Sexta Filípica: La Cuestión Hispánica y el Retorno a la Razón.

​I. Introducción: Año Nuevo, Vida Antigua.

​Iniciamos este ciclo con la inercia de quien sabe que el tiempo no se detiene, pero que la verdad permanece. Si bien en la anterior entrega os hablé sobre el auge y la caída de los imperios, prometí realizar un desglose de la historia de España y su tiempo. La palabra es deuda, y yo la pago siempre.

​Dicen que año nuevo implica vida nueva, pero yo prefiero decir: Año Nuevo, Vida Antigua. Porque solo regresando a los fundamentos que nos hicieron grandes podremos entender el colapso que nos rodea. Debemos mirar atrás para proyectar el futuro de esta Patria que hoy, más que nunca, clama por Justicia.

​II. España: La Resistencia en el Corazón.

​España era España incluso antes de ser nombrada. Antes de que los romanos nos dotaran con el nombre de Hispania, esta tierra ya inundaba los corazones de sus residentes con una contumaz resistencia a los mandatos extranjeros.

​Esa soberanía del criterio propio se manifestó en los pueblos celtíberos, que no se sometían, sino que elegían bando según su propia visión del mundo. Al final, aceptaron la Lex Romana, pero no como una cadena, sino como la tierra fértil donde crecer. Fue en esa Ley donde España dio al Imperio su momento de máxima expansión bajo el mando del más grande de los emperadores: Trajano. Roma se sostuvo sobre la punta de las lanzas de legiones hispanas; nosotros sostuvimos la soberanía de la civilización. Y cuando el Imperio cruzó el Rubicón de su propia caída, España siguió formándose en la penumbra de los tiempos.

​III. El Rosetón de la Libertad y el Pacto Hispánico.

​España siempre ha sido un crisol de diversidad, un rosetón de catedral donde cada opinión y pensamiento es una pieza de color que, unida, trasluce una luz celestial.

​Mientras en el resto de Europa se hablaba de reyes por derecho divino, en España hablábamos de Reyes elegidos y pactos de sesión. El soberano aquí era un Primus inter pares que debía respetar los fueros y la voluntad de los ciudadanos. Esto lo entendió bien Carlos V, cuyo vasallaje fue aceptado por las voluntades de toda una España unida, convirtiéndola en el centro neurálgico del Sacro Imperio Hispánico.

​IV. Salamanca: El Límite al César.

​Pero la verdadera cumbre de nuestra razón se alcanzó en las aulas de Salamanca. Allí, frente al gran César Carlos V, se colocó un humilde clérigo para recordarle la verdad más absoluta: «Eres humano y sangras».

​Fue en Salamanca donde nació el verdadero humanismo. Allí se sentenció que el ciudadano es soberano de su alma, pues Dios se la entregó libre. Se estableció que el poder reside en la conjunción de las voluntades individuales de los ciudadanos. El gobernante no es el dueño de nada; es el garante de la propiedad privada indivisible de sus ciudadanos. Salamanca nos dio el derecho al derrocamiento del tirano, pues es tirano quien se cree «señor» de lo que no le pertenece. Allí se esbozó la democracia de verdad, para liberar a las personas de aquellos que fingen que Dios les habla solo a ellos, cuando Dios nos habla a todos.

​V. El Robo de las Etiquetas y la Traición de 1812.

​Francia e Inglaterra entendieron estas ideas, pero de forma sesgada y retorcida. Cambiaron las etiquetas sin entender el envasado ni el contexto. Este espíritu de soberanía se hizo carne en la Constitución de 1812, pero fue traicionado en 1814. Los liberales no hicieron lo que debían: respetar a su pueblo antes que a un tirano. Esa falta de pulso dejó nuestro pensamiento inconexo, una tarea que José Antonio Primo de Rivera intentó retomar pero que el destino dejó inconclusa.

​VI. Conclusión: O tempora, o mores!

​¡Qué tiempos, qué costumbres! Vivimos el momento más exaltado de la deriva decadente de una partidocracia que se alimenta de un pueblo sumiso y fragmentado, frente a un tirano que solo invoca viejos fantasmas.

