Introducción a la filosofía para principiantes y jóvenes

Filosofix: El mito de la caverna y otras historias filosóficas (Novela gráfica) Étienne Garcin y A. Dan, Lunwerg Editores.
Es una novela gráfica que introduce temas fundamentales de la filosofía clásica y contemporánea por medio de ilustraciones. Presenta conceptos como el mito de la caverna, la teoría de las ideas y cuestiones sobre verdad, libertad y realidad de forma clara y cercana, resultando ideal para jóvenes lectores o personas interesadas en iniciarse en la filosofía sin perder profundidad.


Filosofía en viñetas Micahel F. Patton, Ed. Debolsillo
Es una novela gráfica que introduce de forma divertida y rigurosa los grandes temas de la filosofía occidental. A través del personaje Heráclito y encuentros con figuras como Platón, Descartes o Kant, el libro presenta más de 2,500 años de pensamiento en seis capítulos: Lógica, Percepción, Mente, Libre Albedrío, Dios y Ética. Con diálogos y situaciones visuales ingeniosas, logra que la filosofía sea accesible para principiantes y atractiva para quienes buscan una perspectiva fresca.


Gran historia visual de la filosofía, Masato Tanaka, Ed. Blackie Book
Ofrece más de 200 conceptos clave del pensamiento filosófico occidental en un formato visual e innovador. El libro utiliza imágenes claras, explicaciones accesibles, infografías y biografías organizadas cronológicamente para facilitar el aprendizaje y servir como recurso útil.


Filósofos desde cero, Mara Sterling, Publicación independiente
Es un libro que busca democratizar la filosofía para jóvenes y personas que se acercan por primera vez al pensamiento filosófico. De forma clara, amena y profundamente humana, esta obra ofrece una guía completa para entender los conceptos filosóficos fundamentales sin necesidad de formación previa. Su lenguaje sencillo y su enfoque accesible permiten que el lector se familiarice con temas complejos de manera gradual y sin abrumarse.


Historia de la Filosofía para Jóvenes Jeremy Weate Ed. Naturart
Es un libro dirigido a lectores jóvenes que desean comprender el desarrollo del pensamiento filosófico de manera clara y atractiva. A través de su título «Pienso, luego existo», invita a reflexionar sobre las preguntas fundamentales que han guiado a grandes filósofos a lo largo de la historia. Con ilustraciones que acompañan el texto, el libro presenta un recorrido didáctico desde los orígenes de la filosofía hasta los tiempos modernos, facilitando la comprensión de conceptos complejos para un público principiante


El mundo de Sofía, Joseph Gaarder, Ed. Siruela
Es una novela que introduce al lector en la historia de la filosofía a través de la experiencia de Sofía, una niña noruega de 14 años que comienza a recibir misteriosas cartas con preguntas profundas como «¿Quién eres?» que la llevan a un curso de filosofía impartido por un enigmático profesor, Alberto Knox. El libro presenta conceptos filosóficos desde los mitos antiguos, pasando por Sócrates, Platón y Aristóteles, hasta la filosofía contemporánea. Además de explicar las ideas filosóficas, la obra aborda temas como el autoconocimiento, el destino y la libertad, entrelazando una trama intrigante en la que Sofía descubre que ella y su entorno forman parte de un libro escrito por otro personaje.


Una pequeña historia de la Filosofía, Nigel Warburton
Es un libro que ofrece un viaje apasionante y accesible por más de dos mil años de filosofía occidental. Desde Sócrates, quien eligió la muerte antes que vivir sin pensar libremente, hasta pensadores contemporáneos como Peter Singer, Warburton presenta no solo las ideas clave, sino también curiosas historias de vida que humanizan a estos grandes filósofos. Este libro no solo explica conceptos complejos con un lenguaje claro y cercano, sino que también invita a reflexionar sobre preguntas universales como la realidad, la ética y cómo vivir mejor.


Invitación a la Filosofía, André Comte-Sponville, Ed. Paidós
Una excelente puerta de entrada a la filosofía, presentado de forma breve y accesible sin perder rigor. Comte-Sponville promueve la filosofía como un ejercicio de pensamiento propio y cuestionamiento constante frente a la realidad, haciendo que la filosofía deje de ser algo abstracto o complicado para convertirse en una dimensión esencial de la existencia humana. Aborda temas fundamentales como la muerte, la libertad, la moral y el amor, presentándolos con claridad y usando ejemplos de grandes filósofos, lo que invita a reflexionar y pensar mejor para vivir mejor. Por su estilo pedagógico y su brevedad, es ideal para quienes se inician en esta disciplina y busca despertar la curiosidad filosófica, convirtiéndose en un guía y compañero para futuros aprendizajes profundos. Incluye referencias para ampliar conocimientos, lo que facilita el seguimiento del propio camino filosófico.


Literatura Filosófica para adolescentes

(Re-)descubriendo la Historia de la Filosofía

Filosofía para el verano

Filocafé: ¿Qué significa estar sano? – II

También puedes leer la Síntesis:


En el anterior Filocafé: ¿Qué significa estar sano? (Parte 1), lo que comenzó como un diálogo sobre definiciones médicas se transformó en una exploración profunda sobre cómo la cultura, la política, la sociedad e incluso nuestras propias expectativas moldean lo que entendemos por salud. Descubrimos que la salud no es solo ausencia de enfermedad, sino un equilibrio dinámico entre el cuerpo, la mente, el entorno y la capacidad de adaptarnos a un mundo en constante cambio.

Pero el debate no terminó ahí. Quedaron preguntas en el aire, matices por explorar y voces por escuchar. ¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en nuestra percepción del bienestar? ¿Es posible construir un sistema que no nos enferme, sino que nos permita florecer? ¿Qué papel juega la resiliencia, la conexión humana y la autonomía en este camino?

