Algo huele a estafa medieval

Llega, como todos los años el gran «esperado» Mercadillo Medieval a Elche, y con ello sus módicos precios adaptados al vulgo.

Sabiendo que iba a llegar el mercadillo medieval a Elche, tuve la decencia de prepararme, fui al banco más cercano a mi casa el jueves para pedir un crédito, y así comprar todo lo que se me antojaba.

Como en plena en Edad Media, vi a decenas de mercaderes exponer sus más preciados productos, hechos todos a mano, en la fragua, en sus talleres,… sus brujas, que a saber por la iglesia, podrían ser quemadas, pero aún así se muestra en este mercadillo con ganas de leer manos y decirte cosas que tu sabes (sobre ti misma), pero la curiosidad nos llama y nos dirigimos a ella, para comprobar que realmente lo acierta por un módico precio de 5€.

Un sábado al mediodía, con ganas de comer, carne, mucha carne, pues a ver a quién no le iba apetecer un buen chorizo, con su longaniza y su morcilla hecha a la brasa con sabor a medieval (no olvidemos este sabor, pues será lo interesante del precio), una buena lata de cerveza cruzcampo (pongo la marca por no poner matarratas), unos calamares recién pescados de la deriva de Santa Pola, todo esto por el módico precio de 80€, a dividir entre 4 y tocando a un trozo cada una.

Tras la comida decidí embarcarme en el mundo del dulce, vi unos trozos de bizcocho que decían «cómprame y cómeme», por lo que no pude resistirme, así fue. Compré un pequeño trozo de bizcocho por el módico precio de 18€/kg.

Aún sin quedarme satisfecha por el manjar medieval que estaba degustando, compré una patata a la brasa rellena de atún, bueno más bien minipatata, devoré como si no hubiera mañana, pues a pesar de la comida y del bizcocho no estaba saciada (vamos que lo que había comido y ná era lo mismo), se puede adquirir por el módico precio de 5€.

Un reloj, sí, es necesario tener un reloj para saber en qué momento del día nos encontramos, un reloj que a pesar de cientos de años que faltan para su descubrimiento (el hecho de que funcione a pila me refiero), lo podemos encontrar por un módico precio de 18€, sin señalar que este mismo reloj fue visto en un tienda por 5€ y en Aliexpress por 2,23€ (muy medieval todo)

En la Edad Media, a los ladrones se les hacían sucesivas mutilaciones, amputaban manos y pies, lo necesario para que a la hora de subir al caballo, para salir al galope fuera más difícil y no pudieras huir del robo (aunque esto sucedía una vez te “pillaban”, obviamente), para evitar robos futuros. Hoy he paseado por el mercadillo medieval, y no he visto a ningún mercader con manos o pies amputados o ser víctimas de una serie de mutilaciones.

Yo formo parte del vulgo, y menos mal que apareció La Banca (como se entiende hoy en día)  sino, yo no hubiera podido deleitarme de tales manjares, ni poseer tales productos, ni que una bruja me dijera lo que ya sabía sobre mí misma.

Me gustaría recalcar la ironía del artículo, pues no me dejé engañar por sus artimañas medievalistas. Los hechos son totalmente ficticios, lo que no es ficticio es el precio.

Hacia la búsqueda de la felicidad (I)

Antes de que aterrizasen en nuestras vidas autores de bestsellers de autoayuda, los filósofos ya ejercían de consejeros para superar las complejidades de la vida cotidiana.

Entre los pensadores presócraticos, padres fundadores de la filosofía occidental, surge ya el ideal de buscar la felicidad y, confrontados a una civilización donde la mitología propone dioses excesivos (grandes en poder, la promiscuidad o el alcoholismo) el consejo de los primeros sabios pasa por la mesura.

