«Considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando despiertos pueden también ocurrírsenos durante el sueño, sin que ninguno entonces sea verdadero» R. Descartes, Discurso del Método. Parte IV
En esta segunda sesión del taller: «¿Inventamos la realidad?» Se trabajó la dualidad entre sueño y realidad, estado onírico y conciencia. Para introducirnos en el tema, primero leímos y depués vimos y analizamos el cómico de Wonderponder: «Pequeño remo en el reino de pellízcame» (ver vídeo).
Poster «Pequeño Remo en el reino de Pellízcame»
¿Qué es un sueño? –> De esta preguntan surgen varias ideas que después serán comentadas.
Los sueños son imágenes que aparecen en nuestra mente.
Las imágenes que aparecen en nuestra mente, montan historias que a veces tememos y que normalmente después desaparecen. Muchas veces se olvida al rato, pero a veces los podemos recordar toda la vida.
Sobre esta definición, surge la siguiente cuestión: «Y si todo esto no es más que un sueño, esta habitación es solo producto de mi mente, y si ¿Vosotros solo estáis en mente y, por lo tanto, en mi sueños?»
¡Error! Demostraron que no estaban ni formaban parte de mi mente, porque dijeron: «Nosotros actuamos sin que nos controles, si formamos parte de tu mente podrías controlar esto» (Se levantan, gritan, juega, salen de la clase,…)
Nos podemos hacer daño y que duela, y ese dolor que sentimos es real para nosotros, no puede sentir tu mente el dolor que yo siento.
¿Te ha pasado alguna vez que has confundido un sueño con un recuerdo real? ¿Es lo mismo recordar lo que hemos soñado que recordar algo que hemos vivido?
Por supuesto que no es lo mismo. Lo que has vivido es una experiencia de la que recuerdas porque has manejado a tu mente para que la recuerde. Si es un recuerdo de tu sueño, no es una experiencia, tu mente se ha manejado sola. Este punto es muy interesante, puesto que conciben al «yo» como ser controlador de la propia mente y como ser incapaz de controlar la propia mente. Se entienden como dos sustancias independientes, en la que solo cuando estamos despiertos podemos ser libres y controlar lo que queremos, deseamos y debemos. Mientras que en los sueños no somos capaces de controlar, y esa es la razón por la cual ocurren cosas que a veces no tienen sentido como: «Poder volar, aparecer muerto, que un montón de zombies te persigan, ser un jugador del minecraft real,…«
Sí que he confundido alguna vez un sueño con un recuerdo real. Pero pronto he sabido que era un sueño cuando me acordaba que habían cosas que no tenían sentido. Como por ejemplo que mi madre y yo podíamos volar y ver todo desde arriba. En la vida real, de cuando estamos despiertos, no podemos volar.
Solo ocurren cuando estamos dormidos.
A veces los sueños, no solo ocurren cuando estamos dormidos. ¿Sabéis qué puede significar la expresión «Soñar despierta»?
Pues que a veces imaginamos cosas despiertos que nos gustaría tener.
Claro, por ejemplo. Estar en clase de Filosofía, pero estar pensando que estás en la playa comiéndote un helado, o en el cine viendo una película.
Y son pensamientos que tenemos en nuestra mente y las podemos controlar.
Entonces, empleamos la palabra «soñar» como algo que podemos controlar. Se retoma la idea de la cuestión anterior. Los sueños no se controlan, el soñar estando despierto sí se puede controlar.
Claro, porque cuando estamos depsierto, la realidad es real, no es una realidad falsa. Es algo así como….
Como un videojuego. Por ejemplo, los sueños es como jugar en un videojuego, que puedes ser y pasar cualquier cosa, pero a nosotros como seres humanos no sufrimos lo que pase en ese videojuego. Pues eso son los sueños. Lo que pasa en un mundo imaginario sin que nosotros suframos unas consecuencias.
¡Ah! Cuando estamos despiertos no podemos jugar en el videojuego, porque si que podríamos morir, cambiarnos de personaje, de mundo,… Y eso en el mundo real no es posible.
Con la comparación entre vida real y videojuego se da por finalizada la sesión, pero se deja una cuestión abierta:
«¿Son nuestros sueños nuestros o nosotros de los sueños?»
La autoestima es el amor propio, la confianza que uno tiene sobre sí mismo, el estar segura de las propias capacidades y ser consciente de los propios límites.
En el pronaos del templo de Apolo en Delfos, estaba escrito el aforismo «Conócete a ti mismo». Con esta primera sesión del taller ¿Aprendemos a conocernos? empieza la aventura del autoconocimiento y el tener conciencia de uno/a mismo.
A partir de este aforismo, empezamos leer y representar el primer capítulo del libro «La mariquita Juanita», llamado «El nacimiento de la mariquita juanita».
La mariquita se ve reflejada en el lago, y se asombra a ver su reflejo, le llama la atención lo linda que es y habla de sí misma con seguridad.
Se llevaron a cabo unas actividades para dar inicio al diálogo. La primera de ellas, durante 30 segundos debían mirarse en el espejo. Después de mirarse, debían cerrar los ojos, y dibujar en su mente aquello que habían visto resaltando lo que más les había gustado mientras escuchaba la primera canción del «Playlist» que acompaña a la mariquita juanita (puedes escucharla más abajo).
A unos el pelo, a otros los ojos, los labios,… Todos y cada una de ellos destacaron una caracteristica que les hacía que fueran especiales. ¿Por qué era importante esa característica y no otra? La respuesta fue unánime:
"Porque es la que hace que sea yo, porque es la que me gusta y siempre la tendré"
-Pero, y ¿si creces y esa característica cambia?
+No importa, cambiará para mejor y seguiré siendo guapa como la mariquita.
-¿Eso quiere decir que cambiamos para mejor?
+Claro, como mi mamá. Ahora es más guapa.
Finalmente, conectamos diferentes sensaciones.
Buscamos objetos de la clase que parezcan a una mariquita y explicamos por qué hemos elegido ese objeto.
«Porque es rojo y redondito» se repitió en varias ocasiones.
«Porque si pongo las manos así a los lados, mi objeto puede volar como una mariquita»
«Porque es verde, como las plantas que comen las mariquitas»
«Porque tiene diferentes capas, cuando quitas la primera puede sacar las alas y volar»
A partir de una foto de una mariquita observamos el color rojo y negro para comparar esos colores con otros objetos de la misma tonalidad y mostramos las diferencias y la importancia del color en los objetos.