Por eso, volvemos a la carga. En este segundo Filocafé, queremos profundizar en lo que quedó pendiente y abrir nuevas perspectivas:

  • La salud como acto político: ¿Cómo las ideologías y las políticas públicas definen qué es «normal» y qué es «patológico»?
  • Tecnología y bienestar: ¿Son las pantallas, las redes sociales y la hiperconectividad una amenaza o una herramienta para la salud mental?
  • Salud y diversidad: ¿Cómo podemos repensar la salud para que incluya a todas las personas, sin dejar a nadie en los márgenes?
  • La paradoja del autocuidado: ¿Se ha convertido el bienestar en otra exigencia más del sistema, o sigue siendo un acto de rebeldía y amor propio?

En este espacio que Arjephilo brinda para la reflexión y el diálogo, se busca un entendimiento más profundo sobre Filosofía y Medicina con una invitada especial. No es necesario ser un experto en filosofía para participar; solo se necesita el deseo de escuchar, cuestionar, aprender y , por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos


Laura Juliana Gamboa, estudiante tesista de Filosofía y estudiante de sexto semestre de Licenciatura en Educación Básica Primaria en la Universidad Industrial de Santander.
También, ha sido asistente de médico hospitalario en oncología, por lo que ha trabajado constantemente en unir estas dos ramas del saber: filosofía y medicina.
Además, aborda temas a fines con la pedagogía médica y las políticas de salud.
Autora y moderadora de la Revista Horizonte Independiente. Colaboradora para la Revista chilena en geopolítica Tarpán y Coordinadora del grupo de investigación en filosofía práctica de la plataforma Filosofía en la Red.


(Se aceptan sugerencias para ampliar)

Fernández Jiménez, Lucía Carolina Cuando la vida duele. Ed. Eikasia 2025

Moscoso, Javier Historia cultural del dolor Ed. Taurus

Canguilhem, George Lo normal y lo patológico Ed. Siglo XXI

Foucault, Michael Historia de la locura I Ed. F.c.econom

Foucault, Michael Historia de la locura II Ed. F.c.econom

Han, Byung-Chul La sociedad del cansancio Ed. Herder

Russell, Bertrand La conquista de la felicidad Ed. Debolsillo

Campillo Álvarez, José Enrique El mono obeso Ed. Crítica 2025

Saborido, Cristian Filosofía de la medicina Ed. Tecnos. 2020

Sontag, Susan La enfermedad y sus metáforas Ed. Delbolsillo. 2008

Filosofía y medicina, condenadas a entenderse en Filco.es

Los sustentos de la medicina desde la filosofía. Consideraciones y reflexiones en Revista Ilce

Síntesis: ¿Qué significa estar sano?

Síntesis del pasado FILOCAFÉ: ¿Qué significa estar sano?

El debate tuvo lugar en un Filocafé, un espacio abierto para reflexionar y dialogar en torno a una pregunta que parece sencilla, pero encierra una gran complejidad: ¿Qué significa estar sano? Lo que comenzó como una charla informal sobre filosofía y salud, se convirtió en un diálogo rico y multidisciplinar, donde varios interlocutores aportaron sus perspectivas desde la filosofía, la sociología, la psicología y la experiencia personal para cuestionar nuestras ideas preconcebidas sobre el bienestar.

Sin más preámbulos, nos dejamos llevar por el viento del logos para explorar, entre todos, las múltiples capas de este concepto.

Debate completo en: YOUTUBE

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Más allá del modelo biomédico: ¿salud = ausencia de enfermedad?

Tradicionalmente, la medicina ha definido la salud como la ausencia de síntomas o disfunciones físicas. Según este enfoque, estar sano sería simplemente no estar enfermo. Pero, ¿es suficiente? La Organización Mundial de la Salud (OMS) propone una definición más amplia: «un estado completo de bienestar físico, mental y social». Sin embargo, esta idea, aunque inspiradora, también ha sido criticada por ser demasiado idealista. ¿Acaso alguien puede alcanzar un «completo bienestar» en todas las áreas de su vida? ¿O, bajo este criterio, casi todos seríamos, en algún momento, «no sanos»?

En el debate, surgió una pregunta clave: ¿Puede alguien estar físicamente sano, pero no mental o emocionalmente? La respuesta fue unánime: la salud no es solo un asunto del cuerpo, sino de la persona en su totalidad. Factores como la cultura, la sociedad, el entorno e incluso la política juegan un papel fundamental.


La salud como equilibrio dinámico: adaptación y resiliencia

Uno de los momentos más interesantes del diálogo fue cuando mencionamos a George Canguilhem, filósofo francés que define la salud como la capacidad de adaptarse a las condiciones de la vida y recuperarse de las crisis. Esta idea resonó con fuerza: estar sano no sería un estado fijo de perfección, sino la habilidad de encontrar equilibrio en medio del caos.

Ejemplos concretos que ilustran esto:

  • La accesibilidad como «cura»: Una persona con movilidad reducida puede ser considerada «enferma» en un entorno con barreras arquitectónicas, pero «sana» en una ciudad accesible. ¿No es la sociedad, entonces, la que a veces nos enferma?
  • Neurodiversidad y autismo: En un entorno que no atiende a las necesidades de las personas neurodivergentes, rasgos como los del espectro autista pueden ser vistos como «problemas». Pero, ¿no es el entorno el que debe adaptarse, en lugar de patologizar la diversidad?
  • Enfermedades culturales modernas: El estrés, la adicción a las pantallas o el síndrome del pensamiento acelerado (que Augusto Cury describe como una hiperactividad funcional, no genética) son ejemplos de cómo la cultura y la tecnología redefinen lo que consideramos patológico.

La política y la ideología: ¿Quién decide qué es una enfermedad?

Aquí el debate se volvió especialmente intenso. ¿Cómo influyen el sistema político, la economía y las ideologías en nuestra percepción de la salud?

  • Medicalización de la vida: Vivimos en una sociedad que, por un lado, nos exige ser productivos y, por otro, medicaliza cualquier desvío de la «normalidad». ¿Es casualidad que el estrés, la ansiedad o incluso la menstruación dolorosa sean a veces minimizados o, por el contrario, hipermedicalizados según el contexto?
  • El caso de los tratamientos hormonales en menores transgénero: Algunos participantes cuestionaron si la creciente demanda de estos tratamientos responde a una genuina necesidad médica o a presiones sociales y culturales que empujan a los jóvenes a buscar soluciones rápidas en un mundo que les exige encajar.
  • Lo cultural vs. lo formal: Erica compartió cómo, en Suecia, la gripe se normaliza («es parte de la vida»), mientras que en otros países se trata con antibióticos al primer síntoma. Esto refleja que lo que consideramos «salud» o «enfermedad» depende, en gran medida, de nuestra cultura y nuestro sistema de valores.