  • Demócrito en el siglo V a.C. ya decía que: «Quien trata de ser feliz no debe ocuparse de muchos asuntos, ni en lo público ni en lo privado, ni elegir actividades que excedan su propia capacidad y su naturaleza, sino tener la suficiente precaución como para, en caso de que la suerte se le ponga cara y esté llevando, en su opinión, demasiado lejos, renunciar y no tratar de llegar más allá de sus posibilidades, pues es cosa más segura una empresa mesurada que una gran empresa«.
  • Platón (427-347 a.C) también advirtió de que quien tiene demasiado poder es como «un cuerpo agotado (…) obligado a pasar la vida en certámenes y luchas con otros sujetos«, esto quiere decir que con el poder, no se puede alcanzar la felicidad, nos encontramos en una situación de lucha continua.
  •  Aristóteles cristalizó esta idea y nos ayuda a ver que los bienes materiales, ni la fama y el honor, ni el placer, nos dan la felicidad. Por contra, «las que determinan la felicidad son las actividades«. Es lo que hacemos, y no muestras adquisiciones, lo que nos aporta nuestra dicha o la ausencia de ella.

Después de Aristóteles surgió la filosofía helenista  así como unas nuevas corrientes, que se ciñeron al tema de la Ética, siendo el problema más importante: «¿En que consiste la verdadera felicidad y cómo la podemos conseguir?» este tema lo trataron Los Cínicos (la felicidad se encuentra en el sufrimiento), Los Estoicos (La felicidad se encuentra cuando una persona no se deja llevar por sus sentimientos) y por último Los Epicúreos.(para mí el ejemplo a seguir -en cierto modo-  por eso «me centro» en él dentro de esta filosofía helenista)       

  • Epicúreo (341-270 a.C,) propone toda una estrategia para ser feliz, la cual, puede resumirse en esta frase «El gozo es el principio y el fin de una vida dichosa«. Aunque los Epicúreos se asocie con los placeres del cuerpo por sentencias como «principio y fin de todo bien es el placer del vientre«, su filosofía iba más allá de las satisfacciones carnales y recomendaban, como pasaporte hacía la felicidad, la vida sencilla, la amistad, la libertad y la reflexión. Respecto al tema de la muerte, para llevar una vida feliz, debemos superar ese miedo a la muerte, pues como dijo Epicúreo «La muerte no nos concierne, pues, mientras existimos, la muerte no está presente. Y cuando llega la muerte nosotros ya no existimos«.

Después de Epicúreo, muchos evolucionan en dirección a una obsesión por el placer, cuya consigna es «carpe diem».

Se ha recorrido, en un momento, unos dos siglos de sabiduría de forma resumida, y a la única conclusión que se ha podido llegar, es que a lo que parece un concepto simple (o complejo) como lo puede ser «La Felicidad», han surgido 7 concepciones diferentes sobre este, pues bien seguiremos haciendo más adelante esa búsqueda de la felicidad.

«Nunca ha estado del todo claro si el secreto de la felicidad consiste en no ser completamente imbécil o en serlo» (Fernando Savater)mafalda

Teoría de las Ideas

El punto de partida de la filosofía platónica se apoya en la distinción entre apariencia y realidad propuesta en el debate entre Heráclito y Parménides. Este problema puede explicarse mediante la dicotomía que se establece entre el ser y el conocer, donde la realidad del mundo sensible es cambiante, en el que solo cabe la opinión; mientras que la realidad del mundo inteligible es inmutable, eterna y donde se encuentra la auténtica realidad (más adelante será explicado esta visión dualista del conocimiento)

Platón parte de la búsqueda socrática de las definiciones universales, y considera que estas tienen que corresponder a unas realidades que sea eternas, inmutables, únicas, perfectas e inteligibles. Sobre esta reflexión centra Platón su teoría de las Ideas, constituyendo así el tema principal de la filosofía platónica y el sustrato de todos los temas que la componen.

Para Platón, Idea es una realidad extramental con realidad objetiva y no una mera construcción mental, con existencia solo en la mente. Las ideas representan el verdadero ser de las cosas y son el objeto de la ciencia, son la causa de la existencia de la multiplicidad de los objetos sensibles que se vinculan a ellas. Así pues, esas ideas o eidos serían la esencia única de la múltiple y cambiante realidad sensible. El mundo accesible a los sentidos no sería más que una copia o imitación imperfecta y material de esos modelos eternos y universales.

