La necesidad de la Filosofía

La filosofía no es un lujo intelectual ni un pasatiempo reservado a unos pocos. Es la raíz de nuestra manera de pensar, de cuestionar y de vivir. Sin ella, corremos el riesgo de reducir la existencia a lo inmediato, a lo útil, a lo que produce beneficios rápidos, olvidando lo esencial: el sentido.

Hoy, más que nunca, necesitamos volver a la filosofía. No porque tengamos que repetir lo que dijeron Platón, Aristóteles o Kant, sino porque debemos recuperar el hábito de preguntar. Preguntar por la verdad, por la justicia, por el bien, por la belleza. Preguntar por lo que significa ser humano en un mundo que parece olvidar lo humano.

Imagen vista por la red. Utilizada como fondo de pantalla.

Volver a la filosofía es volver a la reflexión, al diálogo, a la crítica. Es resistir la tentación de vivir en la superficie, en la comodidad de las respuestas fáciles. Es atrevernos a pensar más allá de lo inmediato, a mirar más hondo, a no conformarnos con las sombras. La filosofía nos invita a detenernos, a contemplar, a escuchar, a abrirnos a la posibilidad de que las cosas sean distintas de lo que parecen.

En la vida cotidiana, la filosofía nos recuerda que no todo lo importante es útil y que lo útil sin sentido es vacío. Nos enseña que la vida no se mide solo en resultados, sino en preguntas que nos transforman. Nos ayuda a enfrentar la incertidumbre, a convivir con la duda, a aceptar que el conocimiento es siempre un camino y nunca una meta definitiva.

En la educación, la filosofía debería ocupar un lugar central. No para memorizar autores, sino para aprender a pensar. En un aula filosófica se cultiva la duda, la escucha, la argumentación. Se aprende a convivir con la complejidad y a resistir el dogmatismo. Una sociedad que olvida la filosofía es una sociedad que olvida cómo dialogar, cómo cuestionar, cómo imaginar alternativas.

Volver a la filosofía es también volver a nosotros mismos. En un mundo saturado de información y estímulos, la filosofía nos ofrece la pausa necesaria para distinguir lo esencial de lo accesorio. Nos recuerda que la libertad no consiste en elegir entre opciones prefabricadas, sino en atrevernos a pensar por cuenta propia.

Por eso, volvamos a la filosofía. Volvamos a la raíz, al origen, al ejercicio de pensar. Porque sin filosofía, la vida se convierte en rutina; con ella, la vida se convierte en búsqueda. Y en esa búsqueda, aunque nunca encontremos respuestas definitivas, descubrimos lo más valioso: la posibilidad de seguir preguntando.

Hipótesis, leyes y teorías

Dentro de la filosofía de la ciencia, es necesario aclarar la definición de estos tres conceptos, para entender el funcionamiento del método científico moderno. Esto es: Hipótesis, leyes y teorías.

Hipótesis: Es cualquier proposición que se propone como una posibilidad, en principio ni verdadera ni falsa, con el fin de realizar, a partir de ella, un conjunto de deducciones o comprobaciones que la verifiquen.
Dentro de las ciencias experimentales, una hipótesis es una explicación anticipada, deducida de la observación de los fenómenos, que deberá ser confirmada por la experiencia. En el ámbito de las ciencias formales, hipótesis son los datos de un problema o los enunciados iniciales a partir de los cuales hay que demostrar un teorema.

Ley o leyes: Es una hipótesis que ha sido verificada y confirmada de acuerdo con un método previamente explicitado, constituyendo explicaciones sobre la realidad observable y, por eso, son directamente comprobables a través de la experiencia.
El concepto de ley científica ha variado con el paso de los siglos, por ejemplo: en los siglos XVII y XVIII, las leyes eran universales, no permitían excepción; en el siglo XX, con el desarrollo de la mecánica cuántica, las leyes pasaron a ser probables y estadísticas; y en la actualidad, se vincula con la noción de predicción, elaborada en el marco de una concepción pragmática de la ciencia.
Las leyes, construidas por la ciencia, expresan el orden que interconecta muchas variables abstractas, generalizadas a partir de los casos concretos. Un ley científica designa una relación constante y permanente entre fenómenos.
Por tanto, las leyes científicas son válidas para todos los fenómenos a los que se refieren situados en las mismas condiciones. Así permiten anticipar los acontecimientos que aún no han sucedido.

