La educación en Platón

Platón filósofo ateniense, discípulo de Sócrates. Nació en el 427a.C y murió en el 328 a.C, cuyos años de vida se vieron marcados por dos importantes conflictos armados (guerras médicas y la guerra del peloponeso) hechos que llevaron a Platón a comprender la necesidad de reformar la vida de la polis para que la tiranía o los atropellos cometidos por la democracia no volvieran a repetirse -la muerte de Sócrates resulta incomprensible para Platón.

El ideal filosófico de Platón será «la educación», destinada a formar élites ciudadanas que entiendan que la política ha de ejercerse con el propósito de contribuir a la existencia de ciudadanos justos en una polis que, a su vez, sea justa.

La visión sofista de la educación presupone que el discípulo solo es capaz de conocer si el maestro le transfiere el conocimiento. Pero Platón concibe la educación a partir del método dialéctico de Sócrates, donde el discípulo debe aportar una actitud activa y protagonista en el proceso de formación. Para Platón la capacidad de conocer es innata en todos los seres humanos, solo hay que orientar esa facultad y fomentarla. Es imprescindible despertar las capacidades innatas del ser humano, hacer discurrir la inteligencia, dirigiéndola hacia lo inmaterial y lo eterno, apartándola de los bienes materiales y las riquezas que no le aportaran la felicidad.

La educación platónica está diseñada en función de la política y la vida civil, cuyo fin es conseguir gobernantes excelentes. Esta educación se concretaría en una serie de fases selectivas que permitirán clasificar a los individuos en la sociedad según sus capacidades y sus dotes naturales. Esta educación sería universal e igual para todos. Además, los encargados de educar serían los gobernantes, puesto que de este sistema educativo depende el funcionamiento de la sociedad, y ellos, han sabido dirigir su alma hacia lo inteligible, hacia la verdad, hacia la contemplación de las Ideas eternas.

Este proceso educativo se trata de un proceso dinámico, un camino que se ha de recorrer lento y dificultosamente, ya que es un proceso gradual y que requiere un gran esfuerzo, cuya finalidad, es el conocimiento del Bien en sí y actuar virtuosamente. Sería el siguiente:

  1. Durante la infancia y la adolescencia, las materias centrales serían la gimnástica, la música y un primer contacto con las matemáticas. Hasta aquí llegaría la formación de los guardianes.
  2. A partir de los veinte años, aproximadamente, se profundiza en las matemáticas, pues esta es la ciencia preparatoria para el estudio de la dialéctica; mediante ella el intelecto se separa de lo sensible y se prepara para el conocimiento abstracto.
  3. Los que superen la fase anterior, se dedicarán al estudio de la dialéctica a partir de los 30 años y lo harán durante cinco años más. Sólo llegarán a gobernar aquellos que superen todas las fases; los que no lo consigan serán encuadrados en otros grupos de la comunidad.

Con este entramado educativo, el Estado es la institución educativa por excelencia, puesto que todos los miembros de la sociedad serán incluidos en ella para ser seleccionados y dirigidos hacia la tarea que han de desempeñar. La política es el objetivo último de la educación platónica, y así como la educación es ilustrada mediante el ascenso desde el interior de la caverna hacia el exterior, la política corresponde al obligado descenso del filósofo que ha conocido las formas y la Idea de Bien hacia el interior de la caverna.

¿Qué es la filosofía?

Aristóteles afirmaba que <<todo ser humano desea, por naturaleza, saber>>. Esta inquietud natural resulta esencial para explicar la existencia de la filosofía, pero no la define con suficiente precisión para distinguirla de otros saberes.

La filosofía es un saber racional (se cuestiona el por qué último de las cosas), un saber radical (abarca toda la realidad), un saber crítico (ofrece pautas de interpretación de la realidad) y un saber autónomo (no se encuentra supeditado a otros saberes).

Las preguntas propias de la filosofía giran entorno a: ¿qué es lo real?, ¿cuál es su origen?, ¿puedo conocer la realidad tal como es? ¿qué es conocer y cómo se produce el conocimiento? ¿qué o quién es el ser humano?, ¿qué es la felicidad?, ¿es posible alcanzarla?,¿quién decide lo que se debe hacer y no hacer?, ¿qué es el bien?, ¿somos libres?, ¿el ser humano es un ser social por naturaleza o por convivencia?…

Teoría de la reminiscencia

Las ideas no se pueden percibir con los sentidos corporales. Sin embargo, vienen al pensamiento ante el estímulo de las cosas que percibimos. De esto concluye Platón que la razón las ha tenido que conocer previamente.

