regla, impulso y forma; ahí es donde el niño -y también el adulto- se educa en la sorpresa, en el riesgo y en la cooperación. En él se revela que aprender no es solo acumular información, sino experimentar, equivocarse, crear y descubrirse.

En este sentido, Gregorio Luri ha insistido en que la educación no puede reducirse a técnicas o metodologías de moda, porque educar es siempre introducir al niño en mundo que ya estaba ahí antes que él.  En ese tránsito, el juego cumple una función decisiva en el que el juego permite al niño apropiarse de ese mundo a su ritmo, desde la curiosidad y la sorpresa, sin la presión de la utilidad inmediata. Cada partida, cada experimento lúdico, enseña a asumir límites, a dialogar con la realidad y a descubrir que la libertad florece cuando se la encuadra, no cuando todo vale.

La escuela tiende a medirlo todo y la vida adulta confunde aprender con acumular destrezas, recuperar el juego es recuperar la educación como aventura. En él se aprende a obedecer reglas, pero también a negociarlas; a competir, pero también a cooperar; a perder, pero sin perderse. Un modo de habitar el mundo sin darlo por sabido. Jugar, como educar, es mantener vivo el asombro.

¿Qué nos dice nuestra manera de jugar sobre la libertad que ejercemos? ¿Qué revela sobre la educación que recibimos y la que ofrecemos? ¿qué perdemos cuando dejamos de jugar y qué podría devolvernos el juego si lo recuperáramos como actitud vital?

Para pensar y para dialogar sobre el juego como forma de libertad, de aprendizaje y de cultura, nos acompañará Gregorio Luri, filósofo, pedagogo y escritor,

En este espacio que Arjephilo dedica al pensamiento compartido, no hace falta ser experto en filosofía, basta el deseo de escuchar, preguntar y, quizá, volver a jugar con las ideas mientras nos dejamos llevar por el viento del logos.


Para conversar y debatir sobre toda esta cuestión contaremos con:

Gregorio Luri Medrano, maestro, filósofo y pedagogo, una de las voces más influyentes en el debate educativo actual en España. Licenciado en Ciencias de la Educación y doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona, ha ejercido como maestro de primaria, profesor de filosofía en bachillerato y docente universitario, además de formador de profesores.

Autor de numerosos ensayos sobre escuela, familia y cultura, entre sus obras destacan La escuela contra el mundo, Prohibido repetir, La escuela no es un parque de atracciones y Elogio de las familias sensatamente imperfectas. Su último libro: La dignidad del mediocre. Pequeña filosofía de lo inacabado.

Participa habitualmente en proyectos de divulgación y en medios de comunicación, donde reflexiona sobre cómo educar en la responsabilidad, el sentido común y el arraigo cultural en un mundo marcado por la prisa y la sobreprotección.


– Luri, G. La escuela no es un parque de atracciones. Ed. Ariel (2022)

Aprendemos juntos BBVA: Gregorio Luri, maestro. Padres imperfectos, familias sensatas

«Cuando la educación se convierte en maltrato» con Gregorio Luri en el programa Aladetres | 157

Gregorio Luri: «Más importante que recibir educación emocional es vivir aventuras« EL Mundo

“Entrevista a Gregorio Luri” (Branding Escolar) donde insiste en virtud, esfuerzo y formación del carácter, fácilmente enlazable con la dimensión educativa del juego.

Victoria De Julián y Andre Quispe, entrevista Gregorio Luri: «Sobreproteger es una forma de maltrato» Nuestro tiempo, Universidad de Navarra.

– Johan Huizinga, Homo ludens. El juego como fundamento de la cultura Ed. Alianza (2012)

-“Juego y Cultura: Huizinga y Caillois. Visión antropológica del juego” de Carlos Morillas González


Diario de un profesor de filosofía, de Francisco Huertas:

La huella de un maestro y la memoria compartida

Hay libros que no se leen solo con la razón, sino también con la memoria y la gratitud. Diario de un profesor de filosofía (1989–2023), de Francisco Huertas, es uno de esos textos que invitan a una lectura lenta, atenta, casi íntima. No es un manual pedagógico ni un ensayo académico al uso, sino un cuaderno de vida donde la experiencia docente, la reflexión filosófica y una sensibilidad literaria muy cuidada se entrelazan a lo largo de más de tres décadas.