Teoría: Se trata de un cuerpo coherente de conocimientos conformados por un conjunto de leyes científicas relativas a una amplia clase de fenómenos observables. A medida que una ciencia avanza, aumenta también el número de leyes. estas se agrupan en función del tipo de fenómenos que explican.
Una vez que las leyes han quedado relacionadas entre sí, los científicos intentan formular explicaciones más generales sobre el tipo de fenómenos de los que se ocupan esas mismas leyes, de esta forma, nacen las teorías científicas.
Las teorías científicas presentan dos características:

  1. Incorporan términos teóricos y postulan, así, su existencia real.
  2. No pueden ser sometidas a contrastación experimental directa.

No predicen el futuro por adivinación, sino mediante la previsión basada en el conocimiento de las regularidades naturales.
La tarea esencial de la ciencia es la elaboración de teorías que expliquen el mayor número posible de fenómenos y formular, así, el mayor número de predicciones.

Ejemplos: teoría atómica y teoría de la relatividad.

 

El individuo y la sociedad

En las sociedades ancestrales, las relaciones que se establecían entre el individuo y la sociedad no solían tener problemas. Lo importante era la familia, el grupo, la tribu, era el individuo el que tenía que sacrificarse por la comunidad si fuera necesario. La obediencia y la sumisión eran normas del individuo.

Poco a poco, a causa de las grandes revoluciones de la historia, lo sociedad y el papel del individuo ha ido cambiando y con ello evolucionando; empezando desde el surgimiento de la democracia, ese momento en el que Clístenes liberó a Atenas de la tiranía e impulsó una reforma política radical que convirtió a su ciudad en la cuna de la democracia, hasta la Comuna de París, una revuelta por una democracia social que los ciudadanos de París iniciaron en 1871 y se convirtió en símbolo de la revolución universal, con un sueño entre sus insurgentes: «Una república democrática y universal», aunque se acabó convirtiendo en fuente de inspiración para los movimientos comunistas y anarquistas del siglo XX.

A raíz de las diversas revueltas, el individuo ha ido adquiriendo poder, importancia, el individuo en las sociedades occidentales se ha convertido en un ser totalmente individualista, lo que provoca, a fin de cuentas, falta de solidaridad. Gracias (o más bien no), el siglo XX se vio marcado por los movimientos totalitarios, volviendo al individuo a su estado natural, a su estado ancestral, es decir, lo valioso ya no eres tú como individuo, es el Estado, el pueblo, la nación, la raza o la religión.

Frente a los abusos y crímenes cometidos por estos totalitarismos, vuelve a surgir la importancia del individuo, vuelve a surgir una democracia que permite conjugar la libertad individual con el compromiso social. Surgen varias premisas, a final del siglo XX y principios del XXI, entre ellas, «todos tenemos los mismos derechos y elegimos». Aparece un nuevo individuo, un nuevo ciudadano, el cual puede liberarse de la servidumbre de la comunidad, tener derechos y deberes, participar en la vida pública, deja de ser un individuo despreocupado por el bien común de su propia comunidad (nacido tras el primer individualismo) …

Este último punto, el individuo que se libera de la servidumbre de la comunidad, de su comunidad, de su Estado-Nación, de su tribu, se libera para ser más individualista, se libera para pertenecer a una comunidad mucho más grande, a una mundial. Este nuevo individuo es un individuo cosmopolita. Abandona lo tradicional, lo clásico para adaptarse a los nuevos tiempos, a lo moderno, se adapta al desarrollo económico y tecnológico, donde todas nuestras acciones tienen consecuencias a escala global.

