Tercera Filípica: El leviatán burocrático

Política Europea Contemporánea

Prefacio: La Razón Exigida

Amigo lector, en nuestra Filípica anterior, trazamos el puente entre el mundo clásico y la tragedia moderna. Vimos que la Horizontalidad (la Razón) ha sido traicionada por los sistemas, y que la Demagogia (Democracia Representativa) usa el sofisma para promover la Indolencia del individuo. Concluímos que la única solución viable es el compromiso ético y filosófico, armado con el «Veritas Et Audatia».

Ahora, debemos mirar hacia arriba. Si la Verticalidad ha corrompido lo local y lo nacional, ¿qué monstruosidad ha construido en el plano continental? Te ruego que tomes un respiro, porque el Leviatán Burocrático es la Verticalidad más fría y sofisticada de tu tiempo.

El Fatalismo y la Elección Existencial (La Traición a la Horizontalidad)

Antes de avanzar, hagamos una pregunta crucial, cuyo eco resuena desde el siglo XVIII hasta nuestros días: Si la riqueza y el orden social son productos de la acción individual libre (como nos enseña la Escuela Austriaca de Economía), ¿por qué aceptamos que el Fatalismo de la Verticalidad defina nuestro destino? Y, más aún, si el hombre es radicalmente libre (como nos recuerda Camus), ¿por qué el sistema nos empuja a renunciar a esa libertad y a nuestra Responsabilidad Radical, firmando una versión corrupta del Contrato Social de Rousseau con el Leviatán? La respuesta a esta traición comienza en la frialdad de Bruselas.

I. Introducción: El Éxodo de la Razón y el Espejismo del Imperio

Heme aquí que observo a Europa como una amalgama de niños peleados y perdidos sin una madre que les guíe. Y es que desde que cayó el Imperio Romano, Europa quedó huérfana. Fue en el último pestañeo del tiempo que es que se creó la Unión Europea.

Lejos de ser un foro donde se represente las mayores dignidades y virtudes de pueblos hermanados por la historia, es un lugar gélido que de tanto en tanto calienta. Y sin embargo, nos enseñan que podemos caminar sin barreras y al final cambiaron todo para que nada cambiase. Este es el campo de juego de la Verticalidad Burocrática.

Evoco ahora a tu memoria la Europa que soñó Demóstenes y Cicerón: una alianza de repúblicas libres regidas por la Ley Racional. Sin embargo, la estructura que hoy nos rige se asemeja más al Leviatán de Hobbes que a la Res Publica romana. Este nuevo imperio, construido sobre tratados y no sobre legiones, ha logrado lo que la tiranía siempre deseó: mover la toma de decisiones al plano supranacional, donde la Responsabilidad Radical del ciudadano se diluye hasta la irrelevancia.

II. La Verticalidad de la Razón Instrumental (La Jaula de Hierro)

La crítica de Max Weber a la Razón Instrumental alcanza su máxima expresión en la arquitectura de la Unión Europea. La Razón Instrumental, que en su esencia es una herramienta de Provisión y Estructura, se pervirtió.

A. La Promesa Fundacional: El Vacío de la Patria Común

Eficacia Económica vs. Vocación Histórica. Lo cierto y verdad es que Europa nunca se sintió a gusto segmentada; desde que los Romanos creasen la primera gran globalización conocida en occidente, muchos han sido sus herederos y en muchas ocasiones los dedos europeos han sido un puño férreo. Las guerras mundiales, la segunda más que la primera, fueron guerras fratricidas y promovidas por el gélido vacío de esa patria común. No en vano, los movimientos colectivistas, tanto internacionalistas como nacionalistas, han buscado ya sea por acuerdos (internacionales socialistas) o por la fuerza (III Reich) asaltar ese vacío que dejó Roma.

Aunque me puedas catalogar como uno de esos apoltronados historiadores que vienen a contar que tiempos pasados fueron mejores, nada más lejos de la realidad: la humanidad ha progresado, que no evolucionado, mucho. Y si bien no debemos estancarnos en el pasado, sí podemos aprender de él. La gran diferencia de la visión romana del imperio relativo a la visión contemporánea del mismo es que el Imperium romano era una dignidad que permitía llevar la civilización al mundo, mientras que en la actualidad los imperios solo buscan someter y expoliar. En todo caso, el único imperio reciente que sí entendió su sentido fue el español, pero todos adolecían de la verticalidad tan cerrada que dependía del cabeza del imperio el destino de millones.

Lo cierto es que la Segunda Guerra Mundial creó una cicatriz en la mente colectiva europea que se acabó cerrando sin limpiarse del todo en una suerte de comunidades económicas que acabaron siendo una institución que no sabe si quiere ser nación o federación.

B. La Realidad Cuantificada: La Tiranía de la Ineficiencia

Hasta ahora, Europa y el mundo te vendieron que los Estados son necesarios y que el PIB debe regir tu vida. Hoy, permitidme la osadía de vestirme de economista, que también tiene su filosofía, y te cuente algo que yo mismo he elaborado y contrastado: el Modelo de Prosperidad Sostenible (SP).

1. El Modelo SP: La Cuantificación del Pecado Estructural

Europa prometió libertad y crecimiento y nos dio recortes y deudas. Todos los países presos de una promesa que rara vez se cumple, pues las únicas personas, capitales, mercancías y empresas que tienen paso franco europeo son las que se lo pueden permitir. El marco abre una puerta muy grande para tan poco flujo, porque el TPL (Carga Parasitaria Total) drena la riqueza antes de que pueda ser generada.

  • La Dilución del Flujo: El fracaso es estructural. La Carga Parasitaria Total (TPL) —la cuantificación de la ineficiencia, la corrupción y la fricción institucional— es tan elevada que neutraliza cualquier ganancia de la supuesta libre circulación. Creer que la mera apertura de fronteras garantiza la prosperidad es ignorar que el costo de la burocracia y la indolencia política (el componente 2G) actúan como peajes invisibles que solo los grandes capitales pueden permitirse pagar. La libertad se convirtió en un privilegio; el crecimiento, en deuda.
  • La Burocracia sin Alma (El TPL): El modelo revela que el gasto público improductivo opera con un multiplicador económico negativo de -2 sobre la riqueza neta. La ineficiencia es el principal destructor de valor, no la falta de mercados.
  • El Climax del Euroescepticismo: Tanto es así que crecieron los euroescépticos. Y es que cuando el díscolo que nunca se sintió europeo y que se sumó como el que acepta unirse por compromiso más que por creerlo (Reino Unido) acabó abandonando el barco más por contentar a las hojas caídas que a las que estaban naciendo, todo saltó por los aires.

Y ahora Europa está para no estar, y las socialdemocracias esperan que los estados que una vez fueron tratados como niños pequeños ahora los sostengan.

III. La Indolencia Supranacional: El Precio de la Pereza

La consecuencia directa de esta burocracia desalmada es el fomento sistémico de la Pereza Existencial (Indolencia) en las naciones y en el individuo.

A. La Delegación y el Chivo Expiatorio (El 2G y el Sofisma)

Los Estados miembros, al delegar la soberanía, han transferido la Responsabilidad Radical de las decisiones difíciles a un ente supranacional.

La Verticalidad de Bruselas se utiliza como el chivo expiatorio perfecto. El político nacional puede justificar cualquier medida impopular con el sofisma: «Esto nos lo exige Bruselas.» Esto anula la crítica racional interna y exime al representante de su deber ético de defender la voluntad soberana.

Esta indolencia tiene un costo brutal. Países como Alemania y España demuestran cómo la combinación de una Carga Oculta (C_H) y un alto gasto improductivo genera Prosperidad Neta negativa (España P_N=-2.8, Alemania P_N=-2.3). La Verticalidad no solo es ineficiente, es destructiva de riqueza.

