Si no sé, pues aprendo. Grupo 3-6 años

Seguimos la lectura de <<La mariquita Juanita>>. Se trabajaron 2 puntos interesantes en esta sesión:

  1. Buen humor:

En el capítulo, Juanita intenta imitar el salto de Guillermo, el grillo saltarín. Pero esta se tropieza y ambos se ríen. Como actividad para trabajar el buen humor, y, en relación a las risas continuas que los asistentes mostraban en la clase. Dialogamos sobre ello, pero antes dramatizamos el salto del grillo, seguido del salto de Mariquita. Los niños y niñas debían imaginar como serían ambos saltos.

Las cuestiones que surgieron fueron las siguientes:

  • ¿Por qué nos reímos cuando jugamos? ¿Por qué nos reímos cuando otro niño o niña dice la palabra «caca»? ¿Os gusta reíros? ¿De qué? ¿Por qué?
    • Nos reímos porque nos parece divertido.
    • Porque es gracioso. Y nos gusta reírnos porque somos felices.
    • ¿Reírse es lo mismo que ser feliz?: Sí y no. Una persona puede reír pero estar triste porque se ha muerto alguien. También puede reír porque le gusta muchas cosas y es feliz.
  • ¿Qué hacéis vosotros cuando un amigo se cae? ¿Os reís? ¿Y si se hace daño?
    • Solo m río si no se hace daño y mi amigo también se ríe.
    • Si es una caída graciosa, como la de la mariquita me río. Pero si se hace daño, primero me río porque era graciosa, pero después ayudo.
    • A mi no me gusta que se rían de mí cuando me caigo. Pero si me caigo de broma si que me gusta. No está bien reírse. porque puedes caerte sin darte cuenta y hacerte daño, si se ríen, entonces lloras porque se están riendo de ti.
    • A veces caerse da vergüenza y si se ríen te pones triste y puedes llorar.

Se introduce el tema de las emociones. Pero no se profundiza.

Imagen extraída de «Pixabay»

2. El aprendizaje de uno mismo:

La mariquita Juanita, cuando se cae, se da cuenta que no puede saltar como Guillermo, porque no es como él. Pero no hay que olvidar que si se intenta constantemente y se trabaja sobre algo con paciencia (concepto que ya se trabajó en otras sesiones), se aprende a hacer muchas cosas. Por eso el aprendizaje a lo largo de la vida es importante, porque el ser humano, es uno estar haciendo, en gerundio, como diría Ortega y Gasset. Siempre va a estar aprendiendo para poder saber.

  • ¿Qué no sabemos hacer? ¿Podemos aprender las cosas que no sabemos hacer?
    • Yo no sé conducir un coche, pero aprenderé cuando sea mayor.
    • Yo no sé escribir bien, pero cuando vaya al colegio aprenderé.
    • Yo sé todo, no tengo aprender nada, porque lo sé hacer todo. Sé montar casas (explica cómo se construye una casa paso por paso)
    • Sí, sabes montar casas, pero no puedes construirla tú solo. necesitas saber muchas cosas. (se genera pequeña discusión, para llegar a la conclusión, que saber hacer algo en la teoría no significa que sepas hacerlo en la práctica)
    • Si no aprendemos hacer lo que no sabemos, nunca vamos a ser mayores. Siempre seremso como bebés, como mi hermano de 1 año que no sabe hacer nada él solo. Ni comer él solo.
  • ¿Qué cosas no sabemos hacer ahora que antes no sabías? ¿Sabrías alguna cosa que no sabrás hacer jamás?
    • Pues montar a la bici, antes no sabía pero ahora sé. Me han enseñado. Si no te enseñan no puedes aprender.
    • Jamás podré volar como un pajáro, porque no soy un pájaro. Aunque intente aprender, no podré conseguirlo.
    • No puede volar como un pájaro, pero puede volar si va en un cohete o en un avión. Siempre podemos hacer algo parecido a lo que jamás podremos hacer. (hablamos sobre «buscar alternativas cuando algo no sale como esperamos»; este punto fue muy interesante y se generó un interesante diálogo)

Finalizamos la actividad con una ficha sobre «Ya soy mayor» en el que se muestran acciones que ahora saben hacer y antes no, incluso, qué cosas aun no sabe hacer.