​Ante esto, yo aquí me levanto y digo: ¡Presente! Invoco el llamamiento de mis padres para que volvamos a colocar la Razón en su lugar. Mientras el Estado defina la vida de los ciudadanos, siempre seremos siervos. Si no somos capaces de tomar las riendas de nuestro propio templo, nunca construiremos una Catedral que se mantenga eterna.

​Con esta invitación cierro la saga, señalando que solo la Nación puede ser la conjunción de las voluntades coordinadas de los individuos. Todo debe ir del ciudadano a la Nación, y de la Nación al Estado.

​Pan, Patria y Justicia.

​P.D. Una vez señalada la situación y la urgente necesidad de implicarnos —más allá de la mera responsabilidad individual—, cerraré este ciclo para volver con otros temas y otra filosofía. Pero lo haré siempre desde la misma ética: la de quien no descansará hasta devolver al ciudadano su dignidad y su posición como soberano de su propio destino.


Referencias Bibliográficas:

​Elliot, J. H. (2006). Imperios del mundo atlántico: España y Gran Bretaña en América (1492-1830). Madrid: Taurus. (Para el contraste entre los modelos de expansión y la gestión de la ley).

​Fernández de la Mora, G. (1977). La partitocracia. Madrid: Instituto de Estudios Políticos. (Referencia para la crítica al sistema de partidos frente a la representación nacional).

​Mariana, J. de (1599). De Rege et regis institutione (De la soberanía del Rey y de la institución real). (Base para la doctrina del tiranicidio y los límites del poder real).

​Primo de Rivera, J. A. (2007). Obras Completas. Madrid: Plataforma 2003. (Para el análisis del pensamiento inconexo y la síntesis de tradición y justicia).

​Sánchez-Albornoz, C. (1956). España, un enigma histórico. Buenos Aires: Sudamericana. (Fundamento de la identidad hispana persistente y la resistencia ancestral).

​Vitoria, F. de (2011). Relecciones del Estado, de los indios, y del derecho de guerra. Madrid: Tecnos. (Base del humanismo jurídico y la soberanía del individuo frente al Estado).

Quinta Filípica: El colapso de la Razón

Auge y Caída de Imperios.

I. Introducción: El Destino Inevitable de la Verticalidad.

Mis fuerzas se revigorizan en la empresa de traer la Razón a mis sabios pares. 

Si la semana anterior vimos cómo se instrumentaliza el miedo y la simplificación para justificar posiciones que, si bien son necesarias, corren libres de control mientras a ti te ciñen los estribos.

Esta semana vamos a hablar del auge y caída de imperios. Te demostraré cómo el motor principal de la expansión de los imperios es la extensión de un conjunto de normas y un saber hacer que homogeneiza las relaciones.

Pero todos adolecen del mismo problema: el exceso de concentración y Verticalidad que, paradójicamente, se da en puntos concretos de su historia, y al mismo tiempo, cómo los planteamientos marxistas alteraron el rumbo de las ideas sistemáticas, pervirtiendo el flujo natural de las relaciones.

II. La Triada Maliciosa: El Sofisma del Materialismo

El análisis de la historia exige primero desmantelar la Triada Maliciosa que Marx y sus correligionarios colocaron en el razonar social, pues su filosofía es la antítesis de la Horizontalidad que defendemos:

  • Materia sobre Idea: Relegan toda cuestión de ideas a una consecuencia de la materia y no a una razón para ella. La ética se subordina al cálculo económico.
  • Despojo Individual: Despojan al individuo de su genuina representación propia y lo enmarcan como una pieza más de un grupo en el que tiene que encajar.
  • Enfrentamiento de Grupos: Una vez creados esos grupos y lobotomizado el pensamiento crítico por la necesidad de identidad, enfrentan a facciones distintas por el favor de la superestructura política, donde sus herederos buscan posicionarse y perpetuar el conflicto.

Si crees que lo que digo no es cierto, adelante, sapere aude: investiga, busca y rebusca. Si sigues conmigo en esto, te expondré las pruebas históricas.

III. Prueba I: Roma, el Triunfo de la Horizontalidad (El Populares)

La primera prueba: Roma. ¿Cuál fue la nota más interesante de la Ciudad Eterna entre las siete colinas? Su alergia a los reyes/tiranos. 

