Juego de Tronos: el caos es una escalera y el poder es una red
En Juego de Tronos, Lord Baelish, conocido como Meñique, le dice a Varys que «el caos es una escalera». Esta afirmación encierra una perspectiva del poder muy cercana a la filosofía de Michel Foucault: el poder no es simplemente algo que se posee, sino una red de relaciones que podemos influir y transformar.
Meñique comienza cuestionando las narrativas históricas que mantienen unido al reino. La identidad de una nación se construye mediante relatos, acontecimientos y discursos que generan una sensación de pertenencia. Pensemos en Simón Bolívar para Venezuela o en la abolición del ejército de 1948 para Costa Rica. Estos acontecimientos forman parte de las narrativas que construyen nuestra identidad colectiva.
Sin embargo, la historia también es interpretación. Como plantea la crítica posmoderna, es necesario preguntarse quién construye los discursos históricos y qué voces quedan excluidas. Foucault aborda esta cuestión mediante la recuperación de los saberes sometidos y marginales.
Pero ¿qué significa que el caos sea una escalera? Meñique no entiende el caos simplemente como desorden. Desde una perspectiva holística, podemos comprenderlo como una red en la que cada componente afecta al conjunto. Aquí resulta interesante la referencia a Quine y su concepción de la interdependencia de los elementos de un sistema.
Una pequeña modificación puede producir consecuencias en todo el mecanismo. Es la imagen que conocemos como efecto mariposa: un movimiento aparentemente insignificante puede alterar el comportamiento de un sistema completo.
Meñique pretende precisamente eso: mover las piezas del tablero político para modificar las relaciones de poder y ascender al Trono de Hierro.
Esta visión conecta directamente con Michel Foucault. Para Foucault, el poder no es exclusivamente jerárquico ni pertenece únicamente al soberano. El poder circula mediante una red de relaciones, se reproduce en la sociedad y atraviesa nuestras formas de vivir y pensar.
Por eso, el poder es una red de dominación en la que no solamente somos dominados: también ejercemos poder sobre otros. En Juego de Tronos, Meñique comprende que modificar una pieza puede transformar todo el tablero. El caos, entonces, se convierte en una escalera hacia el poder.