Con la conclusión del apartado anterior, se muestran 2 cuadros:
«Mesa servida» de Matisse –> Un cuadro donde predomina el color rojo
«Principe negro» de Paul Klee –> Un cuadro donde predomina el color negro
En esta primera actividad, se busca el trabajo del «ejemplo» y el «contraejemplo» a partir de la observación (el reflejo tanto en el espejo como en la mente, buscando objetos parecidos a la mariquita,…) y la sensación (la luz al verse reflejado, frente a la oscuridad al imaginarse uno mismo cuando cierra los ojos, los colores de los cuadros, las fotos,…) Desarrollando así el valor de la autoestima y habilidades del pensamiento.
Conocer proviene del latín cognōscō, cognōscere, si descomponemos la palabra proviene del prefijo co-cum, «con» y de gnōscō, gnōscere que significa «saber, tener noción».
Aprender provine del latín apprehendĕre, compuesto por el prefijo ad- «a» o «hacia» y prehendĕre «percibir, asir, agarrar».
Cuaderno de acompañamiento
Taller dirigido a niños y niñas de entre 3 y 5 años.
Los niños de tan temprana edad necesitan actividades de percepción de sí mismos y proyectar ese yo ideal. No concentraremos en la actitud del «sí mismo» y en la satisfacción de los deseos y necesidades de los niños y niñas. A estas edades, se muestra cierta dificultad para entender que el resto también tienen derecho a pensar y actuar de manera diferente. Por ello mismo, se trabaja de manera saludable lo «diferente» y el «yo», evitando las fijaciones egocéntricas.
Nos apoyaremos en la colección del proyecto noria «La mariquita Juanita» de Angélica Sátiro y en un cuaderno de elaboración propia, donde los niños y niñas, aprenderán las diferentes facetas de una ética intercultural proponiendo 10 valores fundamentales:
Civismo
Respeto mutuo
Buen humor
Buen gusto
Paz/paciencia
Autoestima/autenticidad
Reciprocidad
Gratitud
Libertad/disciplina
Amor/amistad
El aprendizaje de estos valores será un proceso evolutivo. Aprenderemos de la Mariquita Juanita lo que significa nacer sin tener conciencia de sí mismo y cómo se percibe el ambiente. Cómo la mariquita Juanita se va descubriendo a sí misma tras verse reflejada en el agua del lago del jardín en el que vive. Al mismo tiempo que descubre a los demás animales que viven o pasan por el jardín y se compara con ellos. Ve en qué se diferencia y en qué es igual a los demás. Finalmente, recibe de su amigo Pol, el caracol, una mochila, que simboliza su cambio de estadio. Con la mochila podrá entrar en el mundo de la escritura porque Pol escribe en el suelo cuando camina y porque la mochila será su compañera de aventuras en el próximo libro.
- “Señor Edison, ¿Cómo se sintió usted al fracasar 999 veces antes de conseguir inventar la bombilla? (Preguntó el periodista)
- “Yo no he fracasado 999 veces, he descubierto 999 formas de no hacer una bombilla”.- Contestó Edison.
A continuación puedes leer un resumen de lo que hemos tratado en cada una de las sesiones,:
Realidad proviene del latín realitas, que a su vez deriva de res, esto es, cosa. Considerando, por lo tanto, como aquello que designa la existencia de lo real.
Inventar proviene del latín inventio, inventiōnis. Si deconstruimos la palabra nos encontramos con el prefijo in- entendido como «en» o «dentro» acompañado por el verbo venīre, que remite a ‘venir’. Teniendo como significado aquello relacionado con la creación.
Imaginación proviene del latín imaginatĭo,-ōnis, que significa representación, imagen. En relación con el verbo imitāri, por la acción de imitar. Siendo el resultado de la representación de algo (existente) en nuestra mente.
Crees saber cómo es el mundo, pero…
¿Y si te equivocas?
El mundo es el conjunto de todas las cosas, la realidad. Una definición de la realidad nos llevará a decir que la realidad está constituida por el conjunto de todo lo que existe o es. Si alguien te pregunta qué sabes del mundo, seguro que tienes una respuesta. Dirás que sabes quién eres, quién es tu familia, tus amigos y tus compañeros. Añadirás que conoces tu casa, tu ciudad y tu colegio. Que ahora mismo sabes qué tienes delante, qué sabor tiene el queso del bocadillo que llevas en la mochila y muchas más cosas. Todo esto lo sabes por la experiencia o, lo que es lo mismo, lo que percibes a través de tus sentidos, pero, y qué pasa con los unicornios, ¿existen? ¿y los dragones? ¿y el amor? ¿y la belleza o la justicia, existen?; aunque no podamos verlos a simple vista, ¿existen los átomos de la misma manera que existen los árboles o los caballos?
¿Y si te engañan los sentidos?
Cuadernos de acompañamiento
Nos apoyaremos en las láminas de «Filosofía visual para niños. Pellízcame» de Wonderponder y en un cuaderno de elaboración propia, donde los niños y niñas, aprenderán a dudar de todo (sentidos, sueños, procesos racionales), aprenderán a dar razones y se convertirán en auténticos cartesianos, para después llegar a:
INVENTARNOS LA REALIDAD
Taller dirigido a niños y niñas de entre 7 y 10 años.
A continuación puedes leer un resumen de lo que hemos tratado en cada una de las sesiones:
Damos por iniciado el taller: ¿Inventamos la realidad? con el grupo de 7 a 9 años. Para iniciarlo nos preguntamos por el colegio, aprovechando el inicio de curso.
Fue una sesión de lo más divertida, nos reímos muchísimo y aprendimos sobre la importancia de la escuela como una herramienta de aprendizaje para nuestro futuro
(Se redactará el resumen de la cuestión)
En primer lugar nos preguntamos sobre para qué sirve el colegio. La idea estaba clara, EL COLEGIO SIRVE PARA APRENDER, pero empieza el problema, solo sirve para eso si lo que quieres es aprender, pero también sirve para muchas otras cosas, como para jugar, hacer amigos, y a veces hasta para pelearte con otro niños. Hay niños que van al colegio y no quieren aprender, por lo tanto, para esos niños, el colegio sería un castigo. El colegio, por lo tanto, no solo sirve para aprender, sino también para ser castigado.
