LA FILOSOFÍA PRESOCRÁTICA: ESENCIA, ORDEN Y ARMONÍA

La filosofía puede ser considerada en su origen como una crítica de la “sabiduría popular” y como una nueva visión de la realidad que tiende a suprimir los supuestos irracionales del mito.

Toda la filosofía presocrática surge de la convicción profunda de la unidad del cosmos, pese a su aparente multiplicidad.

Nuestra experiencia del mundo es la permanente percepción de lo múltiple (multiplicidad de objetos, multiplicidad en el tiempo de cada objeto sometido a los procesos de cambio); sin embargo, lo cierto es que podemos percibir también la constancia. En la naturaleza hay características que se repiten con una absoluta regularidad. El agua hierve siempre a los 100 grados centígrados, por ejemplo. Las estaciones del año se suceden con pasmosa regularidad y siempre al día le sigue la noche y a ésta un nuevo día.

Pero si observamos bien, nosotros cambiamos con los años pero seguimos considerando que somos los mismos; el agua puede solidificarse en forma de hielo pero seguimos diciendo que es agua. Es decir, hay una constancia profunda de los objetos naturales, constancia que va más allá de los cambios aparentes que percibimos.

Esto lleva a los filósofos a tratar de conciliar en un único sistema la antítesis que a primera vista se da entre nuestra Razón (que nos proporciona conocimiento racional, hablándonos de la permanencia y la constancia en la naturaleza) y nuestra experiencia (que nos provee de conocimiento sensible, haciéndonos ver el cambio y la multiplicidad de la naturaleza). En esto consistiría alcanzar la verdad, es decir, acceder al conocimiento de aquello que resulta ser necesario, que no puede ser negado.

La investigación sobre la unidad profunda del cosmos lleva a afirmar la existencia de una raíz común a todo. Los griegos le dan el nombre de arché, al que podemos definir, entre otras cosas, como la causa última de la unidad real de lo que se muestra a nuestros sentidos como múltiple. A partir de él se generan los seres del universo, constituye lo permanente, el sustrato último de la naturaleza y es causa, y por tanto explicación, de las transformaciones del universo: es causa del movimiento y del cambio.

Todas las escuelas presocráticas parten de esta premisa fundamental que es la necesidad de conciliar razón y experiencia para alcanzar la verdad. También parten de una concepción común de la naturaleza (physis), que tendría como características principales las siguientes:

1.- Es un todo ordenado, es decir, un cosmos, y no un desorden o caos.

2.- Es la naturaleza de cada ser la que determina su lugar en el cosmos, del que forma parte.

3.- La naturaleza es un cosmos dinámico.

4.- El movimiento es intrínseco, propio de la naturaleza misma. No le viene de fuera, sino que tiene en ella su origen y fundamento. Se concibe el cosmos como un organismo vivo, más que como una máquina, cuyo movimiento es iniciado desde el exterior.

El término “naturaleza” (physis) tiene una segunda acepción, ya que se utiliza también para denominar aquello que cada cosa es, por lo que se identifica con el concepto de “esencia”. Es decir, preguntar por la naturaleza de una cosa es preguntar por su esencia, o lo que es lo mismo, preguntar por lo que esa cosa es, para a partir de ello conocer y explicar sus movimientos y procesos. Para los griegos la Naturaleza se compone de cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego, siendo todo resultado de las mezclas entre ellos según distintas proporciones.

El arché es la naturaleza o esencia de las cosas, porque a partir de él se generan los seres del universo, constituye el sustrato último de todo, es decir, aquello que es permanente en las cosas y en el cosmos, y además es capaz de dar cuenta de las transformaciones que en las cosas se dan, puesto que es causa de esas transformaciones.

Los primitivos pensadores griegos se preguntan, por el arché como manera correcta de acceder a la verdad, de conocer lo permanente en el mundo, que al mismo tiempo es la explicación del cambio. Es una pregunta radical, ya que pretende llegar a la raíz de la naturaleza y de todas las cosas. Por esto, también podemos decir que se trata de una pregunta universal.

Mapa presocráticos y sofistas.
Fuente: https://auladefilosofia.net/2010/10/08/indice-de-presocraticos/
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¿Qué es ser responsable?

A partir de la siguiente imagen y dando respuesta a unos de los puntos de la carta de Filippa (leer aquí), se trabajó el concepto de la naturaleza (por encima) y la responsabilidad. 
En este caso, hablaron sobre el papel de cada uno de los niños de la imagen y sobre qué ocurriría si alguno de los niños que aparecen no cumple con su función. Lo que nos llevó a preguntarnos sobre las siguientes cuestiones (entre otras): 

¿Qué es la responsabilidad?

  • La responsabilidad es cuando sabemos que tenemos que cuidar de algo y que a esa cosa no le pasa nada– Matilda (6 años)
  • La responsabilidad es una manera de cuidar a los demás – Nuria (7 años)

¿De qué cosas somos responsables?

-Yo no soy responsable de nada. -dice Mariella 
+ Sí, tú tienes que ser responsable de algo, todos somos responsables de algo. Aunque no siempre de las mismas cosas, pero tienes que pensar. -Le anima Nuria a participar. 
Soy responsable de mis gafas y de no caerme para no romperlas, también de avisar a mis papas si mi hermanito llora o le pasa algo. -Mariella
+ También somos responsables de cuidar nuestros juguetes, de ordenar la habitación, de ponernos la chaqueta si hace frío, de cuidar la naturaleza – Matilda 
Claro, somos responsables de muchas cosas. Pero lo más importante es que somos responsables de nuestra propia vida. Si no somos responsables de nuestra vida. A ver, ¿Qué pasaría si no fuésemos responsables de nuestra vida? -Dice Nuría
Pues que podemos morir -Antía
+¡Claro! no tendríamos miedo y haríamos cosas de riesgo -Matilda
– Como yo soy responsable, no me voy a tirar de la silla (estando de pie encima de ella) de cabeza
-Mariella
+ Además somos responsables, porque tenemos normas, y debemos ser responsables para cumplirarlas. Aunque, a lo mejor, es la responsabilidad la que hace las normas. Claro, si queremos ser responsables hacemos normas -Matilda
+ ¡Eso es! ser responsables es una forma de cuidarnos y de cuidar a los demás, por nosotros mismos o porque tengamos normas. Por ejemplo de nuestros hermanos o hermanas pequeños, de ir al cole, de darle de comer al perro, de cuidar la naturaleza, ¡de muchas cosas! -Nuria

Una sesión increíble, no solo porque ha sido una sesión de lo más fluida, activa y amena, sino porque mi intervención ha sido mínima, entre ellas, se ayudaban continuamente para definir:

LA RESPONSABILIDAD