La democracia mediática

Es necesario dirigir la mirada a la actualidad política y ser conscientes de la gran influencia de los medios de comunicación en nuestra sociedad, en relación a nuestra forma de vivir la ciudadanía. Esto es lo que muchos analistas políticos denominan como «Democracia mediática».

Un ejemplo bastante claro de este nuevo concepto es el enorme despliegue mediático llevado a cabo por los políticos en las campañas electorales, donde no solo hay una fuerte inversión en marketing sino que también podemos ver auténticos shows televisivos al estilo «Salsa Rosa» con tertulias, debates, entrevistas e incluso concentraciones donde hay un sitio para los espectáculos musicales.

Los medios de comunicación influyen no solo en nuestras propias expectativas y experiencias, sino que también son los propios conformadores de nuestra propia opinión. Razón por la cual es tan importante la información que tenemos de un/a candidato/a político/a y la imagen; pues esto será crucial para ejercer el voto en las elecciones. Unas elecciones que deciden, en cierto modo, el destino de un país.

Las diversas fuerzas políticas buscan extender sus tentáculos con su «buena imagen» a través de diversos foros de la comunicación, ya sea a través de Internet con blogs, páginas de Facebook, Twitter,… televisión o periódico, lugares donde la transmisión de la información y las decisiones son de mayor influencia para garantizar la fidelidad del electorado. Esto siempre me gusta explicarlo con el siguiente ejemplo: El ciudadano es conocedor de qué tipo de prensa ha de leer o en qué canal verá el telediario según su ideología política, quedando al margen – en cierta mediada- del resto de opiniones.

Pero no todo gira entorno a la «buena imagen», cabe mencionar esos grandes grupos de poder económico que respaldan ciertos políticos y que a su vez componen, desde sus propios medios, la realidad que los ciudadanos consideran como objetiva, siendo no más que una verdad basada en el puro interés y beneficio para ellos mismos, y no para el de los ciudadanos.

De esta manera, surge una nueva forma de cómo hacer política, una política que se basa en la personalización, espectacularización y sustitución.
Esto es un abandono del discurso racional entre partidos políticos, portadores de ideas y con un programa para debatir, pasando a ser un enfrentamiento personal de unos «personajes» que triunfarán si logran que el público se identifiquen con ellos, al mismo tiempo que emplean sus propios métodos en el mundo del marketing, con el fin de mantener la atención y entretener al espectador, considerando que la emoción vale más que la razón; y, por último, esa imagen que proyecta el líder y su capacidad comunicativa hace más que las ideas o proyectos defendidos.

Este nuevo tipo de democracia mediática pone en peligro la autentica democracia. El sistema mediático ha de estar al servicio de la democracia y no ser ni un poder paralelo ni un contrapoder.

Arte: Catarsis de la realidad

El ser humano, no es un ser que únicamente se encuentre con la realidad e interactúe con ella. El ser humano va más allá, es capaz de ser espectador de la naturaleza, contemplarla y de hacer de la contemplación su deleite.

De este deleite, aparece la apetencia o la inapetencia por las cosas, la belleza o fealdad, la seducción o aversión.

El ser humano en su encuentro con los demás se comunica, cuenta lo que vive y pasa a su alrededor a través de un lenguaje conformado por una gran cantidad de signos. Pero, ¿Qué ocurre con la expresión de los sentimientos profundos? Entonces empleamos símbolos. De ahí que a partir de los símbolos como forma de expresión afectiva se haya convertido en arte.

El arte, es una catarsis de la realidad. El ser humano es un ser inquieto en su propia esencia, siempre movido por la curiosidad de abrir puertas y descubrir aquello que se nos muestra como desconocido. En esa curiosidad, el ser humano necesita expresar lo que ahora ya es descubierto. ¿Cómo expresarlo? ¿Cuál es mejor medio para hacer llegar la información descubierta al resto de personas? Ese gran afán por querer demostrar al mundo los pensamientos de la realidad se hace a través de la pintura, escultura, poesía, teatro, novela, música…

El arte, tiene esa capacidad de hacer participe a cualquier ser humano en cada una de sus materializaciones. Cuando una persona lee un libro, escucha una partitura musical, contempla un cuadro o una escultura, etc. Esa persona no está al margen de la realidad, esa persona, al final de la obra genera una catarsis haciendo que lo que está contemplando le afecte, sintiendo que esa obra forma parte de él. Haciendo que el arte se transmita a sí mismo como una vivencia más de la realidad.