B. La Falsa Solvencia y el Respirador Artificial (R_D y la Dependencia)

La Horizontalidad europea está sostenida por una mentira financiera. El Modelo SP distingue entre la Prosperidad Neta Interna (P_N) y la Prosperidad Sostenible (PS). Esta distinción nos permite cuantificar el Riesgo de Dependencia (R_D).

La Falsa Solvencia ocurre cuando la destrucción de riqueza interna se compensa con Subsidios Externos Netos (S_E), como los fondos supranacionales.

El caso de España es un ejemplo crítico de esta dependencia estructural: más de la mitad de su quiebra estructural interna (P_N = -2.8) es cubierta por flujos externos (S_E = 1.5). El subsidio funciona como un «respirador artificial» que mitiga el colapso que de otro modo se manifestaría plenamente.

En el caso de Portugal, la dependencia es extrema (R_D = 115.38%), demostrando que la Verticalidad Burocrática permite que el parásito estructural se financie con dinero no generado internamente. El sistema recompensa la ineficiencia, haciendo que la corrección sea más difícil.

IV. Conclusión: El Desafío al Leviatán

El Leviatán Burocrático es la Verticalidad más sofisticada de nuestro tiempo: nos promete orden y prosperidad (la Provisión), a cambio de tu Razón y tu Responsabilidad Radical. Sus tratados y su burocracia son el nuevo Determinismo Estructural, cuantificado por el TPL, que nos condena a la quiebra intergeneracional.

El desafío que enfrentamos en Europa no es económico, sino filosófico: ¿Cómo se le exige ética a una máquina? La respuesta está en la Horizontalidad que defendemos, exigiendo que el Modelo SP se convierta en el indicador principal de desempeño nacional para forzar la acción política y la rendición de cuentas sobre el estado real de la riqueza intergeneracional.

En la próxima entrega (Filípica Cuarta), escalaremos esta crítica al plano global, analizando las Relaciones Internacionales. Examinaremos cómo el miedo y el Fatalismo rigen la geopolítica, y si la Verticalidad del poder nos condena a la guerra perpetua.

Apéndice: Referencias Bibliográficas

Autor/FuenteObra RelevanteConcepto Vinculado
Aranda Muñoz, Pedro AndrésEvaluación y Validación del Modelo de Prosperidad Sostenible (SP): Un Análisis de la Fricción Institucional y el Drenaje de RiquezaCarga Parasitaria Total (TPL), Riesgo de Dependencia (R_D), Falsa Solvencia.
AristótelesPolíticaEquilibrio de poderes, base de la Razón Horizontal.
Camus, AlbertEl Mito de SísifoLibertad radical del individuo y el absurdo existencial, desafío al Fatalismo.
DemóstenesFilípicasOrigen del género retórico, lucha por la libertad contra la coerción de Filipo.
Hobbes, ThomasLeviatánEstructura del Estado-monstruo, la Verticalidad total.
Locke, JohnSegundo Tratado sobre el Gobierno CivilSoberanía de la Ley, libertad individual.
Maquiavelo, NicolásEl PríncipeRazón Instrumental para el poder (Verticalidad cruda).
PlatónLa RepúblicaCiclo de regímenes, desconfianza de la Demagogia.
Rousseau, Jean-JacquesEl Contrato SocialVoluntad General, soberanía popular, la traición del contrato.
Weber, MaxEconomía y SociedadConcepto de la Burocracia, la «Jaula de Hierro» y la Razón Instrumental.
Escuela Austriaca(Mises, Hayek)Crítica al planeamiento central, defensa de la acción individual libre como fuente de orden y riqueza.
Historia ClásicaImperium RomanoEl concepto de dignidad imperial como civilización versus expolio.
Historia ContemporáneaSegunda Guerra Mundial, BrexitCicatrices del vacío de la patria común, crisis del euroescepticismo.

Primera Filípica: Lo que Siega el Pensamiento

La Verticalidad del Sofisma

I. Introducción: El Faro de Cicerón y el Arma de la Coerción

Recupero la memoria de mis valientes lectores sobre la causa de estas epístolas: la lucha contra la tiranía intelectual.

Debemos evocar al maestro que nos enseñó cómo debía cualquier ser humano libre mirar y posicionarse ante la tiranía, fuera cual fuese su forma: Marco Tulio Cicerón.

Un hombre que fue Cónsul de Roma y aclamado como Pater Patriae, pero que para el estándar marcial de sus congéneres, pudo parecer cobarde, pusilánime y escurridizo. No obstante, Cicerón se alzó como el faro de ética —que no moral— en unos tiempos en los que escribir y dejar constancia de tu rebeldía contra el poder eran sinónimo de condena a muerte.

Fue él quien escribió las Filípicas como testimonio de resistencia y legado, intentando mantener viva la Res Publica de Roma. Su ejemplo nos demuestra que la Horizontalidad de la Razón, plasmada en la palabra escrita, es el arma más formidable contra la Verticalidad del poder. Hoy, desmantelaremos esa Verticalidad.

II. El Sofisma: De Ejercicio Mental a Ingeniería Social

La herramienta de la Verticalidad para anular el pensamiento es el sofisma.

La definición de sofisma es un recurso retórico consistente en enmascarar de verdad una mentira para conseguir un propósito específico, o dicho en Román paladino, repetir mil y una veces una falsedad hasta que se considera cierta.

En el concepto clásico de filosofía, el sofisma en particular y la retórica en general servían al pensador como vías para iniciar el camino del pensamiento. Este ejemplo pedagógico lo vemos en el propio desarrollador de la escuela sofista, Protágoras, y su dilema con su díscolo alumno Evatlo. Allí, la argumentación engañosa era una gimnasia, una prueba de destreza intelectual.

El problema no es la gimnasia, sino el gimnasio. El problema surge cuando esta herramienta se saca del aula y se usa en el foro político con un fin coercitivo.

III. El Error Moderno: La Toga de Marx y la Traición de la Simplificación

El sofisma moderno encuentra su punto de apoyo en un error de cálculo de la filosofía moderna y contemporánea.

Los filósofos cometieron el error de simplificar sus tesis a meros ejemplos ilustrativos. Y digo esto no porque no fuese sano, sino porque nadie vio venir a Karl Marx.

El filósofo que nunca quiso ser señaló a sus colegas como meros observadores y decidió dar al mundo el regalo envenenado de la dialéctica y el materialismo histórico como método de confrontación. Esto fue un acto de Verticalidad disfrazado: le regaló a la política una toga muy blanca que todo el mundo confundió con la del saber filosófico.

Marx y sus herederos entregaron a los operadores políticos una justificación total (el Determinismo Estructural) envuelta en el prestigio de la academia. Este fue el momento en que el sofisma abandonó la retórica para convertirse en un método de confrontación política disfrazado de ciencia, buscando desarmar la capacidad de debate del ciudadano.

IV. Anatomía del Sofisma Moderno: El Uso Político de la Falacia

El sofisma moderno ya no busca entrenar la mente, sino destruirla. Analizaremos las tres falacias clave que la Verticalidad usa para reemplazar la Razón con la manipulación.

A. El Falso Dilema: La Eliminación de la Razón y la Conciencia

El Falso Dilema es la falacia más potente para desmovilizar el intelecto. Consiste en la simplificación extrema de la realidad en solo dos opciones opuestas, negando el esfuerzo de la complejidad. El dilema binario requiere una respuesta inmediata, anulando el Reposo (la disciplina del análisis) y empujando al individuo a la Pereza Existencial.

  • Refuerzo Autoral: Esta falacia es el motor del Totalitarismo, donde, como analizó Hannah Arendt (Los Orígenes del Totalitarismo), el régimen elimina la realidad y obliga al individuo a elegir entre el dogma de hierro y el enemigo.
  • Caso Comparado (Alemania): Tras la I Guerra Mundial, el nazismo instauró el falso dilema de «O la nación se somete a la disciplina total del partido O cae en la humillación y el caos económico». Este marco simplista fue crucial para que la sociedad renunciara a la Razón.