¿Podemos curarnos a través de la accesibilidad y la conexión?

Una de las ideas más esperanzadoras que surgió fue que la accesibilidad —física, social, emocional— puede ser una forma de «curación». Cuando el entorno se adapta a las necesidades de las personas (ya sea con rampas, políticas inclusivas o espacios seguros), muchas «enfermedades» dejan de ser un obstáculo.

Además, se habló de cómo la desconexión de uno mismo y de los demás (especialmente en los jóvenes, inmersos en redes sociales y pantallas) está generando nuevas formas de malestar. Como señalaba Jazmín, citando a Augusto Cury: «El exceso de pensamientos, la paranoia del consumismo y la falta de interiorización nos están robando el placer por las pequeñas cosas».


Conclusión: la salud como un viaje, no como un destino

Al final del Filocafé, quedamos con más preguntas que respuestas, pero con una certeza: la salud no es un estado estático, sino un proceso dinámico de adaptación y resiliencia. Como dijo uno de los participantes, citando a Canguilhem: «Estar sano es poder caer enfermo y recuperarse».

En un mundo que nos bombardea con ideales de productividad, perfección y bienestar absoluto, quizá la verdadera salud consista en aceptar nuestra vulnerabilidad, cuidar nuestros entornos y encontrar, cada uno a su manera, el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el mundo que nos rodea.

La filosofía de la medicina es un campo rico para cuestionar qué nos hace humanos y cómo construimos colectivamente el bienestar.

Imagen cedida por uno de los participantes creada por IA según su propia síntesis

«La salud como adaptación»

Descripción: Una persona caminando por un puente de madera roto o irregular, pero manteniendo el equilibrio. Al fondo, un paisaje que mezcla ciudad (sistema) y naturaleza (resiliencia).
Mensaje: La salud como capacidad de adaptarse a un entorno cambiante.

Entrevista: Sin Ánimo de lucro sobre Arjephilo

Un 2 de junio de 2020 me realizaron la primera entrevista sobre Arjephilo. Aquí la entrevista medio transcrita (mi micro no era muy bueno entonces, aunque ahora no sé si es mucho mejor).

PD: 5 años después habrían otras aportaciones sobre los «Filocafés» y «Filosofía para Niños» otras las dejaría tal cual; y sí, Sócrates usaría RRSS, es el ágora del pueblo.

Sin ánimo de Lucro.

10. Entrevista a Ester Guirao “Arjephilo.com”

  1. ¿Crees que hay una demanda creciente de consumir filosofía por parte de la gente? ¿Vivimos en tiempos en los que necesitamos inyectar un poco de reflexión en nuestras vidas?

Bueno, voy a partir de la generalización, y puede que me equivoque. La filosofía es una ciencia humanística que aspira al conocimiento de las cosas, y dentro de esas cosas también está el entorno, nuestras circunstancias, nuestro día a día. La gente o la sociedad busca comprender ese día a día. De ahí que yo vea u opine que esa demanda vaya ligado más al aspecto social actual, que al aspecto de la filosofía como asignatura o a la historia de la filosofía, es decir, ese tipo de gente busca cuestionar sin la necesidad de entrar en conceptos abstractos como el alma, el ser,… Sino que busca un pensar actual del aquí y el ahora. Esas personas que consumen filosofía buscan entender fenómenos de la vida social, política y económica, o el avance y limites de la ciencia, entre otros aspectos. Sea por A o por B en este sentido considero que sí hay una demanda creciente de consumir filosofía.

En estos tiempos que vivimos, que son unos tiempos extraordinarios como el es hecho de la pandemia, creo que sí es necesario inyectar un poco de reflexión para superar esta crisis sanitaria y mejorar la realidad, considero que la filosofía debe ser aplicada justamente a los problemas reales, y ahora estamos ante un problema.
Por ejemplo, el hecho de haber estado encerrados en casa ha sido por una actitud solidaria y de protección, en el que no solo me quedo para cuidarme sino también para cuidar a los demás.


Pero bueno, creo que no digo nada nuevo, pues desde que empezó esta pandemia he leído muchos artículos referidos a filosofía y pandemia.

  1. En relación a los talleres de filosofía con niños que realizas ¿Crees que la filosofía tendría que estar más presente a lo largo del todo proceso educativo de los niñas o niñas?

Es curioso, justo hoy me ha llegado un pdf sobre la defensa de la reflexión ética y filosófica en las aulas, donde reivindica una asignatura centrada en la reflexión ética desde educación infantil. Este manifiesto esta firmado por los centros de Filosofía para Niños de España.

Por lo tanto, por supuesto que sí debería estar la Filosofía para niños presente a lo largo de todo el proceso educativo. El pensar no es únicamente cosas de adolescente en adelante como considera el sistema educativo. Los niños desde edad temprana se preguntan y se cuestionan por el mundo y su entorno. Esto se ve verbalizado y representado por los continuos por qués que tanto puede sacar de quicio a un adulto. Esos porqués están relacionados con esa admiración y ese asombro ante la realidad que describe Aristóteles en la Metafísica, primero por los fenómenos sorprendentes más comunes, aspectos que van surgiendo y verbalizándose a partir de los 3 años más o menos, y luego poco a poco planteándose problemas mayores.

La filosofía a edad temprana contribuye a la mejora de la propia educación del niño e inclusive en el área de habilidades básicas, como la capacidad de razonar, la creatividad, crecimiento personal e interpersonal, la comprensión ética, encontrar sentido a la experiencia, …

De hecho, la reflexión es más significativa cuando se parte de la propia experiencia personal antes que de un texto disecado como suele ocurrir en bachillerato. En los talleres se busca enseñar o aprender a filosofar, que no es lo mismo que aprender filosofía, que es lo que se da en bachillerato. El aprender filosofía es el factor que hace que el alumno sienta, en algunos casos, cierto repelús o incluso odio hacia esta, ¿por qué? Pues muy fácil, no responde a sus inquietudes, estos adolescentes se aprenden teorías “de viejos aburridos que no tenían ni tele ni internet y por eso solo pensaban tonterías, que no sirven para nada” como alguna vez me han llegado a decir.

