En el anterior Filocafé: ¿Qué significa estar sano? (Parte 1), lo que comenzó como un diálogo sobre definiciones médicas se transformó en una exploración profunda sobre cómo la cultura, la política, la sociedad e incluso nuestras propias expectativas moldean lo que entendemos por salud. Descubrimos que la salud no es solo ausencia de enfermedad, sino un equilibrio dinámico entre el cuerpo, la mente, el entorno y la capacidad de adaptarnos a un mundo en constante cambio.
Pero el debate no terminó ahí. Quedaron preguntas en el aire, matices por explorar y voces por escuchar. ¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en nuestra percepción del bienestar? ¿Es posible construir un sistema que no nos enferme, sino que nos permita florecer? ¿Qué papel juega la resiliencia, la conexión humana y la autonomía en este camino?
Por eso, volvemos a la carga. En este segundo Filocafé, queremos profundizar en lo que quedó pendiente y abrir nuevas perspectivas:
La salud como acto político: ¿Cómo las ideologías y las políticas públicas definen qué es «normal» y qué es «patológico»?
Tecnología y bienestar: ¿Son las pantallas, las redes sociales y la hiperconectividad una amenaza o una herramienta para la salud mental?
Salud y diversidad: ¿Cómo podemos repensar la salud para que incluya a todas las personas, sin dejar a nadie en los márgenes?
La paradoja del autocuidado: ¿Se ha convertido el bienestar en otra exigencia más del sistema, o sigue siendo un acto de rebeldía y amor propio?
En este espacio que Arjephilo brinda para la reflexión y el diálogo, se busca un entendimiento más profundo sobre Filosofía y Medicina con una invitada especial. No es necesario ser un experto en filosofía para participar; solo se necesita el deseo de escuchar, cuestionar, aprender y , por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos
Ponente:
Laura Juliana Gamboa, estudiante tesista de Filosofía y estudiante de sexto semestre de Licenciatura en Educación Básica Primaria en la Universidad Industrial de Santander. También, ha sido asistente de médico hospitalario en oncología, por lo que ha trabajado constantemente en unir estas dos ramas del saber: filosofía y medicina. Además, aborda temas a fines con la pedagogía médica y las políticas de salud. Autora y moderadora de la Revista Horizonte Independiente. Colaboradora para la Revista chilena en geopolítica Tarpán y Coordinadora del grupo de investigación en filosofía práctica de la plataforma Filosofía en la Red.
En la encrucijada de la inteligencia y la tecnología, nos encontramos en un momento crucial de nuestra historia. La inteligencia artificial, con su capacidad para aprender, razonar y tomar decisiones, se ha arraigado en nuestras vidas de formas que pocos podrían haber imaginado hace solo unas décadas. Pero, ¿qué es exactamente la inteligencia artificial? ¿Qué implicaciones filosóficas surgen a medida que la IA se convierte en una parte fundamental de nuestras vidas? Estas son preguntas intrigantes que nos sumergen en el mundo de la Filosofía de la Inteligencia Artificial (IA).
Hay que tener en consideración que la IA no es únicamente un asunto tecnológico, sino que es un campo que plantea interrogantes fundamentales sobre la naturaleza de la mente, la conciencia, el conocimiento y la moral. ¿Hasta qué punto podemos considerar a las máquinas inteligentes como seres conscientes? ¿Pueden las máquinas realmente pensar? ¿Qué significa «pensar» en el contexto de la IA? Estas preguntas nos llevan a un debate interminable sobre la posibilidad de la conciencia artificial y la naturaleza misma de la inteligencia. Un ejemplo interesante de esto es el Filocafé sobre Filosofía de la mente: ¿Existen los zombies?con Jesús Zamora Morilla.
A medida que la IA se convierte en una parte integral de nuestras vidas, surgen preocupaciones sobre el sesgo algorítmico, la privacidad y la toma de decisiones autónomas por parte de las máquinas. ¿Quién debe asumir la responsabilidad cuando las decisiones algorítmicas pueden tener consecuencias reales en la sociedad? La Inteligencia artificial se presenta como desafio y dilema.
En este espacio Arjephilo brinda para la reflexión y el diálogo. Filósofos, estudiantes, entusiastas de la tecnología y personas curiosas por igual pueden compartir sus pensamientos y opiniones. Se fomenta el debate, la reflexión profunda y la exploración de ideas. No es necesario ser un experto en filosofía o inteligencia artificial para participar; solo se necesita el deseo de aprender, debatir y, por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos.