En mi caso, la lectura tiene además un matiz personal: Francisco fue mi primer profesor de filosofía, y en el libro aparecen mencionados algunos antiguos alumnos, entre los que me encuentro. Es un detalle que emociona, pero que, sobre todo, confirma el carácter humano y relacional de la enseñanza, entendida como un intercambio que deja huellas en ambas direcciones.

Un diario que es memoria viva

“Ya sabéis cómo disfruto dando clase. Enseñar es una tarea prometeica, cada vez más. Robar el fuego de la sabiduría, y llevarlo a los estudiantes, más como afán interrogador y curiosidad que como sistema”

El libro se construye a partir de entradas breves, anotaciones, recuerdos y reflexiones que conforman una especie de autobiografía intelectual. No hay una narración lineal cerrada, sino una sucesión de fragmentos que recrean escenas de aula, pensamientos íntimos y preguntas abiertas sobre el sentido de educar y de pensar.

El libro se encuentra dividido en cuatro prólogos (prólogo analógico, ontológico, eistemológico y jubiloso) y en dos partes:

La primera parte tiene un tono más narrativo, centrado en la experiencia vital del docente: los inicios, las expectativas, los encuentros con alumnos, las dificultades cotidianas y la evolución personal. En la segunda parte, el texto adquiere un carácter más reflexivo y filosófico, con meditaciones sobre el tiempo, la cultura, la infancia, la memoria y el conocimiento.

Esta estructura fragmentaria funciona como un reflejo honesto de la propia vida: no todo sigue un orden claro, pero todo va construyendo una identidad y una mirada.

La vocación docente: entre el ideal y la realidad

Uno de los ejes más sólidos del libro es la reflexión sobre la vocación. Para Huertas, enseñar no es solo transmitir contenidos, sino despertar el deseo de comprender el mundo, cultivar la sensibilidad y mantener vivo el pensamiento crítico. La educación aparece como un acto profundamente ético y cultural.

“La traslación del docente supone modificación del proceso mismo de la educación. No se trata de imitar a Sócrates con diálogos en las plazas, sino de reproducir funciones represivas de control social. No es la mente la que dirige, sino el cuerpo. En el aula se disciplinan mentes a través del entrenamientocognitivo, pero en pasillo y patios se ordenan los cuerpos, con sus posiciones, sonidos y ritmos” (p.196)

Al mismo tiempo, no se oculta las tensiones del oficio: el cansancio, la burocracia, la dificultad para conectar con los alumnos en un contexto dominado por la inmediatez y la tecnología, o la sensación de que ciertos valores pierden peso en la escuela contemporánea. Esa contradicción entre ideales y realidad atraviesa el texto y le otorga una notable honestidad.

Lejos de caer en el pesimismo, el libro sostiene una defensa serena de la educación como espacio de resistencia cultural y humana.

Infancia, tiempo y memoria

La infancia ocupa un lugar simbólico importante en el diario. Aparece como territorio de apertura, curiosidad y fragilidad, pero también como una referencia constante para comprender la tarea educativa. Enseñar implica, en cierto modo, preservar esa capacidad de asombro y cuidado.

“¿Qué significa ser pequeño? ¿Por qué el saber nos elva? ¿Puede el alumno ser pequeño y grande a la vez? La educación es el camino por el que marchan los pequeños mientras van creciendo cada día. Este camino nos hace grandes. La atención, la responsabilidad y el hábito, de los que habla el profesor Gil, son el mapa que permite recorrer la senda, el cuidado en no perder los pasos del Maestro, de no salirse de los linderos, no caer por el precipicio” (p.135)

El tiempo es otro gran protagonista. Huertas reflexiona sobre el paso de los años, la memoria, la repetición, el desgaste y la permanencia. Escribir se convierte en una forma de ordenar la experiencia y de no dejar que lo vivido se diluya en el olvido. El diario funciona así como un ejercicio de conciencia y de fidelidad a lo esencial.

Una escritura que invita a la pausa

El estilo del libro es claramente literario y poético. Abundan los aforismos, las imágenes sugerentes vividas en primera persona, las referencias al cine, la música, la literatura y la filosofía, así como una prosa que prioriza la evocación antes que la explicación sistemática. No busca ofrecer respuestas cerradas, sino abrir espacios de reflexión.

Esto convierte la lectura en una experiencia que requiere tiempo y atención. No es un libro para leer de manera apresurada, sino para dejarse acompañar por las ideas, subrayar, releer y dialogar interiormente con el texto.