Considero que el sistema educativo debe dar prioridad al desarrollo de la filosofía como aspecto dialéctico, donde los niños puedan ejercitarse en la discusión de los conceptos que ellos se toman en serio. Si los niños no tienen oportunidad de sopesar y discutir sobre medios y fines y sus relaciones, probablemente serán cínicos respecto a todo, excepto su propio bienestar, y los adultos no tardarán en acusarles de necios relativistas.

Yo veo Filosofía para niños como una representación de la educación del futuro y como una forma de vida.

El sistema educativo o la institución educativa, debe ayudar al niño a descubrir el sentido de sus experiencias. Cualquier cosa que ayude a descubrir el sentido de la vida es educativo, y los centros escolares lo serán a medida en que faciliten tal descubrimiento.

Mattew Lipman, propulsor de la filosofía para niños, escribió, entre otras cosas, sobre la necesidad de la investigación filosófica como modelo educativo. Lipman, en su libro “La filosofía en el aula”, escribe una frase, símbolo de la precariedad del sistema educativo: “Si nos quejamos de nuestros políticos, que se ocupan solo de sí mismos y de que son incultos, se debe recordar que son fruto del sistema educativo” La calidad del sistema educativo se ve en la sociedad.

Podría estar solo hablando sobre el programa de Filosofía para niños no solo como parte teórica sino como parte práctica y la gran cantidad de anécdotas con las que me encuentro. Y son las anécdotas o dichos de los niños los que hacen que vea en Filosofía un futuro totalmente prometedor.

  • ¿Qué es filocafé?

Se trata de cafés filosóficos o tertulias que organizo de manera Online, con un único objetivo, dejarnos llevar por el viento del logos.  

Si me permites voy a contar un poco la historia de por qué empecé con esto de los filocafés.

En el colegio de España en el que trabajé como profesora de Filosofía y filosofía para niños. Por el día mundial de la filosofía, con los alumnos de primero de bachillerato, pensé hacer algo especial que involucrara a toda la comunidad educativa, así surgió el pimer filocafé. De hecho los realizábamos en un aula con banquete al estilo socrático y se proponían los temas que los alumnos de bachillerato consideraban cruciales y eran temas actuales, del día a día. Este tuvo un gran éxito entre los alumnos, y se intentó al final de cada viernes de mes se organizar uno.
Al marcharme del colegio y venirme a Alemania, echaba de menos el poder hacer filosofía, el tener conversaciones interesantes y compartir ideas, y eso en mi circulo de aquí no lo encontraba.


Unos alumnos de aquel colegio me escribieron y entonces pensé «¿Por qué no hacerlo Online?» Y ese es el origen del filo-café online.

  • Los temas de filocafé tienen un carácter muy general lo que ha hecho que gente de todas las edades, más allá de tener o no tener formación filosófica participe. ¿podemos decir que es un café abierto a todos?

Sí, creo que la filosofía no debe formar únicamente parte de un circulo de especialistas que tratan conceptos puros o abstractos y que no todo ser humano puede entender.
Mi objetivo es que la filosofía o el filosofar pueda ser algo de todos, que no sea únicamente de unos pocos y que, por supuesto, no entienda de edades.
De hecho, de los que realizo actualmente online, el más joven hasta ahora tiene 13 años y se conectó un par de veces, después le sigue un exalumno de 15 años, y la persona más mayor no lo sé, la verdad.
Un día hablando con el del 15 me comentó que a él le gustaba este método, pues podría nutrirse de opiniones e ideas de cualquier persona de cualquier edad. Que una pregunta que a él le podría inquietar, también le puede inquietar a una de 40, por ejemplo.

También lo considero abierto, porque a parte de que estos filo-cafés no entienden de edades tampoco entiende de profesiones. Seas estudiante, profesor de filosofía, enfermera, profesora de lengua castellana, biólogo, jueza, parado, jubilado,… todos y todas pueden participar, pues son temas de la actualidad, aunque intento siempre exponer el tema y hacer una relación con algunos filósofos para conocer también que esos temas de la actualidad también han sido tratados a lo largo de la historia de la filosofía.

Además, al ser Online, cualquier persona desde cualquier lugar del mundo puede conectar, y no solo conocemos otras opiniones y puntos de vista, sino que también otras culturas y otros modos de vivir. Por ejemplo al filo café se apunta gente no solo de España, también hay seguidores desde México, Chile, Perú, Honduras,…

Creando así un proyecto abierto, respetuoso y solidario.

Eso sí, me gusta que cuando se trata de un tema específico haya una persona invitada que sea especialista en el tema, para escucharla y comprender. Por ejemplo, cuando se trató el tema de la libertad y el deber, conté con una jueza de la audiencia provincial. Pero claro, esto nos siempre es posible.

  • ¿Crees que es necesario hacer de la filosofía no sólo una actividad profesional o especializada sino un hábito o una actitud intelectual hacia la vida que con práctica y ejercicio todos podemos alcanzar?

Por supuesto, ya lo he comentado antes, no solo debe ser algo de profesionales, sino un algo de todos, un algo de atreverse a pensar con la ilusión de ser libres.

Todos somos en cierta medida filósofos que cuestionamos, aunque algunos son meros espectadores que decide ver las cosas pasar sin importar lo que dure la película.

En ese continuo cuestionar te vas formando como individuo auténtico y autónomo.

El que todos lo podamos alcanzar no lo tengo claro, pues siempre está ese espectador antes mencionado que prefiere ver la película pasar. Vivimos en la sociedad de la inmediatez y pararse a pensar no está de moda, aceptamos por verdadero lo que dice la mayoría y hacemos y actuamos lo que hace la mayoría para no sentirnos desplazados.