De un tiempo a esta parte y de manera revolucionaria, como sucede ya con toda innovación disruptiva en tecnología, han irrumpido con fuerza nuevos hitos en Inteligencia Artificial que, como el ChatGPT, el AlphaFold, la aplicación DALL·E 2 o el robot humanoide AMECA, nos sorprenden y nos obligan a revisar nuestros parámetros de lo que es capaz de hacer la IA. Tenemos en nuestras sociedades de imaginarios para poder entenderla y elaborar expectativas que nos invitan al entusiasmo por su llegada o que nos ponen en alerta al verla como una amenaza. Pero, qué es la IA, qué es esa disciplina que ha vuelto a aparecer y que, en manos de gurús, parece prometernos un mundo mejor e, incluso, la superación de la inteligencia humana.
Observar la IA supone, por un lado, esforzarnos por comprender su verdadera naturaleza, por entender qué tenemos entre manos y de qué es capaz esta tecnología, por responder qué es esa inteligencia que llamamos artificial, entender sus capacidades y sus límites.
Pero, además, supone esforzarnos por comprender su impacto social, por ejemplo, en el mercado de trabajo, tanto desde el punto de vista de la sustitución de la mano de obra humana como de la incorporación en los procesos de selección de personal, introduciendo sesgos algorítmicos que generan discriminaciones sistémicas.
También supone un desafío medioambiental, dados la gran cantidad de recursos necesarios para su generalización, desde la extracción de materiales críticos, hasta su distribución, su tratamiento en la cadena de producción, con su impacto medioambiental y climático.
Además, se añadirá un nuevo desnivel a las brechas digitales y tecnológicas ya existentes entre Norte-Sur o Primer y Tercer mundo, como es la desigualdad entre los poseedores de inteligencia artificial y los desposeídos de esa tecnología.
Además, la superación del Test de Turing irrumpe en forma de nuevas relaciones sociales con inteligencias artificiales. Las nuevas necesidades emocionales y las complejidades de las relaciones interpersonales favorecen el recogimiento en interacciones únicamente con IA que sustituye a los humanos. Tendremos relaciones sentimentales con IA, vínculos emocionales como en la película HER.
Y, por último, la aparición de la sofisticación de las deep fakes suponen unas nuevas amenazas en la construcción de las sociedades democráticas, plurales y abiertas. Ante el salto cualitativo de la calidad de las deep fakes news, se observa un deterioro en el ejercicio periodístico, una lesión al derecho a obtener información veraz, una pérdida de confianza en los medios digitales y con la merma de una capacidad crítica aparejada, que incapaz de criterio, suspenda la credibilidad de todo contenido digitalizado.
Por otro lado, mirar críticamente la IA, es comprender los nuevos paradigmas y posicionamientos geopolíticos, en los que de una parte están las grandes tecnológicas, que invierten en innovación y desarrollo, otras en producir, y otras en servir de mercado de consumo.
Además, la disrupción de la IA supone la aparición de nuevos riesgos de lesión a derechos fundamentales. Por ello, recientemente la UE ha elaborado una pirámide de riesgos que sirve de marco para elaborar una regulación que proteja a los ciudadanos de consecuencias indeseadas.
Por último, la implementación de la IA en una máquina capaz de desplazarse y operar físicamente con el entorno supone la aparición de robots altamente complejos, que pronto podremos ver ocupando los espacios privados y públicos, con autonomía y con capacidad para realizar tareas sin supervisión. ¿Qué principios éticos serán necesarios para incorporar en esas IA andantes? En 1942, Isaac Asimov dejó expresadas las 3 grandes leyes de la robótica en su relato “El circulo vicioso” de la siguiente manera:
“—Ahora, escucha, vamos a empezar con las tres Reglas fundamentales de la Robótica; las tres reglas más profundamente introducidas en el cerebro positrónico de los robots —dijo, y en la oscuridad, sus dedos enguantados marcaron cada punto. —Tenemos: Una, un robot no puede hacer daño a un ser humano, o, por medio de la inacción, permitir que un ser humano sea lesionado. —¡De acuerdo! —Dos —continuó Powell—, un robot debe obedecer las órdenes recibidas por los seres humanos excepto si éstas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley. —¡De acuerdo! —Y tres, un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no sea incompatible con la Primer o la Segunda Ley.”
Te esperamos en este filocafé de ARJEPHILO, donde todo podrá ser dicho y mucho quedará por decir.
Hace un par de días me topé con un curioso artículo publicado en el periodico el MundoMarido, cocina e hijos. Las tradwives, el movimiento ultraconservador que devuelve a la mujer al hogar. Este concepto de «tradwives» lo desconocía hasta el momento. ¿Qué son las «tradwives» y por qué es importante que las mujeres y la sociedad no las sigan? ¿Cuáles son los peligros asociados con este movimiento y por qué se promueve a través de las redes sociales?
El movimiento de las «Tradwives» o «Esposas Tradicionales» es un fenómeno social que ha ganado cierta atención en los últimos años. Este movimiento promueve una visión regresiva de la feminidad, glorificando los roles tradicionales de las mujeres como amas de casa y esposas sumisas. Sin embargo, detrás de esta aparente vuelta a lo tradicional, se esconden peligros filosóficos que merecen ser examinados con atención y reflexión crítica.