Es el individuo cosmopolita, el que firma su nueva «identidad», yo soy un ciudadano que pertenezco al mundo, por ello debo tratar a todas las personas como individuos de mi comunidad. Realmente, ¿ser individuos que pertenecen a una comunidad libre y global nos hace ser individuos libres e iguales? No, nos nos hace ser más libres e iguales ¿Hemos salido de la servidumbre de la comunidad, ahora global? No, no hemos salido de la servidumbre, sino que nos adentramos más en ella. ¿Las revoluciones han hecho que la democracia logre ese equilibrio para la mejor solución? NO, la democracia nos ha hecho ser unos individuos que pertenecen a una comunidad global. El individuo no pertenece a nadie salvo a sí mismo. No pertenece a una comunidad global ni particular. El individuo no es democrático. El individuo no lucha por la solidaridad. El individuo no respeta. El individuo es egoísta y grosero,… EL INDIVIDUO ES ENGAÑADO POR LA SOCIEDAD GLOBALvisa-estados-unidos-eeuu-usa-gestion-asesoramiento-tramite-593411-mla20532149409_122015-f

Filosofía e historia

La filosofía nació en las costas de Grecia en el siglo VI a.C. A partir de este momento, la razón sustituyó a las leyendas míticas y los filósofos trataron de ofrecer respuestas racionales para nuestros grandes interrogantes. Desde entonces, a lo largo de toda la historia, la filosofía siempre ha sido un elemento fundamental de la cultura y de la forma de vida en Occidente.

Desde su inicio, la filosofía ha ido cambiando y desarrollándose. las inquietudes y preocupaciones de los filósofos no siempre han sido exactamente las mismas.

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En cada momento histórico pueden identificarse una serie de cuestiones centrales a las que la filosofía ha prestado una mayor atención; puesto que, siempre ha experimentado la influencia de las cambiantes circunstancias sociales, económicas y culturales. Aunque, también ha sucedido a la inversa, muchas ideas filosóficas han influido profundamente en la evolución histórica, política, social y cultural.

Dentro de la filosofía, es muy importante entender el periodo histórico, pues de esta manera se facilita la interpretación de las ideas filosóficas características de la época. De hecho, la filosofía ha desempeñado un importante papel en el desarrollo de los acontecimientos históricos, influyendo en las creencias, las perspectivas y las esperanzas de las personas a lo largo del tiempo.

Si queremos entender la historia, tenemos también que conocer cuáles han sido las principales ideas filosóficas que han formado parte del pensamiento de cada época. Igualmente, si pretendemos comprender las ideas que la filosofía ha ido proponiendo con el paso de los años, necesitamos disponer de una perspectiva histórica adecuada.

Así mismo, y para finalizar, para elaborar nuestro propio pensamiento es fundamental entender las ideas que otras personas han propuesto anteriormente. Por eso es tan importante conocer, aunque solo sea esquemáticamente, las grandes etapas de la historia de la filosofía occidental.

Hacia la búsqueda de la felicidad (I)

Antes de que aterrizasen en nuestras vidas autores de bestsellers de autoayuda, los filósofos ya ejercían de consejeros para superar las complejidades de la vida cotidiana.

Entre los pensadores presócraticos, padres fundadores de la filosofía occidental, surge ya el ideal de buscar la felicidad y, confrontados a una civilización donde la mitología propone dioses excesivos (grandes en poder, la promiscuidad o el alcoholismo) el consejo de los primeros sabios pasa por la mesura.