¿Qué hay en la escuela para que se quiera aprender o que una persona se sienta castigada por ir? Pues hay profesores, otros niños y niñas, pistas de fútbol,… Y los profesores a veces no son buenos, y los niños tampoco. En todos los colegios debería haber un volcán en funcionamiento para que cuando un niño o una niña haga algo que no está bien, tirarlo. O mejor, tirar a todos los niños y niñas al volcán y así no habría colegio. Si yo fuera profesor/a, lo haría, los que no se porten mal y no dejen dar la clase, a lanzarlo por el volcán. Pero, ¿Y si fueses tú ese niño/a que no se porta bien? ¿te gustaría que te lanzase? En ese caso, se llega a la conclusión que, lo mejor es enseñar el respeto, para que en la escuela haya armonía, y todos y todas estén a gusto con todos y todas. Profesores y alumnos.
Ese enseñar, viene por parte del profesorado, pero imaginaros que no hay profesores en el colegio, que no existen los profesores. ¿Cómo sería entonces ese colegio? Todos se matarían, unos con otros, siempre pelearían. Aunque también está la solución de hablar, pero cuando se está en una pelea, no se piensa en hablar, se piensa en ser más fuerte. No puede haber colegio sin profesor, sería divertido, por supuesto, porque se podría hacer de todo, lo que cada uno quiera, sin normas, sin castigos,… entonces no serviría de nada ir, te quedarías todo el día jugando a la nintendo en casa. Aunque no se podría jugar, porque no sabes leer, ¿Cómo vas a jugar?
Se abre un subdebate sobre la importancia de la lectura y videojuegos. Llegando a la conclusión que sin profesores no podrías aprender. Y el pilar más importante es aprender para ser una persona con conocimientos, saber leer y jugar a la consola, sobre todo a los juegos que necesitan ser leídos.
Estuvimos hablando sobre cómo sería una escuela en el que si los profesores fuesen gatos, qué aprenderíamos, y la idea quedó clara. Aprenderíamos a cazar, trepar, dormir en sitios peligrosos y a vivir sin preocupación, aunque siendo muy selectivo a la hora de comer pues cazaríamos los mejores ratones.
¿Y si nuestros profesores fuesen robots? ¿Qué aprenderíamos? Esta pregunta parece sencilla, pero fue la más difícil, no sabían si los robots podían enseñar respeto, si podían enseñar libertad, amor, amistad… solo enseñarían cosas prácticas para el día a día, como leer, sumar, restar,… pero no hablar correctamente (sino a hablar como un robot) no a pensar correctamente, y posiblemente, para los robots, todo está bien, por lo tanto no aprenderíamos de los errores.
Así finaliza la sesión, quedándonos con la idea que la escuela es necesaria, es real y la necesitamos para crear individuos libres, respetuosos e inteligentes, porque:
La escuela es como la tierra donde se planta la semilla, si no se riega bien, no germinará y no nacerán buenos frutos, si se riega con agua de calidad, nacerán los frutos que hacen que las cosas sean mejores.
La lectura del capítulo escrito por Gail Shanley Corso nos invita a acercarnos a una figura que tuvo múltiples aproximaciones al suicidio. Al menos 2 veces antes de los 19 años, mediante el uso de gas y la toma de somníferos; salvada por una amiga en otro intento a los 24 años; tres intentos más durante su relación con Arthur Miller y otras 2 veces más en momentos próximos a su muerte.
La muerte de Norma Jeane ha sido motivo de múltiples especulaciones, desde las más realistas que la consideran puramente accidental, por sobredosis de pastillas y alcohol, o un suicidio, hasta las teorías de la conspiración más increíbles, que apuntan a un homicidio cometido por la mafia, (por su relación con Robert Kennedy, como fiscal general que acorralaba al sindicalista Jimmy Hoffa) o por la CIA (para ocultar su relación con John F. Kennedy, ante una activa política de integración afroamericana y una inacción militar frente a la crisis de misiles situados en el territorio cubano). También están los que cargan contra la industria de Hollywood.
Aunque seguramente alguna de esas especulaciones se ha aproximado mucho a lo sucedido, hay tantas que me he atrevido a ofrecer otra perspectiva que, aunque próxima a la idea ofrecida por André de Dienes en su libro Marylin, donde se huye de la joven ingenua que no sabe lo que quiere, mi propuesta pretende explorar, de la mano de María Zambrano, la difícil convivencia entre persona y personaje.
La infancia de Norma o la niña que nunca llegó a ser feliz.
SOLA
Sola. Estoy sola.
Siempre he estado sola,
pero hoy
ni siquiera me tengo a mí misma
para hacerme compañía.
Una de las fuentes de explicación del suicidio de Marylin Monroe es la infeliz infancia de Norma. Se trata con frecuencia de resaltar la carencia de figuras que le prestasen las atenciones y el cuidado que ayudan a tener una psique estable y equilibrada. Norma no conoció la identidad de su padre biológico. Además, fue separada de su madre que pasó la mayor parte de su vida en una institución psiquiátrica con esquizofrenia paranoide. Su abuela murió, de hecho, en un hospital mental, siendo la enfermedad psicológica una preocupación y una obsesión de Norma a lo largo de su vida.
En ausencia de referente alguno, creció carente de una relación de cuidado estable que le proporcionase la seguridad, el cariño y la confianza que favorecen la creación de vínculos sólidos y continuados en el tiempo con los otros. Norma fue continuamente desplazada desde su hogar con su madre, a casas de acogida y orfanatos. Se cuentan hasta 10 hogares distintos, en los que también encontraba en algunos casos a cuidadores que experimentaban enfermedades mentales.
A los 12 años, Norma afirmó haber sufrido una violación por parte de un cuidador, en uno de sus diferentes hogares de acogida. Nunca fue creída.
Y Norma se rebautizó Marylin o el nacimiento de la primavera.
ERA
Era joven,
era oscura
y sin embargo
por cualquier sitio que pasara
lo dejaba lleno de luz.
A los 16 años, Norma se casó con un vecino de 21 años con el fin de no ser internada en un orfanato. Vivió en la Isla Catalina, frente a las costas de Los Ángeles, en California. Trabajaba en una fábrica de material militar. Un fotógrafo enviado por las Fuerzas Aéreas para retratar a mujeres y levantar de esta forma la moral de las tropas destinadas en el pacífico, la descubre. La animó a ser modelo y la persuadió para alisarse y teñirse el pelo de rubio. Una estrella brillante empezó a brotar sobre Norma, la luz se abría paso sobre una vida oscura y rodeada de enfermedad.
Marilyn comienza a aparecer en la aspiración de Norma todavía como ensoñación, sin nombre. Comienza a formarse el deseo de ser modelo, comienza a disfrutar del placer de verse deseada en la mirada de los demás.
