En el filo-café del próximo 22 de mayo se tratarán algunas de las cuestiones que se dejaron sin cerrar y otras que no se tocaron en el anterior filo-café del 8 de mayo. Se puede leer la síntesis o escuchar el audio en los siguientes enlaces:
En relación al Filo-café organizado el pasado 8 de mayo de 2020, se contó con la asistencia especial de Carlos Javier González Serrano.
Realizar una sintésis de todo lo comentado es complicado, pues fueron muchos los comentarios y aportaciones que se hicieron no solo por parte del invitado, sino también por algunos asistentes. También cabe señalar que en el chat se realizaron varias preguntas, las cuales copiaré al final de este texto al igual que la referencia bibliográfica que se fue haciendo alusión.
Carlos Javier comenzó su intervención haciendo alusión a lo mencionado en la introducción, considerando que «Si el mundo se dividiese entre bueno y malos, no sería más sencillo de comprender, sino todo lo contrario, mucho más complicado». En base al texto de Tolstoi «El origen del mal» que la fuente de nuestros males es nuestra propia naturaleza,»estamos condenados a ser malos o caer fácilmente en el mal». Sartre, por parte, hablaría del «Ser para sí» y el «Ser en sí», considerando que somos animales pero, ¿tenemos que seguir la naturaleza que nos impulsa ese instinto de destrucción? Somos seres humanos que se conciben libres y en esa libertad se juega nuestra moralidad.
A partir de esta idea surgen 2 puntos: – El mal es el precio a pagar de nuestra libertad. – El ser humano se rige por su naturaleza y aspecto animal, la realización del mal para poder subsistir.
Mención a la tesis intelectualista Socrática, con el conocimiento de uno mismo se puede saber cuál es la mejor manera de actuar, aun así surge la siguiente cuestión: ¿Podemos conocer el bien y hacer el mal? Elisabeth Rudinesco, en su libro «Nuestro lado oscuro» consideraría que el mal es lo que llevamos dentro e intentamos ocultar, pero se exhibe. Es lo que hace que sintamos esa pulsión por hacer el mal. San Agustín haría mención que el ser humano siente cierta seducción en la desobediencia de la ley, que sentimos una atracción por el mal.
En la naturaleza todo cumple su esencia pero en el ser humano algo es distinto, esto es, porque gozamos de libertad.
Intervención de un asistente, Francisco: En primer lugar se centra en el aspecto lingüístico de los conceptos o categorías de bien y mal, sin lenguaje no se puede definir las cosas: ¿Qué es lo que se puede entender con el acercamiento del lenguaje para poder definir lo bueno de lo malo?
Carlos Javier, para responder a su pregunta hace alusión a Nietzsche y su concepto sobre el bien y el mal. Seguidamente, el aspecto de la moralidad haciendo la siguiente cuestión: ¿Dónde está el bien y el mal? y si lo quitamos del aspecto natural, ¿Dónde queda?
A partir de este momento, la idea girará entorno a su aspecto metafísico o epistemológico de la cuestión, a lo que Francisco, después de una segunda intervención lanzaría la siguiente cuestión: ¿Como entendemos el bien y el mal sin entendernos como seres metafísicos?
Un nuevo asistente intervendrá para hacer la siguiente cuestión en referencia a lo que se ha ido comentando hasta el momento: ¿No habrá hecho la Filosofía posmoderna que se recrudezca el mal en en la humanidad en los últimos años?
Nietzsche, Schelling, Aristóteles, Michel Henry, Ernst Bloch, inclusive el libro bíblico de Job saldrán a la palestra.
El mundo se da y en ese darse ocurren las cosas.
Cuestiones y aportaciones en el Chat:
Carlos Andrés: Eichman solo obedecía órdenes (cierto), como buen alemán. El mismo Goethe decía “prefiero una injusticia al desorden”.