El arte no únicamente es un reflejo de una realidad; el arte es un medio reivindicativo, es un espejo de la cultura, es una búsqueda de la esencia. El arte es una necesidad en el ser humano.


«Sentí un gran grito en toda la naturaleza» Munch

Biotecnología en el terreno de la bioética

Todo filósofo no solo se pregunta por sí mismo y su entorno, sino que debe ir más allá de la propia respuesta conceptual y actuar, es el terreno de la praxis.

Los últimos par de siglos de nuestra época, se ha visto marcado por una innovación incesante en casi todos los terrenos de la vida social. Esos cambios, en gran medida, afectan a nuestra cultura material, siendo estos resultado de los descubrimientos de la ciencia y la tecnología moderna.

Vivimos una época de cambio tecnológico acelerado, en efecto, la modificación del entrono natural por la mano del hombre ha avanzado de forma acelerada. Pero una vez más nos encontramos con ventajas e inconvenientes de esta aceleración.

Ciencia y tecnología, ambas han proporcionado al ser humanos unos niveles de bienestar muy superiores con respecto a otras épocas atrasadas, no hay más que ver el cambio sufrido en el «trabajo del campo». El grado de comodidad, seguridad, libertad y cultura del que gozamos a día de hoy, es, en gran medida, proporcionado por la tecnología moderna, la cual ha sido creada y movilizada por la inteligencia y el esfuerzo humano.

Pero, encierra peligros en los que el ser humano pueda utilizar esa tecnología de forma inadecuada, y lo haga hasta el punto de poner en peligro la propia supervivencia de nuestra especie sobre el planeta. De esto último muchas distopías se han descrito en los libros, series de TV y películas, «El atlas de las nubes», «Gattaca», «La travesía», «Ex Machine», la exitosa serie «Black mirror»,… entre otros, muestran claramente el peligro que pueda traer el mal uso de ese avance tecnológico.

El avance de la biotecnología permite modificar nuestra propia constitución biológica, de hecho, la medicina, desde tiempo inmemorial ha pretendido curar las enfermedades y aliviar el sufrimiento humano. Lo que me viene a la mente la siguiente cuestión ¿sigue el ser humano sujeto a la selección natural? No, el ser humano ya es una especie débil, se encuentra en la cúspide de la cadena alimenticia, pero, es únicamente gracias a los medios materiales que ha puesto para llegar a ello. Sino existieran los anteojos a muchos de nosotros nos hubiera comido el peligro.

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Imagen extraída de la serie de TV «Black Mirror» capítulo «15 millones de méritos»

La aplicación de las biotecnologías en los propios seres humanos abre horizontes espectaculares, pues estas comienzan a corregir las enfermedades congénitas que aquejan a tanta gente, y dolencias como el cáncer podrán encontrar tratamientos efectivos a no muy largo plazo. Pero tiene una faceta realmente inquietante desde un punto de vista ético, que cuando lo aplicamos esas tecnologías al propio ser humano ¿Qué limites morales debemos imponer a nuestra actuación en este terreno? En efecto, la posibilidad de editar genéticamente embriones humanos plantea preguntas fundamentales sobre lo que es éticamente aceptable en términos de manipulación genética. Por ejemplo, ¿es ético crear «bebés a la carta» con ciertas características genéticas deseables? ¿Qué consecuencias sociales y culturales tendría esto a largo plazo? Es importante señalar que la modificación genética humana ya se está llevando a cabo en algunos países. En 2018, un grupo de científicos chinos anunció que habían creado los primeros bebés genéticamente modificados del mundo. Este hecho causó un gran revuelo en todo el mundo y puso de manifiesto la necesidad de establecer límites éticos claros en cuanto a la manipulación genética del ser humano.

Y, para finalizar, se queda abierto el debate: ¿Es lícito, por ejemplo, la clonación de seres humanos, con independencia que podamos realizarla con más o menos pericia técnica? ¿Debemos tener el derecho de modificar a nuestro antojo las características genéticas de nuestra descendencia, simplemente por el hecho de poder hacerlo? si fuera esto posible, ¿cómo actuaría lo sociedad? ¿Se podrá llegar a crear individuos incapaces de albergar sentimientos de culpa, o incluso sin sentimiento en general? Cuando estamos en condiciones de modificar la constitución génica de nuestro cuerpo, ¿será correcto hacerlo sin más límites que nuestros propios deseos al respecto? Estas y muchas más preguntas abren todo un nuevo campo de problemas a la reflexión ética.