Es entonces cuando considero que esa persona, Norma, que ha sufrido tanto, pero que no por eso ha perdido su capacidad de desear ni la de valorar sus posibilidades de triunfar, empieza a creer en el personaje Marylin. Y hace todo lo posible para crearlo.
Johnny Hyde, un agente de talentos de la industria cinematográfica, quedó fascinado por Norma, desconocida entonces. Junto con Ben Lyon, ejecutivo de la 20th Century Fox, le consiguió papeles secundarios en “La Jungla de Asfalto” y “Eva al desnudo”. Su repercusión fue definitiva para firmar un contrato con la compañía cinematográfica. Sería Ben quién, al ver el potencial de Norma, le renombró como Marilyn Monroe.
«Querido Ben, me encontraste, me nombraste y creíste en mí cuando nadie lo hizo.
Mi agradecimiento y amor por siempre. Marilyn»
La estrella nació. Marilyn Monroe había aparecido con una identidad de pureza blanquecina. Era una belleza rubia platino, con la piel tiznada de blancura, con un maquillaje que proyectaba un aspecto pálido y vulnerable. En contraste con ese blanco brillante, emergían en ella unos labios rojos y húmedos, una silueta marcada bajo una ropa entallada, con vestidos de corte bajo, acompañada de movimientos sensuales y un lenguaje corporal seductor. Norma comienza a quedar eclipsada, su identidad quedaba sometida a la imagen operante y funcional de Marylin asesorada por una industria con experiencia en la creación de personajes.
El Hollywood de la época dorada de los años 50 fue capaz de dotar a Norma de una luz tan poderosa que le permitía atraer a los hombres más influyentes de la sociedad. El star-system creado en los años 30, había alcanzado una alta sofisticación 20 años más tarde. Las estrellas tenían que actuar, vestir, hablar y vivir exactamente al dictado de las productoras cinematográficas. Eran personajes creados sobre personas reales.
El personaje de Marilyn tenía un nuevo atractivo que descansaba en la proyección de una debilidad mortecina, suave y tierna pero sensual, que no mostraba las necesidades de la mujer real. Una mujer-idea, de ensueño, una diosa sensual proyectada en la superficie de Norma. La esposa y madre ideal americana, dirá Gustavo Bueno.
Norma dejó paso a Marylin Monroe. Cabe pensar que la primera que se enamoró de Marylin fue Norma. Como Narciso, comenzó a desear a la persona que aparecía al otro lado del espejo. La imagen que apareció en pantalla fascinó tanto a hombres como a mujeres de la época. Marylin se convirtió en “la tentación que vive arriba” y alcanzó las dimensiones de una gran figura internacional del reino del espectáculo.
Marylin Monroe y Norma o la “Amiga Mágica del Espejo”.
Enamorada de ella, se entregó a su personaje, quizás sin conocer el precio que debía pagar, su aniquilación como persona, la desaparición por completo de Norma en favor de Marylin o puede que asumiendo dicho riesgo. Como cualquier enamorado, creyó que el sujeto de su amor era superior a sí misma. Seguramente, en múltiples ocasiones, Norma llegó a verse como algo a superar.
Difícil no engañarse ante el espectáculo que vio Norma desde Marylin. Qué sentía la joven Norma, que no lo había tenido fácil, mientras la sociedad americana admiraba a Marylin. En plena avenida Lexington de Nueva York, durante el rodaje de la escena del metro para la película dirigida por Wilder, Norma sintió las miradas de más de 5.000 personas. Era el mayor sex symbol de la época y disfrutó como Marylin de aquel baño lascivo de multitudes. Todos miraron a Marylin, ella miraba a Marylin en la mirada de todos. El ruido fue tan ensordecedor que el sonido de la escena quedó inservible y tuvo que volverse a rodar.
La época dorada de Hollywood, con sus paraísos artificiales, se metió en Norma, en forma de Marylin. Eso tendría cosas buenas, pero también incluía excesos de alcohol y drogas, que la convirtieron en una adicta al alcohol, a los analgésicos, sedantes y anfetaminas que circulaban en el mundo cinematográfico. Su necesidad de controlar o bajar de peso rápidamente, la medicación recetada contra la ansiedad y la incapacidad de dormir ante tales estimulantes, le obligaban a tomar barbitúricos. Los barbitúricos reducen las constantes vitales, pero tienen entre otros problemas, la tolerancia a las dosis. Cada vez se necesitan cantidades más altas de los mismos y esto genera un mayor síndrome de abstinencia. Su combinación con otro depresor del sistema nervioso, como es el alcohol, era un cocktail tan peligroso, que podía detener el movimiento respiratorio. Los cambios de humor, la inestabilidad, los temblores, las náuseas, las pesadillas, comenzaron a introducirse en la vida de Norma y a generarle una fuerte presión vital. Lo que Norma representaba como Marylin, repercutía en la salud mental de Norma.
Como en la película de Ingmar Bergman “Persona”, Norma se confundió con Marylin, pensó ser ella, y se entregó al placer de ser un personaje.
Persona y personaje o un alto en el camino.
Zambrano en su obra “Persona y Democracia” trata, entre otros temas, sobre el peligro que existe cuando una persona queda enajenada en un personaje.
La persona se degrada cuando queda atrapada en un personaje. Se produce la sustitución del rostro por una máscara inmóvil.
El rostro de la persona es la forma en la que da la cara el yo, una máscara capaz de liberar y expresar las transformaciones del yo, su fluir en el tiempo. El personaje, sin embargo, aparece en forma de máscara ficticia que impide al yo aparecer en el rostro. Priva al yo de una cara que dar hacia fuera. El interior queda fijado, atrapado en el personaje, que le impide salir fuera, aparecer con el natural fluir de su conciencia, sus pensamientos o su sensibilidad. El personaje impide así la moralidad y la humanidad de la persona, pues estas precisamente se apoyan en la libertad del yo de poder liberarse de los diferentes personajes que va interpretando.
El yo siempre va a necesitar máscara, persona, un rostro, (de la palabra griega prosopón, máscara de actor que pone al frente la cara del personaje representado, y del latín personare, que remite a una cavidad donde percutir y resonar la voz del yo) para poder tener una forma, imprescindible para relacionarse con los demás, para dar la cara ante los otros.
Pero hay máscaras ficticias que el yo forja para operar y funcionar en determinadas situaciones. En este sentido, la ficción forjada puede ser un útil que sirva para funcionar en determinados contextos y desarrollar así un personaje.
