La función de la dialéctica en el proyecto político de Platón

La dialéctica es, para Platón, el saber supremo sobre las Ideas que permite a los gobernantes conocer lo justo y lo bueno de forma verdadera, no meramente opinable. En su proyecto político, ningún Estado puede estar bien gobernado si quienes lo dirigen no poseen ese conocimiento filosófico. Por eso Platón subordina la política a la educación, y la educación, en su grado más alto, a la dialéctica. Sin este saber, sostiene, los gobernantes actúan por opinión (doxa) y no por conocimiento (episteme), lo que explica su rechazo a la democracia y su defensa de un gobierno de filósofos.

El contexto: la crisis política que lleva a Platón a replantear el gobierno

Platón expone en la «Carta VII» las convulsiones políticas de la Atenas de su época: la guerra contra Esparta, el cruel gobierno de los 30 Tiranos, la restauración democrática, la injusta condena de su maestro Sócrates, etc. Estos acontecimientos le llevaron a replantearse de que todos los Estados estaban mal gobernados y de que los males de la humanidad no tendrían remedio hasta que los gobiernos estuviesen en manos de los filósofos. Por ello mismo, el tema de la siguiente redacción nos obliga a preguntarnos sobre el papel que juega la dialéctica en este proyecto político. Pero antes de nada, habría que hacerse cuestiones como: ¿Qué papel juega la educación en el proyecto político? ¿Qué función cumple la dialéctica en el programa educativo de Platón? Responder a estas cuestiones llevará a exponer los presupuestos ontológicos y epistemológicos sobre los que se sustentan tanto la educación como la política de Platón.

El rechazo de la democracia y el filósofo-gobernante

Platón, considera que solo la filosofía puede ofrecer una visión adecuada de lo justo y lo bueno, siendo esto imprescindible para que los gobernantes se conduzcan recta y sabiamente, pues de esta manera encaminan el Estado hacia la justicia, la felicidad y la armonía. Por ello mismo, Platón rechaza la democracia, pues al basarse de que cualquiera está capacitado para dirigir el destino político del Estado, se trata de un sistema nefasto. Por lo que pone como gobierno ideal una especie de aristocracia o gobierno de los mejores, pero lo mejores en saber y virtud; solo un gobierno así puede ponernos a salvo de la incompetencia, de los abusos y de la ambición de los gobernantes corrientes.

Para conseguir este sistema de filósofos-gobernantes, es de suma importancia el papel que juega la educación en esta propuesto. Es el Estado el que debe educar en la filosofía y en otras disciplinas a los futuros gobernantes. Para ello deben elegirse las mejores naturalezas, aquellas que poseen dotes naturales para el estudio y destaquen de forma natural en virtud.  La educación consistirá en lograr que estas naturalezas se encaminen hacia el conocimiento de lo verdadero, de lo bueno y de lo justo, apartándose de lo sensible. Para entender esta última parte, es necesario hacer referencia a la Teoría de las Ideas, la cual constituye el núcleo fundamental de la filosofía platónica.

La Teoría de las Ideas como fundamento

Según esta teoría, afirma que, aparte de las realidades sensibles, cambiantes, materiales y sometidas al nacimiento y la muerte, existen ciertas realidades superiores, ingénitas e imperecederas, inmutables, inmateriales, abstractas, indivisibles, accesibles solo a la inteligencia, y que constituyen las esencias de las cosas sensibles y los paradigmas ideales que las cosas sensibles copian, esto recibe el nombre de «Ideas». Solo de ellas puede haber conocimiento  verdadero (Epsiteme), mientras que de la otra realidad sensible, tan solo puede haber simples opiniones (doxa). Las Ideas se encuentran dentro de un sistema gradual en cuya cima está la «Idea de Bien en sí». De esta manera, defenderá la existencia de ciertos valores éticos y estéticos objetivos, inmutables y eternos cuyo conocimiento es indispensable para que sirva al gobernante de guía en el gobierno de la ciudad.