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Es importante destacar que el movimiento de las «Tradwives» perpetúa una visión estereotipada y limitada de las mujeres. Al promover la idea de que las mujeres deben ser amas de casa y esposas sumisas, se refuerzan nociones obsoletas de la feminidad, relegando a las mujeres a roles domésticos y subordinados. Esto va en contra de la lucha por la igualdad de género y la emancipación de las mujeres, que ha sido un objetivo central del movimiento feminista durante décadas.
Desde una perspectiva filosófica, esto plantea interrogantes importantes sobre la autonomía y la libertad de elección. ¿Es realmente autónomo y libre elegir un rol tradicional de amas de casa y esposas sumisas? ¿O es más bien una imposición de roles de género limitantes y opresivos? La filósofa feminista Simone de Beauvoir argumentaba que la verdadera libertad de las mujeres radica en poder escapar de los roles y estereotipos de género impuestos por la sociedad, y en poder decidir por sí mismas cómo quieren vivir sus vidas. La glorificación de los roles tradicionales de género en el movimiento de las «Tradwives» puede ser considerada como una forma de opresión que limita la verdadera autonomía y libertad de elección de las mujeres.
Promover roles de género rígidos y estereotipados limita la libertad, la autonomía y la igualdad de género, y perpetúa dinámicas de poder y desigualdad en las relaciones de pareja y en la sociedad en general.
¿Cómo afecta esto a la masculinidad? Al promover la idea de que los hombres deben ser proveedores y las mujeres deben ser dependientes, se refuerzan nociones dañinas de la masculinidad que perpetúan dinámicas de poder y desigualdad en las relaciones de pareja y en la sociedad en general. Esta visión limitada de la masculinidad también puede tener consecuencias negativas para los hombres, ya que los presiona para cumplir con un rol de proveedores y limita su capacidad de expresar emociones, vulnerabilidad y sensibilidad, lo que puede tener un impacto negativo en su bienestar emocional y mental.
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Además, el movimiento también corre el riesgo de perpetuar una visión esencialista y binaria del género, en la que se asume que existen características y roles fijos y predefinidos para hombres y mujeres. Considerando que el género es una construcción social y cultural que va más allá de las categorías binarias de masculino y femenino. La identidad de género es compleja y diversa, y no se puede reducir a roles y estereotipos predefinidos. Por lo tanto, limita la capacidad de las personas de explorar y vivir su identidad de género de una manera auténtica y libre, al promover roles de género rígidos y estereotipados.
¿Es realmente progresivo y emancipador promover una visión regresiva y estereotipada de la feminidad? ¿Es verdaderamente libre y autónomo elegir roles de género tradicionales en una sociedad que está evolucionando hacia una comprensión más compleja y diversa del género? ¿Qué impacto tiene esta visión limitada de la masculinidad en las relaciones de pareja, en la crianza de los hijos y en la sociedad en general? ¿Cómo afecta a la lucha por la igualdad de género y la búsqueda de una sociedad más justa e inclusiva?
Pero, una cuestión que también es digno de debate sería cuestionar sobre la noción misma de lo «tradicional» en los roles de género. ¿Qué significa realmente ser tradicional en un mundo en constante evolución? ¿Cuál es el fundamento filosófico de la tradición y cómo se aplica en el contexto de los roles de género? ¿Cómo ha evolucionado la comprensión de la feminidad y la masculinidad a lo largo de la historia y en diferentes culturas? ¿Cómo podemos reconciliar la idea de la tradición con la necesidad de adaptarse a los cambios sociales y culturales?
Es fundamental reconocer, por lo tanto, que este movimiento puede tener implicaciones negativas no solo para las mujeres, sino también para los hombres y para la sociedad en su conjunto. Promover roles de género rígidos y estereotipados limita la libertad, la autonomía y la igualdad de género, y perpetúa dinámicas de poder y desigualdad en las relaciones de pareja y en la sociedad en general. Además, al promover una visión limitada y esencialista del género, se va en contra de la comprensión filosófica actual del género como una construcción social y cultural compleja y diversa.
Debemos ser conscientes de los peligros que conlleva la promoción de roles de género rígidos y estereotipados a través de las redes sociales, y trabajar hacia una sociedad más igualitaria y libre de limitaciones de género impuestas por visiones regresivas como las de las «Tradwives».
Son las redes sociales e influencers las que desempeñan un papel significativo en la promoción y difusión de las ideas de las «Tradwives», se difunden mensajes que glorifican y promueven una visión regresiva y estereotipada de la feminidad y la masculinidad, perpetuando roles de género rígidos y limitantes. Sin embargo, es importante tener una mirada crítica hacia estas tendencias y reconocer los peligros que conllevan.