MI PC: Que interesante intervención Francisco. Deseo y poder, se dice en el sufismo que no son activos, pues no dependen de la voluntad humana. Posible, evidenciando de ese modo una preferencia en cuanto a lo que puede o no puede existir. El poder es el último atributo de esta jerarquía y el más restringido, ya que su función se limita a concretar en el reino de la manifestación la posibilidad a la que ya se ha otorgado una preferencia por la existencia.La anterior jerarquía conduce a otro tipo de diferenciación en la que cada atributo o nombre divino se ve investido, a su vez, de una cualidad activa o pasiva. «El mundo creado —sigue explicando Ibn ʿArabī— es, en su totalidad, pasivo con relación a Dios, mientras que en sí mismo es activo en algunos de sus aspectos y pasivo en otros.» El Šayj considera que los atributos primordiales de vida y conocimiento son activos, mientras que el deseo y el poder revisten un carácter pasivo. Para nuestro autor, como acabamos de apuntar, la vida es la condición indispensable del conocimiento —y de cualquier otra cualidad o nombre divino—, mientras que el deseo es el prerrequisito del poder.
Sara: Prefiero hacer la pregunta por acá, para ser más breve: En qué medida el «cuerpo» en tanto «carne y pecado» y el propio mecanicismo cartesiano influyeron en la concepción de libertad que impera en el idealismo alemán? Pienso en Kant y la fundamentación de su ética, en Hegel quien busca «superar» lo sensible racionalizandolo para acceder al saber absoluto pero también pienso en Schelling sobre su controvertida teoría sobre la esencia de la libertad y el origen del mal en tanto Dios mismo.
JOSE CARLOS: ¿Qué hubiera pasado si la humanidad, las religiones, el poder, no hubiesen utilizado esos dos conceptos tan necesitados del poder para subsistir, ¿superaremos alguna vez esos conceptos?
Cristina D.: Carlos, no sé si has tenido ocasión de leer a Vasili Grossman, pero en su novela «Vida y destino» dedica todo un capítulo a disertar sobre el Bien y la Bondad. Su conclusión, tras una compleja y profunda reflexión de varias páginas, es que el Bien como tal no existe; de hecho, en su nombre se han cometido los más malvados y criminales actos, es una idea abstracta que cada quien utiliza para justificar una serie de acciones. Lo que existe, dice Vasili Grossman, o en lo que él cree, es en la Bondad, la bondad humana. Que es también la reflexión de Levin con la que concluye Tolstói su «Anna Karénina»: cualquiera que sea el sentido de su vida, se dedicará a ser bueno hasta el fin de sus días…
Rebelionconcausa00: El exceso materialista contra el espiritualismo, ¿posible origen de todos los males? ¿Cuando el horizonte de los hombres es la muerte se convierten en fieras irracionales?
LDAMMC1 : Hola, Ester, solo un cuestión: Aristóteles escribió esto que sabes de diferencias la phone y el logos. La phone para expresar placer y dolor y el logos para lo conveniente y lo inconveniente. Me preguntaba si el mal tiene que ver con el trato de lo zoe del hombre hasta hacerlo sufrir hasta hacerle perder el logos y reducirlo a phone, ¿expresión de dolor? es decir, ¿qué relación tiene el mal con la phoné y el logos? es curiosa. Por aportar…. por cierto, creo que Francisco no trata del mal, sino de problemas epistemológicos o metafísicos pero no veo que trate de pensar la maldad sino de pensar el pensar la maldad. De tal manera, que acude a la imposibilidad de un verdad sobre la maldad y hace imposible hablar del mal. No sé, podría decir lo mismo con el bien o con la verdad.
Bibliografía mencionada /recomendada:
Nuestro lado oscuro, Elisabeth Rudinesco
Narciso y Goldmundo, Hermann Hesse
Justine o los infortunios de la virtud y Juliette o las prosperidades del vicio, Marqués de Sade.
Preguntarse si hay personas completamente malas es cuestionarse sobre el origen del mal moral.
Nos repugna, nos llena de rabia, nos entristece, nos resulta difícil de entender. Existe. El mal existe. Un fenómeno siempre presente en al historia de la humanidad, presente en muchas de las reflexiones de los más importantes autores y pensadores.
¿Qué se ha dicho sobre él a lo largo de la historia? ¿Debe la sociedad asumirlo de forma natural? ¿Qué lo provoca? ¿cómo combatirlo? ¿cómo lograr un mundo mejor si el mal está presente? ¿Por qué existe el mal?