El problema reside en la petrificación de la máscara, en el enmascaramiento funcional hecho permanente, que no obedece ya a circunstancias transitorias y que podría acabar con la persona. Como si el útil se apoderara de quien lo utiliza.
Si la personificación sustituye a la persona, si esta llega a creer que es su personaje, a confundirse con él, como ineludible en sus relaciones sociales y en su transitoriedad temporal, la persona acaba perdiendo su libertad.
La persona se recupera al rescatarse de la máscara que se impone permanente. El yo queda salvado como persona cuando es capaz de controlar su personaje social que, si bien lo presenta públicamente dentro de una función determinada, no puede confundirse definitivamente con su identidad.
Si la persona fuera aniquilada por el personaje, si la representación ocasional acabara en una asimilación absoluta e hiciese desaparecer el yo que fluye en la persona, dicho personaje le haría perder la propia identidad.
La rebelión de Norma, o la independencia de Marylin.
VERGÜENZA
Qué vergüenza tener treinta años
y ser una niña asustada.
Qué vergüenza que todos me miren
y tener ganas de llorar.
Qué vergüenza los periodistas
preguntándome cosas
y que yo no recuerde
ninguna de las cosas inteligentes
que aprendí para responderles.
Qué vergüenza esta máscara
de hermosa rubia tonta
que tapa mi verdadero rostro
de tonta rubia tonta.
Norma, poco a poco, comenzó a tomar conciencia de sí misma, de que no era Marylin y de que no podría deshacerse de ella. Consciente de haber sido cómplice de su uso y abuso, trata de recuperar la libertad, única manera de reconstruir su dignidad perdida.
Ya no se contenta con ser una rubia tonta. Mantuvo interés por personas brillantes intelectualmente, mostró inquietud y se acercó a la literatura y a la poesía, buscó una mayor credibilidad artística, necesitó ser considerada una artista de verdad, deseó ser madre y comenzó así a pugnar con el personaje que ella, la industria del cine, la moda y el espectáculo habían creado. Norma empezó a soñar con deshacerse de los co-creadores del personaje, contemplaba la idea de apropiarse de Marylin, ser ella ahora quien dijese lo que el personaje debía hacer, hacerla una máscara propia de Norma, impregnarla de sus pensamientos y su sensibilidad para recuperar así la libertad.
Esto casaría con las clases de interpretación a las que asistió en Nueva York, lejos de los focos de Hollywood, para tratar de sustraer a la industria su personaje fetiche y relanzar una carrera por sí misma. Incluso lo intentó con su productora, Marylin Monroe Productions; quería tomar el control.
Tras dos matrimonios, Norma se casó con Arthur Miller, quien mostró en varias de sus obras posteriores a la muerte de Marylin, la degradación y la destrucción de la dignidad a la que se entregó Norma; el borrado de la persona y su sustitución operativa; su secuestro por el icono sexual para la industria del espectáculo que era Marylin. Marylin era la película visible que aparecía ante los ojos del mundo entero y que ocultaban a Norma. Norma no debía ser vista, debía ocultarse al público. Marylin era todo aquello que los consumidores deseaban. Norma debía desaparecer en el objeto de consumo, en el producto, en el personaje determinado, fijado y permanente.
Por otro lado los problemas de Norma continuaban. Durante su matrimonio con el dramaturgo, Norma sufrió tres abortos y su sueño de ser madre se alejaba. No fueron los únicos que había tenido durante su vida. Se cuentan hasta una docena de ellos.
Durante el rodaje de “El príncipe y la corista” salió a la luz el desprecio que Arthur Miller comenzó a tener hacia ella. “A menudo me avergüenza su modo de comportarse”. Se cansó de ella pronto. Norma se separó una vez más.
Se compró su primera casa y fijó de esta manera una residencia propia, un lugar donde poder ser ella misma. Norma, además, nunca desatendió las necesidades económicas derivadas de la atención de su madre. Veló por su cuidado más allá de su muerte, incluso, destinando parte de su herencia a todas las atenciones que necesitase en vida.
Joyce Carol Oates, en su novela “Blonde”, retrata mediante una ficción literaria la vida interior de Norma, sus miedos e inquietudes. En la obra, reconstruye a Norma más allá de Marylin, uno de los intentos literarios más potentes de tratar de rescatarla del absoluto poder del personaje. En este sentido, y bajo el relato que he ido trazando, llegamos a la conclusión. ¿Cómo murió Norma?
Cuando Marylin mató a Norma, o la sustitución definitiva.
NUNCA MÁS
No vuelvas a visitarme,
niñita sola y asustada,
no vuelvas nunca más,
no vuelvas cuando todos me miran,
cuando mi amor me abraza,
cuando cientos de manos
aplauden fervorosas
y cientos de ojos
me desean.
No vuelvas nunca más,
niña que nunca te has ido
de mi lado.
Marylin observaba a Norma buscando ayuda psicológica. Sus acercamientos a la muerte, provocaron su ingreso en una habitación antisuicidio durante días en una clínica siquiátrica. Su lucha por abandonar el personaje continuaba. Ante sus desequilibrios sicológicos, aceptó participar en una terapia de adopción que incluía la inmersión en la familia de un famoso psicoanalista, Ralph Greenson, para tratar de compensar las carencias que tuvo en su infancia. Esta terapia se completaba con hasta cinco horas de sesiones sicoterapeúticas diarias.
Pero Marylin no podía estar deprimida y seguía operando con independencia de Norma. Se arrastraban mutuamente, pero Marylin sabía que era la envidia de medio mundo. Era perfecta, era la diosa del deseo. Era el éxito, la máquina de hacer dinero de Hollywood más sofisticada de la época. Marylin era uno de los mayores triunfos de la industria de la publicidad y el marketing.
Llegó a lo más alto de la sociedad americana y entró en contacto con los hermanos Kennedy. Norma seguía viviendo la vida de Marylin. Marylin una vez más trastornaba y confundía a Norma, ocupaba su mirada y mostraba a Norma lo que todavía era capaz de hacer.
Pero sus desencuentros no se detenían y seguían operando. Marylin y Norma seguían compitiendo por ser completamente. La lucha de eliminaciones mutuas a través de los abusos de alcohol y fármacos llegó a su fin el 5 de agosto de 1962. Norma es encontrada muerta en su habitación, con 13 miligramos de Nembutal en el hígado, equivalente a 40 pastillas. Una ingestión lenta de hidrato de cloral y Nembutal, ambos bajo prescripción médica, combinada con alcohol, detuvieron su respiración.