Las Ideas son eternas, no nacen jamás, son inmutables, en contraposición de la materia que nacen, son mutables y perecederas, es por ello, que las Ideas tienen verdadera existencia. Por otro lado, las Ideas son aprehendidas por el entendimiento, puesto que los sentidos nos muestran esa realidad cambiante, sujeta al devenir, por lo que lo que se conoce a través de los sentidos es pura opinión. Y, por último, las Ideas se encuentran en un entramado jerarquizado, donde existen tantas Ideas como cosas participan de ellas, por lo que son infinitas, como lo pueden ser las cosas del mundo físico. Pero, para Platón, al igual que existe un cierto grado de perfección en las cosas sensibles, también lo es en las Ideas; así pues nos encontramos en un primer nivel los objetos matemáticos, seguido de la esencia de los seres, valores estéticos y éticos, y en la cúspide, está la Idea de Bien, que Platón la identifica con la Idea de verdad y belleza. Lo bueno, por ser bueno, es al mismo tiempo verdadero y bello.

Sobre este entramado de la Teoría de las Ideas, Platón defiende un dualismo ontológico, en el cual postula la existencia de dos ámbitos: El mundo inteligible y el mundo sensible.

Por un lado, en el mundo inteligible, es donde se encuentran las Ideas, formas, esencias y modelos de la realidad material, poseyendo así las características de las Ideas -anteriormente comentado- y no puede ser percibido por los sentidos, sino que solo es cognoscible por el entendimiento.

Por otro lado, el mundo sensible estaría formado por la gran diversidad y multiplicidad de objetos materiales, perecederos, sometidos al devenir, al cambio constante, y que existen en la medida en que imitan (mímesis) o participan (méthexis) de los modelos ideales de las formas inteligibles. Por tanto, son dependientes ontológicamente de las formas y cognoscibles por los sentidos.

Estos dos mundos se encuentran conectados, es por ello que Platón recurre a una figura mitológica, el demiurgo o dios artesano, se trata de una divinidad que modela la realidad sensible a partir de las formas inteligibles.

De esta manera, Platón, alcanza su objetivo, demostrar que la verdad existe y es accesible únicamente a través de la razón. Esta visión dualista del conocimiento, Platón también la ejemplifica con el famoso “Mito de la caverna”, así como “el Símil de la línea”, se trata de una analogía donde expone brevemente la teoría ontológica y epistemológica.

Filosofía, ciencia y mito

La actividad filosófica nace cuando sentimos curiosidad por algún aspecto de la realidad y la expresamos en forma de pregunta.

El filósofo aspira a abordar las cuestiones desde un punto de vista general, aspira a una comprensión global. Cuando se pregunta por el arte o la ciencia, la filosofía trata de desbordar los límites de estos campos y mostrar aquello que los vincula con el ser humano. A pesar de la aparente dispersión temática, la filosofía tiene el afán de mostrar la dimensión humana de todas las disciplinas.

La ciencia, como la filosofía, también pretende dar respuesta a interrogantes que nacen de la observación de la naturaleza, lo mismo ocurre con algunos aspectos de la religión. En los tres sentidos (ciencia, filosofía y religión), cualquier fenómeno natural, como, por ejemplo, el movimiento de los astros, puede convertirse en un interrogante científico, filosófico o religioso. Pero al contrario de los mitos, en los que se recurre a un relato inventado en el que aparecen seres extraordinarios, la ciencia trata de describir las causas y los mecanismos reales que provocan estos fenómenos.

Aunque la filosofía se opone a la interpretación literal de los mitos, los filósofos han recurrido en ocasiones a ellos para explicar aspectos complicados de su pensamiento, como un forma de exponer sus ideas sin recurrir a una terminología técnica. En estos casos, los mitos se toman en un sentido alegórico y como expresión de una realidad más profunda.

La filosofía y la ciencia tienen común que ambos discursos parten de la realidad, no dan ninguna idea por sentada; son discursos racionales, que emplean el razonamiento para sustentar sus ideas. A pesar de estos vínculos, existen importantes diferencias:

  1. El tipo de preguntas que se plantean es distinto: Las preguntas científicas son concretas y se pueden responder recurriendo a experimentos y observaciones; mientras que las filosóficas son más generales.
  2. Mientras que el conocimiento científico utiliza el método hipotético-deductivo y se sirve de las matemáticas, la filosofía emplea exclusivamente el razonamiento para establecer sus análisis.
  3. Los objetivos de la ciencia y de la filosofía pueden coincidir, pero, mientras que la filosofía se preocupa por lograr una visión general de la realidad y cuestionar preconceptos, la ciencia aspira a predecir y explicar fenómenos.