  • Demócrito en el siglo V a.C. ya decía que: «Quien trata de ser feliz no debe ocuparse de muchos asuntos, ni en lo público ni en lo privado, ni elegir actividades que excedan su propia capacidad y su naturaleza, sino tener la suficiente precaución como para, en caso de que la suerte se le ponga cara y esté llevando, en su opinión, demasiado lejos, renunciar y no tratar de llegar más allá de sus posibilidades, pues es cosa más segura una empresa mesurada que una gran empresa«.
  • Platón (427-347 a.C) también advirtió de que quien tiene demasiado poder es como «un cuerpo agotado (…) obligado a pasar la vida en certámenes y luchas con otros sujetos«, esto quiere decir que con el poder, no se puede alcanzar la felicidad, nos encontramos en una situación de lucha continua.
  •  Aristóteles cristalizó esta idea y nos ayuda a ver que los bienes materiales, ni la fama y el honor, ni el placer, nos dan la felicidad. Por contra, «las que determinan la felicidad son las actividades«. Es lo que hacemos, y no muestras adquisiciones, lo que nos aporta nuestra dicha o la ausencia de ella.

Después de Aristóteles surgió la filosofía helenista  así como unas nuevas corrientes, que se ciñeron al tema de la Ética, siendo el problema más importante: «¿En que consiste la verdadera felicidad y cómo la podemos conseguir?» este tema lo trataron Los Cínicos (la felicidad se encuentra en el sufrimiento), Los Estoicos (La felicidad se encuentra cuando una persona no se deja llevar por sus sentimientos) y por último Los Epicúreos.(para mí el ejemplo a seguir -en cierto modo-  por eso «me centro» en él dentro de esta filosofía helenista)       

  • Epicúreo (341-270 a.C,) propone toda una estrategia para ser feliz, la cual, puede resumirse en esta frase «El gozo es el principio y el fin de una vida dichosa«. Aunque los Epicúreos se asocie con los placeres del cuerpo por sentencias como «principio y fin de todo bien es el placer del vientre«, su filosofía iba más allá de las satisfacciones carnales y recomendaban, como pasaporte hacía la felicidad, la vida sencilla, la amistad, la libertad y la reflexión. Respecto al tema de la muerte, para llevar una vida feliz, debemos superar ese miedo a la muerte, pues como dijo Epicúreo «La muerte no nos concierne, pues, mientras existimos, la muerte no está presente. Y cuando llega la muerte nosotros ya no existimos«.

Después de Epicúreo, muchos evolucionan en dirección a una obsesión por el placer, cuya consigna es «carpe diem».

Se ha recorrido, en un momento, unos dos siglos de sabiduría de forma resumida, y a la única conclusión que se ha podido llegar, es que a lo que parece un concepto simple (o complejo) como lo puede ser «La Felicidad», han surgido 7 concepciones diferentes sobre este, pues bien seguiremos haciendo más adelante esa búsqueda de la felicidad.

«Nunca ha estado del todo claro si el secreto de la felicidad consiste en no ser completamente imbécil o en serlo» (Fernando Savater)mafalda

Filosofía, ciencia y mito

La actividad filosófica nace cuando sentimos curiosidad por algún aspecto de la realidad y la expresamos en forma de pregunta.

El filósofo aspira a abordar las cuestiones desde un punto de vista general, aspira a una comprensión global. Cuando se pregunta por el arte o la ciencia, la filosofía trata de desbordar los límites de estos campos y mostrar aquello que los vincula con el ser humano. A pesar de la aparente dispersión temática, la filosofía tiene el afán de mostrar la dimensión humana de todas las disciplinas.

La ciencia, como la filosofía, también pretende dar respuesta a interrogantes que nacen de la observación de la naturaleza, lo mismo ocurre con algunos aspectos de la religión. En los tres sentidos (ciencia, filosofía y religión), cualquier fenómeno natural, como, por ejemplo, el movimiento de los astros, puede convertirse en un interrogante científico, filosófico o religioso. Pero al contrario de los mitos, en los que se recurre a un relato inventado en el que aparecen seres extraordinarios, la ciencia trata de describir las causas y los mecanismos reales que provocan estos fenómenos.

Aunque la filosofía se opone a la interpretación literal de los mitos, los filósofos han recurrido en ocasiones a ellos para explicar aspectos complicados de su pensamiento, como un forma de exponer sus ideas sin recurrir a una terminología técnica. En estos casos, los mitos se toman en un sentido alegórico y como expresión de una realidad más profunda.