Marylin sigue viva o cómo el star-system siempre gana.
Semanas después de la muerte de Norma, Marylin volvió a aparecer en la obra del artista Andy Warhol, “Díptico de Marylin” de 1962. La obra está compuesta por cincuenta imágenes de Marylin Monroe que replican con diferencias cromáticas una fotografía realizada para la promoción de «‘Niágara». Las 25 fotografías del lado izquierdo del díptico, con variaciones en colores brillantes, muestran la vitalidad y el esplendor de Marylin tras su muerte. En el lado derecho, otras 25 en blanco y negro completan la propuesta, como señal de su muerte misma.
Y si Andy Warhol intuyó de alguna manera que eran dos, que la que había muerto era Norma y que Marylin se había desprendido de Norma para hacerse por fin superficie brillante y eterna. Y si intuyó, como este texto quiere invitar a pensar, que fue Marylin quién mató a Norma, que el personaje mató a la persona. Y si Norma murió asesinada y Marylin fue su asesina.
Podemos culpar a Marylin, incluso pensar que seguramente habría sonreído sobre el cuerpo muerto desnudo de Norma y posado ante la prensa, a su dictado, pero como Zambrano nos recuerda, solo las personas son morales. Marylin era la suplantación absoluta de Norma, la sustracción del yo viviente, el personaje que vivirá hasta el final de los tiempos. Marylin fue eliminando por completo cualquier rastro de Norma, eliminándola con sus abusos de alcohol y fármacos, hasta el desenlace final, en el que se separó de su persona y quedó inmortalizada para siempre en la superficie animada y cromática de las películas, revistas, documentales, fotografías e imágenes que se produjeron y se reproducirán hasta el fin de los tiempos.
Agradezco a Alejandro y a Esther sus valiosas aportaciones al texto.
Miguel Ángel Mozún
Sociedad de Estudios en español de Schopenhauer (SEES)
Invitación a la lectura:
Ros Velasco, Josefa. Suicide in Modern Literature. Social Causes, Existential Reasons, and Prevention Strategies. Nueva York, Springer, 2021
Magic Friend, Beggar Maid and The Fair Princess, Method Actress and Loving Mother: Fantasies of Love, Loss, and Desire in Joyce Carole Oates’ Fictional Account of Norma Jeane’s Reality de Gail Shanley Corso.
Siguiendo el tema y la tarea de la sesión anterior: ¿Cómo sé que no soy un robot? Hablamos sobre los robots que tenemos en casa y la función que hacen. A partir de la conocida «Alexa» surge todo un diálogo cargado de muchos conceptos e ideas:
Imagen extraída de «Pixabay»
¿Qué hace alexa?
– Con ella puedo hacer de todo y hace todo lo que yo le mando. Por ejemplo si le digo «Dime la hora» me la dice o «dime el tiempo» y me dice que tiempo va a hacer y en qué momento lloverá. También hace muchas cosas como ayudarte a cocinar u otras cosas. Pero solo si se lo mando yo o alguien de mi familia.
-¿Te puede hacer los deberes?
-Sí, te puede decir todas las soluciones.
+¿Y es bueno que te diga todas las soluciones a todas tus tareas?
-Pues no, porque no aprendes.
-Si no aprendes de mayor puedes vivir en la calle, porque no sabes nada y no puedes trabajar en ningún sitio si no sabes nada. Podría pasarte todo eso y peor cosas en el futuro si no aprendes.
-Claro, no aprendes matemáticas, ni a leer si le dices que te lea los libros. Lo único que aprenderías es a hablar porque para decirle las cosas tienes que hablar. Y si te toca vivir en la calle por no aprender nadie te va a querer, porque eres pobre.
Si viéramos un robot humano por la calle sin casa, ¿nos lo llevaríamos a casa?
-Claro, un robot humano, te puede ayudar a muchas cosas. Por ejemplo a limpiar, cocinar, puede jugar contigo cuando tus padres no pueden porque no tienen tiempo o cuando un amigo o amiga no puede.
-Yo también me lo llevaría a casa, porque seguro que me divierto mucho, haría todo lo que le mandase.
+¿Te llevarías a una persona de la calle?
-No, porque una persona gasta mucho. Tienes que alimentarla por mucho tiempo darle comida, agua, un lugar para dormir, ropa limpia y nueva,… incluso pagarle cosas para que pueda buscar trabajo.
-Esa persona puede ser mala y robártelo todo. En cambo un robot, si hace cosas malas pues lo desenchufas o le quitas la batería, a la persona no puedes quitarle ninguna batería ni desenchufarlo.
-El robot puede hacer todo lo que tu quieras pero la persona no. En futuro y cuando seas abuelete, la persona no podrá ayudarte porque será mayor y estará apunto de morir, pero el robot, aunque tu seas mayor, te podrá ayudar porque no se hace abuelete. Por eso es mejor un robot que una persona.
Imaginad que un día vuestro mejor amigo o amiga os dice que tiene un amigo/a nuevo/a. Resulta que es un robot. Cada día que pasa juega más y más con él y menos con los amigos/as humanos, hasta tal punto que el robot se convierte en su mejor amigo. ¿Qué le podríais decir? ¿Un robot podría ser mejor amigo que un humano? ¿Es divertido tener un amigo/a que siempre hiciera lo que tú quisieras?
– Le diría que también tiene que salir de su casa y jugar con los humanos. Porque con los humanos se puede divertir más, además que los humanos crecerán como mi amigo, irán a la misma clase y pueden vivir muchas aventuras juntos, pensar juegos nuevos e historias. Pueden ser libres.
-Le diría que jugar con un robot puede ser divertido pero jugar con un humano es mucho mejor, porque con un humano puedes darle un abrazo y lo sientes cálido y de verdad, si se lo das a un robot estará frío a no ser que lo hayas usado mucho tiempo y esté caliente, pero el abrazo no es de verdad, porque el robot no tiene sentimientos. No puedes sentir lo mismo.
-También si juegas a luchar o haces boxeo, por ejemplo. Con un humano si recibe so das un golpe es más flojo y puede no hacer daño. Pero si es un robot, te haces muchísimo más daño, es como si se lo dieses a una pared.
-Un robot no puede ser mejor amigo, porque el robot no decide de quién ser amigo porque está programado, el humano si que puede elegir quién quiere que sea su mejor amigo y elegir si quiere ser mejor amigo de otra persona. El ser humano puede ser libre de elegir quien quiere que sea su mejor amigo y de quién quiere ser amigo.