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Las redes sociales pueden contribuir a la creación de cámaras de eco, donde las ideas de las «Tradwives» se refuerzan mutuamente sin un cuestionamiento adecuado. Esto puede llevar a la conformación de comunidades digitales que promueven una visión sesgada y limitada de los roles de género, sin tener en cuenta la diversidad y complejidad del género en la realidad. Los o las influencers que promueven ciertas ideas retrogradas a menudo tienen una gran cantidad de seguidores y una amplia influencia en la toma de decisiones de sus seguidores. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos influencers no siempre tienen una formación sólida en temas de género y pueden difundir mensajes perjudiciales que contribuyen a la reproducción de roles de género estereotipados y limitantes.
Es evidente en la forma en que estas tendencias regresivas son difundidas y promovidas a través de plataformas digitales, perpetuando roles de género rígidos y limitantes, lo que plantea cuestiones relevantes sobre la influencia de las redes sociales en la formación de creencias, actitudes y comportamientos de las personas en relación con el género.
¿Cuál es la responsabilidad ética de las redes sociales en la promoción de mensajes relacionados con las «Tradwives» u otras tendencias regresivas en relación con el género? ¿Deben las redes sociales establecer políticas y regulaciones más estrictas para prevenir la promoción de ideas perjudiciales en términos de igualdad de género y diversidad? ¿Cómo pueden las redes sociales contribuir a una representación más justa y equitativa del género en su contenido y promoción de influencers?
Las redes sociales tienen una responsabilidad en la promoción de visiones regresivas y limitantes como las de las «Tradwives». Es fundamental cuestionar críticamente la promoción de roles de género estereotipados y trabajar hacia una comprensión más inclusiva, diversa y respetuosa del género en nuestra sociedad actual, tanto en línea como fuera de ella. Aunque las redes sociales e influencers pueden ser una herramienta poderosa para la difusión de ideas, es importante tener una mirada crítica y reflexiva hacia las tendencias que promueven. Es fundamental cuestionar y desafiar estas ideas regresivas, y promover una comprensión más inclusiva, diversa y justa del género en la sociedad actual. Debemos ser conscientes de los peligros que conlleva la promoción de roles de género rígidos y estereotipados a través de las redes sociales, y trabajar hacia una sociedad más igualitaria y libre de limitaciones de género impuestas por visiones regresivas como las de las «Tradwives».
Aunque las redes sociales pueden ser poderosas para difundir ideas, debemos tener una mirada crítica hacia las tendencias regresivas.
El pasado 12 de marzo, se realizó la Mesa redonda: Perspectiva de género. Un feminismo en vías de desarrollo. En esta mesa responda contamos con tres invitadas y un invitado especialistas en al materia:
Lorena Hernández Pineda: Psicoterapeuta especialista en violencia de género. Alejandra Guillermo Teos: Activista feminista y miembro de la asociación Las Cigarreras en Sevilla. Laura Juliana Gamboa Bonilla: Coordinadora del semillero de investigación filosófica Filoepos. Miguel Ángel G. Calderón: Responsable de filosofía en la red: una de las plataformas de divulgación filosófica más importantes en habla hispana.
La mesa redonda empezó con una breve introducción en la que se definía qué es el feminismo. El feminismo no es un movimiento que aparezca de la noche a la mañana. Este movimiento surge durante el siglo XVIII, momento en el que se reivindicaron los mismos derechos para adquirir la igualdad: en educación, el trabajo, el matrimonio y los hijos y el derecho al voto. Unas décadas después en la contemporaneidad, resurge-una toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, que reivindica la igualdad frente a la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo masculino.
Actualmente, el feminismo está sufriendo un cambio a nivel político, social e ideológico. Aparece un feminismo con nuevas ideas y nuevas actitudes. ¿Cómo podemos identificar el feminismo hoy? ¿Qué significa ser feminista en nuestra era?
Por un lado, Laura, entiende el feminismo como un conjunto de estados. Pero antes expone dos puntos esenciales dentro del quehacer feminista. El primer punto es ver el feminismo «como potestad de hacer incomodar, desde una crítica de acciones heteronormativas» y un segundo punto, en el que se «actúe con acciones que confronten estados de cosas injustas y opresoras que han sido normalizadas» . Esto se debe realizar a través de la inclusión en la sociedad, de la pedagogía, las campañas de conciencia, la lucha contra la violencia de género, política y activismo,…
Ser feminista significa la lucha por la igualdad.
Ser feminista, para Laura significa lucha por la igualdad, incluyendo a aquellas personas más vulnerables. Enfatiza la idea de que para ser feminista hay que hacer sororidad, es decir, contar con el apoyo mutuo de otras mujeres, especialmente ante situaciones de discriminatorias, aunque no se vivan las mismas situaciones de violencia. Pero se comparten ciertos estados de vulnerabilidad. También así como un estado de autocuestionamiento y reflexión sobre una misma, esa capacidad de hacer incomodar.