Problemas de nuestros tiempos

Actualmente vivimos en un tiempo de cambios acelerados, llenos de nuevas oportunidades, pero también de nuevos peligros. Un tiempo en el que la riqueza crece, pero también las desigualdades; un tiempo en el que aumenta nuestro conocimiento de la naturaleza, pero también el riesgo de que destruyamos sus equilibrios. En este escenario, cargado de promesas y amenazas debemos expresar nuestras ideas y cuestionarnos conceptos, a veces simples, y a veces no tan simples, como es el de igualdad.

Realmente, ¿Vivimos en una sociedad igualitaria?
El respeto de los derechos humanos exige tratar a toda persona por <<igual en dignidad>>, pero no todos somos iguales, tanto a nivel genético como a nivel social, pues la riqueza y las oportunidades se distribuyen de manera dispar.

¿Tenemos todos las mismas oportunidades?
Para que una persona pueda desarrollar sus capacidades, esta debe tener acceso a las oportunidades que la propia sociedad le ofrece. El problema, es que las victimas de la desigualdad se encuentran excluidas de ese acceso.

Por ejemplo, una persona que viva en la pobreza, que no tenga los medios de vida que le permitan acceder a las oportunidades de bienestar material, cultural y social, que no sepa ni leer ni escribir, pero tiene una gran imaginación, increíble para escribir libros y ser una gran escritora, ¿podría serlo? ¿Cuánto le costaría llegar a serlo? No tendría las oportunidades adecuadas para hacerlo porque sus circunstancias sociales la han excluido de ello.

¿Qué es lo que hace que hayan tantas desigualdades en una sociedad global que debería ser igual?
Los distintos países. Actualmente hay más de 190 países en el mundo, y todos ellos se han construido a través de complejísimos procesos históricos, donde cada uno de ellos tiene una cultura y una tradición diferente, lo que hace que se genere -en su mayoría- inmensas discrepancias que llevan el sinónimo de conflicto bélico.

Estos conflictos marcan y han marcado, generalmente, la gran diferencia en desigualdad entre países, surgiendo el fenómeno del subdesarrollo en el ámbito económico, científico y cultura, y, el más importante, la falta de un desarrollo humano. Pues dentro de la comunidad internacional hay países que tienen menos oportunidades que otros para desarrollar el potencial humano de su población.

¿Cuál es el camino del desarrollo?
La actuación de un conjunto de factores, tanto a nivel interno como a nivel externo. El primero ayuda a transformar las mentalidades y las estructuras sociales a los países menos desarrollados. Así mismo, la educación generalizada de la población y la existencia de un poder político estable e impulsor del progreso pueden ser instrumentos decisivos en ese proceso de transformación.

Mientras que, el segundo factor, formaría parte de la existencia de un mercado internacional abierto a las exportaciones de toda índole procedente de los países pobres -pero, no solo las que interesen a los países más ricos. Y de una ayuda bien administrada, así como una inversión productiva de los desarrollados hacia los menos desarrollados.

¿Son responsables los países ricos del subdesarrollo de los pobres? Si, lo son. Exprimen y se aprovechan de la situación de debilidad y pobreza de los países llamados «Tercer Mundo» haciendo que empeore la situación de estos.

Si en el artículo 1 de la Declaración de los Derechos Humanos se defiende que: <<Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.>> ¿Por qué tanto odio e indiferencia hacia el que viene de un país subdesarrollado, si los culpables de que esas personas no tengan las mismas oportunidades, ni estén -en ciertos casos- en vías de desarrollo son por los llamados «países ricos»?

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¿Existen los Zombis? El zombi filosófico

El término zombi proviene del criollo Haití, donde se practicaba una tradición llamada vudú. En el contexto del vudú, un zombi es un humano a quien, mediante drogas o sugestión, se le ha suprimido la voluntad y se ha convertido en esclavo.

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El zombi filosófico es una noción que se utiliza en la filosofía de la mente, donde lo único que puedo asegurar es que existe mi mente, y que no todo se puede reducir a hechos físicos, así como que no se puede relacionar exactamente la mente y su funcionamiento, con el cerebro y su funcionamiento, pues se trata de conceptos diferentes donde mente y cerebro no son la misma cosa.