La filosofía y la ciencia tienen común que ambos discursos parten de la realidad, no dan ninguna idea por sentada; son discursos racionales, que emplean el razonamiento para sustentar sus ideas. A pesar de estos vínculos, existen importantes diferencias:

  1. El tipo de preguntas que se plantean es distinto: Las preguntas científicas son concretas y se pueden responder recurriendo a experimentos y observaciones; mientras que las filosóficas son más generales.
  2. Mientras que el conocimiento científico utiliza el método hipotético-deductivo y se sirve de las matemáticas, la filosofía emplea exclusivamente el razonamiento para establecer sus análisis.
  3. Los objetivos de la ciencia y de la filosofía pueden coincidir, pero, mientras que la filosofía se preocupa por lograr una visión general de la realidad y cuestionar preconceptos, la ciencia aspira a predecir y explicar fenómenos.

Las diferencias que podemos encontrar entre ciencia y mito es descomunal:

CIENCIAMITO
Está basado en la observación y la experimentaciónEs un producto de la imaginación
Es un conocmiento provisional: cuando los hechos invalidan una hipótesis, esta es rechazadaEs un relato que pretende ser verídico e indudable porque es incontrastable
Además de explicar, las teorías predicen sucesos futurosEs incapaz de predecir fenómeno alguno
Es un conocimiento de autor: se sabe qué científico o equipo ha elaborado la teoríaEs un relato anónimo que forma parte de la cultura
Trata de describir las causas y el funcionamiento de los fenómenos naturalesNarra historias protagonizadas por seres sobrenaturales
El conocimiento del mundo permite su transformación gracias a las aplicaciones tecnológicasNo permite transformar el mundo ni producir tecnología.

De esta manera, la filosofía, la ciencia y la religión en su unión permiten comprender la realidad. Aunque de diferentes formas, por un lado: la realidad física, identificada como cosas y estudiada por la ciencia. Por otro lado, la realidad intelectual que la constituye los significados filosóficos. Y por último, la realidad espiritual valorada e implementada mediante la fe. La experiencia humana debe necesariamente abarcar estas tres realidades y por lo tanto deben mantenerse en un contacto mutuo. Pues aunque se rechacen (alguna disciplina más que otra), a lo largo de la historia hemos necesitado de ellas para el avance del conocimiento.

GATTACA

Sobre el determinismo biológico en la construcción de la identidad, el proyecto de vida y la experiencia y destino del ser humano.

Gattaca (1997), que a pesar de que no resultó un éxito en taquilla obtuvo extraordinarias críticas por su guión y su estética.

En el campo en el que Gattaca sí ha triunfado es como material didáctico en programas de filosofía, psicología y otras ciencias sociales, y ello por su interesante ilustración de uno de los debates más antiguos: el determinismo biológico. El dilema natura- nurture.

Gattaca es un relato acerca del debate, siempre apasionado y poco neutral, pero activo hoy más que hace cien años, sobre el impacto de la biología – en este caso la genética- en el destino de las personas.

La película plantea otros temas de gran interés como la cuestión de la manipulación genética y los límites éticos de la ciencia.

La película nos puede ayudar a reflexionar acerca de la influencia de la personalidad en la experiencia, decisiones y logros de la propia vida; también sobre la formación del carácter en la infancia y las diferencias individuales en determinados conflictos personales como la motivación de logro, entre otras cuestiones. ¿Hasta qué punto estamos determinados por nuestro ADN?

Vicent frente a Gerome, Freeman frente a Eugene, dos hombres con un proyecto de vida similar, pero con orígenes y capacidades innatas distintas, como un desdoblamiento de una persona ideal: la capacidad genética adecuada y el ajuste entre posición social y clase social, por un lado, y la seguridad, la determinación y la capacidad de sacrificio por otro. Uno dispone de los recursos y el otro tiene un sueño. Y entre los dos lo consiguen.