Creo que el mal diabólico consiste en situar a los otros bajo una presión extrema o una coacción grave de horrible sufrimiento físico o muerte […] Por eso ese mal merece ser llamado diabólico. El diablo quiere compañía y es un corruptor de voluntades que planea la caída de los otros.
Caludia Card: El paradigma de la atrocidad: una teoría del mal.
PONENTE:
Para profundizar en este tema tenemos el privilegio de contar con:
Carlos Javier González Serrano: Director editorial y cultural. Asesor de comunicación. Asesor y crítico cultural. Gestor y consultor de equipos. Filosofía y literatura en televisión y radio. Docente universitario. Traductor, escritor y articulista en diversos medios nacionales e internacionales. Licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Estudios Avanzados en Filosofía (UCM) y Máster en Psicología del Trabajo y de las Organizaciones y Gestión de Recursos Humanos (UCM). También ha cursado estudios de Derecho y Ciencias Políticas (UC3M) y de Psicología (UNED). Presidente de la Sociedad de Estudios en Español sobre Schopenhauer. Secretario de la Sección Española de la Internationale Philipp Mainländer-Gesellschaft (IPMG). Director de Schopenhaueriana. Revista española de estudios sobre Schopenhauer. Gestor de El vuelo de la lechuza.
La concepción platónica del hombre se desenvuelve coherentemente con su visión del cosmos, y en ella se plasman dos poderosas influencias: la teoría religiosa de los pitagóricos y el impulso ético y político de su maestro Sócrates.
Platón presenta como un compuesto indisoluble de alma y cuerpo en el que el alma está encarcelada en una prisión que es cuerpo, por lo tanto, ambas constituyen realidades heterogéneas. El cuerpo es material y pertenece al mundo sensible. El alma es espiritual y se encuentra en el mundo de las Ideas, su lugar natural. El alma se configura como el principio que anima el cuerpo, y este, por sí mismo, es inanimado, pues recibe desde fuera su movimiento. Por tanto, el alma tiene en sí el principio del movimiento y, por este motivo, es inmortal e ingénita.
Platón se basa en diferentes argumentos para demostrar la inmortalidad del alma:
La sucesión de contrarios: Cada cosa nace o se origina de su contrario. El alma cuando preexiste en el mundo de las Ideas muere al quedar encarcelada en el cuerpo, del mismo modo vivirá cuando ese cuerpo muera y se separe de él.
El alma como principio de vida: el alma trae la vida al cuerpo, es principio de vida y participa de esta, no puede tener consigo lo contrario, que es la muerte. Por lo tanto es inmortal.
La reminiscencia: Si conocer es recordar, es necesario que hayamos aprendido lo que recordamos en un tiempo anterior. Por lo tanto es inmortal.
La semejanza del alma con las Ideas: el alma preexiste en el mundo de las Ideas. Comparte sus características en lo que refiere a la eternidad.
Dominio sobre el cuerpo: si el alma desapareciese con el cuerpo supondría una liberación para los que hacen el mal, pues el alma no tendría que purificarse. Por ello, es necesario que el alma sea inmortal y que se purifique mientras esté encarcelada en el cuerpo.
Una vez definida la inmortalidad del alma y señalando el mundo de las Ideas como su morada natural. Desarrolla su teoría del alma humana recurriendo a los mitos, puesto que describirla de forma directa es complejo porque solo se da a conocer por su operaciones.
En la República, en el Timeo y en el mito del carro alado del Fedro, define las funciones del alma, a las que otorga un carácter ético. De esta manera resuelve la contradicción exitencial que sea da en el ser humano entre lo racional y lo pasional
En el mito del carro alado, presenta al alma como una fuerza natural que mantiene unidos un carro con su auriga. El conductor del carro guía a una pareja de caballos, uno hermoso y dócil y otro que es totalmente lo contrario. De esta comparación salen tres funciones del alma:
1- Alma racional: Representada por el auriga, es la más noble y su función consiste en guiar a las otras almas. Se sitúa en la cabeza (representa el conocimiento, el pensamiento) y su virtud es la prudencia/sabiduria.
2. Alma irascible: Representada por el caballo hermoso y dócil, simboliza el valor y la voluntad. Se sitúa en el pecho, es fuente de pasiones nobles y fácil de conducir y su virtud es la fortaleza.