De este modo, Sócrates hace ver que le conocimiento matemático no se deriva de la experiencia sensible. Esta solo ofrece la ocasión para que el alma recuerde algo que ya ha existido en ella con anterioridad, lo que lleva a Platón a concluir que el saber matemático es un conocimiento supratemporal y racionalmente válido. Lo característico de Platón es que extiende a todo el ámbito del conocimiento científico esta tesis que de modo más o menos creíble vale para las matemáticas.

Entonces, para explicar este saber innato, Platón recurre a la doctrina órfico-pitagórica sobre el alma, según la cual las almas no solo son inmortales, sino también eternas. Antes de que un niño nazca, su alma ha existido desde siempre en el mundo inteligible, donde ha contemplado las formas puras de la realidad, pero las ha olvidado al caer en la prisión del cuerpo y quedar sometida al ajetreo cotidiano de la vida terrestre.

Sin embargo, bajo el estímulo de la percepción, el alma recuerda aquellas esencias olvidadas, y ese recuerdo hace nacer en él el amor de las ideas, el eros filosófico bajo cuyo impulso el alma puede elevarse de nuevo al conocimiento de la verdadera realidad.

El conocimiento es recuerdo (anámnesis), lo que significa que lo que se conoce o se aprende no se adquiere de fuera, sino que se desarrolla tomándolo o extrayéndolo de dentro. Tal es la enseñanza de la teoría platónica de la reminiscencia.

 

El mito de la caverna – Platón

El mito de la caverna aparece en el Libro VII de La República, escrito por Platón hacia el año 380 a.C., en un momento de crisis política y cultural en Atenas tras la Guerra del Peloponeso. Platón, discípulo de Sócrates, buscaba mostrar cómo la mayoría de los ciudadanos vivían atrapados en la ignorancia, confundiendo las apariencias con la realidad, del mismo modo que los prisioneros de la caverna solo ven sombras proyectadas en la pared. La alegoría refleja la teoría de las Ideas, según la cual el verdadero conocimiento no se encuentra en el mundo sensible, sino en el acceso a la verdad universal. Además, constituye una crítica a la democracia ateniense, que según Platón permitía que las masas permanecieran en la oscuridad, y una propuesta pedagógica: solo mediante la educación y el esfuerzo intelectual es posible salir de la caverna y alcanzar la luz del conocimiento.

Resumen del mito

Este mito nos habla de unos hombres que, desde su infancia, permanecen atados, obligados a mirar al fondo de una cueva, donde se proyectan las sombras de los seres que pasan por delante de la boca de la cueva y que son iluminados por un fuego.

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Uno de estos hombres se libera de sus cadenas y, dándose la vuelta, sale al exterior de la cueva, donde queda deslumbrado al contemplar por vez primera la luz del sol. Superada su momentánea ceguera, poco a poco va viendo, con asombro, una nueva forma de realidad , y se da cuenta de que antes sólo conocía sombras, porque las cosas reales, iluminadas por la luz del sol, estaban fuera de la cueva en la que él vivía recluido.

Posteriormente, regresa al lado de sus antiguos compañeros, que permanecen atados, pero dotado ya de este nuevo conocimiento y, al relatárselo, no le creen, incapaces de comprender lo que le pasa. Lo toman, pues, por loco e intentan matarlo.

Con este relato, Platón enseña que la realidad está claramente dividida entre el mundo de las apariencias o de las sombras (de la pura opinión o Doxa) y el mundo de la luz (Espisteme o conocimiento):

  1. El mundo de las sombras está formado por imágenes que no muestran la realidad verdadera de las cosas; el mundo de la luz, en cambio, está presidido por el bien, que hace que las cosas sean lo son, y que es la verdadera realidad.
  2. El fuego de la caverna simboliza al sol visible que ilumina este mundo sensible, mientras que el mundo inteligible está presidido por el sol del bien, que hace a las ideas verdades e inteligibles.
  3. La salida de la caverna del hombre que se libera de sus ataduras representa el camino del filósofo, que sube desde el fondo de la caverna a la luz del mundo de las cosas que verdaderamente son. Es, pues, un camino de liberación, de descubrimiento del ser y de conocimiento de la verdad. Todo ser humano tiene la posibilidad de emprender este camino, de ascender del mundo de las meras apariencias hasta la contemplación de lo que realmente es.
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Aplicaciones actuales