Tras lo expuesto, concluye su intervención haciendo mención al conjunto de estados por el que debe recorrer el ser feminista:
Sentirse incómodo frente algunas situaciones ajenas o injustas.
Querer actuar frente esa situación incómoda o injusta.
Reivindicar su propia persona y buscar reivindicar aquellas que han sido oprimidas.
Por otro lado, Alejandra, define el ser feminista como «estar chocándose contra la pared constantemente», por lo tanto es algo complicado. Para llegar a esta idea antes hace mención al articulo de Ana Pollán: Las verdades que nos hurtan, en este artículo se comparte la idea de «una agenda abolicionista de este sistema de opresión: abolición del género, prostitución, vientre de alquiler, pornografía,…»
Ser feminista es chocarte contra la pared constantemente. Es tener esa agenda clara y sufrir mucho porque ves que nuestra ciudadanía plena no está alcanzada porque no se nos considera un movimiento político real, de transformación social.
Concluye su intervención con la idea de «Aculturación feminista», como un estar aprendiendo y generando en el proceso, a través del cual «se está sufriendo y disfrutando, porque, al fin y al cabo, se hace verdad lo que si viene reclamando«.
Las ideas expuestas por estas dos invitadas, nos llevan a otra cuestión. Dentro del feminismo hay colectivos y/o personas que consideran que el feminismo parece formar parte de un grupo selecto, en el que solo las mujeres puede ser feminista, dejando de lado a trans, cis y hombres. Surge, por tanto, una nueva problemática. ¿Debe ser el feminismo un movimiento de solo mujeres?
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Por un lado, Lorena, en considera que «debe permanecer siendo un movimiento de mujeres, pero donde se pueda incluir aliados en la deconstrucción patriarcal»
Nos pertenece a las mujeres pero en la deconstrucción patriarcal nos pertenece a todos y a todas
Por otro lado, Miguel Ángel, considera que el feminismo no debe ser un movimiento exclusivo, puesto que «se trata de una ideología que nos afecta a todos». De esta manera, hace una reivindicación por la igualdad como personas no como sexos.
Abogar por la igualdad, y que veamos el mundo donde se nos vea como personas y no como ser de un sexo o de oro»
Con esta última intervención nos adentramos en la segunda parte de la mesa redonda.
Dentro del feminismo se abre, un nuevo paradigma, en el que sexo y género cambian de significado. Entiéndase sexo como lo biológico o asignado y género como la identidad. En este nuevo paradigma el sexo no se presenta ahora como una categoría natural, sino que se trata de una construcción política. Surge una deconstrucción de la categoría mujer, rompiendo así las expectativas de género. La mujer respira, puede separarse de lo establecido y todo se homogeneiza, el hombre puede ser como la mujer y la mujer como el hombre. Los efectos de esta confusión entre sexo, género y orientación genera un nuevo debate. Si la mujer que es el agente del feminismo y empieza a desdibujarse, ¿Qué sucede entonces con el feminismo?
Antes de nada, propondrá Laura, cuestionarse sobre ¿Qué es ser mujer? ¿Ser mujer es lo que nos dicta la naturaleza, lo que nos dice la sociedad, o es un sentimiento?
El concepto de mujer es fundamental para la igualdad de género y la promoción de los derechos de las mujeres. Destruirlo es negar la experiencia vital de ser mujer.
Su opinión es clara, no se puede eliminar la mujer como género. Negarla sería borrar años de historia de lucha y «pondría en peligro todos los logros que se han conseguido y mantenido en la igualdad de género. Además, la destrucción podría conducir a la negación de derechos que ya hemos alcanzado y las necesidad específicas de la mujer».
La identidad de género es una parte fundamental de todas la personas y todas las identidades deben ser válidas.
Por su parte, Miguel Ángel, manteniendo la idea de igualdad como persona, independientemente del género. Considera que ante la dicotomía sexo-género, la deconstrucción del género «se permite que se hagan cosas nuevas». Esta idea no va en contra del movimiento feminista, simplemente, «porque se aboga para que se sea igual y tengan las mismas oportunidades, cuando se elige por capacidades y no por tener la potencialidad de ser madre, por ejemplo».
Abogar por la igualdad, y que veamos el mundo donde se nos vea como personas y no como ser un de un sexo o de otro.
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Entorno a la cuestión de la dicotomía entre género-sexo, surge la problemática de la violencia de género ante este desdibujamiento de la mujer como género. ¿podría desaparecer la violencia de género si desaparece el género?¿Cuál es el futuro para la violencia de género?
Lorena, especialista en violencia de género, considera que no. A priori, tener ese pensamiento parece ser utópico, pues, aunque la sociedad determine lo que es masculino y femenino, «las diferencias de género son cambiantes en tiempo, cultura y país». Por lo tanto, «la violencia seguirá estando porque la persona seguirá siendo objeto y no sujeto. «.