B. El Argumentum ad Hominem: La Sustitución de la Razón por el Odio

El Argumentum ad Hominem (el ataque a la persona) es la herramienta maestra para sustituir la Razón por el Sentimiento de Repudio. La Verticalidad no quiere que se debata la Ley, sino que el enemigo sea demonizado.

  • Refuerzo Autoral: Como el existencialista Jean-Paul Sartre nos enseñó sobre la libertad ineludible, el Ad Hominem busca anular precisamente esa libertad al reducir al oponente a una esencia inmutable y malvada.
  • Caso Comparado (Movimientos de Independencia Hispanoamericanos): El proceso de independencia fue constantemente corrompido por el Ad Hominem. La demonización de figuras políticas y la guerra de facciones entre caudillos impidió la consolidación de la Ley Racional después de la independencia, llevando a ciclos de Verticalidad caudillista.

C. El Argumentum ad Populum: La Explotación del Sentimiento

El Argumentum ad Populum es la pieza final de la Ingeniería Social. Consiste en apelar a las emociones, a la identidad de grupo o al consenso popular para validar una tesis, sin recurrir a la evidencia objetiva.

  • Refuerzo Autoral: Esta falacia es la clave de la Razón Instrumental que criticó Max Weber (en su concepto de la «jaula de hierro») y la propia Escuela de Frankfurt: la razón se enfoca en la eficiencia para manipular el sentimiento colectivo. El discurso se diseña para reforzar los prejuicios, sustituyendo la Ley Racional por el consenso emocional.
  • Caso Comparado (China): Mediante la propaganda masiva y la celebración de narrativas nacionales que apelan al orgullo colectivo (el «sentimiento de pertenencia»), se anula la Crítica Racional y se justifica el control total. La adhesión emocional al proyecto estatal se convierte en el estándar de la verdad.

V. Conclusión: El Desarme de la Horizontalidad (Epílogo)

El Sofisma, en sus tres formas fundamentales, es la prueba de que la Verticalidad ha triunfado en el debate. Su objetivo no es ganar, sino desarmar la capacidad de pensamiento. Al caer en estas trampas, el individuo se rinde a la Pereza Intelectual y se vuelve incapaz de discernir entre la Demagogia y la Democracia.

La pregunta que urge ahora es: si el sistema está diseñado para fomentar esta Indolencia, ¿cómo podemos recuperar la Horizontalidad y la Responsabilidad Radical?

En la próxima entrega, analizaremos los sistemas de gobierno (representativo vs. participativo) a la luz de esta crítica, para encontrar la arquitectura que mejor se adapta a la Horizontalidad Virtuosa y a la Responsabilidad del ciudadano.

Apéndice: Referencias Bibliográficas e Históricas

Autor/FuenteObra RelevanteConcepto Vinculado
Arendt, HannahLos Orígenes del TotalitarismoFalso Dilema, anulación de la realidad.
Cicerón, Marco TulioFilípicasResistencia ética, origen del género.
Horkheimer, Max y Adorno, Theodor W.Dialéctica de la IlustraciónCrítica a la Razón Instrumental.
Marx, KarlManifiesto del Partido ComunistaMaterialismo histórico y Determinismo.
Sartre, Jean-PaulEl ser y la nadaLibertad ineludible (Responsabilidad Radical).
Weber, MaxLa Ética Protestante y el Espíritu del CapitalismoLa «jaula de hierro» y Razón Instrumental.
Historia ClásicaDilema de Protágoras y EvatloUso clásico y pedagógico del sofisma.
Historia ComparadaNazismo, Caudillismo Hispanoamericano, Propaganda chinaCasos de aplicación política de las falacias.

La inteligencia artificial somos nosotros

En los últimos tres años no se habla de otra cosa. En el metro, en los desayunos, en la oficina, siempre hay alguien mencionando a ChatGPT, a Midjourney o a esa nueva aplicación capaz de escribir informes, hacer podcasts o componer canciones en segundos. Desde que apareció ChatGPT en 2022, la inteligencia artificial se ha colado en todas partes: en el trabajo, en la educación, en el arte y hasta en las sobremesas familiares. Se ha convertido en el tema estrella a debatir en las siguientes navidades.

Entre entusiasmo y miedo, se repiten las mismas preguntas: ¿cuándo llegará la llamada inteligencia artificial general? ¿En qué momento llegará la “singularidad tecnológica”, ese punto en que la inteligencia de las máquinas superará definitivamente la nuestra? Algunos lo dicen con admiración, otros con inquietud, pero todos –de una forma u otra– parecen convencidos de que algo trascendental está ocurriendo. Y sin embargo, antes de dejarnos arrastrar por el vértigo de las profecías tecnológicas, convendría mirar con calma qué es exactamente esta inteligencia que tanto nos deslumbra. 

¿Cómo “piensan” realmente las máquinas?

El auge actual de la IA se sustenta en los llamados Large Language Models o modelos de lenguaje a gran escala. Estos sistemas analizan cantidades inmensas de información sobre todo lo que hemos escrito durante décadas, y a partir de esos datos aprenden los patrones estadísticos con los que solemos construir nuestras frases. Cuando nos responden lo que hacen es predecir la palabra más probable que seguiría a otra, imitando la coherencia del lenguaje humano. Por ejemplo, si uno escribe “el sol sale por…”, el modelo completará “el este”, no porque sepa qué es el sol, sino porque esa combinación de palabras aparece con mayor frecuencia en los textos que ha revisado. Dicho de otro modo: la IA no sabe nada del mundo; solo conoce la forma en que el mundo ha sido descrito. Su estructura es relacional y probabilística, reproduce lo que ya fue pensado. Su inteligencia es una «inteligencia de la acumulación».

Y, aun así, escuchamos cada vez más voces que la describen como una “nueva forma de vida”. Yuval Noah Harari la ha descrito como una tecnología capaz de transmitir ideas humanas, generarlas e imponerlas, y Ray Kurzweil insiste desde hace años en que la singularidad está cerca. Esta visión, tan difundida como seductora, parte de una fe profunda en el progreso técnico: la idea de que la evolución no se detiene, de que lo artificial inevitablemente acabará reemplazando lo humano.

Sin embargo, esa fe no nace con la inteligencia artificial. Tiene raíces mucho más antiguas. Para entender de dónde viene y por qué seguimos confiando tanto en que las máquinas serán nuestras sucesoras naturales hay que retroceder un par de siglos, hasta la época en que comenzamos a medirlo todo con el ritmo de las fábricas: la Revolución Industrial.

La fábrica del pensamiento moderno

La Revolución Industrial empezó en la segunda mitad del siglo XVIII en Gran Bretaña, cuando la artesanía dio paso a la producción mecanizada y en masa. La introducción de innovaciones como la máquina de vapor, la hiladora mecánica, los telares automáticos y el uso intensivo del carbón permitieron acelerar los procesos productivos y reorganizar el trabajo humano dentro de las fábricas. Al mismo tiempo, el sistema de fábricas trajo consigo la división del trabajo, la estandarización de tareas, los turnos por horarios. El resultado fue extraordinario, se multiplicó la producción de bienes y la estructura social se transformó notablemente. Es en estas fábricas donde el cuerpo humano se empezó a ajustar a la máquina, y la jornada laboral se transformó en una coreografía de repeticiones.

Adicionalmente, esta nueva forma de producción también influyó en la manera en que hablamos y pensamos. El lenguaje se adaptó a las necesidades del trabajo industrial. En los talleres, en las oficinas, en los despachos, se empezó a hablar para coordinar tareas, emitir órdenes, registrar tiempos, controlar procesos. Las palabras se convirtieron en herramientas de gestión. Durante las más de diez horas de trabajo diarias, el ser humano aprendió a expresarse en términos funcionales: planificar, ejecutar, evaluar, optimizar, resolver. El habla se hizo técnica. La fábrica produjo una nueva gramática, una gramática de la eficiencia.