En el ser humano se distinguen dos tipos de hechos:

  1. Hechos físicos es todo aquello que se encuentra en las dimensiones del espacio y el tiempo
  2. Hechos mentales son los que tienen lugar en la conciencia, estos ocurren en el tiempo pero no en el espacio, pues la conciencia es cualitativa no cuantitativa. No podemos decir, las dimensiones que tiene el árbol en el que estoy pensando, pero si que ese árbol me recuerda al árbol que vi ayer y desarrollar las cualidades de dicho árbol.
    Así pues, los recuerdos, las imágenes y los pensamientos ocurren en la mente, pero  ¿dónde está la mente? ¿Qué espacio ocupa la mente?

Para designar los hechos mentales, la filosofía de la mente utiliza el término qualia (singular: quale, en latín y español) son las cualidades subjetivas de las experiencias individuales. Gracias a la introspección se dispone de una mirada reflexiva a la propia mente. Por ejemplo: yo que una persona manifiesta tristeza, ¡pero no veo su sentimiento de tristeza! solo esa persona puede ver su sentimiento de tristeza.

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Noche estrellada, Van Gogh.
Los colores que percibimos son un ejemplo de hechos mentales o qualia: son diferentes del fenómeno físico de la luz.

¿Cómo sabemos lo que hay en la mente de otras personas?
La única manera de saberlo es observando, pero un persona puede mostrar alegría pero tener tristeza en su mente, eso en el caso que la tenga.
Sabemos que el resto de seres humanos tienen mente, porque inferimos sus qualia, es decir, lo que creemos que sienten o piensen a través de lo que hacen o dicen. El problema es que ¡No podemos conocer la mente de las otras personas porque no podemos observarla directamente!.

Por ello mismo, se utiliza el argumento de analogía para justificar que sí tienen mente el resto de seres humanos, lo que sería algo así como, puesto que el aspecto, la biología y el comportamiento es normal y es parecido al mio, como mi mente dirige mis acciones, el resto de seres humanos también deben tener mente porque esta dirigirá sus propias acciones como a mi.

Pero a pesar del argumento de analogía, podemos pensar que los seres humanos que nos rodean pueden no tener mente. No olvidemos que el zombi actúa y habla como un humano, pero no tiene mente, lo que hace o dice no se corresponde con ningún estado o hecho mental, no tiene qualia, no tiene conciencia.

El concepto o término Zombi filosófico, abre un debate entre dos posiciones extremas en relación mente y cuerpo, dualistas frente monistas.

¿Existen los zombis filosóficos?
No, pues, en el caso que existieran no tendríamos conocimientos de una teoría de la mente como la expuesta de Chalmers sobre este mismo término, la habitación china de John Searle o la del cuarto de Mary propuesto por Jackson, no seríamos conscientes, y, por supuesto, no se habría ocurrido elaborar una teoría donde se diferenciase los hechos físicos de los mentales.
Hay suficientes argumentos para negar la existencia de zombis filosóficos.

Pero, ¿y si nos encontramos ante una forma humana que es robot y nos dice: «tengo conciencia? ¿Pueden los robots tener mente? ¿Y un ciborg?

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Eugenesia – Darwinismo social

La teoría de la evolución de Charles Darwin propone una serie de ideas en las que se pretende aplicar a las estructuras sociales. En la teoría de la evolución de Darwin, se enuncia que los individuos de una especie tienen la propiedad de modificar sus características con el tiempo, de forma natural, apareciendo diferencias entre unos y otros. Después, al ser expuestos a las duras condiciones del ambiente, unos poseen mayores aptitudes que otros para sobrevivir y dejar descendencia, perpetuando sus características dentro de la especie, en detrimento de las de los menos aptos.

En el darwinismo social se contempla que la sociedad evoluciona y que los individuos que las componen están clasificados según sus aptitudes. Algunos autores afirman que el punto al que evolucionará la sociedad depende de los individuos que la componen. También se afirma que las distintas sociedades se encuentran en distintos grados de evolución, y que esto es debido a las aptitudes del conjunto de sus miembros.

La eugenesia, es una filosofía social que promulga la intervención humana en la forma en que los individuos de una sociedad se propagan (selección artificial). El objetivo que defiende es la creación de individuos más aptos para obtener como resultado una sociedad más evolucionada. Las ideas eugenéticas fueron adoptadas por algunas corrientes políticas, en algunos casos llegando a ser utilizadas para justificar la negación de derechos o la ejecución de crímenes.

Todo esto nos lleva a cuestionarnos: ¿Es más merecedor de ser parte de una sociedad un individuo que tiene mejores aptitudes? ¿Puede una sociedad eliminar a otra por estar menos desarrollada? Estas preguntas tienen una respuesta muy compleja porque tienen múltiples implicaciones.