El mito de la caverna de Platón sigue siendo una metáfora poderosa para comprender la sociedad contemporánea. Hoy, las “sombras” de la caverna pueden identificarse con fenómenos como la desinformación en redes sociales, las fake news y la manipulación mediática, que mantienen a muchas personas atrapadas en una visión parcial de la realidad. La salida de la caverna representa el esfuerzo por desarrollar un pensamiento crítico, contrastar fuentes y buscar conocimiento más allá de lo inmediato.
En el ámbito educativo, el mito inspira la necesidad de una enseñanza que no se limite a transmitir datos, sino que fomente la reflexión autónoma y la capacidad de cuestionar lo que se da por cierto. En la era digital, también puede aplicarse a la relación con la realidad virtual y la inteligencia artificial, donde distinguir entre apariencia y verdad se convierte en un desafío central.
La alegoría platónica nos recuerda que la verdadera libertad intelectual consiste en atreverse a salir de la caverna, abandonar las sombras y enfrentarse a la luz del conocimiento, incluso cuando este proceso resulta incómodo o desafiante


Recomendación: El mito de la caverna para Niños a través de Calista. El misterio de la verdad

Ilustración de Elena F. Vázquez del libro: «Calista. El misterio de la verdad»

Infografía

La utilidad de lo «inútil»

La filosofía puede jugar un importante papel en la educación, hacer de las personas, personas completas, con capacidad para pensar críticamente la realidad que nos rodea y la que está en nuestro interior.

La filosofía no es un repertorio de soluciones, sino el desarrollo de distintos ensayos a las preguntas que los hombres se hacen, es por ello que intenta fomentar la necesidad de pensar. Filosofar es el esfuerzo por pensar, y pensar es lo que nos hace hombres, lo que nos distingue del resto de animales. Una vida guiada por la filosofía debe colaborar a potenciar la capacidad reflexiva y crítica, merecedora de respeto y que, por supuesto, respeta a los demás.

No debe esperarse otra cosa de la filosofía. Esta no ayudará a la realización de casas o zapatos. Desde ese punto de vista la filosofía es «inútil», no sirve para nada «práctico». Solo sirve para que los hombres disfruten sabiendo, conociendo, para que las personas sean más humanas. La filosofía es un valor en sí mismo, producto del ejercicio libre de la razón y de la dignidad humana.

Cualquier forma de opresión del libre ejercicio de la razón de cada ser humano es un atentado contra la filosofía.

Pero para que podamos disfrutar conociendo y ser “más personas” es previo un esfuerzo, un trabajo, ya que todo aprendizaje requiere esfuerzo.

Para empezar a disfrutar conociendo, sabiendo, investigando es necesario poner unos firmes cimientos culturales que, a veces, no creemos necesarios, pero que son imprescindibles. Necesitamos una sólida base y entonces podemos empezar a disfrutar aprendiendo. Para gozar leyendo antes hay que aprender las letras, las palabras, los giros gramaticales,…. y para deleitarnos leyendo poesía necesitamos conocer muchas más cosas. Cuanto más firmes sean nuestros conocimientos previos más saborearemos el aprendizaje.

«Todo hombre, en cuanto hombre filosofa. Ahora bien, captar la esencia de la filosofía de manera rápida y con coherencia es poco menos que imposible. El pensar filosófico necesita un profundo estudio.»  K. Jaspers

 

¿Para qué sirven los filósofos?

Artículo publicado el 1 de febrero de 1986 por José Ferrater Mora, filósofo, ensayista y escritor español. +leer

A pesar de los 30 años que han pasado desde su publicación, la situación de la filosofía y de los filósofos no ha cambiado, de hecho ha ido en decadencia. En el ámbito español la filosofía ha marcado su fin. Los políticos nos la quitan del sistema educativo, el ilustre filósofo Gustavo Bueno murió hace apenas unos meses y Savater anuncia su retirada como escritor. ¿Qué nos queda? ¿Cómo la podemos salvar?
¿y tú? ¿qué opinas?

Obra de F. W. Nietzsche

F. W. Nietzsche, es uno de los pensadores modernos más influyentes de la filosofía. Su pensamiento se muestra de manera notable en las teorías de las corrientes filosóficas posteriores.

Aquí os dejo una serie de enlaces en los que puedas descargar parte de su obra:

Así habló Zaratustra

Como se filosofa a martillazos

Crepúsculo de los ídolos

Ecce Homo

El anticristo

El nacimiento de la tragedia

La genealogía de la moral

La visión dionisíaca del mundo

Más allá del bien y del mal

Volvamos a la filosofía.

A veces uno necesita reconciliarse con la razón, días en que le mundo se vuelve opaco y el alma se siente huérfana de conceptos abstractos, y anhelosa de armonía y claridad; es en este momento en el que volvemos a la filosofía.