Tan es así que se constituyeron como República después de acabar con Tarquinio el Soberbio. Desde entonces, el Senatus Populus Que Romanorum comenzaría a crecer.

Su motor fue la extensión de la dignidad: la lucha se movió entre las facciones que querían dignificar a todos (Populares) y los que solo querían el statu quo (Optimates).

Esto se vio en su máxima expresión en lo que intentaron Mario (profesionalizando el ejército), los hermanos Graco (muriendo por intentar liberalizar la tierra) y Julio César, que rompió el status quo dando tierra de forma extensiva. 

Este acto revirtió en un crecimiento económico sin precedentes. Los herederos de César mantuvieron esa línea: extendieron la ciudadanía y fomentaron el libre comercio. 

La expansión de Roma fue la extensión de la Ley Racional y la dignidad individual. El resto solo tienes que vivirlo recorriendo tu calle.

IV. Prueba II: España, Ley Universal y Dignidad (El Rompeolas)

El Imperio Español, qué decir si ya en su constitución fue un alineamiento de voluntades que permitieron ser el rompeolas de su tiempo, con la unión de Castilla y Aragón como abuela de un Sacro Imperio Romano Hispánico que se vio reflejado en la figura de Carlos V y Felipe II.

Pero poco se habla de cómo bajo el aspa borgoñesa las sociedades crecían donde antes solo había canibalismo. ¿Qué impulsó esto? Nuevamente, leyes universales para todos (el legado de la Escuela de Salamanca y las Leyes de Indias) y un comercio alejado de manos usureras. El éxito español fue la extensión de la ética y la norma.

V. Contraste Final: La Verticalidad Estéril (El Caso Británico)

El Imperio Británico, en contraposición, ni creció ni aportó nada más que estratificación y exterminio, dando lugar a sociedades desubicadas. Su motor fue la Verticalidad pura de la usura y la estrategia de control.

Su decadencia fue profética: en cuanto sus vasallos se enriquecieron, distanciándose de su señor, la justificación de su poder se desvaneció. El dominio basado en la Verticalidad instrumental sin la ética de la dignidad no puede perdurar.

VI. Conclusión: El Desafío a la Pobreza Intelectual

Entre todo esto, la humanidad caminó a la grandeza en el preludio de la prosperidad de la mano de la Libertad guiando al pueblo francés. Con esa libertad, igualdad y fraternidad que no hablaba de grupos, sino de personas que querían llegar a un gran acuerdo.

La ley de los imperios es clara: la expansión funciona mientras se extiende la Horizontalidad (dignidad, ley, comercio), y colapsa cuando se rinde a la Verticalidad de la Avaricia y la Pereza interna. La Triada Maliciosa de Marx es una justificación para el conflicto y la división; la verdad de la historia es la búsqueda constante de la dignidad individual.

El deber que te impone la historia es rechazar el determinismo fatalista. Tus manos no fueron hechas para gatear, si no para sostener el cielo con ellas, escoge tu camino respeta a tu vecino y se crítico con el que determina la cuestión pública.

En la próxima entrega (Filípica 6), descenderemos al corazón de la lucha: la Cuestión Hispánica. Analizaremos la historia de España, desde Roma hasta la Reconquista, para desvelar cómo se establecieron las raíces de la lucha perpetua entre la Libertad y la Tiranía.


Referencias Bibliográficas:

 ELLIOTT, John Huxtable. Imperios del Mundo Atlántico: España y Gran Bretaña en América (1492-1830). Madrid: Taurus Ediciones, 2006. ISBN 978-84-306-0617-6.

 HÖFFNER, Joseph. Colonialismo español y ética: La Escuela de Salamanca. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, 1973. ISBN 978-84-7232-155-2.

 KOŁAKOWSKI, Leszek. Las principales corrientes del marxismo. Madrid: Alianza Editorial, 1980. ISBN 978-84-206-2244-1.

 MARX, Karl y ENGELS, Friedrich. Manifiesto del Partido Comunista. Varias ediciones. (Se incluye como fuente primaria para la comprensión del materialismo histórico).

 SÉNECA, Lucio Anneo. Cartas a Lucilio. Barcelona: Gredos, 2007. ISBN 978-84-249-2868-6. (Referencia para la ética de la dignidad romana).