Las diferencias que podemos encontrar entre ciencia y mito es descomunal:

CIENCIAMITO
Está basado en la observación y la experimentaciónEs un producto de la imaginación
Es un conocmiento provisional: cuando los hechos invalidan una hipótesis, esta es rechazadaEs un relato que pretende ser verídico e indudable porque es incontrastable
Además de explicar, las teorías predicen sucesos futurosEs incapaz de predecir fenómeno alguno
Es un conocimiento de autor: se sabe qué científico o equipo ha elaborado la teoríaEs un relato anónimo que forma parte de la cultura
Trata de describir las causas y el funcionamiento de los fenómenos naturalesNarra historias protagonizadas por seres sobrenaturales
El conocimiento del mundo permite su transformación gracias a las aplicaciones tecnológicasNo permite transformar el mundo ni producir tecnología.

De esta manera, la filosofía, la ciencia y la religión en su unión permiten comprender la realidad. Aunque de diferentes formas, por un lado: la realidad física, identificada como cosas y estudiada por la ciencia. Por otro lado, la realidad intelectual que la constituye los significados filosóficos. Y por último, la realidad espiritual valorada e implementada mediante la fe. La experiencia humana debe necesariamente abarcar estas tres realidades y por lo tanto deben mantenerse en un contacto mutuo. Pues aunque se rechacen (alguna disciplina más que otra), a lo largo de la historia hemos necesitado de ellas para el avance del conocimiento.

GATTACA

Sobre el determinismo biológico en la construcción de la identidad, el proyecto de vida y la experiencia y destino del ser humano.

Gattaca (1997), que a pesar de que no resultó un éxito en taquilla obtuvo extraordinarias críticas por su guión y su estética.

En el campo en el que Gattaca sí ha triunfado es como material didáctico en programas de filosofía, psicología y otras ciencias sociales, y ello por su interesante ilustración de uno de los debates más antiguos: el determinismo biológico. El dilema natura- nurture.

Gattaca es un relato acerca del debate, siempre apasionado y poco neutral, pero activo hoy más que hace cien años, sobre el impacto de la biología – en este caso la genética- en el destino de las personas.

La película plantea otros temas de gran interés como la cuestión de la manipulación genética y los límites éticos de la ciencia.

La película nos puede ayudar a reflexionar acerca de la influencia de la personalidad en la experiencia, decisiones y logros de la propia vida; también sobre la formación del carácter en la infancia y las diferencias individuales en determinados conflictos personales como la motivación de logro, entre otras cuestiones. ¿Hasta qué punto estamos determinados por nuestro ADN?

Vicent frente a Gerome, Freeman frente a Eugene, dos hombres con un proyecto de vida similar, pero con orígenes y capacidades innatas distintas, como un desdoblamiento de una persona ideal: la capacidad genética adecuada y el ajuste entre posición social y clase social, por un lado, y la seguridad, la determinación y la capacidad de sacrificio por otro. Uno dispone de los recursos y el otro tiene un sueño. Y entre los dos lo consiguen.

A raíz de la visualización de la película, pueden surgir multitudes de preguntas. Tal como se muestra, nos encontramos en una sociedad distópica -al menos desde mi punto de vista-. Donde el ser humano solo tiene cabida si ha sido manipulado genéticamente. Valores como el amor, el respeto, el derecho a la vida (de forma natural), entre otros, quedan suprimidos, pues si nos encontramos ante una procreación natural, ya no podemos hablar de la perfección humana, y con ello se pondría fin al juego de ser dioses.

Una película que nos invita a reflexionar sobre las implicaciones de la ciencia y la tecnología en la identidad humana, la justicia y la igualdad en la sociedad. Dejando varias preguntas filosóficas interesantes que se pueden plantear:

¿Cómo sería una sociedad fabricada mediante ingeniería genética? ¿Quién controlaría esa producción y las diferentes clases de individuos que debería haber? ¿Qué ventajas y qué inconvenientes crees que podría tener una sociedad controlada por la ingeniería genética?

