¿Qué es la felicidad? Taller 7-11 años

(Cuando aparece un + es diálogo de la facilitadora, cuando aparece un – es diálogo de los y las participantes)

La felicidad es como una llama que se siente en el corazón

7 años

En nuestro Club de las Mentes Inquietas hemos reflexionado sobre la Felicidad desde diferentes perspectivas. ¿Quieres saber lo que ocurrió o conocer la didáctica? Sigue leyendo.

Comenzamos el taller con una actividad lúdica donde expresiones físicas y emociones se entrelazan. Este juego consiste en simular diferentes situaciones mientras estás en continuo movimiento. Al decir STOP, todos deben congelarse en una estatua que represente la emoción o la acción sugeridas.

Acciones sugeridas:

  • Me río -Me enfado -Juego -Me hacen un regalo -Tengo miedo – Estoy contento – Saco buenas notas -Alguien me ayuda – Me quiero

Después de la actividad, reflexionamos sobre las sensaciones experimentadas al encarnar esas emociones físicamente. Discutimos qué situaciones nos hicieron sentir más felices, cuáles nos generaron emociones negativas y cómo esas situaciones podrían estar relacionadas con la felicidad. Esto proporciona una plataforma para la reflexión sobre cómo nuestras experiencias cotidianas y las interacciones emocionales impactan en nuestro bienestar general.

Diálogo de inicio:
¿Qué habéis sentido al hacer esas estatuas? ¿Qué situaciones nos hace más felices? ¿Qué relación pueden tener esas situaciones con la felicidad?

– Esas situaciones están relacionadas con la felicidad, porque hacen algo bueno.
-No todas, tener miedo no puede dar la felicidad o estar enfadado. Porque no puedes estar a gusto de esa manera.
-«Me río» ha sido para mí como la más fácil de hacer. Además la que más relación tiene con la felicidad. Porque cuando una persona se ríe está diciendo que está bien en ese momento.

+¿Quieres decir que la felicidad es un momento, no puede durar siempre?
-…
-Es que la felicidad es como una llama que se siente en el corazón.
+¡Qué bonita metáfora! ¿Puedes explicar qué significa eso o alguien sabría explicar que ha querido decir con eso?
-Pues, que solo con algunos momentos la llama de la felicidad puede encenderse en tu corazón. Porque al felicidad es como una emoción. Entonces, yo creo, que no puede ser siempre la felicidad, porque como una llama a veces se apaga, por ejemplo momentos de enfadarse o cuando me castigan sin Nintendo. Pero en otros momentos se enciende, por ejemplo cuando me dan un abrazo o cuando me dejan jugar de nuevo a la Nintendo.
Para mí la situación que más feliz me hace es la de «Sacar buenas notas» porque así mis padres están felices.
+ Interesante. ¿Solo sacamos buenas notas para hacer felices a nuestros padres?
– Bueno, también para aprender y en el futuro encontrar un trabajo.
-Claro, debes sacar buenas notas por ti, no por tus padres.
-Pero a mí me da igual sacar buenas notas. Lo que no me da igual es ver a mis padres tristes porque yo saco malas notas.

En este momento el diálogo se va dirigiendo hacía la idea de felicidad individual frente a una idea de felicidad colectiva o común.

Para poder ser feliz, primero se ha de pensar por uno mismo. Después en lo común. Porque si nosotros no sabemos que es la felicidad para nosotros, tampoco podemos saber qué es la felicidad común. Hacer lo que no quieres por alegrar al resto, no puede producir felicidad a uno mismo.

10 años

Lectura del texto:
El «Pequeño abeto» extraído del libro: «El niño filósofo» de Jordi Nomen

Siempre queremos ser como los otros. Deseamos ser como otras personas y si un día somos como otra persona, queremos ser como otra diferente. Así es imposible ser uno mismo y conocerse. No se puede ser feliz sin valorar lo que uno tiene.

9 años

«El pequeño abeto» es un cuento cuya moraleja principal es la de aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos, el pequeño abeto busca ser como el resto de abetos o incluso mejor que ellos. Esta idea la relacionamos con la máxima atribuida a Sócrates, filósofo griego «conócete a ti mismo«.

Ambos conceptos, el cuento y la máxima filosófica, invitan a reflexionar sobre el proceso de autodescubrimiento, aceptación y crecimiento.