Para acelerar esa maquinaria en movimiento, los procesos se estandarizaron mediante la proliferación de manuales industriales y administrativos, diseñados para que cualquier trabajador pudiera replicar una tarea sin desviarse del método. El lenguaje debía ser claro, inequívoco, replicable: sin ambigüedades ni metáforas. De hecho, este modelo persiste hoy en entornos que podrían considerarse más sofisticados. Pensemos, por ejemplo, en el mundo financiero donde muchos analistas formulan informes que se consideran rigurosos dentro del sector y que con la precisión de un ingeniero, se escribe palabra a palabra en su respectivo marco corporativo: riesgo, exposición, rendimiento, eficiencia, probabilidad de incumplimiento. Se trata de un lenguaje que traduce el mundo en métricas.

Y esa forma de expresarnos, nacida en el trabajo, ha terminado infiltrándose en todos los ámbitos de nuestra vida. A día de hoy medimos todo. Los pasos que damos al correr por la mañana, las horas de sueño, las calorías consumidas, los likes que recibimos en una foto, utilizamos aplicaciones que monitorizan nuestro ritmo cardíaco con la misma lógica con la que, hace dos siglos, se medía la eficiencia de una máquina. Decimos “optimizar mi tiempo”, “gestionar mis emociones”, “evaluar mis resultados”, “cumplir mis objetivos” como si nuestras vidas fueran una extensión de los informes de rendimiento empresariales. Incluso el ocio se ha vuelto cuantificable: vemos series por su posición en un ranking, e incluso puntuamos los restaurantes donde comemos.

El resultado de esta doble transformación, la del trabajo y la del lenguaje, tiene su origen en una forma de pensamiento que Max Horkheimer y Theodor W. Adorno denominaron con el nombre de razón instrumental, una razón centrada en calcular los medios más eficientes para alcanzar un fin, sin detenerse a reflexionar sobre el valor de esos fines. En Dialéctica de la Ilustración (1944), ambos filósofos sostuvieron que la razón moderna, en su intento por dominar la naturaleza, había terminado dominando también al propio ser humano. El constante perfeccionamiento del aparato instrumental intensificó el control sobre el mundo natural, y terminó por extenderse al ámbito humano, reduciendo lo social a parámetros cuantificables.

A través de la industrialización se desarrolló un sistema de producción que transformó las relaciones humanas en engranajes de una maquinaria orientada al dominio, donde lo “racional” se definió por aquello que contribuyese a servir a un propósito productivo. Mientras que actividades como vivir por placer, tomarse un café con los amigos, jugar con tus hijos, hacer el amor o simplemente existir para uno mismo, han llegado a considerarse absurdas dentro de un mundo gobernado por la utilidad económica y la autorreproducción del sistema productivo.

Podemos decir, por tanto, que la inteligencia artificial no es una creación radical sino la consecuencia natural de la “industrialización del pensamiento”. Es el resultado de dos siglos de lenguaje mecanizado, de una razón que aprendió a reducir el mundo a procedimientos y fórmulas. Lo que hoy llamamos inteligencia artificial no es más que el espejo donde se refleja el lenguaje utilitario que hemos construido durante doscientos años. En resumen, hemos permitido que el pensamiento racional lidere el mundo y, al convertirlo en algoritmo, creemos haber creado inteligencia. Pero lo que realmente hemos hecho es automatizar nuestras propias limitaciones.

Las limitaciones y paradojas de la IA

Llegados a este punto, conviene preguntarse: ¿será capaz la IA de captar todas las dimensiones del pensamiento humano? Los defensores de la IA suelen responder que sí: los humanos también pensamos combinando ideas preexistentes, y por tanto, si una máquina puede hacerlo, también puede crear. Pero esta analogía es falsa. El ser humano no solo relaciona ideas: las pone en crisis. Puede imaginar lo que aún no existe, puede contradecir el marco de lo sabido y cuestionar la autoridad del conocimiento previo. Una IA, en cambio, está condenada a operar dentro de los límites de su base de datos. No puede cuestionarse lo que sabe, y lo que es peor aún, si todo el contenido escrito de una época defendiera una idea falsa, la IA la perpetuaría. Galileo habría sido refutado por una IA, y la teoría de la relatividad general de Einstein habría sido descartada. La IA no sabría reconocer una anomalía, porque su estructura no permite el salto que Thomas Kuhn (1962) llamó cambio de paradigma: ese momento en que una idea rompe el molde de su tiempo y transforma la manera en que comprendemos el mundo.

Los grandes momentos del pensamiento humano, tal y como algunos nos han hecho creer, no nacen solamente de la razón y la lógica. Nacen también de la imaginación, de la intuición, del salto hacia lo desconocido. Y eso es precisamente lo que la IA no puede hacer. Su lógica interna –por muy sofisticada que parezca– no permite la disrupción creativa, la metáfora imprevista, la irrupción de lo no programado. Por eso podemos afirmar sin ambigüedad que la IA jamás desarrollará un pensamiento propio, nunca veremos un Spinoza IA, ni un Bach IA. Puede industrializar el razonamiento consecutivo que el poeta inglés John Keats menciona en una carta de 1817, pero otras facultades de la inteligencia como la imaginación poseen una fuerza creativa que trasciende cualquier proceso mecánico. De hecho, resulta irónico que quienes más promueven la idea de una “superinteligencia” lo hagan con un discurso lleno de imaginación y de especulación. Es decir, utilizando justo lo que la IA no posee.

Y, sin embargo, la IA seguirá extendiéndose en nuestras vidas. A medida que los sistemas automáticos ocupen más espacios laborales, tendremos la impresión de que la IA es nuestro sustituto natural. Esa sensación crecerá a medida que la máquina asuma los trabajos que hoy desempeñamos: tareas rutinarias y mecánicas. En casi todos los sectores, desde la oficina hasta la fábrica, realizamos actividades que consisten en ejecutar procesos predefinidos. Cuando veamos que la IA ejecuta esas mismas tareas de forma más rápida y precisa, creeremos que ha alcanzado un nivel de inteligencia semejante al nuestro. Pero lo que en realidad ocurrirá es que habrá perfeccionado nuestra parte más mecanizable, esa franja del alma donde la lógica reemplazó al asombro. Y será entonces cuando lo comprendamos: no habrá un tiempo en que las máquinas piensen como nosotros o nos superen, porque hace ya mucho tiempo que nosotros aprendimos a pensar como ellas.

Reflexiones finales

La IA no representa el futuro de la inteligencia, sino el resultado de su empobrecimiento. Representa el desenlace de un largo proceso en el que la inteligencia humana fue moldeada por la lógica del rendimiento económico. Durante siglos fuimos educando a la mente en la obediencia del método racional, y al hacerlo, la inteligencia perdió su pulso imaginativo y su capacidad de intuir nuevos caminos. Lo que llamamos inteligencia artificial no es, por tanto, un salto evolutivo, sino la forma definitiva de nuestra racionalidad domesticada: la mecanización del lenguaje, la automatización del pensamiento, y la clausura del espíritu crítico bajo la apariencia del cálculo. La inteligencia artificial es el reflejo de una humanidad que aprendió a pensar como máquina y terminó por fabricar su propio retrato.

Referencias

Horkheimer, M., & Adorno, T. W. (1998). Dialéctica de la Ilustración (Trad. J.J. Sánchez). Trotta. (Trabajo original publicado en 1944).

Keats, J. (1817, 22 de noviembre). Carta a Benjamin Bailey [Carta manuscrita]. Keats Letters Project. https://keatslettersproject.com/letters/letter-35-to-benjamin-bailey-22-november-1817/

Kuhn, T. (2019). La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica. (Trabajo original publicado en 1962).

Otros:

Filo-Café: Humanos y Maquinas. El futuro del Arte y la Educación ante la emergencia de la IA con el Instituto Peruano de Inteligencia Artificial y Ciudadanía Digital

Filo-café: Inteligencia artificial. Pensar el presente

Ikigai: ¿Filosofía o autoayuda?