3. Alma concupiscible: Representada por el caballo feo y malo, simboliza las malas pasiones y es difícil de conducir. Se sitúa debajo del vientre, tiene como virtud propia la templanza.
En definitiva, la aspiración del alma es lograr el conocimiento de las formas para elevarse por encima de las pulsiones del cuerpo y purificarse de su contaminación.
El nacimiento supone nuestra entrada en el mundo. Es la primera experiencia clave, y, a la par, algo en lo que no tomamos partida alguna, sino que nos viene dado. A partir del nacimiento somos situados en el mundo, enmarcados en una cultura, dispuestos en el discurrir histórico.
Disponemos de unos cuantos años de existencia, todos los que constituirán nuestra vida. Con más o menos condicionantes, podemos elegir lo que queremos hacer. Pero, ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo orientar nuestras acciones? ¿Haciendo siempre lo mismo que hagan los demás? ¿Con qué valores debemos guiarnos para elegir? ¿Qué sentido tiene la vida?
Una vez que hemos nacido, todo es un continuo caminar. Un caminar que puede ser con o sin rumbo.
En ese caminar vamos cambiando, hasta que como todo ser naciente y cambiante, muere. La vida es limitada en el tiempo y la muerte marca el final.
Preguntarse por la muerte es cuestionarse el sentido de la vida, de nuestras posibilidades, de nuestras esperanzas, pero también el sentido de la historia, de la ética, de nuestro progreso.
Una necesaria filosofía de la muerte es, esencialmente, una filosofía de la vida. Nos es urgente construir una coherente filosofía de la vida y su temporalidad. Si tuviéramos consciencia de la muerte, de nuestra muerte, ¿viviríamos nuestro fugaz presente de otro modo?
«Venimos al mundo de modo armónico y natural pero salimos de él con escándalo y protesta (…) Que el ser humano es mortal, que las generaciones de los hombres pasan como las hojas caducas de los árboles y que nadie puede salir de este mundo vivo (…)»
Fernando Savater. «Las preguntas de la vida»
LECTURAS SUGERIDAS
Beauvoir, Simone de. Todos los hombres son mortales (1946).
Savater, Fernando. Las preguntas de la vida (1999).
«A modo casi utópico se me ocurre plantear: ¿y si le diéramos el mismo valor a la información, a nuestros datos, que al dinero? ¿Os imagináis llevando la contabilidad de nuestros datos de forma mensual, como si de gastos e ingresos se tratara?
Si le preguntamos a nuestros abuelos qué es la libertad, seguramente no la asocien a patrones de consumo o a sus gustos e intereses, y mucho menos al mundo digital. Pero la realidad es que hemos migrado de una forma bestial a un universo online, un mundo donde todo se reduce a datos. Y cuando toda nuestra vida se reduce a datos, ¿qué es lo verdaderamente valioso?
Estableciendo este marco, yo planteo: imagina la situación en la que estas navegando por internet y, buscando información que copiar en tu trabajo de clase, abres Wikipedia. En este momento salta un cartel bien grande en el que pone «para continuar navegando paga 0,50€, si continuas navegando por nuestra página lo interpretaremos como que estas de acuerdo.» ¿Cuántas personas pagarían?
Otro ejemplo: bajo este estado de alarma general, si el gobierno pasa a controlar nuestros teléfonos, ¿podemos interpretarlo como un impuesto? Necesario para salir de esta crisis, por supuesto, pero ¿no lo es al fin y al cabo?
¿Qué precio le hemos puesto a nuestra libertad? Piénsenlo»
Para concluir quiero decirte, sacando de esta pequeña redacción, que las personas hemos hecho que nuestra libertad valga cada vez menos, y no solo en el entorno digital. Sino que el concepto de valor en nuestra vida está tristemente empobrecido.
REFLEXIÓN DÉBORA:
Me quedé pensando en las medidas democráticas que pudiesen utilizarse para “vigilar/controlar/supervisar” durante la Pandemia y creo que si la sociedad es o está poco informada o es ignorante, no están capacitados para participar democráticamente, luego quien “vigile”, debiese tener una formación ética basada en la virtud, (poco frecuente hoy en día), donde “el ámbito político era el ámbito de lo propiamente humano, y la vida política- la forma de vida que tenía lugar dentro de la polis- era la vida verdaderamente humana”. Hoy queda reducida a la esfera del ejercicio del “poder”. Si el fin de la sociedad política no es el Bien Común, no veo cómo establecer un criterio objetivo, anclado en la “realidad”.