¿Quieres ser pastor o rebaño?
El pastor es un oficio que se ha de ir trabajando y aprendiendo, nadie tiene esa capacidad de pastorear, de dirigir, de ser auténtico y dueño de sí mismo y de sus ovejas. La persona que lleva una actitud intelectual hacia la vida, critica la cultura, se descubre a sí mismo y hace su propio camino, un camino en el que piensa el mundo, al yo y al otro. Y eso, hay que trabajarlo.

Cualquier aspecto de la vida cotidiana tiene un aspecto filosófico. Puedes aceptar por un “así es la vida” o puedes cuestionarlo con un “¿Por qué es así la vida?”

Por ejemplo: Llorar, ¿qué tiene de filosófico? Pues las emociones y su relación con el ser humano y la psicología, el vínculo con la libertad, ¿somos libres de elegir nuestros sentimientos? ¿Podemos elegir cómo nos sentimos?
            También el ir al baño, ir al baño es una necesidad primaria, y está en relación con la naturaleza y la sociedad. Por lo tanto, en ese acto, tenemos la discusión entre lo instintivo y el aspecto cultural. No todo el mundo en todos los países y en todas las culturas van igual al baño. Es todo un ritual a veces. No voy a entrar en detalles. O ver vídeos de caídas graciosas en Youtube, el morbo, el disfrute y la falta de empatía por el que se ha caído. A nosotros nos resulta gracioso porque no hemos sentido dolor , pero ¿y al accidentado?.

Bueno, me he ido de la pregunta, en conclusión, considero que sí es necesario hacer de la filosofía un hábito intelectual hacia la vida.

  • En el filocafé subyace la  idea socrática de la búsqueda colectiva de la verdad escuchándonos unos a otros. ¿Qué crees que le pasaría a Sócrates si levantara la cabeza y viera en qué tipo de caverna vivimos?

Bueno, yo creo que a Sócrates le encantarían las redes sociales, pero no utilizaría cualquier red social, no sé cuál de todas, quizás Twitter aunque hay falta de caracteres, aunque las aportaciones o cuestiones de Sócrates no se andaban con rodeos, eran simples, cortas y relativamente claras, según en qué diálogo. Sócrates intentaría a través de la red social llevar a sus seguidores al descubrimiento de uno mismo y salir de la caverna. ¿Cómo? Pues con paciencia, haciéndose pasar en primer lugar por un ignorante y cuando el resto de los cavernícolas vieran su “sin sentido”, empezaría su método de la dialéctica mayéutica para sacar a la luz el encuentro con el otro y el autodescubrimiento de uno mismo a partir de la pregunta-respuesta.

En los filos-cafés no se trata de buscar una verdad absoluta a partir de la pregunta-respuesta, sino de despertar el sentido crítico y enriquecernos de conocimiento y puntos de vistas. En ese caso no sé si Sócrates se apuntaría a los filocafés por el relativismo de estos en cierto modo, pero probablemente si que se pasaría si hiciéramos unos banquetes, con sus uvas, divanes, vino,… muy interesante.

  • Alguien que esté escuchando el podcast y que quiera participar en alguno de estos filo cafés ¿Qué tiene que hacer?

Seguirnos en RRSS. Arjephilo está en Twitter, Facebook e Instagram. Hay suelo colgar todo lo referido a Arjephilo.

También, se puede seguir la Web de Arjephilo, así cada vez que haya una entrada nueva le llegaría un mensaje o cuando se inscriba a un filocafé por primera vez en el formulario de inscripción tachar “Quiero estar informado de más eventos que organiza Arjephilo”. De esta manera cada vez que haya un Filocafé se le informará por email. Necesita revisar el SPAM probablemente.


Escucha la entrevista completa:

Sin ánimo de lucro: Cafés y filosofía. Spotify

Sin ánimo de lucro: Cafés y filosofía. iVooX

Filocafé: Neoliberalismo y la construcción del sujeto


¿Te lo perdiste? Puedes verlo en YOUTUBE o escucharlo a través de iVoox:


¿Elección o imposición?

Vivimos en una sociedad donde la palabra libertad aparece constantemente: Libertad de elección, de consumo, de pensamiento. Pero, ¿Somos realmente dueños de nuestras decisiones? ¿O nuestras elecciones están condicionadas por fuerzas invisibles que nos moldean y administran sin que lo notemos?

El neoliberalismo no es solo un modelo económico, sino también una forma de organizar la vida, de definir qué significa ser un individuo y de establecer las reglas del juego en la sociedad. Nos promete autonomía, pero al mismo tiempo nos somete a un sistema de control basado en la política del marketing, el consumo y la gestión de la existencia. ¿Realmente somo libres o simplemente seguimos un guion preestablecido?

En este espacio que Arjephilo brinda para la reflexión y el diálogo, se busca un entendimiento más profundo sobre el neoliberalismo en la construcción de nuestra subjetividad y qué alternativas tenemos para repensarnos fuera de sus lógicas de poder con un invitado especial, Cristian Giambrone, de Pensar Liberado.

No es necesario ser un experto en filosofía para participar; solo se necesita el deseo de aprender, debatir y, por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos


Cristian Giambrone, profesor de filosofía, interesado en cuestiones socioecómicas y políticas, especialmente en la desigualdad estructural de la economía de mercado. Autor y editor de Pensar Liberado, un espacio de formación y divulgación filosófica que busca estimular el pensamiento crítico y reflexivo entorno a cuestiones sociales, políticas, antropológicas y científicas, ya sea a traves de cursos de formación o RRSS.
Próximo Curso Online: El precio del Neoliberalismo


El espejismo del crecimiento económico por Wilmer Torres

Neoliberalismo sexual: El mito de la libre elección de Ana de Miguel ed. Cátedra

Breve historia del neoliberlaismo de David Harvey Ed. Akal

Silencio reflexivo y subjetividad resistente al neoliberalismo de Juliana Berrío- Escudero y Mauricio Bedoya-Hernández 

Recomendaciones para ayudarnos a comprender el régimen neoliberal de Floren Aoiz


Club de lectura: «En el castillo de Barbazul» G. Steiner


En este Club de Lectura, se trabajará los aspectos claves de la obra de George Steiner En el castillo de Barbazul. Un análisis de cómo la alta cultura ha coexistido con la barbarie, cuestionando si el arte y el conocimiento realmente nos hace más humanos. Steiner, a través de la metáfora del castillo, analiza cómo Occidente ha ocultado sus propias atrocidades, desde el Holocausto hasta otras formas de violencia sistemática.