¿Vivimos con propósito o solo buscamos fórmulas para “ser felices”? ¿De qué hablamos cuando nos referimos a la «Filosofía Ikigai»?

Ikigai, se trata de un concepto japonés, tradicionalmente entendido como la razón de ser o el sentido que da forma a la vida. Hoy, sin embargo, se ha convertido en un fenómeno popular vinculado al bienestar y la autoayuda, atrayendo la atención de personas que buscan respuestas a preguntas profundas sobre su existencia. A través de distintas plataformas, se ha difundido la idea de que encontrar nuestro ikigai no solo mejora nuestra calidad de vida, sino que también nos ayuda a enfrentar los desafíos diarios con mayor resiliencia y optimismo. En este sentido, el ikigai se presenta no únicamente como un fin, sino como un camino hacia la realización personal, permitiendo que cada individuo descubra sus pasiones, habilidades y valores en un contexto más amplio que trasciende lo material y superficial. En este sentido, ¿Es posible vivir la filosofía de ikigai sin caer en la simplificación de los manuales de “desarrollo personal”?

Para dar respuesta a la cuestión, ¿es una genuina filosofía oriental o una reinterpretación moderna adaptada al mundo del desarrollo personal? Contaremos con la participación de Nieves Soriano Nieto, experta en filosofía oriental.

En este espacio que Arjephilo brinda para la reflexión y el diálogo. No es necesario ser un experto en filosofía para participar; solo se necesita el deseo de escuchar, cuestionar, aprender y , por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos.


Para conversar y debatir sobre todas esta cuestión contaremos con la siguiente invitada:

Nieves Soriano Nieto: Doctora en Filosofía por la Universidad de Murcia-Université Paris IV-La Sorbonne, con una tesis sobre: «Viajeros románticos a Oriente«. Más recientemente, ha investigado sobre la filosofía no tratada por el canon tradicional, como las mujeres filósofas, la filosofía oriental y la filosofía latinoamericana, siendo la coordinadora del libro «Filosofas. Del olvido a la memoria«, «Filosofía oriental. El saber desconocido» y habiendo creado la Sociedad de Filosofía en Abierto a nivel nacional, de la que es presidenta y encargada de la vertiente Filósofas y Filosofía oriental. Secretaria de la Sociedad de Filosofía de la Región de Murcia. Ejerce la docencia como profesora de secundaria en IES Floridablanca (Murcia).


Sociedad de Filosofía en Abierto es una asociación sin ánimo de lucro que surge con el objetivo de investigar, profundizar sobre y dar a conocer esas partes de la filosofía que no han estado tratadas por el canon académico tradicional de la filosofía


Introducción a la filosofía para principiantes y jóvenes

Filosofix: El mito de la caverna y otras historias filosóficas (Novela gráfica) Étienne Garcin y A. Dan, Lunwerg Editores.
Es una novela gráfica que introduce temas fundamentales de la filosofía clásica y contemporánea por medio de ilustraciones. Presenta conceptos como el mito de la caverna, la teoría de las ideas y cuestiones sobre verdad, libertad y realidad de forma clara y cercana, resultando ideal para jóvenes lectores o personas interesadas en iniciarse en la filosofía sin perder profundidad.


Filosofía en viñetas Micahel F. Patton, Ed. Debolsillo
Es una novela gráfica que introduce de forma divertida y rigurosa los grandes temas de la filosofía occidental. A través del personaje Heráclito y encuentros con figuras como Platón, Descartes o Kant, el libro presenta más de 2,500 años de pensamiento en seis capítulos: Lógica, Percepción, Mente, Libre Albedrío, Dios y Ética. Con diálogos y situaciones visuales ingeniosas, logra que la filosofía sea accesible para principiantes y atractiva para quienes buscan una perspectiva fresca.


Gran historia visual de la filosofía, Masato Tanaka, Ed. Blackie Book
Ofrece más de 200 conceptos clave del pensamiento filosófico occidental en un formato visual e innovador. El libro utiliza imágenes claras, explicaciones accesibles, infografías y biografías organizadas cronológicamente para facilitar el aprendizaje y servir como recurso útil.


Filósofos desde cero, Mara Sterling, Publicación independiente
Es un libro que busca democratizar la filosofía para jóvenes y personas que se acercan por primera vez al pensamiento filosófico. De forma clara, amena y profundamente humana, esta obra ofrece una guía completa para entender los conceptos filosóficos fundamentales sin necesidad de formación previa. Su lenguaje sencillo y su enfoque accesible permiten que el lector se familiarice con temas complejos de manera gradual y sin abrumarse.


Historia de la Filosofía para Jóvenes Jeremy Weate Ed. Naturart
Es un libro dirigido a lectores jóvenes que desean comprender el desarrollo del pensamiento filosófico de manera clara y atractiva. A través de su título «Pienso, luego existo», invita a reflexionar sobre las preguntas fundamentales que han guiado a grandes filósofos a lo largo de la historia. Con ilustraciones que acompañan el texto, el libro presenta un recorrido didáctico desde los orígenes de la filosofía hasta los tiempos modernos, facilitando la comprensión de conceptos complejos para un público principiante


El mundo de Sofía, Joseph Gaarder, Ed. Siruela
Es una novela que introduce al lector en la historia de la filosofía a través de la experiencia de Sofía, una niña noruega de 14 años que comienza a recibir misteriosas cartas con preguntas profundas como «¿Quién eres?» que la llevan a un curso de filosofía impartido por un enigmático profesor, Alberto Knox. El libro presenta conceptos filosóficos desde los mitos antiguos, pasando por Sócrates, Platón y Aristóteles, hasta la filosofía contemporánea. Además de explicar las ideas filosóficas, la obra aborda temas como el autoconocimiento, el destino y la libertad, entrelazando una trama intrigante en la que Sofía descubre que ella y su entorno forman parte de un libro escrito por otro personaje.


Una pequeña historia de la Filosofía, Nigel Warburton
Es un libro que ofrece un viaje apasionante y accesible por más de dos mil años de filosofía occidental. Desde Sócrates, quien eligió la muerte antes que vivir sin pensar libremente, hasta pensadores contemporáneos como Peter Singer, Warburton presenta no solo las ideas clave, sino también curiosas historias de vida que humanizan a estos grandes filósofos. Este libro no solo explica conceptos complejos con un lenguaje claro y cercano, sino que también invita a reflexionar sobre preguntas universales como la realidad, la ética y cómo vivir mejor.


Invitación a la Filosofía, André Comte-Sponville, Ed. Paidós
Una excelente puerta de entrada a la filosofía, presentado de forma breve y accesible sin perder rigor. Comte-Sponville promueve la filosofía como un ejercicio de pensamiento propio y cuestionamiento constante frente a la realidad, haciendo que la filosofía deje de ser algo abstracto o complicado para convertirse en una dimensión esencial de la existencia humana. Aborda temas fundamentales como la muerte, la libertad, la moral y el amor, presentándolos con claridad y usando ejemplos de grandes filósofos, lo que invita a reflexionar y pensar mejor para vivir mejor. Por su estilo pedagógico y su brevedad, es ideal para quienes se inician en esta disciplina y busca despertar la curiosidad filosófica, convirtiéndose en un guía y compañero para futuros aprendizajes profundos. Incluye referencias para ampliar conocimientos, lo que facilita el seguimiento del propio camino filosófico.


Literatura Filosófica para adolescentes

(Re-)descubriendo la Historia de la Filosofía

Filosofía para el verano

Filocafé: ¿Qué significa estar sano? – II

También puedes leer la Síntesis:


En el anterior Filocafé: ¿Qué significa estar sano? (Parte 1), lo que comenzó como un diálogo sobre definiciones médicas se transformó en una exploración profunda sobre cómo la cultura, la política, la sociedad e incluso nuestras propias expectativas moldean lo que entendemos por salud. Descubrimos que la salud no es solo ausencia de enfermedad, sino un equilibrio dinámico entre el cuerpo, la mente, el entorno y la capacidad de adaptarnos a un mundo en constante cambio.