+¿De qué crees que depende la alegría después de haber leído la historia del abeto?
Que se es feliz por envidia.
– Que la alegría solo se puede conseguir deseando lo que uno no tiene.
– Si todos hacemos como el pequeño abeto, no podemos ser felices jamás.
– Claro, siempre se desea ser como otros pero no como uno mismo.
– Es que es verdad. Siempre deseamos lo que no tenemos. Y cuando lo tenemos ya no lo queremos.
(esta idea dará lugar a la siguiente parte del taller)
-Tiene razón. Como cuando tenemos juguetes nuevos. Después de unos días ya no los queremos porque nos aburre.
+ Imaginad que todos deseamos ser como Messi o Cristiano Ronaldo, y como le ocurre al pequeño abeto antes de llegar el momento triste. Se cumple ¿Qué podría pasar? ¿Se podría ser feliz?
– Claro que no se puede ser feliz. Si todos somo como Messi, no sabríamos después quién es el auténtico Messi.
-Todos seriamos como clones, o algo así, ¿no? Porque desearimos ser como él en todo, ¿no?
-Bueno, yo quiero decir, que yo no quiero ser como Messi. Y como no quiero ser como Messi, soy más feliz que todos los niños de mi clase, que solo piensan en ser como Messi y no en ser como ellos mismos.

La historia del pequeño abeto podría ser vista como una metáfora de la vida humana, recordándonos que el verdadero valor y la realización personal provienen de conocernos a nosotros mismos y abrazar nuestro crecimiento interior.


HABLEMOS SOBRE UNA FILÓSOFA:


Hiparquia de Maronea (350-310 a.C) del libro: «Aprendiz de filosofía» de Ana Isabel García Vázquez.
Hiparquia fue una filósofa muy especial porque decidió vivir de una manera diferente a lo que la sociedad esperaba en ese momento. Hiparquia pensaba que las mujeres también debían tener la oportunidad de aprender y participar en las mismas actividades que los hombres. No le gustaban las reglas estrictas que las mujeres tenían en la antigua Grecia, así que decidió ser diferente.

Hiparquia compartió y adoptó los principios del cinismo al unirse en matrimonio con el filósofo Crates. Juntos, eligieron vivir una vida sencilla, renunciando a las preocupaciones mundanas y materiales. Rechazaron las convenciones sociales de la época que imponían roles específicos a las mujeres y buscaron una forma de vida más auténtica y en línea con sus propias convicciones filosóficas.

En ese contexto, Hiparquia de Maronea se convierte en un ejemplo notable de cómo algunas mujeres en la antigüedad desafiaron las expectativas de género y adoptaron filosofías de vida que no eran comunes en su época. Su elección de vivir de acuerdo con los principios cínicos muestra cómo el cinismo influyó en la forma en que algunas personas abordaban la vida y desafiaban las normas sociales establecidas.


Con el análisis de la imagen del libro anterior, y una breve explicación sobre el cinismo. Nos introducimos a hablar sobre el mito del rey Midas para llegar a la parte final del encuentro.

Elaboramos la «Hucha de la felicidad». Los y las asistentes deben escribir en unas tarjetas momentos que nos hagan felices, de esta manera la hucha se irá llenando. Finalmente compartimos y exploramos algunos de esos momentos, dedicando tiempo a reflexionar sobre su origen.
¿La felicidad está exclusivamente en nuestras manos o también depende de la influencia de otros en nuestra vida? Aquí algunos ejemplos:

  • La felicidad para mi es como cuando me dan un abrazo.
  • Cuando juego a «chuichuipui» con mi papa.
  • Cuando estoy con mi familia.
  • Estoy feliz cuando he trabajado mucho y he obtenido buenos resultados.
  • Cuando estoy con mis amigas

Para concluir y poner fin a la sesión, llevamos a cabo una última actividad de evaluación que implica la participación activa de los sentidos. Utilizamos los dado «Story Cubes» de acciones y clásico.

Después de observar las imágenes, se les invita a los niños y niñas a seleccionar un dado y vincularlo con sus emociones experimentadas durante la sesión en relación con la imagen correspondiente.

Para mi está sesión ha sido como andar y estar feliz. Porque he andado por el camino del conocimiento hablando sobre felicidad y porque me hace feliz venir a este taller porque aprendo y hablamos español.

Para mí ha sido como una estrella fugaz. Ha pasado el tiempo volando y además, la felicidad es como una estrella fugaz. En muchos momentos podemos ser felices, pero esos momentos son fugaces. Lo bueno es que hay muchos de esos momentos.