Con este pretexto, la obra nos invita a reflexionar como en un mundo donde la tecnología y la cultura avanzan sigue persistiendo el odio, la guerra y la desinformación. Un análisis sobre la memoria histórica, la responsabilidad ética del arte y el riesgo de que el conocimiento se desconecte de la moral.


La actividad estará guiada por Alejandro Martínez y Miguel Ángel Mozún, licenciados de Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid.

Apúntate y disfruta del placer de hacer filosofía en vivo. El encuentro será de aproximadamente 1 hora.

¡Os esperamos a todos y todas!

«Nada, salvo la realidad, nos ha nos ha enseñado y preparado para la estasis o la regresión.»

George Steiner. En el Castillo de Barbazul


Steiner en el castillo: perplejidades de la poscultura de Ronaldo González Valdés

Ópera: Béla Bartók- El castillo de Barbazul
https://www.youtube.com/watch?v=8-HT3deNM04


Filocafé: Humanos y Máquinas.

El futuro del Arte y la Educación ante la emergencia de la IA


¿Te lo perdiste? Puedes verlo en YOUTUBE:

https://www.youtube.com/watch?v=Q3kadwcFP30


En un mundo donde el progreso tecnológico está avanzando a pasos agigantados, la Inteligencia Artificial está transformando la educación y el arte de maneras que apenas comenzamos a comprender.

Poco a poco las herramientas digitales se están integrando en los procesos de enseñanza y aprendizaje, haciendo que surjan nuevas metodologías que desafían las formas tradicionales de entender la educación. Lo mismo sucede con el arte, donde las innovaciones tecnológicas ofrecen a los artistas nuevas maneras de expresarse y conectar con su público, transformando no solo la creación de obras, sino también la forma en que se consumen y se comparten. ¿Cómo afecta esto nuestra creatividad, nuestra forma de aprender y enseñar? ¿Cómo afecta a la manera en la que vemos el arte?

Nos enfrentamos a un panorama en el que la interacción humana se complementa con algoritmos inteligentes. La necesidad de adaptarse se vuelve vital, ya que la inteligencia artificial no solo está reconfigurando el contenido, sino que también invita a una revalorización de las habilidades creativas innatas. ¿Estamos ante una nueva era de colaboración entre humanos y máquinas o frente a la posible pérdida de la esencia artística y educativa?

Después de un tiempo, retomamos el diálogo sobre Inteligencia Artificial. En esta segunda parte, profundizaremos sobre el futuro del Arte y de la Educación ante la emergencia de la IA, para ello contaremos con miembros del Instituto Peruano de Inteligencia Artificial y Ciudadanía Digital.

No es necesario ser un experto en filosofía para participar; solo se necesita el deseo de aprender, debatir y, por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos


Directorio del Instituto Peruano de Inteligencia Artificial y Ciudadanía Digital junto con el grupo de Arte e Inteligencia Artificial.

Canal de Youtube: Instituto Peruano de Inteligencia Artificial y CD

Facebook: Instituto Peruano de Inteligencia Artificial y Ciudadanía Digital 


Filocafé: Filocafé: Inteligencia artificial. Pensar el presente

Rompiendo barreras: la revolución tecnológica de la Inteligencia Artificial

Verdad y realidad: ¿estamos preparados para el laberinto tecnológico?

Filosofía con la IA desde Diálogos Filosóficos con Álex Fabián Mejía

FilosofíaTB: Sobre Inteligencia Artificial

La muerte del arte ante nuestros ojos

Sócrates contra ChatGPT: recuperar el diálogo para salvar la democracia

A la luz del pensar: Inteligencia artificial y tecnología de Carlos Javier González Serrano

Filosofía de la Inteligencia Artificial. Wikipedia

Bibliografía:

GÉISER. Inteligencias artificiales 2025. ¿Qué tiene que decir el ser humano?

Apología al No

El hombre libre es aquel que no teme decir ‘No’.


El “No” es mucho más que una simple negación; es una afirmación enmascarada, una declaración contundente de existencia, identidad y límites. EN un mundo obsesionado por el “Sí”, con la afirmación constante y la búsqueda interminable de aprobación, el “No” se erige como un acto de resistencia, un baluarte de la autonomía y una forma profunda de pensamiento crítico. Decir “No” es un ejercicio de libertad. Cada vez que lo pronunciamos, trazamos una línea que protege nuestro espacio interior y establece una barrera ante las imposiciones externas. Es, en esencia, la forma más pura de declarar que tenemos una voluntad propia y que no estamos dispuestos a diluirnos en el flujo de lo esperado.

La filosofía misma nació de una negación. Los primeros pensadores se atrevieron a rechazar las explicaciones dogmáticas y las creencias cómodas de su tiempo, apostando por la incertidumbre y la duda. De hecho, el mismoRené Descartes llegó a su célebre “Pienso, luego existo” tras negar todo lo que pudiera ser falso, esto quiere decir que muchos de esos noes en la historia del pensamiento humano ha sido una pequeña, o grande, chispa de renovación. Se puede considerar que, lejos de destruir, el «No» abre la puerta a nuevas formas de entender el mundo, a preguntas que antes no nos atrevíamos a formular. Es, por tanto,un acto profundamente creativo, un motor de transformación que impulsa tanto al individuo como a la sociedad hacia territorios inexplorados.

Sin embargo, el «No» no solo tiene un valor intelectual o filosófico. ¿Qué nos sugiere la negación dentro del ámbito ético?  Se puede considerar de que se trata de una herramienta esencial para delimitar lo que no estamos dispuestos a tolerar como individuos y como humanidad. Decir «No» a la violencia, a la injusticia o a la discriminación no es solo un acto de rechazo, sino una afirmación de principios que define quiénes somos. Pero esta negación no debe ser impulsiva ni sistemática; requiere reflexión, convicción y responsabilidad. Un «No» vacío puede ser destructivo, mientras que un «No» bien pensado, es una forma de defender la integridad y la dignidad.