A raíz de la visualización de la película, pueden surgir multitudes de preguntas. Tal como se muestra, nos encontramos en una sociedad distópica -al menos desde mi punto de vista-. Donde el ser humano solo tiene cabida si ha sido manipulado genéticamente. Valores como el amor, el respeto, el derecho a la vida (de forma natural), entre otros, quedan suprimidos, pues si nos encontramos ante una procreación natural, ya no podemos hablar de la perfección humana, y con ello se pondría fin al juego de ser dioses.

Una película que nos invita a reflexionar sobre las implicaciones de la ciencia y la tecnología en la identidad humana, la justicia y la igualdad en la sociedad. Dejando varias preguntas filosóficas interesantes que se pueden plantear:

¿Cómo sería una sociedad fabricada mediante ingeniería genética? ¿Quién controlaría esa producción y las diferentes clases de individuos que debería haber? ¿Qué ventajas y qué inconvenientes crees que podría tener una sociedad controlada por la ingeniería genética?

¿Es justo discriminar a las personas en función de su genética? ¿Deberíamos permitir la creación de «personas perfectas» a través de la ingeniería genética?

¿Hasta qué punto somos libres para elegir nuestro destino? ¿Estamos destinados a ser lo que determina nuestra genética o podemos superar nuestras limitaciones biológicas?

¿Qué papel juegan la naturaleza y la cultura en la construcción de la identidad humana? ¿Somos simplemente productos de nuestra genética o también estamos influenciados por nuestra educación, cultura y experiencia?

¿Qué significa ser humano en un mundo en el que la ciencia y la tecnología pueden alterar nuestra biología?

¿Deberíamos preocuparnos por la pérdida de la diversidad humana o abrazar la posibilidad de mejorar nuestra especie a través de la ingeniería genética?

¿Cuáles son las implicaciones éticas y políticas de la discriminación genética? ¿Cómo podemos garantizar la justicia y la igualdad en una sociedad en la que algunos individuos son considerados «superiores» debido a su genética?

La educación en Platón

Platón filósofo ateniense, discípulo de Sócrates. Nació en el 427a.C y murió en el 328 a.C, cuyos años de vida se vieron marcados por dos importantes conflictos armados (guerras médicas y la guerra del peloponeso) hechos que llevaron a Platón a comprender la necesidad de reformar la vida de la polis para que la tiranía o los atropellos cometidos por la democracia no volvieran a repetirse -la muerte de Sócrates resulta incomprensible para Platón.

El ideal filosófico de Platón será «la educación», destinada a formar élites ciudadanas que entiendan que la política ha de ejercerse con el propósito de contribuir a la existencia de ciudadanos justos en una polis que, a su vez, sea justa.

La visión sofista de la educación presupone que el discípulo solo es capaz de conocer si el maestro le transfiere el conocimiento. Pero Platón concibe la educación a partir del método dialéctico de Sócrates, donde el discípulo debe aportar una actitud activa y protagonista en el proceso de formación. Para Platón la capacidad de conocer es innata en todos los seres humanos, solo hay que orientar esa facultad y fomentarla. Es imprescindible despertar las capacidades innatas del ser humano, hacer discurrir la inteligencia, dirigiéndola hacia lo inmaterial y lo eterno, apartándola de los bienes materiales y las riquezas que no le aportaran la felicidad.

La educación platónica está diseñada en función de la política y la vida civil, cuyo fin es conseguir gobernantes excelentes. Esta educación se concretaría en una serie de fases selectivas que permitirán clasificar a los individuos en la sociedad según sus capacidades y sus dotes naturales. Esta educación sería universal e igual para todos. Además, los encargados de educar serían los gobernantes, puesto que de este sistema educativo depende el funcionamiento de la sociedad, y ellos, han sabido dirigir su alma hacia lo inteligible, hacia la verdad, hacia la contemplación de las Ideas eternas.