Lectura y experiencia personal

Leer este libro desde la experiencia de haber sido alumna de Francisco Huertas añade una capa reveladora a la lectura. No solo permite reconocer la coherencia entre pensamiento y práctica, entre lo que se defiende en la reflexión y lo que se encarna en el aula, sino que también invita a mirarse en ese espejo desde el propio presente. Hoy, ya situada en el lugar de quien enseña -aunque en un territorio distinto, el de la filosofía con los más pequeños y con un poco de experiencia con adolescentes-, muchas de sus intuiciones resuenan de forma inesperada: la paciencia, la escucha, la importancia del asombro, la fragilidad del vínculo educativo, la necesidad de cuidar el deseo de pensar. Con todavía poca experiencia docente, pero con una vocación en construcción, la lectura se transforma en un diálogo silencioso entre generaciones, donde se reconocen afinidades, aprendizajes heredados y una misma confianza en la filosofía como forma de acompañar el crecimiento humano.

Conclusión

Diario de un profesor de filosofía es una obra que trasciende el testimonio profesional para convertirse en una reflexión sobre la educación, el tiempo, la cultura y la condición humana. Donde logra transformar su experiencia personal en una mirada universal, capaz de interpelar tanto a docentes como a lectores interesados en el pensamiento y la vida interior.

Un libro para leer despacio, para dejar que las ideas maduren y para recordar que educar no consiste solo en transmitir conocimientos, sino en acompañar procesos de crecimiento y de búsqueda de sentido.


Venta disponible de manera particular a través del correo electrónico del autor:

Bachilleratocinefilo@gmail.com

Club de lectura: <<La escuela del alma>> J.M. Esquirol


En este Club de Lectura, se trabajarán los aspectos claves de La escuela del alma, la propuesta filosófica de Josep Maria Esquirol sobre la educación como camino interior.

A través de una reflexión cercana y profundamente humana, Esquirol cuestiona la idea de que aprender consiste solo en adquirir conocimientos, y plantea que la verdadera formación implica cultivar la atención, la sensibilidad y la capacidad de cuidar. Su obra invita a pensar la educación como un ejercicio de acompañamiento y de construcción del propio carácter, más allá de la lógica del rendimiento y la prisa contemporánea, “el encuentro es un alma que toca otra alma”.

Con este pretexto, el libro nos anima a reflexionar sobre cómo, en un mundo saturado de información y aceleración, sigue siendo urgente recuperar espacios de silencio, proximidad y sentido. Una invitación a reconsiderar qué significa vivir bien, cuál es el papel de la esperanza en tiempos inciertos y cómo la educación puede convertirse en un acto ético que fortalezca nuestra humanidad compartida.

“No se va solo a la escuela a aprender a leer y a escribir, sino también a superar la asignatura más difícil: vivir, y vivir con madurez.”

Esquirol


La actividad estará guiada por Alejandro Martínez y Miguel Ángel Mozún, licenciados de Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid.

Apúntate y disfruta del placer de hacer filosofía en vivo. El encuentro será de aproximadamente 1 hora.


Esquirol, J.M La escuela del alma. De la forma de educar a la forma de vivir. Ed. Acantilado

Extracto del libro: «La escuela del alma. De la forma de educar a la forma de vivir»

rne Sapiens: https://www.rtve.es/play/audios/sapiens/escuela-del-alma-josep-maria-esquirol-21-10-24/16295701/

BBVA- Aprendemos juntos: «El movimiento más humano es cuidarnos»

Filocafé: Humanos y Máquinas.

El futuro del Arte y la Educación ante la emergencia de la IA


¿Te lo perdiste? Puedes verlo en YOUTUBE:

https://www.youtube.com/watch?v=Q3kadwcFP30


En un mundo donde el progreso tecnológico está avanzando a pasos agigantados, la Inteligencia Artificial está transformando la educación y el arte de maneras que apenas comenzamos a comprender.

Poco a poco las herramientas digitales se están integrando en los procesos de enseñanza y aprendizaje, haciendo que surjan nuevas metodologías que desafían las formas tradicionales de entender la educación. Lo mismo sucede con el arte, donde las innovaciones tecnológicas ofrecen a los artistas nuevas maneras de expresarse y conectar con su público, transformando no solo la creación de obras, sino también la forma en que se consumen y se comparten. ¿Cómo afecta esto nuestra creatividad, nuestra forma de aprender y enseñar? ¿Cómo afecta a la manera en la que vemos el arte?