 SYME, Ronald. La revolución romana. Madrid: Taurus Ediciones, 1989. ISBN 978-84-306-1218-4.

 VITORIA, Francisco de. Relecciones del Estado, de los Indios, y del Derecho de Guerra. Edición bilingüe, Madrid: Tecnos, 2011. ISBN 978-84-309-5110-5. (Referencia clave para la Ley Universal y la dignidad).


Otros artículos de Pedro

Primera Filípica: Lo que Siega el Pensamiento

La Verticalidad del Sofisma

I. Introducción: El Faro de Cicerón y el Arma de la Coerción

Recupero la memoria de mis valientes lectores sobre la causa de estas epístolas: la lucha contra la tiranía intelectual.

Debemos evocar al maestro que nos enseñó cómo debía cualquier ser humano libre mirar y posicionarse ante la tiranía, fuera cual fuese su forma: Marco Tulio Cicerón.

Un hombre que fue Cónsul de Roma y aclamado como Pater Patriae, pero que para el estándar marcial de sus congéneres, pudo parecer cobarde, pusilánime y escurridizo. No obstante, Cicerón se alzó como el faro de ética —que no moral— en unos tiempos en los que escribir y dejar constancia de tu rebeldía contra el poder eran sinónimo de condena a muerte.

Fue él quien escribió las Filípicas como testimonio de resistencia y legado, intentando mantener viva la Res Publica de Roma. Su ejemplo nos demuestra que la Horizontalidad de la Razón, plasmada en la palabra escrita, es el arma más formidable contra la Verticalidad del poder. Hoy, desmantelaremos esa Verticalidad.

II. El Sofisma: De Ejercicio Mental a Ingeniería Social

La herramienta de la Verticalidad para anular el pensamiento es el sofisma.

La definición de sofisma es un recurso retórico consistente en enmascarar de verdad una mentira para conseguir un propósito específico, o dicho en Román paladino, repetir mil y una veces una falsedad hasta que se considera cierta.

En el concepto clásico de filosofía, el sofisma en particular y la retórica en general servían al pensador como vías para iniciar el camino del pensamiento. Este ejemplo pedagógico lo vemos en el propio desarrollador de la escuela sofista, Protágoras, y su dilema con su díscolo alumno Evatlo. Allí, la argumentación engañosa era una gimnasia, una prueba de destreza intelectual.

El problema no es la gimnasia, sino el gimnasio. El problema surge cuando esta herramienta se saca del aula y se usa en el foro político con un fin coercitivo.

III. El Error Moderno: La Toga de Marx y la Traición de la Simplificación

El sofisma moderno encuentra su punto de apoyo en un error de cálculo de la filosofía moderna y contemporánea.

Los filósofos cometieron el error de simplificar sus tesis a meros ejemplos ilustrativos. Y digo esto no porque no fuese sano, sino porque nadie vio venir a Karl Marx.

El filósofo que nunca quiso ser señaló a sus colegas como meros observadores y decidió dar al mundo el regalo envenenado de la dialéctica y el materialismo histórico como método de confrontación. Esto fue un acto de Verticalidad disfrazado: le regaló a la política una toga muy blanca que todo el mundo confundió con la del saber filosófico.

Marx y sus herederos entregaron a los operadores políticos una justificación total (el Determinismo Estructural) envuelta en el prestigio de la academia. Este fue el momento en que el sofisma abandonó la retórica para convertirse en un método de confrontación política disfrazado de ciencia, buscando desarmar la capacidad de debate del ciudadano.

IV. Anatomía del Sofisma Moderno: El Uso Político de la Falacia

El sofisma moderno ya no busca entrenar la mente, sino destruirla. Analizaremos las tres falacias clave que la Verticalidad usa para reemplazar la Razón con la manipulación.

A. El Falso Dilema: La Eliminación de la Razón y la Conciencia

El Falso Dilema es la falacia más potente para desmovilizar el intelecto. Consiste en la simplificación extrema de la realidad en solo dos opciones opuestas, negando el esfuerzo de la complejidad. El dilema binario requiere una respuesta inmediata, anulando el Reposo (la disciplina del análisis) y empujando al individuo a la Pereza Existencial.