Como actividad para trabajar desde casa, se recomienda que en el cuaderno «Así soy yo» dediquen una página para apuntar o dibujar aquello que vayan aprendiendo nuevo.

Conclusión de la sesión:

No podremos hacer algunas cosas jamás, como volar como un pájaro, pero podemos intentar buscar otras cosas para poder conseguirlo de otra manera. Como volar en un avión o en cohete. 

Audio que acompañó la sesión

Imagen extraída de «Pixabay»

Teoría de las Ideas

El punto de partida de la filosofía platónica se apoya en la distinción entre apariencia y realidad propuesta en el debate entre Heráclito y Parménides. Este problema puede explicarse mediante la dicotomía que se establece entre el ser y el conocer, donde la realidad del mundo sensible es cambiante, en el que solo cabe la opinión; mientras que la realidad del mundo inteligible es inmutable, eterna y donde se encuentra la auténtica realidad (más adelante será explicado esta visión dualista del conocimiento)

Platón parte de la búsqueda socrática de las definiciones universales, y considera que estas tienen que corresponder a unas realidades que sea eternas, inmutables, únicas, perfectas e inteligibles. Sobre esta reflexión centra Platón su teoría de las Ideas, constituyendo así el tema principal de la filosofía platónica y el sustrato de todos los temas que la componen.

Para Platón, Idea es una realidad extramental con realidad objetiva y no una mera construcción mental, con existencia solo en la mente. Las ideas representan el verdadero ser de las cosas y son el objeto de la ciencia, son la causa de la existencia de la multiplicidad de los objetos sensibles que se vinculan a ellas. Así pues, esas ideas o eidos serían la esencia única de la múltiple y cambiante realidad sensible. El mundo accesible a los sentidos no sería más que una copia o imitación imperfecta y material de esos modelos eternos y universales.

Las Ideas son eternas, no nacen jamás, son inmutables, en contraposición de la materia que nacen, son mutables y perecederas, es por ello, que las Ideas tienen verdadera existencia. Por otro lado, las Ideas son aprehendidas por el entendimiento, puesto que los sentidos nos muestran esa realidad cambiante, sujeta al devenir, por lo que lo que se conoce a través de los sentidos es pura opinión. Y, por último, las Ideas se encuentran en un entramado jerarquizado, donde existen tantas Ideas como cosas participan de ellas, por lo que son infinitas, como lo pueden ser las cosas del mundo físico. Pero, para Platón, al igual que existe un cierto grado de perfección en las cosas sensibles, también lo es en las Ideas; así pues nos encontramos en un primer nivel los objetos matemáticos, seguido de la esencia de los seres, valores estéticos y éticos, y en la cúspide, está la Idea de Bien, que Platón la identifica con la Idea de verdad y belleza. Lo bueno, por ser bueno, es al mismo tiempo verdadero y bello.

Sobre este entramado de la Teoría de las Ideas, Platón defiende un dualismo ontológico, en el cual postula la existencia de dos ámbitos: El mundo inteligible y el mundo sensible.

Por un lado, en el mundo inteligible, es donde se encuentran las Ideas, formas, esencias y modelos de la realidad material, poseyendo así las características de las Ideas -anteriormente comentado- y no puede ser percibido por los sentidos, sino que solo es cognoscible por el entendimiento.

Por otro lado, el mundo sensible estaría formado por la gran diversidad y multiplicidad de objetos materiales, perecederos, sometidos al devenir, al cambio constante, y que existen en la medida en que imitan (mímesis) o participan (méthexis) de los modelos ideales de las formas inteligibles. Por tanto, son dependientes ontológicamente de las formas y cognoscibles por los sentidos.

Estos dos mundos se encuentran conectados, es por ello que Platón recurre a una figura mitológica, el demiurgo o dios artesano, se trata de una divinidad que modela la realidad sensible a partir de las formas inteligibles.

De esta manera, Platón, alcanza su objetivo, demostrar que la verdad existe y es accesible únicamente a través de la razón. Esta visión dualista del conocimiento, Platón también la ejemplifica con el famoso “Mito de la caverna”, así como “el Símil de la línea”, se trata de una analogía donde expone brevemente la teoría ontológica y epistemológica.