Nos enfrentamos a un panorama en el que la interacción humana se complementa con algoritmos inteligentes. La necesidad de adaptarse se vuelve vital, ya que la inteligencia artificial no solo está reconfigurando el contenido, sino que también invita a una revalorización de las habilidades creativas innatas. ¿Estamos ante una nueva era de colaboración entre humanos y máquinas o frente a la posible pérdida de la esencia artística y educativa?

Después de un tiempo, retomamos el diálogo sobre Inteligencia Artificial. En esta segunda parte, profundizaremos sobre el futuro del Arte y de la Educación ante la emergencia de la IA, para ello contaremos con miembros del Instituto Peruano de Inteligencia Artificial y Ciudadanía Digital.

No es necesario ser un experto en filosofía para participar; solo se necesita el deseo de aprender, debatir y, por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos


Directorio del Instituto Peruano de Inteligencia Artificial y Ciudadanía Digital junto con el grupo de Arte e Inteligencia Artificial.

Canal de Youtube: Instituto Peruano de Inteligencia Artificial y CD

Facebook: Instituto Peruano de Inteligencia Artificial y Ciudadanía Digital 


Filocafé: Filocafé: Inteligencia artificial. Pensar el presente

Rompiendo barreras: la revolución tecnológica de la Inteligencia Artificial

Verdad y realidad: ¿estamos preparados para el laberinto tecnológico?

Filosofía con la IA desde Diálogos Filosóficos con Álex Fabián Mejía

FilosofíaTB: Sobre Inteligencia Artificial

La muerte del arte ante nuestros ojos

Sócrates contra ChatGPT: recuperar el diálogo para salvar la democracia

A la luz del pensar: Inteligencia artificial y tecnología de Carlos Javier González Serrano

Filosofía de la Inteligencia Artificial. Wikipedia

Bibliografía:

GÉISER. Inteligencias artificiales 2025. ¿Qué tiene que decir el ser humano?

Educación o producción

“Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”

Pitágoras

Desde hace unos meses, estoy cursando un Ciclo Formativo en Técnico en Educación Infantil para aprender sobre la primera infancia, motivada por mi experiencia como madre y especialista en Filosofía para niños.

Después de varios temas revisados, tareas entregadas (y las que faltan) y lecturas complementarias, he comenzado a reflexionar profundamente sobre la formación de futuros educadores y formadores.

El artículo que sigue es una reflexión final de una tarea con el tema «empleabilidad en los sectores productivos» para la asignatura «Itinerario para la empleabilidad». Esta, junto con «Digitalización aplicada a los sectores productivos» y «Sostenibilidad aplicada al sector productivo», me ha llevado a un firme “¡basta ya!”. Se trata de asignaturas enfocadas casi exclusivamente en «cómo alcanzar el éxito en la empresa», dejando a un lado «cómo alcanzar el éxito en la educación«. ¿Realmente es necesario dedicar tres asignaturas sobre empresa y producción en una formación para «Técnico en Educación Infantil»?

Desde hace aproximadamente 10 años me dedico al mundo de la docencia. Aunque esta experiencia no es extremadamente extensa, me ha permitido desarrollar una perspectiva amplia y reflexiva sobre la educación y su relación con el sector productivo no solo en relación a la asignatura de «Itinerancia para la empleabilidad», sino también en digitalización y sostenibilidad. Tres asignaturas que se centran en el concepto de empresa y deja de lado el concepto de educación -al menos en este primer tema-. Gracias a este recorrido, puedo ofrecer una crítica constructiva que subraya que el sistema educativo no debe centrarse exclusivamente en las necesidades de la empresa y el mercado, sino que debe fomentar una educación integral que promueva el desarrollo crítico, ético y humano de los estudiantes, preparándolos para ser individuos libres y pensantes, capaces de cuestionar y transformar su realidad. Pero si al formar profesionales de la educación nos guiamos únicamente por el “éxito” de la empresa, como parece ser el enfoque prioritario de algunas asignaturas, ¿qué tipo de educación estamos fomentando?

Ilustración de Frato “La máquina de la escuela”.