Por su parte, Alejandra, discrepa a Lorena considerando que «sí, si desaparece el género, desaparece la violencia» aunque la erradicación total de género, será una cuestión bastante difícil. Eso sí, lo que no va a desaparecer es la cuestión del sexo y en este proceso de «aculturación feminista, se esperará un futuro mucho más transformado«
Llegamos a la parte final de esta mesa redonda y con ella, la última cuestión, ¿Qué otros desafíos pueden ser considerados importantes para el desarrollo del feminismo?
Los desafíos con los que se encuentra el feminismo son varios. Se llega a nivel particular y, finalmente, general. que uno de los grandes desafíos es cuestionarse sobre el papel de la mujer como ser en potencia. Así mismo, el papel de la pedagogía y la educación, si no se consigue asentar unas bases pedagógicas el movimiento feminista se vuelve incomprensible. Pero, no hay que olvidar, el papel de la concienciación. Hacer conciencia es tan necesario como hacer pedagogía. Quizás no se tengan que ver por separado, sino como dos papeles fundamentales para el cambio y la abolición del sistema patriarcal.
Humanizar es vernos como personas y tratarnos como iguales independientemente de lo que seas o te sientas.
A fin de cuentas las nuevas reivindicaciones necesitan cambios globales de la sociedad, de la cultura, de las mentalidades, de las organizaciones, de la educación, etc. Se trata de nuevas perspectivas en la lucha por la igualdad. Y Quizás el feminismo se reduzca a las palabras de Dorothy Parker que una vez dijo:
Mi idea es que todos nosotros, tanto hombres como mujeres, seamos quienes seamos, debemos ser considerados como seres humanos.
o incluso a las palabras de Rosa Luxemburgo:
Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.
Cuestiones que quedaron abiertas:
¿Tiene la misoginia algo que ver con el machismo? ¿Es cierto que la misoginia tiene sus orígenes en los grandes libros sagrados, la biblia, el corán, el bagadadvihta, etc?
¿La fama que las mujeres tienen de ser crueles es una argucia más del machismo o la misoginia? Lilit, Eva, Mesalina, como ejemplos
¿Tras la era post, estamos en una nueva era trans? Es el transhumanismo, el transgenerismo, el transracialismo, el transespecismo,… las nuevas aventuras del post-ser humano? ¿Será el feminismo algo a superar?
Creo que no entiendo muy bien el concepto de patriarcado, ¿Pueden explicarlo brevemente?
Adorábamos a la diosa Venus, esto era un matriarcado. ¿Qué nos pasó? ¿Se nos fue la bola?
Comentarios:
Yo sí creo que todos los hombres son machistas. Es más, creo que todos y todas lo somos porque estamos todos bajo el mismo sistema de dominación. El machismo que vemos ahora no es el mismo que veíamos hace 100 años. Son capas de cebolla, cada ola ha descubierto nuevas “capas de cebolla” que no eran prioritarias hace años.
Por lo tanto partir de que todos y todas tenemos el machismo inoculado creo que es básico. Feminista eres cuando tomas consciencia y vas deshaciendo ese machismo, cambiando actitudes… Las mujeres hemos recorrido un camino inmenso. Los hombres se resisten.
También considero importante que las mujeres como oprimidas, por haber estado apartada/discriminada, por no haber podido ocupar el lugar de poder… es necesario, al menos de momento que el liderazgo feministas tiene que ser de las mujeres. Los hombres tendrían que aprender a quedar en un segundo plano en la lucha. Empujar en sus espacios masculinos y dejar que nosotras nos organicemos en nuestros espacios. En cuanto comienzan a entrar hombres es organizaciones feministas, empieza de nuevo a reproducirse la opresión.
La magia se presenta con múltiples ropajes. Se manifiesta en un catálogo de prácticas extenso y amplio, poliédrico y polimorfo. La magia ha estado presente en todas las culturas de diferentes formas esotéricas: los rituales mágicos, la brujería, la magia negra, la magia blanca, el ocultismo, el espiritismo, la hechicería, los ensalmos y las maldiciones, el vudú y la zombificación, el yuyu africano, los amuletos y talismanes, el mal de ojo, la alquimia y la cábala, la adivinación y las mancias, los medium o psíquicos, los curanderos y las terapias alternativas, etc… En el filocafé trataremos de definir qué es la magia y tratar de poner algo de luz en todo este vodevil sombrío de prácticas.
Con la aparición del término bruja (hexe) en el siglo XIV y tras la difusión del tratado Malleus Malleficarum o Martillo de las brujas, escrito por dos monjes dominicos alemanes, Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, comenzó en Europa y América una caza de brujas entre el siglo XV y el XVII, donde se ejecutaron y torturaron a decenas de miles de mujeres principalmente, acusadas de practicar la brujería. Este término era entendido en sentido amplio de nuevo, incluyendo el uso de hierbas medicinales, la elaboración de brebajes, la adivinación, la magia, la presencia de marcas en el cuerpo o las prácticas sexuales consideradas inaceptables en aquella sociedad. En el contexto de la Peste Negra, se desarrolla una concepción del Diablo que interviene en el mundo humano y que tienta y seduce a los hombres a través de pactos demoníacos para acceder a poderosos secretos ocultos y de aquelarres o sabbats donde las brujas se reunían para invocarle y adorarle.