Pero el debate no terminó ahí. Quedaron preguntas en el aire, matices por explorar y voces por escuchar. ¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en nuestra percepción del bienestar? ¿Es posible construir un sistema que no nos enferme, sino que nos permita florecer? ¿Qué papel juega la resiliencia, la conexión humana y la autonomía en este camino?

Por eso, volvemos a la carga. En este segundo Filocafé, queremos profundizar en lo que quedó pendiente y abrir nuevas perspectivas:

  • La salud como acto político: ¿Cómo las ideologías y las políticas públicas definen qué es «normal» y qué es «patológico»?
  • Tecnología y bienestar: ¿Son las pantallas, las redes sociales y la hiperconectividad una amenaza o una herramienta para la salud mental?
  • Salud y diversidad: ¿Cómo podemos repensar la salud para que incluya a todas las personas, sin dejar a nadie en los márgenes?
  • La paradoja del autocuidado: ¿Se ha convertido el bienestar en otra exigencia más del sistema, o sigue siendo un acto de rebeldía y amor propio?

En este espacio que Arjephilo brinda para la reflexión y el diálogo, se busca un entendimiento más profundo sobre Filosofía y Medicina con una invitada especial. No es necesario ser un experto en filosofía para participar; solo se necesita el deseo de escuchar, cuestionar, aprender y , por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos


Laura Juliana Gamboa, estudiante tesista de Filosofía y estudiante de sexto semestre de Licenciatura en Educación Básica Primaria en la Universidad Industrial de Santander.
También, ha sido asistente de médico hospitalario en oncología, por lo que ha trabajado constantemente en unir estas dos ramas del saber: filosofía y medicina.
Además, aborda temas a fines con la pedagogía médica y las políticas de salud.
Autora y moderadora de la Revista Horizonte Independiente. Colaboradora para la Revista chilena en geopolítica Tarpán y Coordinadora del grupo de investigación en filosofía práctica de la plataforma Filosofía en la Red.


(Se aceptan sugerencias para ampliar)

Fernández Jiménez, Lucía Carolina Cuando la vida duele. Ed. Eikasia 2025

Moscoso, Javier Historia cultural del dolor Ed. Taurus

Canguilhem, George Lo normal y lo patológico Ed. Siglo XXI

Foucault, Michael Historia de la locura I Ed. F.c.econom

Foucault, Michael Historia de la locura II Ed. F.c.econom

Han, Byung-Chul La sociedad del cansancio Ed. Herder

Russell, Bertrand La conquista de la felicidad Ed. Debolsillo

Campillo Álvarez, José Enrique El mono obeso Ed. Crítica 2025

Saborido, Cristian Filosofía de la medicina Ed. Tecnos. 2020

Sontag, Susan La enfermedad y sus metáforas Ed. Delbolsillo. 2008

Filosofía y medicina, condenadas a entenderse en Filco.es

Los sustentos de la medicina desde la filosofía. Consideraciones y reflexiones en Revista Ilce

Entrevista: Sin Ánimo de lucro sobre Arjephilo

Un 2 de junio de 2020 me realizaron la primera entrevista sobre Arjephilo. Aquí la entrevista medio transcrita (mi micro no era muy bueno entonces, aunque ahora no sé si es mucho mejor).

PD: 5 años después habrían otras aportaciones sobre los «Filocafés» y «Filosofía para Niños» otras las dejaría tal cual; y sí, Sócrates usaría RRSS, es el ágora del pueblo.

Sin ánimo de Lucro.

10. Entrevista a Ester Guirao “Arjephilo.com”

  1. ¿Crees que hay una demanda creciente de consumir filosofía por parte de la gente? ¿Vivimos en tiempos en los que necesitamos inyectar un poco de reflexión en nuestras vidas?

Bueno, voy a partir de la generalización, y puede que me equivoque. La filosofía es una ciencia humanística que aspira al conocimiento de las cosas, y dentro de esas cosas también está el entorno, nuestras circunstancias, nuestro día a día. La gente o la sociedad busca comprender ese día a día. De ahí que yo vea u opine que esa demanda vaya ligado más al aspecto social actual, que al aspecto de la filosofía como asignatura o a la historia de la filosofía, es decir, ese tipo de gente busca cuestionar sin la necesidad de entrar en conceptos abstractos como el alma, el ser,… Sino que busca un pensar actual del aquí y el ahora. Esas personas que consumen filosofía buscan entender fenómenos de la vida social, política y económica, o el avance y limites de la ciencia, entre otros aspectos. Sea por A o por B en este sentido considero que sí hay una demanda creciente de consumir filosofía.

En estos tiempos que vivimos, que son unos tiempos extraordinarios como el es hecho de la pandemia, creo que sí es necesario inyectar un poco de reflexión para superar esta crisis sanitaria y mejorar la realidad, considero que la filosofía debe ser aplicada justamente a los problemas reales, y ahora estamos ante un problema.
Por ejemplo, el hecho de haber estado encerrados en casa ha sido por una actitud solidaria y de protección, en el que no solo me quedo para cuidarme sino también para cuidar a los demás.


Pero bueno, creo que no digo nada nuevo, pues desde que empezó esta pandemia he leído muchos artículos referidos a filosofía y pandemia.

  1. En relación a los talleres de filosofía con niños que realizas ¿Crees que la filosofía tendría que estar más presente a lo largo del todo proceso educativo de los niñas o niñas?

Es curioso, justo hoy me ha llegado un pdf sobre la defensa de la reflexión ética y filosófica en las aulas, donde reivindica una asignatura centrada en la reflexión ética desde educación infantil. Este manifiesto esta firmado por los centros de Filosofía para Niños de España.

Por lo tanto, por supuesto que sí debería estar la Filosofía para niños presente a lo largo de todo el proceso educativo. El pensar no es únicamente cosas de adolescente en adelante como considera el sistema educativo. Los niños desde edad temprana se preguntan y se cuestionan por el mundo y su entorno. Esto se ve verbalizado y representado por los continuos por qués que tanto puede sacar de quicio a un adulto. Esos porqués están relacionados con esa admiración y ese asombro ante la realidad que describe Aristóteles en la Metafísica, primero por los fenómenos sorprendentes más comunes, aspectos que van surgiendo y verbalizándose a partir de los 3 años más o menos, y luego poco a poco planteándose problemas mayores.

La filosofía a edad temprana contribuye a la mejora de la propia educación del niño e inclusive en el área de habilidades básicas, como la capacidad de razonar, la creatividad, crecimiento personal e interpersonal, la comprensión ética, encontrar sentido a la experiencia, …

De hecho, la reflexión es más significativa cuando se parte de la propia experiencia personal antes que de un texto disecado como suele ocurrir en bachillerato. En los talleres se busca enseñar o aprender a filosofar, que no es lo mismo que aprender filosofía, que es lo que se da en bachillerato. El aprender filosofía es el factor que hace que el alumno sienta, en algunos casos, cierto repelús o incluso odio hacia esta, ¿por qué? Pues muy fácil, no responde a sus inquietudes, estos adolescentes se aprenden teorías “de viejos aburridos que no tenían ni tele ni internet y por eso solo pensaban tonterías, que no sirven para nada” como alguna vez me han llegado a decir.

Considero que el sistema educativo debe dar prioridad al desarrollo de la filosofía como aspecto dialéctico, donde los niños puedan ejercitarse en la discusión de los conceptos que ellos se toman en serio. Si los niños no tienen oportunidad de sopesar y discutir sobre medios y fines y sus relaciones, probablemente serán cínicos respecto a todo, excepto su propio bienestar, y los adultos no tardarán en acusarles de necios relativistas.

Yo veo Filosofía para niños como una representación de la educación del futuro y como una forma de vida.