El sector de la educación desempeña un papel crucial en la formación de las futuras generaciones, no solo en términos de conocimientos académicos, sino también en el desarrollo de habilidades críticas, éticas y sociales que permiten a los individuos pensar de manera autónoma y cuestionar el mundo que los rodea. Sin embargo, en el contexto de un sistema capitalista de producción, la educación ha sido progresivamente transformada en una mera herramienta funcional al servicio de la reproducción del orden económico y social vigente. Este proceso se evidencia, por ejemplo, en los libros de Filosofía de 1º de Bachillerato, donde se incluyen temas centrados en la empresa y el mercado, como si las dinámicas empresariales fueran los únicos espacios significativos de desarrollo humano. Pero, ¿qué sucede con lo humano en todo esto?

En este sistema, los estudiantes son tratados no como “sujetos libres, individuales y críticos”, sino como productos de una especie de “fábrica” cuyo objetivo es generar «mercancías humanas» que se ajusten a las necesidades del mercado laboral. Esta visión instrumental de la educación reduce la capacidad de los individuos para cuestionar, reflexionar o actuar de manera autónoma, y promueve un aprendizaje que no va más allá de la adquisición de competencias técnicas que se alinean con los intereses capitalistas. De esta manera, el sector educativo se convierte en un reflejo de las dinámicas de poder, control y explotación propias del sistema capitalista, donde el verdadero objetivo de la educación se desvía de la emancipación y el empoderamiento de los individuos hacia la conformidad y la adaptación al status quo.

Entonces, si la formación docente se centra en servir los intereses de la empresa, moldeando a los futuros educadores para satisfacer las demandas del mercado, ¿qué tipo de educación estamos realmente preparando? ¿Una que libere el pensamiento o una que, irónicamente, enseñe a no pensar?

“Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él”

I. Kant

Filocafé: ¿Cuál es el fin de la educación?


¿Te lo perdiste? Puedes verlo en YOUTUBE:


La educación es realmente uno de los pilares fundamentales de la sociedad, ya que a través de ella se transmiten conocimientos, se fomenta el desarrollo intelectual y se prepara a las generaciones futuras para enfrentar los desafíos de la vida.

En el mundo actual, marcado por la rápida difusión de la información y la ubicuidad de las redes sociales, así como por el avance vertiginoso de la inteligencia artificial, nos enfrentamos a desafíos sin precedentes en el ámbito educativo. Este panorama, sumado a la inclusión de enfoques pedagógicos más humanistas y holísticos, exige una constante reevaluación de la forma en que abordamos la educación.

¿Cuál debería ser el fin último de la educación en un mundo en constante cambio y evolución? ¿Cómo podemos asegurar que la educación cumpla su cometido de manera efectiva en este contexto dinámico? ¿Deberíamos redefinir el concepto mismo de educación en función de las necesidades y desafíos del siglo XXI?

Nelson Mandela mencionó que «La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo», ¿es esta su única meta?

En este espacio que Arjephilo brinda para la reflexión y el diálogo, se busca un entendimiento más profundo sobre el fin de la educación. No es necesario ser un experto en filosofía para participar; solo se necesita el deseo de aprender, debatir y, por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos


Recursos recomendados: (se aceptan otras sugerencias/recomendaciones)

Mesa redonda: Filosofía y educación con Félix Garcia Moriyón, Ángel Vallejo y Victor Bermúdez.

Situación y Retos de la Educación en el siglo XXI

El fin de la educación como la conocemos

Filosofía para niños: Cultivando Mentes Críticas y Creativas.

En un mundo cada vez más complejo y digitalizado, la educación de los niños se ha convertido en un desafío constante para padres y educadores. En este contexto, la filosofía para niños ha emergido como una poderosa herramienta para cultivar mentes críticas, creativas y éticas.

¿Qué es y por qué es relevante la Filosofía para Niños?

La filosofía para niños es un enfoque educativo que busca estimular el pensamiento crítico y el diálogo filosófico en los niños desde una edad temprana. A través de preguntas profundas y reflexiones, los niños son alentados a explorar cuestiones fundamentales sobre la vida, el conocimiento, la moralidad y la existencia. Este enfoque no solo impulsa la curiosidad intelectual, sino que también promueve habilidades esenciales para la vida, como la comunicación efectiva, la empatía y la toma de decisiones éticas.

Uno de los aspectos más destacados de la filosofía para niños es su capacidad para fomentar el pensamiento crítico desde una edad temprana. Los niños que participan en discusiones filosóficas aprenden a cuestionar, analizar y evaluar ideas de manera profunda y reflexiva. Esto les permite desarrollar habilidades de resolución de problemas y toma de decisiones que son esenciales en la vida cotidiana y en un mundo cada vez más complejo.