Para mí esta sesión ha sido muy chula. Hemos dialogado mucho y me voy muy feliz.

No sé porque he cogido ese dado, pero para mí la sesión ha sido como pensar en momentos que me han hecho estar feliz mientras los recordaba.

Para mí esta sesión ha sido como cuando veo la luna. Cuando la veo estoy a gusto conmigo misma. En la oscuridad siempre da luz. Y en momentos oscuros, podemos ver luz si tenemos momentos felices.


Estos talleres se llevan a cabo en colaboración con ESPACIO ESPIRAL


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Selfies sin self.

Cubierta de oro, airada miro al cielo,

pero al Sol no conmuevo.

B.

La Regla Nº 2 recogida en “El arte de ser feliz” trata sobre la envidia. Esta máxima regula la conducta que debemos tener hacia nosotros mismos, pues el cuidado de sí (“self”) es una de las claves de la felicidad humanamente posible.

Schopenhauer, conocedor del pensamiento estoico, recoge de Séneca diferentes imperativos para la dirección y el cuidado de sí. Éstos tienen como fin liberarnos de las tempestades que acontecen en la vida cotidiana y persuadirnos racionalmente hacia un recogimiento interior. La construcción de una fortaleza, que no suponga un retiro de la vida social, se edifica sobre una concepción de la naturaleza humana en la que predomina la razón, el logos universal cuyo viento nos hace llegar a buen puerto.

Nuestra naturaleza racional, capaz de poner medida y regla, permite un curso regular de la vida, en lugar de uno torrencial y tormentoso. La felicidad estoica toma forma de “euroia”, una corriente que fluye regularmente. Aquellos remolinos de pasiones que exceden las dimensiones de la vida cotidiana, que nacen de la desmesura y de ideas exageradas, que nos excitan y nos sacan del curso regular, deben ser evitadas.

En esta segunda regla se trata uno de esos remolinos afectivos que nos enredan con nosotros mismos y que nos dejan inquietos o airados: la envidia. Un sabor amargo que enferma el corazón. Schopenhauer inicia la regla citando a Séneca: “que nuestras cosas nos complazcan sin la comparación, nunca será feliz a quien le atormente otro más feliz”. Y es que, continúa el estoico, “a nadie que mire lo ajeno lo suyo complace”. Esta práctica de mirar a los demás y compararnos, sintiendo tristeza ante el bien ajeno y ambicionando sus goces y posesiones, es muestra de un acto insolidario. La envidia siempre aparece en el trato social, es siempre cosa de dos: el envidiado y el envidioso.

Ella nos tortura y nos hace desdichados, incapaces de las propias alegrías. La imposibilidad de disfrutar del bien ajeno nos impide disfrutar del bien propio. Asimismo, genera gran descontento incluso en aquellos que han recibido mucho, por sentir injusto no recibir aquello que el otro tiene demás. La envidia, además, se intensifica con los bienes de las personas que nos son más próximas. Contra esta agitación actúa la medicina estoica. Para ello, Séneca prescribe: “cuando hayas considerado cuántos son los que te preceden, piensa en el número de los que te siguen”.

La envidia merecía una regla. Pero no sólo por el dolor que genera en uno mismo, sino porque, debido a su espectáculo, hay quien lo disfruta y se esfuerza en generarla. Como dice Schopenhauer, la naturaleza humana se empeña intensa y principalmente en suscitar envidia. Como si sólo pudiéramos gozar de lo propio a través del dolor que provoca la imposibilidad de su goce por un otro. Pero esto también altera al que desea ser envidiado, pues modifica sus prioridades, anteponiendo su vanidad social a su vida real. Erosiona y hace vano su ser.

Hoy las redes se llenan de exhibicionismos que buscan ampliar sus seguidores. La vida misma se ha vuelto un “reality-show”, un escenario donde las ficciones y las imposturas se superponen a la realidad, en una competición por ver quién vale y quién no. Lo importante no es lo real, sino que tu ficción atraiga “likes”. Mientras crece la adicción a los “me gusta”, única forma de existir en este siglo; mientras el entorno se llena de batallas de “influencers” y la reputación es más importante que el ser; mientras las fotografías esconden lo real y muestran bienes inexistentes, en una ostentación de felicidad, de un “status” inalcanzable, en un scroll infinito de muros mercantes de “selfies sin self”, ¿será esta época la que más necesita esta regla?