¿Es justo discriminar a las personas en función de su genética? ¿Deberíamos permitir la creación de «personas perfectas» a través de la ingeniería genética?

¿Hasta qué punto somos libres para elegir nuestro destino? ¿Estamos destinados a ser lo que determina nuestra genética o podemos superar nuestras limitaciones biológicas?

¿Qué papel juegan la naturaleza y la cultura en la construcción de la identidad humana? ¿Somos simplemente productos de nuestra genética o también estamos influenciados por nuestra educación, cultura y experiencia?

¿Qué significa ser humano en un mundo en el que la ciencia y la tecnología pueden alterar nuestra biología?

¿Deberíamos preocuparnos por la pérdida de la diversidad humana o abrazar la posibilidad de mejorar nuestra especie a través de la ingeniería genética?

¿Cuáles son las implicaciones éticas y políticas de la discriminación genética? ¿Cómo podemos garantizar la justicia y la igualdad en una sociedad en la que algunos individuos son considerados «superiores» debido a su genética?

Matrix

¿Te gustaría saber qué es Matrix?

Existen dos mundos paralelos. En uno de ellos se desenvuelve la vida que vivimos cada día; pero hay otro que se encuentra detrás, Matrix (una matriz numérica en un ordenador). La vida diaria es sueño. La verdadera realidad es Matrix. Aunque quizás debería ser lo contrario.

Neo busca la verdad sobre Matrix, algo de lo que ha oído hablar solo en susurros, algo misterioso y desconocido, algo que tiene un control inimaginable y siniestro sobre su vida.

Matrix, como en la caverna de Platón, es el mundo que ha sido puesto ante los ojos de la humanidad para ocultarle la verdadera realidad. Los prisioneros de la caverna aceptan esas sombras como la única realidad pues, encadenados desde siempre, no pueden plantearse otra posibilidad. Lo mismo pasa en Matrix. Aceptamos la realidad del mundo tal y como nos la presentan.

¿Qué ocurriría si uno de esos prisioneros se soltara de sus ataduras y corriera al encuentro de la verdad? Neo, nuevo personaje de la caverna, aceptará el reto.

La educación en Platón

Platón filósofo ateniense, discípulo de Sócrates. Nació en el 427a.C y murió en el 328 a.C, cuyos años de vida se vieron marcados por dos importantes conflictos armados (guerras médicas y la guerra del peloponeso) hechos que llevaron a Platón a comprender la necesidad de reformar la vida de la polis para que la tiranía o los atropellos cometidos por la democracia no volvieran a repetirse -la muerte de Sócrates resulta incomprensible para Platón.

El ideal filosófico de Platón será «la educación», destinada a formar élites ciudadanas que entiendan que la política ha de ejercerse con el propósito de contribuir a la existencia de ciudadanos justos en una polis que, a su vez, sea justa.

La visión sofista de la educación presupone que el discípulo solo es capaz de conocer si el maestro le transfiere el conocimiento. Pero Platón concibe la educación a partir del método dialéctico de Sócrates, donde el discípulo debe aportar una actitud activa y protagonista en el proceso de formación. Para Platón la capacidad de conocer es innata en todos los seres humanos, solo hay que orientar esa facultad y fomentarla. Es imprescindible despertar las capacidades innatas del ser humano, hacer discurrir la inteligencia, dirigiéndola hacia lo inmaterial y lo eterno, apartándola de los bienes materiales y las riquezas que no le aportaran la felicidad.

La educación platónica está diseñada en función de la política y la vida civil, cuyo fin es conseguir gobernantes excelentes. Esta educación se concretaría en una serie de fases selectivas que permitirán clasificar a los individuos en la sociedad según sus capacidades y sus dotes naturales. Esta educación sería universal e igual para todos. Además, los encargados de educar serían los gobernantes, puesto que de este sistema educativo depende el funcionamiento de la sociedad, y ellos, han sabido dirigir su alma hacia lo inteligible, hacia la verdad, hacia la contemplación de las Ideas eternas.