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Amor: El hombre frente a la bestia

La vida, extendida por todo el universo reviste formas múltiples. De hecho, esta es totalmente sencilla en los seres infinitamente pequeños y, poco a poco, esta se va complicando en las plantas y animales, hasta alcanzar su supuesta perfección en el hombre, donde se muestra en una de las formas más complejas.

Con cuidado se ha de resaltar una cosa muy importante sobre la generación humana, a saber que: el hombre no es tan solo un animal mucho más perfecto que todos los demás, sino que esencialmente es un animal racional, dotado de inteligencia y de voluntad.

Mientras que el animal, en todas sus cosas, no puede seguir sino su instinto; el hombre puede, si así lo desea, en el campo sexual, gobernar sus instintos por medio de, como se ha mencionado, su razón y su voluntad. Solo obrando de esta curiosa manera, es como se mantiene a la altura de su condición humana. Así, y no de otra forma, es como actúa el hombre.

La doctora Carnot, psicóloga especialista en reproducción sexual, menciona en el libro de la joven: «Las bestias se aparean. El hombre se casa»

¿No es el matrimonio un hecho desconocido del mundo animal?
Las bestias, siguiendo en la línea del término, desconocen el concepto matrimonio y compromiso.
Las bestias realizan por instintos un acto puramente corporal, sin conocerse, en cualquier rincón, ya sea en la calle, en la playa, en el bosque, en la montaña… cualquier lugar, cualquier momento; y, además, en la mayor parte de los casos, después se ignoran.

En contra, el hombre, que cuando realiza el goce corporal con otro ser de su misma especie está hecho para conocerse y amarse, amarse profundamente durante el resto de su vida. Siendo en la parte el resto de su vida cuando aparece el termino amor, unión, relación, matrimonio.

Ese gran don del goce físico, que posee tanto bestias como hombres, tiene un papel importante en la evolución, como es la reproducción. Pero es el hombre, el que lo convierte en amor, con el fin de asegurar una estabilidad y continuidad en pareja, provocado por dos riquezas, que no revelan más que una parte de la realidad, dos riquezas, supuestamente preciosas que constituyen la propia dignidad: el corazón y la razón.

¿Es necesaria esta unión de amor más allá del goce corporal en el hombre para su evolución? ¿Qué pensaría la propia naturaleza sobre ello?

La naturaleza podría decir algo así como: Es necesario el goce corporal para la perpetuación de la especie, satisfacer las pasiones, los caprichos o pasiones, es una necesidad fisiológica. 

Si el placer es la sal de la vida, ¿A qué se debe la unión?

¡Menudo invento tan extraordinario eso del amor!

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Corrupción ¿Parte del ADN humano?

Jordi Évole sobre la corrupción «Hay tantos casos de corrupción que nos han anestesiado y no pasa absolutamente nada».

El tema de la corrupción es, sin duda, uno de los temas que preocupa especialmente a la sociedad, aunque ya ni nos impresiona, por ello mismo se han de demandar comportamientos éticos a políticos y empresas. Si los casos de corrupción política son alarmantes, al igual que también lo son los casos de corrupción empresarial. Resulta mucho más alarmante aquella en la que ambas quedan entrelazadas, como en casos de adjudicaciones fraudulentas de contrataciones, obras que no cubren ningún tipo de servicio sino que constituyen el negocio lucrativo de unos pocos, puertas giratorias, amnistías fiscales,…

Aunque no soy dada a las generalizaciones, en su mayoría, las personas que ostentan cargos de poder siempre pueden encontrar vericuetos legales e ilegales para sacar beneficio privado de su posición. Numerosos son los casos en los que las grandes empresas demuestras las ventajas de cómo tener una posición privilegiada. Son conocidos los escándalos bursátiles, las filtraciones de información, los monopolios encubiertos.

Por otro lado, desde el punto de vista de la política, todos conocemos casos numerosos que van desde los <<pequeños>> robos municipales de responsables políticos que meten mano a la caja (las famosas bolsas de basura), hasta fraudes multimillonarios al desviarse partidas a los bolsillos personales de los propios políticos.

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Ante todos estos desmanes, cabe preguntarse: ¿Cuál es el origen de la corrupción? ¿Es algo que está en el ADN humano, esa tentación por hacer trampa, por saltarse las reglas del juego? ¿Cómo eliminar la corrupción? ¿Es suficiente con hacer leyes y mecanismos de control más sofisticados o es necesario, además, que las personas cambien? ¿Basta con la política y las leyes o también es preciso un compromiso ético?