Miguel Ángel Mozún

Sociedad de Estudios en español de Schopenhauer (SEES)

Invitación a la lectura:

  • Schopenhauer, A.  El arte de ser feliz. Barcelona, Herder (2013) Pág. 30. Regla II
  • Séneca
    • De la cólera. Madrid, Alianza Editorial, (2004) Libro III, 30. Págs.149-151
    • Epístolas morales a Lucilio I. Madrid, Editorial Gredos (2000) Libro II, Epístola 15. Págs 158 – 159
  • Veyne, P. Séneca. Una introducción. Barcelona, Marbot Ediciones, (2008). Págs. 103-104
  • Savater, F. Los siete pecados capitales. Barcelona, Debolsillo (2013) Págs. 137 – 144

¿Cómo ser feliz en el peor de los mundos posibles?

Vivo avivando el ardor de mi apetito intenso.

Voluntad violenta, que atiendo hasta que fenezco.

                                                                          B.

La metafísica de la voluntad de Schopenhauer y su pesimismo radical gira en torno a un pensamiento único: la voluntad como esencia del mundo. En su obra fundamental, “El mundo como voluntad y representación”, nos pide una conversión, un acceso a una conciencia mejor que, siendo más profunda y verdadera, nos aleja de la conciencia temporal en la que vivimos sumergidos y que nos impide ver la esencia del mundo. Desde esta nueva “conciencia mejor”, Schopenhauer prescribe una ética de la compasión que exige la negación de la voluntad en un movimiento de unificación con el sufrimiento de todo lo existente, y nos exhorta a abandonar nuestro error innato: pensar que estamos aquí para ser felices. 

 A pesar de esta negación, que nos invita a liberarnos de la rueda del deseo, Schopenhauer nos ofrece unos aforismos rebosantes de un saber para el goce sereno de la vida (lebensweisheit), unas máximas y sentencias para poner en práctica una sabiduría mundana sobre la existencia.

Dicha filosofía práctica para la vida mundana de este gran educador se constituye en una eudemonología o teoría de la felicidad. ¿Cómo es posible en Schopenhauer este tipo de discurso filosófico? ¿No entraría en contradicción con su sistema al poner en suspensión la perspectiva general que anima su filosofía? ¿No estaría su eudemonología “estorbada por la moteada piel de leopardo de su metafísica” como diría Nietzsche?

La unidad interna de los escritos de Schopenhauer constituye un problema aparente que él mismo presenta. Para elaborar su eudemonología tiene que “prescindir completamente de la más alta perspectiva metafísica y ética a la que conduce (su) verdadera filosofía”. Sin embargo, continúa, “se basa en cierta medida en una acomodación, por cuanto se queda en el usual punto de vista empírico y se aferra al error de este”. Por ello, “su valor sólo puede ser condicionado”.

Safranski nos recuerda que tanto la metafísica de la voluntad como la eudemonología atienden a un único problema, el insaciable afán de la voluntad. Debajo de los “Parerga y Paralipómena” se encontraría la cuestión de la negación de la voluntad. Estos aforismos de sabiduría mundana no serían independientes del resto de su metafísica y se fundamentarían en la misma idea fundamental, la concepción negativa de la felicidad y la comprensión de la felicidad como mera ausencia de dolor.

Una felicidad positiva y perfecta es imposible. Solo se puede esperar un estado menos doloroso. En la Regla 1 de “El arte de ser feliz”, Schopenhauer afirma: “la felicidad y el goce son puras quimeras. Nos muestran una ilusión en las lejanías. El sufrimiento y el dolor son reales. Se manifiestan a sí mismos inmediatamente sin necesitar la ilusión y la esperanza”. Este punto de partida hace de estas reglas un apéndice compatible con toda su metafísica.

La sabiduría de la vida se deberá centrar en el bienestar que la vida admite, aunque los medios estén muy parcialmente en nuestro poder. Si la abolición total de la voluntad es imposible en el “hombre normal”, que está “demasiado cargado de voluntad” mientras viva el cuerpo, Schopenhauer elaborará con la tradición unas reglas para la felicidad posible, que no supongan una renuncia total, una necesidad de vencerse a sí mismo, y que sean compatibles con el imperativo categórico de no tratar a los demás como medios para los propios fines.

La primera regla, sustentada en Aristóteles, se convierte en la doble vuelta de llave que encierra la eudemonología en su metafísica: “El prudente no aspira al placer, sino a la ausencia del dolor”.