Tambien lo encontramos en el plano personal, la negación tiene una dimensión profundamente íntima. Aprender a decir «No» es aprender a cuidar de nosotros mismos. Es el acto mediante el cual protegemos nuestra energía, establecemos límites saludables y nos negamos a aceptar demandas que nos agotan o relaciones que nos destruyen. El «No» es, en este sentido, un gesto de amor propio, una forma de recordarnos que no somos infinitos ni omnipotentes, y que proteger nuestra esencia es tan importante como compartirla. Como afirmó Rainer Maria Rilke, «la soledad es el lugar donde se encuentra la verdad» en Cartas a un joven poeta. Y muchas veces, el «No» es el primer paso hacia esa soledad necesaria, hacia ese encuentro con nuestra voz más auténtica.

Si el «No» es tan poderoso, tan esencial para nuestra libertad, creatividad y dignidad, cabe preguntarse: ¿por qué nos cuesta tanto decirlo? ¿Es el miedo al conflicto, a la soledad o al rechazo lo que nos paraliza? ¿Cuántas veces aceptamos algo por inercia, traicionando nuestra esencia en el proceso? ¿Qué nos dice esto sobre nuestra sociedad, que premia el «Sí» como un símbolo de cooperación, pero castiga el «No» como un acto de disidencia?

El «No» no es, como podría parecer, un símbolo de negatividad, sino de posibilidad. Es el cimiento sobre el que construimos nuestras decisiones, nuestras convicciones y nuestra identidad. Es el acto de resistencia que desafía la inercia del conformismo, la semilla del pensamiento crítico y la frontera que protege nuestra humanidad. Defender el «No» es defender la libertad, la creatividad y la autenticidad. En un mundo que idolatra el «Sí», que premia la complacencia y castiga la disidencia, el «No» es un acto revolucionario. ¿Cuántos «Noes» valientes están pendientes en tu vida? ¿Cuántos «Noes» necesitas pronunciar para ser quien realmente eres?


Nota: Este texto surgió a partir de una conversación en la que se demostró -o se intentó demostrar- la importancia de saber decir «No», especialmente a una persona que afirma «no saber cómo hacerlo o que nunca dice no». Como ejemplo, se utilizó la figura del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, entre otros. Si a él se le hubiera dicho «No» en lugar de llevar a cabo los ataques a Palestina, es posible que hubiera acatado esa orden. Este ejemplo ilustra cómo el «No» puede ser un acto de resistencia y una herramienta para evitar decisiones destructivas. Si todos tuviéramos la capacidad de decir «No» de manera firme y reflexiva, podríamos evitar muchas de las injusticias y daños que surgen cuando se cede ante presiones externas o la complacencia. El «No» es, en última instancia, un acto de responsabilidad que, si se emplea con convicción, puede prevenir la perpetuación de abusos y opresiones.

La zona gris de la humanidad

A lo largo de los siglos, la humanidad ha oscilado entre el bien y el mal, la guerra y la paz, la libertad y el control. Estos conceptos no son solo parte de nuestra historia, sino de nuestra esencia. Los actos de violencia y opresión contrastan con nuestros ideales de justicia y convivencia, y nos empujan a reflexionar sobre nuestra naturaleza, nuestras elecciones y las estructuras que nos moldean. 

El mal, en sus múltiples formas, nos confronta con las facetas más oscuras de nuestra condición. Actos como la tortura, el genocidio o la esclavitud, aunque formalmente condenados hoy, no son solo una herencia del pasado: persisten en el presente, revelando que el mal no es un anacronismo, sino una realidad. Lo vemos en muchos de los conflictos armados que están ahora mismo sobre la palestra, mensajes en RRSS, entre otros…

Hannah Arendt, al observar el juicio del nazi Adolf Eichmann, describió el mal como «banal», encarnado no en un monstruo, sino en un hombre corriente que renunció a pensar y obedeció órdenes. Esto pone en duda la idea de que el mal solo reside en intenciones malignas, sugiriendo que, muchas veces, las circunstancias y la falta de reflexión son los verdaderos catalizadores del daño. 

Si aceptamos esta perspectiva, surge una pregunta esencial: ¿cuánta responsabilidad tiene un individuo que actúa bajo presión o en un sistema que fomenta el mal? ¿Es la obediencia ciega tan peligrosa como el odio deliberado? 

Ilustración de un taller de FpN sobre ¿Qué es el mal? (12-14 años)

Experimentos como el de Stanley Milgram refuerzan esta idea: personas comunes, en situaciones controladas, son capaces de causar sufrimiento grave simplemente porque una figura de autoridad se lo pide. Este fenómeno plantea una cuestión inquietante: ¿cómo evitamos que las estructuras sociales nos conviertan en agentes de daño? 

Esto nos lleva a tratar otro tema, el bien y el mal, como algo que está más allá de lo maniqueo.

La filosofía ha intentado desentrañar esta dualidad. Desde la visión de Hobbes, quien veía al ser humano como egoísta por naturaleza, hasta Rousseau, que lo consideraba bondadoso hasta que la propiedad y la sociedad lo corrompían, las perspectivas son diversas. Sartre, por su parte, negó una naturaleza fija, afirmando que somos lo que hacemos con nuestra libertad. 

La literatura también ha explorado estas tensiones. En “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, Stevenson muestra cómo el mal puede ser una parte latente de nuestra identidad, lista para emerger cuando las circunstancias lo permiten. Si nuestras acciones no siempre obedecen a intenciones claras, ¿qué nos define: ¿lo que hacemos, lo que deseamos o lo que intentamos evitar?  ¿Es posible que el mal sea, en cierto sentido, necesario para comprender y valorar el bien? ¿O deberíamos aspirar a eliminarlo completamente, si eso fuera posible? 