El sistema educativo o la institución educativa, debe ayudar al niño a descubrir el sentido de sus experiencias. Cualquier cosa que ayude a descubrir el sentido de la vida es educativo, y los centros escolares lo serán a medida en que faciliten tal descubrimiento.

Mattew Lipman, propulsor de la filosofía para niños, escribió, entre otras cosas, sobre la necesidad de la investigación filosófica como modelo educativo. Lipman, en su libro “La filosofía en el aula”, escribe una frase, símbolo de la precariedad del sistema educativo: “Si nos quejamos de nuestros políticos, que se ocupan solo de sí mismos y de que son incultos, se debe recordar que son fruto del sistema educativo” La calidad del sistema educativo se ve en la sociedad.

Podría estar solo hablando sobre el programa de Filosofía para niños no solo como parte teórica sino como parte práctica y la gran cantidad de anécdotas con las que me encuentro. Y son las anécdotas o dichos de los niños los que hacen que vea en Filosofía un futuro totalmente prometedor.

  • ¿Qué es filocafé?

Se trata de cafés filosóficos o tertulias que organizo de manera Online, con un único objetivo, dejarnos llevar por el viento del logos.  

Si me permites voy a contar un poco la historia de por qué empecé con esto de los filocafés.

En el colegio de España en el que trabajé como profesora de Filosofía y filosofía para niños. Por el día mundial de la filosofía, con los alumnos de primero de bachillerato, pensé hacer algo especial que involucrara a toda la comunidad educativa, así surgió el pimer filocafé. De hecho los realizábamos en un aula con banquete al estilo socrático y se proponían los temas que los alumnos de bachillerato consideraban cruciales y eran temas actuales, del día a día. Este tuvo un gran éxito entre los alumnos, y se intentó al final de cada viernes de mes se organizar uno.
Al marcharme del colegio y venirme a Alemania, echaba de menos el poder hacer filosofía, el tener conversaciones interesantes y compartir ideas, y eso en mi circulo de aquí no lo encontraba.


Unos alumnos de aquel colegio me escribieron y entonces pensé «¿Por qué no hacerlo Online?» Y ese es el origen del filo-café online.

  • Los temas de filocafé tienen un carácter muy general lo que ha hecho que gente de todas las edades, más allá de tener o no tener formación filosófica participe. ¿podemos decir que es un café abierto a todos?

Sí, creo que la filosofía no debe formar únicamente parte de un circulo de especialistas que tratan conceptos puros o abstractos y que no todo ser humano puede entender.
Mi objetivo es que la filosofía o el filosofar pueda ser algo de todos, que no sea únicamente de unos pocos y que, por supuesto, no entienda de edades.
De hecho, de los que realizo actualmente online, el más joven hasta ahora tiene 13 años y se conectó un par de veces, después le sigue un exalumno de 15 años, y la persona más mayor no lo sé, la verdad.
Un día hablando con el del 15 me comentó que a él le gustaba este método, pues podría nutrirse de opiniones e ideas de cualquier persona de cualquier edad. Que una pregunta que a él le podría inquietar, también le puede inquietar a una de 40, por ejemplo.

También lo considero abierto, porque a parte de que estos filo-cafés no entienden de edades tampoco entiende de profesiones. Seas estudiante, profesor de filosofía, enfermera, profesora de lengua castellana, biólogo, jueza, parado, jubilado,… todos y todas pueden participar, pues son temas de la actualidad, aunque intento siempre exponer el tema y hacer una relación con algunos filósofos para conocer también que esos temas de la actualidad también han sido tratados a lo largo de la historia de la filosofía.

Además, al ser Online, cualquier persona desde cualquier lugar del mundo puede conectar, y no solo conocemos otras opiniones y puntos de vista, sino que también otras culturas y otros modos de vivir. Por ejemplo al filo café se apunta gente no solo de España, también hay seguidores desde México, Chile, Perú, Honduras,…

Creando así un proyecto abierto, respetuoso y solidario.

Eso sí, me gusta que cuando se trata de un tema específico haya una persona invitada que sea especialista en el tema, para escucharla y comprender. Por ejemplo, cuando se trató el tema de la libertad y el deber, conté con una jueza de la audiencia provincial. Pero claro, esto nos siempre es posible.

  • ¿Crees que es necesario hacer de la filosofía no sólo una actividad profesional o especializada sino un hábito o una actitud intelectual hacia la vida que con práctica y ejercicio todos podemos alcanzar?

Por supuesto, ya lo he comentado antes, no solo debe ser algo de profesionales, sino un algo de todos, un algo de atreverse a pensar con la ilusión de ser libres.

Todos somos en cierta medida filósofos que cuestionamos, aunque algunos son meros espectadores que decide ver las cosas pasar sin importar lo que dure la película.

En ese continuo cuestionar te vas formando como individuo auténtico y autónomo.

El que todos lo podamos alcanzar no lo tengo claro, pues siempre está ese espectador antes mencionado que prefiere ver la película pasar. Vivimos en la sociedad de la inmediatez y pararse a pensar no está de moda, aceptamos por verdadero lo que dice la mayoría y hacemos y actuamos lo que hace la mayoría para no sentirnos desplazados.

¿Quieres ser pastor o rebaño?
El pastor es un oficio que se ha de ir trabajando y aprendiendo, nadie tiene esa capacidad de pastorear, de dirigir, de ser auténtico y dueño de sí mismo y de sus ovejas. La persona que lleva una actitud intelectual hacia la vida, critica la cultura, se descubre a sí mismo y hace su propio camino, un camino en el que piensa el mundo, al yo y al otro. Y eso, hay que trabajarlo.

Cualquier aspecto de la vida cotidiana tiene un aspecto filosófico. Puedes aceptar por un “así es la vida” o puedes cuestionarlo con un “¿Por qué es así la vida?”

Por ejemplo: Llorar, ¿qué tiene de filosófico? Pues las emociones y su relación con el ser humano y la psicología, el vínculo con la libertad, ¿somos libres de elegir nuestros sentimientos? ¿Podemos elegir cómo nos sentimos?
            También el ir al baño, ir al baño es una necesidad primaria, y está en relación con la naturaleza y la sociedad. Por lo tanto, en ese acto, tenemos la discusión entre lo instintivo y el aspecto cultural. No todo el mundo en todos los países y en todas las culturas van igual al baño. Es todo un ritual a veces. No voy a entrar en detalles. O ver vídeos de caídas graciosas en Youtube, el morbo, el disfrute y la falta de empatía por el que se ha caído. A nosotros nos resulta gracioso porque no hemos sentido dolor , pero ¿y al accidentado?.

Bueno, me he ido de la pregunta, en conclusión, considero que sí es necesario hacer de la filosofía un hábito intelectual hacia la vida.

  • En el filocafé subyace la  idea socrática de la búsqueda colectiva de la verdad escuchándonos unos a otros. ¿Qué crees que le pasaría a Sócrates si levantara la cabeza y viera en qué tipo de caverna vivimos?

Bueno, yo creo que a Sócrates le encantarían las redes sociales, pero no utilizaría cualquier red social, no sé cuál de todas, quizás Twitter aunque hay falta de caracteres, aunque las aportaciones o cuestiones de Sócrates no se andaban con rodeos, eran simples, cortas y relativamente claras, según en qué diálogo. Sócrates intentaría a través de la red social llevar a sus seguidores al descubrimiento de uno mismo y salir de la caverna. ¿Cómo? Pues con paciencia, haciéndose pasar en primer lugar por un ignorante y cuando el resto de los cavernícolas vieran su “sin sentido”, empezaría su método de la dialéctica mayéutica para sacar a la luz el encuentro con el otro y el autodescubrimiento de uno mismo a partir de la pregunta-respuesta.