Miguel Ángel Mozún

Sociedad de Estudios en español de Schopenhauer (SEES)

Invitación a la lectura:
  • Nietzsche, F. Humano, demasiado humano: un libro para espíritus libres, Volumen 2. Ediciones Akal (2001) Primera Parte. Opiniones y Sentencias Varias. Nº 33. Pág 22.
  • Schopenhauer, A.
  • Parerga y Paralipómena. Trad. Pilar López de Santa María, Madrid, Trotta (2013) Vol I. Aforismos sobre la sabiduría del vivir. Pág 331.  
  • “El arte de ser feliz o eudemonología” Barcelona, Herder (2013) Págs. 25-26 y 29. Regla I
  • Safranski, R. Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía. Barcelona, Tusquets Editores, Colección Fábula (2011) Capítulo 23. Pág. 440-441
  • Aristóteles, Ética a Nicómaco. Madrid, Editorial Gredos, (1985). Libro VII. 11.Teorías sobre el placer.

Hacia la búsqueda de la felicidad (I)

Antes de que aterrizasen en nuestras vidas autores de bestsellers de autoayuda, los filósofos ya ejercían de consejeros para superar las complejidades de la vida cotidiana.

Entre los pensadores presócraticos, padres fundadores de la filosofía occidental, surge ya el ideal de buscar la felicidad y, confrontados a una civilización donde la mitología propone dioses excesivos (grandes en poder, la promiscuidad o el alcoholismo) el consejo de los primeros sabios pasa por la mesura.

  • Demócrito en el siglo V a.C. ya decía que: «Quien trata de ser feliz no debe ocuparse de muchos asuntos, ni en lo público ni en lo privado, ni elegir actividades que excedan su propia capacidad y su naturaleza, sino tener la suficiente precaución como para, en caso de que la suerte se le ponga cara y esté llevando, en su opinión, demasiado lejos, renunciar y no tratar de llegar más allá de sus posibilidades, pues es cosa más segura una empresa mesurada que una gran empresa«.
  • Platón (427-347 a.C) también advirtió de que quien tiene demasiado poder es como «un cuerpo agotado (…) obligado a pasar la vida en certámenes y luchas con otros sujetos«, esto quiere decir que con el poder, no se puede alcanzar la felicidad, nos encontramos en una situación de lucha continua.
  •  Aristóteles cristalizó esta idea y nos ayuda a ver que los bienes materiales, ni la fama y el honor, ni el placer, nos dan la felicidad. Por contra, «las que determinan la felicidad son las actividades«. Es lo que hacemos, y no muestras adquisiciones, lo que nos aporta nuestra dicha o la ausencia de ella.

Después de Aristóteles surgió la filosofía helenista  así como unas nuevas corrientes, que se ciñeron al tema de la Ética, siendo el problema más importante: «¿En que consiste la verdadera felicidad y cómo la podemos conseguir?» este tema lo trataron Los Cínicos (la felicidad se encuentra en el sufrimiento), Los Estoicos (La felicidad se encuentra cuando una persona no se deja llevar por sus sentimientos) y por último Los Epicúreos.(para mí el ejemplo a seguir -en cierto modo-  por eso «me centro» en él dentro de esta filosofía helenista)       

  • Epicúreo (341-270 a.C,) propone toda una estrategia para ser feliz, la cual, puede resumirse en esta frase «El gozo es el principio y el fin de una vida dichosa«. Aunque los Epicúreos se asocie con los placeres del cuerpo por sentencias como «principio y fin de todo bien es el placer del vientre«, su filosofía iba más allá de las satisfacciones carnales y recomendaban, como pasaporte hacía la felicidad, la vida sencilla, la amistad, la libertad y la reflexión. Respecto al tema de la muerte, para llevar una vida feliz, debemos superar ese miedo a la muerte, pues como dijo Epicúreo «La muerte no nos concierne, pues, mientras existimos, la muerte no está presente. Y cuando llega la muerte nosotros ya no existimos«.

Después de Epicúreo, muchos evolucionan en dirección a una obsesión por el placer, cuya consigna es «carpe diem».

Se ha recorrido, en un momento, unos dos siglos de sabiduría de forma resumida, y a la única conclusión que se ha podido llegar, es que a lo que parece un concepto simple (o complejo) como lo puede ser «La Felicidad», han surgido 7 concepciones diferentes sobre este, pues bien seguiremos haciendo más adelante esa búsqueda de la felicidad.

«Nunca ha estado del todo claro si el secreto de la felicidad consiste en no ser completamente imbécil o en serlo» (Fernando Savater)mafalda