La magia, además, sufrió un gran cisma en el Renacimiento, donde comenzó una nueva visión de la misma que, alejándose de las influencias diabólicas, aunque compartiendo la mentalidad de dominio de la naturaleza, (el término «magi» significa «el poderoso»), dio origen al pensamiento precientífico que participó en la revolución científica del siglo XVI. La influencia de un personaje mitológico como Hermes Trimegisto (combinación del dioses Thoth egipcio y del dios romano Mercurio) y su Corpus Herméticum o el desarrollo de la filosofía oculta de Agripa y el pensamiento de Paracelso o de Giordano Bruno, son muestras del impacto de las ideas esotéricas renacentistas en el avance de la ciencia.
En definitiva, el ser humano ha convivido con toda una amalgama de prácticas mágicas que chocan con una visión científica del mundo. La ilustración y el pensamiento crítico trataron de reprimir y destinar a la nocturnidad todo este tipo de prácticas como irracionales. Aunque es comprensible que estás creencias todavía estén plenamente vigentes en muchas culturas que no tuvieron este proceso de desencantamiento, sorprende ver, sin embargo, como perduran muchas supersticiones en nuestras sociedades tecnocientíficas e incluso como aparecen nuevas formas mágicas que atraen con promesas de éxito, dinero y felicidad.
Vivimos en un tiempo de continuos cambios acelerados, lleno de nuevas oportunidades, pero también de nuevos peligros, un tiempo en el que crece la riqueza pero también la desigualdad. La historia de la humanidad demuestra que la desigualdad se remonta a la Edad de Piedra, pero es hoy, en el Siglo XXI, donde globalización y tecnología han enfatizado esas desigualdades.
Hay que entender quién es el hombre para poder hablar de justicia, de igualdad.
Cabe entonces preguntarse, ¿cómo podemos corregir estas desigualdades? ¿Podemos ponernos de acuerdo en cómo lograr una sociedad más justa? ¿qué ocurre cuando la igualdad entra en conflicto con la libertad?
Preguntas disparadoras para dar comienzo a lo que sería una tertulia que giro entorno a una idea: La justicia y la igualdad.
Una fuerte crítica hacía el neoliberalismo-capitalismo estuvo latente, haciendo que, en primera instancia, se debatiera sobre “¿por qué la igualdad tiene que entrar en contradicción con la libertad?” Considerando uno de los asistentes que sin igualdad no hay libertad.
Seguidamente, entró la pregunta clave, por la cual giraría casi toda la tertulia, y fue la siguiente cuestión: “¿Qué entendemos en esencia por quién es el hombre?” Considerando que a partir de esta respuesta cabría hablar sobre qué se entiende por justicia, libertad, dignidad. Otro punto a destacar dentro de esta idea ¿Quién es el hombre? Es la idea de la individualización de las capacidades, en el que “igualdad y equidad no es posible en este contexto, ¿en qué podemos ser iguales? ¿Qué corresponde, en términos de equidad, para alcanzar esas igualdades?”
Esto llevó, a cuestionar el igualitarismo y la meritocracia, así como la limitación de los recursos, usando como ejemplo final el video de “La isla de las Flores”. Por un lado, el igualitarismo, como defiende Rawls, proclama que un reparto es justo si afecta a todo el mundo por igual. Pero, presenta graves problemas, como por ejemplo: “¿Cuáles serían esas necesidades, bienes o cargas para repartir de forma igualitaria?” Por otro lado, el problema de la meritocracia, considerando que esto ha llevado a un falso concepto, puesto que “La meritocracia ha favorecido la mercantilización de la vida, del ser humano, quitando el acceso a una vida digna”.
Sobre la escasez de los recursos, afirma una de las asistentes, “se debe al mal uso de la libertad”. Considerando que “somos medios para reproducir riquezas”.
Uno de los asistentes vuelve al origen de la tertulia y centrarse en la cuestión: ¿Cuándo es justo un reparto? Entendiéndose como una justicia global, no local ni individual. Bajo esta idea de lo global, cabe preguntarse: “¿Cuándo es justo un reparto en el carácter global? ¿Quién se implica en ese reparto y por qué? ¿Cuáles son las necesidades básicas” surgiendo así las ideas del suficientarismo y el utilitarismo.
Para la cuestión sobre ¿cuáles son las necesidades básicas? Se hace referencia a la pirámide de Maslow, considerando que en la parte más baja, es decir, lo básico, se encontraría la educación, la vivienda, la comida. Pero, “si la gente que está gobernando no conoce la realidad -sobre la falta de las necesidades básicas- en cuanto es ¿de qué manera podemos llegar a ese justo reparto si ya todo el sistema está corrompido?”.