También tiene un impacto significativo en el desarrollo de la empatía. A través de la exploración de preguntas éticas y morales, los niños aprenden a comprender y apreciar diferentes perspectivas. Esta habilidad de ver el mundo desde los ojos de los demás es fundamental para construir relaciones sólidas y promover la comprensión intercultural en una sociedad diversa.

El pensamiento filosófico fomenta la creatividad al alentar a los niños a explorar nuevas ideas y soluciones. A medida que se enfrentan a preguntas sin respuestas definitivas, los niños son desafiados a pensar fuera de la caja y a desarrollar su imaginación. Esto no solo es beneficioso para su desarrollo personal, sino que también prepara a los jóvenes para abordar los desafíos del siglo XXI, que a menudo requieren soluciones innovadoras.

El silencio. Clara (4 años), Marlon (5 años)

Participar en discusiones filosóficas ayuda a los niños a mejorar sus habilidades de comunicación. Aprenden a expresar sus ideas de manera clara y persuasiva, así como a escuchar y comprender las opiniones de los demás. Estas habilidades son esenciales para el éxito en la escuela y en la vida profesional.

La filosofía para niños alimenta la curiosidad intelectual innata de los niños. Los niños son naturalmente curiosos y tienen una sed de conocimiento. La filosofía les brinda una plataforma para explorar preguntas profundas y estimulantes, lo que les ayuda a mantener viva su pasión por el aprendizaje a lo largo de su vida.

En un mundo lleno de dilemas éticos y morales, es crucial que los niños desarrollen la capacidad de tomar decisiones éticas. La filosofía para niños les proporciona las herramientas para enfrentar estas situaciones con una base sólida. A través del análisis de situaciones éticas y la reflexión sobre valores fundamentales, los niños pueden tomar decisiones informadas y éticas en su vida diaria.

En un mundo caracterizado por la polarización y la falta de comprensión entre personas con diferentes puntos de vista, la filosofía para niños se convierte en un antídoto valioso. Al enseñar a los niños a escuchar, cuestionar y comprender las perspectivas de los demás, estamos construyendo las bases para una sociedad más comprensiva y reflexiva.

La Filosofía para Niños es una Herramienta Educativa Esencial

No solo enriquece la educación de los niños, sino que también les proporciona habilidades y perspectivas que les servirán a lo largo de toda su vida. En un momento en que la educación se enfrenta a una serie de desafíos, la filosofía para niños brinda un enfoque sólido y efectivo para cultivar mentes críticas y creativas.

Los niños son naturalmente filósofos, y al nutrir esta inclinación innata, les estamos proporcionando las herramientas para ser ciudadanos informados y pensadores comprometidos en el futuro. Es hora de reconocer la importancia de la filosofía para niños en la actualidad y hacerla parte integral de la educación de nuestros jóvenes.


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¿Para qué sirve la escuela? (Grupo 7-9 años)

Damos por iniciado el taller: ¿Inventamos la realidad? con el grupo de 7 a 9 años. Para iniciarlo nos preguntamos por el colegio, aprovechando el inicio de curso.

Fue una sesión de lo más divertida, nos reímos muchísimo y aprendimos sobre la importancia de la escuela como una herramienta de aprendizaje para nuestro futuro

(Se redactará el resumen de la cuestión)

En primer lugar nos preguntamos sobre para qué sirve el colegio. La idea estaba clara, EL COLEGIO SIRVE PARA APRENDER, pero empieza el problema, solo sirve para eso si lo que quieres es aprender, pero también sirve para muchas otras cosas, como para jugar, hacer amigos, y a veces hasta para pelearte con otro niños. Hay niños que van al colegio y no quieren aprender, por lo tanto, para esos niños, el colegio sería un castigo. El colegio, por lo tanto, no solo sirve para aprender, sino también para ser castigado.