El problema de la Libertad dentro de la historia del pensamiento se ha delimitado -en su mayoría- mediante la confrontación de los opuestos, es decir, Libertad vs Determinismo.
En estos tiempos excepcionales que corren, nos encontramos que lo que se opone a la Libertad no es el determinismo, sino el control social, la biovigilancia.
Empresas y gobiernos salen a la desesperación de querer ejercer el poder de policía de modo arbitrario, a través de la vigilancia de los usuarios, de los ciudadanos. Esto consistiría en un monitoreo del tráfico por la web y la intercepción del correo electrónico con la excusa de evitar que se produzcan delitos y mejorar la productividad de las empresas, nuestra señal de GPS, incluso conversaciones grabadas sin nuestro permiso.
Se trata de ese gran ojo que día tras día controla cada uno de nuestros pasos, pero que nosotros aceptamos porque si no lo hacemos las cookies no nos dejan navegar de manera segura. Pero, ¿segura para quién?
INVITADO
Eduardo Infante: Profesor de Filosofía. Enseña en bachillerato con métodos nada convencionales: explica a Aristóteles paseando por el parque, invita a practicar el cinismo en las calles comerciales de la ciudad de Gijón y reta a sus alumnos en Twitter. Ha escrito un libro: «Filosofía en la calle»
“… El valor de una filosofía no se mide a razón de cuánta verdad objetiva contenga, sino sólo a razón de su capacidad para servir como punto de referencia (aunque sólo sea polémico) para cada intento de conocerse a sí mismos y al mundo. Tiene valor en tanto que suscita e inspira a los demás una indagación que lleve a cada uno a hallar su propio camino, del mismo modo que en ella lo encontró su autor…”
N. ABBAGNANO
Este texto del historiador de la filosofía italiano nos puede ayudar a encontrar el modo de acercarnos correctamente a lo que este curso ofrece.
La HISTORIA DE LA FILOSOFÍA, como cualquier tipo de estudio histórico, corre el riesgo de ser tomada como una mera recopilación de teorías y anécdotas del pasado que pueden resultar más o menos entretenidas pero que son absolutamente inútiles para nosotros.
Si queremos que el estudio de la filosofía tenga algún sentido hemos de olvidar este enfoque para extraer lo que es el centro de una actitud filosófica: la progresiva elaboración de una visión del mundo propia, de un código de valores propio que se pueda llevar a cabo en la propia vida.
HISTORIAS EN LA CAVERNA, es un curso que trata sobre las ideas que arrancan desde el S. VI a. c. hasta nuestros días. Por ello mismo se hará división por etapas del pensamiento siendo:
A lo largo de todo el curso, nos vamos a encontrar con multitud de teorías que nos pueden parecer absurdas, ingenuas e incluso contradictorias. Vamos a observar cómo un autor contradice al anterior para ser a su vez contradicho por el siguiente. Todo ello conforma un conglomerado en el que veremos cómo se da una continuidad que es en ocasiones difícil de percibir a simple vista. Es una continuidad en la actitud de los filósofos y también de las preguntas que el mundo y la vida nos ponen delante.
En este curso no se pretende estudiar la verdad, sino los esfuerzos por lograr el conocimiento de la verdad que desarrollaron a lo largo de la historia una serie de personas destacadas, con todos sus aciertos y errores, pero siempre bajo la premisa de que es preciso luchar por acceder a ella. Siempre con la convicción de que sólo con esfuerzo se puede uno aproximar al conocimiento, que se encuentra con demasiada frecuencia escondido bajo las apariencias, las costumbres o la cómoda pereza mental.
Historias de la caverna, no solo pretende que este conglomerado de personajes que marcan un antes y un después en la historia del pensamiento sea teoria pura y dura. El curso, va más allá, pretende examinar la vigencia del pensamiento filosófico y sus posibles aplicaciones a la sociedad en que vivimos.
Puedes apuntarte al primer módulo en el siguiente enlace: