El problema de la verdad

¿Qué es lo que diferencia lo aparente de lo verdadero? ¿Es posible la verdad con certeza? ¿hay alguna manera de alcanzar las verdades indudables?

El problema de distinguir entre la verdad de la apariencia ha sido uno de los temas centrales de la filosofía desde sus orígenes en la antigua Grecia. De hecho, Platón fue uno de los primeros pensadores en diferenciar la opinión del saber verdadero. La opinión o doxa, se capta mediante los sentidos, pero es engañosa y poco fiable porque se refiere a cosas cambiantes y fugaces. En contra, la episteme o la ciencia, solo puede alcanzarse mediante el uso de la razón. La filosofía platónica establece una neta separación entre ambas formas de conocimiento, afirmando que la verdad únicamente se puede captar mediante la razón.

El papel de la razón es crucial en la búsqueda de la verdad, así mismo también lo es para Descartes. Según Descartes, existen ciertas ideas innatas que son absolutamente indudables y que pueden captarse mediante la intuición racional. Una de estas verdades es el cogito, la afirmación absoluta indudable «cogito ergo sum». Esta es una verdad clara, distinta y evidente que no puede ponerse en duda de ninguna manera. Descartes creía que era posible construir un sistema completo de conocimientos seguros si se partía de verdades tan firmes como esta y se utilizaba un método de razonamientos adecuado. Las matemáticas son un ejemplo de este tipo de verdades firmes y seguras, obtenidas mediante la deducción a partir de algunos principios axiomáticos.

Frente a estos filósofos racionalistas, hay otros tantos que niegan la posibilidad de conocer la verdad. Se trata de los escépticos, quienes insisten en recordarnos que todas las afirmaciones son inciertas y dudosas. De acuerdo con los escépticos, no hay argumentos que nos permitan defender con absoluta certeza ninguna posición. Basta con comprobar la amplia variedad de opiniones contradictorias que existen sobre cualquier tema. ¿Por qué deberíamos apoyar una afirmación y no su contraria? Ante esta situación, la actitud mas sabia para los escépticos consiste en no pronunciarse con rotundidad sobre ninguna cuestión. Si queremos mantener el sosiego, lo sensato es adoptar una actitud moderada y tolerante, ya que no tenemos motivos para definirnos por ninguna posición en concreto.

La ciencia moderna, surgida a partir del siglo XVII, ofrece una forma de superar las dudas del escepticismo. El método experimental ha permitido encontrar verdades acerca de la naturaleza que son generalmente aceptadas. ¿Podemos afirmar que las verdades científicas son seguras e indudables?

De acuerdo con el falsacionismo de Popper, la ciencia no puede verificar con absoluta certeza si sus afirmaciones son verdaderas. Cuando realizamos un experimento y este resulta contrario a las predicciones se nuestra teoría, decimos que esta ha sido falsada. En ese caso es necesario rechazar esa teoría< y elaborar una nueva. Cuando el experimento sale según lo esperado, podemos aceptar la validez de la teoría de manera provisional. Las teorías científicas nunca pueden considerarse completamente ciertas. Las mejores teorías son solo transitoriamente aceptables, válidas únicamente mientras no haya ningún experimento que las false.

Lo que nos muestra el falsacionismo es que ni siquiera la ciencia actual es capaz de aportarnos verdades absolutas. Según este punto de vista, la verdad es algo provisional y sujeto a revisión. Tal vez la pretensión que tenía Descartes de encontrar certezas indudables resulte exagerada. Quizá una dosis moderada de escepticismo pueda ser útil para recordarnos que aquello en lo que creemos es solo una opinión que, de momento, nos parece válida.

La ciencia para deshumanizar

Desde la revolución industrial, la sociedad ha ido transformando al individuo humano en un ser egoísta y materialista, sin sueños ni ideales. De hecho, Hobbes, antes de hablar de ciencia, estableció y defendió en el Leviatán, su obra política, que el ser humano en estado de naturaleza es un ser egoísta y despiadado. ¿Quiere la ciencia llevarnos a ese estado de naturaleza?

El avance científico, como todo, tiene sus pros y sus contras, y cuando me pregunto: ¿La ciencia en mi vida? busco una respuesta: Mucha.

¿Qué quiero decir con esto? En pleno siglo XXI no podemos negarla, y mucho menos decir que no tiene uso alguno en nuestras vidas, pues está continuamente en nuestro alrededor, no podemos obviarla. La ciencia nos lo ha dado todo, y nos lo sigue dando, el problema de la ciencia es cuando se hace un mal uso de ella. Pero eso es un tema más de ética, es decir, los aspectos positivos y negativos de esta en nuestra vida. Por ejemplo: Durante la Segunda Guerra mundial hubo un gran número de avances científicos en medicina, psicología,… todo ello porque estaba permitido investigar y experimentar con humanos, campos de concentración Nazi y los famosos experimentos de Mengele. Es en este momento cuando debemos preguntarnos, ¿Ciencia? sí, claro, por supuesto. Pero, ¿hasta qué punto?, o ¿existe un límite? esto es terreno de la bioética, intentar dar de la forma más humana soluciones a la conducta científica a la hora de formar nuestro avance  -inteligencia artificial, inseminación artificial, avance tecnológico,…-

Volviendo al tema, ¿es realmente la ciencia y la técnica lo que hace que yo vea en mi entorno una deshumanización o es el mal uso que se le da a este avance?

El ser humano, es un ser egoísta por su propia naturaleza, pero no es al ciencia y la técnica la culpable de este egoísmo, pues la ciencia y la técnica son características esencialmente humanas y son necesarias para el día a día y poder desarrollarnos. Se trata de la peculiar organización social que solo favorece a la razón instrumental, un razón de consumidor activo y de carácter uniformador.

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Imagen extraída del Film: «Ex Machina» dirigida por Alex Garland (2015)

En conclusión, la ciencia es importante, y para entender su importancia debemos hablar también de técnica, pero el mal uso de ella en su entorno social, es lo que hace que en el mayor de los casos quede obsoleta, sin defensa, desnuda,… es en ese momento cuando yo, miro a mi alrededor, y me pregunto, ¿hubiera sido posible llegar a como estamos ahora pero sin ciencia? sí quizás sí, pero más despacio, no a pasos de gigantes.

Método científico, una nueva forma de elegir tu futuro.

¿Es posible utilizar el método científico en la vida diaria sin la necesidad de hacer ciencia?

Sí, en la vida diaria se utiliza el método científico.Un ejemplo de ello se puede observar cuando queremos elegir una carrera para estudiar, en el momento que pensamos qué quiero hacer en mi futuro, nos realizamos varias preguntas como:

1.       ¿Qué es lo que me gustaría estudiar? Intereses y aficiones: pueden determinar hacia qué carreras estás encaminado. Siempre afrontaremos con más ganas y más eficacia algo que esté relacionado con nuestras aficiones personales.

Algo relacionado con la salud: medicina, fisioterapia, enfermería…; relacionado con las letras: filología, historia, filosofía, etc

2.       ¿Qué habilidades se requieren para estudiar la carrera? Fortalezas y debilidades: es muy importante que seas consciente de tus puntos fuertes y débiles. Serán clave a la hora de decidir para qué estudios estás más capacitado y para cuáles no.

Habilidades para resolver problemas, ser un buen orador, tener buena memoria, saber analizar.

3.       ¿Dónde o en qué escuela se encuentra la carrera que deseo estudiar? Las opciones educativas. Investiga si la carrera que te interesa está disponible en tu ciudad, si la escuela que la imparte es pública o privada.

4.       Duración de la carrera. Aunque a día de hoy todas las carrera o grados tienen la misma duración, 4 años, excepto algunas superiores como medicina y arquitectura, podemos preguntarnos cuántos años queremos dedicarnos a ella. O si la mejor opción es un doble grado, cuántos años estaremos en ella.

5.       Los costos que implican la carrera. Una carrera de letras, por lo general, suele ser más económica que una de ciencias.

6.       En que me puedo desarrollar al concluir la carrera. Campo de trabajo. Qué oportunidades laborales hay, cómo se remunera una carrera. Si hay muchos interesados en esa finalidad, los sueldos pueden ser más bajos, y la oferta de empleo menor.

Para tomar la decisión correcta, es necesario que tengas claro cuál es tu vocación, tus intereses, tus habilidades y cuáles son tus perspectivas de desarrollo laboral que esperas. La elección de tu carrera es una decisión muy importante que tienes que meditar, por ello necesitas de tiempo y dedicación.

Como podemos observar al elegir una carrera realizamos una serie de observaciones e investigaciones para poder lograr nuestro objetivo el cual es elegir la carrera que sea más adecuado y este de acorde con nuestras actitudes y aptitudes para poder llevarla a cabo.

En la actualidad, también hay diferentes herramientas que podemos ocupar como los Test de Orientación vocacional los cuales te ayudaran a dirigir tu respuesta a una opción. Te pueden ayudar a descubrir cosas de ti mismo en las que no habías pensado. Además, te puede servir para descubrir carreras sobre las que ni siquiera habías reparado y que pueden encajar en tu perfil.

Al final, podrías obtener varias respuestas u varias opciones de las cuales tienes que  investigar más a detalle como su plan de estudio.

Puedes realizar una investigación de campo al asistir a donde imparten la carrera o tomar algunos cursos relacionados con la carrera. Investigar con personas que estén estudiando actualmente la carrera como les parece, si es lo que esperaban.Así mismo si conoces a personas que ya están trabajando.

El método científico nos ayuda en la vida diaria para lograr obtener respuestas basado en la observación, investigación y realizando experimentaciones. Para llegar a un resultado. En este caso es la elección de una carrera la cual es un objetivo muy perseguido por la mayoría de estudiantes; los cuales a veces les es difícil obtener su respuesta.

Para realizar una elección habrá respuestas o soluciones que para ti serán correctas u adecuadas todo dependiendo de tu punto de vista; de tu entorno social.Para obtener la respuesta requieres de conocimiento; el cual adquieres para dar solución al problema planteado; en este caso es la elección de una carrera.software-prediccion

San Valentín, el mito

Las Lupercales eran un festival de depravación y sexo salvaje en honor al dios Fauno, que se celebraba «ante diem XV kalendas Martias» lo equivalente a un 15 de febrero.

En este festival de la depravación, anualmente, una serie de jóvenes eran elegidos para que se iniciaran en la sexualidad y, de esta manera, perderían el miedo a realizar los actos sexuales.

En primer lugar, un sacerdote desde el interior de la gruta «Lupercal» sacrificaba a un carnero, y con el mismo cuchillo del sacrificio impregnaba de sangre a una serie de jóvenes participes en el ritual. Tras esto, los jóvenes salían «a la caza» por toda Roma, a lo largo de un itinerario preestablecido, atizando a base de latigazos a todo aquel que quisiese o se pusiera por el itinerario, mientras hacían el recorrido iban diciendo obscenidades. De esta manera, se realizaban ritos orgiásticos, banquetes e invocaciones a otros dioses como Dionisos, Juno,… Dios que tuvieran una relación con la fertilidad, el placer carnal, el sexo.

-¡Oye! ¿Y qué pasa con las Februatas?

+ Bueno, las Februatas son otra posible raíz del famoso «Día de los Enamorados».

Al igual que las Lupercales, las Februatas tienen poco que ver con el San Valentín moderno. Se celebraban a mediados de febrero -qué coincidencia- y durante ese medio mes que duraba el ritual, se prohibían los matrimonios, se hacían sacrificios, se hacían intercambios sexuales entre jóvenes para iniciarse en los actos sexuales,… todo ello en honor a la diosa Juno Februata, diosa de la fertilidad.

-Pero, no entiendo, si son rituales paganos, ¿por qué el cristianismo los adaptó en lugar de eliminarlos?

+Fácil: es difícil inventar tradiciones desde cero, así que se transforman. Lo mismo ocurrió con el Diluvio Universal, Moisés, la visión dual del hombre y del universo, y muchas otros relatos Bíblicos que tienen su semejanza a los hechos históricos o creencias de otras culturas. De todas formas, ¿quieres saber cómo se hizo esta adaptación en particular?

Dado que las celebraciones eran consideradas bárbaras, la Iglesia decidió reemplazarlas en el siglo V d.C. por una festividad más acorde a sus valores: el Día de los Enamorados o San Valentín. La causa de ello se remite al siglo III d.C. cuando un cristiano, llamado Valentino,  fue ejecutado el 14 de febrero por el derecho romano por defender el cristianismo -sí, defender. Ya sabemos que si defiendes y eres cristiano, te hacen santo seguro.

Según cuenta la leyenda, antes de morir ejecutado escribió una carta de despedida a la hija de su carcelero, a quien había curado de ceguera, firmándola con la frase: «De tu Valentín». Esto simboliza el amor, pues a pesar de estar a punto de morir, dedica un corto tiempo a escribir una carta donde demuestra su amor hacia su creencia y hacia esta niña para que siga su camino bajo los dogmas de la fe cristiana.

Este acto de amor y sacrificio fue utilizado por la Iglesia para reinterpretar las antiguas festividades paganas y darles un significado más acorde con el cristianismo.

¿Qué casualidad que todo sea en febrero, no creen? ¿Con qué finalidad? ¿Dónde están las flechas, los corazones, los regalos, el eros, las cenas románticas…? ¿de dónde ha salido?

¿San Valentín es una celebración del amor o solo el eco de antiguas fiestas de desenfreno transformadas para encajar en una nueva moralidad?

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Meditaciones

Una vez leí, que este mundo es el peor de todos los posibles, quizás sea cierto, pero ¿existen más mundos?

No lo sé, pero en este mundo no se resuelve nada. Como dice Nietzsche el tiempo es un círculo plano, todo cuanto hemos hecho o hagamos lo repetiremos tantas veces como sea posible. El problema es que tendemos a pensar, porque así nos lo han enseñado, que el tiempo hay que mirarlo para adelante, porque no deja de ser lineal de hecho siempre lo será -o eso dicen. Pero, ¿qué es el tiempo más allá de nuestro universo?

Fuera de nuestra perspectiva del universo, es del nuestro del cual percibimos unos fragmentos del espacio-tiempo, surge una serie de dudas, ¿cómo se mostrarían estos (espacio-tiempo) desde otra dimensión? ¿y si hablamos de tetradimensión? El espacio-tiempo sería el mismo que en la nuestra, plano, como una estructura discreta con la materia en una superposición en todos los lugares, pero no sería lineal como quieren hacernos creer, sino circular como lo que es. ¿Qué es sino lo que hay fuera de nuestra dimensión? Fuera de nuestra dimensión sería la eternidad, un tiempo y un espacio tan lineal, sin un fin.

¿Encontraríamos la eternidad en esa dimensión empíricamente? No, no la encontaríamos, la eternidad se encuentra en lo más alto de nosotros mismos, no la podemos ver ni tocar, pero la podemos pensar. La eternidad es como concepción de vida, dentro de un espacio-tiempo que no podemos conocer como tal, pero si podemos tener ciertas representaciones de ellos, tenemos unos fragmentos.

Nuestra vida está y forma parte de la eternidad, de esa eternidad tetradimensional. Una eternidad en la que naces, y vuelves a nacer, el problema es que vuelves a la misma vida en la que has nacido, no podemos cambiar las vidas, de hecho no podemos recordar nuestras vidas. Y, a fin, eso es la vida, un estar atrapado, una terrible pesadilla.

¿A dónde pretendo llegar? No lo sé.
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MC Escher, Relativity, 1953.

Miedos de cine

«El ser humano, desde que tiene conciencia de tal, ha tenido una serie de sentimientos innatos, y uno de ellos, y quizá sea una de las características principales para su supervivencia, siempre ha sido el miedo.»
National Geographic

El miedo, es casi tan antiguo como el ser humano, como se ha mencionado en la cita mostrada arriba, es una de nuestras emociones primarias. Es por ello que podemos hablar de varios tipos de miedo, por un lado el miedo real y dependiente del ser humano; y por otro lado, un miedo psicológico e imaginario, propio de nuestro entorno, cultura, tradición, cine,…

¿Hasta qué punto interviene el cine para fomentar el miedo o el terror? Como ya se ha mencionado el miedo no surge a raíz de las películas de terror, aunque sí que puede manifestarse por la visualización de estas; de todas formas, cabe recalcar que las películas de miedo se basan en los miedos humanos ya existentes para conseguir un efecto mayor. El miedo a la posesión por el diablo, el miedo de perderse en medio de un bosque y haya un asesino, o que sea un bosque donde antiguamente se realizaban rituales satánicos, y este bosque sigue encantado y suceden cientos de manifestaciones sobrenaturales, y muchos más ejemplos en los que el ser humano teme por incertidumbre.

Es el cine de terror el que más público aguarda, su trama, sus personajes, sus efectos, todo un entramado que hace que el espectador quede admirado por los hechos, unos hechos que parecen tan poco reales o probables que nos sucedan pero que genera en nosotros una sensación contradictoria entre la seguridad y la inseguridad, pero que tienen el poder de enganchar. Sin embargo, la razón principal del éxito del cine de terror es la sensación que experimenta el ser humano al vivir una situación de riesgo a través de la pantalla, y pensando a su vez, que él no quedará dañado por ello.

El cine de terror aporta a nuestras vidas una sensación de peligro que sin él no podríamos disfrutar. Y esto como consecuencia, obtenemos que muchos de los miedos que puede tener el ser humano sea causado por este tipo de cine, pues tiene sus aspectos negativos: insomnio, pesadillas, miedo crónico, ansiedad, fobias, traumas mentales y estrés.

¿Quién no se ha imaginado un niño en mitad del pasillo? o quizás ¿una sombra que te vigila en un rincón de la habitación? ¿Quedarse solo en casa, que el teléfono suene y solo se oiga respiración, al mismo tiempo que suena el timbre de la puerta? Ficción o más bien ¿ficción?

Tememos lo sobrenatural porque el cine nos ha enseñado a temer este tipo de cosas, pero sabes el dicho de:

¿Temer antes a los vivos que a los muertos?

¿DETERMINISMO o LIBERTAD humana?

La cosmovisión mecanicista introdujo la idea del determinismo absoluto en los fenómenos naturales. Esto implicaba una promesa de fortalecimiento de la capacidad predictiva de la ciencia: si los fenómenos naturales estaban gobernados por leyes deterministas, conocidas esas leyes y dadas unas determinadas condiciones iniciales, era posible predecir cualquier acontecimiento futuro. Sin embargo, no todas las consecuencias que se derivan de la tesis del mecanicismo son tan positivas: la existencia de la libertad humana es directamente cuestionada por él.

Para algunos filósofos, la existencia de la libertad es evidente e incuestionable, y ella misma supone una refutación del determinismo mecanicista. Para otros, la libertad no es más que una apariencia fruto de nuestra falta de conocimiento de las leyes que gobiernan la conducta humana.

Ahora, toca preguntarnos: ¿Determinismo o libertad humana?

Artículo para documentaros sobre el tema:

http://www.filosofiayliteratura.org/filosofiayliteratura.org/didactica/temalibertad.htm

¿Qué es el ser humano?

Pongámonos en situación, imaginemos que nos encontramos en una sala, en el interior de ella se encuentran un médico, un juez, un sociólogo y un filósofo. Y sin venir a cuento, lazamos al aire la pregunta que debemos intentar responder: ¿Qué es el ser humano?

serhumanoQuizás estas puedan ser sus respuestas: por un lado, el médico diría que el ser humano es un ser que sufre, pues el objetivo de la medicina es sanar al ser de sus dolencias (físicas); por otro lado, el juez dirá que el ser humano es un ser con derechos, pues el objetivo sería cumplir con el concepto de ciudadanía; mientras tanto, el sociólogo diría que el ser humano es un ser que se encuentra determinado por la sociedad, pues de esta manera se muestra participe de ella; y por último, el filósofo diría que el ser humano es un ser racional.

Analizando cada una de estas respuestas, podemos hacernos las siguientes cuestiones. En primer lugar, no todos vivimos el sufrimiento de la misma manera, ¿es por este motivo que unos serán más humanos que otros?. En segundo lugar, no todos tenemos los mismos derechos, ¿por eso unos dejan de ser humanos?. En tercer lugar, la sociedad nos condiciona, pero no nos determina: ¿es humano aquel que se deja esclavizar por el consumo, por ejemplo?. En último lugar, TODOS poseemos racionalidad, aunque a veces se dude de ello. El filósofo es el que abarca lo que se ha de entender como ser humano, por su esencia, pese a las dificultades argumentativas con las que se pueda encontrar.

De esta manera, el ser humano, visto desde su propia totalidad, desde su esencia, como animal racional, nos lleva a cuestiones metafísicas referidas a la realidad en su conjunto. Preguntas sobre: ¿qué es el ser humano? ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? o ¿qué me cabe esperar? tendrán una respuesta diferente en función de cómo se entienda ese universo que proporciona guarida a nuestra existencia.

¿Es el universo y con ello el ser humano producto del azar, una creación de dios, una finalidad?

¿Qué es el ser humano? ¿Tiene sentido su existencia? La visión que se le pueda dar quedaría totalmente incompleta, podrá verse condicionada por la época, la cultura, el pensamiento, el entorno social en el que se vive. Eso es, «el entorno SOCIAL en el que se vive».

El ser humano es un ser que no vive aislado, sino que vive con los demás.

La verdad de las teorías científicas

EJEMPLO DE DISERTACIÓN:

La ciencia es un saber enormemente poderoso y de gran prestigio. De esta manera se identifica tanto por su eficacia como por su búsqueda de la propia verdad, siendo así una cualidad intrínseca a las teorías científicas y exclusiva de este tipo de saber.

Cuando nos preguntan por ciencia, lo primero que nos viene a la cabeza son hombres y mujeres de bata blanca, que manipulan instrumentos de precisión, máquinas de medición compleja y que buscan descubrir los componentes últimos de la naturaleza, los que se denominan científicos o al menos esa es la imagen popular que poseen.

Un ejemplo de prestigio científico lo podemos encontrar en los médicos, el prestigio de estos se debe a que saben manejar el tema de la salud y a ellos recurrimos cuando nuestra vida corre peligro o cuando queremos superar cierta enfermedad, pues en este caso ellos son los poseedores de la verdad sobre cierto tipo de enfermedad que sufrimos. De esta manera, un paciente entra a la consulta del médico, con temor y esperanza, con fe ciega en el saber de ese especialista, el cual le permitirá ver el presente, y así afrontar el futuro, saber cómo superar la enfermedad, lo que antes era incertidumbre y temor, con ayuda, se vuelve tranquilo y optimista. Desde este punto de vista de la disposición del paciente y sus incertidumbres, puede verse relacionado con el enfermo de una tribu primitiva frente al chamán: es la confianza y no el conocimiento, la fe y no la explicación racional, lo que fundamenta esa relación.

A raíz de este ejemplo podemos comprender la confusión que existe sobre qué es la ciencia y cuál es su relación con la verdad.

Para ello, debemos saber que no se puede hablar de ciencia en general, sino de ciencias particulares, cada una con su propio método de estudio, sus instrumentos de trabajo y sus campos de estudio. Cada una de ellas establece una verdad sobre cada campo y visión particular del especialista en cuestión. Lo que guardan en común todas ellas es que buscan dominar y ser capaces de predecir los fenómenos propios de su campo, lo que las convierte no solo en teorías que explican la realidad, sino en teorías con fundamento de técnicas eficaces. Por ello, las aplicaciones concretas son casi inmediatas y en una ciencia como la medicina, que es tan indescinible su dimensión teórica de la práctica.