En los filos-cafés no se trata de buscar una verdad absoluta a partir de la pregunta-respuesta, sino de despertar el sentido crítico y enriquecernos de conocimiento y puntos de vistas. En ese caso no sé si Sócrates se apuntaría a los filocafés por el relativismo de estos en cierto modo, pero probablemente si que se pasaría si hiciéramos unos banquetes, con sus uvas, divanes, vino,… muy interesante.

  • Alguien que esté escuchando el podcast y que quiera participar en alguno de estos filo cafés ¿Qué tiene que hacer?

Seguirnos en RRSS. Arjephilo está en Twitter, Facebook e Instagram. Hay suelo colgar todo lo referido a Arjephilo.

También, se puede seguir la Web de Arjephilo, así cada vez que haya una entrada nueva le llegaría un mensaje o cuando se inscriba a un filocafé por primera vez en el formulario de inscripción tachar “Quiero estar informado de más eventos que organiza Arjephilo”. De esta manera cada vez que haya un Filocafé se le informará por email. Necesita revisar el SPAM probablemente.


Escucha la entrevista completa:

Sin ánimo de lucro: Cafés y filosofía. Spotify

Sin ánimo de lucro: Cafés y filosofía. iVooX

Filocafé: Pesimismo filosófico

¿Te lo perdiste? Puedes verlo en YOUTUBE:

https://www.youtube.com/watch?v=PfTI_uspyXw


El pesimismo filosófico, tan antiguo como el pensamiento mismo, encuentra en estas fechas un contraste particularmente interesante. Mientras las tradiciones invitan al optimismo, la gratitud y la ilusión, voces como las de Arthur Schopenhauer o Emil Cioran nos recuerdan que, para algunos, la existencia puede ser más un peso que un regalo.

Lejos de ser un rechazo absoluto a la vida, puede interpretarse como un ejercicio de honestidad brutal frente a las ilusiones del progreso, la felicidad y el propósito. Este enfoque crítico a menudo expone las falacias subyacentes que nos llevan a creer en un ideal inalcanzable, una búsqueda perpetua de un estado de bienestar que, en ocasiones, parece más un mito que una realidad. Pero ¿qué nos puede enseñar esta perspectiva en un mundo que insiste en buscar el optimismo a toda costa? ¿Es un reflejo inevitable de la experiencia humana? ¿Puede ser un cambio hacia la autenticidad? ¿Es mejor no haber nacido?

En este espacio que Arjephilo brinda para la reflexión y el diálogo, se busca un entendimiento más profundo sobre el pesimismo filosófico con un invitado especial. No es necesario ser un experto en filosofía para participar; solo se necesita el deseo de aprender, debatir y, por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos


Manuel Pérez Cornejo, «Viator», doctor en Filosofía con una tesis sobre «Arte y estética en Nicolai Hartmann» y Licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Es especialista en estética y teoría del arte, con énfasis en los filósofos de la escuela pesimista alemana e italiana, como Arthur Schopenhauer, Eduard von Hartmann, Philipp Mainländer, Julius Bahnsen y Manlio Sgalambro. Ha publicado numerosos estudios y traducciones sobre estos autores, introduciendo en España obras clave como Filosofía de la redención de Mainländer.

Es catedrático de Filosofía y presidente, desde 2017, de la Sección Española de la «Sociedad Internacional Philipp Mainländer». Es creador de: Grial. Página web de la Sección Española de la Sociedad Internacional Philipp Mainländer (Internationale Philipp Mainländer-Gesellschaft) y Blogeleusis

Entre sus publicaciones destacan:

Podcast: Lo cómico y el humor en la escuela pesimista alemana.
Youtube: Manuel Pérez


Revista Hénadas de pensamiento filosófico

El pesimismo nos hace más fuerte (y mejores). Revista Ethic

¿CÓMO SER FELIZ EN EL PEOR DE LOS MUNDOS POSIBLES? por Miguel Ángel Mozún

Las fiestas con Schopenhauer de Carlos Javier González Serrano

Breviario Pesimista, de J. Bahnsen. (Manuel Pérez Cornejo y Carlos Javier González Serrano)
Filosofía del pesimismo para tiempos convulsos: Arthur Schopenhauer y Philipp Mainländer

Educación o producción

“Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”

Pitágoras

Desde hace unos meses, estoy cursando un Ciclo Formativo en Técnico en Educación Infantil para aprender sobre la primera infancia, motivada por mi experiencia como madre y especialista en Filosofía para niños.

Después de varios temas revisados, tareas entregadas (y las que faltan) y lecturas complementarias, he comenzado a reflexionar profundamente sobre la formación de futuros educadores y formadores.

El artículo que sigue es una reflexión final de una tarea con el tema «empleabilidad en los sectores productivos» para la asignatura «Itinerario para la empleabilidad». Esta, junto con «Digitalización aplicada a los sectores productivos» y «Sostenibilidad aplicada al sector productivo», me ha llevado a un firme “¡basta ya!”. Se trata de asignaturas enfocadas casi exclusivamente en «cómo alcanzar el éxito en la empresa», dejando a un lado «cómo alcanzar el éxito en la educación«. ¿Realmente es necesario dedicar tres asignaturas sobre empresa y producción en una formación para «Técnico en Educación Infantil»?

Desde hace aproximadamente 10 años me dedico al mundo de la docencia. Aunque esta experiencia no es extremadamente extensa, me ha permitido desarrollar una perspectiva amplia y reflexiva sobre la educación y su relación con el sector productivo no solo en relación a la asignatura de «Itinerancia para la empleabilidad», sino también en digitalización y sostenibilidad. Tres asignaturas que se centran en el concepto de empresa y deja de lado el concepto de educación -al menos en este primer tema-. Gracias a este recorrido, puedo ofrecer una crítica constructiva que subraya que el sistema educativo no debe centrarse exclusivamente en las necesidades de la empresa y el mercado, sino que debe fomentar una educación integral que promueva el desarrollo crítico, ético y humano de los estudiantes, preparándolos para ser individuos libres y pensantes, capaces de cuestionar y transformar su realidad. Pero si al formar profesionales de la educación nos guiamos únicamente por el “éxito” de la empresa, como parece ser el enfoque prioritario de algunas asignaturas, ¿qué tipo de educación estamos fomentando?

Ilustración de Frato “La máquina de la escuela”.

El sector de la educación desempeña un papel crucial en la formación de las futuras generaciones, no solo en términos de conocimientos académicos, sino también en el desarrollo de habilidades críticas, éticas y sociales que permiten a los individuos pensar de manera autónoma y cuestionar el mundo que los rodea. Sin embargo, en el contexto de un sistema capitalista de producción, la educación ha sido progresivamente transformada en una mera herramienta funcional al servicio de la reproducción del orden económico y social vigente. Este proceso se evidencia, por ejemplo, en los libros de Filosofía de 1º de Bachillerato, donde se incluyen temas centrados en la empresa y el mercado, como si las dinámicas empresariales fueran los únicos espacios significativos de desarrollo humano. Pero, ¿qué sucede con lo humano en todo esto?

En este sistema, los estudiantes son tratados no como “sujetos libres, individuales y críticos”, sino como productos de una especie de “fábrica” cuyo objetivo es generar «mercancías humanas» que se ajusten a las necesidades del mercado laboral. Esta visión instrumental de la educación reduce la capacidad de los individuos para cuestionar, reflexionar o actuar de manera autónoma, y promueve un aprendizaje que no va más allá de la adquisición de competencias técnicas que se alinean con los intereses capitalistas. De esta manera, el sector educativo se convierte en un reflejo de las dinámicas de poder, control y explotación propias del sistema capitalista, donde el verdadero objetivo de la educación se desvía de la emancipación y el empoderamiento de los individuos hacia la conformidad y la adaptación al status quo.

Entonces, si la formación docente se centra en servir los intereses de la empresa, moldeando a los futuros educadores para satisfacer las demandas del mercado, ¿qué tipo de educación estamos realmente preparando? ¿Una que libere el pensamiento o una que, irónicamente, enseñe a no pensar?

“Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él”

I. Kant