No podemos ser la persona, ni el ciudadano, ni el lector, ni el escritor que deseamos ser sin la filosofía; sin esa lluvia de ideas, de palpito, de querellas intelectuales, ecos dialécticos que se filtran en nuestra inteligencia y en nuestro corazón, siendo necesario para enfrentarnos críticamente al mundo y, así, construir nuestra propia visión de la realidad. En la filosofía se encuentra la clave de nuestra salvación como personas libres, lucidas y mayores de edad -en el sentido Kantiano.

Siento pena por nuestro país, el cual sigue siendo un país de ignorantes a pesar de los aires de originalidad, progreso, regeneración… Un país atrasado. Quedando apenas una minoría ilustrada, siendo desaprovechada en masa, y donde existe una conjura para exterminarla.

Nuestros gobernantes, elegidos por el pueblo, un pueblo de ignorantes como diría Platón, persiguen las humanidades en las escuelas, en las ciencias y en la cultura, como si fuera una amenaza para la sociedad.

Necesitamos un gobierno de ilustrados, de filósofos, para que nos puedan defender de todos aquellos que desenmascaran los discursos baratos, tramposos, irracionales y ridículos, que hacen la mayoría de nuestros políticos.

Debemos devolver la filosofía a los ciudadanos.

El nihilismo Nietzscheano

Este complejo concepto que deviene de la palabra “Nihil”, nada. Es una actitud de la vida particular que está influenciada por una concepción de la filosofía que niega el valor de la vida o todo aquello que da sentido a la existencia.

F. Nietzsche desarrolla en su afamada publicación “Así habló Zaratustra” junto al símbolo del camello, cuyo ser se caracteriza por cargar resignadamente unos pesos mayores que no le pertenecen. Y en este punto habla de dos tipos de nihilismo:

 – Nihilismo activo: son la prueba de cómo los valores que reinan una sociedad o que la dominan, no son nada. Pueden cambiar de un día para otro y es de hecho, lo que debe suceder, puesto que los valores que suelen dominar a una sociedad son invenciones que sirven a unos pocos para mantener en “orden” a una gran mayoría. Estos valores deben ser disueltos y renovados por una moral transmutada para una nueva tierra, para un nuevo hombre y para un nuevo superhombre, dando un “nuevo sentido a la tierra”.

– Nihilismo pasivo: representa la muerte simbólica de Dios, comenzando una crisis de sentido y convencimiento de que la existencia es absolutamente insostenible, vacía, carente de sentido.

En resumen, solo dios da sentido a todo lo real, si dios no existe, entonces todo lo real carece de sentido. Una vez en este punto, podríamos preguntarnos qué hacer con nuestro mundo, cuál será aquello que comenzará a dar sentido a la vida actual.

Bajo este punto vitalmente nihilista, pueden reflexionar. No desesperen, acercaros a la Nada, esta no es muy significativa, pero ante ella, se nos abren millones de posibilidades, muchas más que la opción única e impuesta nos ofrece. Véanlo así, sin la posibilidad de la Nada, no tendríamos el Todo como opción. Paradójico, ¿no creen?

¿Qué es la ilustración para I.Kant?

Kant siente una fascinación por la Revolución Francesa, considerando que gracias a ella el hombre puede progresar, la humanidad va a estar mejorando porque la gente concibe bien los ideales de la Revolución, por lo que considera que el hombre se encuentra en un continuo progreso hacia lo mejor.

Kant sopesa sobre la ilustración, haciéndose la pregunta ¿Qué es la Ilustración? Y esta la entiende como una salida del hombre de la minoría de edad hacia la mayoría de edad, entendiéndose como entendimiento, conocimiento, no como algo fisiológico (edad); de ahí que parta de la premisa“¡Sapere aude!”

Kant considera que para que la ilustración triunfe se ha de hacer una distinción entre el uso público y privado de la razón, si  se permite el uso público de la razón la ilustración triunfará, puesto que ganaría la libertad, tanto de opinión como de prensa, en cuestiones teóricas/científicas, considerando que el uso privado es más limitado, pues se encuentra regido a unas normas.

Veamos esto en un ejemplo: “El cura y el teólogo, el cura hace uso de la razón privada puesto que se ciñe a la lectura de las sagradas escrituras, y no puede ir más allá; mientras que el teólogo, puede ir más allá, es decir, hace la lectura de las sagradas escritura y sacar teorías de esos escritos, investigar,… por lo que está haciendo uso público de la razón”

En conclusión, Kant concibe la ilustración como un proyecto, una cosa por hacer considerando que no estamos ilustrados, pero estamos ilustrándonos.

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