He mencionado la palabra libertad, una de las más evocadoras y manipulables del lenguaje humano. Su capacidad para inspirar, movilizar y justificar acciones de todo tipo la ha convertido en un concepto poderoso, pero también ambiguo. Aunque a primera vista parece ser un ideal universal, su significado cambia según quien la emplee y el contexto en el que se invoque. Históricamente, ha sido la bandera de ideologías y movimientos opuestos: fascistas, comunistas, dictadores y revolucionarios han encontrado en ella un símbolo adaptable para sus causas, ya sea para justificar una guerra, promover un genocidio o defender derechos fundamentales. Esta versatilidad no solo refleja su atractivo retórico, sino también su capacidad para ser tergiversada y servir a intereses particulares.

En esencia, la libertad es un concepto positivo. Sin embargo, cuando se utiliza como herramienta discursiva, puede convertirse en un arma para legitimar actos de opresión y violencia. Esto nos enfrenta a una paradoja esencial: ¿es la libertad un fin en sí mismo o un medio para alcanzar otros objetivos? En muchos casos, la libertad pierde su sentido original y deja de ser una condición para la convivencia y la autorrealización, transformándose en un pretexto para dividir, destruir y dominar.

Esta omnipresencia contribuye a banalizar su valor y a desviar la atención de cuestiones esenciales: ¿para qué sirve la libertad y a quién beneficia realmente? Cuando tanto opresores como oprimidos la reclaman como bandera, se hace evidente la necesidad de cuestionar su uso, su contexto y su autenticidad.

La libertad auténtica no puede ser la simple ausencia de restricciones ni la capacidad de imponer la propia voluntad sobre otros. Su significado más profundo radica en el equilibrio entre derechos y responsabilidades. Si el ejercicio de la libertad de unos implica la opresión o el sufrimiento de otros, deja de ser una verdadera libertad en el sentido ético y humano. Este equilibrio exige una reflexión mucho más profunda, ya que no se trata solo de defender la libertad como un principio abstracto, sino de considerar sus implicaciones y límites en nuestras relaciones, sociedades y sistemas.

En fin, la filosofía contemporánea, lejos de quedarse en preguntas sin respuesta, puede ofrecernos herramientas para enfrentar estos desafíos. Como sugiere Foucault en “La hermenéutica del sujeto”, debemos volver al gnothi seauton (conócete a ti mismo) para reflexionar sobre cómo vivir éticamente en un mundo lleno de sombras. Esta mirada introspectiva nos invita a construir una vida más consciente, basada en la bondad, la convivencia y el respeto por las libertades. 

Al final, somos seres complejos, grises, atrapados entre luces y sombras, no todo es blanco o negro. Pero la cuestión es, ¿es esta «zona gris» una excusa para la inacción o una oportunidad para elegir el bien a pesar de nuestras imperfecciones?  Porque, aunque el camino sea difícil, el objetivo es claro: construir un futuro donde el bien prevalezca, donde la paz supere a la guerra, y donde la libertad no sea un privilegio, sino un derecho inalienable. 


El texto fue escrito a partir de algunas de las ideas de las introducciones de los filocafés: ¿Hay personas completamente malas? (partes 1 y 2), Diálogos sobre guerra y paz, y Libertad y control.


Filocafé: Pesimismo filosófico

¿Te lo perdiste? Puedes verlo en YOUTUBE:

https://www.youtube.com/watch?v=PfTI_uspyXw


El pesimismo filosófico, tan antiguo como el pensamiento mismo, encuentra en estas fechas un contraste particularmente interesante. Mientras las tradiciones invitan al optimismo, la gratitud y la ilusión, voces como las de Arthur Schopenhauer o Emil Cioran nos recuerdan que, para algunos, la existencia puede ser más un peso que un regalo.

Lejos de ser un rechazo absoluto a la vida, puede interpretarse como un ejercicio de honestidad brutal frente a las ilusiones del progreso, la felicidad y el propósito. Este enfoque crítico a menudo expone las falacias subyacentes que nos llevan a creer en un ideal inalcanzable, una búsqueda perpetua de un estado de bienestar que, en ocasiones, parece más un mito que una realidad. Pero ¿qué nos puede enseñar esta perspectiva en un mundo que insiste en buscar el optimismo a toda costa? ¿Es un reflejo inevitable de la experiencia humana? ¿Puede ser un cambio hacia la autenticidad? ¿Es mejor no haber nacido?

En este espacio que Arjephilo brinda para la reflexión y el diálogo, se busca un entendimiento más profundo sobre el pesimismo filosófico con un invitado especial. No es necesario ser un experto en filosofía para participar; solo se necesita el deseo de aprender, debatir y, por supuesto, dejarse llevar por el viento del logos


Manuel Pérez Cornejo, «Viator», doctor en Filosofía con una tesis sobre «Arte y estética en Nicolai Hartmann» y Licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Es especialista en estética y teoría del arte, con énfasis en los filósofos de la escuela pesimista alemana e italiana, como Arthur Schopenhauer, Eduard von Hartmann, Philipp Mainländer, Julius Bahnsen y Manlio Sgalambro. Ha publicado numerosos estudios y traducciones sobre estos autores, introduciendo en España obras clave como Filosofía de la redención de Mainländer.

Es catedrático de Filosofía y presidente, desde 2017, de la Sección Española de la «Sociedad Internacional Philipp Mainländer». Es creador de: Grial. Página web de la Sección Española de la Sociedad Internacional Philipp Mainländer (Internationale Philipp Mainländer-Gesellschaft) y Blogeleusis

Entre sus publicaciones destacan:

Podcast: Lo cómico y el humor en la escuela pesimista alemana.
Youtube: Manuel Pérez


Revista Hénadas de pensamiento filosófico

El pesimismo nos hace más fuerte (y mejores). Revista Ethic

¿CÓMO SER FELIZ EN EL PEOR DE LOS MUNDOS POSIBLES? por Miguel Ángel Mozún

Las fiestas con Schopenhauer de Carlos Javier González Serrano

Breviario Pesimista, de J. Bahnsen. (Manuel Pérez Cornejo y Carlos Javier González Serrano)
Filosofía del pesimismo para tiempos convulsos: Arthur Schopenhauer y Philipp Mainländer