Cuando entramos en otro tipo de ciencias, en la que las predicciones y la dominación resulta frustrante, es el ejemplo de las ciencias humanas, como la historia, el derecho o la economía. Por ejemplo, decir que la historia trata de predecir y dominar los acontecimientos históricos resulta claramente chocante. De hecho, cuando uno piensa en ciencia, rara vez piensa en una historiadora investigando unos viejos documentos de un archivo. Estas ciencias no son susceptibles de predicción y dominio completo, como lo pueden ser otras ciencias naturales, sociales o humanas.

El ser humano presupone su libertad, con lo que la sociedad, la historia, la economía o las leyes son frutos de decisiones libres, producto de la voluntad práctica. Cabe señalar que detrás de las acciones siempre se esconderán valoraciones particulares de la vida y su finalidad. Decir tiene que, las ciencias humanas no se centra en qué teoría explica de modo más verosímil la realidad, sino que trata los hechos y los valores, sobre cómo debemos comportarnos, organizar nuestra sociedad, qué leyes son más justas, qué sistema económico favorece una vida mejor y más humana.

En conclusión, la verdad de las ciencias humanas no es una verdad exacta, porque la vida misma se decide en cada acto y en cada momento, pero, ¿sucede lo mismo con las ciencias naturales? ¿hasta que punto la verdad se encuentra en la teoría científica? ¿de qué depende?

 

La necesidad de la Filosofía

La filosofía no es un lujo intelectual ni un pasatiempo reservado a unos pocos. Es la raíz de nuestra manera de pensar, de cuestionar y de vivir. Sin ella, corremos el riesgo de reducir la existencia a lo inmediato, a lo útil, a lo que produce beneficios rápidos, olvidando lo esencial: el sentido.

Hoy, más que nunca, necesitamos volver a la filosofía. No porque tengamos que repetir lo que dijeron Platón, Aristóteles o Kant, sino porque debemos recuperar el hábito de preguntar. Preguntar por la verdad, por la justicia, por el bien, por la belleza. Preguntar por lo que significa ser humano en un mundo que parece olvidar lo humano.

Imagen vista por la red. Utilizada como fondo de pantalla.

Volver a la filosofía es volver a la reflexión, al diálogo, a la crítica. Es resistir la tentación de vivir en la superficie, en la comodidad de las respuestas fáciles. Es atrevernos a pensar más allá de lo inmediato, a mirar más hondo, a no conformarnos con las sombras. La filosofía nos invita a detenernos, a contemplar, a escuchar, a abrirnos a la posibilidad de que las cosas sean distintas de lo que parecen.

En la vida cotidiana, la filosofía nos recuerda que no todo lo importante es útil y que lo útil sin sentido es vacío. Nos enseña que la vida no se mide solo en resultados, sino en preguntas que nos transforman. Nos ayuda a enfrentar la incertidumbre, a convivir con la duda, a aceptar que el conocimiento es siempre un camino y nunca una meta definitiva.

En la educación, la filosofía debería ocupar un lugar central. No para memorizar autores, sino para aprender a pensar. En un aula filosófica se cultiva la duda, la escucha, la argumentación. Se aprende a convivir con la complejidad y a resistir el dogmatismo. Una sociedad que olvida la filosofía es una sociedad que olvida cómo dialogar, cómo cuestionar, cómo imaginar alternativas.

Volver a la filosofía es también volver a nosotros mismos. En un mundo saturado de información y estímulos, la filosofía nos ofrece la pausa necesaria para distinguir lo esencial de lo accesorio. Nos recuerda que la libertad no consiste en elegir entre opciones prefabricadas, sino en atrevernos a pensar por cuenta propia.

Por eso, volvamos a la filosofía. Volvamos a la raíz, al origen, al ejercicio de pensar. Porque sin filosofía, la vida se convierte en rutina; con ella, la vida se convierte en búsqueda. Y en esa búsqueda, aunque nunca encontremos respuestas definitivas, descubrimos lo más valioso: la posibilidad de seguir preguntando.