  • Refuerzo Autoral: Esta falacia es el motor del Totalitarismo, donde, como analizó Hannah Arendt (Los Orígenes del Totalitarismo), el régimen elimina la realidad y obliga al individuo a elegir entre el dogma de hierro y el enemigo.
  • Caso Comparado (Alemania): Tras la I Guerra Mundial, el nazismo instauró el falso dilema de «O la nación se somete a la disciplina total del partido O cae en la humillación y el caos económico». Este marco simplista fue crucial para que la sociedad renunciara a la Razón.

B. El Argumentum ad Hominem: La Sustitución de la Razón por el Odio

El Argumentum ad Hominem (el ataque a la persona) es la herramienta maestra para sustituir la Razón por el Sentimiento de Repudio. La Verticalidad no quiere que se debata la Ley, sino que el enemigo sea demonizado.

  • Refuerzo Autoral: Como el existencialista Jean-Paul Sartre nos enseñó sobre la libertad ineludible, el Ad Hominem busca anular precisamente esa libertad al reducir al oponente a una esencia inmutable y malvada.
  • Caso Comparado (Movimientos de Independencia Hispanoamericanos): El proceso de independencia fue constantemente corrompido por el Ad Hominem. La demonización de figuras políticas y la guerra de facciones entre caudillos impidió la consolidación de la Ley Racional después de la independencia, llevando a ciclos de Verticalidad caudillista.

C. El Argumentum ad Populum: La Explotación del Sentimiento

El Argumentum ad Populum es la pieza final de la Ingeniería Social. Consiste en apelar a las emociones, a la identidad de grupo o al consenso popular para validar una tesis, sin recurrir a la evidencia objetiva.

  • Refuerzo Autoral: Esta falacia es la clave de la Razón Instrumental que criticó Max Weber (en su concepto de la «jaula de hierro») y la propia Escuela de Frankfurt: la razón se enfoca en la eficiencia para manipular el sentimiento colectivo. El discurso se diseña para reforzar los prejuicios, sustituyendo la Ley Racional por el consenso emocional.
  • Caso Comparado (China): Mediante la propaganda masiva y la celebración de narrativas nacionales que apelan al orgullo colectivo (el «sentimiento de pertenencia»), se anula la Crítica Racional y se justifica el control total. La adhesión emocional al proyecto estatal se convierte en el estándar de la verdad.

V. Conclusión: El Desarme de la Horizontalidad (Epílogo)

El Sofisma, en sus tres formas fundamentales, es la prueba de que la Verticalidad ha triunfado en el debate. Su objetivo no es ganar, sino desarmar la capacidad de pensamiento. Al caer en estas trampas, el individuo se rinde a la Pereza Intelectual y se vuelve incapaz de discernir entre la Demagogia y la Democracia.

La pregunta que urge ahora es: si el sistema está diseñado para fomentar esta Indolencia, ¿cómo podemos recuperar la Horizontalidad y la Responsabilidad Radical?

En la próxima entrega, analizaremos los sistemas de gobierno (representativo vs. participativo) a la luz de esta crítica, para encontrar la arquitectura que mejor se adapta a la Horizontalidad Virtuosa y a la Responsabilidad del ciudadano.

Apéndice: Referencias Bibliográficas e Históricas

Autor/FuenteObra RelevanteConcepto Vinculado
Arendt, HannahLos Orígenes del TotalitarismoFalso Dilema, anulación de la realidad.
Cicerón, Marco TulioFilípicasResistencia ética, origen del género.
Horkheimer, Max y Adorno, Theodor W.Dialéctica de la IlustraciónCrítica a la Razón Instrumental.
Marx, KarlManifiesto del Partido ComunistaMaterialismo histórico y Determinismo.
Sartre, Jean-PaulEl ser y la nadaLibertad ineludible (Responsabilidad Radical).
Weber, MaxLa Ética Protestante y el Espíritu del CapitalismoLa «jaula de hierro» y Razón Instrumental.
Historia ClásicaDilema de Protágoras y EvatloUso clásico y pedagógico del sofisma.
Historia ComparadaNazismo, Caudillismo Hispanoamericano, Propaganda chinaCasos de aplicación política de las falacias.