Este proceso educativo se trata de un proceso dinámico, un camino que se ha de recorrer lento y dificultosamente, ya que es un proceso gradual y que requiere un gran esfuerzo, cuya finalidad, es el conocimiento del Bien en sí y actuar virtuosamente. Sería el siguiente:

  1. Durante la infancia y la adolescencia, las materias centrales serían la gimnástica, la música y un primer contacto con las matemáticas. Hasta aquí llegaría la formación de los guardianes.
  2. A partir de los veinte años, aproximadamente, se profundiza en las matemáticas, pues esta es la ciencia preparatoria para el estudio de la dialéctica; mediante ella el intelecto se separa de lo sensible y se prepara para el conocimiento abstracto.
  3. Los que superen la fase anterior, se dedicarán al estudio de la dialéctica a partir de los 30 años y lo harán durante cinco años más. Sólo llegarán a gobernar aquellos que superen todas las fases; los que no lo consigan serán encuadrados en otros grupos de la comunidad.

Con este entramado educativo, el Estado es la institución educativa por excelencia, puesto que todos los miembros de la sociedad serán incluidos en ella para ser seleccionados y dirigidos hacia la tarea que han de desempeñar. La política es el objetivo último de la educación platónica, y así como la educación es ilustrada mediante el ascenso desde el interior de la caverna hacia el exterior, la política corresponde al obligado descenso del filósofo que ha conocido las formas y la Idea de Bien hacia el interior de la caverna.

¿Qué es la filosofía?

Aristóteles afirmaba que <<todo ser humano desea, por naturaleza, saber>>. Esta inquietud natural resulta esencial para explicar la existencia de la filosofía, pero no la define con suficiente precisión para distinguirla de otros saberes.

La filosofía es un saber racional (se cuestiona el por qué último de las cosas), un saber radical (abarca toda la realidad), un saber crítico (ofrece pautas de interpretación de la realidad) y un saber autónomo (no se encuentra supeditado a otros saberes).

Las preguntas propias de la filosofía giran entorno a: ¿qué es lo real?, ¿cuál es su origen?, ¿puedo conocer la realidad tal como es? ¿qué es conocer y cómo se produce el conocimiento? ¿qué o quién es el ser humano?, ¿qué es la felicidad?, ¿es posible alcanzarla?,¿quién decide lo que se debe hacer y no hacer?, ¿qué es el bien?, ¿somos libres?, ¿el ser humano es un ser social por naturaleza o por convivencia?…

Teoría de la reminiscencia

Las ideas no se pueden percibir con los sentidos corporales. Sin embargo, vienen al pensamiento ante el estímulo de las cosas que percibimos. De esto concluye Platón que la razón las ha tenido que conocer previamente.

De este modo, Sócrates hace ver que le conocimiento matemático no se deriva de la experiencia sensible. Esta solo ofrece la ocasión para que el alma recuerde algo que ya ha existido en ella con anterioridad, lo que lleva a Platón a concluir que el saber matemático es un conocimiento supratemporal y racionalmente válido. Lo característico de Platón es que extiende a todo el ámbito del conocimiento científico esta tesis que de modo más o menos creíble vale para las matemáticas.

Entonces, para explicar este saber innato, Platón recurre a la doctrina órfico-pitagórica sobre el alma, según la cual las almas no solo son inmortales, sino también eternas. Antes de que un niño nazca, su alma ha existido desde siempre en el mundo inteligible, donde ha contemplado las formas puras de la realidad, pero las ha olvidado al caer en la prisión del cuerpo y quedar sometida al ajetreo cotidiano de la vida terrestre.

Sin embargo, bajo el estímulo de la percepción, el alma recuerda aquellas esencias olvidadas, y ese recuerdo hace nacer en él el amor de las ideas, el eros filosófico bajo cuyo impulso el alma puede elevarse de nuevo al conocimiento de la verdadera realidad.

El conocimiento es recuerdo (anámnesis), lo que significa que lo que se conoce o se aprende no se adquiere de fuera, sino que se desarrolla tomándolo o extrayéndolo de dentro. Tal es la enseñanza de la teoría platónica de la reminiscencia.