-No puede ser divertido que un robot siempre acabe haciendo lo que uno quiere porque al final te cansas. Solo estarías todo el día en el sofá jugando a la consola y el robot te haría la comida y te lo haría todo.
-Y si lo hace todo, puedes acabar gordo, sin fuerza en los brazos ni piernas y no llevar una vida saludable. El ejercicio es muy importante.
-Podríamos acabar como en la película de «Wall-E» gordos y sin relacionarnos con otros humanos, por culpa de un robot.
¿Puede un robot ser nuestro mejor amigo?
Nosotros si podemos elegir si queremos a un robot como mejor amigo, pero no puede ser porque para serlo tenemos que ser los dos mejores amigos. Un robot nunca podría elegir si serlo o no. En cambio una persona sí, porque elige si quiere o no ser amigo nuestro. Solo cuando se pueden elegir las cosas se hacen de verdad y queriendo. (9 años)
No, porque al robot lo han comprado para que sea nuestro amigo y él no puede ser nuestro mejor amigo porque no sería un amigo real. No podemos comprar a los amigos ni obligarles a ser amigos de nosotros. Solo una persona o un perro puede ser nuestro mejor amigo. (7 años)
<<Una mañana mientras preparaba la comida, estaba escuchando la radio. En ella estaban poniendo música de todo tipo. Al cabo de un rato, sonó mi canción favorita, pero la emisión paró. Unas interferencias interrumpieron la señal. Entre unos sonido raros pude distinguir una señal «25-28-5» y un extraña voz que decía: «ven a visitarnos». Busqué en Google dicha señal, me encontré que eran las coordenadas de un lugar de otra galaxia. La siguiente señal, nos invitaba a visitar dicho lugar. Pensé que sería una buena oportunidad para hacer una pequeño viaje con el grupo de Filosofía para niños y niñas, ¿nos atrevemos a ir?>>
Después de un «Sí» común, cogimos nuestros cascos de coladores y decidimos viajar hacia aquel lugar que nos indicaban las coordenadas.
Imagen extraída de «Pixabay»
Vivimos una aventura de lo más surrealista, cuyo escenario iba siendo creado por los niños y niñas, y cuya dirección nos guiaba el casco-embudo con señal GPS de una de las niñas. Cruzamos un rio con agua envenenada, descubrimos criaturas de lo más extrañas como un monosapo marino venenoso, y una bacteria gracias a la cual pudimos cruzar un gran lago de lava.
En este lago nos encontramos con el primer problema de lógica importante. ¿Cómo podíamos cruzarlo?
-Construimos una cuerda.
-Pero la cuerda se quema con el fuego de la lava
-Quizás esta bacteria nos ayude a cruzar el lago.
-Podemos ir encima de la bacteria
+¿Cabemos todos encima de la bacteria?
-No, no cabemos.
Solo podíamos cruzar de uno en uno encima de la bacteria, ¿Cómo íbamos a cruzar todos si cuando cruzaba uno con la bacteria no podía devolverla para que cruzase otro?
Conclusión:
-Construimos una cuerda con sustancias de la bacteria, pero cuando lleguemos al extremo tenemos que devolver la bacteria para que la cuerda no se queme y siempre tenga las sustancias de la bacteria.
Llegó el final del viaje. Nos sentamos todos en el círculo y dialogamos sobre el viaje. Empieza la distinción entre imaginación y realidad.
+¿Dónde creéis que estamos ahora?
-Pues en la tierra.
-No, estamos en otro planeta, como en Plutón.
-No, estamos en la tierra.
– Estamos en la tierra y el otro planeta era imaginación.
-Sí, como cuando aparecen el monstruo volador con garras cuando todo está oscuro y da miedo.
-Pues, ¿Sabes? puedes abrir los ojos y dejas de ver al monstruo y desaparece la imaginación.
+ Oye, pero para que desaparezca la imaginación, ¿Debe estar en algún sitio?
-Pues claro, en nuestra cabeza, y si cerramos los ojos la vemos.
-No, yo veo cosas de la imaginación sin cerrar los ojos. Como cosas que no existen pero las imaginamos.
+ ¿El viaje que hemos hecho existía?
-Sí, en nuestra imaginación.
El diálogo se volvió más o menos intenso. Se quedaron algunas ideas abiertas, puntos interesantes. Tuvimos la primera toma de contacto entre imaginación y realidad. Aspecto que será tratado en la siguiente sesión y en más profundidad.
Conclusión general:
La imaginación no solo existe con los ojos cerrados y la luz apagada. Existe en otros sitios. Como los unicornios que forma parte de la imaginación y existen en nuestro mundo, aunque no en la realidad porque tienen un cuerno y muchos colores. Los podemos ver en mochilas, globos, en la tele,... pero no darles de comer.
En la primera sesión de FPN se trató de definir al ser humano, ¿Qué es ser persona? ¿Qué hace que yo sea yo? ¿Quién soy? ¿Quién me gustaría ser?
Siguiendo la línea en esta ocasión se trabajó la cartulina de «WonderPonder».
Lamina con la que se ha trabajado en la sesión
En primer lugar se pidió que durante 1 minuto prestaran atención a todos los detalles de la imagen y se centraran en lo que más le llamase la atención. Hecho esto surgió el diálogo.
Primeras impresiones:
-El niño humano está cabreado o triste porque su madre solo le ha hecho caso al niñobot. Su madre piensa que el niñobot es perfecto.
-Pero su madre no sabe que no lo es, porque ha arrancado una flor, y las flores no se arrancan, son buenas para el medioambiente.
-Además cuando no está la madre el niñobot no es perfecto, hace trastadas, como arrancar la flor. Y el niño humano está harto de que el niñobot mienta.
Aquí es interesante la noción de mentira. Esta idea saldrá más adelante, haciendo alusión a la programación de los robots. ¿El robot miente por sí solo o es programado para mentir? Sí contestan a lo primero que sí, le estamos dando inteligencia natural y libertad a los robots. En cambio, si se contesta que sí a lo segundo, un humano no va a querer programar un robot para que haga el mal.
¿Qué diferencias podemos establecer entre el niñobot y un humano?
-El robot no tiene sentimientos, por eso en la imagen no hay ninguna expresión en su cara, mientras que el niño humano si que tiene sentimientos, por eso parece que esté cabreado o triste.
-Otra diferencia es que un niño humano puede llorar, reir,… y el robot no.