Para finalizar, se hace referencia al Manifiesto del personalismo del 1936, para volver a preguntar ¿Qué es un ser humano? Y al problema de la ideología dominante y la educación, haciendo referencia a la obra “Entorno al hombre” de Jose Ramón Ayllón.
De esta manera concluyó el café Filosófico, el cuál dejo muchos interrogantes abiertos, tales como:
¿A quién va dirigido la noción de igualdad?
¿Qué se distribuye?
¿Cuáles son los criterios de distribución?
¿Qué define el desarrollo de un país?
¿Cuál es el modelo de desarrollo que persigue un país «subdesarrollado o en vías de desarrollo»?
¿Cómo se vende la imagen «un país en de vías de desarrollo»?
¿La igualdad está ligada siempre al desarrollo?
Resulta inevitable preguntarnos si es posible un mundo justo o si es una utopía. En cualquier caso, y aunque alcanzar un reparto justo fuese una utopía, todos los pasos en esa dirección hacen que las personas, en conjunto, vivamos mejor.
El término zombi proviene del criollo Haití, donde se practicaba una tradición llamada vudú. En el contexto del vudú, un zombi es un humano a quien, mediante drogas o sugestión, se le ha suprimido la voluntad y se ha convertido en esclavo.
El zombi filosófico es una noción que se utiliza en la filosofía de la mente, donde lo único que puedo asegurar es que existe mi mente, y que no todo se puede reducir a hechos físicos, así como que no se puede relacionar exactamente la mente y su funcionamiento, con el cerebro y su funcionamiento, pues se trata de conceptos diferentes donde mente y cerebro no son la misma cosa.
En el ser humano se distinguen dos tipos de hechos:
Hechos físicos es todo aquello que se encuentra en las dimensiones del espacio y el tiempo
Hechos mentales son los que tienen lugar en la conciencia, estos ocurren en el tiempo pero no en el espacio, pues la conciencia es cualitativa no cuantitativa. No podemos decir, las dimensiones que tiene el árbol en el que estoy pensando, pero si que ese árbol me recuerda al árbol que vi ayer y desarrollar las cualidades de dicho árbol. Así pues, los recuerdos, las imágenes y los pensamientos ocurren en la mente, pero ¿dónde está la mente? ¿Qué espacio ocupa la mente?
Para designar los hechos mentales, la filosofía de la mente utiliza el término qualia (singular: quale, en latín y español) son las cualidades subjetivas de las experiencias individuales. Gracias a la introspección se dispone de una mirada reflexiva a la propia mente. Por ejemplo: yo que una persona manifiesta tristeza, ¡pero no veo su sentimiento de tristeza! solo esa persona puede ver su sentimiento de tristeza.
Noche estrellada, Van Gogh. Los colores que percibimos son un ejemplo de hechos mentales o qualia: son diferentes del fenómeno físico de la luz.
¿Cómo sabemos lo que hay en la mente de otras personas? La única manera de saberlo es observando, pero un persona puede mostrar alegría pero tener tristeza en su mente, eso en el caso que la tenga. Sabemos que el resto de seres humanos tienen mente, porque inferimos sus qualia, es decir, lo que creemos que sienten o piensen a través de lo que hacen o dicen. El problema es que ¡No podemos conocer la mente de las otras personas porque no podemos observarla directamente!.
Por ello mismo, se utiliza el argumento de analogía para justificar que sí tienen mente el resto de seres humanos, lo que sería algo así como, puesto que el aspecto, la biología y el comportamiento es normal y es parecido al mio, como mi mente dirige mis acciones, el resto de seres humanos también deben tener mente porque esta dirigirá sus propias acciones como a mi.
Pero a pesar del argumento de analogía, podemos pensar que los seres humanos que nos rodean pueden no tener mente. No olvidemos que el zombi actúa y habla como un humano, pero no tiene mente, lo que hace o dice no se corresponde con ningún estado o hecho mental, no tiene qualia, no tiene conciencia.
El concepto o término Zombi filosófico, abre un debate entre dos posiciones extremas en relación mente y cuerpo, dualistas frente monistas.
¿Existen los zombis filosóficos? No, pues, en el caso que existieran no tendríamos conocimientos de una teoría de la mente como la expuesta de Chalmers sobre este mismo término, la habitación china de John Searle o la del cuarto de Mary propuesto por Jackson, no seríamos conscientes, y, por supuesto, no se habría ocurrido elaborar una teoría donde se diferenciase los hechos físicos de los mentales. Hay suficientes argumentos para negar la existencia de zombis filosóficos.
Pero, ¿y si nos encontramos ante una forma humana que es robot y nos dice: «tengo conciencia? ¿Pueden los robots tener mente? ¿Y un ciborg?