 

El mito de la caverna – Platón

El mito de la caverna aparece en el Libro VII de La República, escrito por Platón hacia el año 380 a.C., en un momento de crisis política y cultural en Atenas tras la Guerra del Peloponeso. Platón, discípulo de Sócrates, buscaba mostrar cómo la mayoría de los ciudadanos vivían atrapados en la ignorancia, confundiendo las apariencias con la realidad, del mismo modo que los prisioneros de la caverna solo ven sombras proyectadas en la pared. La alegoría refleja la teoría de las Ideas, según la cual el verdadero conocimiento no se encuentra en el mundo sensible, sino en el acceso a la verdad universal. Además, constituye una crítica a la democracia ateniense, que según Platón permitía que las masas permanecieran en la oscuridad, y una propuesta pedagógica: solo mediante la educación y el esfuerzo intelectual es posible salir de la caverna y alcanzar la luz del conocimiento.

Resumen del mito

Este mito nos habla de unos hombres que, desde su infancia, permanecen atados, obligados a mirar al fondo de una cueva, donde se proyectan las sombras de los seres que pasan por delante de la boca de la cueva y que son iluminados por un fuego.

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Uno de estos hombres se libera de sus cadenas y, dándose la vuelta, sale al exterior de la cueva, donde queda deslumbrado al contemplar por vez primera la luz del sol. Superada su momentánea ceguera, poco a poco va viendo, con asombro, una nueva forma de realidad , y se da cuenta de que antes sólo conocía sombras, porque las cosas reales, iluminadas por la luz del sol, estaban fuera de la cueva en la que él vivía recluido.

Posteriormente, regresa al lado de sus antiguos compañeros, que permanecen atados, pero dotado ya de este nuevo conocimiento y, al relatárselo, no le creen, incapaces de comprender lo que le pasa. Lo toman, pues, por loco e intentan matarlo.

Con este relato, Platón enseña que la realidad está claramente dividida entre el mundo de las apariencias o de las sombras (de la pura opinión o Doxa) y el mundo de la luz (Espisteme o conocimiento):

  1. El mundo de las sombras está formado por imágenes que no muestran la realidad verdadera de las cosas; el mundo de la luz, en cambio, está presidido por el bien, que hace que las cosas sean lo son, y que es la verdadera realidad.
  2. El fuego de la caverna simboliza al sol visible que ilumina este mundo sensible, mientras que el mundo inteligible está presidido por el sol del bien, que hace a las ideas verdades e inteligibles.
  3. La salida de la caverna del hombre que se libera de sus ataduras representa el camino del filósofo, que sube desde el fondo de la caverna a la luz del mundo de las cosas que verdaderamente son. Es, pues, un camino de liberación, de descubrimiento del ser y de conocimiento de la verdad. Todo ser humano tiene la posibilidad de emprender este camino, de ascender del mundo de las meras apariencias hasta la contemplación de lo que realmente es.
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Aplicaciones actuales

El mito de la caverna de Platón sigue siendo una metáfora poderosa para comprender la sociedad contemporánea. Hoy, las “sombras” de la caverna pueden identificarse con fenómenos como la desinformación en redes sociales, las fake news y la manipulación mediática, que mantienen a muchas personas atrapadas en una visión parcial de la realidad. La salida de la caverna representa el esfuerzo por desarrollar un pensamiento crítico, contrastar fuentes y buscar conocimiento más allá de lo inmediato.
En el ámbito educativo, el mito inspira la necesidad de una enseñanza que no se limite a transmitir datos, sino que fomente la reflexión autónoma y la capacidad de cuestionar lo que se da por cierto. En la era digital, también puede aplicarse a la relación con la realidad virtual y la inteligencia artificial, donde distinguir entre apariencia y verdad se convierte en un desafío central.
La alegoría platónica nos recuerda que la verdadera libertad intelectual consiste en atreverse a salir de la caverna, abandonar las sombras y enfrentarse a la luz del conocimiento, incluso cuando este proceso resulta incómodo o desafiante


Recomendación: El mito de la caverna para Niños a través de Calista. El misterio de la verdad

Ilustración de Elena F. Vázquez del libro: «Calista. El misterio de la verdad»

Infografía