Este proceso educativo se trata de un proceso dinámico, un camino que se ha de recorrer lento y dificultosamente, ya que es un proceso gradual y que requiere un gran esfuerzo, cuya finalidad, es el conocimiento del Bien en sí y actuar virtuosamente. Sería el siguiente:

  1. Durante la infancia y la adolescencia, las materias centrales serían la gimnástica, la música y un primer contacto con las matemáticas. Hasta aquí llegaría la formación de los guardianes.
  2. A partir de los veinte años, aproximadamente, se profundiza en las matemáticas, pues esta es la ciencia preparatoria para el estudio de la dialéctica; mediante ella el intelecto se separa de lo sensible y se prepara para el conocimiento abstracto.
  3. Los que superen la fase anterior, se dedicarán al estudio de la dialéctica a partir de los 30 años y lo harán durante cinco años más. Sólo llegarán a gobernar aquellos que superen todas las fases; los que no lo consigan serán encuadrados en otros grupos de la comunidad.

Con este entramado educativo, el Estado es la institución educativa por excelencia, puesto que todos los miembros de la sociedad serán incluidos en ella para ser seleccionados y dirigidos hacia la tarea que han de desempeñar. La política es el objetivo último de la educación platónica, y así como la educación es ilustrada mediante el ascenso desde el interior de la caverna hacia el exterior, la política corresponde al obligado descenso del filósofo que ha conocido las formas y la Idea de Bien hacia el interior de la caverna.

¿Qué es la filosofía?

Aristóteles afirmaba que <<todo ser humano desea, por naturaleza, saber>>. Esta inquietud natural resulta esencial para explicar la existencia de la filosofía, pero no la define con suficiente precisión para distinguirla de otros saberes.

La filosofía es un saber racional (se cuestiona el por qué último de las cosas), un saber radical (abarca toda la realidad), un saber crítico (ofrece pautas de interpretación de la realidad) y un saber autónomo (no se encuentra supeditado a otros saberes).

Las preguntas propias de la filosofía giran entorno a: ¿qué es lo real?, ¿cuál es su origen?, ¿puedo conocer la realidad tal como es? ¿qué es conocer y cómo se produce el conocimiento? ¿qué o quién es el ser humano?, ¿qué es la felicidad?, ¿es posible alcanzarla?,¿quién decide lo que se debe hacer y no hacer?, ¿qué es el bien?, ¿somos libres?, ¿el ser humano es un ser social por naturaleza o por convivencia?…

Teoría de la reminiscencia

Las ideas no se pueden percibir con los sentidos corporales. Sin embargo, vienen al pensamiento ante el estímulo de las cosas que percibimos. De esto concluye Platón que la razón las ha tenido que conocer previamente.

De este modo, Sócrates hace ver que le conocimiento matemático no se deriva de la experiencia sensible. Esta solo ofrece la ocasión para que el alma recuerde algo que ya ha existido en ella con anterioridad, lo que lleva a Platón a concluir que el saber matemático es un conocimiento supratemporal y racionalmente válido. Lo característico de Platón es que extiende a todo el ámbito del conocimiento científico esta tesis que de modo más o menos creíble vale para las matemáticas.

Entonces, para explicar este saber innato, Platón recurre a la doctrina órfico-pitagórica sobre el alma, según la cual las almas no solo son inmortales, sino también eternas. Antes de que un niño nazca, su alma ha existido desde siempre en el mundo inteligible, donde ha contemplado las formas puras de la realidad, pero las ha olvidado al caer en la prisión del cuerpo y quedar sometida al ajetreo cotidiano de la vida terrestre.

Sin embargo, bajo el estímulo de la percepción, el alma recuerda aquellas esencias olvidadas, y ese recuerdo hace nacer en él el amor de las ideas, el eros filosófico bajo cuyo impulso el alma puede elevarse de nuevo al conocimiento de la verdadera realidad.

El conocimiento es recuerdo (anámnesis), lo que significa que lo que se conoce o se aprende no se adquiere de fuera, sino que se desarrolla tomándolo o extrayéndolo de dentro. Tal es la enseñanza de la teoría platónica de la reminiscencia.