 

A ellos, a vosotros.

Vuelo FR1355, comienza un nuevo recorrido, en el aeropuerto se hará el transbordo, un transbordo cargado de nuevas expectativas e ilusiones. Pero es aquí, en este aeropuerto, antes de coger el siguiente vuelo y llegar a destino, donde invaden recuerdos. Recuerdos de ellos, de vosotros, mis alumnos, los que fueron y ya no son.

Antes de adentrarme en la cabina del avión, quería deciros unas palabras:

Seguid, seguid tan bien como lo estáis haciendo hasta ahora, sois únicos y especiales, tenéis un gran camino lleno de posibilidades por delante. Sed fuertes, y romper todas las barreras y trabas que se os van a presentar por el camino, solo vosotros podréis ser capaces de romperlas, y depende de vuestra voluntad, vuestra Voluntad de Poder.

Quitad, quitad ese velo que no os permite ver más allá, usad el pensamiento, razonar, y actuar, ser vosotros mismos, es la única manera que tenéis de pasar a una mayoría de edad. Luchar por vuestros principios, defenderos y haceros oír, nadie lo hará por vosotros jamás, solo vosotros sois vuestros propios dueños, nadie es más que nadie.

Pensad, pensad y dejaros llevar por el viento del logos, ser críticos, investigar, indagar, conocer, buscar el saber, asombraros por el mundo.

Esperanza, la esperanza no es lo último que se pierde, no cerréis la caja de Pandora, descubrir las causas que os llevan a hacer una acción u otra, pero siempre tened en cuenta las consecuencias de dicha acción. Ser autónomos.

Luchar, luchar por un mundo, que como dijo Rosa Luxemburgo, donde seamos socialmente iguales humanamente diferentes y totalmente libres.

Gracias, a ellos, a vosotros, por dejarme formar parte de vuestra vida, por dejarme aprender, por dejar una huella en mí, y por ser quienes sois.

<<Esto no es un adiós, esto es un gracias>>
Nicholas Sparks -Mensaje en una botella.
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El hombre moderno – Eugène Ionesco

Eugène Ionesco (1909-1994) uno de los principales dramaturgos del teatro del absurdo y escritor rumano en lengua francesa. Dijo en una conferencia en 1961:

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«Mirad las personas que corren afanosas por las calles. No miran ni a la derecha ni a izquierda, con gesto preocupado, los ojos fijos en el suelo como los perros. Se lanzan hacia adelante, sin mirar ante sí, pues recorren maquinalmente el trayecto, conocido de antemano. En todas las grandes ciudades del mundo es lo mismo. El hombre moderno, universal, es el hombre apurado, no tiene tiempo, es prisionero de la necesidad, no comprende que algo pueda no ser útil; no comprende tampoco que, en el fondo, lo útil puede ser un peso inútil, agobiante. Si no se comprende la utilidad de lo inútil, la inutilidad de lo útil, no se comprende el arte. Y un país en donde no se comprende el arte es un país de esclavos o robots, un país de gente desdichada, de gente que no ríe ni sonríe, un país sin espíritu; donde no hay humorismo, donde no hay risa, hay cólera y odio […].

Por que esta gente atareada, ansiosa, que corre hacia una meta que no es humana o que no es más que un espejismo puede, súbitamente, al sonido de cualquier clarín, al llamado de cualquier loco o demonio, dejarse arrastrar por un fanatismo delirante, una rabia colectiva cualquiera, una histeria popular. Las rinocerontitis más diversas, de derecha y de izquierda, constituyen las amenazas que pesan sobre la humanidad que no tiene tiempo de reflexionar, de recuperar su serenidad o su lucidez […].»

El hombre moderno, hoy más actual que nunca, es el reflejo de un hombre que ha perdido el sentido de la vida, que ya no tiene tiempo para detenerse en las cosas inútiles, este hombre, está condenado, condenado a convertirse en una máquina sin alma.

El hombre moderno, se convierte en un esclavo, se convierte en una presa fácil de un fanatismo delirante o de un depredador público.

El hombre moderno, utiliza un utilitarismo asociado a una errónea idea de progreso. Donde los saberes humanísticos son inútiles. No hay duda de que en la fría conciencia que estamos viviendo, corresponde cada vez más la tarea de alimentar la esperanza, y hacer un cambio. Un cambio transformando la inutilidad en un utilísimo instrumento de oposición a la barbarie del presente.

La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices.

Albert Einstein