La dialéctica: qué es y qué función cumple

En este punto es donde entra en juego la dialéctica. La dialéctica es el saber acerca de las Ideas y sus relaciones, el conocimiento de las esencias eternas e inmutables de las cosas, cuyo término final es la visión del Bien en sí , siendo esta el fundamento de todo lo real y la expresión suprema del orden racional que gobierna el mundo.

La dialéctica requiere, sin embargo, una preparación previa en el cultivo de las matemáticas, las cuales constituyen el preludio. Platón distingue entre dialéctica ascendente y dialéctica descendiente.

  • Dialéctica ascendente: Representa el camino que lleva al alma desde las cosas más simples de los objetos matemáticos hasta la más perfecta Idea de Bien, valiéndose del poder dialéctico de la razón, de argumentos y refutaciones.
  • Dialéctica descendente: Consiste en la aplicación del conocimiento alcanzado acerca de lo inteligible y eterno, al mundo de lo sensible, y en particular al ámbito político. Una vez contempladas la Idea de Bien y las restantes Ideas, e filósofo debe ocuparse de los asuntos humanos y asumir la dirección política de la polis.

Este proceso se ve muy bien reflejado en el «Mito de la caverna«, en el camino que recorre un prisionero liberado del interior de la caverna hasta que sale al exterior de la misma, y culmina con la visión del sol (representación metafórica de la Idea de Bien); y la vuelta de dicho prisionero liberado, una vez visto el mismo sol, al mundo de las sombras en el que viven sus antiguos compañeros de prisión.

Diagrama de la dialéctica ascendente y descendente en Platón

Conclusión

Platón rechaza la democracia y otras formas de gobierno y propone le gobierno de los mejores en virtud y en saber. Esta propuesta política se completa con un ambicioso programa educativo que persigue como objetivo final formar a ciertos individuos capaces de gobernar sabia y rectamente. Y este conocimiento es el que nos proporciona la ciencia dialéctica, la ciencia suprema.


Preguntas frecuentes sobre la dialéctica en el proyecto político de Platón

¿Qué es la dialéctica para Platón?

Es el saber supremo sobre las Ideas y sus relaciones: el conocimiento de las esencias eternas e inmutables de las cosas, cuyo punto de llegada es la contemplación de la Idea de Bien. Requiere una preparación previa en matemáticas, que actúan como preludio hacia el pensamiento puramente racional.

¿Qué papel juega la dialéctica en el proyecto político de Platón?

Es la ciencia que capacita a los futuros gobernantes para conocer lo justo y lo bueno de forma verdadera, no solo opinable. Sin ese conocimiento dialéctico, según Platón, ningún gobernante puede dirigir el Estado hacia la justicia; por eso la educación filosófica es el requisito central de su propuesta política del filósofo-gobernante.

¿Qué diferencia hay entre dialéctica ascendente y dialéctica descendente?

La dialéctica ascendente es el camino que lleva al alma desde los objetos matemáticos más simples hasta la Idea de Bien, mediante argumentos y refutaciones. La dialéctica descendente es el proceso inverso: aplicar ese conocimiento de lo inteligible y eterno al mundo sensible, en particular al gobierno de la ciudad (la polis).

¿Por qué Platón rechaza la democracia?

Porque parte de que cualquier ciudadano está capacitado para gobernar, sin exigir el conocimiento filosófico necesario para distinguir lo justo de lo injusto. Para Platón esto abre la puerta a la incompetencia y a la ambición de gobernantes corrientes; propone en su lugar una aristocracia del saber y la virtud.

¿Qué relación hay entre la dialéctica y el mito de la caverna?

El mito de la caverna narra en forma de alegoría el mismo recorrido que describe la dialéctica: el ascenso del prisionero liberado hacia la luz representa la dialéctica ascendente hacia la Idea de Bien (el sol), y su regreso a la cueva para guiar a los demás representa la dialéctica descendente aplicada al gobierno de la ciudad.


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