¿Qué hay en la escuela para que se quiera aprender o que una persona se sienta castigada por ir? Pues hay profesores, otros niños y niñas, pistas de fútbol,… Y los profesores a veces no son buenos, y los niños tampoco. En todos los colegios debería haber un volcán en funcionamiento para que cuando un niño o una niña haga algo que no está bien, tirarlo. O mejor, tirar a todos los niños y niñas al volcán y así no habría colegio. Si yo fuera profesor/a, lo haría, los que no se porten mal y no dejen dar la clase, a lanzarlo por el volcán.
Pero, ¿Y si fueses tú ese niño/a que no se porta bien? ¿te gustaría que te lanzase? En ese caso, se llega a la conclusión que, lo mejor es enseñar el respeto, para que en la escuela haya armonía, y todos y todas estén a gusto con todos y todas. Profesores y alumnos.

Ese enseñar, viene por parte del profesorado, pero imaginaros que no hay profesores en el colegio, que no existen los profesores. ¿Cómo sería entonces ese colegio? Todos se matarían, unos con otros, siempre pelearían. Aunque también está la solución de hablar, pero cuando se está en una pelea, no se piensa en hablar, se piensa en ser más fuerte. No puede haber colegio sin profesor, sería divertido, por supuesto, porque se podría hacer de todo, lo que cada uno quiera, sin normas, sin castigos,… entonces no serviría de nada ir, te quedarías todo el día jugando a la nintendo en casa. Aunque no se podría jugar, porque no sabes leer, ¿Cómo vas a jugar?

Se abre un subdebate sobre la importancia de la lectura y videojuegos. Llegando a la conclusión que sin profesores no podrías aprender. Y el pilar más importante es aprender para ser una persona con conocimientos, saber leer y jugar a la consola, sobre todo a los juegos que necesitan ser leídos.

Estuvimos hablando sobre cómo sería una escuela en el que si los profesores fuesen gatos, qué aprenderíamos, y la idea quedó clara. Aprenderíamos a cazar, trepar, dormir en sitios peligrosos y a vivir sin preocupación, aunque siendo muy selectivo a la hora de comer pues cazaríamos los mejores ratones.

¿Y si nuestros profesores fuesen robots? ¿Qué aprenderíamos? Esta pregunta parece sencilla, pero fue la más difícil, no sabían si los robots podían enseñar respeto, si podían enseñar libertad, amor, amistad… solo enseñarían cosas prácticas para el día a día, como leer, sumar, restar,… pero no hablar correctamente (sino a hablar como un robot) no a pensar correctamente, y posiblemente, para los robots, todo está bien, por lo tanto no aprenderíamos de los errores.

Así finaliza la sesión, quedándonos con la idea que la escuela es necesaria, es real y la necesitamos para crear individuos libres, respetuosos e inteligentes, porque:

La escuela es como la tierra donde se planta la semilla, si no se riega bien, no germinará y no nacerán buenos frutos, si se riega con agua de calidad, nacerán los frutos que hacen que las cosas sean mejores. 

Educación, ¿fin del populismo?

Tras varias semanas desde el asalto al Capitolio por una minoría que no ha querido aceptar el resultado electoral, por el cual han votado millones de personas, hay varios aspectos que nos han contrariado.

Como ciudadanos todos tenemos el derecho de manifestarnos e incluso de comenzar una revolución si disponemos de la fuerza necesaria. Pero, ¿es legítimo un asalto que humilla a la mayoría del voto americano? ¿Cuándo se deberían censurar ciertos discursos? ¿Reside la responsabilidad en la población o en aquellos que los formulan? Cabe preguntarnos cómo nos sentiríamos si fuésemos un votante conservador estadounidense y nuestra imagen fuese diezmada a los que acudieron al Capitolio. Quizás sentiríamos impotencia por cómo nuestras ideas son representadas irrespetuosamente por una minoría; cómo estos las machacan y reducen a un común denominador para protegerse a sí mismos de una realidad inminente; y creo que nos sentiríamos desolados al ver todo aquello en lo que hemos creído y con lo que hemos crecido reducido a un burdo asalto.

Obviamente, como participantes de un sistema democrático en el que existe cierta libertad de expresión no debemos censurar ciertos discursos, pero sí debemos juzgar aquellos actos que insultan a la mayoría e intentan coartar su libertad de expresión. La polarización que cada vez sufren más países democráticos como EEUU o incluso España, es fruto del populismo y la generalizada falta de interés por el compromiso político-social. Y estos solo pueden ser frenados si cambiamos la base de la cual partimos todos los ciudadanos: la educación.