-Además el niño humano es libre, el niñobot no. El niñobot es creado por alguien. El niño humano también es creado pero no por tecnología como el niñobot.
– Los robots no pueden hacer lo mismo que los humanos. Por ejemplo ducharse, si se duchan los cables se rompen (cortocircuito) porque son máquinas y máquinas no se pueden mojar. (Uno de ellos imita lo que sería un cortocircuito si el robot se moja)
¿Puedes demostrar que no eres un robot?
-Pues, claro que puedo.
-Claro que no es un robot. Porque se si cae se hace daño y le duele (siente el dolor)
-También tiene sangre. Si se cae y se hace una herida le puede salir sangre. ¡Ah! le falta un diente, se le ha caido. No puede ser un robot porque si lo fuese no van a hacer un robo sin un diente.
-Claro, si fuese un robot no se le podrían caer los dientes y salir otros nuevos. Se le han caído 6 y he visto como le han salido los 6, si fuese un robot eso no podría pasar de verdad y de normal.
Van surgiendo cada vez más ideas, más preguntas y más intercambio de palabras. Los niños y niñas están totalmente cautivados por el diálogo y la imagen. Surgen muchas discrepancias entre unos y otros, pero también se apoyan entre ellos y ellas para sostener una idea.
¿Qué significa ser buen hijo o buena hija?
-Hacer caso a la primera sin tener que la madre o el padre no tenga que repetir constantemente lo que tiene que hacer.
-Tampoco pega (el buen hijo), sino que ayuda a su hermano o hermana, a su padre y a su madre, cuando es necesario.
-Tiene respeto hacia otras cosas, incluso hacia las plantas y no arrancaría una flor como ha hecho el niñobot con esa planta.
-Obeceder a los padres
Este sentido es muy interesante, puesto que consideran que la obediencia se debe por la imposición de los adultos. Lo que hace que dejemos una cuestión abierta (sí, otra más) ¿Cómo sería un mundo si no hubiesen adultos? ¿Habrían normas?
Para concluir nos quedamos con la idea que niñobot no puede ser libre, porque está programado para realizar diferentes funciones. Mientras que un niño humano sí que es libre, tiene la capacidad de decidir lo que quiere y lo que no. De ahí que, volviendo a la pregunta sobre si «¿El robot miente por sí solo o es programado para mentir?» se llega a la conclusión de que «el robot ha sido programado para mentir, puesto que no tiene libertad de poder elegir ni pensar como lo hacen los humanos».
¿Cómo sé que no soy un robot?
Sé que soy persona porque yo aprendo a pensar y hago las cosas más lenta. Sé que no soy un robot porque no me han puesto (programado) la información, porque tengo sentimientos, porque tengo emociones, porque soy libre y porque no me quedo sin bateria. (8 años)
Siguiendo la lectura de «Hospital de muñecas» de A. Sharp. Se propuso la actividad de traer su muñeco favorito a la clase. De ese muñeco debían contar su historia, esto es, su nombre, desde cuando lo tienen, los años que tiene el muñeco y las anécdotas que quisieran contar.
Los muñecos y muñecas que traían tenían un cumpleaños con su respectiva fiesta, tenían una fecha de nacimiento, algunos tenían ropa y, otro, era muy antiguo, había pasado de generación en generación, por lo tanto tenía una larga historia y estaba cargado de vivencias. A medida que iban contando las historias iban surgiendo las cuestiones, las cuales discutían y debatían.
El primer muñeco comentado fue el mío, «Cat miau», con él se habló entre la diferencia de un gato de verdad y el gato de peluche.
+Yo quería un gato de verdad y me regalaron este peluche. Yo dije que ese gato no era real, pero quien me lo regaló me decía que sí que era una gato real.
-Claro que no es gato real, porque el real puede moverse
-Y puede hacer «miau»
-Y puede hacer muchas cosas. Ese solo puede hacer lo que tú le hagas hacer con tus manos.
Establecemos la diferencia entre lo real que siente y realiza acciones por sí mismo, frente a lo que necesita ser movido y no siente.
Si le ponemos un nombre y los vestimos, ¿quiere decir que son como las personas?
– No, porque por ejemplo este muñeco es calvo, y solo los bebés y los muñecos son calvos. Por lo tanto las personas no pueden ser calvas, pero sí ser un bebé o un muñeco.
– Eso no es cierto, porque mi papá es calvo y es una persona.
+ Y, ¿Cómo sabes que es una persona y no muñeco?
– Pues, porque me cuida y me quiere. Si mi papá fuese un juguete no me enseñaría cosas.
– Además un muñeco lo puedes comprar, y la persona no. Como Bruno que ha comprado su muñeco con su papá.
Establecemos una diferencia: Un muñeco es una cosa material que tiene un valor numérico, porque se puede comprar. En cambio una persona no la podemos comprar. Les propongo imaginar cómo sería una tienda de personas, no la pueden imaginar. Pero sí que piensan que hacer «el mono» o ser gracioso y hacer tontearías puede ser motivo de que alguien te compre (en referencia a «lo gracioso, divertido» que resultan las cosas; esa es la razón por la cual se compran) .
Si tiramos el muñeco al suelo, ¿le hacemos daño?
– Pues, no sé, depende.
+¿De qué depende?
– Pues del juego al que estés jugando.
– Claro, si es como un bebé pues se hace daño, pero si es como un muñeco, pues no se hace daño.
Imaginación y realidad se unen en este punto. Según como imagines la acción del juego así podrá sentir el muñeco o la muñeca. Pues no es lo mismo jugar a lanzarlos por el aire como si fuesen una piedra que jugar a pensar que tienen vida, solo en este caso piensas que puede sufrir y sentir el dolor de un golpe.
Al final de la actividad pusimos todos los muñecos y muñecas en el centro y estuvimos hablando sobre las diferencias y las semejanzas entre los muñecos.
Si cada muñeco es diferente y está hecho de un material diferente, ¿Por qué los llamamos muñecos?
-Porque, podemos jugar con ellos.
+Pero, yo puedo jugar con una persona y no le llamo muñeco, ¿o sí? ¿Vosotros y vosotras llamáis muñeco o muñeca a las personas?
– ¡No! las personas no son muñecos. Las personas son personas como nosotros que somos personas.
-¿Podemos jugar ahora con nuestros muñecos y con «todos» los niños y niñas de la clase de filosofía?
Finaliza la clase haciendo mención una niña con el pronombre indefinido «todos» haciendo referencia a lo tratado en la anterior sesión y a la recapitulación que hicimos al inicio de la sesión.