Si forjásemos nuestra sociedad en una educación que nos enseñase cómo funciona el sistema y cómo podemos protegernos de él mediante un espíritu crítico, el populismo y el constante miedo de los ciudadanos a ser engañados por una ideología demasiado avariciosa con sus propios intereses caería por su propio peso; ya que esto crearía cierta defensa crítica que no nos llevaría a respaldarnos en teorías conspirativas, ni a dejarnos arrastrar por las masas, sino que confiaríamos plenamente en nuestra razón. Por consecuente, no solo hablaríamos de acabar con el populismo, sino de crear ciudadanos lo suficientemente capacitados para interesarse (e incluso participar) en crear un compromiso social que hasta pueda llevarlos a participar en actividades políticas. De forma que todos estarían interesados en llegar a acuerdos sociales que les beneficiasen, no solo a ellos, sino también a sus vecinos.

Definitivamente, una base educativa sólida acabaría con las técnicas populistas. Ya que una población que cuente con el suficiente compromiso social, no se dejaría manipular por un líder al que algún día creyeron inconscientemente, arrastrados por las masas y palabras vacías, porque nunca creerían ciegamente en nadie. Nunca se revelaría contra la elección mayoritaria de sus vecinos a pesar de su desacuerdo con estos; simplemente aceptaría la decisión de la mayoría, se apartaría para analizar el transcurso de los años con cierto espíritu crítico… y quizás aprovecharía las próximas elecciones para velar por el bienestar social a su manera.

¿Podría una educación sólida en valores cívicos acabar con el populismo, o más bien se trataría de una utopía más?

Mesa redonda: Filosofía y educación

ESPECIAL DÍA MUNDIAL DE LA FILOSOFÍA


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La filosofía genera un crecimiento en diversos aspectos del desarrollo personal. Lo cognitivo, lo moral y la actitud por la admiración de la realidad ayudan a los ciudadanos a convertirse en sujetos morales, responsables y mejores preparados para la vida democrática.

Sirve para pensar lo que pensamos, para no formar parte de la minoría de edad. Para luchar con las emociones irracionales, supersticiones o creencias dogmáticas.

Las humanidades y la filosofía sufren desde los últimos años un gran desmantelamiento por parte del sistema educativo.

¿Qué tiene la filosofía para que se encuentre en continuo conflicto con los planes educativos actuales?

¿Qué otras asignaturas del plan educativo potencian el pensar crítico y racional?

¿Importa la filosofía en la educación desde edades tempranas?

¿Qué papel le cabe a la filosofía en la formación de ciudadanos?


Invitados mesa redonda:

Félix Garcia Moriyón: Doctor en filosofía por la UCM. En estos momentos es profesor honorario del Dpto. de Didácticas Específicas de la UAM. Colabora en diversas publicaciones nacionales y extranjeras centradas en la filosofía y la educación, con especial énfasis en filosofía práctica (moral y política) y en enseñanza de la filosofía. Autor de más de treinta libros y de numerosos artículos. Coordina un grupo de trabajo centrado en la resolución de problemas morales www.niaia.es

Ángel Vallejo: Profesor de Filosofía en secundaria. Miembro de la Comisión de secundaria de la REF. Miembro de la Societat de Filosofia del País Valencià y representante de la Asamblea del Profesorado de Filosofía del País Valencià. Redactor en la revista de cine encadenados.

Victor Bermúdez: Profesor de filosofía en el IES “Santa Eulalia” de Mérida. Ha publicado artículos y algún libro de didáctica de la filosofía. Es también miembro de la comisión de educación de la REF, vicepresidente de la Asociación de Filosofía para Niños de Extremadura, así como miembro electo del Consejo Escolar y portavoz de la Asociación de Filósofos de Extremadura. Ha impartido clases en el Master del profesorado en la UAM y coordina las Jornadas anuales de Didáctica de la Filosofía en Extremadura. Es colaborador habitual en prensa y radio, en donde dirigió el programa de RNE “Diálogos en la caverna” y coordina el proyecto de filosofía para niños en Canal Extremadura Radio. Es autor de varios blogs de divulgación de la filosofía, entre ellos http://filosofiacavernicolas.blogspot.com.es

Francesc Llorens: Filósofo y profesor de filosofía en secundaria. Doctor en Educación y Tecnologías de la Información. He impartido docencia en multimedia y pedagogía digital en la Universidad de Alicante y la UOC (Universitat Oberta de Catalunya). Autor del libro ‘Postecnología: el final del sueño’ y ultimando uno nuevo sobre las relaciones entre filosofia, capitalismo, tecnología y educación